Igualdad de Género en la escuela. Propuestas. Heredia Reyes

LA IGUALDAD DE GÉNERO DESDE LA ESCUELA

Mª Trinidad Heredia Reyes (CV)
CEIP «Profesor Gálvez» en Villaluenga del Rosario, Cádiz, España.
Resumen:
Día a día somos muchos los docentes y discentes que trabajamos el tema de la igualdad en las escuelas de primaria. En cambio, cuando estos alumnos llegan a casa, parece que lo aprendido en clase se deja en el aula. En muchas familias, todavía hoy se degrada a la mujer.

Palabras clave: Igualdad de género, familias, escuela, maestros, colaboración.


Los maestros y maestras de todo el mundo, como formadores de la futura sociedad, debemos tener en cuenta que el principio básico para desarrollar una convivencia de calidad es la igualdad entre el alumnado; siendo ésta una demanda social a la que desde la escuela debemos dar respuesta. Debemos crear las condiciones necesarias para potenciar los aprendizajes que valoran y enriquecen la diversidad.

Educar significa promover el desarrollo integral de las personas, por lo que resulta necesario favorecer ese valor entre el alumnado para superar las limitaciones impuestas por el género a través de un trabajo sistemático de la Comunidad Educativa.Desde la familia y en la escuela se proporcionan modelos de conducta y se imponen comportamientos que los medios de comunicación y el grupo de iguales les refuerzan.

Por ello, el proceso de coeducación comienza en la familia y la escuela. Siendo los primeros espacios de socialización desde los cuales se compensan los desajustes de origen diverso, como aquellos que provienen de prejuicios sexistas que pueden incidir en el desarrollo de los niños/as en sus primeros años.
Desde la escuela se han de identificar las diferencias entre hombres y mujeres, no sólo físicamente, sino también en los diversos ámbitos de la sociedad, y se desarrolle una reflexión y crítica sobre aquellos aspectos que generan discriminación entre las personas por el simple hecho de ser de distinto sexo. Aprovechando tales diferencias para enriquecer y completar el desarrollo de los alumnos/as.

Los alumnos/as deben estar abiertos a todo tipo de cambio y movimiento social, por lo que se les educará en la libertad, en la justicia y en los valores éticos. Se hará hincapié en la adquisición y ejercicio de los valores y derechos humanos como base imprescindible para conseguir el pleno desarrollo del alumno. Se fomentará el respeto y aprecio a las libertades y diferencias individuales y colectivas dentro de los principios democráticos de convivencia.

La línea fundamental que debe inspirar el plan de igualdad en las escuelas es la de preparar a los alumnos y alumnas para participar activamente en la vida social y cultural. Desde la escuela se educará para la igualdad, la paz, la cooperación y la solidaridad.

Es por ello que desde hace varios años, la consejería de Educación nos ha propuesto llevar a cabo distintos planes y proyectos acerca de la igualdad de género. Las actividades que se han realizado durante los cursos anteriores han dado sus frutos: podemos considerar que nuestra comunidad educativa está concienciada con respecto a esta problemática social: la discriminación por cuestión de sexos.
En la mayoría de los centros andaluces no se dan problemas de esta índole, dado que los maestros y maestras procuran inundar todas sus acciones evitando cualquier tipo de discriminación.

¿Cuál es el problema entonces? ¿En qué estamos fallando?

Día a día vemos en los medios de comunicación noticias relacionadas con esta problemática: cientos de mujeres fallecen cada año a manos de sus maridos, el paro siempre es mayor en el sector femenino, los anuncios de televisión siguen mostrando a una mujer-objeto… ¿qué hacemos entonces dedicando tiempo al tema de la igualdad en los centros cuando nada más salir escuchamos “qué has hecho de comer mamá”?

Nuestro fracaso como coeducadores reside en la falta de colaboración con las familias. En muchos casos, los progenitores de nuestros alumnos y alumnas están integrados en la realidad escolar y participan adecuadamente en reuniones, fiestas, excursiones…En cambio, es esta parte de nuestra comunidad la que menos concienciada está sobre la igualdad de género. La mayoría de los padres de nuestros alumn@s trabajan fuera de casa con un horario que les impide pasar mucho tiempo en el hogar. Las madres que trabajan suelen hacerlo en trabajos con jornada continua o con jornada parcial para así poder atender a sus hijos.

Así pues, aunque los más pequeños en nuestras aulas colaboren y participen respetando la diversidad de género y evitando la discriminación; en cambio, en casa la realidad es bien distinta, aunque las partes implicadas no lo quieran reconocer. Son las madres las que pasan más tiempo con los hijos, son ellas las que hacen la comida, cuidan a los hijos, limpian la casa y, en la mayoría de los casos, también trabajan fuera. Y es que no nos hemos quitado el cartel de “mujer” que nos colgaron nuestros abuelos.

Así pues, desde la escuela, los maestros y las maestras deberíamos desarrollar un plan destinado a reforzar los aspectos positivos ya adquiridos por nuestros alumnos, pero también a que esa teoría sea llevada a la práctica en diferentes contextos. Deberíamos eliminar el reparto discriminatorio de las tareas del hogar, aquí proponemos realizar tareas domésticas en clase con ayuda de los componentes de las familias de ambos sexos; por supuesto, fomentando la cooperación y la colaboración en clase. Pretendemos formar a alumnos y a alumnas capaces de desenvolverse en nuestra sociedad de una manera autónoma.

Aquí vamos a proponer los elementos que deberían encauzar un plan de igualdad en nuestros centros, que esté destinado a favorecer la colaboración de las familias a fin de eliminar todo tipo de discriminación fuera del aula.

Los objetivos generales de dicho plan de igualdad deberían estar dirigidos a
– Educar en la igualdad desde la escuela.
– Prevenir la violencia de género, favoreciendo relaciones en equidad.
– Utilizar el sentido de cooperación y colaboración dentro y fuera del aula; prestando especial atención al seno familiar.
– Tratar de crear un ambiente y clima distendido, en las relaciones personales, favoreciendo la comunicación interpersonal y la aceptación de las diferencias mediante situaciones que permitan el diálogo.
– Fomentar la participación del alumno en la organización y el desarrollo de las tareas que serán llevadas a cabo en clase; así como aquéllas que les sean propuestas en casa.
– Fomentar la autonomía del alumnado, tanto en casa como en el entorno escolar, de modo que sean capaces de realizar tareas cotidianas, evitando desigualdades.
– Potenciar la colaboración familia-escuela en la eduación para la igualdad de niños y niñas.

El R.D. 1513/06 de 6 de diciembre, por el que se regula la educación primaria a nivel estatal (L.O.E) nos habla de la necesidad de desarrollar en nuestro alumnado competencias básicas, que son un elemento imprescindible dentro de cualquier actividad educativa. Como aquí estamos planteando el desarrollo de un plan para educar en igualdad, no podemos olvidar en qué aspectos contribuiríamos a alcanzar dichas competencias.
Consideramos esencial relacionar las actividades que vamos a realizar en el presente proyecto con las competencias que vamos a trabajar.En nuestro plan para y por la igualdad no vamos a tratar la totalidad de las competencias básicas que se nos proponen en el currículum, aquí sólo contribuiremos directamente al desarrollo de las competencias se detallan a continuación:

  • Competencia de comunicación lingüística.

Se trabajará este apartado a través del uso adecuado del lenguaje, evitando discriminación por razón de sexo. Además deberían desarrollarse actividades en las que los alumnos y alumnas utilicen el lenguaje para expresar sus propios sentimientos así como actitudes de rechazo ante los diferentes tipos de discriminación.

  • Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico-natural.

Trabajaremos en clase para favorecer el conocimiento del propio cuerpo, procurando conocer las diferencias entre chicos y chicas; diferencias que son necesarias conocer para poder eliminar estereotipos.

  • Tratamiento de la información y competencia digital.

Debemos enseñar a nuestros alumnos y alumnas a analizar los mensajes que nos proporcionan los medios de comunicación con respecto a los roles aplicados al hombre y a la mujer, favoreciendo el juicio crítico ante ellos. Es decir, educaremos a nuestros alumnos y alumnas ante la publicidad y ante algunas series de televisión o películas que ridiculizan los papeles femeninos.

  • Competencia social y ciudadana.

Procuramos fomentar valores y actitudes necesarios para que nuestros alumnos y nuestras alumnas puedan vivir en sociedad. Eliminando todo tipo de violencia y de discriminación en el entorno más próximo; asentando las bases para que sea aplicable en todo momento dentro y fuera del colegio.
Pretendemos que adquieran el valor de la igualdad, pero no que lo entiendan como un hecho aislado que trabajaron un día en la escuela; sino como una actitud deseable y necesaria por y para la sociedad. Esto se conseguirá a través de la realización de actividades lúdicas y cercanas a ellos.
No pretendemos trabajar el concepto teórico de la igualdad; sino que trabajaremos desde la práctica, utilizando para ello situaciones cotidianas y conocidas por nuestros alumnos y alumnas. También se trabajará mediante la colaboración de las familias que deberían implicarse en dicho plan, facilitando sus experiencias en nuestras clases.

  • Aprender a aprender.

Contribuiremos al desarrollo de esta competencia ya que incluimos en este plan actividades en las que los niños y niñas tendrán que recopilar información para poder trabajar en clase. Ellos analizarán individualmente las distintas situaciones y después se expondrán en clase, para ser analizadas de forma grupal. Potenciaremos el trabajo cooperativo para realizar murales y puestas en común en clase, pero no podemos olvidar el desarrollo individual del alumnado.

  • Iniciativa y autonomía personal.

Algunas de nuestras actividades en el presente plan están orientadas a que nuestros alumnos sean autónomos tanto en casa como en la escuela. Esto formará las bases para que ellos y ellas sean autónomos en el día a día.
Con talleres de “Cocina” y “Lavado de ropa” que se realizarían en clase, estaremos contribuyendo a la autonomía del alumnado, evitando la dependencia que suele recaer en las madres y formando a una futura sociedad más independiente.
También potenciaremos la iniciativa en el trabajo de clase, pidiendo voluntarios para llevar a cabo distintas tareas y siendo recompensad@s por ello con elogios, positivos o cualquier otro tipo de recompensa que utilicemos en clases como “caritas sonrientes” en un cuadrante semanal.

Educar por y para Igualdad no significa realizar dos o tres actividades en el curso escolar para poder plasmarlo en el Plan de Centro. Tampoco consideramos justificada nuestra actuación con sólo celebrar los días claves relacionados con la coeducación, la igualdad o la no violencia, sino que entendemos que la igualdad es un trabajo de todos y todas y nos incumbe a todos y a todas.

Así pues, el enfoque metodológico de este Plan de Igualdad debería ser en todo momento globalizador. Trabajando en todo momento por la igualdad y el rechazo contra la discriminación por cuestión de sexos. Consideramos que el valor de coeducación no debe tratarse como una asignatura más, tiene que estar presente en todos los momentos, tiene que ser una filosofía que envuelva todo el sistema educativo, para poder transferirse más tarde a la sociedad.

Además, como hemos referenciado con anterioridad, vamos a trabajar este valor procurando el desarrollo de las competencias básicas que pretendemos conseguir con el alumnado de este centro, haciendo que este plan “salpique” toda nuestra programación.

Trabajaremos actividades prácticas, colaborativas, lúdicas, activas y participativas, donde el aprendizaje que los niños adquieran sea significativo.
Trabajaremos partiendo de las propias experiencias del alumnado, del entorno más inmediato que les rodea, el hogar.

Para ello vamos a favorecer la comunicación familia-escuela y realizaremos actividades que se basen en la experiencia familiar, en la convivencia que ello supone; para así poderlo trasladar a la vida en sociedad.

Los tutores, además de coordinarse entre ambos para intercambiar impresiones, sugerencias y propuestas, tendrían que impulsar y motivar a los alumnos y alumnas, mantener un clima de armonía y buenas relaciones, orientar, instruir, facilitar la toma de decisiones y establecer criterios definidos de comportamientos y pautas de trabajo. Tampoco podemos olvidar que la coordinación con las familias es primordial para que éstas participen en nuestra tarea educativa.

Desde aquí proponemos desarrollar actividades en las que las familias se impliquen, que sean lúdicas en todo momento y que elimine la discriminación que sigue existiendo hacia la mujer. Algunas de esas actividades podrían ser las siguientes:

  • Coloquio: ¿Quién hace el qué? Antes de llevar a cabo cualquier actividad, incluso antes de desarrollar esta programación, deberíamos realizar en nuestras aulas un coloquio sobre el papel de cada uno dentro de la familia; preguntando a nuestros alumnos y alumnas quién hace las tareas en casa y si existe colaboración de los padres y hermanos. En este debate, es importante que participen las familias, para poder contrastar la realidad y para así desarrollar un plan adecuado a cada contexto. Deberíamos analizar el papel de cada miembro en el seno familiar y hacerles ver que la igualdad de género no sólo se refiere a la violencia física, sino también a la psicológica.
  • Es interesante desarrollar en Navidades una campaña del Juguete “No Bélico” y “No Sexista”: Se enviaría una carta de “los Reyes Magos y Papá Noel” destinada los padres/madres donde se les dará una serie de consejos para orientarlos a la hora de elegir juguetes adecuados, especialmente aquellos juguetes que favorecen la cooperación y no la violencia ni la competitividad, así como juguetes son para todos, sin diferencias de sexo.
  • También sería necesario analizar anuncios de televisión en nuestras aulas, con el fin de poder criticar la información que se nos propone desde los medios de comunicación sobre este aspecto. Para ello, pediremos a los alumnos y alumnas que presten atención a los diferentes tipos de anuncios: de suavizantes, de juguetes, de detergentes, de champú, de comida… En clase, analizaremos quién o quiénes aparecen en esos anuncios y a quién o quiénes van dirigidos. Procederemos a catalogarlos como sexistas o no sexistas. También se preguntará a los alumn@s cómo cambiarían ellos el anuncio para que no sea sexista en caso de que lo sea.
  • Propondremos lecturas coeducativas para lo cual el maestro o la maestra debería investigar la biblioteca de aula o del centro.
  • “Yo también puedo poner una lavadora”. Los alumnos y alumnas tendrán que desarrollar pautas a seguir para realizar la colada en casa. Con ayuda de las familias nuestros alumnos pueden trabajar desde la separación de la ropa para el lavado, hasta el planchado y guardado. Dicha experiencia es bastante útil para desarrollar la autonomía en los más pequeños, evitando la discriminación de sexos y además favorecerá la cooperación en el seno escolar.
  • “En la cocina soy un as”. Tras haber comentado en clase las propiedades de la fruta y de los productos lácteos, los alumnos y alumnas realizarán una macedonia de fruta, galletas y yogur. Aprovechando esta ocasión animaremos a los alumn@s a colaborar en la cocina de casa. También estaremos desarrollando su autonomía, dado que nuestra macedonia es perfecta para tomarla a la hora de la merienda, y para realizarla no necesitan ayuda alguna (claro que los más pequeños tendrán que ser supervisados). También podríamos realizar en clase un recetario y que los alumnos realicen las recetas en casa para después hacer un concurso en el centro.
  • Finalmente, no debemos olvidar la celebración del día del padre y de la madre: Tradicionalmente catalogamos los regalos que nuestros alumnos y alumnas realizan en clase para celebrar estas fechas. Solemos regalar portalápices, llaveros, portafotos, ceniceros, camisetas… a los padres. En cambio, a las madres les tocan las figuritas, los monederos de cartón, los joyeros… Este plan proponemos eliminar esa distinción en nuestros trabajos manuales. Además de eliminar estereotipos en cuanto a los regalos, haremos que chicos y chicas realicen tareas catalogadas “para… chicas” o “para chicos”. Por ejemplo podríamos realizar un saquito con el motivo de una fruta o una inicial de punto de cruz, relleno de hojas secas con fragancia (de las que se usan en decoración) para el día del padre. Para el día de la madre proponemos la realización de un portafotos de arcilla.

Por supuesto, al trabajar la igualdad en nuestras aulas, celebraremos en los centros educativos las dos festividades que están relacionadas con la igualdad y con la mujer; el 25 de noviembre, “Día internacional contra la violencia de género” y el 8 de marzo “Día de la mujer trabajadora”; pero no vamos a entrar aquí en detalles porque cada año encontramos multitud de material diferente para trabajar esos días tan señalados. Como anteriormente referimos, no pretendemos celebrar sólo un día puntual en el calendario, sino llevar una política de igualdad a la comunidad escolar durante todo el curso.

Esta propuesta se basa en la realidad escolar; y por lo tanto, debe ser modificada según nuestro contexto. En cambio, con esta dinámica pretendemos que la igualdad no sea vista como una actividad sólo a realizar dentro del colegio. La igualdad de género es imprescindible en nuestra sociedad, y somos los maestros, en colaboración con las familias, los que estamos obligados a desarrollar las actitudes positivas necesarias para que nuestros alumnos y nuestras alumnas estén concienciados en cuanto a ello. Si el problema reside en el entorno familiar, entonces tendremos que revisar cómo están estructuradas esas familias y qué concepción tienen acerca del tema.


BIBLIOGRAFÍA

ELBOJ, C. (2005): Comunidades de aprendizaje: educar desde la Igualdad de Diferencias.Zaragoza, Gobierno de Aragón, departamento de Educación, Cultura y Deporte.
ELBOJ, C.; PUIGDELLÍVOL, I.; SOLER, M.; VALLS, R. (2002): Comunidades de aprendizaje.Transformar la educación. Barcelona, Graó.
FLECHA, R.; RACIONERO, S. (2006): El aprendizaje dialógico. Barcelona, El Roure. 

2. EDUCAR LA AUTOESTIMA ELOGIANDO ANTES DE CRITICAR Â

Dr. Augusto Cury, Padres brillantes, Profesores fascinantes.

Los objetivos de esta técnica son: educar la emoción y la autoestima, vacunar contra la discriminación, promover la solidaridad, resolver conflictos en el salón de clases, filtrar los estímulos estresantes y manejar la pérdida y la frustración. Â

El elogio alivia las heridas del alma, educa las emociones y la autoestima. Elogiar es alentar y enfatizar las características positivas. Hay padres y maestros que nunca elogian a sus hijos y estudiantes.

¿Cómo ayuda a un alumno o hijo que ha fallado, atacado a otros o tenido reacciones inadmisibles? Uno de los grandes secretos es usar la técnica elogio-crítica. Primero, elogie algunas de sus características. El elogio estimula el placer, y el placer abre las ventanas de la memoria.
Momentos después, puede criticarlo e invitarlo a reflexionar sobre su falla.

Criticar sin elogiar primero entorpece la inteligencia, hace que el joven reaccione por instinto, como un animal amenazado. Los seres humanos más agresivos se derriten con un cumplido y, por lo tanto, se les desarma para poder ayudarles.

Vacunar contra la discriminación

Pruebe elogiando a su pareja, a sus hijos, a sus estudiantes y a sus compañeros de trabajo antes de criticarlos. Siempre hay razones para valorar; encuéntrelas. Después del cumplido, haga su crítica, pero dígala una sola vez. No se genera un momento educacional repitiendo la crítica, sino mediante su registro privilegiado. Si usted utiliza esta técnica durante unos meses, sus relaciones sociales serán totalmente distintas. Será capaz de conquistar a la gente más fría e insoportable.

No hay niños problemáticos, sino niños que tienen problemas. Elogie a los niños tímidos, obesos, discriminados, hiperactivos, difíciles y agresivos. Aliente a aquellos de quienes todos se burlan, a los que se sienten menos que los demás. Ser un educador es ser un promotor de la autoestima.
Si pudiera, iría de escuela en escuela en varias partes del mundo, capacitando a los maestros para comprender el funcionamiento de la mente y para entender que dentro del pequeño espacio de la escuela se activan grandes traumas emocionales. En vez de elogios hay críticas agresivas. Con frecuencia, los estudiantes se lastiman seriamente entre sí.

No permita, bajo ninguna circunstancia, que los estudiantes llamen a sus compañeros “gordo” o “elefante” porque son obesos. No tiene usted idea del vacío emocional que estos apodos provocan en el campo del inconsciente. No les permita hablar peyorativamente acerca de los defectos físicos y el color de la piel de los demás. Estas bromas no son inocentes.
Ocasionan graves conflictos que nunca se pueden borrar, sólo reeditar.

La discriminación es un cáncer, una mancha que siempre ha empañado nuestra historia.
Desde pequeñas, enseñé a mis hijas a entender que dentro de cada ser humano hay un mundo por descubrir. Han aprendido a vacunarse contra la discriminación. Tengo ascendencia europea y oriental. ¿Sabe usted cuál es el color de las dos muñecas de mis hijas menores? Negro. Se duermen felices con sus muñecas negras, aun cuando nosotros somos blancos. Nunca he interferido con esta elección. Ellas han aprendido a amar la vida.

Enseñe a los jóvenes con palabras, y sobre todo con actitudes, a amar a la especie humana. Dígales que más importante que ser americanos, árabes, judíos, blancos, negros, ricos o pobres, es el hecho de que somos una especie fascinante. En el trasfondo de nuestra inteligencia, somos más parecidos de lo que imaginamos. Elogie la vida. Invite a los jóvenes a soñar. Si dejan de creer en la vida, no habrá futuro.


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