Poemas 1. Sobre El hombre

OFRECEMOS ESTA COLECCIÓN DE POEMAS DIVERSOS para ver desde sus renglones:

1. Textos sobre el Hombre
2. El hombre en búsqueda de sentido
3. Protestas contra cierta imagen de Dios
4. Búsqueda de Dios
5. Trascendencia y confianza.


1. POEMAS SOBRE EL HOMBRE
 

Ser hombres basta 

Definitivamente, cantaré para el hombre.
Algún día, después, alguna noche, me oirán.
Hoy van, vamos, sin rumbo,
sordos de sed, famélicos de oscuro. 
Yo os traigo un alba, hermanos.
Surto un agua,
eterna no, parada ante la casa.
Salid a ver. Venid, bebed.
Dejadme
que os unja de agua y luz, bajo la carne. 
De golpe han muerto veintitrés millones de cuerpos.
Sobre Dios saltan de golpe,
sorda, sola trinchera de la muerte,
con el alma en la mano, entre los dientes el ansia.
Sin saber por qué, mataban;
muerte son, sólo muerte.
Entre alambradas
de infinito, sin sangre.
Son hermanos
nuestros. ¡Vengadlos sin piedad, vengadlos
¡
 Solo está el hombre.
¿Es esto lo que os hace
gemir? Oh si supieseis que es bastante.
Si supieseis bastaros, ensamblaros.
Si supieseis ser hombres, sólo humanos. 
¿Os da miedo, verdad? Sé que es más cómodo esperar que Otro, quién?, cualquiera,
Otro,
os ayude a ser. Soy. Luego es bastante ser, si procuro ser quien soy.
¡Quién sabe
Si hay más! En cambio, hay menos: sois sentinas de hipocresías.
¡Oh, sed, salid al día!
No sigáis siendo bestias disfrazadas de ansias de Dios.
Con ser hombres os basta.
Blas de Otero

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.       
Blas de Otero

Me canso de ser hombre… 
Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable,
como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. 
El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedra o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. 
Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre… 
No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido,
tiritando de sueño,
hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra,
absorbiendo y pensando, comiendo cada día. 
No quiero para mí tantas desgracias.
No quiero continuar de raíz y de tumba,
de subterráneo sólo, de bodega con muertos,
aterido, muriéndome de pena… 
P. Neruda 

Salmo 8 
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que te ocupes de él?
Lo hiciste poco menos que un dios, lo coronaste de gloria y dignidad;
le diste en mando sobre las obras de tus manos, todo lo sometiste bajo sus pies:
los rebaños de ovejas y toros y hasta las fieras salvajes, las aves del cielo,
los peces del mar que trazan sendas por el agua.
¡Señor, dueño nuestro, qué admirable eres tú en toda la tierra! 

¡ Qué pena si este camino
fuera de muchísimas leguas.
Y siempre se repitieran los mismos pueblos, las mismas ventas,
l
os mismos rebaños, las mismas recuas! 
¡Qué pena si esta vida tuviera, esta vida nuestra, mil años de existencia!
¿Quién a haría hasta el fin llevadera?¿Quién la soportaría toda sin protesta?
¿Quién lee diez siglos en la Historia y no la cierra
al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?
Los mismos hombres, las mismas guerras, los mismos tiranos, las mismas cadenas,
los mismos farsantes, las mismas sectas ¡y los mismos poetas! 
¡Qué pena, que sea todo siempre, siempre de la misma manera! 
León Felipe  

No cojas la cuchara con la mano izquierda.
No pongas los codos sobre la mesa.
Dobla bien la servilleta.Eso, para empezar. 
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece.
¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?
Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero. Eso, para seguir. 
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?
La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.
Si sigues con esa chica, te cerraremos la puerta. Eso, para vivir. 
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas.
No respires.
¡Ay sí, no respirar!
Dar el no a todos los nos.
Y descansar. Morir.                   
Gabriel Celaya 

Nací en la cárcel, hijos.
Soy un preso de siempre.
Mi padre ya fue un preso.
Y el padre de mi padre.
Y mi madre alumbraba, uno tras otros, presos, como una perra, perros.
Es la ley, según dicen.
 
Un día me vi libre.
Con mis ojos anclados
en el mágico asombro de las cosas cercanas,
no veía los muros ni las largas cadenas que a través de los siglos me alcanzaban la carne. 
Mis pies iban ligeros, pisaban hierba verde.
Y era un tonto y reía porque en los duros bancos de la escuela podía pellizcar a los vecinos,
jugar a cara o cruz y cazar moscas
mientras cuatro por siete eran veintiocho
y era Madrid la capital de España
y Cristo vino al mundo para salvarnos.
Sí. Entonces me vi libre.
Las manos me crecían
inocentes y tiernas como pan recién hecho
pues no sabían nada del hierro y la madera soldados a sus palmas
cuando el sudor profuso igual que un vino aguado apenas nos ablanda la fatiga. 
Hoy los muros me crecen más altos que la frente,
más altos que el deseo, más altos que el empuje del corazón.
Arrastro
unas secas raíces que me enredan las piernas cuando voy,
como un péndulo de trayecto inmutable,
desde el sueño al cansancio,
del cansancio hasta el sueño.
Soy un preso para siempre. Es el orden. 
Angela Figuera Aymerich  

El que conoce a los demás, es inteligente.
El que se conoce a sí mismo, es iluminado.
El que vence a los demás, es fuerte.
El que se vence a sí mismo, es la fuerza. 
Lo humillado será engrandecido.
Lo inclinado será enderezado.
Lo vacío será lleno.
Lo envejecido será renovado.
Lo sencillo y puro será alcanzado.
Pero lo complicado y extenso causará confusión.
Por eso, el sabio alcanza la unidad y es el modelo del mundo. 
Lao Tse 

Soy un hombre.
Presencia dolorida
del cuerpo sublevado contra el alma,
de la razón que sabe y la porfía del corazón cegado en su batalla. 
Soy un hombre.
Historia disgregada
de armas y danza, festival y guerra.
Motín de mis deseos. Amenaza de combate. Sentencia de condena.
Y sufro.
Caminante atormentado
al borde de los pájaros y el llanto
y el límite del ansia y las edades. 
Y sueño.
Peregrino insatisfecho
desde esta muerte que me va naciendo hasta tu amor,
oh Dios, crucificante.
 
Soy un hombre.
Consciente en la tarea
de ensayar en la arena de mi agonía,
entre un clavel de sangre por mi pena y un toro en el umbral de las heridas. 
Soy un hombre.
Acepto el desafío
de danzar sobre el canto de la espada
 
con el filo mordido en los tobillos
y la punta clavada sobre el alma. 
Y así juego mi historia: ritmo, hierro, torneo de pasiones y deseos,
lastimando mis horas y mis flancos.
Y así gano mi muerte: baile, acero,
Esgrima de dolor y de pecado,
para estrenarme, oh Dios, a tu misterio.
Rolando Barrios

Sé todos los cuentos
.
Yo no sé muchas cosas, es verdad
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos…
Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos…
Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos…
Que los huesos del hombre los entierran con cuentos…
Y que el miedo del hombre
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas es verdad.
Pero me han dormido con todos los cuentos…
Y sé todos los cuentos.                         
León Felipe

Hombre 
Poetas: el hombre es lo que importa.
Vamos a poner vertical esta palabra.
La H es una torre,
la  O es como un ojo mirando eternamente  a la esperanza;
la  M
es como el mundo que lleva entre los hombros;
la  B como una bala disparada hacia el odio y el amor,
la  R como un rayo buscando en las tinieblas  la aurora del mañana;
la  E como una espiga hacia el trigo del hijo.

Hombre, así, vertical,
aunque lo metan en una jaula y le sequen la voz y los ojos
y le arranquen la entraña.
Hombre, así, vertical, aunque lo llenen de pústulas y lágrimas.
Hombre con el estómago hundido por el hambre,
con la cara abrasada por el sol de los campos o el brillo de las máquinas
Hombre de la oficina, cegado por los números,
hombre de los andamios, las minas y las fábricas.
Hombre como una nube de tormenta sobre la yerba dulce de la mujer tendida.
Lo que importa es el Hombre,
porque si el hombre muere
se apagarán para siempre las antorchas del Alba.
Manuel Pacheco  

Cuando nace un hombre
Cuando nace un hombre
siempre es amanecer aunque en la alcoba
la noche pinte negros cristales.

Cuando nace un hombre
hay un olor a pan recién cocido
por los pasillos de la casa;
en las paredes, los paisajes
huelen a mar y a hierba fresca
y los abuelos del retrato
vuelven la cara y se sonríen.

Cuando nace un hombre
florecen rosas imprevistas
en el jarrón de la consola
y aquellos pájaros bordados
en los cojines de la sala
silban y cantan como locos.

Cuando nace un hombre
todos los muertos de su sangre
llegan a verle y se comprueban
en el contorno de su boca.

Cuando nace un hombre
hay una estrella detenida
al mismo borde del tejado
y en un lejano monte o risco
brota un hilillo de agua nueva.

Cuando nace un hombre
todas las madres de este mundo
sienten calor en su regazo
y hasta los labios de las vírgenes
llega un sabor a miel y a beso.

Cuando nace un hombre
de los varones brotan chispas,
los viejos ponen ojos graves
y los muchachos atestiguan
el fuego alegre de sus venas.

Cuando nace un hombre
todos tenemos un hermano.
Ángela Figueroa Aymerich

No quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile el aliento.
No quiero
que el trigo se queme
y el pan se escatime.

No quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.

No quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.

No quiero
que el labriego trabaje sin agua
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.

No quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.

No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.

No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles.

No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.

No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto.
No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…
  
Ángela Figuera Aymerich
 

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