Comunicación 4.5 Interpretación del mensaje y de la realidad

Tema 4

TERCER AXIOMA:
SI SE CUMPLEN LOS DOS PRIMEROS AXIOMAS,EL TERCERO TIENE UNA IMPORTANCIA RELATIVA.

El tercer axioma es una paradoja: si se cumplen los dos primeros axiomas, entonces todo lo demás, o sea, la interpretación y aceptación del contenido objetivo del mensaje, la decodificación del mismo, el canal empleado, etc. tienen una importancia relativa.

Es cierto que la comunicación es más que el hecho mismo de expresarse con plena libertad y establecer vínculos positivos desde una intención honesta. En efecto, también implica cierto mensaje o contenido que se emite y que debe ser interpretado por el otro correctamente y más o menos aceptado, cierto canal de transporte (palabras, libro, radio, etc.) con cierto código simbólico (lengua, imágenes); pero las dificultades, problemas y conflictos que surgen de este tercer grupo de factores tienen relativa importancia “si se cumplen los dos primeros axiomas”.

Esta es la paradoja, pues en caso contrario, es decir, si no se cumplen los dos primeros axiomas -como sucede con tanta frecuencia- entonces esos conflictos pasan a ocupar el primer plano y demandan de los interlocutores un esfuerzo inusitado para resolverlos, seguramente con interminables discusiones y cambios de metodologías y de estrategias persuasivas; pero un esfuerzo siempre destinado al fracaso hasta tanto no se revise el primer y el segundo axioma.

Cuando esto sucede, la solución es relativamente simple, pues desde el respeto a la palabra del otro, desde el vínculo positivo y la buena intención se buscarán caminos razonables de solución y consenso.

En la práctica de nuestras organizaciones, esto significa que cada vez que estemos ante un conflicto de comunicación, la hipótesis que debemos manejar de entrada es que se trata de un conflicto relacionado con el primer o segundo axioma. Pero si se cumplen con estos axiomas, entonces debemos suponer que se trata de un conflicto que tiene que ver con el tercer axioma.

Veamos, pues, cuáles son los caminos de solución a los conflictos que pueda plantear el tercer axioma.

Información + Interpretación

Si se cumplen los dos primeros axiomas y surge una discusión por un tema determinado, vulgarmente llamado “contenido de la comunicación”, para que la comunicación “cierre” se necesita

-contar con la necesaria información sobre los hechos y

-sacar las mismas o similares conclusiones, significados o interpretaciones.

En efecto, aún cuando en un grupo se cuente con buena voluntad y veracidad (dos primeros axiomas) igualmente se pueden tener puntos de vista diferentes sobre un asunto u otro.

Este “impasse*” en la comunicación, tan frecuente y cotidiano en las relaciones interpersonales, políticas, científicas, religiosas, etc. (sería más bien utópico pretender lo contrario) sólo puede resolverse si cumplidos los dos primeros axiomas, la comunicación queda “abierta” en la búsqueda de un acuerdo con respecto a la interpretación de la realidad.Muy a menudo estos conflictos se resuelven simplemente con mayor información sobre los asuntos a tratar. Los encuentros de capacitación, la consulta a especialistas, el acceso a libros, etc. son recursos corrientes y también eficaces, siempre que la fuente a la que se recurra sea confiable y veraz.

Por lo tanto, hay que procurar que las partes en litigio cuenten con la misma información sobre los hechos, y que esa información sea lo más completa posible y digna de confianza por ambas partes.

La experiencia nos dice que un buen número de conflictos en los grupos y organizaciones se debe precisamente a la escasa información existente, o a una información confusa o distorsionada. Esto implica un sistema permanente y ágil de información dentro de las organizaciones, con canales adecuados, tanto en la comunicación horizontal como en la vertical.

Y cuando se trata de temas puntuales (discutir tal estrategia, por ejemplo) es importante tomarse todo el tiempo necesario para recabar la mayor y mejor información sobre el asunto, poniendo esa información a disposición de todos los miembros, algo que no sucede con frecuencia, pues bien se sabe que quien maneja información, también maneja poder de decisiones.

De todos modos, convengamos en que los conflictos que surgen por falta de información, en igualdad de condiciones, son de fácil solución.

b) Admitir el disenso

Sin embargo, no basta la información para resolver todos los conflictos surgidos del tercer axioma, ya que si bien se trata de una condición necesaria, de ninguna manera es suficiente.

En efecto, no hay ley psicológica alguna que determine u obligue a un sujeto a sacar las mismas conclusiones que otro de los mismos hechos y con la misma información. Ni siquiera los grandes personajes como Sócrates, Jesús, Buda, San Martín, etc. lograron el consenso de sus ideas y propuestas, a pesar de su prestigio personal e influencia social.

Desde ya que la democracia supone este disenso como punto de partida. Y en ello radica la madurez de este sistema político.

Lo importante es darse cuenta de que es gratuito pretender que el otro, no sólo cuente con la misma información que uno, sino que, aún cuando esto suceda, saque las mismas conclusiones. Basta ver cómo el mismo hecho tiene diferentes lecturas en cada periódico.

En efecto, definir qué es importante o intrascendente, qué es verdadero o falso, oportuno o inoportuno, sensato o enfermizo, etc. varía de un sujeto a otro (y de una cultura a otra) y parece estar determinado por criterios que, en gran medida, quedan fuera de la conciencia (cierto substrato inconsciente individual y cultural).

Aplicados estos conceptos al plano social y político, a la propaganda y a la publicidad, significa que no existe ley o variable alguna por la cual se pueda estar absolutamente seguro de poder convencer a otro en una sola y determinada dirección (y algunos dirán: ¡Gracias a Dios!).

Ya explicaremos que sí existen ciertos condicionamientos que pueden influir en determinadas personas, grupos, culturas y situaciones.

En este orden de cosas, el conflicto se produce cuando un sujeto tiene la convicción firme y no cuestionada de que existe sólo una realidad y de que la realidad es tal como él la percibe e interpreta; dando por descontado que cualquier otra interpretación se debe a la irracionalidad de su interlocutor o a su mala voluntad. O sea, sólo alguien ignorante o con torcidas intenciones puede ver los hechos de una forma diferente. No hace falta decir que muchos sistemas ideológicos políticos y religiosos se manejaron y manejan desde esta presunción.

c) Qué sucede cuando no se cumplen los dos primeros axiomas…

Si no se cumplen los dos primeros axiomas, entonces se intentará resolver el problema de la comunicación apelando a otros recursos que, en definitiva, sólo buscan convencer al otro por cualquier medio.

-Apelando a la fuente o autoridad de una persona, de un libro, etc. (“Lo dijo Fulano“). Es el argumento dogmático que supone que hay personas que tienen la verdad y que ésta tiene que ser aceptada sin más. Es cierto que en ciertos asuntos (especialmente de corte científico) hay personas que tienen una reconocida autoridad debido a sus investigaciones y saber; pero en las cuestiones sociales y políticas (y aún en las científicas) el argumento de autoridad es cada día más relativo y peligroso.

-Utilizando un sin fin de técnicas estratégicas para “convencer” al otro, o sencillamente para manipularlo. Dentro de estas estrategias están las llamadas “técnicas de grupo”, “metodologías de persuasión y marketing”, etc. Pero de nada valen “si no se cumplen los dos primeros axiomas”, aunque muchos se ilusionan con estos métodos que en otros tiempos fueron considerados casi infalibles.

Los ejemplos pueden ser infinitos: cuando las relaciones humanas están deterioradas, cuando un sujeto se siente descalificado o sometido, o cuando se le niega el valor a su persona o a su palabra, es inútil apelar a metodologías o estrategias de seducción o convencimiento. Peor aún, pueden tener un efecto contraproducente que desencadena una escalada de agresiones.

Y viceversa, cuando la relación es buena, aún en los temas más conflictivos se puede llegar a un punto de vista común, a un consenso o, al menos, a la conclusión de que conviene seguir pensando el asunto.

Dicho con palabras sencillas: cuando “alguien nos cae mal”, aunque recite el Padrenuestro lo vamos a criticar. Y cuando alguien nos cae bien, tendremos en consideración sus teorías y su discurso, a pesar de que no comulguemos en todo con ellos. La simpatía y la antipatía, como la gratitud o la envidia juegan un papel casi decisivo en muchas discusiones aparentemente serias y científicas. Y, en todo caso, algunas técnicas persuasivas tendrán resultado allí donde el terreno esté abonado de predisposición positiva hacia quien transmite el mensaje. Sobre esto la publicidad comercial sabe muchísimo: la mejor estrategia es el vínculo simpático ( o “empático*”) con la gente.

Aclarados los términos del tercer axioma, en el tema siguiente profundizaremos en sus puntos esenciales.

ACTIVIDAD Nro. 4

1.Elabore con sus palabras el tercer axioma, reflexione y relaciónelo con su praxis social, política o profesional.

2.Qué tipos de conflictos de comunicación se suscitan, al margen de los que surgen por los dos primeros axiomas. Ejemplifique. Cuál sería el criterio general para resolverlos.

3.En su experiencia personal: qué importancia tuvieron la autoridad y la Fuente del mensaje a la hora de resolver conflictos. Cómo se reacciona hoy con respecto a esas dos variables.

 

Tema 5

AL COMUNICARNOS, PERCIBIMOS E INTERPRETAMOS LA REALIDAD

La principal dificultad que plantea el tercer axioma es la de poder interpretar los hechos de la misma manera, aún suponiendo que se cumplen los dos primeros axiomas y que se cuenta con la misma información. Un caso típico se da cuando los miembros de un mismo gobierno tienen opiniones distintas sobre un asunto.

Para resolver esta situación, debemos comprender cómo se da el proceso interpretativo y qué elementos condicionan para que se interprete de una forma o de otra.

1 Qué significa percibir la realidad

a)Percibir = interpretar = vivenciar.

Si bien es cierto que la palabra “percepción*” tiene para muchos el significado restringido de registrar sensaciones visuales, táctiles, etc., nosotros le damos un sentido amplio y la definimos como ese proceso complejo a través del cual alguien se pone en contacto con un determinado objeto de la realidad interior o exterior para darle un significado o valor.Podemos tomar como sinónimos percibir, interpretar o vivenciar la realidad. Un buen ejemplo nacional, es cómo “se vive” el fútbol o a tal determinado equipo. Es decir, qué valor se le asigna, qué significado personal tiene.

Para comodidad del lector, usaremos las palabras “interpretar” y “percibir” como sinónimos, en el sentido de una vivencia profunda de algo. Así, lo que para algunos es casi indiferente (la política, la economía, un líder, un problema local) para otros es considerado casi como algo de vida o muerte.

Al interpretar, damos cierto valor a algunos elementos (cosas, personas, actos, instituciones) y los cargamos de significación (“esto significa mucho para mí”, solemos decir) Como resultado, ese elemento queda incorporado a nuestra personalidad y cultura como bueno, sano, conveniente, o bien como malo, enfermo, inadecuado, peligroso, etc. Esta tarea interpretativa la hacemos, por lo general, en forma casi automática e inconsciente; pero en aquellos casos en que surgen dificultades, entonces recurrimos a una metodología más cautelosa y conciente.

b) Buscamos comprender e interpretar el mundo y la vida

Al percibir buscamos la comprensión y la interpretación del mundo y de la vida, tanto en general como en alguno de sus elementos (sexo, Dios, trabajo, etc.)Así sucede cuando nos ponemos en contacto con los medios de comunicación o con un libro; en realidad estamos buscando elementos para esa interpretación (aunque muchos buscan la interpretación ya elaborada por los medios, renunciando a su propio análisis y criterio).

2 Qué percibimos ante todo

a) Percibimos lo que satisface a nuestras necesidades

¿Qué percibe el ser humano como prioritario y desde dónde organiza su mundo y se comunica?

La respuesta es tan simple como compleja: el ser humano percibe y valora ante todo aquello que está relacionado con sus necesidades.

Este hecho tan cotidiano fundamenta la eficacia de cualquier vínculo humano: a mayor necesidad, mayor búsqueda de aquel objeto capaz de satisfacerla. El mejor ejemplo lo tenemos con un bebé recién nacido: lo único que percibe y valora es el pecho de la madre, porque es lo único que puede dar respuesta a su necesidad de alimentarse y sentirse protegido. En ese hecho tan simple y cotidiano se fundamenta toda la psicología de la percepción y de la comunicación.

Cuanto más intensa es la necesidad, más intensa es la percepción y más valor tiene el objeto que la puede satisfacer. Pensemos en un desocupado que tiene todas las antenas alertas para conseguir un trabajo. Para él, lo más importante es trabajar, y desde allí organiza su vida y su manera de estar en el mundo.

Cuanto mayor sea la necesidad, mayor es la intensidad del sentimiento que acompaña la búsqueda de la satisfacción correspondiente, desde el entusiasmo y el ardor, hasta la desilusión y rebeldía cuando se frustra la satisfacción.

Este principio es clave: la mejor forma de relacionarse bien con alguien es sintonizar con sus necesidades; una estrategia que los enamorados practican muy bien.

b) Descubrir las necesidades de la comunidad y sintonizar con ellas: tarea fundamental

Desde el punto de vista político y social (también educativo) es bueno preguntarse por cuáles son las necesidades más intensas que hoy vive nuestro país, la gente, los jóvenes, etc. No se trata de adivinar sino de averiguar; para ello, lo mejor es la libre expresión de los interesados sin manipulación ni censura. Descubrir las necesidades más intensas de un determinado sujeto, grupo o comunidad es la tarea fundamental de quien se dedica a la política o la acción social, la educación o la publicidad. Sintonizar conla necesidad del otro es encontrar el camino regio para una buena comunicación.

Las diversas técnicas de investigación social son el camino más eficiente para descubrir las necesidades de la población, de allí su importancia en política, educación y comunicación. A menudo la educación y la política intentan convencer a la población de cuáles son sus verdaderas motivaciones y necesidades. En ese caso se hace un marketing a la inversa: primero se fabrica un producto y después “se impone” su necesidad.

Por qué no se hace el camino correcto es algo digno de preguntarse y responder: por qué los políticos o funcionarios no atienden a las necesidades de la gente y no subordinan sus discursos, ambiciones y proyectos a dichas necesidades…

También es evidente que en una sociedad marcada por las diferencias sociales, las necesidades no son las mismas en una clase social que en otra.Esto define la orientación política de un líder o de un partido. Las necesidades varían también según la edad, sexo y cultura de una persona. Todos conceptos que no necesitan mayor explicación.

c) Las necesidades pueden ser satisfechas o frustradas

Si toda percepción viene empujada por una necesidad que busca satisfacción, entonces el sujeto tenderá hacia la acción o conducta mediante la cual las necesidades pueden ser satisfechas.

En caso contrario aumenta la tensión y se origina la frustración del sujeto.

Desde esta perspectiva, sería interesante que nos preguntemos de dónde surge tanta sensación de frustración en nuestros pueblos a quienes se los estimuló con promesas de todo tipo y que día a día caen en la cuenta de que, al fin y al cabo, “todo fue pura propaganda”.

d) No hay peor sordo que el que no quiere oír. La negación

La percepción nos permite ver y percibir lo que responde a nuestras necesidades, pero también dejar de ver ciertos aspectos que no nos conviene ver, o nos disgusta o causa displacer y angustia. Incluso podemos negar una realidad que nos golpea y frente a la cual nos hacemos los ciegos o los sordos.

Es el llamado mecanismo de negación que nos impide percibir aquello que nos angustia o que nos obligaría a un cambio que aún no estamos dispuestos a realizar. Un ejemplo ilustrativo se dio durante la última dictadura cuando muchos argentinos “no vieron nada” ni se enteraron de nada. Un buen ejemplo familiar se da cuando los padres “no ven” los defectos de sus hijos, especialmente en el caso de ciertas enfermedades psíquicas. Todo el mundo se da cuenta, menos los padres. En las organizaciones la negación suele estar a la orden del día: nadie quiere enterarse de nada hasta que la realidad despierta a todos de una manera brutal. Entonces viene la pregunta: “¿Y cómo no nos dimos cuenta antes?” Baste pensar lo que sucedió en nuestro país cuando de pronto descubrimos que la desocupación rondaba el 18%, después de varios años en que creíamos estar en el primer mundo…

El mecanismo de negación suele ir acompañado con las excusas, tergiversaciones y parcializaciones de la realidad, tan de moda en el campo político. Se manipulan las encuestas o las informaciones o se les hacen tan tendenciosas interpretaciones con el resultado de que nunca se ve ni se admite aquello que contradice el propio punto de vista. En estos casos, más que de mecanismos psicológicos de negación, lo que hay es burda mentira y manipulación abierta. Cualquier argumento vale con tal de no reconocer los propios errores ante la oposición o la opinión pública.
De todos modos, lo cierto es que todos procuramos no ver lo que nos incomoda y desagrada, y que dejamos para último momento el enfrentar aquellos problemas que nos resultan más incómodos, como nos sucede con el pago de las facturas. Este “mirar hacia otro lado” es también una constante en muchas organizaciones que no se animan a enfrentar la angustia de mirar de frente sus problemas.

e) El exceso simplificador: escasa información

El exceso simplificador es un peligro no fácil de sortear, pues tendemos a interpretar la realidad con el menor número posible de datos y con tan escasa información que, no sólo cometemos errores, sino que vemos siempre la realidad desde un enfoque simplista y esquemático sin posibilidad de cambio alguno.

El resultado son las ideas estereotipadas (petrificadas): así afirmamos que “el país anda mal por culpa de los yanquis”, “con el tiempo los problemas se solucionan”, “lo que necesitamos es un gobierno fuerte”, “aumentan los delitos por falta de mano dura”, etc. En el campo político las simplificaciones están a la orden del día, pues la tendencia es descalificar siempre al adversario, echarle la culpa al otro y defender a capa y espada al propio partido o grupo.

Informarnos y reflexionar con sentido autocrítico:es la tarea que siempre nos resulta tediosa, pero tan necesaria a la hora de analizar nuestras “verdades absolutas” y modificar ciertas actitudes que tan cómodas nos resultan.

Esto supone poner entre paréntesis o en suspenso esas verdades nunca cuestionadas, y con una honestidad casi heroica admitir nuestros errores o limitaciones, reconociendo que nuestras “profundas convicciones” casi nunca fueron analizadas a fondo y que no dejan de ser relativas aproximaciones a la realidad.

ACTIVIDAD Nro. 5

1.Busque ejemplos de fenómenos, conductas o sucesos nuevos que en su organización o comunidad resultan difíciles de interpretar y por qué. 2. Dar ejemplos de necesidades.

3.Busque ejemplos de necesidades frustradas a nivel nacional y regional (en adultos, jóvenes, etc.).

4.Defina con sus palabras el mecanismo de negación. Busque ejemplos a nivel individual y organizacional.

5.Busque ejemplos en que se hacen interpretaciones con exceso de simplificación.

6.Qué se podría hacer en su comunidad (organización, municipio) para que exista mejor información y un clima más reflexivo.

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