Comunicación Educativa: principios psicológicos básicos y Aplicaciones prácticas. Benetti

COMUNICACIÓN EDUCATIVA:
PRINCIPIOS PSICOLÓGICOS BÁSICOS  Y APLICACIONES CONCRETAS

Lic. Santos Benetti

Siguiendo ideas ya muy conocidas y difundidas de Bateson y Ruesch: Comunicación, matriz social de la psiquiatría (Paidós, Barcelona) hemos elaborado estas consideraciones prácticas para ser aplicadas especialmente al campo educativo.
Estas reflexiones son el resultado de numerosos cursos que hemos dado a docentes y actores sociales.

1. Comunicación, Sociedad y Organización

A menudo tenemos un enfoque muy limitado del concepto de la comunicación, como si se tratara solamente de ciertas estrategias para llegar al público o de algunas técnicas para hablar o escribir mejor. Pero, en realidad, la comunicación está tan presente en la vida humana que sin ella deja de haber sociedad y muere toda organización, tanto la familiar, como la política, cultural o social de cualquier tipo.

Desde que un bebé llega al mundo comienza un proceso de comunicación con su ambiente familiar, con la sociedad y con el mundo físico de tal modo que ese modelo de relación determina su integración y su salud física y psíquica. Desde la comunicación establecemos vínculos que nos permiten subsistir y crecer, afirmarnos como personas, establecer relaciones de amor, de conocimientos y experiencias, como también organizarnos para un sin fin de satisfacción de necesidades. En consecuencia, la sociedad no es sino un reflejo de una red casi infinita de comunicaciones, tanto interpersonales como grupales, institucionales, regionales y aún mundiales.

Según como sea el sistema de comunicación que tengan los seres humanos entre sí, así será su modelo social y así será su sistema organizacional, desde los estrechos vínculos del amor hasta la destrucción del odio y de la guerra. Problemas cruciales que aquejan a la humanidad como la discriminación, la dominación de unos sobre otros, el autoritarismo, la exclusión social, el racismo, la espantosa diferencia de clases sociales y la falta de solidaridad, no son sino los frutos de determinados sistemas de comunicación.

De la misma forma, los modelos de organización que conocemos, desde el absolutismo monárquico hasta la democracia participativa no son sino sistemas de comunicación entre quienes conforman una determinada sociedad. Lo mismo dígase de la organización de la familia, de grupos sociales, organizaciones de todo tipo y empresas con fines económicos. Todo tejido social no es sino la resultante de una trama de relaciones y vínculos que, si son sanos, darán como resultado un sistema sano; pero si son enfermos o patológicos, darán como resultado un sistema destructivo de sociedad. De allí la necesidad de que nos aboquemos a reflexionar seriamente sobre el hecho mismo de la comunicación, no tanto como una técnica de expresión (también lo es) cuanto como un sistema que nos permite ser personas, en primer lugar, vincularnos con otros, en segundo lugar, y organizarnos en grupos e instituciones, en tercer lugar.

Si la comunicación está asentada sobre bases sólidas, entonces nuestra identidad y nuestro sistema social tienen todas las posibilidades de ser sanos. En caso contrario, llevarán gérmenes de destrucción, tanto hacia nosotros mismos como hacia los demás. Nuestra propuesta es simple: si conocemos e internalizamos los elementos esenciales de una comunicación sana, entonces construimos un sistema social sólido y prevenimos un sin fin de conflictos. No sin olvidar que el instrumento básico de comunicación del ser humano es él mismo; y que las técnicas y aparatos de comunicación son valiosos si amplían y perfeccionan el vínculo humano. Nuestro objetivo, por tanto, es reflexionar sobre el significado del hecho mismo de la comunicación aprendiendo sus leyes fundamentales, especialmente desde el plano psicológico, para poder en una segunda instancia aplicarlas a cualquier estructura social, cultural, política o educativa.

2. Esquema integral, humanista y democrático de comunicación

Seamos padres, educadores o coordinadores de un grupo, siempre necesitamos un esquema o paradigma de comunicación para comunicarnos bien y sobre todo para resolver los conflictos de comunicación como son, en realidad, todos los conflictos sociales y organizacionales.

Cuando hablamos de un esquema de comunicación humana nos estamos planteando un sistema de vida, un sistema político, un modelo de sociedad. Por eso es fundamental que encontremos o busquemos un modelo de comunicación que efectivamente represente esa sociedad democrática, sana y pluralista que queremos construir.

Un modelo donde todos se sientan seres pensantes, creativos, expresivos y transmisores de «su verdad», de su forma de sentir la vida, de sus ideas y proyectos. 0 sea, sujetos históricos activos y creativos.Dicho esquema lo graficamos de la siguiente manera:

La realidad es una INCÓGNITA a despejar entre todos. Es el Significante.
Cuando la Incógnita es despejada adquiere SIGNIFICADO
y se transforma en CULTURA.
En efecto: A percibe, interpreta y expresa –B percibe, interpreta y expresa —
Al expresar su interpretación se INTER-RELACIONAN,
se socializan y aprenden a convivir en armonía.
Para eso utilizan el LENGUAJE con un código común.
El proceso se realimenta constantemente y se reinicia con nuevas interpretaciones enriquecidas con el aporte de los otros.
Así la cultura se transforma en Historia

La realidad (R) aparece como el «significante» de todo el proceso, es el signo de algo cuyo significado aún desconocemos; por eso decimos que R=X, ya que la realidad, toda la realidad se nos aparece como una gran incógnita que tenemos que despejar o develar.

Cuando se afirma que «todo es comunicación» se está diciendo que todo sin excepción tiene algún significado, aunque lo desconozcamos en su totalidad o en sus partes, o aunque tenga significados opuestos según tales personas o culturas.
Así sucede en muchos conflictos en los que el mismo hecho es interpretado de distinta forma y cada contrincante desconoce el punto de vista y la información del otro.
A ese conjunto de interpretaciones podemos darle el nombre de Cultura, cosmovisión o esquema referencial.

Lo cierto es que sin un esquema de ordenamiento y de significados sucumbiremos de angustia y caminaremos hacia nuestra destrucción.Esa cosmovisión nos da los paradigmas o modelos para leer e interpretar la vida, la realidad familiar y social.
Lamentablemente hoy esos paradigmas caen a pedazos y las organizaciones educativas se sienten impotentes para resolver conflictos comunes, como los de disciplina, de límites o para establecer criterios educativos.
Parece evidente, entonces, que un sinnúmero de conflictos de comunicación entre pueblos, culturas, instituciones y personas surgen precisamente por una divergencia en la interpretación de la realidad.Hasta podemos afirmar que a lo largo de la historia, éste fue el motivo principal de tantos desencuentros, conflictos y guerras entre los pueblos.

Lo cierto es que si la visión de la realidad es lo que nos permite socializamos y comunicarnos, también es lo que nos condiciona para destruirnos mutuamente o para levantar barreras, a menudo y por largos períodos, francamente insalvables.Todo dependerá de si somos capaces de «percibir nuestras percepciones» como «una forma» posible de ver la realidad y, por tanto, como un modo de acercarnos a las visiones de los otros para que, juntos, tengamos una lectura más amplia y abarcadora de toda la realidad.Por lo tanto, de cómo leamos e interpretemos la realidad depende el que nos entendamos con las demás personas y alcancemos aquel grado mínimo de convivencia, entendimiento y colaboración.

El conflicto surge cuando no se aceptan como legítimas y adecuadas las percepciones de los otros, o peor aún, cuando se decide eliminarlas… lo que a menudo supone también eliminar a los que piensan de forma diferente.

3. Percibir e interpretar la realidad

a) Preguntémonos ahora qué significa percibir la realidad

Si bien es cierto que la palabra «percepción» tiene para muchos el significado minimista de registrar sensaciones visuales, táctiles, etc., nosotros le damos un sentido amplio y la definimos como ese proceso complejo a través del cual alguien se pone en contacto con un determinado objeto de la realidad interior o exterior para “darle un significado o valor”.Podemos tomar como sinónimos percibir, interpretar, vivenciar la realidad.
Al percibir, damos cierto valor a ciertos objetos (personas, cosas, ideas, experiencias) y los cargamos de significación.

Como resultado, ese objeto queda incorporado a nuestra estructura psíquica y cultural, como bueno, malo, sano, conveniente, peligroso, etc. Salta a la vista que los niños y adolescentes de hoy dan valor a personas y objetos que los adultos no tienen en cuenta, y viceversa.Al percibir, buscamos la comprensión y la interpretación del mundo y de la vida.
Cuando nos ponemos en contacto con la educación y con los medios de comunicación, en realidad estamos buscando elementos para esa interpretación (aunque muchos buscan la interpretación ya elaborada por los profesores o los medios, renunciando a su propio análisis y criterio).

b) ¿Qué percibe el ser humano como prioritario, qué lo mueve, desde dónde organiza su mundo y se comunica?

La respuesta es tan simple como compleja: el ser humano percibe y valora ante todo aquello que está relacionado con sus necesidades. Este hecho tan cotidiano fundamenta la eficacia de cualquier vínculo humano: a mayor necesidad, mayor búsqueda de aquel objeto capaz de satisfacerla.
Cuanto más intensa es la necesidad, más intensa es la percepción y viceversa.
Cuanto mayor sea la necesidad, mayor es la intensidad del sentimiento que acompaña su búsqueda y la vivencia de la satisfacción correspondiente, desde el entusiasmo y el ardor hasta el aburrimiento, el rechazo, la desilusión y la apatía cuando se frustra la satisfacción.

Basta pensar en lo que les sucede a los alumnos cuando se encuentran con temas o asignaturas que no responden a sus necesidades… ¿Cómo se los puede motivar si eso no les interesa? Por tanto: descubrir y sintonizar con las necesidades de la comunidad es la tarea fundamental.Desde el punto de vista político, social y educativo es “de vida o muerte” preguntarse por cuáles son las necesidades más intensas que hoy vive nuestro país, la gente, los jóvenes, etc.
No se trata de adivinar sino de averiguar; para ello, lo mejor es la libre expresión de los interesados sin manipulación ni censura.Descubrir las necesidades más intensas de un determinado sujeto, grupo o comunidad es la tarea fundamental de quien se dedica a la política o la acción social, la educación o la publicidad.

Sintonizar con la necesidad del otro es encontrar el camino regio para una buena comunicación.
Las diversas técnicas de investigación social son el camino más eficiente para descubrir las necesidades de la población, de allí su importancia en política, educación y comunicación.
A menudo la educación y la política intentan convencer a la población de cuáles debieran ser las verdaderas motivaciones y necesidades.Se hace un marketing a la inversa: primero se fabrica un producto y después “se impone» su necesidad.

Por qué no se hace el camino correcto es algo digno de preguntarse y responder: por qué los políticos o funcionarios no atienden a las necesidades de la gente y no subordinan sus discursos, ambiciones y proyectos a dichas necesidades…

También es evidente que en una sociedad marcada por las diferencias sociales, las necesidades no son las mismas en una clase social que en otra, como tampoco en una escuela u otra. Informarnos es la tarea que siempre nos resulta tediosa, pero tan necesaria a la hora de analizar nuestras “verdades absolutas” y estrategias políticas y pedagógicas para modificar ciertas actitudes que ya tenemos internalizadas.

c) Los factores que condicionan la percepción de la realidad

Cuando percibimos e interpretamos la realidad, estamos condicionados por muchos factores, de modo que «ciertos mensajes serán percibidos de cierta manera por ciertas personas y según ciertas situaciones personales y culturales» Baste pensar en la edad, el sexo, la condición social, tipo de educación, etc. Señalemos algunos factores psicosociológicos.

 c.1. Cadena asociativa y memoria.
Al percibir, el sujeto inmediatamente asocia el nuevo elemento con las reservas de su memoria, provocándose una cadena asociativa que facilita la construcción de la imagen perceptual. Si el estímulo es nuevo y no se encuentra con qué relacionarlo, el sujeto necesita más tiempo y más información para captar su significado.Y podrá abandonar un programa de TV o discurso, si su contenido le resulta incongruente con su memoria.En la memoria tenemos almacenados una serie de pre-conceptos desde donde el sujeto interpretará la nueva realidad, como veremos en los puntos siguientes.
A nivel político es importante recordar que la historia es la memoria de un pueblo, motivo más que suficiente para profundizar en ella como encuadre general para interpretar nuestro hoy.Un pueblo que pierde su memoria, no pierde su pasado sino su identidad presente, pues se transforma en un sujeto vacío de contenido.La memoria es la tradición cultural, que debe abrirse al futuro pero desde sus propias raíces.

c.2 Coloración afectiva: indiferencia, discusión, rechazo, entusiasmo, carga afectiva.

El objeto percibido siempre aparece teñido con alguna coloración afectiva y en la percepción del mismo el sujeto proyecta sus propios sentimientos.Esto no sucede sólo con los niños; también con los adultos.Se impregna la objetividad del estímulo con la afectividad sujetiva, aún con la indiferencia que es un sentimiento, al igual que el tedio o el aburrimiento.En todo caso, es preferible tener como respuesta la discusión o el rechazo que no la indiferencia, cuyo sentido es «no me interesa, no existe para mí, no vale nada».

Hay sucesos que elevan la temperatura emocional: fiestas, muerte, catástrofe, triunfos, pesimismo generalizado, antipatías personales…
Los sentimientos no son estables: ciertas fiestas, la muerte de un ser querido, una catástrofe, un triunfo deportivo o político, no sólo generan cierto sentimiento sino que pueden modificar la disposición afectiva hacia determinado estímulo.

En la educación de niños y adolescentes el elemento emocional, tantas veces olvidado por una metodología racionalista, es fundamental a la hora de plantear temas o debatirlos.

c.3. La conciencia crítica.

En la percepción también juegan su rol los procesos más evolucionados del psiquismo que emite juicios de valor, analiza conceptos, piensa, compara, etc. A todos estos elementos los podemos llamar conciencia crítica.

No hay duda de que los seres humanos «también» pensamos y razonamos, pero es casi imposible discernir si lo hacemos desde nosotros mismos en un análisis sereno y crítico de la realidad o más bien nos manejamos con pensamientos de otros o con actitudes y pre-conceptos aceptados sin mayor análisis, pero que consideramos objetivos simplemente porque nos los nuestros o porque nuestra cultura así los considera.En las relaciones de pareja, en temas de fútbol o de política, cuando alguien nos jura que ha analizado las cosas sin dejarse llevar por las emociones, aún los más ingenuos desconfiamos.

Teóricamente pertenecen al ámbito de los juicios las llamadas convicciones políticas, ideológicas, religiosas y científicas.Pero cuando se hace el análisis de cada una de ellas, nuestra autoestima puede sufrir un duro golpe.El problema radica en que tales convicciones y, por tanto, «verdades», son el resultado de tales influencias culturales y educativas mamadas desde el nacimiento, entremezcladas con intereses raciales, étnicos y políticos, con miedos, culpas y presiones de todo tipo que, dando por descontado que el sujeto es honesto en lo que dice, aparecen mucho más como expresión de la influencia de los otros que no de un razonamiento medianamente objetivo y personal.

En síntesis: al percibir e interpretar la realidad, los estímulos externos son filtrados por la capacidad intelectual y crítica del sujeto, el cual, no sólo piensa, percibe y vivencia, sino que piensa lo que piensa y percibe lo que percibe.

De esta forma enfría el proceso perceptual y lo somete al análisis y a la comprobación; y puede ejecutar esta operación recabando más información tantas veces lo crea conveniente.

La capacidad crítica es el arma más poderosa que se tiene frente a cualquier estímulo o invasión ideológica, propaganda, publicidad o estrategia de seducción o persuasión que llegue del exterior.

Y por cierto: es el instrumento básico de la acción educativa, y no sólo en las aulas: que el sujeto aprenda a pensar “con su cabeza”, que valore y haga un análisis crítico, que no se deje llevar por la primera impresión, que sepa poner distancia entre el objeto y su percepción.

Por tanto: una tarea política y educativa: desarrollar el espíritu crítico.

Para lograr este objetivo se debe operar en un clima sereno y confiable, sin apresuramientos ni coherciones, amenazas o castigos.Se creará un encuadre permisivo para todo lo que signifique pensar, discutir ideas, investigar, disentir, etc. en un clima de libertad y respeto.Es importante que cada uno “piense desde su propio esquema”, se exprese con su lenguaje, defienda sus puntos de vista y respete el pensamiento de los otros. Esto es fundamental en el trabajo de nuestras Organizaciones.

El elemento afectivo no es dejado de lado como algo peligroso, pero tampoco se lo potencia demagógicamente como un soborno para la persuasión («Si me quieres, tienes que pensar como yo»).

d) La muralla de los prejuicios…
«Esto es lo más natural del mundo”.
Una tremenda barrera para la conciencia crítica son los estereo-tipos ( del griego: estereos que significa piedra, y tipos, gráfico) o conceptos rigidizados y prejuiciosos sobre la mujer, los negros, los sajones, los militares, los indios, los comunistas, etc. Sucede que por una tendencia casi incontrolable, cuando nos comunicamos suponemos que el otro tiene nuestros esquemas culturales y nuestra forma de pensar a los que consideramos como «los más naturales del mundo».Nuestra cultura nos da conceptos tan internalizados (y nunca cuestionados) que nos hace suponer que nuestros símbolos y conceptos son universales y casi emergentes de la misma naturaleza humana (así la cruz como símbolo religioso cristiano cuando en otras culturas es signo del cruce de los cuatro puntos cardinales) o que la forma «normal» de comer o de vestir o de casarse es la nuestra, casi como un mandato de ley natural.Incluso muchos piensan que la única forma de economía es la de libre mercado…Todos tenemos preconceptos (anclados en la memoria) sobre infinidad de temas, según aprendimos en la escuela y en la familia, o sea percepciones previas de la realidad que se proyectan automáticamente en la percepción de una nueva realidad o aspecto de la misma.Sin estos preconceptos acumulados en años de educación y experiencia, la comunicación sería imposible.Esto lo vemos claro cuando nos encontramos con un mensaje cuyos elementos no tienen registro alguno en nuestra psiquis.Por lo tanto, al hablar de pre-conceptos, simplemente aludimos a conceptos (percepciones, valoraciones) que ya están incorporados y que disparamos automáticamente ante una nueva situación a ellos relacionados (Ej. alguien nos dice «España» e inmediatamente asociamos con descubrimiento de América, guerras de la independencia, etc)Pero sucede que algunos de estos preconceptos se transforman en prejuicios, porque se vuelven estereotipados y rígidos, sobre los que el sujeto no ha hecho ningún tipo de control o análisis, aceptados desde siempre como verdades y fuera de discusión.
Estos prejuicios (por ejemplo sobre la condición y el rol de la mujer) funcionan como criterios de normalidad desde donde se juzgan otras formas de relación diferentes.
Los prejuicios se forman por una apreciación ligera, parcial, superficial y cómoda de la realidad, sin el esfuerzo de compulsa de datos, de información suficiente, de cotejo con otras percepciones o como una simple aceptación de un lugar común del grupo social al que se pertenece.

Cómo modificar los prejuicios.

Es una pregunta clave para los educadores, publicistas y políticos, cuya tarea consiste en modificar actitudes y conductas de los demás.La Escuela de New Look ha profundizado en este tema y describe el proceso perceptual en tres fases:

-En la primera, el sujeto se dispone para percibir una realidad o una información «de una determinada manera» o con cierta preferencia, de acuerdo a sus preconceptos o prejuicios.
Así, los alumnos frente a determinados temas o ante determinada profesora.
-En la segunda, llega la información.
-En la tercera, el sujeto confirma lo que ya pensaba previamente, sin tomarse el trabajo de verificar si es cierto o no.Termina afirmando: «Ya lo decía yo que…»

Ahora bien, cuanto mayor sea la fuerza del prejuicio, mayor es la posibilidad de que emerja durante la percepción y de que sea confirmado.Y por lo tanto, el sujeto necesitará menos información para confirmarlo.Dicho de otro modo: a mayor fuerza del prejuicio, más posibilidades de que se mantenga dicha posición.En consecuencia, mayor es la información que se necesita para debilitarlo o modificarlo, lo que demandará más tiempo para conseguirlo. Si alguien tiene un fuerte prejuicio sobre las mujeres, necesitará mucho tiempo y muchos datos e informaciones nuevas de tipo positivo para modificar su actitud prejuiciosa.

Pensemos lo que esto significa en la práctica social y política en que hay que modificar esquemas profundos desde años y años… y en la práctica educativa cuando los educadores enfrentan los prejuicios de la familia, de la sociedad y de los medios de comunicación.
Por tanto, se trata de una ley de incalculable valor en educación y política: si el prejuicio está muy anclado, se necesita (además de paciencia) mucho tiempo para lograr el cambio y dar mucha nueva información al sujeto para que modifique su punto de vista.

Cuándo los prejuicios son más fuertes.

Es la pregunta que ahora nos tenemos que hacer.Se dan dos criterios:
-Primero, cuanto más conduzcan a la satisfacción de necesidades.
O sea, cuanto más ventajas saque el sujeto de su prejuicio, más lo defenderá.Así en una sociedad oligárquica como la nuestra, las élites de poder tienen muchos motivos para no reconocer que el pueblo tiene derecho a opinar y decidir, y se seguirá «demostrando» que en realidad no tiene capacidad para ello.
-Segundo, cuanto más concuerden con el grupo social del sujeto.Es en este campo donde los prejuicios se dan como verdades sobreentendidas internalizadas desde el nacimiento. Pensemos en los paradigmas de la moda juvenil o en ciertos modelos de conducta internalizados desde siempre por un grupo social.

Dos conclusiones: relatividad y tolerancia

El estudio del proceso perceptual, condicionado por tantas variables, nos lleva a dos conclusiones importantes que hacen a la comunicación y a la convivencia entre los seres humanos.
– La primera es la relatividad de nuestras percepciones, que son simples «aproximaciones» a la incógnita de «la Realidad». También las opiniones y juicios de padres y educadores son relativos…

– La segunda es consecuencia de la primera: sólo un amplio sentido de la tolerancia hacia los otros y de respeto de su visión de la realidad, permite la sana convivencia humana, al menos en los mínimos límites civilizados.En estos dos principios, relatividad y tolerancia, se funda la democracia y un sistema educativo sano.

Por lo tanto, la tarea de siempre es “descubrir”, buscar, revisar e integrar “verdades” en el encuentro con los otros.

Lo apasionante de la aventura humana consiste en «descubrir» y siempre descubrir; en buscar un sentido y siempre buscarlo; en revisar e integrar una y mil veces las «verdades» que tenemos y las que tienen otros, y las que llegan desde hace miles de años…Y cada día abrir los ojos para descubrir algo nuevo o una nueva forma de mirar lo viejo.

El encuentro con los otros nos permite ampliar nuestro punto de vista perceptual, levantar la mirada y tener una perspectiva más amplia y abarcadora de una realidad que siempre está allí como una incógnita.Pensemos en nuestra realidad personal: cuántos conceptos van cambiando a medida que crecemos y que nos abrimos a nuevas informaciones y puntos de vista.

Honestidad y veracidad

Si los seres humanos tenemos motivos para dudar de nuestras percepciones o «verdades» (y lo que se opone a verdad es error), también es cierto que sólo la honestidad con que nos acerquemos a la realidad es lo que permite la convivencia con los otros.
A esta actitud honesta la llamamos veracidad.Su opuesto es la mentira o la hipocresía o la falsedad.La veracidad es la actitud interna con la que valoramos la realidad y expresamos esa valoración como «la correcta para nosotros».

Con veracidad debemos hacer nuestras investigaciones y nuestro acercamiento a la realidad, pero dando por sentado que también los que no piensan como nosotros son veraces, salvo que tengamos motivos sólidos para suponer lo contrario, lo que no nos exime de actuar con suma cautela.
En consecuencia, una percepción puede ser errónea aunque veraz y sincera.
Lo que funda la convivencia humana, y por tanto la comunicación creíble, es la veracidad.
La veracidad genera confianza y credibilidad.Somos creíbles y dignos de confiar, no porque “tengamos la verdad”, sino por la honestidad de nuestra búsqueda y propuesta.Cuando en una sociedad o en un grupo se pierde la credibilidad (no hay honestidad ni veracidad) y, por tanto la confianza, entonces no hay posibilidad de construir nada sobre bases sólidas.
Solo resta recuperar la credibilidad, pero esto lleva mucho tiempo y sólo se consigue con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace… una coherencia demostrada a lo largo del tiempo. O sea, la verdad se opone al error; la veracidad a la mentira.
En síntesis: desde la veracidad tenemos el derecho a expresar nuestra concepción de la realidad y a defender nuestros puntos de vista.

Pero esa misma honestidad nos obliga a aceptar la honestidad y veracidad de aquellos que mantienen una lectura diferente de la realidad.Eso es la tolerancia.Y eso es la base de la democracia.
Con esa honestidad nos lanzamos a la apasionante aventura de vivir… juntos y armónicamente.

Lo importante es Comunicarse

a)Sólo cuando yo hablo desde mi mismo soy un yo-distinto de los otros, pero también relacionado-con-otros, expresando mis vivencias o percepciones internas y externas, y abriéndome al tú que me expresa las suyas.
Cuando yo hablo (con ideas “propias”, con mis sentimientos…) el lenguaje se transforma en un acontecimiento creativo por medio del cual “yo digo – algo – a alguien”.Al hablar así, me hago sujeto con respecto a otro sujeto con quien me comunico sobre algo, sobre esa realidad que está siempre allí como objeto de intercambio y de interpretación.

Al hablar desde mí mismo como sujeto, adquiero mi identidad y madurez (dejo de ser un in-fante) y me autoexpreso con una palabra llena, llena de significados y de mí mismo, diferente de las palabras huecas y estereotipadas o las palabras de los otros.Entonces el lenguaje se transforma en la mediación por medio de la cual nos expresamos,expresamos nuestras percepciones vivenciadas y nos relacionamos con los otros seres humanos.Salimos del encierro de un yo enclaustrado para encontramos con un tú que nos interpela.Así el lenguaje construye una pareja, un grupo, una organización… una sociedad.
Es el lenguaje que funda la relación educativa.Sólo en el acontecimiento mismo de “decir”, el lenguaje se abre y el ser humano se abre por su intermedio.
Se abre y se manifiesta como tal: un ser humano, o sea, un ser social.

b)Consecuencias políticas y pedagógicas.

Si esto es la madurez de la persona, no otra es la madurez política de un ciudadano y de una sociedad.
Mientras no recuperemos nuestra palabra, como propia, con fuerza e identidad propias, no tenemos madurez política ni social; somos objetos de los otros: de los que “tienen la palabra”.

La educación política y la educación en general, al fin y al cabo, se resume en esto: tomar la palabra. Esa palabra pensante, propia, creadora y creativa; una palabra que piensa, siente, elige, decide y propone.
Es la palabra-poder, típica característica de Dios o de los dioses (Dios crea el mundo con su palabra, según Gn. 1) y que fuera dada al hombre “creado a su imagen y semejanza” como instrumento para “poder crear” su propio destino, su propia cultura y su propia historia.Quien no lo puede hacer… es un im-potente.
Si la democracia (poder del pueblo) consiste en que el pueblo asuma esta palabra creadora, los regímenes autoritarios y dictatoriales revelan la ausencia de palabra en el pueblo y la acaparación de poder en unos pocos.
El silencio-pasivo de una sociedad es el signo de su inmadurez o de la opresión de un pueblo, o de ambas cosas.
En definitiva, es el signo de una democracia o de un pueblo impotentes.

¿Y qué pasa cuando reina ese mismo silencio en aquella organización social creada para educar? ¿Y cuál será el fruto de esa educación?
Puestas estas premisas, saquemos ahora las conclusiones que iremos formulando en forma de axiomas. Son los axiomas que nos permiten una buena comunicación o sea, expresarnos con madurez.

4. AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN

4.1 Primer axioma: Más importante que “qué comunicar” es COMUNICARSE

Más importante que qué hablar… es hablar. Más importante que qué expresar… es expresarse. O sea : lo importante es el hecho mismo de PODER comunicarse.

Mientras que los sistemas que no respetan al ser humano ponen el acento en “el mensaje que hay que transmitir, en lo que se debe decir, y en quién lo tiene que hacer”, nosotros afirmamos que mucho más importante que el contenido de la comunicación, que la fuente o la metodología o el código de la misma, es el hecho mismo de comunicarse en el sentido arriba expresado.
Por eso afirmamos: más importante que “qué” decir es: decir, hablar, expresarse, comunicarse…

Recuperar la palabra es hablar “desde lo que uno piensa y siente”:

o sea, desde la propia percepción e interpretación de la realidad y no desde “lo que hay que decir, lo que se debe decir, lo que nos dicen que es correcto decir”.
Tampoco “para quien” hablar, decir o pensar (para el maestro, el censor, etc.) como si el otro fuese el dueño de los pensamientos y de las palabras “verdaderas”.Nuestra escuela como también nuestras grandes instituciones políticas y religiosas, generalmente nos transmiten el mensaje inverso al planteado por este primer axioma: hay que decir “lo que corresponde, en el tiempo oportuno, escuchando a los que saben, y con el debido respeto…sin abusar”, todas expresiones de la buena educación cuyo objetivo es que unos pocos tengan la palabra sin limitación alguna.Por eso insistimos: lo primero… es recuperar nuestra palabra.Y si es “nuestra” vale, tiene sentido, es importante.

Es importante porque “es nuestra”.Por eso vale.Y nosotros valemos como personas y como ciudadanos con todo el valor y dignidad de una persona-humana porque decimos una palabra que es nuestra y no del “Otro”.
El “Otro” es el que tiene la palabra y el poder, el que sabe y enseña, el que dirige y manda, el que nos vacía de nosotros mismos para llenarnos con “su verdad”.
El Otro puede ser una persona, un libro, un signo, una institución, una ideología…¿Hará falta decir todo lo que esto implica de cambio en nuestras relaciones de familia, de educación, de empresa, de vida ciudadana, de relación social y religiosa, de praxis política?

Este recuperar nuestra palabra, este primer axioma, implica actitudes comunicacionales que consideramos fundamentales para una comunicación sana. Por ejemplo:

a- La “espontaneidad”,sobre el formalismo y la estereotipia.

Mientras que el “discurso del Otro” nos condiciona a una respuesta formal y estereotipada pues hay que decir lo que debe decirse y como debe decirse (lo más semejante al modelo, a menudo hasta la exageración literal como sucede en tantos exámenes escolares), la auténtica comunicación humana prioriza la espontaneidad, o sea: hablar desde el propio lenguaje, justamente para que sea ex-presión, palabra que nos habla de sacar algo de adentro.

Afirmar la espontaneidad es recuperar el placer de expresarnos, en un lenguaje que es expresión y autorrevelación: es la libertad ejercida de comunicarnos, de afirmar lo que sentimos y pensamos, de reírnos o de llorar, de jugar, saltar o bailar, de hacer bromas o de ponemos serios, de aplaudir, gritar y aclamar, de tomarnos la vida con humor y de abrazar a alguien que sufre…
En las manifestaciones políticas todo este lenguaje se pone en marcha, sobre todo cuando el pueblo participa y lo hace a su manera.Es el puro y legítimo placer de expresar lo que se piensa, siente y quiere.

b- La “libertad” sobre la censura y la represión.

El miedo nos quita la libertad de ser nosotros mismos.Hemos vivido años de miedo y de represión política, educativa, social, militar y religiosa.Miedo a la autoridad, a Dios, al infierno, a los exámenes, al ridículo, a ser distintos.Y los frutos están a la vista: hemos internalizado al censor.Es la autocensura… aunque todavía los censores externos no se han muerto todos y resucitan en la primera oportunidad que se les presenta.

Recuperar nuestra palabra supone recuperar nuestra libertad.
Y esta tarea implica audacia. 0 sea: animarnos a decir y hacer aún con riesgos.Es el riesgo de la libertad, cuando perdemos protección a cambio de autonomía.
Por eso reclamamos audacia y atrevimiento, dos palabras que significan lo mismo.Dos virtudes consideradas en nuestra cultura dependiente como sinónimos de rebeldía y de pecado.Pero si el ser humano no tiene la audacia para ser libre, que no espere que le regalen la libertad.

c- La “veracidad” sobre la supuesta verdad. La “sinceridad” sobre la hipocresía y la mentira.
Nos valoramos a nosotros mismos en cuanto somos honestos cuando hablamos; valoramos a los otros cuando son honestos al expresarse.Valoramos que las cosas se digan, sin sentirnos los censores ni inquisidores de nadie.
Valoramos el punto de vista diferente y una concepción diferente de la vida, sin sentirnos los dueños y los jueces de la verdad.En la comunicación política a menudo el panorama es francamente siniestro.Aprendemos el arte de disimular y ocultar nuestras verdaderas intenciones para disfrazarlas con principios absolutos, con triquiñuelas legalistas, con fraudes y discursos demagógicos. La mentira descarada, la coima y el soborno son la palabra-moneda de cambio de las relaciones.Cualquier palabra puede significar eso o su contrario; cualquier gesto puede transformarse en el opuesto tan pronto cambien las circunstancias o el flujo del poder.Desde la oposición se tiene un discurso, y cuando se es oficialista, otro.

Esta mentira generalizada incita al ciudadano a mentir para tener éxito, para obtener un título o para sacar un permiso.Mientras que la sociedad condena la mentira como una conducta anti-ética, la fomenta de todas las formas posibles con un doble-discurso al que comúnmente llamamos corrupción.
Es la corrupción del lenguaje, de los pensamientos, de las palabras, de los vínculos.
Entonces, el que es sincero, el honesto aparece como el tonto “que no sabe mentir ni disimular”.
Recuperar hoy nuestra palabra llena y coherente puede significamos cierta marginación social yen más de un caso de nuestra reciente historia significó proscripción, cárcel, destierro y muerte.

d- La “necesidad” sobre cualquier otro condicionamiento.

Es la necesidad y el deseo profundos de ser nosotros mismos (no hay otra forma de ser),
de identidad.Necesidad de crecer como personas adultas y responsables.
Necesidad de pensar, de crear, de sentir, de gozar, de gritar.
Necesidad de amar, de estar con un hombre o una mujer.
Necesidad de expresamos, de ocupar un lugar en el mundo, de hacer silencio.
Necesidad de pensar el país que queremos, de crear un modelo de sociedad más justa y sana.
Necesidad de participar, de ser tenidos en cuenta, de elegir y de decidir nuestro destino…En definitiva: somos eso que pensamos, que sentimos, que expresamos y que hacemos.
Y así la palabra asumida nos hace recuperar nuestra autoestima.

Algunas conclusiones

1.Se necesita un ambiente sereno, confiado y respetuoso.

Este primer axioma supone un ambiente de serenidad, de confianza y de respeto para que cada uno tenga su espacio para decir su palabra.Como contrapartida: ausencia de represión, de censura, de miedos, amenazas, burlas y castigos.
Una estructura que asume y permite el error y el conflicto como una condición normal de la existencia y de la comunicación.Desde el error, desde el conflicto y el disenso se crece y se crea.

2.-Hay que verbalizar

La palabra es la mejor forma de sacar afuera eso que tenemos dentro. Verbalizar, hablar, decir lo que nos pasa, ponerle nombre a las cosas, enfrentar los conflictos.Cuántas cosas decimos en una familia o institución y qué poco hablamos de lo que realmente nos pasa y de los conflictos latentes que se intenta disimular.Pero cuando no hablamos ni decimos lo que nos pasa o lo que pensamos, entonces eso que tenemos adentro sale afuera en forma de inconductas (malas caras, boicot, etc) que son los “síntomas” de la enfermedad de no saber hablar cuando hay que hacerlo.
Así, la desocupación generalizada, el hambre, la tristeza de la gente, el malestar, la protesta indiscriminado, el aumento de la delincuencia, la drogadicción y el alcoholismo, la agresión en la calle… son las actuaciones y síntomas de viejos conflictos que no se quiere ver, sobre los que no se quiso hablar ni escuchar ni menos resolver.

En síntesis:
El primer derecho del hombre es a ser tenido en cuenta, a existir como sujeto y como ciudadano, a “plantarse” en su grupo, organización y sociedad.

4.2 Segundo axioma:  El Vínculo y la Intencionalidad: Tenemos ahora el segundo axioma que dice así:
Más importante que “qué comunicar” es el vínculo y la intención con que nos comunicamos.

O sea: “desde dónde” nos comunicamos. Damos por sentado el primer axioma: lo más importante es comunicamos y expresarnos.
Pero en cuanto lo comenzamos a hacer, surgen algunas complicaciones ya que tendremos delante nuestro a otro ser humano o a un grupo de personas con los cuales formamos inmediatamente un vínculo o una relación.Y cuando hablamos de vínculos y relaciones, nos ubicamos en el centro de los conflictos humanos de la comunicación.Esta pende, ineludiblemente, de al menos dos personas y de esta forma instituye una sociedad vincular y un sistema de relaciones.

1-Una vez relacionados: todo es comunicación, pues siempre nos vinculamos de alguna manera.

Algunos autores formularon un axioma que dice así: ‘Es imposible no comunicarse’.
Dicho positivamente: Siempre nos comunicamos.
O sea: desde el momento en que dos o más personas se encuentran, sea en forma ocasional o en grupo familiar, institucional, etc.: cada uno de ellos asume un determinado comportamiento hacia el otro y comienza a conducirse de determinada manera.
Es decir: no puede estar sin alguna conducta, siendo imposible no comportarse de alguna manera.Podrá hablar o sonrojarse, callar o aislarse, mantenerse indiferente o acercarse amistosamente, pero en cualquier caso cualquiera de estos elementos es una conducta hacia el otro y viceversa.
Ahora bien: toda conducta percibida por el otro ya tiene el valor de un mensaje, pues por medio de esa conducta se comunica algo de sí al otro, aún cuando no se lo quiera hacer o no se lo explicite, o aún cuando el otro entienda esa conducta de una forma incorrecta.
Y yo no puedo no recibir esos mensajes que, aunque no los interprete con mucha claridad, me obligan a adoptar ante él cierta postura y actitud.Y con toda seguridad, al otro le pasa lo mismo.De allí el axioma: en el momento en que nos relacionamos de alguna forma (como en un bus o en la televisión) ya asumimos determinado compromiso frente al otro, y ese compromiso define el vínculo que queremos establecer, de tal forma que cualquier mensaje explícito que luego expresemos estará condicionado por dicho vínculo (como amigo o enemigo, sumiso o rebelde, etc.).Salta a la vista la importancia de esto en la vida educativa

2-El vínculo nos informa acerca de cómo interpretar los mensajes.

a)El mensaje explícito y vincular. Toda comunicación entraña, por lo tanto, dos mensajes al mismo tiempo:
–el mensaje explícito que transmite una información equis: es el contenido o mensajepropiamente dicho;
–el mensaje vincular que informa sobre las conductas intersujetivas y define el punto de vista desde donde se ha de interpretar el mensaje explícito.
Este segundo mensaje (o metamensaje) alude al modo como se transmite la información, al rolque se asume y al modo y rol con que se pretende ser aceptado (como superior, como amigo, como crítico, como censor, etc.).
Entonces el mensaje asume el tono de consejo, de orden, de amenaza, de reprimenda, de información y mil variables más.Así, puedo decir “¡Cierre la puerta!” o “Por favor, ¿no podrá cerrar esa puerta?”: en ambos casos el mensaje explícito es el mismo, pero cuán distinto es el vínculo…Por tanto:
siempre interpretamos el mensaje explícito “desde el mensaje vincular”

El lenguaje vincular define la forma como queremos ser recepcionados:
o sea, como amigos, como superiores, etc. Existe una imagen corporal y un tono de voz para dar una orden, para pedir perdón, para suplicar, para seducir, etc.
En la ironía, el sarcasmo y el humor, éste es el lenguaje preferencial. Basta cambiar la entonación de la voz para darle al texto un significado diferente.

b)Los signos del mensaje-explícito y vincular: palabra y signos simbólicos-pre y para-verbales.

  • El mensaje explícito usa signos y códigos bien estructurados de tipo convencional, claros y conocidos por el interlocutor.En general, la palabra es un signo bien estructurado; y la palabra escrita más que la hablada.
    §El mensaje vincular, en cambio, llega preferentemente por signos llamados simbólicos que pueden ser pre-verbales o para-verbales.
    –El pre-verbal (que antecede a la palabra) está conformado por los gestos corporales, la mirada, los ademanes, el silencio, el llanto, la sonrisa, etc. Hay una postura o actitud que revela el vínculo a establecer.
    –El para-verbal (adjunto al verbal) está conformado por el tono de la voz, su volumen, ciertas inflexiones, etc. en el caso de la palabra hablada.
    Si el mensaje es escrito, gráfico o icónico: por la forma de las letras, los subrayados, la letra en negrita, los colores, un primer plano, etc.
    En otros casos, la música de fondo o efectos sonoros.Normalmente el emisor no aclara el significado de estos símbolos, por lo que a veces pueden darse confusiones acerca de su significado (Así, hay silencios difíciles de interpretar, o tal gesto o la palidez del rostro, etc.)

c)Lo importante: que no haya doble mensaje, y no romper el vínculo.

Lo importante es que en nuestra comunicación, el mensaje explícito de las palabras coincida con el mensaje vincular, para que no haya doble mensaje.
Que todo nuestro cuerpo y tono de voz, nuestros actos y actitudes digan eso mismo que nuestras palabras dicen.

Por otro lado, es importante que podamos mantener diferencias sobre el mensaje explícito (una discusión) pero sin romper el buen vínculo con el otro.No porque alguien piensa diferente, es por eso un enemigo.

3-Desde dónde nos vinculamos: desde la igualdad o desde la diferencia

En el mismo momento en que nos relacionamos con otro, establecemos con él un tipo de relación que puede ser de dos maneras: o lo tratamos como igual a nosotros y con los mismos derechos, o lo tratamos como diferente, con menores o mayores derechos, o sea, sintiéndonos superiores o inferiores.
Si lo tratamos como si fuésemos superiores: entonces nos ponemos en un rol de superioridad, y al otro le damos un rol de inferioridad.
E intentaremos establecer la comunicación desde algún punto de vista o postura correlativa,por ejemplo, que nos obedezca, que no discuta, que acepte sin más nuestra palabra.

Un fenómeno similar pero opuesto sucede si nos colocamos en el puesto de inferior al otro. Normalmente, nos consideramos iguales que los otros en situaciones de igualdad social, por ejemplo, como hermanos, afiliados, dependientes de una misma oficina, feligreses, alumnos.Teóricamente “todos somos iguales”.
En la democracia y en los grupos y organizaciones democratizados, la tendencia es al trato igualitario, cualquiera sea el puesto social que alguien tenga, sea presidente, jefe o simple ciudadano o miembro del grupo.

En las organizaciones autoritarias, en cambio, la tendencia es al trato diferencial, distinto, desde la desigualdad de derechos.Unos se sienten “superiores”, y hacen sentir “inferiores” a los otros.
Pero tengamos en cuenta lo siguiente: la igualdad de derechos y de relación (de respeto mutuo), no impide que unos tengan ciertos roles sociales que la misma sociedad considera de mayor importancia que otros, por ejemplo, ser presidente, profesor, párroco, médico, etc. Pero aún en estos casos, los otros (los gobernados, los alumnos, los feligreses, los enfermos, etc.) deben ser tratados en pie de igualdad, con respeto y consideración, no como inferiores o súbditos.
Tenemos, pues, una distinción entre vínculos simétricos y asimétricos.Estos vínculos indican elpunto de vista desde donde queremos comunicarnos.

4- Los conflictos vinculares

a) En la simetría: eliminar a la competencia

En la relación simétrica o de igualdad (entre hermanos, alumnos, socios, colegas), la tendencia conflictiva es a competir y eliminar a los pares.Las envidias, los celos, las rivalidades(cuyo punto extremos es la guerra)son algunas de las variables de esa particular característica del ser humano de saberse “más igual” que el otro.
Lo sano en una relación simétrica es la sincera aceptación del otro tal cual es, su valoración y el respeto, concediéndole las mismas oportunidades y derechos que cada uno se asigna a sí mismo.

b) En la asimetría: descalificar y someter.
En la relación asimétrica, la relación enfermiza y conflictiva consiste en la descalificación, el sometimiento y la alienación del rol considerado dependiente, siendo la relación sado-masoquista su punto extremo.En muchas instituciones muy jerárquicas (ejército, iglesia, estado) los roles de autoridad tienden a perpetuarse como si fueran patrimonio del sujeto que los detenta.Al fin y al cabo suelen ser ellos mismos o sus antecesores quienes hicieron las leyes para dichas instituciones y alguna ventaja se dan a sí mismos.En algunos casos, la propia estructura institucional así lo establece con la consiguiente conformación social de dos grandes status:
–el de “los que mandan”, dirigen, piensan y deciden;
–y el de los dirigidos y mandados, comúnmente llamados “súb-ditos”, palabra latina que significa literalmente: los que están puestos por debajo, de rodillas, sometidos a la autoridad de otro.Así en los sistemas monárquicos y en muchas democracias que se les asemejan.Quienes conforman la gran masa de los “súbditos” -jurídicos o de facto- pueden aceptar resignadamente su rol de dependientes y miembros de segunda categoría, adoptando diversas posturas desde la abulia e indiferencia, o el desgano y el resentimiento; o bien pueden recurrir a la rebelión, al rechazo del rol asignado y a posturas reivindicatorias (así las mujeres con respecto a los varones, los obreros frente a los patrones, etc.).

5-Por lo tanto: los vínculos confirman o desconfirman al otro

a) Confirmar y valorar al otro

De cuanto llevamos dicho, surge claramente que de los vínculos positivos depende que el sujeto adquiera la real conciencia de sí mismo, su valoración, su autoestima y la capacidad para comprender y aceptar al otro como un ser humano igual en dignidad.
Es un corolario de nuestro primer axioma: sólo asumiendo la palabra en igualdad de condiciones, podemos sentirnos libres e iguales.Pero de nada vale tener el derecho a la palabra si no somos capaces de establecer vínculos que hagan posible ese derecho.
Si nacemos en un sistema vincular de sometimiento y alienación que nos da la apariencia de ser seres humanos pero sin conciencia de “ser uno mismo igual al otro”, o si aceptamos dicho sistema cuando pretenden imponérnoslo, entonces sólo nos queda el consuelo de vivir en la igualdad jurídica declamada…

b) Desconfirmar y descalificar: negarle todo valor al otro.

Pero, desgraciadamente, el vínculo negativo puede generar la situación opuesta a la confirmación: es la desconfirmación del otro.
La desconfirmación o descalificación es la peor situación por la que pueda atravesar un ser humano en su relación con los demás.
El mensaje de que “no existes, no vales nada”, no sólo invalida al otro como interlocutor sino como persona.La desconfirmación se realiza normalmente por el lenguaje preverbal y paraverbal, reforzado a menudo con claras explicitaciones: “No vales nada… nunca llegarás a nada… ustedes no saben pensar… no son capaces de gobernarse por sí mismos… siempre serán pobres…”, etc.

También la sobreprotección típica de los sistemas paternalistas implica desconfirmación del sujeto a quien se le repite una y otra vez que “todavía no estás maduro… yo pienso por ti y por tu bien… todo lo hacemos para tu felicidad… todavía eres débil e inmaduro…”, etc. El resultado es la eterna dependencia e infantilismo de los “hijos de tan buenos padres”.
Por su parte, los medios de comunicación, al ignorar a vastos sectores y a su problemática, automáticamente dan el mensaje de que no existen o de que mejor es ni tenerlos en cuenta.
El mensaje es éste: “sólo existe” lo que aparece en los noticiosos, los que son nombrados, los famosos, los que tiene imagen…Toda persona, grupo o problema que no es tratado por los Medios… no existe, no tiene presencia política, no debe ser tenido en cuenta por el poder.

c) Corregir o rechazar al otro

Entre la total confirmación del otro y la desconfirmación, tenemos una variada gama de matices, pues aún con la mejor buena voluntad, no siempre se puede reafirmar al otro en la imagen que nos da de sí mismo o en su percepción de la realidad.
Por eso las relaciones humanas están más comúnmente teñidas de enfrentamientos, conflictos, discusiones y luchas.Pero aún en estos casos, no se invalida la existencia del otro sino que se lo reconoce como competidor o adversario.
La convivencia humana, como lo vemos en la democracia, supone dudar, corregir, criticar o rechazar el rol del otro, su imagen y su percepción del mundo, tal como sucede en la familia y en la educación.
Es decir, cada uno crece no sólo desde su propia percepción (cómo cree que es) sino desde cómo los otros lo perciben y perciben la realidad.Se trata, pues, de un intercambio de imágenes que, por supuesto, debe ser mutua de ida y vuelta.Los otros nos sirven de espejo para vernos reflejados con un criterio más realista y menos narcisista o ilusorio.

6-El vínculo va unido a una intención

Estamos elaborando el axioma que dice: Más importante que qué comunicar es desde dónde se comunica.Y este “desde dónde” es el vínculo.Ahora bien: íntimamente relacionada con el vínculo y con el rol, está la intención subyacente en el acto comunicativo.
O para decirlo simplemente: para qué uno se comunica.
Distingamos, primero, dos tipos de intenciones.

a) Intenciones funcionales y motivacionales

–La funcional se refiere a la intención o finalidad que explícitamente se le asigna a la comunicación.Por ejemplo: informar, educar, persuadir, aconsejar, curar, divertir, corregir, vender, prohibir, mandar, etc.
Todas las profesiones tienen un tipo especial de funcionalidad y de ésta se desprende un tipo de vínculo (educador-educando, médico-enfermo, consejero-aconsejado, et

b)–La motivacional está dada por el motivo último y subyacente del acto comunicativo; es una intención por debajo de la funcional.En realidad, es la “verdadera” intención que se tiene.Por ejemplo: alguien dice que nos va a informar, pero en realidad quiere darnos un dato para disuadirnos o amenazarnos.Dos esposos discuten para “aclarar las cosas”, pero en realidad lo hacen para agredirse y humillarse.Por eso, a esta intencionalidad subyacente la llamamos motivacional, porque constituye el motivo de fondo de la propuesta comunicativa; es la intención sujetiva, condicionada por variables internas generalmente no confesas e, incluso, no reconocidas por el mismo sujeto.Entre ellas podemos señalar: buscar afecto, humillar, descalificar, proteger, condicionar, amenazar, herir, seducir, sugestionar, convencer, reprochar, engañar …
En la vida política, esta segunda intención constituye el arte del “discurso político”.

c) Conflictos desde la intencionalidad: doble mensajes y manipulación

Desde ya que el conflicto emerge cuando la intencionalidad funcional explícita no coincide con la motivacional implícita, típico caso de doble mensaje.Y en el caso extremo: cuando se intentaocultar la verdadera intención engañando al interlocutor.Es la manipulación y la mentira.Intenciones confusas y doble-mensajes

A menudo el emisor del mensaje no es consciente, al menos en forma completa, de su propia contradicción.Se dice hablar “para aclarar”, pero se lo hace para reprochar, tapar la boca al otro, etc. 0 alguien dice que informa que hará tal cosa, pero en realidad está pidiendo autorización.Por eso es útil distinguir estos conceptos:
–Informar: se notifica al otro sin condicionamiento alguno.No se pide autorización ni consejo ni se persuade de nada.
–Pedir permiso: la acción queda supeditada a la autorización del otro en forma obligatoria.Se complementa con “pedir perdón” si no se cumple lo pactado.
–Pedir consejo: la acción queda condicionada a la opinión del otro, pero la definición queda a cargo del solicitante.
–Persuadir, influir: el mensaje tiende a cambiar al otro o condicionarlo.En los grupos e instituciones estos conceptos tienden a confundirse, condicionados por el vínculo preexistente y por otras variables, tipo de personalidad, contexto social, etc. Así cuando el hijo informa que volverá de madrugada, el padre le responde con una prohibición.La manipulación: la mentira intencional
El conflicto más corrosivo de la comunicación es el ocultamiento intencional de la verdadera intencionalidad ( la redundancia no es casual) con la clara finalidad de engañar al otro.
En estos casos hablamos de manipulación.

Los especialistas son pesimistas en este asunto, pues consideran que el engaño intencional sobre los verdaderos propósitos es casi una constante en los discursos políticos y en las personas con poder, en los medios a su servicio y, en general, en las relaciones comerciales y cotidianas
La mentira ha dejado de ser una excepción para ser casi un modo implícitamente aceptado de relación; como un elemento más en el juego del poder y de la influencia sobre los otros.

d) El tipo de vínculo o relación determina el tipo de organización de nuestro grupo o institución, desde la totalitaria, autoritaria, dominante, verticalista, asimétrica hasta la igualitaria, participativa, tolerante y respetuosa.Esto se olvida en muchos cursos y libros sobre organización en los que se pone el acento sobre los aspectos formales (organigrama, tipo de control, normas sobre conducción, marketing, etc.) pero se pasa por alto que lo esencial de una organización es el estilo de comunicación que existe entre todos los miembros de la institución.
En las empresas de tipo comercial o financiero esto es más que evidente, ya que mientras se proclaman los principios de la democracia, la mayoría de las empresas tienen internamente una relación autoritaria y siempre absolutamente asimétrica entre los que mandan y los que son mandados, los que controlan y los que son controlados, los que deciden y los que ejecutan.
Algo similar sucede en la mayoría de los partidos políticos, como también en muchas organizaciones religiosas y en nuestros centros educativos.

4.3 Tercer axioma: Si se cumplen los dos primeros axiomas, el tercero tiene poca importancia; o sea: el proceso interpretativo, el mensaje, el canal y el código tienen importancia relativa.

Es cierto que la comunicación es más que el hecho mismo de expresarse con plena libertad y establecer vínculos positivos desde una intención honesta.En efecto, también implica cierto mensaje o contenido que se emite y que debe ser interpretado por el otro, cierto canal de transporte (libro, radio, etc.) con cierto código simbólico, más todo el proceso interpretativo sobre el que ya hablamos.
Pero las dificultades, problemas y conflictos emergentes de este tercer grupo de factores tienen relativa importancia “si se cumplen los dos primeros axiomas”.Esta es la paradoja, pues en caso contrario — como sucede con tanta frecuencia — estos conflictos pasan a ocupar el primer plano y demandan de los interlocutores un esfuerzo inusitado para resolverlos, esfuerzo siempre destinado al fracaso hasta tanto no se revisen el primer y el segundo axioma.
Cuando esto sucede, la solución es muy simple, pues desde el vínculo positivo y desde la buena intención se buscarán caminos razonables de solución.

En la práctica: cada vez que estemos ante un conflicto de comunicación, la hipótesis de entrada es que se trata de un conflicto relacionado con el primer o segundo axioma.Pero si se cumplen con estos axiomas, y persiste en conflicto, entonces suponemos que se trata de un conflicto de menor importancia y que tiene que ver con el tercer axioma.
Veamos, pues, cuáles son los caminos de solución a los conflictos que pueda plantear el tercer axioma. Todo se resume en :

Información + Interpretación.

a) El cierre e “impasse” en la comunicación.

Si se cumplen los dos primeros axiomas y surge una discusión por un tema determinado o contenido, para que la comunicación “cierre” se necesita contar con la necesaria información sobre los hechos y sacar las mismas conclusiones, significados o interpretaciones. Pero ya sabemos por la primera parte (percepción-interpretación) cuántas variables influyen en todo este proceso y cómo dos personas con la misma buena voluntad y veracidad (dos primeros axiomas) pueden tener puntos de vista diferentes.

Este “impasse” en la comunicación, tan frecuente y cotidiano en las relaciones interpersonales, políticas, científicas, religiosas, etc. (sería más bien utópico pretender lo contrario) sólo puede resolverse desde los dos primeros axiomas, quedando la comunicación“abierta” en la búsqueda de un acuerdo con respecto a la interpretación de la realidad.
Muy a menudo estos conflictos se resuelven simplemente con mayor información sobre los asuntos a tratar.En educación, en la consulta a especialistas, en el recurso a los libros, etc. esto es lo corriente, siempre que la fuente a la que recurramos nos sea confiable.

b) Admitir el disenso

Sin embargo no hay ley psicológica alguna que determine u obligue a un sujeto a sacar las mismas conclusiones de los mismos hechos y con la misma información que otro. Ni siquiera los grandes personajes como Moisés, Sócrates, Jesús, Buda, etc. lograron el consenso de sus ideas y propuestas, a pesar de su prestigio personal e influencia social.Desde ya que la democracia supone este disenso como punto de partida.Y en ello radica la madurez de este sistema político.Lo importante es darse cuenta de que es gratuito pretender que el otro, no sólo cuente con la misma información que uno, sino que, aún cuando esto se dé, saque las mismas conclusiones.Basta ver cómo el mismo hecho tiene diferentes lecturas en cada periódico.

En efecto, definir qué es importante o intrascendente, qué es verdadero o falso, sensato o enfermizo, etc. varía de un sujeto a otro (y de una cultura a otra) y parece estar determinado por criterios que, en gran medida, quedan fuera de la conciencia (cierto substrato inconsciente individual y cultural).En este orden de cosas, el conflicto se produce cuando un sujeto tiene la convicción firme y no cuestionada, de que existe sólo una realidad y de que la realidad es tal como él la percibe e interpreta; dando por descontado que cualquier otra interpretación se debe a la irracionalidad o a la mala voluntad.
0 sea, sólo alguien ignorante o con torcidas intenciones puede ver los hechos de una forma diferente.
No hace falta decir que muchos sistemas ideológicos políticos y religiosos se manejaron y manejan desde esta presunción.
Aplicados estos conceptos al plano social, educativo y político, a la propaganda y a la publicidad, significa que no existe ley o variable alguna por la cual se pueda estar absolutamente seguro de poder convencer a otro en una sola y determinada dirección (y algunos dirán: ¡Gracias a Dios!).Ya hemos explicado que sí existen ciertos condicionamientos que, en igualdad de situaciones, pueden influir en determinadas personas y en determinadas situaciones.

c) Qué sucede cuando no se cumplen los dos primeros axiomas…

Si no se cumplen los dos primeros axiomas, entonces se intentará resolver el problema de la comunicación apelando a otros recursos que, en definitiva, sólo buscan convencer al otro por cualquier medio: por ejemplo,
–Apelando a la fuente o autoridad de una persona, de un libro, etc. (“Lo dijo Fulano”).
–Utilizando un sin fin de técnicas estratégicas para “motivar al otro”, para “convencer”, o sencillamente para manipular.
Dentro de estas estrategias están las llamadas “metodologías’ de grupo, para dar clase, etc.
Pero de nada valen “si no se cumplen los dos primeros axiomas”.Esto es fundamental en el campo educativo:
el vínculo es lo primero. Todo lo demás (enseñar, aconsejar, amonestar,etc.) viene después.

Reflexión final;

Mucho más se puede decir sobre la comunicación, o sobre los estilos, códigos y estrategias de la comunicación.
Pero nuestra convicción es que si logramos en nuestras familias, escuelas, grupos y organizaciones poner en práctica los pocos y fundamentales principios que hemos enunciado y explicado, entonces conseguiremos eso que tanto anhela la humanidad desde siempre: una sociedad armónica.Y bienvenidas sean las técnicas de comunicación, estrategias y metodologías, si amplían y profundizan esa armonía, condición necesaria para la paz y la felicidad, tanto de cada uno como de nuestro grupo, organización e institución.
Sólo nos resta profundizar en estos conceptos básicos y aplicarlos a nuestra vida personal y a la praxis de nuestros grupos de pertenencia. Esa aplicación será la garantía de que este estudio no ha sido en vano.

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