Psicofármacos: abuso en ADHS de adolescentes. Gerula

PSICOFÁRMACOS: ABUSO EN ADOLESCENTES

¿La pastillita del portarse bien?…viejas enfermedades – nuevos remedios.

Artículo publicado en Aprendizaje Hoy Año XXVI, N° 64 (julio 2006) titulado el “Abuso de psicofármacos en pacientes infanto juveniles”, escrito por Gabriela Dueñas, lic en psicopedagogía,Leon Benasayag,neurólogo.

Resumen por Laura Gerula, Prof. de Psicología y Psicopedagoga

Según el siguiente articulo “el abuso de psicofármacos en pacientes infantil juveniles” publicado en www.aprendizajehoy.com desde hace algunos años los distintos profesionales de la salud sienten preocupación por un fenómeno que hoy por hoy podemos calificar de alarmante y es el uso – abuso de psicofármacos en tratamientos de trastornos de desarrollo o de la conducta..
Uno de los trastornos mas conocidos es,el ADHD (
Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) : desorden por déficit de atención con o sin hiperactividad que parece estar en la cumbre.

Muchas son las hipótesis
que nos obligan a pensar que se trata de un abuso más que de una herramienta terapéutica para el tratamiento de ciertos trastornos.

Según estadísticas citadas por especialistas en ADHD la incidencia de este trastorno ascendía ya hace unos diez años del 3 al 5% en la población infanto juvenil en los estados unidos.
En nuestro país si bien no contamos con estadísticas serias se cree que esa cifra ha superado.

Un dato
que nos provoca pavor es la llamativa oferta en los últimos tiempos rayando en ocasiones los limites de la ética profesional como por ejemplo el hecho de hacer llegar a las escuelas a través de medios eficientemente dispuestos- escalas de puntaje de ADHD para ser completadas por docentes con el logo y la propaganda correspondiente del laboratorio que produce psicofármacos indicados para ese tipo de trastorno.
Y lo que es mas preocupante aun y se puede constatar son las ofertas en la que se ofrece a los padres que luego de la compra de dos cajas de comprimidos de determinado psicofármaco, el tercero es gratuito.

Otra de nuestras razones
por las que suponemos que lo que se está haciendo es un abuso de medicación es a raíz de los diagnósticos que deberían justificarla y muchas veces no resultan de un trabajo de indagación completa del desarrollo del niño,sino como resultado de una correspondencia de síntomas constatados con una simple escala de puntajes de ADHD y que además no fue realizada por el profesional competente sino por el docente quien no posee los conocimientos necesarios para tal fin.
Es en estos casos en los que se realizan diagnósticos que si pudiéramos calificar de algún modo definiríamos como incompletos, llamativos, rotulantes, contradictorios, apresurados, a pedido, invalidantes y en algunos casos hasta los podríamos llamar violentos.

Otra cuestión
es dar a conocer a la población que este tipo de medicación conlleva a efectos secundarios que van desde pérdidas de apetito, detención en el desarrollo, trastornos renales, cefaleas, mutaciones genéticas, inducción de ideas de suicidio hasta llegar incluso a la muerte, tal como lo dio a conocer en Estados Unidos un estudio en el que se documentan 25 casos de decesos producidos por insumo temprano y por tiempo prolongado de drogas estimulantes en chicos diagnosticados como ADHD.

En relación a esto el gobierno impulsó una ley en el Congreso de la nación de su país,por lo cual se obliga a los laboratorios a incluir en los envases y prospectos de este tipo de medicación una leyenda que advierta a los padres acerca de que la misma puede ser dañina para la salud. Y que no es simplemente “la pastillita para portarse bien”

Sabemos que algunos la describen como patologías epocales pero los que trabajamos en salud y educación sabemos de sus sombríos pronósticos y de que frente a este fenómeno la tarea mas importante que podemos realizar es la prevención y hoy por hoy el abordaje y tratamiento interdisciplinario de los distintos trastornos del campo de la salud y el aprendizaje.

Esto nos lleva a plantearnos la siguiente pregunta:
¿Acaso los modelos de intervención utilizados hasta hoy están contribuyendo a generar eso que hoy pretenden prevenir?
¿Qué es lo que trasmitimos a nuestros a nuestros niños y jóvenes cuando les proponemos resolver sus problemas de conducta con una pastillita del portarse bien sin detenernos a escucharlos?

Estos son algunos de los datos
tomados de www.cchr.com que nos obligan a pensar que se esta haciendo un abuso de psicofármacos.
En Australia aumentó en 34 veces la prescripción de estimulantes en niños en las dos últimas décadas.
En Gran Bretaña el incremento fue del 9.2% entre 1992 y el 2000.
En México entre 1993 y 2001 el Metilfenidato- nombre químico de la Ritalina- aumento en un porcentaje del 800%.
En Alemania las ventas aumentaron un 400% entre 1995 y 1999.También se registraron aumentos significativos en Francia, Dinamarca, Suecia y Suiza.
Ver Informe de Telenoche Investiga, Canal 13 “Guardapolvos Químicos”- de Octubre de 2005.

Se
gún datos tomados de www.cchr.com., el FDA ha reportado que hubo un total de 4400 quejas a reacciones adversas al Metilfenidato desde 1969 y que el 30 % de éstas, más de 1300, fueron reportadas en los últimos 15 meses incluyendo convulsiones, tics, drogodependencia, alteraciones cardíacas y muertes.

Para profundizar en esta cuestión sugerimos también remitirse al artículo titulado“Fármaco en alerta” publicado en Página 12 el 11 de febrero de 2006.
Glosario:DSM IV. “Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales”. American Psychiatric Association . USA . Cuarta Edición (que incluye una revisión con modificaciones de su anterior el DSM-III). Mayo de 1994

Con esto no estamos diciendo que no deberán incluir los psicofármacos en el tratamiento de los trastornos que así lo requieran pero no tomar a la ligera el diagnóstico de un niño o un adolescente sino que debiera ser realizado por equipos interdisciplinarios que contemplen aspectos orgánicos, socioambientales y emocionales.
Estamos hablando de tratamientos integrales que atiendan en la medida de lo posible a los múltiples factores etiológicos que dan cuenta de los problemas que manifiesta un niño.

Lo que supone
: tratamiento psicológico, psicopedagógico y fundamentalmente la orientación a padres y docentes y en aquellos casos cuya sintomatología requiera la medicación considerando la diferencia que existe entre “medicar, que es un acto médico, y medicalizar, que significa solucionar desde la medicina un aspecto que está en otra categoría, que es social, o psicosocial” según señala con mucha claridad Claudia Pérez Leiros, investigadora del CONICET, profesora de Farmacología de la UBA y editora de la Revista Química Viva en un artículo publicado con el título “Viejas enfermedades, nuevos remedios”, en el diario Clarín el 3 de Noviembre de 2005.

S
ugerimos considerar la posibilidad de administrar otros medicamentos, mejor estudiados, bien documentados, de efectos secundarios menos adversos, como por ejemplo algunos antihistamínicos.

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