Globalización y democracia. Ramonet

LA GLOBALIZACIÓN, UN NUEVO ESCENARIO PARA  LA DEMOCRACIA

I- NUEVO MOMENTO HISTÓRICO

Para aproximarnos al concepto de Globalización o Mundialización resumimos y adaptamos la Conferencia dada en Santiago de Chile el 6 de octubre de 1997 por Ignacio Ramonet, Director de Le Monde Diplomatique, Especialista en Geopolítica, Estrategias Internacionales, Semiología y Teoría de la Comunicación

 

Deseamos describir el mundo en el que nos encontramos: en qué momento histórico vivimos y cuáles serían sus características, especialmente desde lo geopolítico y estratégico, o sencillamente, desde lo ideológico y cultural.

Es un período nuevo que puede llamarse de transición… que curiosamente nadie sabe definir bien en sus características. De transición como otros de la historia, el de fines del siglo XVIII (Revolución Americana y Francesa) y el del Renacimiento (siglo XVI). Un período en el que nos damos cuenta de que nuestros instrumentos de pensamiento y conceptos habituales no funcionan para tratar de explicar el momento que vivimos. Es algo típico de los períodos de transición. Hoy las herramientas y paradigmas usados desde la segunda guerra mundial hasta la del Golfo ya no sirven.

Veamos, pues, algunos elementos que nos permiten identificar este período y qué es lo que estamos viviendo… porque vivimos cosas que no sabemos nombrar desde el punto de vista social, político, económico e ideológico.

A) Tres Revoluciones

Hoy estamos viviendo los efectos de tres revoluciones simultaneas sobre tres aspectos de nuestra realidad (Es evidente que estos procesos “revolucionarios” no nacieron hoy, pero hoy adquieren una fuerza que desarticula el anterior ordenamiento del mundo).

  1. 1.      Revolución Tecnológica, la más importante y la desencadenante de las otras dos. Se trata de una doble revolución tecnológica.

a)      Si la revolución industrial sustituyó el músculo por la máquina, la revolución tecnológica de hoy transfiere a la máquina las principales funciones del cerebro (computadoras…), con importantes consecuencias tanto en la producción industrial, como en la intelectual y en la producción de servicios;

b)      El otro aspecto es la revolución numérica o digital: si hasta ahora los seres humanos se comunicaron con tres sistemas de signos (sonidos, imágenes y textos), ahora tanto el sonido, como la imagen y el texto pueden ser difundidos transformándose en impulsos electrónicos que se expanden a la velocidad de la luz, o sea, en tiempo real.

Es decir: cerebralización y digitalización generalizadas, lo que implica interconectar a nivel planetario todos los cerebros de las máquinas mediante los tres sistemas de signos.

 2. Revolución  Económica Financiera, precipitada por la tecnológica, especialmente la financiera o la llamada economía inmaterial, o sea, el comercio de valores, intercambio de venta, intercambio de valores de monedas y, globalmente, todo lo que tiene que ver con la economía financiera.

Hoy el monto de intercambio de la economía financiera (economía virtual) es 50 veces superior a la de intercambio de objetos concretos (economía real). Por tanto, la economía real es dominada por la virtual, inmaterial o financiera. Y aquí entra también la economía de la comunicación, de la información y de la cultura (fenómeno específico de la Internet) que, en gran parte se puede transformar, digitalizar y expedir mediante los canales de la revolución tecnológica, circulando a nivel planetario.

Esta revolución económica financiera produjo el fenómeno dominante de este período: la globalización de la economía, que está transformando no sólo todos los aspectos de la producción, sino también conceptos importantes desde el punto de vista político, social y sociológico. (A tal punto es fundamental esta globalización de la economía que aparece ya en nuestro imaginario colectivo como “la globalización” propiamente dicha, seguramente porque es la que más nos afecta en nuestra vida social concreta y diaria, y porque ha desencadenado los más profundos y desastrosos efectos en nuestros países “en vías de desarrollo”)

 3. Revolución sociológica que ha puesto en crisis el concepto de poder. En efecto: ¿qué es hoy el poder, quién lo tiene, dónde está y qué formas tiene? Evidentemente, las dos primeras revoluciones ponen en crisis este concepto crucial de poder, que tradicionalmente fue vertical y jerárquico, autoritario y según reglas de autoridad.

Hoy el poder funciona de manera horizontal, en forma de red o telaraña, buscando el consenso (o la hegemonía) por medio de todos los mecanismos de la comunicación.

 B) Paradigmas

 Las tres revoluciones coexisten simultáneamente y se entrecruzan, y transforman nuestros paradigmas (o sea, nuestros modelos generales de pensamiento que permiten interpretar y estructurar la realidad). Las sociedades Modernas (desde el renacimiento y especialmente en los siglos XVII-XIX) descansaron sobre dos grandes pilares: progreso y cohesión social. Pero ¿qué pasa en la sociedad posmoderna globalizada?

 1. Hoy el concepto de progreso está en crisis, ya que es ambiguo, pues mientras progresan las ciencias también progresan los desastres ocasionados por la implementación de las ciencias (peligros nucleares, nuevas enfermedades y epidemias). Y a nivel político tampoco queda claro qué es un régimen progresista. Lo mismo sucede en lo social, con la crisis del Estado de Bienestar (también progresa la pobreza, la desocupación y el hambre). Pareciera que hoy el paradigma del Progreso es sustituido por el paradigma de la Comunicación, pues suponemos que los problemas sociales (también de la familia, una empresa, escuela, etc.) no se resuelven con más progreso material o científico sino con más comunicación y mutuo entendimiento mediante el diálogo y la praxis comunicativa. Hoy entendemos que hay un gran imperativo para construir la sociedad: comunicarnos.

La Comunicación es un paradigma central de la nueva sociedad, y su misión sustituye a la del progreso: excluir la violencia del seno de la sociedad e instaurar la paz social.

 2. El otro paradigma de la modernidad era la cohesión social, con el invento de la democracia (que sustituye al “Antiguo Régimen”) que se opone a una sociedad rígidamente dividida en estamentos excluyentes (nobleza-clero-pueblo). El sistema moderno social es concebido como una máquina que sincroniza todas las piezas como un todo, de modo que ninguna puede faltar ni sobrar, en solidaridad una con otra. Así se concibe la sociedad-nación, de modo que la cohesión social es un paradigma básico de la modernidad.

Hoy la cohesión social y nacional está en plena crisis, y es sustituido por el paradigma del Mercado, que no sólo es una técnica de hacer comercio sino un ideal y un paradigma que permite la organización de la nueva sociedad desde lo ideológico y filosófico. Hoy el Mercado intenta regir, no sólo el comercio como tal, sino el conjunto de las actividades de la sociedad y penetrar en todos los intersticios sociales. Hoy ninguna actividad humana está fuera del mercado, que se legitima interesándose por todas las actividades de la sociedad (aún en el deporte olímpico, en actividades culturales, en la política, y hasta en el matrimonio, el amor y la religión)

C) Nuevo Sistema

Una consecuencia de todo ello es que el poder político se encuentra hoy desfasado, pues se lo veía asociado al Progreso y la Cohesión social. Pero ¿qué pueden decir los políticos en lo relativo a los paradigmas de la comunicación y el mercado..? La Política ya no puede dominar a la comunicación (y si lo hiciera el mundo o esa nación se transformaría en una terrible dictadura) ni al mercado; al contrario, el mercado se independiza y privatiza, y el propio Estado se abstrae de la economía y del mercado. Como consecuencia, los políticos tienen menos poder de intervenir en la realidad social tal cual es.

Surge así un nuevo sistema que llamo P P I I por sus 4 características de las actividades que se dan en cada esfera: Permanentes, Planetarias, Inmediatas e Inmateriales.

Todo lo que hoy tenga estas 4 características se desarrolla en forma extraordinaria. Un sistema, por lo tanto, que funciona como una nueva divinidad y con las características divinas de un Dios permanente (funciona y actúa siempre), planetario (en todo el mundo), inmediato(en cualquier momento)  e inmaterial (no objetivable, por impulsos electromagnéticos).

En este sistema PPII entran: la economía financiera, el mercado de valores y monedas, toda la información y la comunicación, como la cultura de masas, y todos los sectores ligados a esas actividades. Son actividades que se desarrollan a extraordinaria velocidad, y que, unidas a las tres revoluciones más los dos paradigmas nuevos, configuran una segunda revolución capitalista en el mundo: Globalización y Mercado.

En consecuencia: disminuye la importancia del poder político y el poder pasa a los nuevos amos del mundo, los dirigentes de grandes empresas o de grandes grupos mediáticos, de modo que el principal poder hoy es el poder económico, el segundo es el mediático y el tercero, el político… lo que cuestiona seriamente el concepto y la praxis de la democracia.

En efecto, qué significa hoy intervenir democráticamente y cómo lo hace el ciudadano… Hoy lo hace por el voto y por manifestaciones o protestas a tenor de la Constitución. Pero con esos instrumentos sólo pueden los ciudadanos modificar la configuración política pero no la económica y mediática, de modo que la democracia se ha vuelto impotente o muy amputada, por lo que deja de ser “demo-cracia” en su sentido original de poder del pueblo. La consecuencia es el surgimiento de grupos (oligo-cracia: poder de pocos) que le niegan a la democracia su legitimidad como régimen capaz de auto-regularse, auto-transformarse y transformar a la sociedad.

Hoy los grandes actores del poder nacional e internacional son los mercados financieros, sobre los que ningún responsable político ejerce influencia o poder; al contrario, son los mercados los que pesan sobre el destino de los pueblos sin que los ciudadanos puedan intervenir ni siquiera sobre sus propios mercados. Lo que produce un desequilibrio entre el funcionamiento del mundo tal cual es y la realidad de la democracia.

D) Pensamiento Único y Nuevos Actores

1. Todo esto configura el hoy llamado pensamiento único, supuestamente la quintaesencia de la posmodernidad, al que no habría más remedio que adaptarse para supervivir. Se da como sentado que ese pensamiento es el único razonable (“el modelo”), lo que nos acerca a un mundo totalitario y hegemónicamente ideologizado.

Quienes hoy sostienen este esquema son los mismos que acusaban de totalitarismo a la ex Unión Soviética y por motivos similares… y lo hacen con el mismo fanatismo e intolerancia en la defensa de un pensamiento “único”, y por ser único, el únicamente “razonable”.

Hoy a nivel internacional, aunque aparentemente hay muchos actores, en realidad hay uno solo: los Estados Unidos de América que dominan el mundo como nunca se hizo en la historia humana, ya que dominan el conjunto de todo el planeta, y lo dominan en 5 aspectos: político, económico, militar, tecnológico y cultural mediático.

Pero paradógicamente, no es el presidente de USA ni la nación norteamericana la que en realidad domina el mundo, mientras el concepto de soberanía nacional cae en pedazos, como también el concepto de “enemigo” de una nación (puede ser el sida, o la droga o la corrupción), enemigos incapaces de ser identificados…

O sea, hoy las amenazas son “transfronteras multinacionales”, como la contaminación ambiental (basta pensar en la nube de Chernobyl) o la droga que ya no tiene nacionalidad… Por lo tanto, está en crisis la identidad misma de la nación y del Estado, y todo el funcionamiento político nacional e internacional.

2. Surgen, por tanto, nuevos actores de la vida internacional:

a)      Las agrupaciones de Estados desde lo económico (Unión Europea, Nafta, Mercosur, etc.) en un proceso antagónico al del siglo XIX (Estados separados y rivales)

b)     Los grandes grupos industriales, empresariales, financieros y mediáticos, que imponen la globalización en la esfera PPII.

c)      Las Nuevas Organizaciones Sociales, ONG globales que influyen en los Estados y en la sociedad (Amnesty, Greenpeace, etc.)

 ¿Y el ciudadano… y la sociedad civil¿Y los partidos políticos? Están fuera de los ámbitos de poder o ven profundamente disminuido su poder de decisión.

Y éste es su mayor desafío, para no ser un simple objeto de dominación.

La pregunta, pues, es cómo ser democráticos hoy.

II-  FORMAS DE GLOBALIZACIÓN

Sobre ideas del Capítulo “El proceso de globalización” del libro Las reglas del Juego de Carlos J. Moneta

Aunque generalmente se asume la palabra “globalización” en su aspecto económico, es conveniente tener en cuenta los varios sentidos de la misma. En un sentido amplio, la globalización se refiere a los procesos de creciente interacción e interdependencia que se generan entre las distintas unidades constitutivas del actual sistema mundial, sean naciones, como culturas, empresas, comunicaciones, organizaciones internacionales, movimientos sociales, etc.; aunque generalmente este término sólo se lo aplica al campo económico, lo cual es un  error. Todo indica que hoy el mundo se encamina hacia una etapa de mayor unificación (“aldea global”) y de constantes inter-relaciones en todos los niveles en tiempos simultáneos, tanto políticas, como culturales y económicas. Una interacción ya comenzada en el siglo XV con los descubrimientos geográficos y la posterior comercialización a escala mundial, especialmente en los siglos XVIII y XIX.

Distinguimos, en consecuencia, varios aspectos de la globalización:

1. La globalización económica

Se orienta hacia economías globales, gracias al impacto de las nuevas tecnologías, progreso en las comunicaciones, establecimiento de un nuevo sistema financiero mundial y muy interdependiente, liderazgo de grandes empresas transnacionales en la producción, inversión y comercialización. Hay, por tanto, mayores relaciones de las empresas con los Estados y entre ellas, pero también mayores conflictos o conflictos en cadena (si hay crisis en Japón, casi automáticamente esa crisis llega a Argentina y otros países muy distantes).

Surgen así problemas vinculados al control fiscal, fuga de capitales, desempleo, baja de los salarios reales, sistemas de inversión extranjera, protección del medio ambiente y orientación de las estrategias de las economías nacionales muy dependientes de lo que pasa en el resto del mundo. Los países más dependientes tienen la real sensación de que no son dueños del rumbo de su economía sino que están sometidos al rumbo mundial de los mercados.

Se globaliza la economía y con ello el conjunto de productos, servicios, dinero, ideas y personas entre dos o más Estados. El capital y la mano de obra, especialmente especializada, se transfieren fácilmente de una economía nacional a otra, o de una multinacional a otra. Por tanto, la economía nacional ya no está en el centro de la escena.

Los tres motores de la globalización económica (que los argentinos conocemos muy bien) son: la liberalización del mercado, la privatización y la desregulación. O sea, libre comercio y libre circulación de capitales, bienes y servicios; paso de la economía estatal a la privada, y mínima intervención del Estado en la economía, en la seguridad social y en el mercado (contratos de trabajo, salarios, etc.), pues todo debe quedar librado a las fuerzas del mercado. Lo cual significa el desmantelamiento total del Estado de Bienestar o Estado social. Y una consecuencia dramática en nuestros países: la crisis social, con un inusitado aumento de la desocupación, de la pobreza y de los índices de necesidades básicas insatisfechas, lo que origina a su vez un profundo desencanto con la democracia.

2. Globalización financiera

Concomitante con la económica y coincidente con el aumento de los desequilibrios de las corrientes internacionales del capital. El rápido crecimiento de los flujos de capital monetario internacional erosiona la estabilidad del sistema y genera situaciones de difícil control y fomenta el desarrollo de una economía especulativa (prácticamente el 90%) sobre la productiva.

3. La globalización política

Genera políticas similares en los países interdependientes con hegemonía del nuevo modelo neoliberal que se impone en todo el mundo. Al mismo tiempo crece la importancia de la ONU y de otros organismos internacionales (FMI, BM), arrollando las autonomías de los Estados, Naciones y culturas regionales.

4. La globalización de las comunicaciones

Estas se hallan concentradas en monopólicas empresas que expanden en todo el mundo sus noticias y una cultura predominante arrasando con los modelos locales de cultura y comunicación.

5. La globalización cultural

Por el sistema universal de comunicaciones, produce una cultura dependiente de los países hegemónicos. Se producen mensajes y esquemas culturales a menudo contrarios a las tradiciones y a la cultura de cada país o región, siempre sobre la base fundamental de la cultura del consumo y de la pasividad política y cultural de los ciudadanos que se transforman en meros receptores consumidores y espectadores.

 

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