Campo Akásico y Ciencia según E. Laszlo. Seguí

CAMPO AKÁSICO Y CIENCIA según Ervin Laszlo

Miguel Seguí, Publicado por la revista Más Allá de la Ciencia numero 189.

Junto a su faceta científica ha desarrollado otra humanista, fundando en 1993 el Club de Budapest, una asociación global de líderes de opinión de todo el mundo dedicada al progreso y evolución responsable de los valores éticos en la sociedad.

Recibió el prestigioso Premio Goi de la Paz en 2001 y ha estado nominado este año al Premio Nobel de la Paz.Hablar con el profesor Laszlo es una oportunidad de poder llegar de primera mano al pensamiento de la versión moderna de un sabio renacentista, que aúna el más riguroso pensamiento científico al humanismo del deseo de construir un mundo mejor para todos.

¿Qué relación existe entre las misteriosas conexiones cuánticas de las partículas atómicas, la evolución de los seres vivos y las facultades paranormales de las personas?

Aunque a primera vista puede parecer que se trata de cuestiones totalmente diferentes, podrían estar todas ellas sutilmente relacionadas a través de la existencia de un campo cósmico de interconexión que conserva y transmite la información. Algo que ahora la ciencia está empezando a descubrir, o mejor dicho redescubrir, porque este misterioso campo que rodea a todo lo que se encuentra en el Universo y contiene toda la información, es algo conocido desde hace miles de años por las tradiciones orientales: el llamado campo akásico.

Este concepto, considerado hasta ahora como un simple mito por la ciencia occidental, está en los fundamentos de una nueva manera de entender la ciencia, que podría llevar a la formulación de la llamada Teoría del Todo, un empeño intelectual que uniría la física cuántica y la relativista, la biología y la mente, en una solución global para entender desde un punto de vista científico el mundo en que vivimos y todos los misterios que las diversas ciencias compartimentadas, ya sea la física, la biología, o la psicología, no son capaces de explicar. Ervin Laszlo se ha atrevido a afrontar el reto de aproximarse a este nuevo paradigma de la ciencia.

En su obra La ciencia y el campo akásico (Editorial Nowtilus) explica con palabras sencillas lo que ya ha expuesto en otros trabajos con un abundante apoyo de ecuaciones matemáticas avanzadas.

-¿Qué se entiende por campo akásico?

-Durante miles de años los videntes y místicos de diversas tradiciones han sostenido que todo lo que existe en el Universo está unido de alguna manera y que la totalidad de la información existente se mantiene, se conserva, en algo que ha recibido varios nombres, pero los de campo o registros akásicos serían los más conocidos.
Un sabio chino, Chiang Tzu, escribió hace miles de años “El cielo, la Tierra y yo vivimos juntos y todas las cosas formamos una unidad indisoluble”.
Los últimos avances científicos están apoyando la existencia de este campo cósmico de interconexión, que conserva y transmite la información.

-¿Cuáles serían las pruebas científicas de este campo cósmico que relaciona todo el Universo?La física cuántica y la biología evolutiva apuntan a la existencia de un campo cósmico de interconexión. Diversos experimentos indican la existencia de una subestructura en el vacío cósmico.
Por ejemplo, están los trabajos de Vladimir Poponin, del Instituto de Física bioquímica de La Academia de Ciencias Rusa, que encontró la existencia de las llamadas ondas de torsión fantasma al determinar que el campo electromagnético específico de una molécula de ADN expuesta a un rayo láser permanecía incluso después de que esa molécula fuese retirada.

También tenemos el llamado enmarañamiento cuántico, la relación que se establece entre partículas que han ocupado alguna vez el mismo nivel cuántico, y que están ya siempre relacionadas, aunque se encuentren separadas por grandes distancias.

La biofísica también apunta numerosos indicios de la existencia de este campo de información. Las relaciones de los genes, de las células y de organismos y especies con su entorno parecen asimismo estar influidas por un campo de información. –

¿Podría acceder la mente humana a estos campos de información, tal como recogen diversas tradiciones filosóficas?

-Sí. La existencia de estos campos informa a todos los tejidos, a toda la vida y también a la psique humana y a su conciencia. La mente humana tiene una gran capacidad de interconexión, que queda de manifiesto al estudiar que en las tribus nativas de diversas partes mundo son capaces de comunicarse sin necesidad de verse ni oírse, pueden compartir información entre ellas sin estar en contacto.

Otro dato es que algunas imágenes, símbolos universales y arquetipos, aparecen una y otra vez en las diferentes civilizaciones, aun sin que éstas tengan ningún tipo de información entre ellas. El cerebro humano sería la herramienta para acceder a esa información.
El matemático John von Neumann calculó que la información de una vida media es casi un tres seguido de veinte ceros de bits, una cantidad de datos tan enorme que resulta difícil de entender que pueda almacenarse en el cerebro. La solución sería que se guardaría fuera del cuerpo, en el campo cósmico que envuelve al organismo, y el cerebro sólo la sintonizaría.

Además, están las llamadas facultades paranormales, como la telepatía, o la influencia de una mente sobre el cuerpo de otra persona, que han sido probadas en diversas ocasiones.

Es un buen exponente de esto el estudio realizado por el doctor Randolph Byrd, un especialista en el corazón, que demostró la eficacia de la oración sobre el estado de salud de los pacientes ingresados. Un conjunto de personas que rezaban habitualmente, oraron por la recuperación de un grupo de cerca de doscientos enfermos, y se compararon los resultados con otro grupo similar por los que nadie oraba. Se comprobó que el grupo de los que recibían las oraciones tenía una posibilidad de necesitar antibióticos cinco veces inferior, y tres veces menos de desarrollar edema pulmonar, entre otros datos. La curación mental y la oración intercesora tienen unos resultados totalmente reales y comprobables.

-El conocimiento de la existencia de este campo, ¿podría tener alguna aplicación práctica a corto plazo?-El enmarañamiento cuántico hará posible que en pocos años aparezca una nueva generación de ordenadores (computadoras), los ordenadores cuánticos, con una capacidad de proceso muy superior a la conocida hasta ahora.
En el campo de la medicina también se podrán producir nuevos avances, al utilizarse con mayor profusión las llamadas medicinas alternativas, como la acupuntura y la homeopatía, que se basan en información, en los campos de información, y no en energías conocidas. Mi obra pretende contribuir a que estas medicinas se consideren una realidad científica.

Pero lo más importante es que el redescubrimiento de la existencia de estos campos de información ayudará a que las personas se consideren como parte de un todo. De alguna forma la sociedad moderna ha perdido estabilidad porque cree que lo que existe es lo que se ve con los ojos.

Una teoría integral de Todo. Teoría del Campo “A” Por Ervin Laszlo. (Fragmento)

Es cosa sabida que todo lo que experimentamos a lo largo de nuestra vida -todas nuestras percepciones, sensaciones y procesos de pensamiento- se relaciona con funciones cerebrales asociadas (INTERRELACIONADAS).

La teoría del campo “A” (akásico) añade que esas funciones cuentan con equivalentes en forma de onda, ya que nuestro cerebro, al igual que otras cosas en el espacio tiempo, crea ondas en el plano cósmico. Nuestros frentes de onda se propagan en el campo A del plano e interfieren con los frentes de onda creados por los cuerpos y cerebros de otras personas.

Las estructuras de interferencia resultantes son hologramas naturales. Generación tras generación de seres humanos deja sus rastros holográficos en el campo A. Los hologramas individuales se integran en un superholograma, que es el que abarca una tribu, comunidad o cultura. Los hologramas colectivos interactúan y se integran a la vez con el supersuperholograma de toda la gente. Se trata del fondo que (in-forma) al conjunto de la humanidad

Podemos acceder a la información que transportan esos hologramas.

Siguiendo el principio holográfico de (LOS SEMEJANTES CONECTAN ENTRE SI), podemos acceder primero a toda la información que lleva el holograma de nuestro propio cerebro y cuerpo. Esa es la fuente de la memoria de larga duración, que abarca, hacia atrás, hasta la matriz e incluso mas allá. Pero nuestro acceso a los hologramas del campo A no esta limitado por nuestro propio holograma.
También podemos acceder a los hologramas de otras personas: podemos sintonizar nuestro cerebro para entrar en resonancia adaptable con hologramas creados por cerebros y cuerpos distintos a los nuestros. Como resultado de ello podemos entrar en contacto sutil, aunque no por ello menos eficaz, con personas distintas y con la naturaleza.
Sintonizar nuestro cerebro a fin de entrar en resonancia adaptable con el holograma de otras cosas y personas significa ir mas allá de la actual conciencia limitada por el ego y los órganos de los sentidos, para pasar a una conciencia transpersonal más alta.

Cuando las personas desarrollan una conciencia transpersonal se tornan conscientes de sus vínculos profundos con los demás, la biosfera y el cosmos. Desarrollan más empatía con la gente y las culturas cercanas y lejanas y una mayor sensibilidad hacia animales, plantas y toda la biosfera. El resultado es que una nueva civilización (“holística, de individualismo colectivo, ESPIRITUALIDAD CÓSMICA…”) pueda llegar a ver la luz del día.

“En el universo cada parte es un centro en torno al cual todo lo demás gira” Ervin Laszlo

CONCIENCIA CUÁNTICA:

accediendo a toda la información del universo en una percepción

Entrelazado cuánticamente con los hologramas del tiempo-espacio, nuestro cerebro puede acceder a toda la información del universo como sistema integral.
El físico Ervin Laszlo nos introduce a su teoría de los campos Akashicos: la información como software cósmico.

El cerebro es nuestra interfaz con el mundo, la forma en la que el cuerpo humano conecta con los estímulos externos y los interpreta como la ‘realidad’.
Quizás las dos analogías más usadas para describir al cerebro son una antena y una computadora; en el sentido de que la realidad que percibimos y los estados de conciencia a los que accedemos son un poco como transmisiones de radio o TV que recibimos en la interacción con el mundo exterior y nuestra propia computación de esta información: memoria e imaginación.
Pero hay evidencia de que nuestro cerebro no sólo opera en un nivel de procesamiento de información bioquímico y bioeléctrico.

Opera también a nivel cuántico, la naturaleza de nuestra conciencia está ligada al mundo a través de una resonancia de fase, como nos sugiere el reconocido físico Ervin Laszlo, nuestra conciencia es cuántica, y entendiendo la naturaleza cuántica de nuestra conciencia, entrelazada al mundo, podemos desarrollar una interrelación con todo lo que nos rodea, con los mismos procesos del universo, dando cabida a la posibilidad de que nuestra mente, en su red de relaciones, es el universo entero.
Lo que el cerebro hace es más complejo, veloz y sofisticado que el mero procesamiento bioquímico y bioeléctrico de la física macroscópica. Miles de reacciones químicas suceden cada segundo en cada célula de tu cuerpo, y el cerebro y el sistema nervioso aseguran la suficiente coordinación y coherencia para que tu cuerpo pueda mantenerse en el improbable estado físico en el que vivimos.
El cerebro es el centro de comando que dirige el flujo de la información altamente coordinada y crucial para los procesos genéticos, químicos y fisiológicos. Estos procesos están basados en la interacción de moléculas, átomos y partículas subatómicas.
Aunque en buena parte bioquímicos, estos procesos tienen también un significativo componente no-local.
No-local se refiere al descubrimiento de la física de que la partículas una vez conectadas retienen su conexión e influencia entre sí incluso a la distancia –se dice que están entrelazadas (quantum entanglement, en inglés), y no importa la cantidad de distancia, su conexión es instantánea, por eso se dice no-local, porque no dependen de una ubicación en el espacio para transmitir una señal.
Las partículas y atómos de tu cuerpo están entrelazadas, reciben y transmiten información no sólo de forma bioquímica, sino a través del procesos conocidos como “resonancia cuántica de fase conjugada”.
Este es un término usado por los físicos para describir las partículas que están entrelazadas no-localmente. Es gracias a la existencia de esta forma ultraveloz, utlrasutil, y enormemente eficiente de transmitir información que tu cuerpo puede estar vivo y mantenerse así. En nuestro cuerpo una conflagración de señales se transmiten a mayor velocidad que la de la luz en una dinámica aparentemente caótica pero que mantiene la coherencia de un sistema integral.
Nuestro mismo ADN parece comunicarse entre sí, transmitir la in-formación de nuestro cuerpo de forma ”telepática”, es decir entrelazada cuánticamente. Dentro de nuestro cuerpo se da permanentemente lo que Einstein llamaba “spooky action at a distance”, el fantasma de la conexión cósmica que espantaba al físico alemán.
La física y la biología cuántica actual muestran que el cuerpo es también un sistema cuántico macroscópico. Se suponía que, aunque estamos compuestos íntegramente por estas partículas o quantums, los sistemas cuánticos solo existían en niveles submicroscópicos, donde los quantums están en un nivel de coherencia en el que pueden sincronizarse entre sí. Pero nuevas teorías muestran que es posible que redes de quantums específicamente organizadas –en las que las partículas están entrelazadas- sean suficientemente robustas para mantener una coherencia cuántica a dimensiones macrosópicas y en temperaturas ordinarias.
Ervin Laszlo nos dice que cuando las computadoras cuánticas sean finalmente desarrolladas podremos acercarnos por primera vez a simular el procesamiento de información del cerebro humano.
Las computadoras cuánticas teóricamente pueden procesar información en estados de entrelazamiento y de superposición –en 0s y 1s a la vez, como el gato de Shrödinger vivo y muerto-.
Con sus funciones de sistema cuántico, nuestro cerebro puede recibir información no solo de los sentidos sino directamente del mundo con el que está entrelazado –conectado de manera no-local. Esto es una teoría para explicar, evidentemente, los procesos conocidos como extrasensoriales o paranormales, el psiquismo –clarividencia, telepatía, etc.- y el chamanismo –generalmente ligado a la sanación y a la comunicación con las plantas y los animales.
Laszlo nos dice que la percepción cuántica del mundo es tan real como la percepción sensorial ordinaria:

“Todas las cosas en el tiempo-espacio emiten ondas, y estas ondas interactúan con las ondas producidas por otras cosas. Crean patrones de interferencia de ondas. Las ondas de presión en el aire y las ondas eléctricas y electromagnéticas en el espectro EM disminuyen con la distancia y los patrones que producen se limitan a nuestra cercanía inmediata.
Sin embargo, las ondas cuánticas (ondas que se propagan en el dominio de la energía virtual casi infinita que llena el espacio cósmico) se mueven instantáneamente sobre cualquier distancia. Estos tipos de patrones de interferencia constituyen hologramas cuánticos, los cuales están entrelazados –están conectados instantáneamente-. Como resultado, la información de un holograma cuántico puede ser transferida a cualquier otro holograma cuántico.

De esta forma un sistema que puede leer la información de un holograma tiene acceso a la información que contienen todos los hologramas. Nuestro cerebro decodificador de resonancias cuánticas puede en principio capturar la información de cualquier cosa y de todo lo que crea una onda de interferencia cuántica en el universo”.
Aquí es donde las cosas se ponen interesantes. Laszlo incorpora la teoría del brillante físico David Bohm de la Totalidad Implicada, y los experimentos del neurofísico Karl Pribram, que concluye que el cerebro almacena la información de forma holográfica, con su propia teoría de los campos informativos, que llama campos Akashicos, de una forma que podría explicar las experiencias místicas con rigor científico.
Abundan ejemplos en el arte y en la filosofía de lo que dice Laszlo, básicamente la posibilidad de percibir en una onda de interferencia la información del universo entero, lo que Borges llamó el Aleph
La cruz de la cuestión aquí es cómo activar esta percepción, esta resonancia de fase cuántica conjugada, entendiendo que todas las cosas están formadas por hologramas cuánticos, lo cual permite un entrelazamiento y ergo un summo bonum de conciencia cósmica. No es necesario salir de tu cuarto para conocer Andrómeda. Pero para capturar esta información nuestro cerebro debe tener la receptividad correspondiente.

Laszlo nos dice que los científicos empiezan a entender como esta receptividad holocuántica puede implementarse en el cerebro.

“Parece que a nivel cuántico las señales están siendo recibidas por microestructuras en el citoesqueleto de nuestro cerebro (el citoesqueleto es una estructura basada en proteínas que mantiene la integridad de las células vivas, incluyendo las neuronas).
Las neuronas en el cerebro están organizadas en una red de microtúbulos de tamaño microscópico pero de número astronómico. Hay como 1 x 1018 microtúbulos y solo 1 x 1011 neuronas (aunque de todas formas hay más neuronas que estrellas en la galaxia). Tienen filamentos de solo 5 a 6 nanómetros de diámetro y se cree que nuestra red de microtúbulos es capaz de capturar, procesar y transmitir información.
“Los físicos Roger Penrose y el neurofisiólogo Stuart Hameroff sostienen que la conciencia emerge de estos elementos a niveles cuánticos del citoesqueleto del cerebro. La red de microtúbulos podría ser responsable de la receptividad cuántica del cerebro, recibir, transformar, e interpretar información basándose en la resonancia de fase conjugada.

“…
Tenemos lo que el neurocientífico Ede Frecska y el antropólogo Luis Eduardo Luna llaman modo “perceptual-simbólico-cognitivo”, basado en la información enviada por nuestros sentidos corporales y también tenemos el modo “directo-intuitivo-no local”, implementado por la receptividad cuántica de las micoestructuras de nuestro cerebro”.
La aportación de Lazlo va en el sentido de la teoría dominante hoy en la física cuántica de que fundamentalmente el universo está constituido de información, en su nivel más básico esta es la sustancia primordial del universo.
Desde aquellas discusiones entre los filósofos pre-socráticos sobre si el elemento primordial del universo era el agua, el aire, el fuego, la tierra, el éter o pleroma, etc., hasta el átomo y el quantum: una cantidad discreta de energía (la misma constante de Planck)… la forma más elegante de entender este bloque mínimo fundacional del que todo está compuesto es información; potencial inconmensurable de representarse como algo mensurable.
Laszlo dice que “en la última concepción de la física, el universo no está constituido de materia y espacio, está constituido de energía e información. La energía existe en forma de patrones de onda y propagaciones de onda en el vacío cuántico que forma el espacio; en sus varias manifestaciones, la energía es el hardware del universo; el software es la información.

El universo no es un ensamble de bits de materia inerte moviéndose pasivamente en el espacio vacío: es un todo coherente y dinámico. La energía que constituye el hardware está siempre totalmente in-formada. Está in-formada por lo que David Bohm llamaba el orden implicado y los físicos ahora llaman el vacío cuántico o campo de punto-cero (también llamado espacio-tiempo físico, campo universal o nuéter).
Esta es la in-formación que estructura el mundo físico, la información que percibimos como las leyes de la naturaleza. Sin la información, las ondas de energía y los patrones del universo serían tan aleatorios y desestructurados como el comportamiento de una computadora sin su software. Pero el universo no es aleatorio ni desestructurado; es precisamente in-formado. Si fuera mínimamente menos precisamente informado, los sistemas complejos no habrían surgido, y no estaríamos aquí para preguntarnos como este altamente improbable desarrollo llego a ser.
Ervin Lazlo, el físico húngaro, que también es pianista, ha tenido la valentía de entrar en zonas tabú para la física; su trabajo es una de los más sólidos modelos para explicar la conciencia y los alcances de la misma. Según Laszlo las experiencias místicas, “océanicas” en la terminología de Freud, pueden ser explicadas a través del entrelazamiento cuántico con el campo Akáshico de la información.
Es decir que, según Laszlo, el cerebro humano en estados de conciencia alterada (meditación, oración, por sustancias psicodélicas) es capaz de acceder a toda la información del universo que existe en cada cosa de este holograma tiempo-espacial del vacío cuántico. Al conectarnos con el campo informativo, estaríamos conectándonos con la inteligencia que permea el universo.
Exámenes electroencefalográficos en meditadores expertos y sanadores muestran que logran emitir un patrón de ondas distinto (alfa y theta con picos de beta) del grueso de la población y sincronizar ambos hemisferios cerebrales.

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