Femicida, su psicología

PSICOLOGÍA DEL FEMICIDA

Santos Benetti en MISIONES OPINA

El  psicólogo, psicoterapeuta e investigador Santos Benetti  brindó una entrevista exclusiva a MISIONES OPINA para arrojar luz sobre esta problemática que, según explicó, entraña un pasado biológico, genético y una carga social y cultural que lo potencia.

“Sucede que estamos inmersos dentro de una cultura latina que es mucho mas emocional que racional, también nuestra política funciona de la misma manera”, comentó mientras se adentraba en la entrevista recordando el panorama mundial. “Más que un problema psicológico individual, el problema del femicidio, de alcance mundial, claramente es un problema social-cultural que se generó en miles de años, y aparece en determinadas personas y circunstancias desde mapas mentales inconcientes que se aplican ante circunstancias similares a las primitivas”.

“Todas las culturas antiguas promovieron la supremacía del varón sobre la mujer y también las religiones. No hay que olvidar que la Biblia también es machista-patriarcal, considera a la mujer propiedad del hombre y aún le permite matar a la mujer, por ejemplo, en caso de adulterio. Hoy el mundo musulmán mantiene el asesinato de las mujeres si violan el velo o cualquier prescripción relativa del Corán. Eso está instituido, es un tema instalado desde una imagen machista y casi sádica de Dios, también en el cristianismo”

“La cultura a lo largo de estos miles de años se fortaleció mucho en cuanto al poder del varón sobre la mujer y personas más débiles y esto quedó institucionalizado. No es una novedad que ahora  ese mandato surja en tantos individuos. Hemos tenido por ejemplo una guerra mundial donde se mataron 60 millones de personas, se violaron millones de mujeres, se  esclavizaron por siglos países y razas enteras y decimos que somos una civilización…”.

En los países latinoamericanos  (occidentales cristianos! )se registra el mayor número de femicidios a nivel mundial. Le siguen los países africanos, islámicos y algunos pueblos eslavos. A nivel local, Misiones fue la provincia con más casos durante enero y febrero, cobrándose las vidas de María Texeira (76), María Belén González (17), Elsa Díaz (70), Estefanía Martínez (4 meses) y Fiorella Aghem (20).

En cuanto a lo que ocurre en la mente de estos criminales a la hora de actuar, explicó: “El femicida no piensa…  siente. ..  pues las emociones e instintos son anteriores a la razón, sobre todo las emociones mas primitivas como la agresión y el sexo”.

“Todos podemos cometer actos que salen del control racional. Nosotros somos mamíferos;  antes de ser racionales somos animales y todos tenemos esos instintos, con dominancia del macho. De modo que no hay que extrañarse que los seres humanos seamos básicamente animales y cuando podemos  … racionales”.

“Por eso lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los varones tienen más inclinación a la psicopatía y a la violencia, pues este es un problema hereditario de nuestro antepasado macho, mamífero. No es que ahora la razón comienza de cero, no”.

Además de este factor evolutivo- hereditario de impulsos agresivos, los factores culturales los fortalecen y transforman en violencia incontrolada hasta el sadismo y la alevosía.

“Tengamos en cuenta lo siguiente: Nosotros tenemos un cerebro generado en tres cerebros: el primero es el instintivo con más de 200 millones de años de antigüedad; el segundo es el cerebro emocional,  específico de los maníferos  desde hace unos 60 millones de años y después recién hace muy poco tiempo surge el racional. Armonizar esas tres instancias y modular instintos y emociones desde la razón es el gran problema de las culturas y desde ya de la educación.

Perfiles de los femicidas

A la hora de caracterizar a los femicidas Santos Benetti hizo una diferenciación entre el psicópata y el neurótico-inmaduro emocional. Claramente, ambos no gozan de conciencia social ni ética a la hora de llevar a cabo sus actos y se debe tener en cuenta que no todos actúan de la misma manera, sino que existen muchas variables dentro de estos dos tipos.

El primero, el sicópata, se caracteriza por una ausencia de conciencia ética y responsabilidad sobre sus actos, carencia de culpa, arrepentimiento o reparación del mal hecho. Son manipuladores y utilizan a los demás para conseguir sus fines. En general se acercan a sus posibles víctimas con una falsa amabilidad para seducir. Son seductores, aparentemente amables y utilizan esta estrategia para cometer abusos, violaciones y en el peor de los casos asesinatos. Aunque usan palabras afectivas no hay empatía ni emoción en el discurso.

Si bien muchos de ellos pueden constituir una familia, prefieren “ir a la caza” de víctimas esporádicas, generalmente jóvenes e ingenuas, incluso desde las facilidades de las redes sociales. Estos hombres no aceptan el rechazo ni las contradicciones. Son posesivos, se creen dueños de la mujer”.

Y agregó: “Muchas veces el psicópata en pareja es muy apreciado por el vecindario, pues tiene la viveza de ayudar a los vecinos, ser muy cordiales, pero dentro de sus casas, es totalmente distinto. No es violento con todo el mundo, sino con la mujer a la que intenta dominar o controlar. Sus víctimas son sus parejas o ex parejas”.

El mejor consejo para la pareja femenina: “Separarse y cuidarse . Denunciar con rapidez y en silencio. Buscar apoyo en la familia y vecinos confiables”. Considerando que los psicópatas no cambian, se debe tener en cuenta que una vez que cometen un delito, si llegan a ser ingenuos recluidos, demuestran una buena conducta dentro de la cárcel con el claro objetivo de conseguir de los “ingenuos”jueces su libertad en el menor tiempo posible, para al ser liberados regresa por sus víctimas, violarlas y matarlas.

Sobre el femicida neurótico o emocional-inmaduro detalló: “se caracterizan en general por  ser  hombres dependientes, sienten miedo al abandono,  demuestran una falta de diálogo racional y por  tener un gran complejo de  inferioridad, lo que compensan con el control y la violencia sobre su pareja. Tienen escaso control de sus instintos y emociones que se descargan desde  una escalada de violencia verbal, psicológica y física. Es típico en ellos el celo enfermizo y un control intolerable sobre la mujer hasta en los mínimos detalles de horarios, vestimenta, etc. Los consideramos como “sociópatas”, o sea, con muy bajo grado de adaptación social y en muchos casos con características similares a las de los psicópatas.

¿En qué condiciones y por qué motivos se producen los femicidios?

Haciendo mención de las condiciones que se dan durante el desarrollo de este tipo de criminales explicó: “En primer lugar, suele existir un condicionante biológico, el macho es el dominante por su naturaleza”.

También, advirtió que existe un factor genético o carácter que genera predisposición hacia la psicopatía y que generalmente se manifiesta a través del amor posesivo y la violencia. Por último, hay un importante condicionante social; estas características son potenciadas durante la infancia, cuando provienen de hogares de padres y hermanos violentos y machistas, conductas que luego se agravan con el consumo cultural.

La cultura como condicionante de la violencia

Hoy en día basta con observar los programas de televisión, las series, películas, los videojuegos e incluso la música “de moda” para dar cuenta de la violencia, humillación, la denigración y la exclusión que se reproduce contantemente en el mundo.

En este sentido, además de los femicidios, consideró que “Se debe pensar en los crímenes que existen, la esclavitud aún latente, la trata de personas, las guerras y amenazas a nivel mundial. En la historia humana tenemos muchos próceres, conquistadores y gobernantes que son auténticos psicópatas”.

Un problema que se puede erradicar a largo plazo

El primer paso que permitirá a las mujeres evitar hechos de violencia de cualquier índole es tomar distancia y cortar todo tipo de relación con el agresor en cuestión cuando presente las características mencionadas anteriormente.

“El consejo para las mujeres es separarse y mudarse lo más lejos posible porque el objetivo del psicópata es destruir. No hay terapia que sirva al psicópata porque no tiene conciencia de culpa. La mujer debe comprender que este hombre no va a cambiar, por más que él lo repita mil veces”.

Por otro lado, todo parece indicar que los seres humanos tenemos un mandato social incorporado en el cerebro que forma los prejuicios y preconceptos, los cuales demandarán cientos de años y de generaciones para cambiar y sólo se podrá lograr esto con un arduo trabajo por parte del Estado, la Justicia, el sistema educativo y los medios de comunicación.

“El Estado y la sociedad deben cambiar radicalmente; la Argentina es un ejemplo claro. En América Latina y el Caribe solo el 2% de los femicidios son castigados. Acá no hay noción de lo que es un psicópata. Entran y salen al poco tiempo de las cárceles. Esto se da por la impunidad y cierto mandato social que considera que reprimir el crimen y al criminal es violación de los Derechos Humanos…”, sostuvo Benetti.

Y agregó: “Una vez que se produce un femicidio la Policía y la Justicia deberían realizar su tarea actuando rápidamente y en silencio. Hablar en medios no hace más que fomentar mas femicidios, de la misma manera que hablar demasiado de drogas fomenta la curiosidad y luego el consumo. Los Medios sí deben informar a la sociedad el castigo que ha merecido el culpable”.

Para finalizar consideró que: “Hay jueces y abogados que no entienden la diferencia entre delincuente común y psicópata. Hay delincuentes que se arrepienten; en la misma cárcel aprenden diferentes oficios y más o menos se regeneran, son “pecadores convertidos”. Pero el psicópata no tiene conciencia del mal, la compasión para el no existe ni el remordimiento, entonces la terapia no sirve pues son incurables.  Bien me lo expresó textualmente uno de ellos obligado a hacer terapia por el Juzgado de Familia: “El Juez puede decir lo que quiera. Los Derechos Humanos son palabras huecas. Yo a esa mujer la voy a matar”. El único lugar del femicida psicópata es la cárcel perpetua.”

Santos Benetti:

Lic. en Psicología por la Universidad Kennedy de Buenos Aires.

Psicoterapeuta, especializado en terapias familiares y vinculares.

Especialista en Pedagogía, Psicología de la Comunicación y de la Organización. Fue Profesor de Psicología de la Personalidad y Psicología de la Religión en el Inst. Montoya.

Licenciado en Filosofía y Teología.

Autor de más de 60 libros con ediciones en Argentina, España, Italia, Portugal, México, Brasil y Colombia. Sus últimos libros y estudios están publicados en su página web: formación-integral.com.ar

*Actualmente continúa su labor como Psicólogo clínico.

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