Pensamiento Biblico e El Exilio: Universalismo. Relatos del Génesis: origen de la humanidad y del pueblo hebreo.

10.  EL EXILIO. VISION PROFETICA UNIVERSALISTA. 
HACIA EL REINO UNIVERSAL DE DIOS.
SENTIDO UNIVERSAL DE LA HISTORIA.
EL GÉNESIS: ORIGEN DE LA HUMANIDAD Y DEL PUEBLO HEBREO.
1. Colapso de la monarquía y exilio.El reino del Norte (Israel, 10 tribus, con capital Samaría) cae en poder de los asirios en el 721 y desaparece literalmente del mapa. De los deportados nunca hubo más noticia alguna, y sólo quedaron unos pocos habitantes, que mezclados con otros pueblos deportados, conformaron el pueblo mixto de los Samaritanos.

El reino de Sur (Judá, dos tribus de Judá y Benjamín, con capital Jerusalén) perdura hasta el 587 en que cae definitivamente en manos de los babilonios, mientras la ciudad y el templo eran destruidos. La parte selecta de la población es exilada a Babilonia en el 586, desarrollando allí su actividad profética Ezequiel.En el 539 cae Babilonia en poder de los persas, comandados por Ciro, quien después permite a los judíos el retorno a Jerusalén. Pero solo vuelven unos pocos.Desde entonces los judíos vivirán dependientes de los persas, después desde el 330 de los griegos, y finalmente desde el 63 de los romanos que destruirán la ciudad santa en el año 70 d.C,En estos siglos, siglos grises de la historia hebrea, los sacerdotes asumen el poder, vacío ahora por la debacle monárquica.

En tanto el pueblo, los pobres de Yahvé, abandonados por sus dirigentes y traicionados por ellos, como decían los profetas, vuelven a poner su confianza en Yahvé y surge el movimiento mesiánico y el apocalíptico. Con dolor constatan que vuelven los dirigentes con la misma mentalidad anterior y que su situación de pobreza extrema no tiene remedio humano.Pero el viejo yavismo vuelve a reorganizarse y toma la forma del Judaísmo, que con ciertos matices obvios, perdura hasta el día de hoy.Estos son los temas que, en forma sintética, entramos a analizar. Son importantes porque, entre otros motivos, nos dan el marco en el cual se desarrollará la vida de Jesús y la posterior praxis de la iglesia.

2. Nueva interpretación de la fe y de la historia

2.1 Los nuevos acontecimientos mundiales con la derrota del Pueblo de Dios obligan a una nueva reinterpretación de la historia yavista, y especialmente a preguntarse por el rol de Yahvé en la conducción de la historia. El desastre nacional y la consabida protesta contra un Dios derrotado y ahora impotente y silencioso, están muy bien expresados en los salmos 44, 60, 74, 77, 79, 80, etc., algunos de ellos casi lindantes con la blasfemia por ese silencio impotente del otrora poderoso Yahvé. El yavismo ya no puede ignorar que esas grandes potencias ocupan un espacio no ajeno a los planes de Dios, quien puede guiar la historia aún por mediación de reyes no yavistas. El criterio de la realidad histórica se impone por sobre la ideología apriorística.

Esta tarea será realizada especialmente por el Segundo Isaías (Is. 40-55), quien actúa entre los exilados y es contemporáneo del ascenso vertiginoso de Ciro. El Dios propio de una nación (henoteísmo) ahora se convierte en un Dios universal con un monoteísmo cada vez más purificado, y entendido como una soberanía de Dios sobre todas las naciones y sobre toda la creación. Los dioses paganos son satirizados como simples criaturas del hombre.

Estas ideas generan confianza en quien conduce la historia, a tal punto que el mismo Ciro es presentado por Isaías Segundo como un elegido de Dios, su enviado, su mediador y su ungido (mesías).
El plan divino es visto como una unidad desde Abraham y aún más desde el origen de la raza humana, mientras que el exilio como un castigo (Ez 6-10; 14-16;20-24;) y una etapa de purificación (Ez 11,14-21)).
Cuando el pueblo haya vuelto a Dios, entonces éste aparecerá de nuevo como un Salvador con prodigios que asombrarán aún más que los del Éxodo. Es la Restauración (Ez 28.25-26; 34,25-31:  36,8-15; 36,22-38; 37; 39,25-29; Espec. Is 40-46)No sabemos hasta qué punto estas nuevas ideas, ciertamente revolucionarias, impregnaron la mentalidad de los sacerdotes y del pueblo, pero sí que inspirarán la futura mentalidad del cristianismo.

¿Quién suscitó desde el Oriente a aquel a quien la victoria le sale al paso? ¿Quién le entrega las naciones y somete a los reyes?… Soy yo, el Señor, el Primero, y que seré también el final… Soy yo, el que hago todas las cosas y despliego los cielos y la tierra… Así habla el Señor a Ciro, a su ungido, a quien tomé de la mano derecha para someter a todas las naciones… Yo voy delante de ti para darte tesoros y riqueza, para que sepas que Yo soy el Señor, el que te llama por tu nombre, el Dios de Israel… te llamé y te di un título insigne… Soy yo el Señor y no hay otro Dios fuera de mí…” (Is. 41,2-4; 45, 1s). 2.2

Con la misma convicción decide Dios el fin de Babilonia y la fundación del nuevo imperio persa.En tanto, la liberación de los exilados (decretada por Ciro) y su retorno son presentados con un nuevo éxodo lleno de prodigios, con aquellos versos tan conocidos por los cristianos por la liturgia navideña. Se anuncia una era de paz y justicia completas bajo el gobierno de Dios:

¡Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos!  Con gritos de alegría anuncien estas cosas y digan: ¡El Señor ha liberado a Israel! Ellos no sufrieron sed cuando los llevaba por el desierto… Una voz clama en el desierto: `Preparen el camino del Señor, tracen senderos, que se rellenen los valles y se aplanen las montañas`. Entonces se verá la gloria de Dios y la verán todos los hombres…” (Is. 48,20-22 y 40,3-5).
“Saldrá una rama del tronco de Jesé (padre de David); sobre él reposará el espíritu del Señor, espíritu de sabiduría, consejo, fortaleza y temor de Dios. El no juzgará a los débiles según las apariencias sino que lo hará con justicia, decidiendo con rectitud para los pobres, hiriendo al violento con la vara de su boca… La justicia ceñirá su cintura y la fidelidad, sus caderas… El pueblo que caminaba en tinieblas verá una gran luz… porque el yugo que pesaba sobre él y el palo del carcelero serán destrozados…” (Is. 11,1s; texto interpolado).Similares ideas pueden verse en Ezequiel 37,1s; 39, 25s; 28, 25s; 36, 8s. etc. La paz escatológica (de los últimos tiempos) es vista como una paz integral: de los animales entre sí y con los hombres (Ez 34,25; Is  11,6-8; 35,9); paz de los hombres (Jer 31,31-34; Is 11,9; 65,25, Zac 9,9ss; y paz de los pueblos (Is 54,13ss; Zac 8,23) 2.3

En tanto, los exilados y el pueblo sufriente aparecen personificados en el “Siervo de Jahvé”, en los famosos cuatro Cánticos del Siervo, aplicados masivamente después por los cristianos a Jesús: Primero: Is.42,1-9: el Siervo es llamado para concretar la alianza, ser luz de las naciones y dar libertad a los oprimidos.Segundo: 49,1-9: se profundiza en la misión liberadora universal del Siervo.Tercero: 50,4-11: con dolor el Siervo lleva a cabo su cometido.Cuarto: 52,13-53,12: se profundiza en los sufrimientos y en el triunfo final del Siervo.

2.4 El anónimo discípulo espiritual de Isaías sueña con un gobierno universal de Dios sobre todos los pueblos, sin olvidarse de que Jerusalén será la capital. Se trata, por lo tanto, de un universalismo relativo, ya que las naciones deben rendir pleitesía a Israel y a su rey. Por tanto, no se renuncia al sueño imperial de David, sino que se lo universaliza.

Las mismas ideas serán retomadas después por el Tercer Isaías (Is 55-66)

“Así habla el Señor: alzaré mi mano hacia las naciones e izaré mi estandarte entre los pueblos… tendrás a reyes como tutores y sus princesas serán nodrizas. Se postrarán ante ti con el rostro en tierra y lamerán el polvo de tus pies. Así sabrán que yo soy el Señor… (Is. 49,22-23).”Levántate, Jerusalén, porque la gloria de Dios brilla en ti…  Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al resplandor de tu aurora… Te cubrirá una multitud de camellos, y vendrán trayendo oro e incienso desde Sabá… Gente extranjera reconstruirá tus murallas y sus reyes te servirán… La nación que no te sirva será exterminada… Los hijos de tus opresores vendrán a inclinarse ante ti y te llamarán “Ciudad del Señor, Sión del Santo de Israel” (Is. 60, 1s; ver 62, 1s).Textos sobre los que se apoya Mateo para el relato de los magos que adoran al niño Jesús (Mt. 2,9-11).

La misma interpretación sionista tiene esta interpolación del postexilio:”Sucederá al fin de los tiempos que la Montaña del Señor será afianzada sobre la cumbre de los montes y se elevará por encima de las montañas. Todas las naciones afluirán a ella y acudirán pueblos numerosos que dirán: ¡Vengan, subamos a la montaña del Señor, a la Casa del Dios de Jacob. El nos instruirá en sus caminos, porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén, la palabra del Señor” (Is. 2,1s).

El lector interesado en otros textos sobre la restauración y salvación del pueblo, puede leer: Is. 11,10s; 25, 1s; 29,18s; 30, 23s; 35,11; 40, 3s; 41, 8s.; 42, 10s.; 43, 1s; 51, 1s. Jer. 30,8s; 31,1s; 32,37s; 33,6s; 50,4s. Os. 2,1s; Am. 9,11s.
Sobre el futuro rey mesiánico: Is. 9,1s; 11,1s; 32,1s; Jer. 23,5s; 33,14s; Miq. 4,1s. Todos textos de gran resonancia en el ideal mesiánico cristiano.En varios salmos aparece la idea del rey mesiánico, algunos de ellos reinterpretados: Sal 2; 110 de un Mesías rey y sacerdote. Véanse también los salmos sobre el reinado de Dios: Sal 47 y 96 al 100. Demás está decir que todas estas optimistas profecías nunca se cumplieron, pero quedaron en el sustrato del mesianismo tanto judío como cristiano. Así el nuevo yavismo ensaya una nueva respuesta a la gran pregunta sobre el destino y rol de Israel en medio de las naciones. Es una respuesta mesiánica, con una perspectiva universal, pero con fuerte acento nacionalista al que nunca se renuncia.

3. El universalismo del Génesis. Una base para los Derechos Humanos

El proceso de universalización de la historia y del dominio de Dios corre en dos direcciones: Hacia atrás, haciéndose remontar el poder de Dios y su constante liberación desde la creación del mundo, de la pareja original y de todos los pueblos, uno de los cuales es el hebreo, cuyo padre es Abraham. Se relata la historia de los Patriarcas.
Y hacia delante vislumbrándose un final del mundo feliz bajo la tutela de Yahvé, rey de todos los pueblos. Es decir, se presenta el Génesis u origen de la humanidad, y la Escatología, o sea, el final de la historia, como dos hitos fundamentales. De esta manera, la Historia de la Salvación de Yahvé se universaliza desde la creación del mundo y del hombre, pasando por los Patriarcas, el Exodo y el Exilio hasta llegar a los tiempos futuros. Y en cada una de estas etapas se manifiesta la alianza de Dios que es renovada en cada etapa.

3.1 La íntima relación entre fe bíblica y política e historia se pone ya de manifiesto en los primeros capítulos del Génesis.Si bien estos capítulos están actualmente al comienzo de la Biblia, en realidad tuvieron una primera redacción en la época de los reyes, pero fueron redactados con una nueva interpretación durante el exilio o poco después (siglo V-IV aC.), y luego de haberse escrito la historia israelita del éxodo de Egipto, de la entrada en Canaán, y de la época de los jueces y de la monarquía. Son decididamente los escritos que dan un sentido universal a la historia bíblica y permiten responder a una pregunta: por qué existe en la humanidad este pequeño pueblo, ahora en el exilio de Babilonia y semidestruido, y qué relación tiene con  las naciones del mundo y con su historia.

Pero también: porqué existen las guerras fratricidas (Caín y Abel), tantos pueblos desunidos (Babel), la opresión de unos sobre otros; y cuál es el destino del hombre, de la pareja humana, de la mujer (Adán y Eva)) etc. Para ello los autores bíblicos apelan a viejas leyendas y mitos que les sirven de sustrato para dar un nuevo sentido a la historia y a su fe en Yahvé.

Los relatores israelitas lograron algo que ningún pueblo de la antigüedad consiguió, ni siquiera los griegos: descubrir el sentido universal de la historia humana, aún con las limitaciones de conocimientos geográficos e históricos de su época.Tengamos en cuenta que en este mismo período en Atenas tiene lugar la primera experiencia de Democracia, directa y con participación de todos los varones libres que se reunían en la asamblea o “ecclesía”.A los israelitas les era familiar la historia del éxodo y, sobre todo, las historias relacionadas con David, Salomón y los dos reinos independientes, cuyo final trágico abría infinidad de interrogantes.

En ese proceso de búsqueda de respuestas se redactaron las historias de los patriarcas, como antecesores del pueblo israelita y depositarios de las grandes promesas divinas, de tierra y de eterna posteridad; promesas cuestionadas desde la derrota y el destierro, sin tierra propia, sin independencia y con la población diezmada. Finalmente se agrega la historia mítica del origen de la humanidad y de tantos pueblos, de uno de los cuales provino Abraham, padre de los hebreos.

3.2 Así surge el relato actual de los once primeros capítulos del Génesis, sobre la base de antiguas tradiciones babilónicas y leyendas tribales ahora reelaboradas. Son capítulos sorprendentes porque no hablan de los israelitas ni de su ley, de su culto y sus tradiciones, sino que simplemente hablan de la humanidad en cuanto tal, del conjunto de naciones que poblaban el mundo conocido de entonces, desde Persia hasta España, desde el norte de la actual Turquía hasta el sur de Arabia y Egipto.

Son, sin duda alguna, los textos más universalistas de toda la historia bíblica y los que plantean  “el interrogante” por excelencia tanto del yavismo y del judaísmo, como después del cristianismo: qué sentido tiene su presencia en el mundo y qué relación existe entre su historia y la historia de las demás naciones.Y cuando decimos historia, decimos política, poder, cultura y fe. Estos once capítulos los podemos dividir en dos partes: del 9 al 11 se nos presenta el mosaico político tal cual lo veía el relator bíblico en su época, para decirnos que de un conjunto tripartito de pueblos (Sem, Cam y Jafet: semitas, africanos y arios) nace el pueblo israelita, emparentado con la rama semita.En los capítulos siguientes se habla expresamente del origen del pueblo hebreo y de sus grandes patriarcas.

3.3 Sobre la historia de los Patriarcas

Según la historia bíblica el pueblo hebreo siempre tuvo una unidad con 12 tribus provenientes todas del único tronco de Abraham. Pero ya sabemos que esta unidad de los hebreos o israelitas fue un largo proceso de siglos. Entre tanto existían diversas tribus con sus propias tradiciones acerca de sus orígenes.

– Una tradición remonta el origen de los hebreos a una familia radicada en Mesopotamia, liderada por Abraham (Gn 11,31-12,9) que emigra hacia el sur de Palestina.
– Otra tradición habla de un grupo que proviene del desierto de Arabia, liderada por Jacob que huía de su hermano Esaú. Se instalan en el centro de Palestina, mientras Esaú lo hace en la Transjordania (origen de los Edomitas)
– Luego surgen otras tradiciones, de tal modo que se va entretejiendo un pasado común de varias tribus identificadas por la lengua, las costumbres y el culto al Dios del padre, o sea, a un dios tribal. En el sur, el grupo de Abraham se une con el de Isaac. También se mezcla con el de Lot (origen de moabitas y amonitas). En el centro de Palestina se mezclan tradiciones de Jacob con Esaú y Labán.

Finalmente, todo este mosaico es unificado en una sola raíz: Abraham, que tiene un hijo Isaac, del que nace Jacob que engendra de sus mujeres y esclavas 12 hijos, padres de las respectivas tribus. Posteriormente se agregó la historia de José, un hijo de Jacob y residente en Egipto.

Cualquiera haya sido el origen de las tribus, el mensaje de estos relatos es siempre uno solo: Dios está eligiendo a su pueblo y hace alianza con él, prometiéndole una tierra estable y una posteridad a lo largo de los tiempos. Este mensaje de alianza se inicia con Abraham, se reitera con Isaac y Jacob, y se realiza finalmente por medio de Moisés.Esta historia seguramente tuvo su primera redacción en tiempo de los reyes.

Pero ahora el nuevo relator que ya conoce toda la historia y sabe que ahora el pueblo ha perdido esa tierra y está a punto de perecer, reinterpreta la historia para darle esperanzas al pueblo de que Dios sigue fiel a sus promesas que llegan desde los tiempos remotos. Conocedor de todo lo sucedido, el relator presenta los acontecimientos en forma de profecías, al igual que las bendiciones que hacen los diversos personajes, por ejemplo el testamento de Jacob a sus hijos en Gn 49.

Para leer:
– Promesa de Dios a Abraham: Gn 12,1-3; 13,14-16; 15,1-6
– Alianza con Abraham: Gn 15,7-21; 22-15-18
– Promesas a Isaac: Gn 26, 24
– Promesas a Jacob: Gn 35, 9-1; 28,13-15; 35,10-13 3.3

Pero el relator llega más lejos, hasta el origen mismo de la humanidad, y para eso están los once primeros capítulos. Estos, partiendo del origen unitario de la primera pareja, coronación de la creación (Gn 1-3), muestran cómo la humanidad se va poblando y expandiendo de acuerdo a un proyecto divino que, al ser quebrantado por la corrupción humana, termina con la destrucción del diluvio, del que emerge un nuevo Adán: Noé y su familia, origen de la actual civilización e historia.

3.4 Mientras que otros pueblos antiguos presentan su origen como un proceso semi-divino, generalmente fruto de un matrimonio entre dioses o de dioses con seres humanos, llama la atención que la Biblia, no sólo no nos da un origen extraordinario de Israel, pues aparece como una simple rama de la familia semita, sino que pone el énfasis en que todos los seres humanos provienen de una pareja creada por Dios “a su imagen y semejanza” (Gén. 1,27), imagen y semejanza divinas que no se pierde ni aún en los pueblos más hostiles al yavismo o más amenazados por la corrupción.Todo ser humano, cualquiera sea su raza o religión, aparece detentando una semejanza con Dios, semejanza que se traduce en el poder sobre la creación y en la capacidad de transmitir la vida. Efectivamente, para todos llega “la bendición o alianza” de Dios:”Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla, dominado a los peces, a las aves y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra…” (Gén. 1, 28).

La misma bendición se repite con los hijos y descendientes de Noé, padre de todas las razas de la tierra, tras el diluvio:”Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra. Ante ustedes sentirán temor todos los animales de la tierra… ellos han sido puestos en manos de ustedes” (Gén. 9,1).

Esto es fundamental: el poder de Dios es dado a todos los hombres. Es un poder para transformar la naturaleza y para transmitir la vida; o sea, un poder político y cultural.
Toda la tierra es entregada a toda la humanidad como un bien común. Por eso los autores del Génesis dividen después a la humanidad en varios grupos, dándole a cada grupo una zona de la tierra como propia.

Y para todos los pueblos rige la misma prohibición fundamental: no matarse ni destruirse mutuamente, porque derramar la sangre de un ser humano es atentar directamente contra Dios, autor de la vida:”Y yo pediré cuenta de la sangre de cada uno de ustedes;pediré cuenta de ella a todos los animales y también pediré cuenta al hombre de la vida de su prójimo.Otro hombre derramará la sangre de quien derrama sangre humana, porque el hombre ha sido creado a imagen de Dios.Por lo tanto, sean fecundos y multiplíquense,llenen la tierra y domínenla” (Gén. 9,5-7).

Estos textos se nos aparecen como una verdadera “carta fundamental de los derechos humanos” y como la esencia misma de la religión, o sea, de la relación del hombre con Dios.Se afirma el derecho a la vida, a su propagación y al dominio sobre la tierra en forma irrestricta, pues todos los pueblos tienen el mismo derecho.Y se prohíbe la violación de esos derechos humanos, especialmente en su forma máxima: el homicidio y la guerra de conquista. Dios se hace garante de estos derechos humanos universales.

3.5 Dios mismo se compromete a una alianza con toda la humanidad, incluso con los animales y demás seres vivientes: de ahora en más la humanidad no sufrirá un castigo mortal semejante al del diluvio. Y como signo de ese compromiso, Dios cuelga en el cielo su arco de guerra, el arco iris, que ahora es signo de paz entre Dios y los pueblos:
“Yo establezco una alianza con ustedes y con sus descendientesy con todos los seres vivientes que están con ustedes: pájaros, ganado y fieras salvajes… Y este es mi compromiso: los mortales ya no volverán a ser exterminados ni habrá otro diluvio para devastar la tierra. Y éste será el signo de mi alianza… para todos los tiempos futuros: pongo mi arco en las nubes como signo de mi alianza con la tierra…” (Gén. 9,8s ). Evidentemente, el relator es un teólogo que nos está dando  elementos para una teología de la historia y para una sana relación entre fe y política.

La alianza con los animales plantea incluso bases para un sentido ecológico del mundo, ya presente en el herbivorismo del primer capítulo del Génesis, pues sólo las hierbas son dadas como alimento de hombres y animales.El lector observará dos cosas:
– Primero: que ahora la alianza es realizada con toda la humanidad sin distinción alguna. Dios se universaliza y otorga su poder creador y liberador a todos los pueblos y a cada persona. Todos son ahora responsables de su destino. Por su parte, la tierra es un don de toda la humanidad y base del sustento de todas las personas.

– Segundo: que en esta alianza no hay ningún elemento cultual específico de esos que vulgarmente llamamos “religiosos”, pues la verdadera relación-religación entre Dios y los pueblos se afirma en algo mucho más esencial y sustancial: la vida humana como un primer derecho, y el derecho a vivir en una región para alimentarse de sus frutos. La diferencia de cultos no tiene que ser obstáculo para el entendimiento entre los pueblos, un entendimiento fundamentado en la armonía y en la preservación del derecho inalienable a una vida digna.

Algo que la misma Biblia llamará “justicia”, como ya lo hemos explicado, que fue tema prioritario de los profetas y lo será de Jesús. Y si hay justicia, también florecerá la paz que haga colgar los arcos de guerra, ahora inservibles.
Este mismo sentido es expresado por los salmos que exaltan la providencia universal de Dios, como el 104 y 145.

En tanto, la dignidad humana está muy bien resaltada en el salmo 8: “¿Qué es el hombre o el ser humano para que lo cuides? Lo hiciste un poco inferior a los dioses (ángeles), le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste a sus pies…”

El hombre, todo hombre, aparece con la dignidad suprema, apenas por debajo de Dios (es su imagen y creatura) y por encima de todo lo creado. Por lo tanto, se trata de un poder limitado por el Dios de la Justicia. El poder político debe supeditarse a la ética, cuya base es la justicia.Podemos suponer que el relator o los relatores de estos textos tienen una mentalidad universal y ampliamente abierta con respecto a los pueblos no israelitas; algo que, por desgracia, no siempre sucederá en la historia bíblica; más bien será una excepción.

3.6 Los relatos del origen del mundo y de la humanidad

a) Primer relato de la creación: su mensaje
El primer capítulo actual del Génesis (hasta el cap. 2, 4ª) es obra de los sacerdotes que utilizando viejos mitos babilónicos, les dieron una nueva interpretación con el fin específico de que quedara en claro la necesidad y obligación de practicar el descanso del sábado porque en ese día Dios descansó (Gn 2,3)

La creación del mundo es ordenada en 6 días que culminan con la creación de la pareja humana, como si la pareja varón-mujer fuese la plenitud del ser humano y consumación de la creación. Aunque no se explica en qué consiste la similitud con Dios, el texto da a entender que se fundamenta en el poder del hombre sobre animales y sobre la tierra, y en el poder de dar vida y ser fecundos (Gn 1,27-28) El texto destaca la igualdad del varón con la mujer.La Biblia nunca le dio mucha importancia a este relato de la creación en una semana.

Mejores textos sobre la creación y el poder de Dios los encontramos en los salmos y profetas: Is 40, 21-26; 45, 18 y 48, 13. Salmos  19; 33, 6-9 (creación por la Palabra); 74, 12-17; 93, 89, 10s; 104; 135, 5-7; 136; 148. Son textos incluso mucho más apropiados para la catequesis.

b) El segundo relato y su mensaje (Gn 2, 4b hasta el final) es un relato más antiguo que tiene motivaciones muy distintas y se supone escrito por la tradición Yavista (ya que llama Yahvé a Dios). No se habla de la creación del mundo, sino de la situación de la tierra estéril y desértica porque no había ser humano que la trabajara, y tampoco había lluvia. Entonces Dios crea al hombre con polvo o arcilla (como un alfarero) y le insufla la vida de modo que resulta un “ser viviente”. El hombre es así un ser dual: parte polvo y parte con vida divina.Luego lo coloca en una huerta (edén) fértil con abundancia de ríos y vegetación (la tierra prometida…).

Luego Dios le da al hombre compañía: primero, los animales a los que el varón domina imponiéndoles el nombre; luego le da una compañía adecuada en la mujer, que fabrica con una costilla, expresándose así que la mujer es totalmente semejante al varón (aunque la tradición rabínica y cristiana interpretará como inferioridad de la mujer). De la unión de varón y mujer surge el encuentro del amor en una unión nueva y profunda, bien expresada por la única frase que pronuncia Adán (versíc. 23). El versículo 24 confirma así la creación del matrimonio “como una sola carne”. La desnudez de ambos sin vergüenza, expresa precisamente el estado del amor.El nombre de Adán indica su origen: la tierra (Adamá en hebreo es la tierra). Eva lleva una interpretación popular: madre. O sea, Dios creó un ser terrestre unido a una mujer capaz de engendrar.

Queda claro, entonces, que el relato escrito en forma mítica (historias con dioses que interpretan “en el origen” una realidad actual) tiene estos mensajes para la vida actual:
– El hombre es una creatura de Dios y tiene su vida como un don (Dios le sopla su hálito).
– El hombre está en el mundo con la misión de trabajar la tierra, hacerla fructificar y continuar así la obra creadora de Dios.
– El hombre es superior a los animales (también con vida) y puede dominarlos.
– El hombre-varón encuentra su “otra parte y complemento” en la mujer, que tiene su misma naturaleza, con la cual puede dialogar y entablar un encuentro de amor. Varón y mujer forman el hombre total. Ambos perpetúan la especie.

c) El por qué de la expulsión de la huerta-tierra prometida

Es evidente que a los autores bíblicos no los mueve una preocupación científica por el origen de la humanidad y del mundo, sino poder explicar una serie de sucesos actuales y pasados que formaban parte de su historia real y de su vida concreta. Buscan, pues, interpretar su propia historia. Para explicarla acuden a un relato mítico que les permitiera dar un mensaje. Sólo de esta manera podemos entender el mensaje de estos textos que de otra manera aparecen como ridículos o incomprensibles.

Muchas eran las preguntas a responder: el deseo sexual, el sometimiento de la mujer, el parto doloroso, el duro trabajo del hombre, y especialmente la expulsión de los judíos de su tierra.¿Cómo dar respuesta a tantas preguntas que tienen que ver con la gran incógnita de la realidad del mal y del dolor en el mundo?

Los expertos bíblicos suponen que este capítulo 3 del Gn tuvo dos redacciones: una primera después del reinado de Salomón, y otra durante el exilio. La gran pregunta de Israel era por qué el pueblo de Dios (representado por Adán) fue expulsado de su tierra (Adán expulsado de la huerta por Dios) y ahora gemía en el exilio entre trabajos forzados y otros males. O sea, cuál había sido su error o pecado original que provocó semejante mal.

-En la primera redacción (poco después de Salomón) Adán representa a Salomón, un rey dotado por Dios de sabiduría y riquezas, pero que sin embargo se casó con muchas mujeres paganas que lo alejaron de la alianza con Dios y lo llevaron a él y al pueblo a los cultos idolátricos en la misma Jerusalén (1 Reyes 11).
Salomón en su ciego despotismo se creyó Dios, oprimió duramente a las 12 tribus y las esclavizó,  y así llevó al pueblo a la división primero (1 Reyes 12), y a la ruina final después.La serpiente (signo de la sabiduría y de la adivinación tan practicada en la antigüedad) representa a la forma de vida cananea, adoradora de los dioses de la fertilidad y de la adivinación del futuro.La mujer (Eva) representa a las mujeres cananeas, del harén de Salomón, que inducen a Salomón al abandono de Yahvé para seguir a los dioses, ídolos que eran representados desnudos, ya que eran dioses de la fertilidad y de la sexualidad.

– El segundo relato (ya en el exilio) amplía el significado y reinterpreta toda la historia de los reyes hasta el exilio. Adán no es sino el pueblo de Dios, colocado en la tierra prometida (que mana leche y miel) para trabajarla y darle frutos. Solo debe cumplir con la alianza sin comer del árbol de la sabiduría cananea (árbol del bien y del mal).Pero el pueblo abandona la alianza para seguir a Baal, seducido por las prostitutas sagradas de los templos y lugares altos, representadas por Eva. El castigo fue la expulsión de su tierra: el exilio. Lejos de transformarse en un dios Baal desnudo, se encontró con la vergüenza de su desnuda humillación y culpa.

El relator aprovecha el mito, síntesis de otros mitos, para “explicar” desde el castigo divino el origen del duro trabajo del varón (sometido a trabajos forzados por los reyes y los babilonios), el dolor del parto en la mujer y su sometimiento al varón. Incluso explica por qué la serpiente se arrastra sobre la tierra y “come polvo”, y por qué la gente le sigue teniendo miedo a la serpiente que puede morder su talón y darle muerte. Desde entonces entre hebreos (el linaje de Adán) y cananeos (la serpiente) habrá una lucha eterna,

Por cierto que del árbol de la vida no se comió, ya que es evidente que hombres y mujeres no son inmortales.No hace falta decir que hoy tenemos otras explicaciones para todos estos fenómenos, pero debemos ubicarnos en aquella cultura con sus propios y limitados conocimientos.

Este capítulo 3, tan rico en imágenes y mitos, será después reinterpretado muchas veces desde otras ideologías.
Por ejemplo, el Libro de la Sabiduría (50 años antes de Cristo) afirma que “por la envidia del demonio entró la muerte en el mundo” (2,24) dándose así origen a la identificación de la serpiente con el diablo.Por su parte el Eclesiastés (7, 26-29) y el Eclesiástico (25,13-24; 26,5-12) , hacia el 200, dan una visión muy negativa de la mujer como seducción y trampa del varón, teniendo como trasfondo el relato del Génesis: “De una mujer vino el primer pecado y por ella todos tenemos que morir” (Eclo 25,24)

Pero en ninguna parte se afirma que el pecado de Adán y Eva se transmitiera a cada uno de sus descendientes en forma hereditaria o por generación. Simplemente se afirma que, siguiendo sus pasos, todos los hombres pecan.Las ideas sapienciales se continúan en otros libros extracanónicos que culpan a Adán y Eva del origen del pecado y de la muerte.

San Pablo, por su parte, alude al sometimiento de la mujer al hombre porque fue creada después del varón, por lo cual debe llevar un velo en la cabeza (1 Cor 11,7-12). Al mismo tiempo mantiene la tesis de que por Adán entró el pecado y la muerte al mundo” (Rom 5,12) contraponiéndolo a Cristo por quien vino la vida (Rom  5,14-15)

En los siglos siguientes y en el cristianismo crece el sentido antifeminista, y Eva (identificada como esposa real del personaje Adán) es vista como la causante de todos los males y seductora del pecado sexual, lo que permite por cierto su descalificación y sometimiento al hombre.

Desde otro punto de vista, el pecado original de Israel que es el repudio de la alianza con Yahvé, a partir de los textos de San Pablo, y especialmente de Orígenes y de san Agustín se va transformando en “el pecado original” de Adán y Eva que es transmitido “por generación” a toda la humanidad.

A menudo incluso este pecado es visto exclusivamente desde un punto de vista sexual o de la “concupiscencia”, como si antes del mismo Adán y Eva fuesen vírgenes y célibes. Tal pecado se borra con el bautismo.La mayoría de los teólogos no solo insistirá, desde estos presupuestos, en la superioridad de la virginidad sobre el matrimonio, sino que considerará que el acto sexual matrimonial solo es válido si hay intención de procrear y como una concesión al varón casado para no caer en pecados sexuales extramatrimoniales y en otras aberraciones.

Estas transformaciones de la interpretación del relato de Gn 3 nos dicen de cuán peligroso es un texto bíblico cuando se desconoce su verdadera interpretación y cuántas aberraciones pueden cometerse en su nombre cuando existen “prejuicios” que impiden descubrir su verdadero significado.

La mujer, oprimida en todas las culturas durante siglos por el varón, y “castigada” con un deseo irrefrenable hacia el hombre, con el parto doloroso y con una situación de desigualdad de género, es un buen ejemplo de ello. La práctica universal de rebajar a la mujer, someterla y “utilizarla” solamente como madre y fuente de placer, impidió poner en práctica el sentido igualitario que muestra el Génesis. Al mismo tiempo todo se nutrió de una interpretación literal y realista de estos textos que generaron en la edad moderna el repudio de la ciencia hacia la Biblia.

d) El relato de los hermanos Caín y Abel (Gn 4) revela la situación del hombre de ciudad, sedentario y agrario (Caín) y del pastor (Abel). Al mismo tiempo se interpretan las luchas fratricidas desde el conocido mito, apareciendo la ciudad, la industria y la riqueza agraria (Canaán) como un foco de mayor corrupción frente al estado de los pueblos pastores (Hebreos en el desierto).

e) El relato del diluvio (Gn 6-9) alude a la corrupción generalizada de la humanidad (de siempre) y a la misericordia de Dios que continúa con su obra salvadora y misericordiosa mediante Noé con quien teje su alianza. El mito del diluvio es común a infinidad de pueblos, aún americanos.

f) Finalmente, la torre de Babel (Gn 11) no es sino la representación de Babilonia (que significa “puerta de los dioses”) famosa por sus riquezas, su poder imperial dominador y sus altas torres o sigurats.La historia bíblica pretende castigar a los babilonios que, lejos de unir a las razas en una sola lengua o comunidad, solo crearon divisiones, odios y desencuentros. No olvidemos que en Babel o Babilonia estaban exilados los judíos.

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