Educación artística: la improvisación en la vida y en el arte. Nachmanovitch

LA IMPROVISACIÓN EN LA VIDA Y EN EL ARTE

Presentamos en forma abreviada este magnífico artículo sobre la creación artística, como base para una reflexión pedagógica.

Atención de Tiki Marchesini, www.autores.org.ar/marchesini

Por Stephen Nachmanovitch,
escritor, artista digital, violinista, compositor, y educador. Nació en 1.950 y estudió en la Universidad de Harvard y Columnbia. Ha dictado conferencias sobre la creatividad y las dimensiones espirituales y sociales del arte. Desde 1.970 ofrece innumerables conciertos improvisados de violín, viola y violín eléctrico. Actualmente se halla involucrado con el campo de la “musica visual”, el video creativo y el software informático que integra música original y gráfica.

Al contemplar el momento de la improvisación, yo descubría modelos relacionados con todas las clases de creatividad; descubría claves y a la vez vivía una vida que se creaba a sí misma, se organizaba a sí misma, y era auténtica. Llegué a ver la improvisación como la llave maestra de la creatividad.En cierto sentido, todo arte es improvisación. Algunas improvisaciones se presentan ya enteras y de inmediato; otras son “improvisaciones ayudadas”, que han sido corregidas y reestructuradas durante un período de tiempo antes de que el público llegue a disfrutar de la obra.En el teatro y la danza la improvisación se usa cada vez más no sólo como técnica para desarrollar un material nuevo en el estudio, sino para presentar al público ejecuciones totalmente espontáneas y terminadas.


Cómo se aprende a improvisar?

La única respuesta es otra pregunta: Qué nos lo impide? La creación espontánea surge de lo más profundo de nuestro ser y es inmaculada y originalmente nosotros mismos. Lo que tenemos que expresar ya está con nosotros, es nosotros, de manera que la obra de la creatividad no es cuestión de hacer venir el material sino de desbloquear los obstáculos para su flujo natural.Por lo tanto no hay forma de hablar del proceso creativo sin mencionar su opuesto: todo ese asunto pegajoso y resbaladizo de los atascamientos; esa intolerable sensación de estar trabado, de no tener nada que decir… Pero el proceso de trabajar con los bloqueos es sutil…

La única forma de salir de la complejidad es a través de ella. En última instancia las únicas técnicas que pueden ayudarnos son las que inventamos nosotros mismos.Tampoco podemos hablar de “el” proceso creativo, porque hay diferentes tipos de personalidad, y los procesos creativos de uno no son los mismos que los de otro.Mirar el proceso creativo es como mirar un cristal: no importa qué faceta miremos, siempre veremos reflejadas todas las otras… Estos temas interreflejados, prerrequisitos de la creación, son la actitud lúdica, el amor, la concentración, la práctica, la habilidad, el uso del poder de los límites, el riesgo, la entrega, la paciencia, el coraje y la confianza.


La creatividad
es una armonía de tensiones opuestas, que están encapsuladas en nuestra idea inicial: lila (palabra sánscrita) o juego divino…
Si abandonamos el juego, nuestro trabajo se torna pesado y rígido. Si abandonamos lo sagrado, nuestro trabajo pierde su vinculación con el suelo en que vivimos…
El conocimiento del proceso creativo no puede reemplazar a la creatividad pero puedo salvarnos de abandonar la creatividad cuando los desafíos son demasiado intimidatorios y el juego libre parece bloqueado.

Las fuentes:
La inspiración y el fluir del tiempo:
La actividad de la creación espontánea es algo tan común para nosotros como respirar…
En las formas de arte compuestas o escritas hay dos clases de tiempo: el momento de la inspiración,en el que el artista recibe una intuición directa de la belleza o la verdad; luego la lucha a menudo laboriosa por retenerla el tiempo suficiente para poder llevarla al papel o a la tela… En la composición musical y el teatro hay además, un tercer tipo de tiempo: además del momento de inspiración y el tiempo que lleva escribir la partitura, está el tiempo de la actuación real.
En la improvisación solo hay un tiempo: el que la gente de computación llama tiempo real: son todos uno solo. La memoria y la intención (que postulan el pasado y el futuro) y la intuición (que indica el eterno presente) se funden…La improvisación se llama también extemporización, que significa a la vez “fuera del tiempo” y “desde el tiempo”….
Si ha de dar por resultado una obra de arte tangible, o una improvisación extensa de cualquier calidad, la inspiración creativa debe apoyarse en el tiempo…

Por lo tanto el trabajo del improvisador consiste en extender esos flashes momentáneos, extenderlos hasta que se fusionen con la vida cotidiana… Como los balineses podemos decir “No tenemos arte. Todo lo que hacemos es arte.Para hacer cualquier cosa artísticamente es necesario adquirir una técnica, pero se crea a través de la técnica y no con ella… Seguimos efectuando la importante práctica de planear y programar pero no para atarnos rígidamente al futuro sino para sintonizar el yo.

 
El vehículo: el estilo
Los más ínfimos detalles del cuerpo, el habla, la mente y el movimiento son lo que llamamos estilo, el vehículo a través del cual se mueve y se manifiesta el yo.La esencia del estilo es la siguiente: Hay algo en nosotros, alrededor de nosotros; puede tener muchos nombres, pero por ahora digamos que es nuestra naturaleza original. Nacemos en nuestra naturaleza original, pero además, al crecer, nos acomodamos,a las pautas y costumbres de nuestra cultura, familia, entorno físico y a la actividad cotidiana de la vida que hemos asumido. Lo que nos enseñan solidifica nuestra realidad”…Construimos nuestro “yo” a través de las mismas acciones de percepción, aprendizaje y expectativas.El mundo y el yo se entrelazan y combinan, paso a paso y forma a forma. Si las dos construcciones, el yo y el mundo, se fusionan, pasamos de la infancia a la adultez convirtiéndonos en “individuos normalmente adaptados”.

A veces se piensa
que en la improvisación podemos hacer cualquier cosa. Pero la falta de un plan consciente no significa que nuestro trabajo sea azaroso o arbitrario. La improvisación siempre tiene sus reglas, aunque no sean reglas a priori… Un improvisador no actúa a partir de un vacío sin forma, sino a partir de tres billones de años de evolución orgánica; todo lo que fuimos está de alguna manera codificado en algún lugar de nuestro ser. Más allá de esa vasta historia aun tenemos otros recursos: el diálogo con el yo, diálogo no sólo con el pasado sino con el futuro, el entorno y lo divino que está en nosotros… Ese patrón profundo y rico es la naturaleza original que se imprime como un sello en todo lo que hacemos o somos… El estilo y la personalidad aparecen en cada marca que hace. El estilo es el vehículo de su gran pasión, no sólo personal sino transpersonal.
 
El río
El patrón del océano, el patrón del naranjo o el de las gaviotas, surgen orgánicamente : son patrones autoorganizadores. Estos procesos creativos inherentes a la naturaleza son para algunos la evolución,para otros la creación. El flujo incesante a través del tiempo y del espacio de este patrón de patrones es lo que los chinos llaman Tao.….El conocimiento que hallamos es entendimiento de una realidad dinámica en flujo constante…. un flujo que no es azaroso sino que es, a su vez, un patrón de patrones. Cuando experimentamos la inspiración, estamos sintonizando este entorno de información siempre presente, siempre cambiante de la estructura profunda de nuestro mundo, este constante fluir del Tao.

La musa: la intuición
La musa es la voz viva, tal como cada uno de nosotros la experimenta, de la intuición. La intuición es una suma sináptica de la totalidad de nuestro sistema nervioso equilibrándose y combinándose en un solo resplandor…El conocimiento razonado proviene de una información de la que tenemos clara conciencia, y es sólo una muestra parcial de nuestro conocimiento total. El conocimiento intuitivo, en cambio, procede de todo lo que sabemos y de todo que somos…
La improvisación es la intuición en acción, una forma de,describir la musa y aprender a responder a su llamado. Aunque trabajemos en forma muy estructurada, composicional, comenzamos con ese proceso siempre sorprendente en que no tenemos nada que ganar y que perder. Los chorros de intuición consisten en un rápido flujo de elección, elección, elección. Cuando improvisamos con toda el alma, navegando por esa corriente, las elecciones y las imágenes se abren entre sí con tanta rapidez que no tenemos tiempo de asustarnos ni de retroceder ante lo que la intuición nos dice.

La mente que juega:
La improvisación, la composición, la escritura, la invención, todos los actos creativos son formas de juego, el lugar de comienzo de la creatividad en el ciclo del crecimiento, y una de las funciones primarias de la vida. Sin el juego el aprendizaje y la evolución son imposibles.
El juego es la raíz de donde surge el arte; es la materia prima que el artista canaliza y organiza con todo su saber y su técnica. La técnica misma surge del juego, porque sólo podemos adquirir la técnica por la práctica de la práctica, experimentando y jugando,persistentemente con nuestras herramientas y probando sus límites y sus resistencias. El trabajo creativo es juego; es especulación libre usando los materiales de la forma que uno ha elegido.

El juego es siempre una cuestión de contexto. No es lo que hacemos, sino cómo lo hacemos. 

Jugar es liberarnos de las restricciones arbitrarias y expandir nuestro campo de acción. Nuestro juego estimula la riqueza de respuesta y de flexibilidad de adaptación. Este es el valor evolutivo del juego… el hecho de que nos hace flexibles… El juego nos permite reordenar nuestras capacidades y nuestra identidad misma par poder usarlas en formas imprevistas….Un artista en ciernes puede tener las más profundas visiones, sentimientos e insights, pero sin destreza no hay arte. La variedad de requisitos que abre nuestras posibilidades expresivas viene de la práctica, el juego, el ejercicio, la exploración, el experimento. Los efectos de la ausencia de…práctica (o de la práctica con insuficiente riesgo) son la rigidez del corazón y el cuerpo, y una extensión de variedad cada vez más estrecha.
La creatividad existe en la búsqueda aún más que en el hallazgo o en ser hallado. Nos causa placer la repetición enérgica, la practica, el ritual. Como juego, el acto es su propio destino. El centro está en el proceso, no en el producto. El juego es intrínsecamente satisfactorio…


Desaparecer:
Para que aparezca el arte, nosotros debemos desaparecer… La mente y los sentidos quedan un momento en suspenso, completamente entregados a la experiencia. No existe nada más. Cuando “desaparecemos” de esta manera, todo a nuestro alrededor se convierte en una sorpresa, nueva e intacta. El sí mismo y el entorno,se unen. La atención y la intención se confunden. Este estado mental activo y vigoroso es el más favorable para la germinación de la obra original de cualquier tipo. Sus raíces están en el juego del niño, y su máxima floración en la creatividad totalmente desarrollada…Los budistas llaman samadhi a este estado de absoluta y absorta contemplación en que uno se siente separado de sí mismo…Los sufís llaman a este esta faná, aniquilación del sí mismo individual…

Cuanto más relajados
y dispuestos están los músculos, mayor será la variedad de movimientos que puedan hacer.…¿Sin impedimentos de qué clase? Por ejemplo, las contracciones involuntarias de los músculos voluntarios, los espasmos de la voluntad. Nuestros miedos, dudas y rigideces se manifiestan fisiológicamente en forma de excesiva de tensión muscular, o de lo que Wilhem Reich llama “armadura corporal”…
Cada vez que me tenso o me preparo a enfrentar algún error o problema, el acto mismo de tensarme o prepararme hacen que el problema suceda.

La práctica:
La parte más frustrante, más agónica del trabajo creativo, con la que nos encontramos todos los días al practicar, es que debemos acercarnos al abismo entre lo que sentimos y lo que podemos expresar.
La técnica puede servir de puente para cruzar este abismo. También puede agrandarlo. Cuando vemos la técnica o la destreza como “algo” que hay que lograr, caemos otra vez en la dicotomía entre “práctica” y “perfecto”, lo cual nos conduce a cualquier cantidad de círculos viciosos. Si improvisamos con un instrumento, herramienta o idea que conocemos bien, tenemos la sólida técnica para expresarnos.

La idea occidental de práctica es adquirir destreza. Está muy relacionada con nuestra ética de trabajo, que nos exige soportar ahora la lucha o el aburrimiento, en aras de las recompensas futuras. La idea oriental de la práctica, en cambio, es crear la persona, o más bien actualizar o revelar a la persona completa que ya está allí. No es una práctica para algo, sino una práctica total, suficiente en sí misma.
La práctica no es sólo necesaria para el arte; es arte en sí misma.

La improvisación no es “cualquier cosa”; puede tener el mismo sentido satisfactorio de la estructura y la integridad de una composición hecha en base a un plan…

En la escritura automática y otras formas de experimentación libre nos permitimos decir cualquier cosa, por más atroz o idiota que sea, porque la repetición infantil, canturreada, de un aparente disparate, es el barro de donde sacamos y refinamos nuestro trabajo creativo. En la práctica tenemos un contexto protegido donde probar no sólo lo que podemos hacer sino lo que todavía no podemos hacer…

Curiosamente, el sin sentido a veces resulta ser bellamente preciso porque estoy mirando hacia otra parte, concentrándome en que un micro-aspecto de la técnica sea interesante e impecable. Hacer que los actos pequeños sean impecables compromete al cuerpo, la palabra y la mente en una única corriente de actividad.
Es el ejercicio físico que une la inspiración con el producto terminado.
Para el artista este es uno de los actos de más delicado equilibrio… Por un lado es muy peligroso separar la práctica de la “cosa real”; por otra parte, si empezamos a juzgar lo que hacemos no tendremos un espacio protegido para experimentar. Nuestra práctica resuena entre ambos polos.
Estamos “simplemente jugando”, de modo de ser libres para experimentar y explorar sin temor al juicio prematuro: al mismo tiempo tocamos con compromiso total.

El dominio viene de la práctica, la práctica viene de la experimentación juguetona y compulsiva (el lado travieso de Lila) y de una sensación de algo maravilloso (el lado divino de lila)…Cuando la destreza llega a cierto nivel se oculta….
Cuando la destreza se esconde en el inconsciente, revela al inconsciente. La técnica es el vehículo para traer a la superficie un material inconsciente que normalmente pertenece al mundo de los sueños y los mitos, de manera que se haga visible, nombrable, individualizable.
La práctica, en particular la que implica estados de samadhi, a menudo se caracteriza por el ritual. El ritual es una forma de “galumphing”, en la que un ornamento o una elaboración especial marca una actividad que de otro modo es común, separándola e identificándola hasta sacralizándola.


El poder de los límites:
Los límites son las reglas del juego a las que accedemos voluntariamente, o bien circunstancias más allá de nuestro control que exigen adaptación. Usamos los límites del cuerpo, del instrumento, de las formas convencionales y de las nuevas formas que nosotros mismos inventamos, así como los límites de nuestros colaboradores, del público, del lugar en que tocamos y de los recursos de que disponemos.
A menudo, si no siempre, los artistas trabajan con herramientas tramposas y materiales difíciles de manejar, con sus caprichos, resistencias, inercias e irritaciones inherentes. A veces maldecimos los límites, pero sin ellos el arte es imposible. Nos proporcionan algo con que trabajar, y algo contra lo cual trabajar….

El trabajo artístico no se piensa en la conciencia para luego, como fase aparte, ejecutarse con la mano. La mano nos sorprende, crea y resuelve problemas propios.

A menudo los enigmas que desconciertan a nuestro cerebro se manejan con facilidad, inconscientemente, con la mano.En las artes atléticas de la danza y el teatro vemos este poder de todo el cuerpo, en todo el cuerpo, que es el motivo, el instrumento, el campo y la obra artística misma.

Otras reglas no se construyen en la vida misma, sino que son las reglas de las formas convencionales o no convencionales, que voluntariamente elegimos seguir. Podemos ponernos a improvisar dentro de cierta escala, modo o ritmo, o en relación con una melodía que conocemos; podemos decidir improvisar sólo con ciertos tipos de forma, pintar sólo con triángulos durante un tiempo, bailar sólo en el suelo o sólo en trapecios. Es un tipo de juego que el artista practica incesantemente, viviendo según un contrato que hace consigo mismo.
En su juventud Picasso abrió grandes territorios nuevos en el arte reduciéndose a lo que se podía hacer con variantes del color azul.
Los límites dan intensidad….
Trabajar dentro de los límites del medio nos obliga a cambiar nuestros propios límites. La improvisación no consiste en romper las formas y las limitaciones sólo para ser “libre”, sino en usarlas como la forma precisa de trascendernos. Si la forma se aplica mecánicamente, por cierto puede dar como resultado una obra convencional, si no pedante.
Pero la forma bien usada puede convertirse en el vehículo mismo de la libertad, para descubrir las sorpresas creativas que liberan la mente-en-juego…

Hay una palabra francesa, bricolage, que significa arreglárselas con el material que uno tiene a mano: un bricoleur es una especie de orquesta o persona hábil con sus manos que puede reparar cualquier cosa. El bricoleur es el artista de los límites.
La actitud artística, que siempre implica una saludable dosis de bricolage, nos libera para que veamos las posibilidades que se nos presentan; entonces podemos tomar un instrumento común y convertirlo en extraordinario.

El poder de los errores
El ejemplo de la perla… Si la ostra tuviera manos, no habría perla. La perla llega a nacer porque la ostra está obligada a vivir con la irritación (error) durante un lapso extenso…

Pero lo más importante es que los errores y los accidentes pueden ser los grandes irritantes que se convierten en perlas; nos presentan oportunidades no previstas, son nuevas fuentes de inspiración en sí mismos y de sí mismos. Llegamos a considerar nuestros obstáculos como ornamentos, como oportunidades para ser explotadas y exploradas.
Freud echó luz sobre la fascinante revelación de material inconsciente que brindan los lapsus línguae.

El inconsciente es el alimento del artista, de manera que los errores y los lapsus de todo tipo deben atesorarse como valiosísima información del más allá y del adentro.A medida que nuestro oficio y nuestra vida se desarrollan hacia una mayor claridad y una individuación más profunda comenzamos a percibir estos accidentes esenciales.
Podemos usar los errores que cometemos, los accidentes del destino, y hasta las debilidades de nuestra propia constitución que puedan convertirse en ventajas.El poder de los errores nos permite dar un nuevo marco a los bloqueos creativos y verlos en todos sus aspectos…
A veces nos atamos a un pequeño tirano que nos hace la vida imposible. A veces estas situaciones, lamentables en su momento, hacen que agucemos, centremos y movilicemos nuestros recursos internos de las maneras más sorprendentes. Entonces ya no somos víctimas de las circunstancias, sino que somos capaces de usar a la circunstancia como vehículo de creatividad.
Es el bien conocido principio del Jujitsu: recibir los golpes del adversario y usar su propia energía para desviarlos en provecho propio. Cuando uno se cae, se levanta apoyándose en el mismo lugar donde cayó.

Tocando juntos
Aquí necesitamos recordar algo que es obviamente cierto pero que no se dice a menudo: que diferentes estilos de personalidad tienen diferentes estilos creativos.
No hay una idea de creatividad que pueda describirlo todo. Por lo tanto, al colaborar con otros completamos, como en cualquier relación, un self mayor, una creatividad más versátil.Esto nos lleva de vuelta a la ley de variedad de requisitos. Cruzando una identidad con otra multiplicamos la variedad del sistema total, y al mismo tiempo, cada identidad le sirve al otro como control y como estímulo para el desarrollo del sistema total.

Una ventaja de la colaboración es que es mucho más fácil aprender de otro que de uno mismo. Y la inercia, que a menudo es un obstáculo importante en el trabajo solitario, aquí apenas existe: A libera la energía de B y B libera la energía de A.
La información fluye y se multiplica fácilmente. El aprendizaje adquiere multitud de facetas, se convierte en una fuerza renovadora y vitalizadora. Las colaboraciones intermedias enriquecen la vida de los músicos, los poetas, los artistas visuales, los bailarines, los actores, los diseñadores de iluminación, los directores de cine y muchos otros. Las combinaciones y permutaciones son interminables, y las nuevas tecnologías hacen cada vez más factibles los viejos sueños de formas de arte compuestas e integradas, como la música visual.

La improvisación colectiva libre en la actuación, la música, la danza o el teatro nos introduce en clases de relaciones humanas totalmente nuevas y frescas armonías, ya que la estructura, la forma de expresión y las reglas no son dictadas por una autoridad, sino creadas por los jugadores. Hacer arte en forma compartida es en sí misma y por su propia naturaleza, la expresión de las relaciones humanas, su vehículo y su estímulo….

La forma que se despliega
¿Cómo surge la estructura en la improvisación? ¿Cómo se preparan y cómo se modelan las formas artísticas que salen de la materia prima de la inspiración del momento?
Cuando examinamos estas dos preguntas relacionadas, llegamos a ver al juego libre como un sistema de auto-organización que se pregunta y se responde a sí mismo sobre su propia identidad. En una pieza musical, el acorde, el zumbido o ritmo iniciales inmediatamente generan expectativas que a su vez generan preguntas que a su vez alimentan el fragmento de música siguiente.
Una vez que el músico ha tocado algo, cualquier cosa, lo que sigue encaja con eso, o contra eso; hay un patrón que reforzar o modular, o quebrar.

A medida que avanzamos, las selecciones que ya hicimos afectan las selecciones que haremos… Leer, escuchar, mirar obras artísticas es una forma de respuesta activa, que genera otra respuesta, que es en sí misma otra pregunta.Del mismo modo los grandes momentos de la ciencia se dan cuando la aparente complejidad del universo se resuelve de pronto al ver un diseño o motivo subyacente que explica las cosas con más profundidad.
Se descartan hipótesis o temas, y se llega gradualmente a patrones y principios más claros y más coherentes. Aparecen sorpresas, errores, accidentes, anomalías y misterios que nos desconciertan y que fertilizan el campo de la mente.

Esto conduce a nuevas series de descubrimientos que crean la siguiente fase de complejidad, que a su vez espera una nueva síntesis. La creación no es el reemplazo de nada por algo o del caos por el patrón. No hay caos; hay un mundo vivo, vasto, en que las reglas para especificar el patrón son tan complicadas que después de mirar unas cuantas uno se siente cansado. El acto creativo expone una forma o progresión más abarcadora que reúne una inmensa cantidad de complejidad en un concepto simple y satisfactorio.
El arte reside en no dar a los lectores demasiada información ni demasiado poca, sino la cantidad adecuada para catalizar la imaginación activa.

El mejor arte es aquel que no se presenta en bandeja de plata, sino que estimula las facultades de actuar del lector.La clave para improvisar o para componer es hacer que cada momento cause una impresión tan profunda que inexorablemente nos conduzca al siguiente…

Dando forma al todo:
La musa presenta crudos estallidos de inspiración, resplandores  y momentos improvisatorios en los que el arte simplemente fluye. Pero la musa presenta también la tarea técnica, organizativa de tomar lo que se ha generado, y luego clasificar, combinar y jugar con las piezas hasta que se alineen…
El juego  de revisar, recortar, agregar, transforma lo crudo en cocido. Esto es de por sí todo un arte, de visión y revisión, jugando otra vez con los productos a medio cocinar de nuestro juego anterior.Es el proceso de limpieza, reforma, ruptura, alargamiento de las frases hasta que salen enteras, tal vez parezca una forma de tiranía…
Llega un momento en que toda la cosa cuaja…casi se oye el “clic”, cuando el sentimiento y la forma llegan a un estado de armonía.

Obstáculos y aperturas. El fin de la infancia:
Frecuentemente cometemos el error de confundir educación con entrenamiento, cuando en realidad se trata de actividades muy distintas.
El entrenamiento tiene el fin de transmitir cierta información específica necesaria para realizar una actividad especializada.
La educación es la construcción de una persona. Educar significa sacar o evocar aquello que está latente; por lo tanto educación significa sacar afuera las capacidades de la persona para entender y vivir, no llenar a una persona pasiva de conocimientos preconcebidos. La educación debe abrevar en la estrecha relación entre juego y exploración; debe haber permiso para explorar y expresar.El monocultivo es el anatema del aprendizaje. El espíritu exploratorio se alimenta de la variedad y del juego libre…
El espectro que juzga

La musa propone y el editor dispone. El editor critica, moldea y organiza la materia prima que ha generado el libre juego de la musa. Pero si el editor precede a la musa más bien que seguirla, tendremos problemas…
Pero hay dos clases de juicio: constructivo y obstructivo.
El juicio constructivo avanza junto con el tiempo de creación como un continuo feedback, una especie de carril paralelo de la conciencia que facilita la acción.
El juicio obstructivo se podría decir que corre perpendicular a la línea de acción, interponiéndose antes de la creación (rechazo o indiferencia).
El recurso para la persona creativa es poder establecer la diferencia entre las dos clases de juicio y cultivar el juicio constructivo.Esto significa ver la diferencia entre dos clases de tiempo. El feedback entre el juicio constructivo y el trabajo creativo que se está haciendo oscila a una velocidad mayor que la del rayo: se realiza en el no-tiempo (la eternidad).

Los socios, musa y editor, siempre están en sincronía, como una pareja de bailarines que hace mucho tiempo que se conocen… Nos asaltan los empujones y los tirones del deseo, la aversión y la vacilación y todas las emociones aflictivas que los acompañan. Las emociones aflictivas incluyen la envidia, la ira, la voracidad y el sentirse muy importante, pero su raíz, que es también la raíz de la adicción, de la postergación y de otras formas de bloqueo, es el  miedo.

Los budistas hablan de los Cinco Miedos que hay entre nosotros y la libertad; el miedo a perder la vida; el miedo a perder la vitalidad; el miedo los estados poco habituales de la mente; el miedo a la pérdida de la reputación; y el miedo a hablar en público.Agreguemos el miedo a los fantasmas.
Uno de los cucos bloqueadores es sentirse dominado por los profesores, las autoridades, los padres y los grandes maestros…De manera que nos encontramos con el perfeccionismo y su fea hermana gemela, la postergación.
El perfeccionismo nos paraliza tal vez más eficazmente que cualquier otro bloqueo. Nos enfrenta con el fantasma que nos juzga, y como es imposible que nos pongamos a su altura, nos hundimos en el pantano de la postergación.

La entrega
Supe que los bloqueos son el precio que se paga para evitar la entrega, y que la entrega no es una derrota sino más bien la llave para abrirse a un mundo de deleite y de creación ininterrumpida.Una de las grandes trampas en momentos de bloqueo es que podemos acusarnos de un déficit de concentración y centralización, un déficit de disciplina… La disciplina se logra quedándose quieto y penetrando en el vacío interior, haciéndose amigo de ese vacío más bien que su adversario….
La entrega tiene que ser genuina, no impuesta, completa: realmente tengo que abandonar toda esperanza y todo temor, sin nada que ganar ni que perder…
La paciencia

La fe, por lo tanto, es la medida interna de la paciencia.Simplemente hay que tenerla, aunque por momentos parezca una locura: fe en que nuestro objetivo es correcto, en lo positivo en última instancia, de los obstáculos, pruebas y lecciones que se nos presentan por el camino, en la integridad y el misterio de nuestra propia evolución.

Los frutos Eros y la creación
Parte integrante del proceso creativo es la sensación de éxtasis…Eros, el principio divino del deseo y el amor, surge de nuestras más profundas raíces evolutivas: el impulso de crear, de generar nueva vida, de regenerar la especie. Es la energía creativa inmanente en nosotros como seres humanos….

Escribir, tocar un instrumento, componer, pintar; leer, escuchar, mirar… todo exige que nos sometamos a ser transportados por Eros, a una transformación del yo similar a la que ocurre cuando nos enamoramos.
La palabra deseo viene de de-sidere, “lejos de tu estrella”. Significa elongación de la fuente, y la concomitante y poderosa atracción magnética de volver a la fuente. Según la visión sufí, el amado es el amigo a quien queremos, y el Amado es el Amigo, Dios; y los dos son uno. El amor es un estado de resonancia entre la ausencia del amado y su cercanía, una resonancia vibratoria, armonizada entre ser dos y ser uno…

Por qué hacemos el arte?…Toda esta aventura de la creatividad tiene que ver con la alegría y el amor. Vivimos por el puro placer de ser, y de esa alegría surgen las diez mil formas del arte y todas las ramas del aprendizaje y las actividades solidarias…
Lo mismo que amar a alguien, el compromiso con el acto creativo es el compromiso con lo desconocido….
“Toda la diferencia entre construcción y creación” escribe G.K. Chesterton “es esta: que una cosa que se construye sólo puede amarse una vez que está construida; pero a una cosa que se crea se la ama antes de que exista”. Una cosa que se construye es un producto de la mera conciencia; la vemos en su totalidad. Pero en la creación trabajamos en una unión erótica con pautas más profundas que emergen del inconsciente.
No podemos ver nuestra creación no nacida, no podemos conocerla, pero sabemos que está allí y la amamos; y sabemos que el amor nos impulsa a realizarla.

Este Deseo es algo más que placer o alegría; es un movimiento hacia lo desconocido. El Deseo nos hace producir la obra artística para verse a sí mismo. Tratamos de llegar más allá de los límites conocidos de nuestro ser para incorporar al Otro, para tocarlo, sentirlo, darle otra forma, rejuvenecerlo, para hacer una vida nueva….
El yo es el límite externo o circunferencia de la persona; es la piel que la psiquis presenta al mundo. Nuestra entrega al amor es un contacto con la piel para cancelar ese límite….
Cuando Eros nos conduce a la expansión del yo, se fusiona con otro aspecto del amor: la compasión. La compasión es la capacidad de relacionarse con lo que vemos, oímos y tocamos, e identificarse con ello; es ver lo que como no como eso, sino como parte nosotros mismos….

La calidad
El enigma de la calidad en el arte nos enfrenta con otra palabra, que de alguna manera está fuera de actualidad y que por lo tanto suena un poco rara: la belleza.

Hay infinitas maneras de estructurar el arte y otras tantas de construirlo cuando ya existe. Algo que caracteriza al buen poema, novela, sinfonía o pintura es que genera innumerables interpretaciones… diferentes personas los ven de distinta manera, y la misma persona los ve de distinta manera en distintas ocasiones.
La centésima vez que disfruto de una obra de arte que me gusta sigo encontrándole algo nuevo, porque yo he cambiado y porque hay cierta vastedad o multiplicidad en el arte que puede resonar con las cambiantes versiones de mí mismo.  Más que hablar de belleza o de calidad, creo que habría que hablar de bellezas o calidades. Hay bellezas formales, bellezas emocionales, bellezas esenciales. La belleza formal tiene que ver con la simetría, la proporción, la armonía de las partes, aunque la clase de simetría o de proporción dependan del estilo y el deseo del artista….

Las cualidades de la improvisación son la penetración, la absorción, la resonancia, el flujo. Las cualidades de la composición son la simetría, la ramificación, la segmentación, la integridad, la tensión de los opuestos…Nuevamente reiteramos que la belleza no tiene por qué ser hermosa o agradable.
Están  las bellezas que retratan y encienden las emociones. Están las bellezas que describen y encienden las ideas. Pero aún más profundas son las bellezas que evocan lo más básico del ser, donde las emociones y las ideas juegan como cosas efímeras. Por alguna alquimia entramos en la participación mística directa en la vida o en ser uno mismo, y eso está más allá de la emoción, la técnica, el pensamiento o la imaginación.

Este es el punto de vista de los místicos que ven la belleza como lo Único que brilla a través de las diez mil cosas que hay ante nuestros ojos. Esta expresión directa de la vida no puede analizarse ni definirse, pero podemos experimentarla, está más allá de toda duda. Una persona puede involucrarse en lo que hace en forma intelectual o emocional, imaginativa, física, pero la autenticidad real la reconocemos cuando la persona está totalmente involucrada. Eso es lo que reconoce el viejo cuando murmura: “¡Como un dios!”…

La calidad, la belleza, el juego, el amor, la presencia del numen no puede definirse, pero pueden reconocerse. Se reconocen cuando nuestro ser resuena en el objeto. Somos seres con una pequeña conciencia y un enorme inconsciente, que incluye el inconsciente personal y el inconsciente colectivo, la historia de mil millones de años codificada en nuestros cuerpos y como nuestros cuerpos. Las obras de arte, los sueños, los acontecimientos que nos tocan profundamente se mueven entre las fases liminales de la conciencia y la realidad inconsciente….

No podemos definir lo que es bueno o hermoso porque la definición pertenece al relativo y diminuto de la conciencia racional. Pero  cuando ponemos todo nuestro ser como antena o resonador, podemos detectarlo. Volvemos al enigma del juego… No podemos definir la calidad, pero con sólo pensar en ella mejoran las posibilidades en la exploración que intentamos aquí, como sucedía con nuestro flautista….
Toda esta empresa de improvisación en la vida y en el arte, de recuperar el juego libre y despertar la creatividad, es para permitirnos ser auténticos con nosotros mismos y con nuestras visiones, y auténticos ante la totalidad no revelada que está más allá del sí mismo y de la visión que tenemos hoy. “Calidad” quiere decir eso: verdad….
Si el arte es creado por la persona como totalidad, el trabajo saldrá entero.

La educación debe enseñar, llegar al total de la persona, más bien que limitarse a transferir conocimientos… Paradójicamente, cuanto más uno mismo es uno mismo, más universal será su mensaje.

El arte por la vida
La creatividad surge del juego, pero el juego no está necesariamente ligado a los valores. El compromiso y el amor sí lo están. No hay un proceso creativo. Hay muchos procesos creativos, con muchas capas, muchos niveles de compromiso y de intención. Los místicos contemplativos trabajan únicamente con el sí mismo. Los artistas sumergidos en el mundo del arte trabajan solamente con material.
En ambos casos hay una separación entre los valores y lo sagrado por un lado, y la vida por otro. Pero en el Frente de Liberación del Imaginario los artistas trabajan en el sí mismo y en el material al mismo tiempo, en una alquimia de resonancia comprensiva.
Lo que solemos llamar creatividad implica factores tales como la inteligencia, la capacidad de ver las vinculaciones entre hechos que antes se veían como separados, la capacidad de romper con actitudes mentales pasadas de actualidad, la valentía, las fuerzas, la actitud de juego y hasta la capacidad de atacar. Las personas muy creativas pueden usar estas capacidades en campos sumamente convencionales. Pueden usarlas para el bien y para el mal….

El teatro de improvisación no tiene lugar necesariamente en un teatro, y no implica necesariamente a personas que se llaman a sí mismas actores o artistas. Los materiales del teatro de improvisación –el arte, la música, la danza- están todo el tiempo a nuestro alrededor….La fuente más profunda y el destino del trabajo creativo está, por lo tanto, en la integridad de la psiquis, que es la integridad del mundo.
De allí las propiedades curativas del arte. La interacción con el orden natural, o gran Si Mismo, es redescubrir, revelarse uno mismo en el contexto, en la naturaleza, en el equilibrio, liberar la voz creativa…..La creatividad siempre implica una cierta cantidad de disciplina, autolimitación y autosacrificio. El planeamiento y la espontaneidad se convierten en una sola cosa. La razón y la intuición en dos caras de la verdad…
Podemos aferrarnos a lo que está pasando, o ya ha pasado, o permanecer accesibles, e incluso entregarnos al proceso creativo, sin insistir en que conocemos de antemano el resultado último para nosotros, para nuestras instituciones o nuestro planeta. Aceptar este desafío es amar la libertad, abrazar la vida, y encontrar significado.

La dolorosa brecha
“La vida del artista necesariamente debe estar llena de conflictos, porque dentro de sí lleva dos fuerzas enfrentadas: por un lado el simple deseo humano de felicidad, satisfacción y seguridad en la vida, y por otro una pasión despiadada que puede llegar al punto de pasar por encima de todos los deseos personales…Casi no hay excepciones a la regla de que una persona debe pagar muy caro por el don divino del fuego creativo”.Carl Jung ( Modern Man in Search of a soul, 1.933)

En el ciclo de la vida creativa pasamos por lo menos tres etapas: la inocencia (o descubrimiento), la experiencia (o caída), y la integración (o rejuvenecimiento o dominio). Nacimiento, bloqueo y apertura de un camino. Por supuesto que este pasaje no se hace en línea recta ni única; las fases del desarrollo cambian y se entrelazan en forma compleja a lo largo de nuestras vidas…
El artista maduro da una vuelta hacia atrás, en el estilo de la espiral, hasta un estado que se parece al juego del niño, pero condimentado con los terrores y las pruebas que sufrió para llegar allí…
La brecha abierta, el camino de retorno, es el samadhi de la inocencia reorganizada. Jugándose su propia vida cada vez que recoge sus herramientas, el artista sólo puede hacer su verdadero trabajo si recupera su original mente-de-juego, que no tiene nada que ganar ni nada que perder.

La fórmula para la creación es simple.
Basta identificar nuestros impedimentos y desembarazarnos de ellos, como dejamos en el suelo una maleta sobrecargada que hemos estado llevando desde hace demasiado tiempo. Si somos libres e imperturbables, como las nubes, cualquier creación que tengamos adentro saldrá para afuera en forma natural y simple. Es tan fácil como decir “Hágase la luz”. Pero la cosa más fácil de decir puede ser la más difícil de practicar….

Se trata de dejar caer la esperanza y el miedo y dejar que se muestre nuestro mucho más vasto, más simple y verdadero yo, dejándonos invadir por el gran Tao que eternamente anda por este mundo. No hay nada que pueda detener lo Creativo. Si la vida está llena de alegría, la alegría llena el proceso creativo. Si la vida está llena de pesares, los pesares alimentan el proceso creativo…
Una y otra vez hemos visto qué inmenso puede ser el poder de los límites, el poder de la circunstancia, el poder de la vida para generar súbitos avances de la mente y el corazón, el espíritu y la materia.
Es maravilloso retirarse a la cumbre de una montaña y pintar bellos cuadros. Pero todavía más maravilloso y más grande como empresa es instalarse en medio de la lucha Kármica, con todos los sufrientes de todos los tiempos y lugares colgados del pincel…y luego, con total conciencia, tomar ese pincel, como Hakuin y dibujar “nada más” que un círculo.

Ese círculo será atesorado durante siglos como puerta de la percepción, puerta a la liberación. La más pequeña marca en el papel se convierte en un acto de supremo coraje en el que el sufrimiento del artista y su mundo padecen la alquimia de convertirse en algo muy diferente, un objeto con belleza y maravilla.

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