Psicopatía. Conceptos. Test de Hare. Universidad de Chile

PSICOPATÍA. CONCEPTOS. CARACTERÍSTICAS. EL TES DE HARE

Universidad de Chile. Adaptación de la Escala de Calificación de la Psicopatía Revisada (PCL-R) de Robert Hare en población reclusa del Centro de Detención Preventiva de San Miguel

        Ofrecemos unos extractos de este excelente trabajo.

  1. CONCEPTO DE PSICOPATÍA

Hervey Cleckley

Autor norteamericano, clásico en el mundo de la psicopatía, que en su libro “The mask of sanity” publicado por primera vez en 1941, conceptualizó los aspectos más relevantes en cuanto al diagnóstico psiquiátrico de la Personalidad Psicopática, ofreciendo una caracterización clínica diferente de criminalidad y de desviación social.

En un intento por clarificar el problema de las terminologías y contrarrestar la tendencia a incluir trastornos muy diferentes bajo el rótulo de psicopatía, en 1941, propuso sustituir el término por el de “demencia semántica” (citado en Millon, 1994, p. 456), para resaltar lo que él consideraba la característica principal del trastorno, la separación entre la palabra y la acción, dando como resultado sujetos “altamente asociales, agresivos e impulsivos, que carecen de sentimientos y de culpa (a veces no por completo), y que serían incapaces de crear lazos de afecto duradero con otras personas […] superficialidad emocional, trato social aparentemente agradable e incapacidad para aprender de la experiencia”  (Cleckley, 1941 citado en Gómez et al., 1976, p. 10).

A lo que agrega que “El psicópata no procesa los hechos o datos que podrían ser llamados valores personales. Es incapaz de comprenderlos” (Cleckley, 1941 citado en León, 2004, Tradición Clínica Cleckley: “The Mask of Sanity”, 6). De esta manera, para el psicópata no son eficaces las experiencias normales de socialización a causa de este defecto innato, que junto con una capacidad emocional atenuada, dificulta el desarrollo de la moralidad (Cleckley citado en Juan-Espinoza y Colom, 1998).

Cleckley (1976) destacó de modo extraordinario la presencia de un “lenguaje hueco” en el psicópata para manipular. Puede repetir las palabras y decir que las comprende, pero no existe manera alguna de que pueda darse cuenta de que en realidad, no las comprende (Cleckley, 1976, p. 346 citado en Garrido, 2001):

Su respeto por la verdad es nulo, y no ha de creérsele más en las explicaciones del pasado que en los propósitos que pueda formular acerca del futuro y da la impresión de que ni siquiera puede comprender por qué otras personas se ven tan  comprometidas con la verdad. Lo cierto es que cuando mienten lo hacen con candor y aparentan ‘que no les va nada en ello’; no ‘sobreactúan’, y son capaces de mirar tranquilamente a los ojos de sus interlocutores en medio de la mayor de las falsedades. En los casos raros en que reconocen sus añagazas tratan de que los veamos sinceramente arrepentidos de su ‘conducta frívola’, extrañándose de que no creamos sus nuevas promesas, hechas ‘bajo palabra de honor’ o con un ‘juramento solemne’. (p. 72)

En su opinión (Cleckley, 1976, p. 351 citado en Garrido, 2001), los procesos lógicos del pensamiento funcionan perfectamente en el psicópata, sin embargo, usa el lenguaje sin llegar realmente a comprender el significado de lo que dice, al fallar la integración de la emoción con el sentido de las palabras: Sus frases inteligentes son poco más que reflejos verbales; incluso sus expresiones faciales están sin el contenido emocional que implican. No se trata de una comprensión, sino de una mímica excelente de ésta. Ninguna intención sincera puede derivarse de sus conclusiones porque no existe ninguna convicción afectiva que pueda motivarle. (p. 72)

Le es imposible mostrar el más mínimo interés en las tragedias o alegrías del ser humano, las cuales no tienen significado ni constituyen fuerzas motivacionales. Más aún, no tiene la capacidad de darse cuenta que otros se sienten “con-movidos”. A pesar de una aguda inteligencia, es ciego frente a estos aspectos de la existencia humana. No es factible explicárselos, por que nada en su conciencia existe que pueda compararse con estos conceptos (Cleckley, 1976 citado en Garrido, 2001). Así es, como el psicópata para Cleckley, sería una persona con un CI normal, pero de emociones empobrecidas, conducta irresponsable y motivaciones inadecuadas, lo que constituye un comportamiento muy confuso para médicos, psiquiatras, psicólogos, abogados, gendarmes, etc., en fin para todo quien tenga que ver con esta persona (Cleckley, 1941, citado en León, 2004).

Aún más importante que su propuesta de una nueva nomenclatura, que en su momento no se extendió demasiado, fue la claridad con la que describió los principales rasgos de estos sujetos, los que pueden verse en el Cuadro Nº 1.

 Cuadro Nº 1

Características de la Psicopatía (Cuquerella et al., 2003).

  1. Encanto superficial e inteligencia normal
  2. Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional
  3. Ausencia de nerviosismo y de manifestaciones psico-neuróticas
  4. Informalidad
  5. Falsedad e insinceridad
  6. Incapacidad para experimentar remordimiento o vergüenza
  7. Conducta antisocial irracional
  8. Falta de juicio y dificultad para aprender de la experiencia
  9. Egocentrismo patológico e incapacidad de amar
  10. Pobreza en las relaciones afectivas
  11. Pérdida específica de la intuición
  12. Poca respuesta a las relaciones interpersonales
  13. Conducta desagradable y exagerada, a veces con consumo exagerado de alcohol
  14. Amenazas de suicidio no consumadas
  15. Vida sexual impersonal, frívola y poco estable
  16. Dificultad para seguir cualquier plan de vida

Muy significativa fue también su idea de que estas personalidades no se encontraban únicamente en las instituciones penitenciarias, sino también en algunas de las posiciones sociales más respetadas, es decir, enfatiza que este desorden no respeta clases sociales. Es así como no todos los criminales son psicópatas. La mayoría de ellos no comete grandes crímenes, sino pequeñas transgresiones, una y otra vez. Cleckley ilustró su tesis con varios ejemplos de científicos, médicos, psiquiatras y hombres de negocios de gran éxito. Escribió lo siguiente (1941, citado en Millon, 1994):

En estas personalidades… suele existir un trastorno profundamente arraigado. La verdadera diferencia entre estos individuos y los psicópatas que continuamente entran y salen de las prisiones o de los hospitales psiquiátricos consiste en que su apariencia de normalidad es mucho más firme. La principal diferencia… reside tal vez en que la fachada de salud se extiende al aspecto material superficial. (p. 456)

Como se verá más adelante, los criterios propuestos por Cleckley han sido utilizados en diversos estudios sobre psicopatía. Uno de estos trabajos, que ha sido reconocido y valorado internacionalmente, es el instrumento psicométrico desarrollado por Robert D. Hare (Cañas, 1999): la Escala de Calificación de la Psicopatía Revisada (PCL-R).

Robert D. Hare

Robert D. Hare, Ph.D., profesor de Psicología de la Universidad de British Columbia (Vancouver, Canadá) y Director del Laboratorio Hare en la misma universidad, es considerado como uno de los expertos mundiales más destacados en el estudio de la psicopatía6, debido al gran número de evidencia empírica aportada por medio de diversas investigaciones realizadas en torno a este tema (Freeman, 2001; Raine y Sanmartín, 2000).

 CARACTERÍSTICAS DE LA PSICOPATÍA

La definición del psicópata de Hare, retoma las características planteadas por Cleckley, que corresponden a las de un ser locuaz, grandilocuente, arrogante, insensible, dominante, superficial, egocéntrico, falso y manipulador (Cañas, 1999). Hare señala que (citado en Freeman, 2001): Los psicópatas utilizan encanto superficial, manipulación, engaño, intimidación y violencia para controlar a otros y satisfacer sus propias necesidades egoístas… Carecen de conciencia y sentimientos hacia los demás, con sangre fría cogen lo que quieren y hacen lo que les apetece, violando las normas y expectativas sociales sin el más leve remordimiento, culpa o vergüenza. (p. 1)

En este sentido, se puede afirmar que los psicópatas carecen notoriamente de empatía en las relaciones interpersonales, es decir, manifiestan deficiencias en la habilidad de poder comprender el estado emocional de otras personas, fallando entonces en la actitud de entendimiento y aceptación del otro7, cualidades que actuarían como amortiguadoras de la crueldad (Hare, 1990, citado en McCord, 2000 citado en Tapia et al., 2001). Así, “lo que destaca en él es que están ausentes las cualidades esenciales que permiten a los seres humanos vivir en sociedad” (Hare, 1999, pp. 2-3). Entonces, no conoce la lealtad con nadie, sea con individuos, grupos o instituciones; ya que sólo se moviliza por su propio interés. En esta misma línea, la necesidad de estímulo los lleva a correr grandes riesgos en forma no planificada e irresponsable, sin importarles las implicancias dañinas de su conducta para los otros, siendo asociales y no necesariamente antisociales como se verá más adelante. Todo esto configura un estilo de vida caracterizado por la impulsividad, el nomadismo, la inestabilidad, el oportunismo y la irresponsabilidad.

Según Hare, las experiencias sociales que normalmente modelan el desarrollo de la conciencia, no tienen incidencia en los psicópatas. Aunque ellos conocen las reglas, siguen sólo aquellas que eligen seguir, no importándoles las repercusiones que esto pueda tener para otros, a quienes ven como meros objetos. De este modo, son una especie de depredadores sociales, ya que se sienten libres para satisfacer sus necesidades y deseos, así como también para hacer cualquier cosa que se les ocurra, con tal de tener lo que quieren (Hare, 2004, julio). Frente al por qué de la debilidad de la conciencia de los psicópatas, Hare (1999), ofrece algunas hipótesis:

– Tienen una pobre capacidad para visualizar mentalmente, las consecuencias de su comportamiento. Especialmente, la imagen mental de las consecuencias para sus víctimas, es particularmente vaga.

– La conciencia no dependería únicamente de la capacidad para imaginar consecuencias, sino que también de la capacidad para dialogar mentalmente con uno mismo, como también lo ha demostrado el psicólogo A. R. Luria (1973, citado en Hare, 1999), quien en sus trabajos sobre el cerebro ha visto que en los psicópatas, estos autodiálogos carecerían de resonancia emocional.

– Los psicópatas tienen poca capacidad para experimentar respuestas emocionales de miedo y de ansiedad. Dado que la ansiedad está asociada al potencial castigo de un determinado acto, ésta ayuda a suprimir dicho acto, por esto resulta fundamental para el desarrollo de la conciencia. Sin embargo, en los psicópatas la amenaza de un castigo no puede impedir que dichos sujetos cometan crímenes (Epperson et al., 1995).

 LA PSICOPATÍA Y SU RELACIÓN CON LA VIOLENCIA Y LA

CRIMINALIDAD

Existe una alta asociación entre psicopatía y violencia, ya que muchas de las características que son importantes para la inhibición de las conductas violentas y antisociales –empatía, capacidad de establecer vínculos profundos, miedo al castigo y culpa– se encuentran seriamente disminuidas en los psicópatas. Además, según Hare (2004) su egocentrismo, grandiosidad, impulsividad, bajos controles conductuales y necesidad de poder y control, facilitaría la victimización de los demás, por medio del uso de la intimidación y la violencia.

De las anteriores características, podría concluirse que hay algo anormal en este tipo de personas, lo cual atenuaría la gravedad de sus crímenes. En la mayoría de las legislaciones la psicopatía es un factor agravante y no eximente de responsabilidad penal (Ogloff y Lyon, 1998; Schopp y Stain, 2000). Ante esto, Hare plantea, que los psicópatas son absolutamente competentes para enfrentar un juicio criminal. Generalmente desde el punto de vista legal o psiquiátrico, no son “locos”, ya que son capaces de distinguir claramente entre el bien y el mal, aunque a veces intenten, simular un trastorno mental. En este sentido , postula que el psicópata tiene capacidad para optar, ya que posee plena conciencia de daño, desde lo racional. Así es como, se da cuenta de lo que está provocando en el otro, y puede usarlo en su propio beneficio, debido a que no hay un componente afectivo que acompañe esta apreciación.

Dada esta condición, los psicópatas pueden iniciarse en actividades antisociales a temprana edad, continuando con estas acciones durante una gran parte de su vida. Alrededor de los 35 a 40 años, este nivel de criminalidad tendería a decrecer (Hare, McPherson y Forth, 1988 citados en Hare, 2004). Sin embargo, esto no significa que disminuya el grado de violencia, ya que éste casi no disminuiría con el transcurrir de los años.

Es relevante mencionar que Hare hace una clara distinción al decir que psicopatía no es sinónimo de criminalidad y que aun cuando la expresión más violenta de la psicopatía es la conducta criminal, la mayoría de los psicópatas no son delincuentes, sino más bien sujetos que gracias a su encanto y habilidad para manipular, engañan y arruinan la vida de todos aquellos que se asocian personal o profesionalmente con ellos. No obstante, el psicópata tiene la capacidad de usar la violencia cuando el encanto, la manipulación, las amenazas y la intimidación no son efectivos para lograr sus propósitos.

De esta manera, pese a que el psicópata es el candidato perfecto para delinquir por su desconsideración con los demás y su sangre fría, “algunos son trabajadores informales y poco fiables, empresarios depredadores y sin escrúpulos, políticos corruptos o profesionales sin ética que usan su prestigio y su poder para victimizar a sus clientes” (op. cit.).

Estos “psicópatas de cuello blanco” serían igual de egocéntricos, insensibles y manipuladores como el psicópata criminal medio, “sin embargo, su inteligencia, historia familiar, habilidades y circunstancias sociales les permiten construir una fachada de normalidad y conseguir lo que quieren con relativa impunidad” (Hare citado en Freeman, 2001, p. 2).

Entonces, al mencionar que los psicópatas representan sólo un 1% del total de la población, pero constituyen el 15-25% de la población de reclusos de sexo masculino (Hare, 2004, julio), hay que tomar en cuenta que la mayor parte de las investigaciones en torno a la psicopatía, se han efectuado en hombres adultos caucásicos recluidos en las cárceles, encontrándose, por lo tanto, una elevada prevalencia en delincuentes. Sin embargo, rápidamente se ha ido incrementando la investigación que indica que el constructo es aplicable a adolescentes, mujeres10 y a otros grupos étnicos y culturales. Por lo tanto, la psicopatía es un constructo universal (Hare, 2004, julio).

  1. CARACTERÍSTICAS. ÍTEMS DEL TEST DE HARE

1Locuacidad / Encanto Superficial.

Persona locuaz, voluble, con facilidad verbal, que resulta ser divertida y que logra presentarse muy bien a sí mismo, mostrando rasgos de seducción poco genuina y superficial que lo hacen parecer muy adulador y cortés. Es capaz de narrar increíbles pero convincentes historias que lo dejan “bien parado”. Se presenta como teniendo conocimientos de muchas áreas y puede casualmente utilizar términos técnicos y jergas, impresionando en forma bastante efectiva a la mayoría de la gente. Un detenido análisis revelaría que sólo tiene conocimientos superficiales.

2  Sensación grandiosa de autovalía.

Individuo con una visión sobrevalorada de sus habilidades y autovalía. Usualmente se muestra muy seguro de sí mismo, obstinado y jactancioso. No se considera a sí mismo como un fracasado, y no se muestra molesto o afectado por su situación actual. Está convencido de que las circunstancias presentes son el resultado de la mala suerte, amigos infieles o un sistema de justicia criminal injusto e incompetente, viéndose a sí mismo como víctima, por el hecho de permanecer en prisión. Sin embargo, no ve su futuro afectado negativamente por esto y, de hecho, puede expresar intención de ejercer una profesión de estatus. Esta actitud es inconsistente con sus experiencias pasadas, ya que no ha ejercido exitosamente ninguna ocupación aceptable socialmente, ni ha obtenido metas profesionales. 

  1. Necesidad de estimulación / Tendencia al aburrimiento.

Individuo que demuestra una necesidad permanente y excesiva por la estimulación nueva y excitante, y una inusual propensión al aburrimiento. Expresará usualmente un fuerte interés por estar “donde está la acción”, y por hacer aquello que es excitante o arriesgado. Aunque puede probar y utilizar muchos tipos de drogas, prefiere usualmente aquellas con efecto estimulante. Frecuentemente es incapaz de tolerar actividades rutinarias o mantener la atención sobre aquello que no tiene un interés inherente para él. Describirá usualmente el colegio, trabajos y actividades ordinarias como aburridas y tediosas. Así, frecuentemente rechazará o abandonará, una tarea que encuentre rutinaria, monótona o no interesante. 

  1. Mentira patológica.

Individuo para el cual la mentira y el engaño constituyen una parte integral de sus interacciones con los otros. Aquellos que entran en contacto con él son alte rnativamente confiados y decepcionados, dada la notable facilidad que tiene para mentir y el aparente desenfado con que lo sobrelleva. Cuando se le atrapa en una mentira o cuando es desafiado con la verdad raramente se siente perplejo o avergonzado; puede simplemente cambiar su historia o intentar reconstruir los hechos de modo que parezca ser consistente con lo que ha dicho. Sus excusas y promesas son usualmente inconsistentes con su conducta actual.

Además, incluso después de romper repetidamente sus promesas y compromisos a alguien, todavía encuentra fácil ofrecer a otros su “palabra de honor”. 

  1. Dirección / Manipulación.

Aunque es similar en algunos aspectos con el Ítem 4 (Mentira Patológica), el Ítem 5 es más concreto respecto del uso del engaño, la decepción, y la manipulación de los otros. El uso de manipulaciones, motivadas por el deseo de obtener ganancias personales (dinero, sexo, estatus, poder, etc.), sin valorar sus efectos sobre la víctima. Algunas de estas operaciones están muy elaboradas y estructuradas, mientras que otras son bastantes simples; en cada caso, el individuo despliega un considerable grado de frialdad y autoseguridad. 

  1. Falta de remordimiento y culpabilidad.

Individuo que muestra una falta general de interés por las consecuencias de sus actos y que no ofrece demostraciones convincentes de culpabilidad y remordimiento por su conducta.

Puede hablar directamente sobre el delito, declarando (sin emoción) que no tiene sentimiento de culpa, que no está arrepentido por lo que ha hecho y que no existe ninguna razón por la que debería estar interesado en los hechos actuales. Puede verbalizar algo de culpa o remordimiento, pero sus acciones no confirman sus palabras. La falta de culpabilidad y remordimiento puede ser indicada por el fracaso en la apreciación de la gravedad de sus hechos (por ejemplo, sintiendo que su condena es demasiado severa o que fue juzgado injustamente, etc.) o por argumentar que sus víctimas, otros, la sociedad o las circunstancias fueron realmente los culpables, aún cuando los hechos indican claramente otra cosa. Está mucho más interesado por los efectos que sus crímenes o actos antisociales tienen para sí mismo, más que por la experiencia de sufrimiento de sus víctimas o el daño que ha hecho a la sociedad. 

  1. Escasa profundidad de los afectos.

Individuo que se muestra incapaz de expresar emociones intensas, impresionando su frialdad. Sus despliegues emocionales generalmente suelen ser superficiales, dramáticos, absurdos y de breve duración, dejando la impresión de que está actuando. Su repertorio emocional no incluye “madurez, ira sincera, indignación verdadera, honestidad, dolor consistente, orgullo sostenible, alegría profunda y desesperación genuina…” (Hare, 1985)Frecuentemente será incapaz de describir la subjetividad de distintos estados afectivos. 

  1. Insensibilidad / Falta de empatía.

Individuo que consistentemente muestra una insensibilidad frente a los sentimientos, los derechos y la felicidad de los otros. Su falta de empatía es profunda –parece completamente incapaz de ponerse en el lugar de otra persona (en un sentido emocional) y de imaginar lo que otros sienten– con el resultado de que es capaz de manipular y utilizar a otros como si fueran meros objetos. Es completamente indiferente ante el efecto que su conducta ha tenido sobre los demás. En caso de llegar a percatarse del dolor, y la angustia que sus acciones causan en otros, la apreciación será meramente abstracta e intelectual más que afectiva. Es egoísta y sólo se interesa por sí mismo. No tiene escrúpulos en burlarse de aquellos que han experimentado algún infortunio o sufren una minusvalía mental o física.

  1. Estilo de vida parásito.

Individuo para el cual la dependencia económica de otros es parte intencional de su estilo de vida. Confía en el bienestar económico de la familia, conocidos o amigos, ante lo cual, no realiza esfuerzos para obtener empleo remunerado. Obtiene lo que quiere, frecuentemente apareciendo como desvalido y necesitado de simpatía y apoyo, o bien, utilizando amenazas y coerción o explotando la debilidad de sus víctimas. Su utilización de los otros, a lo largo de su vida, no es simplemente el resultado de circunstancias temporales que le impiden trabajar o subsistir por sí mismo. Al contrario, refleja un patrón persistente de conducta en el cual los otros son utilizados de manera egoísta, como apoyo y como proveedores de sus necesidades, sin valorar el coste económico y emocional que podría implicar para ellos. 

  1. Falta de control conductual.

Individuo que tiene un control comportamental inadecuado, el cual puede estar además debilitado por el alcohol. Puede ser descrito como una persona de mal genio o colérica y que tiende a responder ante la frustración, fracaso, disciplina o crítica con conductas violentas o con amenazas y agresión verbal. Muestra una tendencia a sentirse fácilmente ofendido y a enfurecerse por trivialidades. Su repentina ira parecerá inapropiada a los otros, dado el contexto en que ocurre. Frecuentemente estas conductas suelen ser breves, inmediatamente después de las cuales actúa como si nada fuera de lo normal hubiera ocurrido. 

  1. Conducta sexual promiscua.

Individuo sexualmente activo, cuyas relaciones con otros se caracterizan por la promiscuidad, que podría estar reflejada en frecuentes relaciones casuales (por ejemplo, “de una noche”), selección indiscriminada de compañeros sexuales, varias relaciones sexuales al mismo tiempo, frecuentes infidelidades, prostitución o disposición a participar en una amplia variedad de actividades sexuales. 

  1. Problemas de conducta precoces.

Individuo que tuvo problemas de conducta serios antes de los 12 años. Estos problemas incluyen mentiras persistentes, trampas, hurtos, robos, incendios, fugas del hogar, problemas en las actividades escolares, abuso de sustancias, vandalismo, violencia y actividades sexuales precoces. Estas conductas son más serias que aquellas exhibidas por la mayoría de los niños y frecuentemente culminan con la expulsión de la escuela y contactos con la policía. 

  1. Falta de metas realistas a largo plazo.

Individuo que ha demostrado una incapacidad para formular y cumplir de forma realista planes o metas a largo plazo. Frecuentemente habla de conseguir bastante dinero, pero no tiene planes específicos y realistas para hacerlo. Tiene dificultad para lograr empleo y puede mantener una existencia nómada con sólo planes y metas a corto plazo, que además cambia frecuentemente. No plantea pensamientos serios de futuro ni tampoco se preocupa mucho por ello. Raramente está molesto por lo poco que ha hecho con su vida. Puede decir que no está interesado en tener un trabajo seguro o que realmente no ha pensado mucho en ello. Alternativamente, puede expresar que confía en convertirse en abogado, escritor, neurocirujano, trabajador social, psicólogo, piloto de aerolíneas, etc., sin embargo, no puede describir cómo planea lograr estas metas, mostrando además un bajo interés por la educación formal. 

  1. Impulsividad.

Individuo cuya conducta es frecuentemente impulsiva y falta de reflexión o previsión. Usualmente hace las cosas de forma espontánea cuando una oportunidad se presenta. Es impensable que gaste mucho tiempo en examinar las ventajas y desventajas de un curso de acción, o en considerar las posibles consecuencias de sus actos para sí mismo o para los demás. Frecuentemente romperá relaciones, dejará trabajos y cambiará de planes súbitamente. 

  1. Irresponsabilidad.

Individuo que habitualmente falta al cumplimiento de sus obligaciones y acuerdos con los demás. Carece del sentido de responsabilidad o lealtad hacia la familia, los amigos, superiores laborales, sociedad, ideas o causas. Su irresponsabilidad es evidente en una variedad de áreas, incluyendo: transacciones financieras, conducta que sitúa a otros en riesgo (conducir borracho, exceso de velocidad, etc.); conducta laboral (ausentismo, desempeño descuidado no atribuible a falta de habilidad, etc.); relaciones comerciales (violación de acuerdos contractuales, falta de respeto por las leyes, etc.); conducta hacia familiares y amigos (causándoles sufrimientos innecesarios, poniéndolos en peligro, fracasando en proporcionar apoyo financiero para la esposa o los hijos, etc.). 

  1. Incapacidad para aceptar la responsabilidad de las propias acciones.

Individuo que es incapaz o renuente a aceptar la responsabilidad personal de sus propias acciones. Usualmente tiene alguna excusa para su conducta, tal como la racionalización o situar la culpa en otros (sociedad, familia, cómplices, víctimas, sistema judicial, etc.). 

  1. Varias relaciones maritales breves.

Individuo que ha tenido muchas relaciones “maritales” breves (menos de 1 año) incluyendo los matrimonios legales y otras relaciones de convivencia, tanto homosexuales como heterosexuales.  

  1. Delincuencia juvenil.

Individuo que ha cometido delitos graves antes de los 17 años, teniendo un contacto formal con el sistema de justicia criminal (acusaciones o delitos, aunque no necesariamente encarcelamiento)

  1. Revocación de la libertad condicional.

Individuo que tiene revocada una libertad condicional mayor por las autoridades, o que ha fracasado en el cumplimiento de las condiciones de libertad bajo fianza. 

  1. Versatilidad criminal.

Individuo con una carrera criminal que incluye acusaciones o condenas por distintos tipos de delitos. El psicópata no se especializa en un sólo tipo de delitos, sino que es versátil. Por regla general rompe las normas y comete diferentes tipos de delitos. Si se especializa es poco probable que sea psicópata (Hare, 2004, julio).

 

 

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