El Cerebro triúnico y sus Inteligencias

EL CEREBRO TRIUNO Y LAS INTELIGENCIAS

Nuestro cerebro tiene un gran potencial de aprendizaje, que exige la aplicación de lo aprendido, y la utilización de habilidades y competencias tanto personales, como sociales y profesionales para el logro de nuestros objetivos; por lo tanto, se hace necesario prestar atención no sólo a la dimensión cognitiva, sino también a la dimensión emocional de la persona, la cual debe ser educada para que las emociones y los sentimientos afloren convirtiéndose en apoyo, estimulo y guía para la vida, declara el Dr Fabián Sorrentino en su entrenamiento para Mentores.

En la década de 1950, el neurocientífico norteamericano Paul MacLean desarrolló la teoría del cerebro triuno. Partiendo de esta premisa, se narra de una manera sucinta e interesante, la función de nuestro cerebro, según los estudios realizados.

Paul McLean, (1913-2007). Creador del modelo del cerebro triuno, a partir de estudios fisiológicos realizados con animales, descubre tres estructuras o sistemas cerebrales: reptil o básico, mamífero o límbico y neocortex; que actúan de manera integrada aunque cada uno es distinto en su estructura física y química, procesan la información que reciben según su propia modalidad y originan el funcionamiento cerebral, al igual que su estructura y capacidades; siendo estas responsables del comportamiento humano.

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Las investigaciones de MacLean sugieren que nuestro cerebro se desarrolló incorporando cada vez funciones más complejas; sin embargo en lugar de integrar las funciones más primitivas en el resto del cerebro, estas funciones continuaron siendo gestionadas por la estructura más antigua ya que era la que estaba altamente especializada en gestionar dichas funciones.

Algunos detractores de esta teoría afirman que no se puede simplificar el funcionamiento del cerebro a esta estructuración, debido a que, por ejemplo, no se puede entender un cerebro cognitivo sin su aspecto emocional y viceversa. Sin embargo, la teoría en ningún momento afirma que una parte del cerebro actúa  independientemente de la otra, sino que es una forma de estructurar el cerebro para poder entender su funcionamiento, basada en su desarrollo evolutivo y en la complejidad de sus funciones y que para nada excluye que el cerebro funcione en red mediante la interacción de todas y cada una de sus estructuras.

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Cabe destacar que estas tres estructuras o sistemas cerebrales, están asociadas a múltiples inteligencias. A cada cerebro se le otorgan funciones, denominadas inteligencias.

El modelo del Cerebro Triuno propone que existen 10 tipos de inteligencias distintas y a su vez complementarias, que le permiten al ser humano realizarlas maravillas que hace.

A continuación se describe en forma general las inteligencias correspondientes a los tres cerebros:

WP_20180613_010Las Inteligencias del Comportamiento del Sistema Básico.

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El complejo-R, también conocido como el “cerebro reptiliano”, incluye el tronco del encéfalo y el cerebelo como se muestra en la imagen. Este complejo ocupa el 5% de la masa cerebral. La frasecerebro reptiliano” deriva del hecho que el cerebro de un reptil es dominado por el tronco encefálico y el cerebelo, que controla el comportamiento y el pensamiento instintivos para sobrevivir.

Este cerebro controla los músculosequilibrio y las funciones autonómicas (p. ej., respiración y latido del corazón). Por consiguiente, es principalmente reactivo a estímulos directos.

La interpretación de Inteligencias Múltiples reconoce que las funciones de este cerebro son propias de las siguientes inteligencias:

* La Inteligencia Básica:
Capacidad de movernos hacia algo o alejarnos de ello. Es ser capaz de imitar y/o de inhibir algo o alguien que esté a nuestro alrededor.

* La Inteligencia de los Patrones:
Capacidad de concientizar las huellas que condicionan un nuestro comportamiento y desarrollo, aceptándolas o cambiándolas.

* La inteligencia de los Parámetros:
Capacidad de reconocer, transformar y extender los ritmos, rutinas o rituales de la vida.

Beauport enfatiza que teniendo a nuestra disposición esta multiplicidad de inteligencias, el ser humano es el conductor de su cerebro y los resultados dependerán de dónde nos concentramos, dónde enfocamos y desenfocamos. El descubrimiento de tantos procesos mentales, que permiten desarrollar nuestras capacidades, nos invita hacia una ‘complejidad exquisita’; apunta Beauport. A este respecto afirma “Percibirnos como sistemas de energía, con realidades e inteligencias múltiples de características cambiantes e interactuantes en vez de entidades con una sola realidad y una inteligencia de características fijas y aisladas, involucra un tremendo cambio en la conciencia humana” (Beauport – Díaz, 1994: 8)

Partiendo de las grandes investigaciones referidas a la evolución del cerebro humano, donde demuestran que la mayor parte de nuestra inteligencia se basa en procedimientos rutinarios o de simple obediencia a reglas elementales, se le da cabida a la parte sentimental y emocional del individuo a través de los estudios realizados por Goleman (1995) quien basado en la inteligencia emocional, afirma que es la capacidad para reconocer sentimientos en sí mismo y en otros, siendo hábil para manejarlos y controlarlos al interactuar con otros.

Las Inteligencias emocionales del Sistema Límbico

MacLean por primera vez introdujo el término “sistema límbico” en un estudio en 1952. Esta porción del cerebro deriva del “cerebro viejo del mamífero” y ocupa el 10% de la masa cerebral. El sistema límbico es el origen de emociones e instintos (p. ej., comer, enojarse, temer, y comportamientos sexuales). Cuando esta parte del cerebro es estimulada, tal como por corriente eléctrica ligera, las emociones son producidas. MacLean observa que todo en el sistema límbico es “agradable o desagradable”.

Este concepto está muy relacionado a lo que Gardner, Mayer y Goleman definen como Inteligencia Emocional, en sus dos versiones: Intra e Interpersonal.

La supervivencia está basada en una forma evasiva de dolor (desagradable) y una forma recurrente de placer (agradable). El sistema límbico incluye la amígdala, el tálamo, el hipotálamo, el hipocampo, la región septal y los bulbos olfatorios.

El sistema límbico tiene que interactuar con el neocórtex porque no puede funcionar completamente solo. Necesita interaccionar con el neocórtex para procesar las emociones que se disparan en automático. La interpretación de Inteligencias Múltiples reconoce que las funciones de este cerebro son propias de las siguientes inteligencias:

* La Inteligencia Afectiva:
Proceso de dejarnos afectar por algo o alguien; es desarrollar la habilidad de acercamiento a una persona, lugar, cosa o idea.

* La Inteligencia de los Estados de Ánimo:
Capacidad de entrar y salir de distintos estados de ánimo que van desde un rango de placer hasta el d dolor

* La Inteligencia Motivacional:
Capacidad de reconocer lo que queremos y lo que más nos emociona y poder guiar nuestra vida en relación con nuestro querer y desear. Es saber qué nos mueve a la acción.

El Cerebro Límbico es química y físicamente diferente de la Neocorteza, por lo que “no podemos acceder a las emociones de la misma forma como accedemos a los pensamientos y a las imágenes. Las emociones no son pensamientos y debemos encontrar una manera de vivir con ellas en vez de reprimirlas. Más aún: es necesario encontrar un enfoque que facilite celebrar las emociones como una fuerza constructivamente positiva en tu vida” (Beauport-Díaz, 1994:103)

Ha sido común en nuestra cultura el tratar de suprimir y controlar las emociones, relacionado ésto con nuestra tendencia a calificar en emociones positivas y emociones negativas, es probable que en el fondo haya un no saber expresarlas o no querer correr el riesgo de hacerlo. Las emociones están allí, son energía, y contienen un gran caudal de información, además de afectar a todos nuestros órganos. El hecho de desconocerlas como fuente de información, ignorarlas y/o reprimirlas nos conduce inexorablemente a la enfermedad.

El Cerebro Límbico controla al Sistema Nervioso Autónomo o Involuntario, y dicho sistema funciona como conector de los órganos de nuestro cuerpo. Es por esto, que fisiológicamente, las emociones, los estados de ánimo, el sentir, es lo que regula la contracción y expansión de nuestros órganos; el sentir las emociones constituyen la gimnasia de nuestros órganos internos; se contraen con el miedo, la tristeza, la depresión y se expanden con la rabia, el bienestar, la alegría, la felicidad. No es a través del pensamiento que controlamos nuestro cuerpo, son los estados de ánimo los que controlan nuestros órganos.

Las emociones no cesan nunca, solo al morir; aceptarlas, darles la bienvenida, permitirles que nos den información sobre nosotros mismos, celebrarlas, es parte de aceptarnos y cuidar de nosotros mismos. Las emociones son señales de vida, y nuestra tarea es buscar una manera inteligente de procesarlas, manejarlas, más no reprimirlas. “Visualizar el Cerebro Límbico como el segundo cerebro, con su propia función de vida, la de proveer información en la forma de emociones y la de gobernar la energía de los órganos del cuerpo nos dará un acercamiento nuevo basado en la Fisiología” (Beauport-Díaz, 1994:104)

Para Beauport, las emociones son vibraciones al igual que los pensamientos, las imágenes y las intuiciones, de hecho las equipara en importancia al pensamiento y la creatividad. Para obtener información de las emociones es necesario quedarse con ellas, en vez de separarnos; además es indispensable liberarnos de la necesidad de llegar a conclusiones desde la Neocorteza, o ir a la acción desde el Cerebro Básico; la idea es quedarse en la emoción, desarrollar la capacidad de permanecer en el sentir hasta obtener información. De la misma manera que nuestros estados emocionales, determinan la contracción y la expansión de nuestros órganos internos, también conforman nuestros movimientos y gestos corporales, y también determinan la formación de la estructura corporal a través de los años.

“El cuerpo revela nuestra experiencia emocional y demuestra la forma como nos expresamos…Ya que somos tan temerosos como ignorantes en la expresión de nuestras emociones, es lógico que nuestros cuerpos también estén constreñidos…El desarrollo de los músculos, la forma, el gesto, la piel y la configuración que soporta los huesos, toda tu configuración revela cómo está constituido el lenguaje de tu cuerpo…Los sentimientos y su expresión son la base para una intimidad continua y pueden dar un nivel de honestidad y verdad a nuestro esfuerzo para vivir bien el uno con el otro” (Beauport-Díaz, 1994: 109-112)

Beauport hace una distinción entre sentir y expresar las emociones, a este respecto apunta que al igual que no expresamos verbalmente todas nuestras ideas y pensamientos, aún sabiendo lo que pensamos; de la misma manera podemos decidir no expresar verbalmente nuestras emociones, aunque sí es imprescindible hacer consciente lo que sentimos y buscar en algún momento la información implícita en dichas emociones.

El cerebro Límbico se nos manifiesta a través de tres Inteligencias: La inteligencia afectiva, la inteligencia de los estados de ánimo y la inteligencia motivacional. La Inteligencia Afectiva del Cerebro Límbico implica la capacidad de dejarse afectar por personas, ideas, objetos, expresiones. Dejarse afectar por alguien o por algo significa tener la capacidad de sentir profundamente, conmoverse.

La Inteligencia Afectiva es el proceso en el que escogemos dejarnos afectar o no, y en qué medida. Esta inteligencia permite conscientemente comenzar el proceso de sentir y conscientemente inhibirlo. Como veíamos en los párrafos anteriores, las emociones son las que controlan nuestros órganos internos, de allí que sea primordial el permitir y cultivar el sentirse afectado, ésto permite expandir y contraer nuestros órganos.

Esta inteligencia permite seleccionar por cuáles eventos nos vamos a dejar afectar y a no ser víctima de las circunstancias externas. Recordemos que nuestros tres sistemas cerebrales son sistemas de energía y que por tanto no se encuentran fijos ni detenidos, sino en un estado de movimiento continuo, en constante vibración.

El Cerebro Límbico igualmente nos permite entrar en una emoción, dejarnos afectar; y en un determinado momento, salir de ella, enfocándonos en otra sensación, emoción, idea o acción, ya sea porque obtuvimos la información que deseamos, o que no queremos permanecer por más tiempo en el estado que nos genera la emoción, es esta la Inteligencia de los Estados de Ánimo, la que nos permite fluctuar, movernos y desarrollar la maestría de entrar y salir de las emociones, experimentando la información que cada emoción aporta y saliendo de ellas cuando nos sea apropiado. Al igual que las ideas y las imágenes que produce la neocorteza poseen información para nosotros, de la misma manera, las emociones contienen información. “Las emociones son información emitida desde tu interior…

En la vida diaria la falta de información emocional puede volverte menos eficaz y con el pasar del tiempo, su represión puede causarte daño o enfermedad…Las emociones proveen un texto personal distinto al que proveen tus reacciones mentales” (Beauport-Díaz, 1994:172-173)

La Inteligencia de los Estados de Ánimo, tiene un segundo propósito además de aportarnos información, éste es mantener la salud física dándonos la oportunidad de acceder a todos los estados de ánimo posibles, incluyendo los que se han etiquetado como emociones negativas, como son la tristeza, la rabia o la depresión.

La cultura occidental ha tendido a inhibir dichas emociones, dejando a nuestros cuerpos con severas dificultades para experimentar el rango energético completo que implican todas las emociones. Beauport define el estrés como el estar contraído y no querer o no ser capaz de expandirse, en esta condición los órganos permanecen contraídos por largo tiempo, generando malestar y enfermedad. El cuerpo al no permitírsele experimentar todo el rango emocional, se encuentra en estado de confusión, caracterizado por respiración rápida y pulsaciones aceleradas; mientras tanto nuestros órganos “tampoco tienen el permiso para pulsar más lentamente o contraerse dentro de una situación de tristeza o de expandirse dentro de las vibraciones más caóticas de la frustración y la rabia” (Beauport-Díaz, 1994:174)

Un tercer propósito de la Inteligencia de los Estados de ánimo es acceder a los químicos naturales del cerebro como las endorfinas, serotoninas, dopaminas, etc. Hoy sabemos a través de la práctica médica y psiquiátrica que podemos afectar y cambiar nuestros estados emocionales con drogas. Estas drogas se corresponden con el rango de quietud-excitación que producen los químicos naturales. Es vital para la salud de nuestro organismo experimentar este rango químico, por tanto es indispensable experienciar el rango completo de las emociones desde la tristeza que calma hasta la rabia que excita. Pasando por el aprendizaje de entrar en los estados emocionales, cómo aprovecharlos sin hacernos daño a nosotros mismos o a los demás y luego cómo desenfocarnos de ellos. De esta manera las emociones pueden dar acceso a los químicos naturales de nuestro organismo.

La Inteligencia Motivacional “es la capacidad de moverte, de obtener lo que quieres y de continuar haciéndolo así a lo largo de tu vida” (Beauport-Díaz, 1994:207) La Inteligencia Motivacional implica la destreza del saber lo que quiero, lo que me excita, lo que me emociona y me mueve hacia algo. De allí que es necesario el estudio consciente de nosotros mismos para encontrar qué es lo que queremos, qué nos excita, nos expande, nos estremece, nos conmueve; es el conocimiento de lo que nos emociona lo que nos permite mantener la llama de la vida prendida. “El deseo es el tanque de combustible para la motivación. Sólo ese combustible te puede mantener motivado o te puede mantener realmente enamorado de la vida… Cuando paramos de querer, morimos” (Beauport-Díaz, 1994: 210-215)

Es necesario distinguir entre saber que el querer es saludable y que la satisfacción de ese querer depende de nuestras posibilidades.

Al igual que en la Neocorteza en la que los pensamientos no se detienen jamás y no nos criticamos por pensar, el desear del cerebro Límbico no se detiene, estos deseos pueden ser sentidos, expresados y no ser satisfechos, y aún así el querer no tiene que ser criticable; no necesitamos actuar en cada deseo, ni satisfacer cada uno de ellos.

Es importante considerar los deseos como un indicio emocional, son indicadores del involucramiento con la vida y te informan acerca de lo que amamos o de lo que hemos permitido que nos afecte. Cuando no estamos motivados, estamos cuestionando la vida misma; la sensación, el pensamiento y nuestra capacidad de acción se dirigen entonces hacia: no hay ninguna razón para estar aquí, vivos, no hay razón lo suficientemente fuerte que me movilice, y aparece la pregunta: para qué incorporarme. Lo que experimentamos en estos momentos es una pérdida de energía.

“Sentir es una dimensión sagrada de la vida. Cuando no tenemos deseo, cuando no hay más querer, estamos en peligro de perder la vida misma… El propósito de la Inteligencia Motivacional es el de sostener la vida. Es la aventura amorosa más sagrada. Amar la vida es amar tu conexión más profunda con la creación. Entender que tu cuerpo es la forma sagrada como te ha sido confiada la vida para que la vivas, da a la motivación que mueve este cuerpo, una dimensión sagrada. La Inteligencia Motivacional es guiarte y sostenerte en este río profundo que es la vida misma” (Beauport- Díaz, 1994: 227-229)

Las Inteligencias Mentales del Sistema Neocortical

También conocido como “corteza cerebral”, se encuentra en el cerebro de mamíferos más evolucionados ocupando un 85% de la masa cerebral.

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Dado que fue el último desarrollado por el hombre, esto explica el aumento del tamaño a medida de la evolución. La presencia del Cerebro Neocortical es lo que nos diferencia de los demás animales; con sus dos hemisferios (Izquierdo y Derecho) y el cuerpo calloso, nos permite hacer distinciones, asociaciones y reflexiones; allí se asienta lo que tradicionalmente hemos llamado inteligencia. Este sistema es responsable del pensamiento avanzado, la interpretación de los sentidos, la razón, el habla y la sapiencia, integrando las siguientes inteligencias:

* La Inteligencia Racional:
Proceso por el cual percibimos información por medio de conexiones secuenciales destacando las razones lógicas, la causa y el efecto. Este concepto y la siguiente inteligencia presentada están asociados a lo que Gardner denomina como Inteligencia Matemática.

* La Inteligencia Asociativa:
Proceso que nos permite percibir información por medio de conexiones al azar. Es yuxtaponer o asociar información.

* La Inteligencia Espacial, Visual y Auditiva:
Proceso de percibir en imágenes y/o en sonidos.

* La Inteligencia Intuitiva:
Conocimiento directo sin el uso de la razón. Es conocer desde adentro. Este concepto está relacionado a lo que Danah Zohar denomina Inteligencia Espiritual y a su vez, a lo que Howard Garner define como Inteligencia Musical.

¿Cómo funcionan estas inteligencias en sus hemisferios?

Las características principales del Hemisferio Izquierdo son: funciona de modo secuencial y temporal, es lineal, lógico, va de las partes al todo; lo que corresponde a la Inteligencia Racional. El Hemisferio Derecho funciona de manera simultánea, es atemporal, espacial, asociativo, va del todo a las partes.

Al Hemisferio Derecho corresponden la Inteligencia Asociativa, la Inteligencia Espacial-Visual y Auditiva y la Inteligencia Intuitiva. Beauport propone dos metáforas para la comprensión general de la Neocorteza. Una, es visualizar los dos hemisferios, como dos caballos desbocados, que nunca se detienen y a los que hay que crearles parámetros para su funcionamiento. Otra imagen es la de un gran teclado de ordenador, el cual tenemos que manejar decidida y conscientemente.

En relación a la Neocorteza y a la resolución de situaciones, Beauport propone no quedarnos exclusivamente con las facultades del Hemisferio Izquierdo, las cuales nos llevan a analizar las situaciones, a detectar las fallas y las dificultades, y probablemente a la crítica despiadada de nosotros mismos y de los demás, sino utilizar, como lo hace el científico, las potencialidades del Hemisferio Derecho para arribar a una segunda fase en donde luego de llegar desde la duda y el cuestionamiento a desmembrar en partes, hagamos un esfuerzo para visualizar una nueva totalidad, una hipótesis, una salida. Este sería el proceso en donde unimos la Inteligencia Racional del Hemisferio Izquierdo, con la Inteligencia Asociativa del Hemisferio Derecho. Este proceso lo denomina Beauport ‘Pensamiento Apreciativo Crítico Constructivo’ (PACC)

El Hemisferio Izquierdo, a través de las preguntas que hace: qué, por qué, para qué, cómo, dónde, cuándo, con quién; desmenuza la realidad. El encontrar una nueva hipótesis o salida a una situación es destreza del Hemisferio Derecho.

Beauport propone que en la enseñanza de las humanidades, al igual que se hace en la enseñanza de la ciencia se trabaje sobre estos dos procesos complementarios, pues en el área de las humanidades se ha hecho hincapié exclusivamente en el análisis y en la crítica de situaciones y no en el aporte de soluciones.

“El punto es tener como objetivo final no la comprensión de tu dificultad sino la resolución” (Beauport – Díaz, 1994: 36). El Hemisferio Derecho a través de la Inteligencia Asociativa está profundamente involucrado en los procesos creativos.

La creatividad y el descubrimiento dependen en gran medida de la libertad de realizar conexiones al azar, característico de la Inteligencia Asociativa, la cual nos permite también la percepción directa del mundo sin etiquetas, pues esta inteligencia inhibe cualquier concepto y la percepción ordinaria. “La percepción directa abre el camino a todos los procesos del hemisferio Derecho porque percibir directamente significa estar libre de las etiquetas, conclusiones y conceptos que resultaron del proceso analítico del Hemisferio Izquierdo” (Beauport-Díaz, 1994: 42)

Así como la Inteligencia Racional hace hincapié y busca información a través de preguntas puntuales, la Inteligencia Asociativa se desarrolla practicando tres destrezas básicamente:

1 – La habilidad de inhibir conceptos, categorizaciones y conclusiones, para lograr la percepción directa.

2 – La habilidad de procesar al azar, en un continuum de libertad mental, un no- orden de todo.

3 – La habilidad de conectar, asociar y relacionar libremente.

También propone Beauport, en relación a la Inteligencia Asociativa, enfocarnos allí para conectarnos con el otro en las relaciones interpersonales; no tanto utilizar la Inteligencia Racional, que nos hace analizar, distinguir y separarnos del otro por las diferencias que tenemos, y puntualizar la distancia; sino utilizar nuestra capacidad asociativa para relacionarnos, para asociarnos a esa persona y que la comunicación se vuelva exploración y descubrimiento.

La Inteligencia Espacial Visual y Auditiva, otra de las inteligencias del Hemisferio Derecho de la Neocorteza, es la que nos permite percibir, ‘ver’ y ‘oír’ imágenes y sonidos , imaginar y especialmente pre-ver y pre-oír situaciones con antelación, nos ayuda a planificar a imaginar consecuencias y también a meditar.

Esta inteligencia consiste en utilizar la capacidad de visualizar, imaginar, pensar sobre un proyecto, un plan, una obra; visualizar es también una forma de proyectar a futuro. Las imágenes son configuraciones de energía, así como los pensamientos y los sentimientos; por tanto son tan ciertas como ellos lo son; las imágenes se expresan como retrato, el pensamiento como frase, y el sentimiento se expresa como tal.

La figuración de imágenes, lo imaginario, la fantasía y las hipótesis son todas funciones mentales de la Inteligencia Espacial Visual y Auditiva. “Las imágenes son información, información real, utilizable en cualquier rango de la realidad en que desees vivir: lo imaginario, lo sutil o lo físicamente real. La Inteligencia Visual es un proceso mental que activa la Neocorteza a un nivel más profundo que la Inteligencia Asociativa” (Beauport-Díaz,1994: 63). Podemos utilizarla para acceder a mayor cantidad de información sobre nosotros mismos.

La pregunta vital involucrada en el pensamiento visual es ‘Cómo se verá’. Paralelo a la construcción de planes detallados y desarrollados de manera lógica, la visualización, o previsualización, en este caso, de cómo va a desarrollarse un evento, el recorrer los detalles, nos ayuda a ser más eficientes o acertivos, nos alerta para hacer ajustes, antes de que sucedan los eventos. La visualización nos permite prever situaciones, así como ver y recordar imágenes del pasado.

“La Inteligencia Intuitiva es el saber desde adentro, el saber sin recurrir a la lógica o a la razón o a lo visible” (Beauport-Díaz, 1994: 80) Asociamos comúnmente la intuición con los psíquicos, espiritistas, místicos e interesados en lo esotérico, Beauport plantea que esta capacidad de intuir, de prever la poseemos todos los seres humanos, es una de las inteligencias del Hemisferio Derecho de nuestra neocorteza y su interés es que el individuo se entrene tanto en las ondas gruesas de las acciones como en las finas, en el cómo dar crédito a nuestra voz interior.

En el mundo científico, la intuición recibe el nombre de ‘hipótesis’, es el estructurar una idea sin toda la información al respecto, y proceder luego a verificarla. “Este es quizás el momento más elegante para el científico: enfrentarse a lo desconocido y abrirse al mejor presentimiento” (Beauport- Díaz, 1994: 82)

La energía asociada a la Inteligencia Intuitiva es interior, de vibraciones muy finas y de alta velocidad, es ésto lo que nos permite ‘conectarnos’ a distancia con otros seres, acontecimientos o momentos históricos, sin el uso de tecnologías creadas por el hombre.

El desarrollo de esta inteligencia requiere desarrollar paralelamente mecanismos de seguridad y parámetros, de otra manera existe la posibilidad de disociarnos de la realidad visible, alejarnos de lo cotidiano. La intuición está asociada al percibir, recibir, ver, sobre todo desde la niñez; estas capacidades generalmente se pierden en las relaciones con los padres o al ingresar a la escuela, pues no encuentran respuesta, ni aceptación, y mucho menos orientación al manejo sano.

En resumen: el Cerebro Neocortical nos permite el razonar, asociar, imaginar e intuir. El desarrollar las inteligencias del hemisferio derecho, además del razonar propio del hemisferio izquierdo, tendrían que ser objetivo de la escuela y de cualquier proceso que signifique conocimiento de sí mismo y del colectivo.

 

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