Empoderamiento de la Juventud y Desarrollo Humano

EMPODERAMIENTO DE LA JUVENTUD y DESARROLLO HUMANO

Ofrecemos ideas recogidas de diversas experiencias en el mundo.

Lic Santos Benetti

El modo en el que involucramos a los jóvenes hoy, determinará las perspectivas para el desarrollo sostenible y la paz del futuro. Hoy en día, los jóvenes, quienes constituyen la mayor parte de la población en la mayoría de los países en desarrollo, contribuyen visiblemente como actores políticos, innovadores, empresarios y consolidadores de la paz.

Pero, al mismo tiempo, los jóvenes enfrentan barreras sociales, económicas y políticas desproporcionadas que les impiden desplegar todo su potencial.
Es necesario involucrar y empoderar a los jóvenes en el desarrollo y las políticas, y apoyar su participación en todos los niveles para utilizar su potencial como agentes de cambio.

El PNUD se asocia con jóvenes, organizaciones juveniles y diversos actores, desde de la sociedad civil y el sector privado hasta los gobiernos y miembros de la familia de las Naciones Unidas, para promover el desarrollo centrado en, y dirigido por, los jóvenes. Utilizando la Agenda 2030 como hilo conductor, trabajamos para promover la participación de los jóvenes en la vida cívica y política, su empoderamiento económico y su papel como promotores de la paz y la resiliencia.

AGENDA 2030: Fin de la pobreza – Hambre cero – Salud y bienestar – Educación de calidad – Igualdad de Género – Agua limpia y saneamiento – Energía accesible no contaminante – Trabajo decente y crecim. Económico – Reducción de desigualdades – Ciudades sostenibles – Producc y consumo  – responsables – Clima – Paz y Justicia e Instituciones sólidas

Alcanzar el desarrollo humano sostenible será poco más que una aspiración sin la plena participación de los jóvenes, que actualmente constituyen la mayoría de la población mundial y también son el futuro del mundo.

Varios de los proyectos se centran en la solución de la exclusión, que es una de las principales causas de tendencias como la violencia juvenil y el delito. Reconocen que la participación plena de los jóvenes los posiciona como grandes agentes de cambio. Si se les brinda la oportunidad de participar en la política y la economía, los jóvenes son un activo fundamental para un futuro de paz y desarrollo.

Las Metas: Las principales metas a alcanzar en los primeros tres años del programa 2015-2017 son:

-Incrementar la incidencia juvenil por medio de la participación, generando espacios de diálogo intergeneracional, agendas y demandas comunes que faciliten el involucramiento de la juventud y su representación en materia de políticas públicas.

-Llevar a cabo acciones de formación que consoliden una mayor calidad en la investigación, la gestión pública, el fortalecimiento de capacidades y un mayor desarrollo de políticas públicas de juventud, priorizando aquellos sectores y grupos tradicionalmente marginados

-Apoyar la puesta en marcha y consolidación de iniciativas sociales lideradas por jóvenes, que representan alternativas de cambio y transformación.

-Consolidar el rol fundamental de las y los jóvenes iberoamericanos como sujetos de derechos y actores fundamentales en el desarrollo, la participación y el bienestar conjunto de la población, así como en la lucha contra la discriminación y la promoción de sociedades más democráticas e incluyentes.

-Promover la movilidad juvenil a través de acciones y programas que permitan el intercambio de experiencias dentro de la Comunidad Iberoamericana.
JÓVENES EMPODERADOS PARA CAMBIAR EL MUNDO

¿Qué necesitan los jóvenes hoy en día para sentirse y estar empoderados para cambiar al mundo?

Los jóvenes empoderados son esa generación en pleno desarrollo a la cual se le da autoridad o poder para actuar. Empoderar es hacer (a alguien) más fuerte y más seguro, especialmente al controlar su vida y reclamar sus derechos.

Empoderando a los jóvenes: Para algunos, no parece ser tarea fácil capacitar a los jóvenes y darles la responsabilidad de asumir un liderazgo que afecte a otros. Algunos incluso se preguntarán cómo podemos poner nuestro futuro en manos de adolescentes y jóvenes, con sueños que un adulto vería difícil de alcanzar.

Sin embargo podemos simplificar esto en permitirle a los jóvenes empoderados soñar, pensar y actuar. Es importante brindarle a los jóvenes herramientas para colaborar y resolver problemas, intercambiar ideas y reflexionar. Es necesario hacer sentir a los jóvenes la importancia de hacer oír y que no serán juzgados ni criticados.

Entonces, ¿Cómo empoderamos a los jóvenes para que sean agentes de cambio? A continuación comparto 9 tips básicos pero que  serán de mucha ayuda al incentivar a los niños, adolescentes y jóvenes.

1.     Brindar a los jóvenes herramientas para que colaboren en resolver problemas, intercambiar ideas y reflexionar.

2.     Guiar a los jóvenes a usar sus pasiones y creatividad para compartir mensajes positivos.

3.     Hacerles saber que su voz importa sin juzgar ni criticar sus ideas.

  1. Guiarlos a comprender que las personas no siempre querrán escuchar, solo porque nos gustaría que lo hicieran, pero que no lo tomemos como algo personal.
  1. Saber que hay diferentes etapas para un proyecto..La primera etapa es tener una idea, pero hay muchas etapas después de eso. Esto les ayudará a comprender todo el proceso y a no atascarse en una idea.
  1. Ayude a los jóvenes a desarrollar hábitos que disfruten, éstos los ayudarán a convertirse en líderes fuertes por sí mismos.
  2. Deje a los jóvenes saber que el fracaso es posible, pero ayúdelos a aprender a tener éxito.
  3. Comparta con ellos historias de liderazgo juvenil exitoso para contrarrestar los mensajes negativos sobre los jóvenes.
  4. Apoye a los jóvenes en la implementación de su proyecto.

 

EL EMPODERAMIENTO DE LOS JÓVENES PARA EL DESARROLLO HUMANO SOSTENIBLE

En los países que aún no han comenzado a reconocer y definir los problemas que afectan a los jóvenes, la recopilación de datos y la realización de evaluaciones son los primeros pasos más lógicos. Estos países enfrentan los desafíos de desarrollar políticas y capacidades administrativas eficaces en el involucramiento y la respuesta de los jóvenes.

Algunas de las actividades más comunes entre los proyectos incluyen el fortalecimiento de los grupos de defensa de la juventud, la investigación de calidad para informar al público que desarrolla políticas públicas, el entrenamiento de los jóvenes como líderes eficaces, la extensión del acceso a la justicia y la generación de espacios para que los jóvenes interactúen con autoridades públicas, y el fomento de la creación de consejos y planes nacionales para la juventud.

Lo que une a todos estos proyectos es el objetivo de encontrar los medios para hacer frente a una noción común de que los jóvenes principalmente plantean problemas que deben ser controlados. Los proyectos se centran en cambio en la solucionar la exclusión, que es una de las causas de la violencia y la delincuencia juvenil. Reconocen que la participación plena de los jóvenes los posiciona como grandes agentes de cambio. Si se les brinda la oportunidad de participar en la política y la economía, los jóvenes son un activo fundamental para un futuro de paz y desarrollo.

 

 

METODOLOGÍA DEL EMPODERAMIENTO JUVENIL

 Publicado en Metodología de la Acción Participa Juvenil, Sevilla 2009 . Instituto Andaluz de la Juventud.

EMPODERAMIENTO: Estrategia fundamental para generar y consolidar los procesos de emancipación, desarrollo, y crecimiento personal y colectivo.

La participación siempre se da en un contexto de relaciones de poder, conflicto y desigualdad. En esta definición vemos el conflicto como un hecho derivado de la existencia de intereses diversos entre diferentes personas, ámbitos o grupos sociales. La cuestión es cómo se negocian esas diferencias de manera positiva, logrando mediante consenso el mejor resultado posible para todos los grupos o personas involucrados en una determinada situación.

Definimos el poder como la posibilidad de disponer de recursos personales (habilidades de comunicación, autoestima, capacidad de escucha, etc.), materiales (ordenador personal -pc-, medicamentos, alimentos, etc.), simbólicos (reconocimiento social, status, etc.), culturales (educación, libros, discos, conocimiento ancestral, etc.), políticos (ejercicio de la ciudadanía, participación en la toma de decisiones de gobierno, etc.) y económicos (dinero, capacidad de crédito, etc.) ya sea a nivel individual o colectivo.

Cuando el poder no está distribuido de forma equitativa entre las distintas partes que puede haber en un conflicto, se reducen las posibilidades de negociar en igualdad de condiciones, logrando consensuadamente la mejor solución para todas y todos.

Entonces el empoderamiento es el proceso que permite equilibrar esta situación de desigualdad de fuerzas, aumentando y fortaleciendo los recursos de la o las partes en situación de desventaja. Estos procesos pueden originarlos personas, grupos o instituciones que no están involucradas en la situación pero, para lograr un resultado verdaderamente exitoso, la parte en desventaja debe asumir su protagonismo. Se alcanza mediante la autoestima personal y la recuperación de la dignidad como personas. Lo definimos como un proceso de construcción de capacidades necesarias para tomar parte en la sociedad.

Empoderamiento juvenil

El empoderamiento juvenil se refiere a la participación en la adopción de decisiones. Empoderar a los jóvenes significa darles la oportunidad de tomar decisiones sobre asuntos que tienen impacto en sus vidas. ¡Los jóvenes no son pasivos, son agentes activos para el desarrollo y el cambio!

Potenciación del papel de los jóvenes, creación de las condiciones para la plena participación de los jóvenes en la sociedad o para el pleno ejercicio de sus derechos.

La clave para la participación y el empoderamiento juvenil es el acceso: A los jóvenes se les debe proveer de igualdad de acceso a oportunidades (como educación y empleo), servicios (como cuidado de la salud) y recursos  e información. La clave para la participación y el empoderamiento juvenil está también en la equidad: Todos los jóvenes deben ser capaces de participar. La participación de los jóvenes en la planificación, aplicación, seguimiento y evaluación de las políticas, programas y servicios relativos a la juventud los hace más relevantes, eficientes y eficaces como grupo meta – ¡los jóvenes!. [DAES– ONU]

“El empoderamiento es un proceso que contribuye a que las personas y sus organizaciones puedan ser, hacer y decidir por sí mismas”.  [COSUDE, 2004] “El empoderamiento es un proceso político y material que aumenta el poder del individuo y del grupo, su resistencia y su capacidad de actuar por sí mismos”.  [Ferguson, 1998]

La estrategia de formación de capacidades enfoca en tres niveles diferentes: el nivel micro, meso y macro.

  • Nivel Micro:  A nivel local se trata de empoderar a jóvenes amenazados por la exclusión social, educativa y económica. Pone un especial énfasis en la orientación hacia competencias y habilidades así como en la orientación hacia el entorno social: se parte de espacios palpables de la vida cotidiana y se trabaja sobre las relaciones y la comunicación de jóvenes con su entorno.
  • Nivel meso: Formación de Capacidades En el nivel meso el énfasis del proyecto está puesto en la mejora del rendimiento de organizaciones vinculadas al sector juvenil. Apoyar en este nivel la formación de capacidades, sobre todo a través de ofertas de asesoramiento y capacitación y la formación de redes entre diferentes actores gubernamentales y no gubernamentales.
  • Nivel macro:  En el nivel macro se trata de tomar influencia y provocar cambios en las condiciones generales de  políticas en relación al fomento juvenil. Una política juvenil concertada entre las diferentes fuerzas sociales, en relación con  instituciones de la administración que se dedique explícitamente a este tema. Además, a través del trabajo conjunto de diferentes instituciones, se puede iniciar un movimiento bastante amplio dentro de la sociedad civil. Además de la formación de redes entre diferentes instituciones de trabajo con jóvenes, la interconexión entre el Estado y la sociedad civil en el enfoque descrito aquí consiste sobre todo en dar a conocer los modelos piloto de buenas prácticas a políticos interesados y asesorarlos en la elaboración de una política juvenil innovadora y orientada a las necesidades.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL PNUD Y LOS JÓVENES

Algunos de los proyectos del PNUD vinculados a la juventud son:

  • Apoyar a los gobiernos y los homólogos nacionales en la elaboración y el desarrollo de Políticas Nacionales para la Juventud (por ejemplo, Jordania, Liberia);
  • Promover la creación de aptitudes y la generación de empleo para los jóvenes, tanto a corto y largo plazo (por ejemplo, Timor Oriental, Etiopía, Nicaragua, Sierra Leona);
  • Apoyar la participación de los jóvenes en la política y la adopción de decisiones (Armenia, el Brasil, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Iraq)
  • Apoyar la participación de los jóvenes en los mecanismos de supervisión y rendición de cuentas (Bangladesh, Territorio Palestino Ocupado, Serbia)
  • Apoyar la acción comunitaria para la integración de los marginados, las minorías y los jóvenes en riesgo (por ejemplo, Camboya, Líbano, México, Moldova);
  • Promover la consolidación de la paz y la reconciliación intercomunitaria entre los jóvenes (por ejemplo, Chipre, Sri Lanka);
  • Promover la participación cívica y el voluntariado juvenil, en particular mediante el apoyo a la creación de servicios de voluntariado nacional de la juventud (por ejemplo, Bosnia-Herzegovina, Liberia, Uzbekistán)

El Fondo Fiduciario Temático para la Gobernanza Democrática del PNUD

Apoyo a los jóvenes

Las propuestas presentadas confirman los problemas de gobernanza que afectan a la juventud, el tamaño y el potencial de ese pujante sector de la población, así como el papel indispensable que las políticas y la gobernanza democrática puede desempeñar en el logro de un desarrollo humano sostenible.

En varios países, la exclusión de los jóvenes es muy evidente. A menudo se mezcla con otras formas de marginación como las relacionadas con el género, zona geográfica, cultura o comunidad. Esto menoscaba tanto el desarrollo y la cohesión social, y aun así la exclusión de los jóvenes continua teniendo poco reconocimiento Las normas sociales siguen dejando de lado a los jóvenes en mucho ámbitos, tratando la participación política y económica como la prerrogativa de las personas de edad. Si bien algunos de los marcos de política nacionales han comenzado a prestar atención deliberada a las inquietudes de los jóvenes, todavía se puede hacer mucho más. En todos los países, los jóvenes necesitan ser participantes plenos tanto en la formulación como en la aplicación de las decisiones que les afectan.

 

 

 

 

DESARROLLO HUMANO, TRABAJO Y ADOLESCENCIA

 UN ABORDAJE CONCEPTUAL PARA LA COMPRESIÓN DE LA SALUD INTEGRAL DEL ADOLESCENTE

 

Evelyn Contreras Acosta (*)
La situación del adolescente trabajador, hoy por hoy, es uno de los elementos que afecta directamente el desarrollo normal de este grupo etáreo. Esto en el sentido que la incorporación temprana al trabajo y en condiciones de explotación se convierte en uno de los factores de riesgo que ejercen un efecto negativo sobre el proceso de crecimiento y desarrollo de éste, situación que afecta, en última instancia , su salud como un todo.

Para comprender las implicaciones que trae consigo el trabajo sobre la salud del adolescente, se hace necesario considerar aquellos conceptos que permiten hacer un abordaje desde el punto de vista integral.

Los conceptos por considerar son los siguientes:

I. Desarrollo humano

Es el proceso mediante el cual se ofrece a hombres y mujeres mayores oportunidades, entre las cuales destacan por su mayor importancia: una vida prolongada y saludable, acceso a la educación y a los recursos necesarios para tener un nivel de vida decente; además incluye la libertad política, la garantía de los derechos humanos y el respeto a sí mismo (PNUD, 1991).

De esta forma, el Desarrollo Humano se convierte en un paradigma que permite comprender el desarrollo económico y social de un país, y determina qué factores son necesarios para lograrlo. Por lo tanto, el eje central de este proceso es la creación de un ambiente propicio para que las personas puedan desarrollar todas sus potencialidades y contar con una oportunidad razonable para llevar una vida productiva y creativa de acuerdo con sus necesidades e intereses (PNUD, 1991).

Así el crecimiento económico deja de ser el motor exclusivo del desarrollo y se convierte en un instrumento para potenciar el desarrollo de las personas, en donde se hace importante que todos (as) tengan igual acceso a oportunidades (Estado de la Nación, 1995).

II. Salud integral del adolescente
 
La Organización Mundial de Salud define al grupo adolescente como la población entre los 10 y los 19 años, y como grupo de jóvenes a los de 15 y 24 años, por otro lado, la Convención Internacional de los Derechos de los Niños (as) establece como adolescentes aquellos que se ubican entre los 12 ó 13 hasta los 18 años.

El concepto de Salud Integral construye un Marco Epidemiológico de factores y características que pueden influir positivamente (factores potenciales) o negativamente (factores de riesgos) en la evolución o desarrollo de la adolescencia (Donas, 1995 ).

Entre estos posibles factores se tienen los siguientes:

  • El contexto internacional.
  • El contexto ideológico.
  • Los medios de comunicación de masa.
  • La estructura social y los valores de la sociedad.
  • El modo de producción dominante.
  • La educación.
  • El trabajo.

Por lo tanto, deben tenerse presente los efectos que pueden traer consigo dichos elementos sobre la familia, la ocupación del tiempo libre y los amigos (as) que tienen los adolescentes.

Finalmente, se hace necesario rescatar que todos estos factores influyen, en última instancia sobre las características que definen la adolescencia, en donde se destaca:

  • La búsqueda de la identidad.
  • La búsqueda de la independencia.
  • Desarrollo de la creatividad, sensibilidad, proyecto de vida, sexualidad y la educación.

Partiendo de estas premisas él y la adolescente podrán desarrollar un estilo de vida de bajo o alto riesgo, con respecto a posibles disturbios o no en el plano afectivo, de conducta, de aprendizaje y de la educación; y a estar expuestos o no a problemas que se relacionan con la violencia social y ecológica, accidentes, muerte, drogas, entre otros (Donas, 1995).

III.  Atención integral
 
Es un enfoque que parte de la concepción de salud como un proceso de construcción social, en donde se consideran los diversos determinantes del proceso de salud – enfermedad en los ámbitos biológico, económico, ecológico y psicosocial, entre otros, de los diferentes grupos sociales, así como aquellos actores sociales ubicados dentro de un proceso de participación democrática dirigido al desarrollo de las oportunidades individuales y colectivas (Donas, 1995).

Dicho enfoque pretende promover la salud por medio de acciones que impulsen el desarrollo de la persona, lo cual significa que su objetivo es apoyar y promover el Desarrollo Humano Sostenible.

Los tres conceptos anteriores aportan elementos aportan elementos necesarios para comprender desde u punto de vista integral las posibles implicaciones que trae consigo la incorporación temprana al trabajo sobre el desarrollo normal del adolescente.
 

 El trabajo y sus implicaciones sobre el desarrollo integral del adolescente

Partiendo de los conceptos enumerados anteriormente, puede afirmarse que si la adolescencia es concebida como una etapa, este puede hacerse corta en aquellos casos en donde se comienza a trabajar precozmente; o bien, ampliarse en aquellas otras situaciones donde la pubertad se adelanta y la independencia se posterga para edades más avanzadas, a causa del mayor tiempo que toma el joven para preparar su inserción socio laboral (Donas, 1995).

De esta forma, surge la siguiente interrogante: ¿Por qué es importante considerar el factor trabajo para comprender la Salud Integral del Adolescente?. Lo esencial aquí es referirse a las situaciones que impulsan a que los adolescentes se estén integrando a más temprana edad al mercado laboral.

En este sentido, debe tenerse presente que a partir de los años 80 el país comienza a evidenciar los efectos recesivos en su estructura productiva, la cual trae consigo una serie de problemas económicos y sociales que van de detrimento de la calidad de vida de los (as) costarricenses, los (as) cuales ven deteriorado el bienestar social alcanzado en décadas anteriores.

Por ello, la política económica aplicada (Programas de Ajuste Estructural) rajo consigo reformas que pretenden reorientar el modelo de desarrollo hacia las exigencias de la economía global lo cual ha generado un recorte del gasto público, afectándose, principalmente las áreas de la salud, educación, subsidios alimentarios y servicios sociales dirigidos hacia los grupos más vulnerables de la sociedad.

La realidad económica y social que vive el país impulsa a los niños (as) y adolescentes provenientes de familias pobres a trabajar para mantenerse a si mismos y complementar el ingreso de su hogar. Por su parte, los (as) adolescentes trabajadores al no contar con una preparación técnica o profesional acorde con el progreso tecnológico y las exigencias del mercado de trabajo, se ven obligados a desempeñarse en cualquier tipo de actividad, muchas veces en condiciones inadecuadas y ambientes peligrosos, en largas jornadas laborales, con salarios bajos y en horarios que provocan que la mayoría de ellos (as) abandonen el sistema educativo formal; situación que no les asegura el desarrollo de su proyecto de vida al ver limitadas las posibilidades para lograrlo.

Lidia Torrico en su libro «Quienes son y por qué trabajan los niños y las niñas en Costa Rica» (1996,p) plantea que existe un contingente significativo de niños (as) y jóvenes que comienzan a abandonar la escuela, ya sea por deserción o por ser repitiente, así mismo, el grupo de adolescentes entre 12 y 19 años es el que más se incorpora a la población económicamente activa y que, a su vez, abandonan la educación. Según lo anterior, se establece que la participación laboral y la deserción escolar es creciente conforme aumenta la edad; son los (as) adolescentes entre 15 y 17 años los que presentan la más alta participación entre el grupo de trabajadores infanto juveniles, y es a la edad de 12 años cuando comienzan a incorporarse al mundo del trabajo, aspecto que coincide con el aumento de las tasas de deserción escolar en la población que se ubica entre los 12 y 14 años (UNICEF, 1997).

Dentro de esta panorámica contextual, las y los adolescentes como grupo etáreo, se enfrentan a una «crisis de oportunidades» que limitan su realización personal, lo que hace necesario considerar las condiciones de preparación y de inserción del joven al mercado laboral, pues ambos factores determinan las posibilidades de dicha realización, las cuales se traducen en la existencia de espacio para el ascenso social y para el mejoramiento de su calidad de vida. (MNJ, 1992).

Partiendo de estas consideraciones generales es importante tener presente el vínculo que se establece entre el trabajo y la educación como factores que influyen directamente en el desarrollo del adolescente.

La educación se convierte en un elemento fundamental para que el y la adolescente se «apoderen» de los conocimientos imprescindibles para estimular las características del proceso de desarrollo de esta etapa, así como de su pensamiento, sentimientos, creencias, mitos, entre otros. No obstante, el trabajo interfiere en la educación del adolescente al absorber tiempo para asistir a clases y exigirle un alto consumo de energía, sin olvidar también que puede verse expuesto a traumas o accidentes.

La UNICEF en el informe «El Estado Mundial de la Infancia» dedicado al trabajo infantil (abril, 1997:a) establece la importancia que adquiere la educación como estrategia principal de prevención y erradicación del trabajo infantojuvenil, al considerar que la actividad laboral de estas etapas de la vida merece atención por los efectos que produce sobre el desarrollo físico, moral y social de los niños (as) y adolescentes.

Junto a ello, se hace necesario mencionar la «debilidad» que presenta el sistema educativo costarricense en cuanto a problemas de acceso, en donde, a pesar de las inversiones que se hacen en esta área, estas no se constituyen en sinónimo de calidad y amplia cobertura (Torrico, 1996). Esta situación plantea al Estado el desafío por brindar iguales oportunidades educativas y así dejar de estimular la reproducción del círculo de la pobreza vinculado con la salida del sistema educativo, el embarazo adolescente en el caso de las mujeres y el ingreso a actividades laborales con remuneraciones inadecuadas.

Con respecto al trabajo infantojuvenil, UNECEF (abril, 1997:b) lo cataloga «…como una violación a los derechos del ser humano y una ofensa a la civilización». El artículo 32 de la Convención de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia estipula que «… la protección contra la explotación y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social».

En Costa Rica, El Código de Trabajo regula el trabajo del menor de edad a través del Título I, Capítulo VII, artículo 46 donde se establece que el sujeto mayor de 15 años tiene la capacidad de trabajar y los 12 a 15 años (art. 47) podrán contratarse, según lo apruebe el Patronato Nacional de la Infancia; así mismo, en el Título II, Capítulo VII, artículos del 88 al 93 se contemplan las disposiciones generales sobre el trabajo de las mujeres y de los menores de edad en cuanto a condiciones y medio ambiente de trabajo: jornada nocturna, actividades peligrosas, horarios, el trabajo en la calle y de venta de objetos; autorizaciones especiales para laborar, entre otros.

Por su parte, el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social ratificó el convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo, que establece en 15 años la edad mínima para trabajar; en su efecto, se presentó a la Asamblea Legislativa un proyecto de ley donde se propone la prohibición de trabajar a las personas con edades entre los 12 y 15 años.

En marzo de este año el Ministerio de Trabajo presentó una propuesta para otorgar tarjeta de cedulación a los mayores de 15 y menores de 18 años de edad.

Paralelamente a estas acciones, la Asamblea Legislativa realiza un estudio sobre el Código de la Infancia, el cual busca normar todo lo relacionado con la Niñez y la Adolescencia.

De esta forma, surge una controversia, en donde especialistas en el ámbito del trabajo infanto – juvenil proponen la erradicación total de cualquier tipo de trabajo y, por otro lado, el país dentro de su legislación promueve esta práctica. Así mismo, en materia de políticas sociales del sector laboral no se evalúa adecuadamente si los programas y proyectos están llegando realmente a las poblaciones más pobres que los requieren; sin olvidar que de cada 100 hogares costarricenses, 11 de ellos tienen por lo menos un niño (a) y adolescente que trabajan ambos (Torricó, 1996).

Partiendo de estas premisas, ¿cómo puede saberse si el y la adolescente deben trabajar?, la respuesta a esta interrogante gira en torno a dos ejes centrales que consideran lo siguiente:

  1. Si se trata de un trabajo que contribuye a su desarrollo integral, sin interferir en su actividad escolar, recreativa o de descanso; o bien,
  2. Un trabajo que es nocivo o abusivo y que se da en condiciones de explotación tales como: trabajo completo a edad temprana, horarios prolongados que obstaculicen el acceso y permanencia en la educación; si se realiza en la calle en malas condiciones que producen tensiones físicas, psicológicas o sociales indebidas; y con remuneraciones inadecuadas y exceso de responsabilidades que afectan el desarrollo social y psicológico (UNICEF,b: 1997).

Es así como el trabajo del adolescente se convierte en un problema, cuando la labor que éste (a) desempeña repercute negativamente en su desarrollo integral, en aspectos como:

  • Desarrollo físico: salud general, coordinación, resistencia, visión, audición.
  • Desarrollo cognitivo: alfabetización, cálculo numérico y conocimientos.
  • Desarrollo emocional: autoestima, afectividad familiar y los sentimientos de aceptación y amor.
  • Desarrollo social y moral: identidad grupal, habilidad de cooperar con otros y la capacidad de distinguir el bien del mal (UNICEF, 1997).

 
 Conclusiones

1. Todos los aspectos considerados hasta aquí permiten abordar la adolescencia como un proceso integral, que al igual que el Desarrollo Humano, depende de componentes de orden psicológico, político, económico, biológico, ecológico, entre otros, que adquieren características propias, según sea la estructura social y cultural de cada país.

  1. El Desarrollo Humano, el trabajo y la adolescencia pueden analizarse desde la concepción de integralidad, en el sentido de que si el factor trabajo se convierte en un elemento que afecta negativamente la salud del Adolescente, provocará un efecto sinérgico de la misma índole, sobre todas las características o componentes que determinan la evolución normal de la adolescencia. Dicho efecto se expresa en la limitación de oportunidades que tienen las y los adolescentes, especialmente en el acceso a una educación que les garantice a mediano y largo plazo el despliegue de todo su potencial, situación que se convierte a la vez, en un elemento que les permitirá a ellos (as) tener una vida productiva y creativa que les asegure el acceso a recursos indispensables para el logro de su propio proyecto de vida y de su bienestar en general.
  2. La actividad laboral que interfiere en el desarrollo normal de adolescente será aquella que afecta por un lado su salud física y  psicológica y por otro lado, su proceso educativo, porque este aspecto ayuda en el desarrollo cognitivo, emocional y social. Así mismo, es importante rescatar que al igual que en otras etapas del desarrollo humano, las situaciones y hechos vividos en el proceso de adolescencia ambos, contribuyen para que en el futuro se llegue a hablar de un adulto sano o de un adulto con problemas.
  3. Finalmente, brindar una atención integral al adolescente trabajador (a) implica, además de potenciar los factores que constituyen el Marco Epidemiológico de éstos (as), contemplar las siguientes acciones:
  • Desarrollo de un compromiso y una voluntad política por parte de Estado y de los diferentes actores involucrados, en la correcta aplicación de la legislación nacional que se relaciona con el trabajo infanto – juvenil.

 

  • Promoción y refuerzo de la educación costarricense en pro de un mejoramiento en acceso y calidad; y hacer de ésta una opción atractiva para que ellos (as) finalicen una educación secundaria que éste orientada hacia la profesionalización.

 

  • Necesidad de políticas específicas para incentivar a las familias pobres con niños (as) y adolescentes trabajadores y aquellas jefeadas por mujeres solas, para que estos(as) menores continúen estudiando y así romper con el círculo de la pobreza, dicho esto en sentido de que el trabajo infanto – juvenil se convierte en sinónimo de explotación, porque existe alguien que se beneficia de él, pero se perpetúa la pobreza cuando los (as) adolescentes se desempeñan en empleos no calificados y mal «pagados».
  • Garantizar a los adolescentes que estén inmersos en el mercado de trabajo, un programa de seguimiento especial que supervise el tipo de actividad que éstos realizan, así como las condiciones laborales y psicosociales en que se desenvuelven
  • Promoción y divulgación de la legislación laboral dentro de la educación formal y no formal, con el propósito de que los niños (as) y adolescentes obtengan los conocimientos necesarios que les garanticen a futuro una adecuada incorporación en el Mercado de Trabajo y, por lo tanto, una mejor calidad de vida.

Bibliografía

Álvarez Adolfo. El Bienestar Social. Diseño de Proyectos de Binestar Social 2. Serie de cuadernos de Trabajo Social. Santiago de Cali, 1994         [ Links ]

Donas, Solum. Marco Epidemilógico y Conceptual de la Salud Integral de Adolescentes. Adolescencia u Juventud. OPS/OMS, marzo, 1995.         [ Links ]

Movimiento Nacional de Juventudes (MNJ). Encuesta de Empleo Juvenil. Ministerio de Cultura Juventud y Deportes, junio, 1992.         [ Links ]

PNUD. Desarrollo Humano: INFORME 1991. Tercer Mundo Editores, Bogotá, mayo, 1991.         [ Links ] Tecer Mundo Ediciones, Bogotá, mayo, 1991.

Proyecto Estado de la Nación. Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible San José, C.R., 1995.         [ Links ]

República de Costa Rica Código de Trabajo. Segunda edición, Porvenir, San José, C.R., Agosto, 1996.         [ Links ]

Torrico, Lidia. Quiénes son y por qué trabajan los niños y las niñas en Costa Rica. UNICEF/PANI, 1996.         [ Links ]

UNICEF Educación y trabajo infanto-juvenil en Costa Rica, abril, 1997.         [ Links ]

(b) Estado Mundial de la Infancia 1997: El trabajo infantil, CR, abril, 1997.         [ Links ]

(*)Trabajadora Social. Ministeri

La empoderación dentro del sistema educativo

Tomemos el ejemplo de School21, en el este de Londres. Esta escuela tiene un criterio de educación único basado en sus seis atributos para el éxito en el siglo 21: experiencia (el dominio de los conceptos básicos de aprendizaje),  profesionalismo (estar dispuesto a aprender),  elocuencia (la búsqueda de una voz propia), determinación (superación de reveses), chispa (la creación de cosas nuevas) y  artesanía (la creación de obras bellas). Proporcionan entrenamiento uno-a-uno y apoyo personal a cada estudiante. Su plan de estudios pone un gran énfasis en la comunicación hablada y el aprendizaje tiene sus raíces en el mundo real, con proyectos prácticos que se muestran en eventos regulares de la comunidad.

La educación es un factor importante en el desarrollo de una persona joven, pero no es el único. Para apoyar genuinamente a los jóvenes a convertirse en líderes, necesitamos trabajar en todos los sectores.

Empoderar a los niños a través de la iniciativa empresarial

Jeroo Billimoria es una empresaria social en serie que ha puesto en marcha un número de iniciativas que preparan a los jóvenes. Ella fundó la Fundación Childline India, un servicio telefónico de emergencia de 24 horas para niños de la calle en peligro. Los niños de la calle voluntarios están capacitados para responder los teléfonos y dirigir a los que llaman a los servicios pertinentes. Childline trabaja con los servicios oficiales (los cuales a menudo tienen relaciones conflictivas con los niños de la calle) para promover los derechos del niño, cambiar las percepciones de los niños de la calle y crear intervenciones que los apoyen.

«Los niños necesitan sistemas que sean inclusivos y conducido por ellos, sistemas que les permitan responder a sus sentimientos y necesidades en todo momento,» dice Jeroo. Según datos de marzo de 2015, Childline ha respondido a 36 millones de llamadas, opera en 366 ciudades y trabaja con una red de más de 700 organizaciones asociadas.

En el Reino Unido, la empresa social Bite the Ballot ha comenzado un movimiento para involucrar a los jóvenes en la democracia mediante la identificación y la eliminación de las barreras que les impiden tener un papel activo en la política. Esta empresa ayuda a que los jóvenes se den cuenta de su poder político a través de campañas de base, conectando con los jóvenes en Internet e influenciando las políticas.

«Son demasiados los jóvenes que no comprenden el vínculo entre los temas que les apasionan y su realidad política», dice Michael Sani, co-fundador de Bite the Ballot. «Nuestra misión es crear espacios que involucren, capaciten y permitan a los jóvenes ser agentes de cambio.»

Construyendo un mundo mejor

Los emprendedores sociales e innovadores educativos anteriores están demostrando la importancia de colocar a los jóvenes en el centro de la creación de un cambio social. Al apoyar a los jóvenes para que de forma activa construyan el mundo en que quieren vivir, están preparando una generación con la capacidad de prosperar en un ambiente de cambios y hacer frente a los más grandes problemas sociales que enfrentamos en el mundo de hoy.

En el Foro de Jóvenes de las Américas, PNUD promueve diálogo entre los líderes de hoy y del mañana

Panamá, 8 de abril de 2015 –: Líderes de organismos internacionales se sentaron hoy a dialogar con representantes juveniles de la región de América Latina y el Caribe en el Hotel El Panamá, como parte de la celebración del IV Foro de Jóvenes de las Américas previo a la VII Cumbre de las Américas..

Encuentros de este tipo son fundamentales para promover el entendimiento entre diferentes generaciones acerca de las preocupaciones de los jóvenes y la importancia que tiene su inclusión, como “parte de la solución” a los problemas que afrontan los países de la región y en la definición de los compromisos globales que los países firmarán bajo la próxima Agenda de Desarrollo Post-2015.

Martina Buchal, One World Young Ambassador, Canadá  dijo “Los jóvenes estamos preparados para movernos hacia adelante y lograr cambios, la cuestión es si están (adultos, gobiernos, organismos) con nosotros”.

“Luchar por los derechos de las juventudes es luchar por los derechos de todas las generaciones,” dijo la joven lideresa Dali Angel, del Global Indigenous Youth y de JuventudConVoz.

Jessica Faieta remarcó que si bien la región ha avanzado mucho, queda  mucho por trabajar a nivel de igualdad y equidad, “para lo cual es necesario una vez más reconocer la diversidad e identificar dónde están esas desigualdades”.

Posteriormente, se abrió un debate que duró casi 90 minutos y que centró la discusión en temas tan relevantes como la importancia de incluir a los jóvenes en la construcción de las políticas y los programas de los países, de reconocer la diversidad de la región como una fuente de riqueza para la solución de problemas que nos afectan a la mayoría y promover el intercambio de experiencias entre todos los países y subregiones, de reconocer la inequidad y la desigualdad y retomar convenios y tratados que velan por los derechos humanos … de un acercamiento intergeneracional que convoque a todos a buscar soluciones conjuntas para los problemas de desarrollo de la región, y de una mayor inversión en juventud.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *