Las emociones: comprenderlas para vivir mejor. Educrea

LAS EMOCIONES: COMPRENDERLAS PARA VIVIR MEJOR

La educación actualmente debe considerar la inteligencia emocional de los estudiantes en pos de desarrollar una buena convivencia escolar. Esto porque aporta un marco desde el cual enfocar la educación de la capacidad de adaptación social y emocional de las personas. El documento que compartimos tiene como propósito que niños y niñas aprendan a identificar, reconocer y regular sus emociones como parte de su proceso de formación integral. Para comenzar es importante definir qué entendemos por emoción. Corresponde a un proceso que se activa cuando el organismo detecta algún peligro, amenaza o desequilibrio con el fin de poner en marcha los recursos a su alcance para controlar la situación. Por lo tanto, las emociones son mecanismos, que funcionan de manera automática, y que nos ayudan a reaccionar con rapidez ante acontecimientos inesperados, son impulsos para actuar. Cada emoción prepara al organismo para una clase distinta de respuesta; por ejemplo, el miedo provoca un aumento del latido cardiaco que hace que llegue más sangre a los músculos favoreciendo la respuesta de huida.

Las emociones son propias del ser humano. Cada persona experimenta una emoción de forma particular, dependiendo de sus experiencias anteriores, su aprendizaje y de la situación concreta. Algunas de las reacciones fisiológicas y comportamentales que desencadenan las emociones son innatas, mientras que otras pueden adquirirse. Unas se aprenden por experiencia directa, como el miedo o la ira, pero la mayoría de las veces se aprende por observación e imitación de las personas significativas de nuestro entorno, de ahí la importancia de los padres y los profesores como modelo ante sus hijos y alumnos. Es fundamental reconocer algunas características de las emociones para poder comprenderlas: todas las emociones son válidas, no existen emociones buenas o malas; las emociones son energía y la única energía que es negativa es la energía estancada. Por esta razón, es necesario expresar las emociones negativas retenidas que pueden desencadenar problemas mayores; no podemos desconectar o evitar las emociones; podemos aprender a manejar y regular la manifestación de nuestros estados emocionales.

El estudio de las emociones ha adquirido un importante desarrollo tanto en el ámbito de la psicología como en el educativo; un ejemplo de esta realidad es que en los Estados Unidos se ha propuesto como objetivo educativo indispensable el aprendizaje de habilidades emocionales que aseguren un desarrollo saludable en la adolescencia. Dichos programas, con una importante trayectoria, han conseguido resultados prometedores. La mayor parte de las conductas se aprenden, sobre todo de los padres, de los profesores y de las personas que rodean al niño. Para conseguir que el niño aprenda a manejar adecuadamente sus emociones es necesario que los padres y profesores cuenten con la suficiente información como para poder regular y controlar sus estados emocionales y así facilitar que los niños los aprendan y desarrollen. El propósito finalmente es el desarrollo de la inteligencia emocional entendida como el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos y emociones de la manera más adecuada al contexto social en que se desenvuelve.

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