Educación, Ciencia y Espiritualidad . Krishnamurti

EDUCACION, CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD

Prof. P. Krishna

Ofrecemos en forma un tanto abreviada estas reflexiones.

PARTE UNO

LAS BUSQUEDAS CIENTIFICA Y ESPIRITUAL

Me gustaría considerar una pregunta importante a la que se enfrenta el mundo actual y que debe ser de gran preocupación para toda la gente que seriamente esté interesada en el bienestar de la humanidad. La pregunta que me gustaría deliberar  es, porqué a pesar de tanto progreso en la ciencia y la tecnología, a pesar de tantos institutos de educación y enseñanza superior y de todos los esfuerzos hechos para crear un sistema moderno de educación, y a pesar de excelentes maestros espirituales alrededor de las cuales se han construido iglesias y religiones ortodoxas, la humanidad no ha encontrado realmente la paz ni la felicidad o algo que se pueda llamar genuinamente bienestar.

¿Qué es aquello que estamos haciendo mal?. Es necesario hacernos esta pregunta con toda seriedad y examinarla con todo lo mejor de nuestras habilidades, para que podamos decidir si necesitamos seguir en la misma dirección que hemos llevado hasta hoy, o ¿si hay algo fundamentalmente erróneo y tengamos que ir en una dirección totalmente diferente?.

Sin hacerse esa pregunta, y sin adquirir un entendimiento profundo de estos aspectos, a través de la inercia, a través del momento que ha sido determinado en cierta dirección, a través de intereses creados, a fin de sentir seguridad sin estar realmente seguros, sólo caminamos en la misma dirección – pero puede ser la dirección equivocada.

Primero, examinemos el estado del mundo. Nos estamos aproximando al fin del siglo veinte; nos consideramos altamente civilizados, modernos, gente educada, sin romanticismos, sin autocomplacencias o despreciativos, sólo realistas. A fin de vernos a nosotros mismos de esa manera, es útil hacer el siguiente experimento mental: Imaginémonos que estamos fuera, en el espacio en algún lugar mirando la tierra, nuestro planeta, e imaginémonos exactamente lo que veríamos desde ahí, si tuviéramos los medios para ver en detalle lo que pasara en el planeta tierra, y observar la condición del planeta y de la humanidad. Ello nos daría un panorama que es objetivo, sin ponernos emocionales o románticos sobre nuestro propio estado.

Si hacemos ese experimento, veríamos que el hombre ha construido enormes ciudades en las cuales mora; que ha desarrollado, a través de la ciencia y la tecnología, medios eficientes de transporte y comunicación, y ha adquirido tremendas habilidades y poder para utilizar la electricidad.

Ha construido hospitales, sistemas de atención médica, instituciones educativas; ha creado estructuras, gobiernos, ha creado una cultura, todo lo cual es parte de la civilización humana.

Pero también veríamos por lo menos entre veinte y treinta lugares sobre la tierra donde grupos de seres humanos están peleándose unos a otros, listos para matar, y donde prevalece una condición de sufrimiento y guerra, o en el mejor de los casos de una paz incómoda. Y si no fuéramos parte de la tierra, sino realmente hombres en el espacio mirando lo que pasa, preguntaríamos que está pasando. ¿Por qué esta gente está tratando de matar a su propia especie?. Veríamos la violencia en las ciudades, en los disturbios religiosos, el rompimiento de las familias, extrema pobreza en una parte del mundo y extrema riqueza en la otra. Todo eso es el presente estado de la humanidad.

Si consideramos la historia, encontramos que la historia del hombre es la historia de las guerras, de gente que ha acumulado poder en el nombre de una bandera, en el nombre de una idea – territorios, propiedad, ejércitos, todo para protegerse y dominar. Así que, ¿nos preguntaríamos si realmente podemos llamarnos civilizados?. Se dice que no hay una forma de tortura que podamos imaginar que no se haya perpetrado por el hombre a sus propios hermanos en algún momento. Y no es una cosa del pasado o algo que esté sucediendo solamente en algunos países atrasados. Aún en los más progresistas, en las naciones más desarrolladas no hay paz, el hombre no es feliz, y hay una tendencia creciente de violencia y crimen.

Esto es un hecho innegable al que nos enfrentamos, y nos preguntamos, ¿dónde vamos?. ¿Y por qué no tenemos progreso en una dirección espiritual?.

Después de todo, hemos tenido maestros espirituales por más tiempo que científicos. Buda vivió desde hace más de dos mil quinientos años. Cristo y Sócrates hablaron de esto. Hay también una búsqueda espiritual, no sólo búsqueda científica.

En efecto, la búsqueda científica es muy reciente; la búsqueda científica moderna empezó apenas hace trescientos años con Galileo y Newton. Antes no existía una distinción entre la búsqueda científica y la búsqueda espiritual. Un hombre que estaba explorando, que era conocedor, exploraba ambas en la ciencia y en la conciencia. Ambas búsquedas surgen de lo inquisitivo del hombre. Donde quiera que hay un misterio, el hombre quiere investigarlo, esa es su naturaleza, esa es la naturaleza de nuestra conciencia. No hay propósito en ello.

¿Por qué queremos saber porqué el cielo es azul, porqué no se contenta con contemplar el cielo nada más?. No es necesario averiguar porqué es azul, sino porque somos curiosos.

En nuestro entendimiento de la materia, del espacio y el tiempo, en nuestra comprensión del mundo exterior y el orden que se manifiesta en el mundo exterior, hemos progresado enormemente.

La búsqueda espiritual, sin embargo, es la búsqueda del orden en la conciencia del hombre. Si se hace referencia al amor, compasión, no violencia, y paz como estados del orden de nuestra conciencia, y a la violencia, al odio y celos como estados de desorden de nuestra conciencia, entonces Buda y Cristo y otros varios más como ellos han sido grandes maestros espirituales que poseen perfecto orden en sus conciencias y fue a partir de ello que hablaron a la humanidad. En la misma forma tenemos grandes científicos haciéndose preguntas científicas y encontrando leyes sobre la gravitación, electromagnetismo y genética, descubriendo cómo opera el mundo externo

¿Por qué la búsqueda científica ha progresado mientras que la búsqueda espiritual  ha quedado a la saga, empantanada?.

Debemos examinarlo porque eso es lo que hace responsable el desarrollo desproporcionado del hombre, y como hemos señalado, esa desproporción en su desarrollo del hombre es responsable del estado de la humanidad.

En el progreso de la búsqueda científica hay un efecto acumulativo; cualquier cosa que hace el hombre, el siguiente científico está en condiciones de aprenderlo en un período corto de tiempo y construye sobre lo conocido. La búsqueda espiritual no es lo mismo.

Si Buda o Cristo tuvieron cierto orden en su conciencia, un cierto estado de amor y compasión, no ayuda que sus hijos o sus estudiantes lo descubran más fácilmente. No es una cuestión meramente de acumular conocimiento, de leer la Biblia, la literatura Budista, o la literatura Hindú o lo que sea, porque por el sólo hecho de adquirir el conocimiento de todas las religiones y literatura filosófica, etc, puede hacerse un profesor de filosofía pero no puede convertirse en Buda.

Esto es verdad hasta cierto punto en la ciencia. No solamente enseñamos las leyes de Newton al estudiante sobre el pizarrón; lo llevamos al laboratorio y cuando él hace todos estos experimentos y ve cómo las leyes funcionan, entonces aprende y dice, “ Ah, eso es lo que significa” y desarrolla su conocimiento.

De la misma manera, y mucho más en la búsqueda espiritual, uno tiene que aprender por uno mismo y descubrir lo que Cristo y Buda habían descubierto y descrito.

Desafortunadamente eso no es siempre lo que ocurre en la historia. En vez de ello, la gente está siguiendo a un gran maestro espiritual construye una iglesia y dice, este hombre es nuestro líder, y empiezan a venerarlo, a propagar sus palabras, definiendo virtudes y vicios y estos últimos evitarlos.

Se han establecido religiones alrededor de los maestros espirituales, pero estas iglesias, estas religiones establecidas no continúan la búsqueda espiritual. Los seguidores no estaban tratando de descubrir por sí mismos en sus conciencias, en su vida, lo que el gran maestro espiritual había descubierto para él mismo.

Se vieron atrapados en ceremonias, en organizaciones, en postular qué acciones son las correctas y las erróneas, pero la búsqueda cesó y por tanto el crecimiento interno no se llevó a cabo y el entendimiento no penetró en sus mentes. Por tanto, puede, por ejemplo, encontrar una persona que es miembro de una iglesia, sosteniendo una alta posición religiosa, pero que es extremadamente cruel: él no ha encontrado la compasión y el amor en su conciencia. No hace mucha diferencia con lo que cree. Lo que importa es lo que el ser humano es, no lo que piensa o lo que cree.

Pero, hemos sido muy crédulos, muy poco inteligentes en perseguir la búsqueda espiritual.

En efecto, en el sistema educativo la hemos completamente eliminado.

Pensamos que no es necesaria; que es suficiente decirles a los niños lo que tienen que hacer y lo que no deben hacer. ¿Es eso suficiente?. El desempeño de cierta clase de acciones permitirá la bondad en la conciencia?. No hemos cuestionado, no hemos ayudado a nuestros niños a cuestionarlo. No hemos cultivado la búsqueda espiritual de ninguna forma. Empleamos ocho horas al día durante quince a veinte años en un niño enseñándole cómo un cohete vuela a la luna, pero nunca lo ayudamos a entender su relación con el placer, si eso es lo mismo que la felicidad del espíritu, qué causa división entre un hombre y otro hombre, y porqué ciertas diferencias crean división, etc.

Inclusive los adultos están muy confundidos sobre todas estas cuestiones, y porqué no habríamos de estarlo?. Las búsquedas científica y material lleva veinte años antes de que un hombre sea un científico, esto es mucho más difícil y no hemos ni siquiera invertido unas cuantas horas a lo espiritual.

Pensamos que es suficiente creer en algo, seguir adelante con algunos conceptos imaginarios. Otro hombre tiene su propia imaginación, su propia creencia, y los dos se matan uno al otro. Así es como las guerras religiosas surgen.

Si los científicos hubieran hecho lo mismo, si hubieran edificado un templo a Newton, puesto su retrato allá y lo  hubieran adorado, y otros científicos hubieran construido un templo similar para Einstein y dicho que somos einsteinianos y formado un grupo y un club alrededor de él, les llamaríamos científicos?. No creemos tal cosa. Un científico va en pos de la ciencia.

A menos de que también descubra el orden en el universo exterior y entienda ese orden, no sería científico; pero no es simplemente una cuestión de adorar a un gran científico o aceptar como autoridad lo que ha dicho para ser verdadero.

¿Por qué eso no se aplica a la búsqueda espiritual?. ¿Por qué es suficiente con que un hombre realice una ceremonia y use una particular vestimenta y masculle algo en sánscrito, latín o griego, para que se convierta en un hombre religioso, un hombre espiritual?. ¿No se requiere cierto entendimiento del estado interior de su conciencia? ¿No tiene que entender el amor y la compasión antes de convertirse en un religioso?

Miremos lo que ha sucedido en una religión ortodoxa – tomemos por caso el cristianismo. La iglesia se divide en católicos y protestantes porque hubo diferencias de opinión de cómo organizarla, qué hacer y qué no hacer. Ahora hay dos grupos de personas que son miembros de diferentes iglesias, y por los últimos cincuenta años estos dos grupos en Irlanda han estado en constante violencia y muerte. Pero el cristianismo empezó con el Sermón de la Montaña el cual decía, que amaramos a vuestros vecinos, “pon la otra mejilla” si alguien te bofetea. Por lo visto no hemos sido inteligentes en la búsqueda espiritual.

Los científicos han perdido ocasionalmente su camino y han tratado de ejercer su autoridad. Algunas veces un científico joven que ha descubierto algo muy nuevo no ha sido comprendido, su tesis ha sido rechazada por el prejuicio; pero en términos generales la ciencia pone las nuevas hipótesis a prueba,  experimentalmente. Los grandes científicos son respetados, pero lo que ellos dicen no es respetado sólo porque sean grandes científicos. Si es real, si es verdadero, pasa las prueba, y lo importante es averiguar si es verdadero o no.

PARTE DOS

CREANDO BONDAD ASI COMO TAMBIEN CONOCIMIENTO Y PODER

En nuestra búsqueda espiritual hemos sido muy crédulos, y en vez de cultivar una mente inquisitiva, hemos mantenido nuestras creencias, confundiendo creencia por religión y por crecimiento espiritual.

Eso explica porqué la ciencia es antagónica de la religión en nuestra sociedad, pero ¿la creencia es realmente religión?. No es así como empezó.

Cristo, no se hizo Cristo por medio de una iglesia o creencia, sino de su propio entendimiento, a través de su propia búsqueda. Buda se encontró con su conciencia, su entendimiento, a través de su propia meditación, su propia búsqueda.

Debemos darnos cuenta de ello y corregir la situación en nuestro sistema de educación. Si no hacemos eso, será bajo nuestro propio riesgo. En la educación es mejor seguramente no producir una mente conformada que obedezca, que acepte y aprenda por imitación, sino que produzca una mente inquisitiva que pregunte, que esté dispuesta al cambio, que trate de averiguar.

Actualmente los niños árabes aprenden de sus padres árabes y adquieren sus prejuicios, y los niños judíos crecen a imagen y semejanza de sus mayores y adquieren prejuicios judíos, y lo mismo con los hindúes, musulmanes y cristianos. De esta forma cuando los viejos mueren, dejan atrás a su gente joven con su propia imagen, y las divisiones se perpetúan.

¿Cómo cambiará este estado de cosas en el mundo, a menos de que la gente joven sea motivada a cuestionar esto, diciéndoles que no tienes que ser como sus padres?. Pero estamos tan orgullosos de lo que llamamos cultura que se considera una herejía cuestionarla. Por ello, nada cambia, y el mundo sigue con esta división, cada uno sintiendo que su cultura es superior, su religión es superior, sus profetas fueron verdaderos sabios, odiando el otro grupo; y el otro grupo piensa exactamente igual por las mismas razones. Por tanto, en nombre de la religión ha habido más muertes, más tortura, más guerras, éstas son la mera antítesis de la religión o de la búsqueda espiritual.

Si esto es lo que ha pasado, que hemos adquirido un poder tremendo pero no lo hemos usado sabiamente, entonces tenemos que darnos cuenta de ello, y empezar a corregir ahora.

Debemos ser inteligentes lo suficiente para usar correctamente el poder. Nuestra conciencia tiene dos capacidades. Una es la capacidad de acumular, que es, de acumular  riqueza, conocimiento, virtud – o lo que esto signifique. Es una mente la que calcula, planea, trata de acumular.

La otra es la capacidad de observar, de darse cuenta de las cosas, de aprender, de explorar – la cual no es acumulativa. Ese es el punto de vista de uno que dice “soy parte de la naturaleza, soy parte de toda manifestación de vida y soy estudiante, tengo una conciencia que estudia todo esto, que desea aprender sobre todo esto. Yo no soy el maestro, el dueño de todo esto, sólo soy un estudiante que explora y desea averiguar porque realmente no conozco. No conozco lo que Dios es, no sé que es la virtud, no sé cuál es la acción correcta. Espero averiguarlo,”

De la misma manera, en la ciencia la verdad es postulada como lo desconocido y el científico explora en lo desconocido, tratando de averiguar la verdad sobre el orden del mundo exterior. Lo mismo tiene que ser verdad en la búsqueda espiritual, en el mundo interior.

Pero en el proceso de educación hemos cultivado un proceso acumulativo, y hoy hay tal especialización que un hombre altamente educado conoce mucho de una materia limitada, y es asimismo un total ignorante en otros campos.

Un gran científico, así conocido, así experimentado en la ciencia, cuando tiene que vérselas con su vecino o su esposa, o sus hijos es tan ordinario como cualquier otro hombre. No ha logrado ningún entendimiento profundo de si mismo. Es necesario reconocer la necesidad en la educación de cultivar un mente que es tanto religiosa como científica al mismo tiempo.

Los dos no son antagónicos entre sí. ¿Cómo pueden ser?. Uno tiene que ver con la verdad o realidad del mundo exterior, y el otro con la verdad o realidad del mundo interior. Y estos dos – materia y conciencia – son los componentes de la totalidad del mundo. El antagonismo surge cuando damos interpretaciones muy estrechas a la religión, a la espiritualidad, etc.

Ahora, ¿es posible producir una mutación en nuestra conciencia en la que, en vez de ser dirigido hacia la acumulación, como es el presente, sea dirigido a averiguar, explorar, entender y descubrir cuál es la acción correcta, qué es una vida armoniosa?.

Eso incluiría conocimiento, pero no solamente conocimiento. Tal mutación es necesaria si ha de surgir una nueva cultura. Podríamos pensar que no hay nada que podamos hacer, es un problema muy grande que implica mucha gente; por tanto no lo intentamos. Pero cuando nos damos cuenta de que es la cualidad del individuo la que determina las cualidades de la masa, entonces es responsabilidad de cada uno de nosotros. Si nuestra educación no nos ha enseñado esto, debemos aprender de nosotros mismos y debemos organizar la educación para que nuestros niños no sufran de las mismas deficiencias que nosotros hemos sufrido.

Pero estamos tan orgullosos de nuestra educación, nuestra forma de vivir; sentimos que somos muy listos al manejar nuestros problemas, que es ese orgullo el que nos impide resolverlos. Lo que necesitamos es humildad – no la humildad cultivada del hombre que dice “no soy nadie” – sino la humildad del hombre que dice que no sabe. Necesitamos investigar muchísimo antes de llegar a un entendimiento cuando sabemos que realmente no conocemos. La verdad es que no somos nadie. Soy simplemente una célula que estuvo en la matriz de mi madre, que se está desarrollando acorde a un programa, al igual que los árboles, el perro de la vuelta de la esquina.

Shakespeare dijo, “nada es o bueno o malo pero el pensar lo hace”. Pensamos que algo es terriblemente importante, por tanto así lo elevamos. En el hecho real debemos averiguar si es realmente importante, o si le estamos dando mucha importancia a un logro y por tanto se convierte en algo importante.

Desde hace tiempo los ambientalistas se dieron cuenta del disparate de hombre, cuando piensa que es amo de la Naturaleza y que el universo completo fue construido para él, ha tratado de forzar la explotación de los beneficios que puede sacar de la Naturaleza. Ha creado, por su ignorancia, enormes problemas ambientales. Todos estamos concientes del desgaste de la capa de ozono, de la contaminación, de la lluvia radioactiva de las pruebas nucleares, la polución de los ríos y mares, la deforestación y desertización de la tierra, y otros muchos problemas derivados de la desenfrenada codicia y deseo del llamado progreso, por la llamada prosperidad material.

Pero necesitamos preguntarnos si la calidad de nuestras vidas está determinada por la calidad del abrigo que tenemos, de la alfombra que tenemos, de la casa en la que vivimos y del carro que manejamos, o si ello depende más de la calidad de la mente. ¿Por qué tan gran énfasis en incrementar el PNB, del desarrollo económico?. ¿Y qué hay del desarrollo humano? Después de todo, esa economía se desarrolla para los seres humanos. ¿Para qué seres humanos?. Para este desproporcionado, tirano, agresivo, violento ser humano.

Por tanto, a menos que crezcamos espiritualmente, no podemos relacionarnos con nuestro ambiente como un amigo, y ese medio ambiente incluye a nuestro vecino, al árbol, al perro, al mar, a las montañas, al río; nos incluye a nosotros mismos. Esta es una visión totalmente diferente acerca de la vida, y debemos encontrarnos con ese punto de vista como adultos y también inculcarlo a nuestros niños.

Solamente si cuestionamos y aprendemos por medio de nuestra propia observación en nuestras relaciones, y encontramos las revelaciones (insights) que la gente como Cristo y Buda y otros grandes hombres espirituales que también han encontrado, puede darse una mutación en la conciencia.

Los dos eruditos dicen que tal mutación es posible en el cerebro por medio de la revelación (insight), no a través del conocimiento, no a través de la acumulación. Tal revelación (insight) es la habilidad para ver la verdad directamente, y la educación debe promoverla.

No debemos únicamente enfatizar el conocimiento, sino también la posibilidad de revelaciones (insights). La mente humana debe lograr este estado, este estado de conciencia, de alerta, de vigilancia, de observación, de aprendizaje, que es diferente del estado de ganancia, beneficios, acumulación, planeación, ya sea conocimiento o dinero o lo que sea.

Es mutación necesaria en la conciencia es la responsabilidad del hombre moderno si quiere salvar a la humanidad y crear una nueva cultura que no acepte como norma el centrarse en sí mismo.

Un niño aprende del ambiente que mira, no de las pláticas y sermones que escucha de nosotros en el salón de clases o en la iglesia. Por tanto, ¿cómo cambiará esta situación?.

Esta es una tendencia tremenda a la réplica, a emular, a copiar dentro de la sociedad. Hasta cierto punto es inevitable que el niño sea condicionado en su ambiente, pero si lo hacemos conciente de su condicionamiento, es posible que rompa con ello – libre en el sentido de que el condicionamiento no domine su conciencia, que puede entender lo que es, y lo ponga en el lugar apropiado.

Debemos cuestionarnos nosotros mismos sobre este problema en la educación. En el presente hemos ignorado completamente la psique del hombre, y a menos que haya un sentido de total responsabilidad, de crear bondad al mismo tiempo que conocimiento y poder, continuaremos con este desarrollo desequilibrado de la humanidad.

 

 

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