Manera correcta de Respirar

LA MANERA CORRECTA DE RESPIRAR: CÓMO TOMAR AIRE A PLENO PULMÓN

Ya que se trata de un acto reflejo, raramente solemos detenernos en pensar si estamos cogiendo aire de forma correcta o no. La triste realidad es que probablemente lo hacemos mal y demasiado rápido

Con el pecho o el estómago? Respira hondo y aprender a hacerlo correctamente.

Héctor G. Barnés

La mayor parte de adultos parecen haber olvidado que de bebés sí sabían cómo inspirar aire de forma correcta y, a causa del estrés, las posturas incorrectas y la mera costumbre han terminado por captar el oxígeno del ambiente de la peor manera posible.

Si repara por unos instantes en su respiración, se dará cuenta de que muy probablemente esta se lleva a cabo únicamente por los músculos del pecho, ya que ahí es, al fin y al cabo, donde se encuentran los pulmones. Sin embargo, y al igual que ocurre con el canto, una respiración óptima debe poner en funcionamiento el diafragma, el tejido musculo-tendinoso que separa la cavidad torácica de la abdominal. ¿Por qué? Por una parte, porque permite que el oxígeno llegue a todo el pulmón, y no tan sólo a parte del mismo; por otra, porque respirar con el pecho puede poner en tensión los músculos de la espalda o el cuello y provocar dolor.

Los bebés sí utilizan esta respiración abdominal que ayuda a fortalecer su diafragma. Pero no es sólo en este músculo donde se encuentran nuestros errores al respirar. Por lo general, inhalamos muy poco aire cada vez, lo que nos obliga, en lugar de inspirar pocas veces de forma muy profunda, a hacerlo a un ritmo muy alto para conseguir todo el oxígeno que necesitamos, algo que supone un esfuerzo mucho mayor. Un último problema puede producirse por respirar de forma arrítmica, algo de lo que somos conscientes cuando hacemos deporte o nos ponemos muy nerviosos, pero que podemos llevar a cabo durante todo el día sin que reparemos en ello. Esto puede provocar fatiga, dolor de cabeza, ansiedad e imposibilidad de relajarnos.

Así sí se toma aire

Básicamente, debemos detenernos de forma consciente en la manera en que respiramos, vigilando que empleemos nuestro diafragma y no recurramos a la caja torácica. No hace falta practicar más de cinco minutos al día: basta con ser plenamente conscientes de nuestro funcionamiento para fortalecer el músculo y no dejarnos arrastrar por la respiración arrítmica y rápida.

Podemos tumbarnos en el suelo mientras apoyamos los pies en la pared para aprender a respirar con el diafragma sin que la gravedad sea un estorbo. Una vez en dicha posición, colocaremos una mano encima de nuestro estómago para garantizarnos de que es esto lo que se hincha. Durante un par de minutos, respiraremos de forma que la exhalación dure tanto como la inspiración, o incluso más.

Una buena respiración reduce nuestra presión sanguínea, así como incrementa la actividad de nuestro sistema nervioso parasimpático, que mantiene el estado corporal de descanso tras realizar un gran esfuerzo y lleva a cabo funciones como la digestión.

Tener ansiedad hace que respiremos de forma acelerada, pero respirar de forma incorrecta aumenta nuestras posibilidades de sufrir ansiedad.

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