Simbolismo del Jueves Santo: El Pan compartido. S Benetti

SIMBOLISMO DEL JUEVES SANTO: EL PAN COMPARTIDO

Algunas parábolas ya  expresan el simbolismo del Reino de Dios como un banquete al que están todos invitados, como cuando Jesús dice que vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios (Lc 13, 29) También Lucas nos narra un episodio en el que el simbolismo es aún más explícito en la famosa escena de la multiplicación de los panes (Lc 9, 10-17) en que Jesús asume la responsabilidad de compartir los panes y peces con toda una multitud hambrienta, cinco mil hombres sin contar mujeres y niños. Y todos comieron hasta saciarse. Cualquiera sea el hecho que haya sucedido en la realidad, el sentido del símbolo es muy significativo para todos los tiempos: Dios se hace presente  con su Reinado allí donde se comparten los bienes con amor y generosidad.

El símbolo de la Cena

Pero el momento culminante de este símbolo del pan compartido tuvo lugar en la última cena de Jesús (Lc 22), comida ritual que conmemoraba la Pascua en que se sacrificaba a Dios un cordero para comerlo después con la familia como signo de comunión.  Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles, tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en  memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.

Varios elementos conforman el símbolo ritual más rico del cristianismo y que constituye su principal acto de culto:

– Hay un deseo ardiente de Jesús de comer esa cena que él mismo relaciona con su próxima pasión y con el banquete del Reino.

– Toma el pan, lo parte y lo comparte con sus discípulos como un signo de su entrega incondicional. Ahora el pan compartido simboliza a su propia persona, su cuerpo (Yo soy como el pan) que se entrega en un acto supremo de amor.

– Lo mismo hace con la copa de vino que comparte, como un símbolo extremo de su sangre que da vida al  nuevo pueblo que nace y por el que está dispuesto a dar la vida.

– Finalmente, les pide a los suyos que mantengan viva esta comida en su nombre y como compromiso con la comunidad a la que se deben en servicio.

– En la misma cena Jesús les entrega, luego que ellos discutieran por un puesto de honor, un nuevo símbolo de servir a la comunidad como quien sirve la mesa.

Desde entonces los cristianos continuaron celebrando su unidad y compromiso de vida mediante estas comidas que, lentamente, fueron configurando el ritual de la llamada “eucaristía” (significa “acción de gracias”) o simplemente “santa cena” . A esas comidas alude Pablo, muchos años antes que Lucas, y se queja porque ya había divisiones entre los comensales, pues mientras unos comían opíparamente, otros pasaban hambre (1Cor 10, 16-17). Lo esencial es la “comunión” de sentimientos y actitudes, de pertenencia al mismo cuerpo social y de solidaridad generosa. Ese es el simbolismo.

Sabemos que estas comidas simbólicas con pan y vino eran comunes en varios cultos del imperio romano y en otras religiones. Aún hoy todos agasajamos a nuestros amigos mediante la participación en una comida, generalmente en nuestra propia casa. Visitando Nepal tuve oportunidad de asistir a u

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