Ideologías 6 Locke. Adam Smith. Spinoza. Montesquieu

Los pensadores ingleses

1  JOHN  LOCKE  (1632-1704)

Nacido en Inglaterra (Wrington), Locke supo ejercer varios cargos políticos, viviendo también temporalmente en Francia y Holanda (desterrado durante el conflicto con el absolutismo). Vuelve a Inglaterra antes de la subida al trono de Guillermo de Orange, siendo testigo y defensor de la revolución inglesa de 1689.
Su principal obra política es  Dos tratados sobre el gobierno (1690)

La doctrina de Locke puede enunciarse así: Todo gobierno está limitado en sus poderes y existe sólo por el consentimiento de los gobernados, porque todos los hombres son libres.
El tema de la libertad humana caracteriza sus numerosas obras, tanto la libertad religiosa (tolerancia), como la política y la económica.
a) Su investigación comienza por esta pregunta: ¿Qué es el poder político?.
“Por poder político entiendo, pues, el derecho a crear leyes, que estén sancionadas con la pena de muerte y, en consecuencia, con todas las penas menores para la regulación y conservación de la propiedad, y del empleo de la fuerza de la comunidad en la ejecución de estas leyes y para la defensa del Estado de peligros externos, y todo ello para el bien público” (Todas las citas son de “Dos tratados”).
Para comprender esa definición, dice Locke que hay que comprender antes en  qué estado se encuentran naturalmente todos los hombres, qué es  la libertad y qué es la igualdad, “no habiendo nada más evidente que el hecho de que en las criaturas de la misma especie y condición… debe haber también igualdad entre ellas, sin subordinación ni sometimiento”. Por su parte, la libertad no debe confundirse con la licencia, sin limitación alguna, pues “si no existe ley, tampoco existe libertad”.

b)         Locke  concibe “el estado de naturaleza”  como si fuese una etapa pre-política.
Para él, “los hombres que viven juntos conforme a la razón, sin un jefe común sobre la tierra con autoridad para ser juez entre ellos, se encuentran propiamente en el estado de naturaleza”Es decir, es una relación amigable que no tiene un gobierno ni un árbitro común, pero con la dificultad de que, en caso de litigio, cada uno “es juez en su propia causa”.
 La ley esencial del estado natural es la de conservar la propia vida y conservar la humanidad entera, por tanto (salvo que esté en peligro la propia vida) obliga a  “no quitar la vida a otro, dañarla o causar daño a todo lo que contribuya a la conservación de la vida, libertad, salud, miembros y bienes del otro, a menos que sea para hacer justicia a un culpable
Lo opuesto es la sociedad civil: “Los hombres que viven unidos formando un mismo cuerpo, y que cuentan con una ley común y con un tribunal al cual recurrir, con autoridad para decidir disputas… y castigar a los culpables…”
A su vez, la guerra es “el uso de la fuerza sin derecho, sin justicia y sin autoridad”, guerra que puede darse tanto en el estado natural como en el civil.Y como la ley de la naturaleza es la de la propia conservación (“Dios y la naturaleza no permiten nunca que el hombre se abandone al punto de descuidar su propia conservación”), entonces las leyes civiles “sólo son  justas si están fundadas en la ley natural, por la que han de regularse”.

En efecto:“Las obligaciones derivadas de la ley de la naturaleza no cesan al entrar en sociedad, sino simplemente en muchos casos se hacen más estrictas y tienen, por las leyes humanas, sanciones… De este modo, la ley de naturaleza se mantiene como norma eterna para todos los hombres, tanto para los legisladores, como para los demás. Las reglas que ellos dictan… deben conformarse a la ley de la naturaleza, esto es, la voluntad de Dios, del cual esta ley es una manifestación; y siendo la conservación de la humanidad el contenido de la ley fundamental de la naturaleza, ningún decreto humano puede tener validez en su contra”.

c)         Hay, pues, importantes diferencias con el estado de naturaleza descrito por Hobbes, y también con la dificultad principal en ese estado: si para Hobbes era la guerra, para Locke es la pobreza.
De allí la enorme importancia que Locke concede a la propiedad, derivada de la voluntad de Dios de darle la tierra a todos los hombres:
 “Es del todo claro que Dios… entregó la tierra a los hombres y se la dio en común a todo el género humano. Pero, después de dar esto por sentado, a muchos les parece una gran dificultad entender cómo puede alguien conseguir en propiedad privada una cosa cualquiera… Trataré de explicarlo…”Al principio, pues, no había propiedad privada sino un uso compartido de toda la tierra. Sin embargo “cada hombre tiene la propiedad de su propia persona. Nadie, salvo él mismo, tiene derecho sobre ella”.

A este primer gesto de propiedad privada, se agrega la propiedad de su trabajo, extensión inmediata de su persona.
Estas dos propiedades (persona y esfuerzo personal) son la propiedad original y natural. Ese es el fundamento de cualquier otra propiedad y todas se derivan de ella. Así, pues, en el estado natural cada cual se apropiaba de aquellos frutos que conseguía con su esfuerzo y sin mayores dificultades, especialmente cuando había abundancia.La propiedad de la tierra se va adquiriendo de la misma forma, trabajando cierta parcela, lo que no implicaba daño a otros, dada la gran extensión de tierra disponible.Así, la propiedad privada de la tierra es una combinación de algo que es privado, el trabajo, y de algo que es común, la tierra.

Y “es el trabajo el que establece en todas las cosas la diferencia de valor”, pues la tierra sin trabajo “apenas si valdría algo”.Hay dos razones por las que las provisiones naturales en sí mismas casi no tienen valor: que necesitan ser recogidas (o cazadas, etc.), y por su gran abundancia.
Y hay dos cosas que determinan el valor: la cantidad y el mercado (demanda y oferta), calculando “la cantidad en relación con el mercado, pues sólo esto rige su precio. El valor de una cosa… es mucho mayor cuando su cantidad es menor en proporción con el mercado… no el hecho de que una mercancía sea de buena calidad…”En esta situación primitiva, sólo el trabajo podría dar valor a las cosas.
Dice Locke que era una situación comparable a la de los “pobres y miserables habitantes” de América, los indios, “que son ricos en tierras pero pobres en todas las  comodidades de la vida; a quienes la naturaleza ha provisto con tanta liberalidad como a cualquier otro pueblo de los materiales suficientes… pero que, por falta de aprovechamiento de la tierra mediante el trabajo, no tienen sin embargo ni una centésima parte de las comodidades de que nosotros disfrutamos”.

Otro problema del hombre natural era la corta duración de los productos alimenticios (su carácter perecedero), de modo que cada uno recogía sólo lo necesario.
Era, pues, una posesión de la tierra muy limitada: “el hombre tenía un derecho especial a las tierras que él cultivaba y cosechaba, a lo que recogía y aprovechaba antes de que se descompusiera, así como a todos los productos de la tierra por él cercada y al ganado que pudiera cuidar y aprovechar. Pero si la pastura de su cerco se echaba a perder sobre el terreno, o perecían los frutos sin ser recogidos, esta parcela, a pesar de su cerco, debía no obstante ser considerada baldía y podía pasar a ser propiedad de cualquier otro”. Una regla que da Locke y de dudosa necesidad y eficacia.
Pero cuando surja la escasez de productos alimenticios perecederos, entonces comenzaría a primar la ley del más fuerte. Hay una situación paradojal: grandes extensiones sin cultivar, y lucha por las pocas provisiones a mano y por los escasos campos cultivados.Por lo tanto, la agricultura extensiva es un paso fundamental para el alivio de las penurias del hombre original, aunque limitada por la descomposición de los productos, pues nadie va a cultivar más de lo que puede conservar.

d)         Entonces llega el invento del dinero, que fue apareciendo en progresión natural. Primeros se trocaban alimentos perecederos por otros más durables (como las nueces); después por un trozo de metal, “movidos por la belleza de su color”, y finalmente por objetos escasos y durables, como el oro y la plata.
“Y así fue como se produjo el empleo del dinero, de algo duradero que el hombre podía conservar sin que se echara a perder y que, por mutuo acuerdo, los hombres aceptarían a cambio de artículos verdaderamente útiles para la vida, pero perecederos”.

Por lo tanto, según Locke siempre, el uso del dinero fue anterior al surgimiento de la sociedad civil, a pesar de que  el dinero surge de un mutuo acuerdo, “acuerdo tácito y voluntario”.
Pues para formar una sociedad civil, se necesitaba “el pacto único de ponerse todos de acuerdo para entrar a formar una sola comunidad y constituir un solo cuerpo político. Los hombres pueden hacer entre sí otros convenios y promesas, y seguir en el estado de naturaleza”.

La llegada del dinero
introdujo un fundamental cambio, pues los hombres necesitaron cada vez más protección de sus productos acumulados para la venta. El dinero les daba un incentivo especial para la acumulación.De esta forma, la introducción del dinero completa el cambio radical de las condiciones económicas originales.Se amplían las tierras cercadas y escasean las tierras sin dueño, mientras aumenta la población ya mejor alimentada.

e) Así se va produciendo la desigualdad económica, por la desigual laboriosidad de los hombres y por la posibilidad de adquirir dinero.
Hubo un acuerdo tácito “en que la tierra se repartiese en forma desproporcionada y desigual”, de modo que alguien poseyese con justicia más tierra de la que puede usar para su propio beneficio, a cambio de oro y plata, metales imperecederos. ¿Qué hace que esa desigualdad sea justa?  Es el incremento.
Cuando alguien tomaba más de lo necesario, “tomaba más de lo que le correspondía y robaba a los demás”; pero cuando alguien puede acumular mucho y lo puede poner a disposición de los otros, a cambio de dinero, cambia la situación, y es una situación justa a pesar de que ello implicaba la desigualdad, debido a la mayor laboriosidad o ingenio de algunos.Aunque los pobres de ahora tienen menos que los ricos , son más ricos que los pobres de antes que sólo podían juntar lo inmediatamente necesario y perecedero.

Locke pone el ejemplo de un jefe indio que se alimenta y viste peor que un jornalero de Inglaterra. Por tanto, es fundamental la importancia de la relación entre agricultura y dinero.
Lo que la naturaleza da a los hombres es siempre lo mismo y en la misma cantidad, porque el mundo no puede crecer, en todo caso bajan sus reservas.
Pero lo que la naturaleza no puede, lo puede el agricultor “quien se apropia de un pedazo de tierra mediante su trabajo; de modo que no reduce sino incrementa el caudal común del género humano.

Pues las provisiones que sirven de sustento a la vida humana, producidas por un metro de tierra cercada y cultivada son -hablando con moderación- diez veces más que las producidas por un metro de tierra comunal de igual riqueza pero sin cultivar”. En consecuencia, ese agricultor da a la humanidad una gran riqueza, tanta como la tierra que ha cultivado, que equivale a diez veces más de la sin cultivar…Pues los hombres por medio de su iniciativa y trabajo, hacen posible el incremento de riqueza, y resuelven así el problema económico.

f)         Y, al mismo tiempo, hacen ya imposible continuar en el estado de naturaleza, pues las propiedades demasiado grandes necesitan ser protegidas con medios superiores a los dados por la ley de la naturaleza. Entonces los hombres se ven en la necesidad de crear una forma de gobierno, instituida por ellos mismos y para la protección de la propiedad privada del “capricho de la avaricia de los pendencieros y disputadores”.
Así surge el gobierno civil, cuya finalidad es “el aumento de las tierras y el derecho a hacer uso de ellas”, y surge el gobernante, que es “divino” porque “mediante leyes de libertad establecidas, asegura la protección y el fomento de la honrada industria del género humano”.

g)         De todo lo cual, se derivan importantes consecuencias políticas que giran sobre el concepto de poder político.
 Hay un principio fundamental: “la finalidad máxima y principal… de los hombres al unirse en comunidades y someterse a un Estado, es la conservación de la propiedad”, que incluye vida, libertad y bienes.En el estado natural, la propiedad es muy insegura por falta de leyes establecidas y aceptadas, falta de un juez que dirima las disputas, y falta de poder suficiente para respaldar las sentencias del juez. Y la sociedad política remedia esas tres carencias.

Quienes hacen el pacto
para establecer un gobierno, ley y jueces, esos forman una sociedad civil.
Por medio de ese pacto, se transfieren los poderes que cada uno tenía en el estado natural “a manos de la comunidad”. Esos poderes eran fundamentalmente dos: de asegurar la propia conservación, y de castigar a quienes violaban esa ley.Esos dos poderes naturales son “el origen del poder legislativo y del poder ejecutivo de la sociedad civil” (el poder judicial depende del legislativo).La renuncia al primer poder (de conservación) se hace sólo “en la medida en que su propia conservación y la de los demás miembros de la sociedad lo requiera”.

Quedan, pues, pendientes estas preguntas:
·       en qué medida es necesario transferir esa autoridad al poder civil,
·       por qué no se lo hace en forma íntegra (como propicia Hobbes) y
·       qué derechos y obligaciones tiene el miembro de la sociedad si su propia salvaguarda entra en conflicto con la del resto de la sociedad o con el gobierno.

h)         Lo que surge es un gobierno civil con poder limitado, tesis fundamental de Locke, pues:
“El poder absoluto arbitrario o de un gobierno sin leyes fijas establecidas, no puede ser compatible con los fines de la sociedad y del gobierno”, pues los hombres desean entrar a la sociedad civil sólo “para salvaguardar sus vidas, libertades y bienes, y para asegurarse la paz y la tranquilidad, por medio de normas establecidas de derecho y de propiedad.
Es impensable que se propongan, aún si hubiere poder para hacerlo, poner en manos de una persona o de varias, un poder absoluto arbitrario sobre sus personas y bienes… Sería tanto como ponerse en una situación peor que en el estado de naturaleza…” Y no puede pensarse que “una criatura racional cambie deliberadamente su estado para empeorar”.

Por lo tanto, la monarquía absoluta “no es una forma de gobierno civil”, tesis absolutamente contraria a la de Hobbes.
 Consecuencia de lo anterior: todas las leyes de la sociedad civil tienen que ser coherentes con el principio de conservar la propiedad y por ella, la sociedad.Lo que supone el compromiso permanente de todos los miembros de la sociedad, pues una vez que alguien se hace miembro de un Estado, “se encuentra en la obligación perpetua e indispensable de permanecer como súbdito, y ya no puede volver nunca a la libertad del estado de naturaleza”, en tanto que el gobierno subsista.
El poder de la sociedad civil debe abarcarlo todo, alcanzando a todos los miembros y a todas sus cuestiones en disputa. Ahora es “la comunidad la que se convierte en árbitro”, quedando excluido todo juicio particular de cada uno de los miembros. Siempre de acuerdo a las leyes establecidas, que son las mismas para todos y en todas partes, para resolver todas las diferencias de todos y de cada uno de sus miembros.Esta “totalidad” del poder (sobre todos, para todos, etc) cuestiona esa limitación de poder que el mismo Locke propicia, y puede degenerar en  posibles abusos.

i)          Otro elemento importante de su doctrina política es lo que puede llamarse la ley de la fuerza mayor, fundamento de la doctrina sobre la decisión de la mayoría.
Cuando no hay unanimidad, decide la mayoría, y “el cuerpo se mueve hacia donde lo impulsa la fuerza mayor, y esa fuerza es el consentimiento de la mayoría; por esta razón, todos quedan obligados por la resolución a que llegue la mayoría”. De otro modo, es imposible formar una comunidad o cuerpo social.
El problema es que no siempre la mayoría es “la fuerza mayor”, pues una mayoría pobre puede tener menos fuerza que una minoría rica. Pero se supone que se trata de una fuerza mayor desde la igualdad jurídica que todos tienen para el voto, como sucede cuando “los hombres se reúnen por primera vez en sociedad, y la totalidad del poder radica naturalmente en la mayoría”.Lo mismo sucede cuando la sociedad se encuentra sin gobierno.Es decir, hay igualdad cuando los hombres se acercan a la posición del estado de naturaleza.

j)          Todo lo cual lleva al problema de la forma de gobierno, que supone una decisión profunda de la sociedad, como el hecho mismo de elegir un gobernante.
La primera tarea de la sociedad es establecer una ley fundamental o constitución. determinada por la mayoría. Es un primer acto legislativo.Después, la mayoría puede retener el poder legislativo, y tenemos un gobierno democrático; o puede confiarlo a unos cuantos, oligarquía;  o a uno solo, la monarquía.

 Pero en todos los casos, sólo el consentimiento de la mayoría puede establecer el gobierno.

Todas las formas de gobierno (no lo es la monarquía absoluta para Locke), desde “la democracia perfecta” hasta la “monarquía hereditaria” (diríamos, desde el sistema norteamericano al inglés) se encuentran igualmente fundadas en el consenso mayoritario.La doctrina de Locke no termina forzosamente por la preferencia republicana democrática, pero sí por la negativa a la monarquía absoluta.

k)         El pacto social se hace entre los ciudadanos, no entre estos y el gobernante, quien emerge del consenso con un poder que se le confía, pero al que no se renuncia.
Los gobernantes son funcionarios de los ciudadanos, con un poder fiduciario (se le confía un poder suponiendo que lo utilizarán bien).
El poder supremo de conservar a la sociedad toda, queda siempre en las personas de la sociedad civil. No se delega.
El poder supremo delegado es, en realidad, el poder legislativo: “no sólo es el poder supremo, sino sagrado e inalterable en las manos en que la comunidad lo ha colocado”. Sin embargo y en forma contradictoria, Locke dice que ese poder supremo legislativo del pueblo sólo continúa en tanto el gobierno continúa existiendo y funcionando.El pueblo ejerce su poder supremo en forma activa sólo cuando està sin gobierno. Entonces, lo delega en el legislativo. Pueblo y poder legislativo tienen la supremacía, pero no al mismo tiempo. Mientras exista gobierno, el poder del pueblo queda como latente, y se activa cada vez que falte.

l) Locke afirma claramente la separación de poderes en “las comunidades bien ordenadas”, pues “sería una tentación muy fuerte para la debilidad humana, inclinada a aferrarse al poder, que las mismas personas que tienen el poder de hacer leyes, también tengan en sus manos el poder de aplicarlas”. Para Locke, el poder judicial forma parte del legislativo.
El poder legislativo es superior al ejecutivo, “pues el que puede imponer leyes a otro, forzosamente es superior”.

m) Pero en algunas circunstancias el poder ejecutivo puede actuar sin la subordinación al legislativo, quedando a su buen juicio y criterio, ya que el poder legislativo no puede atender a tantos casos particulares; o bien el bien público requiere del ejecutivo una conducta no contemplada o aún contraria a las leyes.
A esto llama Locke las “prerrogativas” del poder ejecutivo, con todos los peligros del caso, utilizando prerrogativas en favor de sus propios intereses, y arriesgando la propiedad y la seguridad del pueblo.Si el gobierno hace buen o mal uso de las prerrogativas, “el pueblo lo juzgará”, lo que implica el derecho del pueblo de resistir a la tiranía y a declarar la nulidad de su mandato.

En este sentido, Locke tiene una postura muy interesante, pues considera que los verdaderos rebeldes a la ley son los gobernantes que no se ajustan a ella, “son verdadera y auténticamente rebeldes”, pues fueron constituidos para actuar desde la constitución y el orden jurídico (para eso se funda la sociedad), y lo que hacen al violarlos es introducir el estado de guerra.
Al volver el gobierno al estado de guerra, queda disuelto y el pueblo elige otro.De allí que Locke no habla de revoluciones, sino de rebeldía del pueblo ante un gobierno sin legitimidad.Pero si el gobierno es legítimo, los que se rebelan “son culpables del mayor crimen que a mi parecer puede cometer un hombre”.

Cómo hace el pueblo para juzgar a un gobierno como tiránico, ciertamente que es un asunto complicado. Pero Locke, en líneas generales, dice que lo hace razonando y sintiendo, pues hablar no hace que los hombres dejen de sentir. Todo, pues, depende de lo que el pueblo ve y siente.Esta posibilidad de resistencia del pueblo a la tiranía, es el único límite eficaz y justo a todo gobierno, lo que implica agotar todas las instancias legales previas.De modo que la empresa política de la humanidad es una lucha interminable por salir del estado de naturaleza, con todas sus inseguridades y temidos males, y volver a caer en él.

 En síntesis:

Tales los grandes lineamientos de la filosofía política de Locke, considerado como el filósofo de los Estados Unidos, y también como el padre del capitalismo.Locke dedica casi toda su doctrina a la fundación de la sociedad, dejando en suspenso muchos temas relacionados con el seguimiento posterior de la sociedad civil, vínculos entre los ciudadanos, deberes, etc.
Efectivamente, su gran preocupación es el tema de la libertad, y su tesis es que no existe libertad sin ley. De allí la primacía del poder legislativo.

Y todo se fundamenta sobre la ley básica de la conservación de la propiedad (persona, bienes, libertad), ley que engendra todos los conflictos humanos.
Si esta ley es correctamente aplicada, produce abundancia en la seguridad.De lo contrario, habrá violencia, anarquía y destrucción de la vida y de la propiedad.
La gran tarea de la razón, y por tanto de la política, es conducir razonablemente esta tendencia o pasión de la conservación, en forma constructiva.Y como esta pasión es extremadamente poderosa, es también motivo para la difícil gobernabilidad de los seres humanos, cuyos sistemas de gobiernos serán siempre imperfectos.El gobierno sabio conoce esa pasión, la comprende y canaliza, haciendo de ella el fundamento mismo de la ley, la libertad, la seguridad y la riqueza de su pueblo.

Como un puente entre Locke y los sucesivos filósofos economicistas ingleses se encuentra David Hume (1711-1776), empirista y conservador al mismo tiempo. Pone como fundamento del gobierno el hábito de la gente y su interés, no el derecho natural ni el divino. Todo se centra en el interés, la utilidad, la seguridad y la estabilidad.

2  ADAM  SMITH  (1723-1790)

Nacido en Escocia, Smith fue profesor de Filosofía Moral en la Universidad de Glascow. Sus dos obras principales son Teoría de los sentimientos morales e Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones (1759 y 1776 respectivamente).

La fama de Smith se debe a que sentó las bases de la ciencia de la Economía, haciendo un alegato en favor del hoy llamado capitalismo liberal, y acercando estrechamente la política con la economía, con predominancia de esta última. Todo lo cual nos indica la importancia del pensamiento de Smith para el futuro.
Con él, la filosofía política hace un viraje hacia la economía, sobre la base de la libre empresa o liberalismo económico, siguiendo a Locke y dándole una formulación más completa, pero estrechamente ligado también a la filosofía de Hume.

a) Smith se pregunta qué es la virtud y qué la hace deseable, y responde que es aquello que merece aprobación, aprobación que se concede a partir de acciones concretas. Algo es viertuoso, si la sociedad lo aprueba.
A su vez, el móvil de los actos es el sentimiento (emoción o pasión), similar al concepto de “agradable y útil” de Hume.Es “el sentimiento del corazón donde se originan todas las acciones, y del cual depende en última instancia toda su virtud o vicio… En la conveniencia o inconveniencia que el afecto guarda con la causa u objeto que lo excita, reside la propiedad (o impropiedad), la decencia (o torpeza) de la acción”.
Si ese sentimiento causa efectos benéficos, entonces recibe aprobación; de lo contrario, castigo. Así se mide el grado de virtud de un acto, por una especie de “simpatía” de alguien hacia el acto realizado por otro. Si simpatiza, y el efecto es beneficioso, entonces aprueba.Por tanto, según Smith, lo que impulsa a los hombres a la virtud es la aprobación y el amor de sus semejantes.A esta doctrina la llama “los principios morales de lo justo e injusto”, que son tan naturales como lo es el sentimiento.
De esto desprende Smith el principio de que “el mayor precepto de la naturaleza es amarnos a nosotros mismos sólo como amamos a nuestro prójimo, o lo que es lo mismo, como nuestro prójimo es capaz de amarnos”.Este sentimiento inclina al hombre a socializarse con otros en una especie de sentimiento gregario, común también a los animales; o sea, es un animal social pero que no lo suficiente para que sea un animal político, como decía Aristóteles. De todo ello surge una moralidad universal, compartida por todos los seres humanos, cuya perfección consiste en “sentir mucho por los demás y poco por nosotros mismos… restringiendo nuestro egoísmo y fomentando afectos benevolentes…” (Una doctrina opuesta a la de Hobbes y cercana a la de Rousseau).

b) En cambio, lo que hace político al hombre y lo ata a la sociedad civil es el cálculo que se deriva de la utilidad (racionalidad utilitaria).
Y la justicia de la sociedad civil se orienta a que nadie hiera la persona, reputación o propiedad de otro, sobre la base de la ley social antes enunciada que “debe constituir el fundamento de las leyes de todas las naciones”.Por tanto, su concepto de justicia es muy negativo y coercitivo, no siendo digno de gratitud y casi de ningún mérito, pues también la sociedad civil y el Estado son como males menores, a menudo más orientados a la envidia, a los celos y al engrandecimiento propio a costa de los países vecinos.De esta forma., el amor a la patria casi es lo opuesto al amor a la humanidad y es un sentimiento más egocéntrico (patriotismo).

c) Por lo tanto, entre la moral natural y la social hay una situación de permanente conflicto, pues aunque cada uno busca la aprobación de los otros, sabe que será más aprobado si es próspero y rico. De modo que poco a poco la ambición pasa a ser el móvil de los actos (no la benevolencia).
Y así sucede que “esta tendencia a admirar y casi adorar a los ricos y poderosos, y a despreciar a las personas de condición humilde, aunque necesaria para establecer y mantener la distinción de rangos y el orden de la sociedad, es la mismo tiempo la causa más grande y universal de la corrupción de nuestros sentimientos morales”.Por ende, la gente va mirando más los resultados de los actos ajenos que no sus intenciones, lo que es inevitable y hasta necesario, pues nadie puede juzgar la rectitud de intenciones del otro, y a fin de cuentas, lo importante son los actos concretos que favorecen la felicidad de los demás. Con buenos deseos no se construye la prosperidad del mundo. Por tanto, la naturaleza de lo moral es muy paradójica, pues

·       una cosa es “el curso natural de las cosas” en que prosperan los hombres laboriosos, aunque fueran de humilde condición (y viceversa), como también los violentos y falsos, y
·       otra cosa son “los sentimientos naturales de la humanidad”, que tienden a que nos compadezcamos de los pobres y oprimidos, y nos rebelemos ante el éxito de los malvados.
Al fin, “el curso natural de las cosas” termina por imponerse, pues recompensa desde la regla de la utilidad que estimula la laboriosidad. Hay que esforzarse para que la humanidad sobreviva, y quien no lo haga merece el castigo correspondiente (o la recompensa, si lo hace).

Aunque Smith no acepta que la utilidad sea el fundamento de la virtud, reconoce que en la práctica así va sucediendo, y esto por un motivo psicológico, pues toda la gente va imaginando las ventajas de la prosperidad y de las riquezas, lo que aumenta su deseo de buscar los medios que le reporten el mejor beneficio.
Si bien al final, el hombre se da cuenta que la riqueza no es sinónimo de felicidad, pues “esas enormes y laboriosas máquinas inventadas para producir una cuantas comodidades superficiales al cuerpo, que constan de los más bellos y delicados resortes, que deben mantenerse en orden con la mayor atención, a pesar de todos nuestros cuidados están a punto de romperse en pedazos a cada momento, dejando en la ruina al infortunado poseedor”.
De modo que “en aquello que constituye la verdadera felicidad humana, los pobres no son inferiores de ningún modo a aquellos que parecen estar muy por encima de ellos… y el vagabundo que toma sol a un lado de la carretera posee esa seguridad que el rey està buscando”.

d)  Por tanto, lo que impulsa a la laboriosidad humana es un engaño de la naturaleza cuya “mano invisible” nos va guiando:
“Ese engaño es el que estimula y mueve la laboriosidad de la humanidad. Es lo primero que la llevó a cultivar la tierra… fundar ciudades y comunidades… inventar y mejorar ciencias y artes… Gracias a esa labor de la humanidad, la tierra se vio obligada a duplicar su fertilidad para mantener a una gran multitud de habitantes”
Y como el rico produce mucho más de lo que puede consumir, pues “la capacidad de su estómago no guarda proporción con la inmensidad de sus deseos”, entonces “está obligado a distribuirlo entre aquellos que preparan del modo más agradable esa porción que utiliza él, entre los que arreglan su palacio… todos ellos obtienen así del lujo y del capricho, esa parte de los bienes necesarios que en vano habrían esperado de su humanidad o de su justicia… Los ricos sólo toman del montón lo más selecto y agradable y consumen muy poco màs que los pobres… y a pesar de su natural egoísmo y rapacidad, y aunque sólo les interesa su conveniencia… dividen con el pobre el producto de las mejoras que han hecho.Se ven guiados por una mano invisible a hacer casi la misma distribución de los bienes necesarios que habría resultado si la tierra se hubiera dividido en partes iguales entre todos, y así, sin buscarlo y sin saberlo, ayudan al avance de la sociedad y brindan los medios para la multiplicación de la especie”.

Se trata, pues, de un importante argumento que será esgimido de ahí en más por el capitalismo posterior hasta el día de hoy.
La naturaleza va guiando al hombre, más que por la razón, por las pasiones y por un gran apetito ordenados a la supervivencia. Es cierto que la moral así es más imperfecta, pero son concesiones que hay que hacer para lograr la conservación de la especie.
La aprobación humana, fundamento de la virtud, se halla como dividida entre lo que debe ser y lo que es, lo que pide la moral y lo que exige la conservación.

Al mismo tiempo, en oposición a la doctrina griega de la división de rangos sociales con actividades específicas (Módulo 1), Smith entiende que sólo la democracia logra una democratización de la moral, pues resta importancia a la diferencia entre gobernantes y gobernados.
Y esta es la democracia a secas o democracia liberal, cuya tendencia es sustituir la vida política por la vida social entendida como vidas privadas que están juntas, con una fuerte organización económica, que la autoridad política protege, castigando a revoltosos y delincuentes, legitimándose las desigualdades sociales en función del orden, etc.Y para mantener ese orden, se necesitan esas concesiones o irregularidades de la moral, como ya se dijo.Se instala, por tanto, lo que podemos llamar el maquiavelismo moral de la democracia liberal, consistente en estrategias, disimulos y engaños para lograr los supuestos fines de la conservación y supervivencia.

Tras estos principios elaborados en su Teoría de los sentimientos morales, Smith se dedica en su segundo libro sobre La riqueza de las naciones. a establecer la economía como base de todo este sistema para que funcione correctamente.

e)         El pensamiento económico de Smith defiende la libre empresa en sentido amplio, pues el bienestar de la nación no puede separarse de su riqueza o producto nacional anual, que es la suma de los productos anuales de todos los habitantes.
Cada habitante hará el mayor esfuerzo para que su propio producto anual sea el mayor posible, y sólo lo podrá hacer si se le deja la mayor libertad posible.
Por tanto, la máxima libertad de mercado y la ley de la competencia son las bases de la nueva economía. Lo que hay que hacer es que el interés de cada uno se convierta automáticamente en interés que redunda en bien de todos:si cada uno pone el mayor empeño en su propia industria. “resulta que cada uno colabora de manera necesaria en la consecución del ingreso anual máximo para la sociedad.
Nadie se propone, por lo general, promover el bien público ni sabe hasta qué punto lo hace… sólo piensa en su ganancia propia; pero en este como en otros casos, es conducido por “la mano invisible” a promover un fin que no entraba en sus intenciones. Pero el hecho de que tal fin no entre en sus intenciones,  no significa mal alguno para la sociedad, pues al buscar su propio interés, cada uno también promueve el de la sociedad y de una manera más efectiva que si actuara en forma intencional.No son muchas las cosas buenas que vemos realizadas por quienes dicen servir sólo al interés público”.  Pocas, pues, y simples reglas:

·       La prosperidad de todos y de cada uno sólo se consigue con productividad.
·       La productividad descansa sobre la división del trabajo y la capacidad de cada uno.
·       Para evitar los abusos de comerciantes y fabricantes, se necesita la acción sabia del gobierno que pone freno a las irregularidades y fomenta sólo la libertad para lo que es útil, o sea, productivo (Smith está lejos de un Estado de “dejar hacer”, laissez faire, que se propondrá después).
·       El trabajo produce un valor agregado que se traduce en salarios, renta y beneficios.
Así los terratenientes y patrones también participan en el producto del trabajo con el aporte de sus capitales y tierras. Y a mayor acumulación de capital, mayor posibilidad de productividad.
 Smith trata de mantener una cierta moderación en su propuesta capitalista, aceptando las necesarias “irregularidades y concesiones” morales, pero abominando a los hombres del “sistema” que no comprendieron su punto de vista y propiciaron lo que hoy llamamos un capitalismo salvaje.

f)         A su sistema, Smith no lo llamó “capitalismo” sino “el sistema de la libertad natural”, o sea, la condición en la cual “las cosas se dejan discurrir por su curso natural, y en la que hay libertad perfecta”.
Curso natural, significa para él, dejar que los hombres hagan lo que instintivamente se sienten impulsados a hacer, en la medida en que eso sea “compatible con la seguridad de toda la sociedad”.
Smith contrapone la tendencia natural, a las leyes establecidas artificialmente por la razón política. Por tanto, la naturaleza apoya la libertad, mientras que la razón, afirma las limitaciones a la libertad.Y resuelve esta contradicción diciendo que él se declara en favor de la libertad de la razón que es utilizada en beneficio de la libertad de la naturaleza.

Así, pues, tanto en Smith como en el capitalismo liberal, la libertad no es importante por ser la condición de la existencia moral de todo individuo, y la condición para que se legisle a sí mismo (teoría más tradicional y típica del pensamiento de Rousseau y Kant), sino la condición de los hombres que aceptan vivir bajo el mando de gobernantes que defienden sus propiedades y sus personas (Locke).
El proyecto capitalista no està movido por el deseo de liberación interna de los hombres en función de la voluntad general o del bien común.Lo mueve la búsqueda de métodos para que los intereses particulares no sean solamente instintivos, sino que colaboren en la prosperidad de la humanidad, siendo, pues, una libertad puramente externa, jurídica y política. Smith sabe que esta libertad y este orden económico están plagados de irregularidades y de males indudables, pero pensaba que había un beneficio general para la humanidad, por aquello de “la mano invisible” de la naturaleza que sabría sacar bienes de los males. Actitud de resignación que hoy tanto predican los neoliberales, ante los “males necesarios” que hacen avanzar la prosperidad, o sea, el producto nacional bruto.

Smith recuerda que fueron los comerciantes y productores los que terminaron con el atraso de Europa medioeval y sus formas de feudalismo, como también con el poder económico del clero.
También colaboraron a ese nuevo progreso los grandes descubrimientos geográficos de América y lejano Oriente. Surgió así un comercio internacional que permitió “aliviar las necesidades de los demás, aumentando los goces de todos, y alentando el ingenio de todos”
Por tanto, la naturaleza nos guía hacia la economía como camino de prosperidad y felicidad universal.Esto, naturalmente, tiene un precio, que Smith intentó paliar con escuelas primarias gratuitas y con el estímulo de sectas religiosas para la vigilancia moral de la sociedad. Smith, pues, reconoce los males que engendra el capitalismo, pero no los censura ni censura a todo el sistema, como hará después Marx. Pero es él mismo quien dio el mejor argumento al marxismo que afirmará que “el capitalismo contiene la semilla de su propia negación”.

3  BARUCH  DE  SPINOZA (1632-1677)

Spinoza Baruch (Benito), holandés de Amsterdam, de padres hebreos. Conocedor profundo de la Biblia, fue expulsado de la comunidad judía por sus interpretaciones del texto sagrado. Vivió en la pobreza con una gran vida interior.Spinoza es el primer filósofo que escribió una defensa sistemática de la democracia.
Lo hizo en su Tratado teológico político en 1670, rechazando la filosofía política tradicional, aunque conserva el concepto de orden eterno que subyace y regula al orden humano.
Pero analiza el orden político como cualquier otra ciencia humana con el método analítico, buscando que el político sea un político científico. La razón, liberada de la pasión, es ciencia; ciencia que lleva al dominio de la naturaleza, libre de la resignación religiosa tradicional.
En este sentido Spinoza sigue la línea de Maquiavelo y Hobbes.
En lugar de falsas utopías, ahora se necesita un análisis científico con el método exacto de las matemáticas (iniciado por Descartes).Por tanto, también sigue a Maquiavelo en la búsqueda de una política realista, partiendo de lo que el hombre sólo es en la realidad.

a)         Spinoza supone que en el estado natural hay una multiplicidad de individuos, y cada uno procura vivir hasta donde puede.
La sociedad comienza cuando el individuo inteligente descubre las ventajas de la unión en el compromiso, y reconoce que eso le representa un aumento de su potencialidad.
Pero, mientras Hobbes entiende que el deseo de conservación es más primitivo que la constitución de la sociedad, la filosofía y la religión (el orden), para Spinoza (por influencia de la filosofía estoica) el orden eterno es anterior e independiente del individuo y de sus decisiones. El paso del estado natural al social no crea condiciones para el orden o al orden mismo, sino que la sociedad es la condición para descubrirlo por medio de la filosofía.Por tanto, lo que salvaguarda la conservación no es la pasión sino la filosofía.

b)         Y mientras Hobbes es monárquico, exigiendo un poder fuerte que garantice el orden, Spinoza concibe a los individuos como representantes de la articulación de un orden eterno en una jerarquía de partes y del todo, y acepta las diferencias naturales de los hombres como políticamente fundamentales.
Si los hombres son diferentes, tendrán distintas opiniones que no pueden ser igualadas o destruidas por el poder político.
Por lo tanto, siempre la democracia es lo mejor porque salvaguarda los intereses de todos, permitiendo la libertad de expresión que refleja las naturales diferencias que hay entre los hombres.Cuando la democracia es la encarnación de la enseñanza filosófica adecuada, regula las opiniones humanas por medio de instituciones políticas, sociales y religiosas, sin insistir en la uniformidad de opinión.
Cuando la opinión es tiranizada, entonces  la filosofía es destruida por el dogma o la superstición.
A la inversa, si se apoya a la libertad de la filosofía (libertad para pensar en forma razonable), la democracia es conservada, pues los intereses de la filosofía y de la democracia coinciden cuando están bien definidos.

En la democracia, cada individuo cede al Estado todos sus poderes, de modo que la democracia es “una colectiva asamblea de hombres que tienen colectivamente el más alto derecho a todas las cosas que estén en su poder”.
Si todos aceptan transferir todo su poder a un gobierno que expresa la voluntad de todos, entonces todos participan en el autogobierno. Y esto es velar por la propia conservación.Por lo demás, Spinoza defiende la libertad de expresión de todos los ciudadanos, sea de ideas políticas como religiosas. Esta libertad es condición para el progreso de la filosofía, artes y ciencias.

c)         En la ciencia política hay dos cuestiones fundamentales:
1.    Cuál es la forma del mejor Estado, desde el entendimiento científico de la naturaleza humana.
2.    Cómo persuadir a los hombres para que modifiquen sus actuales leyes y costumbres, a fin de que la sociedad se corresponda con el modelo de mejor Estado.

Spinoza entiende que la filosofía política tiene que ser útil, ayudando a los hombres a la mejor conducta.

Y dado que los hombres ahora son religiosos, no se puede hacer una ciencia política sin considerar esa situación ni malquistarse a aquellos que creen en las Escrituras. El correcto análisis de la actual sociedad y actual religión, supone también un análisis correcto de la sociedad y de la religión como tales.
 Por eso Spinoza escribe un tratado “teológico político”, y reconoce que la relación entre política y religión no es un accidente de la historia, sino que efectivamente es una relación que brota de la naturaleza humana.
El estudio científico de la naturaleza humana y de los fenómenos políticos (“como si fuesen cuestión de líneas, planos y sólidos”) exige un estudio minucioso de la religión, que es el modo más decisivo en que es condicionada la conducta política en las sociedades no científicas.

Aunque su postura personal no es muy clara (Dios existe en el mundo y se confunde con sus leyes), Spinoza parece tender a una religión propia de un hombre culto e ilustrado, más bien privada, dentro de una religión nacional con determinados rituales, porque las sectas religiosas y diferencias cultuales pueden poner en peligro la estabilidad pública.


d)         Los hombres son siempre movidos a actuar más por pasión que por la razón, en el estado natural, pero también después en la sociedad civil.
Las pasiones, miedo al dolor, deseo de placer, instinto de conservación, temor, esperanza, odio, no modifican su naturaleza por el hecho de que los individuos se unan para formar una sociedad.
De allí la función del Estado de mantener la unidad y de ayudar para contener la fuerza de las pasiones. Para ello, nada mejor que sostener la supremacía del temor y de la esperanza.El principio del Estado es el deseo de la propia conservación, y por ese deseo se conduce a la gente a la obediencia. El hecho de que la pasión tenga fuerza, no impide que la razón legisle. Y cuando los hombres obedecen más por la razón que por el temor, sólo entonces  son libres. La libertad es la vida de acuerdo con la razón.

Por su parte, el Estado tiene que expresar la armonía y el orden del universo.Cuando esto sucede, se puede obedecer en forma razonable a la ley de la sociedad.

e)         La sociedad surge por un acuerdo común de individuos que entregan su poder (poder que es igual a derecho) a una autoridad soberana; lo cual mejora el poder de cada uno para su propia conservación.
La autoridad soberana es un poder de un individuo razonable. Y una sociedad razonable se expresa en leyes razonables.Una vez que las leyes son emanadas, todos han de obedecerlas, aunque algunos no estén de acuerdo. De lo contrario, la sociedad se disuelve.La razón nos enseña a conservar nuestra libertad aún en la sumisión a una autoridad soberana.

Un Estado es poderoso e independiente
cuando, de acuerdo a los principios de la recta razón, promueve su fin en provecho de todos.Así como la ciudadanía comprende que su libertad depende de una república unida y fuerte, y que tal fuerza y unidad no impiden su libertad de pensamiento, así también la autoridad soberana del Estado comprende que hace mal cuando actúa contra los dictados de la razón. Debe actuar de tal modo de conservar la reverencia del pueblo, porque “El mejor Estado es aquel en que los hombres pasan la vida en armonía y en que las leyes se mantienen invioladas”.La política razonable consiste en que “los hombres sean guiados de modo que no consideren ser guiados, sino que vivan según su propio espíritu y por su propia opinión libre”

f) Concluyendo:
 La filosofía política de Spinoza es de especial interés actual porque combina la aceptación de la ciencia moderna con la concepción tradicional de la función normativa de la filosofía (ética);  y combina la política con las tradiciones y la religión en armonía y mutua autonomía.También es importante por ser el primer filósofo moderno de la democracia, y porque nos recuerda las dificultades a las que deben enfrentarse quienes aman la libertad.

Finalmente, Spinoza es un precursor del actual método científico de interpretación de la Biblia (análisis crítico histórico), pues postula estudiarla con la misma rigurosidad que cualquier otro libro o que la naturaleza, acercándonos a ella sin tendencias previas, encontrando las múltiples opiniones de los profetas y sus contradicciones.
Este análisis supone tener en cuenta los datos aportados por la historia, la lingüística, la forma en que fueron compilados los libros, etc. Algo que muchos recién hoy descubren o que aún resisten, ya lo expresó el ilustre filósofo hace más de trescientos años; un filósofo que nos sorprende por su moderación y equilibrio, como por su sugestivo misticismo panteísta. 

 MONTESQUIEU (1689-1755)

Carlos Secondat, barón de Montesquieu, profundo admirador del sistema político inglés, nos dejó su doctrina política  especialmente en la sátira Cartas persas (1721, donde muestra el estupor de los persas al contemplar lo absurdo de la corte de Luis XIV) y en su obra madura El Espíritu de las leyes (1748).

a) Montesquieu define las leyes, en su sentido amplio, como las relaciones necesarias que se derivan de la naturaleza de las cosas.
Son relaciones que gobiernan la acción de todas las cosas: de Dios sobre el mundo, de los cuerpos entre sí, etc.Pero estas relaciones generales entran en conflicto con las leyes humanas, que implican un hacedor de la ley, su promulgación y la coacción necesaria para hacerla cumplir. 
Como las leyes surgen de los hombres y sociedades concretas, es fundamental el estudio de la historia, que nos da el nexo entre teoría y práctica. La praxis política y el arte de gobernar exigen que cada sociedad sea concebida en su peculiaridad, o sea, a la luz de la historia, buscando las causas (filosóficas) que están por debajo de sus detalles y circunstancias.
Por tanto, política e historia necesitan, a su vez, de la filosofía. De estra forma, la ley en tanto “legislación” y la ley en tanto “relaciones necesarias entre las cosas”, quedan conectadas.

b) ¿Cómo eran los hombres antes de que hubieran leyes, y por qué surgieron las leyes?
Al principio, los hombres apenas se distinguían de las bestias, guiados por deseos e instintos ordenados a su propia supervivencia y con una mínima relación social.
Montesquieu supone que el hombre primitivo era promiscuo, con la sola prohibición del incesto. La familia primitiva estaba sujeta al macho con  hembras sumisas, con una poligamia muy extendida especialmente en los climas cálidos.Dentro de su natural salvajismo, las hordas gozaban de gran libertad, sometidas al guerrero más fuerte, con influencia de los sacerdotes. El trato a los esclavos y a los criminales era brutal y cruel. Había una relativa igualdad económica por el desconocimiento del dinero.En esa sociedad, el derecho natural era simple: la autoconservación y ciertas normas que regulaban las relaciones, especialmente familiares. Pero hay grupos que quieren sacar ventajas, lo que provoca un estado de guerra (similar a la teoría de Hobbes).

Y de la guerra surge la ley y el derecho, como un medio para suprimirla, sea la interna, sea con otros grupos o pueblos.El sentido de la justicia, la conciencia o el sentido del deber, nacen de la experiencia de la ley; no es un elemento previo por naturaleza.Aunque sí existen ciertas actitudes mínimas, como amar a los familiares, vengar el mal, atenerse a ciertas reglas de convivencia.
Montesquieu tiene, por tanto, un concepto positivo de la ley, que “es la razón humana en cuanto gobierna a todas las personas de la tierra; y las leyes políticas y civiles de cada nación tienen que ser simplemente los casos particulares en los que se aplica la razón humana”.

Estas leyes de cada nación tienen que estar relacionadas con su forma de gobierno, circunstancias físicas (geografía y clima, a los que da mucha importancia) y sociales (costumbres, religión, comercio, libertad, etc.).
Y todas las relaciones que las leyes tienen o deben tener, consideradas en su conjunto, constituyen su espíritu.
Por tanto, Montesquieu se separa del análisis político clásico del derecho natural, tanto como lo explica Sto. Tomás o Locke, y adopta una postura historicista que lo lleva al relativismo, pues la validez de las leyes depende de las circunstancias de cada pueblo, fundamentalmente de su historia.

c) Por eso Montesquieu comienza analizando las formas de gobierno como históricamente se han dado y dan. El tipo de gobierno nos aproxima al conocimiento de sus leyes, y de las pasiones que lo movilizan. Cada gobierno se perfecciona con un tipo determinado de leyes e instituciones, y es interesante comparar un sistema de gobierno con otro, viendo ventajas y desventajas.

1.         República democrática: el pueblo sólo puede confiar en su gobierno, si lo elige. Por eso, como pueblo soberano delega la autoridad para que el delegado haga lo que él mismo no puede hacer. Para asuntos externos y para la legislación necesita de un senado o consejo. Pero la legislación básica y general es objeto directo de la acción del pueblo. 
La democracia es un sistema mixto, ya que los altos magistrados son elegidos por todos los ciudadanos, y entre las personas ricas (pues no son cargos rentados). Los cargos inferiores, por sorteo, entre ricos y pobres.
Combina también el mérito de cada uno con su disponibilidad económica y de tiempo para dedicarse a la política. El principio de la democracia es la virtud entendida como patriotismo, amor a la república y a sus leyes. De esa virtud nacen otras virtudes ciudadanas: probidad, templanza, ambición política. La virtud ciudadana exige cierta igualdad económica-social, eliminando los extremos de riqueza y de pobreza, y debe ser estimulada con mecanismos especiales,  como un consejo de ancianos, fuerte autoridad paterna en la familia, mutua vigilancia entre todos, etc.

La democracia sólo puede subsistir en estados pequeños
, cuya gran cohesión favorezca la búsqueda del bien común, y no tolera formas corporativistas (influencia especial de ciertas agrupaciones) ni un clero independiente.
Montesquieu sólo entiende como repúblicas democráticas a las paganas de Atenas, Cartago, Roma, etc. pero ninguna cristiana.
La característica más atractiva de la democracia es la grandeza moral de sus ciudadanos, la libertad y la seguridad bajo la ley.Pero su necesaria pequeñez geográfica y su carácter popular la vuelven mediocre y poco apta para el desarrollo de los grandes talentos.

2. República aristocrática : sólo una parte del pueblo es soberano (antigua república romana, la Venecia actual). Necesita la moderación de los nobles para no acentuar las diferencias con el pueblo, privado de la participación. Y funciona mejor cuando hay gran número de nobles y poco pueblo.
 Montesquieu comparte la idea general de que la república, tanto democrática como aristocrática, sólo es posible en estados pequeños, pues resultaba inimaginable una democracia extensiva como la que hoy tenemos.Supone que cuando la república se amplía en territorio y riquezas, cae en el resquebrajamiento de su espíritu e instituciones.Para la defensa exterior (desventaja de un estado pequeño) lo mejor es la alianza en forma de confederaciones, como la holandesa de su tiempo.

3. Monarquía: gobierna una persona de acuerdo a leyes fijas y establecidas. Entre el monarca y el pueblo hay poderes intermedios: nobleza, concejos, e iglesia. El parlamento o un órgano similar queda como depositario de las leyes.
Estos grandes cuerpos, de gran autonomía y privilegios, son las encargados de poner freno al poder del monarca. Pero, cuando la monarquía une en la persona del monarca el poder ejecutivo y el legislativo (como en la Francia absolutista de su época) entonces se inclina al despotismo y corre peligro de inestabilidad.La verdadera monarquía, que surge en la Edad Media, tiene dos componentes: el rey y una importante clase noble.

El principio de la monarquía es el honor (la “nobleza”), o sea, la superioridad moral y de cualidades; no la virtud (patriotismo). De allí la severidad con que Montesquieu critica a las cortes, nobles y monarcas, aludiendo a su carácter miserable, adulación y engaños.
El código del honor establece límite a los excesos, y la sana ambición termina favoreciendo a la sociedad, pues se hacen cosas que satisfacen las necesidades del pueblo.Las leyes que favorecen el honor, tienen que garantizar privilegios hereditarios a las personas y propiedades de la nobleza.El lujo debe permitirse como medio de sustentar al pobre, y favorecer al comercio.

La monarquía está de por sí más inclinada a la guerra y a la conquista, y necesita de un territorio más grande que la república. Pero su grandeza inmoderada, favorece el despotismo y debilita el sentido del honor.
En general, la monarquía es menos justa, moral y estable que la democracia, y supone siempre una gran desigualdad. Pero es compatible con una ley escrita o consuetudinaria que protega al súbdito aún en la desigualdad.Montequieu (francés), aunque critica el absolutismo real y la corrupción de la nobleza y de la rica burguesía, no aconseja el paso al estilo monárquico constitucional inglés (que mucho admira) ni a la república (muere 34 años antes de la revolución francesa).

4. El despotismo: se da cuando un hombre gobierna sin ley alguna. Los ejemplos los toma Montesquieu del Cercano Oriente y del sur de Asia, y de algunos casos europeos, civiles y eclesiásticos. El déspota generalmente necesita un visir o lugarteniente que administre.
El principio del despotismo es el temor, apoyado en la fuerza bruta. También depende del servilismo, la ignorancia y la carencia de virtud de la gente.Aunque es el gobierno más inhumano, corrupto y estúpido, sin embargo prevalece entre los hombres.Montesquieu supone que el clima y la geografía de Asia predisponen para el despotismo, y que prospera entre las masas, sobre todo ignorantes y que ocupan grandes territorios.

De estas cuatro formas de gobierno (concretas e históricas), el pensador francés considera que la democracia es la mejor, dado que el patriotismo, virtud fundamentalmente emocional, contribuye al bien común, en forma similar a lo que sucede en una familia.
Como vemos, su concepto de virtud es esencialmente funcional, en cuanto es vehículo para satisfacer las necesidades de la sociedad, sin tener un valor ético propio (como sucede en la teoría clásica greco-cristiana).

d) Podemos observar que en los cuatro sistemas descritos, ningún sistema se apoya en la primacía de la libertad.
Esto lo remediará Montesquieu  presentando a Inglaterra como único país cuyas leyes tienen a la libertad como su virtud fundamental. Libertad entendida como derecho de hacer cualquier cosa dentro de la ley. Lo que caracteriza a Inglaterra es una constitución equilibrada, y el sentido de seguridad legal que tiene el ciudadano (ambos aspectos muy relacionados).
También la división de los tres poderes, que están constituidos de una cierta manera. Así, el poder judicial, con sus tribunales y una legislación escrita estricta. El legislativo, con sus dos cámaras, una que representa a los nobles (lores) y otra al pueblo de condición inferior (comunes). El ejecutivo, con un rey que tiene derecho al veto de las Cámaras, y ministros que pueden ser controlados por el legislativo, aunque el rey no pueda ser destituido.

A esta Inglaterra así descrita, Montesquieu considera como más justa y libre, no sólo que las monarquías, sino también que las democracias, pues ha logrado controlar también al pueblo evitando la demagogia.Otras ventajas de Inglaterra son el individualismo (libertad individualista), la separación de la religión de la política, la libertad para filósofos y científicos, su espíritu comercial capitalista, su poderío naval, su frugalidad, pago de impuestos generalizado, y gran ambición y avaricia (búsqueda de intereses individuales): todo lo cual favorece la libertad y el patriotismo. Inglaterra es una sociedad secularizada e interesada en los bienes materiales, pudiendo permitir más libertad que la antigua Atenas y sin necesidad de las tradicionales virtudes.Y debido a su constitución, puede gozar de larga estabilidad sin peligros de disolución interna.Montesquieu considera que el sistema inglés es impracticable en Asia, cuyo clima inclina al despotismo, e improbable en ciertos países europeos. Pero no aconseja la revolución para pasar al modelo inglés.

e) Respecto a la esclavitud, se opone a la tesis de Aristóteles y de los romanos (módulo 1), y sostiene que la guerra no da derechos a esclavizar a los vencidos, y que nadie nace esclavo por tendencia natural. Pero admite que los hombres tienen una tendencia natural a sojuzgar a sus semejantes.
 Montesquieu es optimista con respecto al tema de liquidar la esclavitud (con la ayuda del cristianismo y de la ilustración), pero es pesimista respecto a la posibilidad de eliminar las guerras entre naciones, aún en Europa.
Sólo considera justa la guerra que se hace en defensa propia, sin que la victoria dé derechos sobre las personas de los vencidos, pero sí sobre el territorio en disputa.Pero es pesimista sobre el respeto de las naciones al derecho internacional, pues se guían más por intereses egoístas y por la fuerza que por la razón.

f) Otro elemento novedoso de la concepción política de Montesquieu es la importancia que le asigna al tema del comercio, algo muy infrecuente en la filosofía política (comercio y mercantilismo muy acentuado en Francia desde el ministro Colbert con Luis XIV y la creación de la Compañía francesa de Indias)
Como Locke, considera que la agricultura condujo al uso del dinero, lo que produjo una gran desigualdad.Pero lo realmente importante, desde el punto de vista político, es el comercio internacional, que aumenta las riquezas, las que llevan al lujo y a las artes, como sucedió en la antigua Grecia.
Montesquieu dice que el comercio internacional es la comunicación de los pueblos, comunicación relacionada con la civilización en dos sentidos: por medio de las riquezas y del arte, y por medio de la filosofía. Cuando no hay comercio, la sociedad es cerrada, y dominada por los prejuicios y la superstición (religión decadente) y por la barbarie.El comercio hace salir del localismo, hace conocer nuevas formas de vida y cuestionar las propias costumbres tradicionales, mientras eleva el nivel de vida y permite al hombre descubrir más sobre la naturaleza. Todo lo cual hace posible la filosofía, o sea, el mayor y más profundo conocimiento de la naturaleza y del hombre. Comercio y filosofía (empirista) hicieron sucumbir el espíritu medioeval y provocaron el renacimiento de la modernidad.

Así Montesquieu, siguiendo a Maquiavelo, hace ver que los llamados vicios son las virtudes actuales que fomentan el mejor orden político: como la ambición, el amor al dinero, a las riquezas y al comercio en general (todo lo cual era condenado por la moral tradicional, como vimos en el último punto del módulo 3, que más bien favorecía la agricultura).
Montesquieu es un entusiasta propulsor del comercio y del cosmopolitismo (hoy hablamos de  “globalización”), indispensables para la nueva filosofía y para liquidar los restos del pensamiento medioeval.

g) Hay, pues, una menor relación entre ética y política. En realidad, la vida política no puede ser guiada por la ética, pues las virtudes políticas, al igual que sus vicios, son pasiones.
El hombre, más que un ser racional, es a lo sumo un ser filantrópico; su preocupación no es la virtud (en sentido tradicional) sino su libertad y bienestar.
Esto lleva a Montesquieu a una ambigua valoración del cristianismo (se cuida bastante de criticarlo por temor a la censura política y religiosa), pues mientras afirma que es el mayor bien de la humanidad y con las mejores virtudes, dice que con tales virtudes no se puede hacer política, pues quien es muy santo es mal ciudadano. La mejor religión es la que más ayuda a los hombres a ser buenos ciudadanos.
Aún reconociendo los beneficios que aportó el cristianismo (contra la esclavitud, contra el despotismo de los monarcas, contra la guerra) señala como deficiencias: su oposición al comercio y al préstamo, su apoyo a la castidad conventual que desalentó el matrimonio, su oposición al divorcio, su fomento de la desobediencia civil y las luchas internas entre cristianos.
Pero no apoya la absoluta libertad de conciencia y la diversidad religiosa dentro de cada nación. Donde hay religión , hay que tolerarla, pero sin traer otras nuevas.

En definitiva: a pesar del desorden de su libro y de cierta confusión de conceptos, el aporte de Montesquieu se concentra en el análisis histórico que hace de la política, desde una percepción de la realidad y no desde principios generales (de allí que no propicie la expansión universal de la libertad inglesa y de la revolución). Al mismo tiempo, al intentar separar la política de la ética, favoreció la autonomía de la política como ciencia y como arte de gobernar, continuando con la línea moderna ya iniciada por Maquiavelo.
El pensamiento político de Montesquieu, anterior al de Rousseau,  representó una gran novedad en la Francia absolutista, acrecentó el odio popular contra la nobleza y encendió la mecha democrática y participativa de la ciudadanía.Pero ni la monarquía supo aprender de sus lecciones, ni la futura revolución supo captar su espíritu moderado.

 

 

 

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