Ideologías… Nuevas corrientes de pensamiento. Ingleses: Bentham, J Mill, S Mill


NUEVAS CORRIENTES DE PENSAMIENTO DEL SIGLO XIX 


En este per
íodo nos encontramos con un impresionante mosaico de movimientos filosóficos de todos los tonos y colores, cuya sola enumeración ya resulta complicada. Un mosaico que muestra la desintegración de toda unidad de pensamiento en Occidente y los intentos frustrados por encontrar un rumbo a una sociedad desconcertada.

a) La historia del pensamiento europeo aparece como en movimientos pendulares, de modo que al
ilumnismo y racionalismo que transforman al hombre en un observador científico y racional de la realidad, siguió necesariamente la propuesta del Romanticismo, desde principios del siglo XIX, que comienza a admirar a la Edad Media y los valores religiosos, con un retorno a la historia, el sentimiento de la belleza y los valores del espíritu, tan desatendidos por el racionalismo intelectualista.

Es la exaltación de lo irracional y espontáneo del ser humano, de una creatividad ajena a tantas leyes universales, y de la fuerza del sentimiento y de la libertad, engendradora ésta de las autonomías de los nuevos países.


Contra la filosofía de la razón
, el romanticismo levanta los ideales de la filosofía de la vida, más concreta, más individual y más loealista; el renacimiento de la belleza y de los sueños utópicos, del heroísmo y de una vida que quiere salir de la rutina y de la formalidad de la ley y del deber kantiano. Con la belleza artística (tan singular en los poetas y músicos románticos, ver Guía histórica), aparece también una religión más emocional que dogmática, con un Dios tan cercano a la realidad que el cosmos termina identificándose con él (panteísmo).

El romanticismo (cuyo antecesor fue Rousseau) nace en Alemania y desde allí se propaga por toda Europa. Al romanticismo filosófico corresponden las figuras de Herder, Schiller y Novalis, entre otros, todos al comienzo del siglo XIX.


b) En forma simultánea se desarrolla en Alemania (que lidera el pensamiento filosófico) el Idealismo, tanto el idealismo ético de Fichte
(+ 1814), redactor de los famosos Discursos a la nación alemana (1807) para incitar a la lucha contra Napoleón y propiciador de un Estado socialista; como el idealismo estético de Schelling (+1854), compañero de Hegel (1770-1831), quien lleva a su culminación el pensamiento idealista y cuyas ideas políticas estudiaremos con mayor profundidad.

Para el Idealismo, el punto de partida del pensamiento es la autoconciencia del yo, que se pone y se afirma a sí misma solamente. El contenido de experiencia es, en definitiva, posición del yo: carece de un ser diferente al del propio pensamiento. A la filosofía corresponde indicar el fundamento de toda experiencia y, por lo tanto, justificarla. Es decir, una vez más, la razón filosofando justifica y determina la experiencia, que pierde su propia autonomía. Esto es así, aunque el proceso según el cual se pasa de la experiencia a la única realidad se haya dado a lo largo de la historia, avanzando hacia la plena autoconciencia del yo como productor del mundo.


¿Por qué el yo sale de sí y pone el mundo? La respuesta de los idealistas no es unívoca. En el caso de Fitche, por pura libertad. Toda oposición que el yo se crea tiene por único sentido el ser superada por el yo. El yo conocees decir, pone la experiencia sensible – sólo para superar su conocimiento. En el caso de Schelling, por placer estético, pues el arte es el único verdadero y eterno órgano y documento a la vez de la filosofía.


La cúspide del pensamiento idealista se alcanza con Hegel, para quien el yo autoconsciente y absoluto es definido como Espíritu. Este Espíritu no está
, desde un principio, adecuado consigo mismo, por lo que la historia es la historia del Espíritu que va pasando de la conciencia sensible, a la conciencia de lo universal, y finalmente a la autoconciencia.


El movimiento del pensamiento,
.en todos los autores idealistas, es dialéctico.
Esto quiere decir: a un hecho o proposición cualquiera
, denominada tesis, se le opone su contrario, la antítesis; resulta de ambos una síntesis que supera y conserva los dos momentos anteriores.
Este movimiento se encuentra tipificado por Hegel en su »Fenomenología del Espíritu», donde posiciones espirituales y posiciones históricas concretas son interpretadas bajo la ley de la dialéctica. La historia de la humanidad es la historia del Espíritu que busca coincidir perfectamente consigo mismo.
El Espíritu rige la marcha de los acontecimientos que son
, por lo tanto, perfectamente racionales; por otra parte, sólo lo racional merece el título de real. Hegel pensaba, además, que su filosofía era el punto de llegada de toda la filosofía occidental, y su estado definitivo y pleno. .


El idealismo tiene una variable religiosa en Schelermacher
(+ 1834) con su doctrina del sentimiento de lo infinito y una mística que permite al hombre ser una sola cosa con él.


El Idealismo también provoca la reacción de Schopenhauer (+
1861) que propicia a la Voluntad ciega e irracional como esencia de la realidad, con pesimismo sobre el sentido de la vida que debe orientarse hacia el arte, la justicia, la compasión y la ascesis que conduce al estado de »Nirvana».

Las ideas de Hegel, confusas y contradicotrias en muchos puntos, provocan una fuerte polémica entre la derecha hegeliana (conservadora) y la izquierda, liberal y crítica hacia «el maestro», teniendo esta última por representantes principales a David Strauss, los hermanos Bruno y especialmente a Feuerbach (+ 1872), primer teórico del humanismo absoluto o ateo, quien proclama la muerte de Dios, el nacimiento de la religión del hombre y el materialsimo dialéctico; y a Marx (+1883), que absorbe las ideas de Feuerbach y cuya doctrina observaremos con más detalle (aunque la estudiaremos antes que las de Hegel por motivos didácticos, dada su crítica al.capitalismo inglés).


Feuerbach publica entre 1841 y 1845:
«La esencia del cristianismo», «Principios de lafilosofia del futuro «y «La esencia de la religión».
Dios es un simple ídolo fabricado por el hombre que se aliena en su culto. »El ser divino no es otra cosa … que el hombre real objetivo … al que contempla y adora como un ser aparte». Es objetivo de la filosofía criticar esta alienación humana para que el hombre recupere su plena humanidad.


En el plano espec
íficamente cristiano se destaca David Strauss, autor de la Vida de Jesús que interpreta desde los mitos, sosteniendo que todas las religiones son un largo camino de la humanidad hacia el desarrollo del Espíritu Universal.


e) Cap
ítulo aparte merece el danés Kierkegaard (1813-1855) que postula el retorno a la fe cristiana como única solución al problema del hombre. Sólo frente a Dios el individuo resuelve su singularidad y su crisis existencial, Kierkegaard será redescubierto después de la primera guerra mundial y considerado como padre del existencialismo.


En Italia tambi
én se da un importante renacimiento filosófico, especialmente con la corriente espirtualista de Mazzini (+1872) con el ideal de una época social centrada en la Humanidad y en Dios, cuya encarnación es el pueblo, y de Rosmini (+1855) que postula una reforma de la conciencia cristiana y del clero sobre el fundamento de la persona, su Iibertad y el conocimiento. Con ideas similares se destaca Gioberti (+ 1852); todos ellos propulsores de una nueva pedagogía coincidente con el surgimiento de numerosas congregaciones dedicadas a la enseñanza.


d) En Francia
, tras el periodo de restauración de la monarquía y de una corriente tradicionalista católica, se inicia en la segunda parte del siglo XIX el importante pensamiento del Positivismo, como reacción a tanto criticismo kantiano, idealismo y romanticismo.
Se postula, en consecuencia
, la validez de las ciencias positivas en un amplio proceso cultural que tendrá variada repercusión en la Europa industrializada y fuera de Europa, como en Brasil que adopta sus principios y el lema: «Orden y progreso».


El positivismo es b
ásieamente un método que consiste en estimar la experiencia como único criterio de verdad, cualquiera sea ~l objeto de la investigación (lo natural, lo religioso, lo psicológico o lo social).


Como consecuencia de esta postura
, hay rechazo de la metafísica y actitud agnóstica (de duda y de un no poder conocer) ante lo que no cae bajo la observación sensorial; concepción mecanicista de la naturaleza, y determinismo de los hechos naturales y humanos; explicación de la vida y de los fenómenos humanos desde el evolucionismo y la psicología empírica, e importancia del análisis crítico de los hechos sociales, morales, psíquicos, económicos, religiosos, etc.
El positivismo religioso fue desarrollado por Strauss (+1874), famoso por su «Vida de Jes
ús», en la que explica míticamente los evangelios, y por el teólogo Bauer (+ 1882) que pone en dudas la existencia histórica de Jesús.


De esta manera la ciencia se transforma en la gran religi
ón de la humanidad y único conocimiento verdadero. Nace, pues, un nuevo optimismo y una nueva utopía, que tiene dos direcciones, la social y la evolucionista.


El representante m
ás importante del positivismo es el francés Augusto Comte (1798-1857, Curso de filosofia positiva; Sistema de política positiva), un hombre de grandes inquietudes sociales y religiosas, y considerado como fundador de la moderna Sociología .

Describe el proceso histórico de la humanidad en tres estadios: el teológico o religioso (ingenuidad, fantasía mágica, autoritarismo sacerdotal y militarismo), el metafísico filosófico (soberanía de la razón y del pueblo) y el positivo, que es el más avanzado, pues busca la relación entre los fenómenos. Su finalidad es. someter toda la naturaleza al hombre conforme al lema: «Saber para prever, prever para poder».
Comte considera a la sociolog
ía positiva como la ciencia suprema y propone una nueva religión positiva de la Humanidad o del Gran Ser (los nuevos santos son los inventores y revolucionarios, hay un nuevo catecismo positivista, etc.) fundamentada en el amor que unificará a toda la humanidad.


El positivismo evolucionista (todo surge por un proceso evolutivo, a
ún el hombre que desciende de homínidos y simios) tiene como representantes importantes a Lamarck (+1829), y Darwin (+1882) con su obra «Sobre el origen de las especies», tras un extenso viaje científico en el que visitó nuestra Patagonia.
Todo lo cual provoca dr
ásticas reacciones de la Iglesia que apela a los relatos bíblicos para oponerse al evolucionismo, teoria que será dmitida oficialmente por el Papa Juan Pablo II.


Dentro de la corriente positivista podemos citar tambi
én a los utilitaristas Bentham y Stuart Mill (los veremos con cierto detalle), y al positivismo evolucionista del liberal inglés Spencer (+1903) Renán (+1892) y Ardigó (+1920), como otros numerosos científicos de Italia y Alemania.
En tanto, el positivismo social se introduce con Saint Simon y los socialistas utópicos

e) El último periodo del siglo XIX y principios del xx está marcado por una gran diversidad de corrientes neokantianas algunas, voluntaristas otras (Hartman, +1906, Y Wundt, +1920), historicistas relativistas (Dilthey, + 1911), humanismo absoluto de Nietzsche (lo veremos con detalle), humanismo existencialista español. (Unamuno, +1937, Ortega y Gasset, +1955), pragmatismo angloamericano (Pierce, +1914, W. James, +1910, Dewey, +1952), neohegelismo italiano (Gentile, +1944, y Croce , +1952) Y seguidores de las corrientes ya vistas.


Tambi
én se destaca el pensamiento de Bergson (+1941) que, contra el racionalismo y el positivismo, afirma la intuición y la evolución constante de una fuerza vital (élan vital); y la Fenomenología de Husserl (+1938) y de Hartman (+1950) que postulan el análisis fenomenológico.


Tienen tambi
én su importancia más tardeel dinamismo espiritual de Blondel (+1949), y el renacimiento de la escolástica en el neotomismoy del cristianismo social.

f) Finalmente ya en pleno siglo XX debemos destacar el importante movimiento del Existencialismo, con su sentido tr
ágico de la vida, que nace en Kierkegaard y en Heidegger (lo veremos en detalle) y tiene un amplio desarrollo especialmente en Francia con
Jaspers (+1969) que afirma la existencia humana como pura posibilidad y absoluta libertad;

Sartre (+ 1980) que niega todo sentido a la vida del hombre, pues
éste vive en la angustia de la náusea. Sartre desarrolla sus ideas en textos filosóficos, pero también en novelas y obras dramáticas como La náusea (1938) en los que el hombre busca ser Dios pero fracasa en su intento, de modo que la vida se transforma en un tormento.
Su obra filos
ófica más conocida es El ser y la nada.

Por su parte Gabriel Marcel (+ 1973) propicia un existencialismo cristiano que no renuncia al sentido dramático de la existencia, pero la abre a la esperanza, al amor y a la fe en un principio trascendente.

En Rusia se destaca el existencialismo de Chestov (+1938) de fuerte acento religioso
y opuesto a todo iluminismo científico o filosófico, y de Berdiaev (+1949) que busca regenerar a la humanidad, no desde la ciencia, sino desde una doctrina integral del hombre y desde la libertad del espíritu.

2. El pensamiento utilitarista ingl
é

Jeremy Bentham
(1748-1832) y James MilI (1773-1836)


Los escritos m
ás importantes de Bentahm fueron realizados a fines del siglo. XVllI: Fragmento sobre el gobierno (1776) y Principios de moral y de legislación (1789), coincidente con la revolución francesa. Bentham, político y filósofo, es el fundador del utilitarismo., según el cual, un acto. es justo. o. injusto. si sus consecuencias son placenteras o. desagradables; porque lo. bueno. o. lo. malo. se relaciona con el placer o. el dolor que produce un acto,

Por otra parte, el progreso sólo depende del conocimiento enciclopédico, pues todo lo relacionado con la tradición es ignorancia, incluso la tradición y la legislación inglesa.


a) Bentham pretendi
ó establecer un marco general de condiciones sociales que, según creía, harían avanzar el bienestar público, no. solo en Inglaterra sino en el mundo entero.
Su objetivo era lograr la mayo
r felicidad posible y para el mayor número de personas.

Propone una ciencia jurídica universal pero. adaptada a las condiciones históricas del lugar donde se aplica, pero sin que las costumbres (prejuicios) impongan su criterio sobre la ley científica.

Todo conflicto entre conservadores y progresistas debe resolverse en favor del progreso, un progreso cuyas verdaderas bases recién ahora se está poniendo.

y estas bases son simples:
mejor alimento, mejores condiciones sanitarias, mayor igualdad de oportunidades, mejor educaci
ón. Con ellas, la felicidad humana está asegurada.

Por tanto, un método sencillo, fácilmente captable y realizable, y muy optimista.


y
por su puesto, el progreso material produce las condiciones para el progreso en la esfera espiritual.

La felicidad humana no depende de un bien objetivo o de derechos naturales, como los proclamados en Estados Unidos o.en Francia, sino sólo de condiciones de las que cada ser humano sacará mayor o menor ventaja.


Por otra parte, todo depende de la mayor o
menor injerencia del Estado en la regulación de la vida de los ciudadanos. Como siempre habrá conflicto entre deberes y deseos, cada uno debe aprender a manejarse desde el cálculo. y la utilidad, dejando el Estado toda la libertad necesaria y justa.


Bentham, optim
ísta, creyó que el hombre no era tan rebelde como para necesitar muchas restricciones del Estado, y que siempre es mejor aplicar incentivos que castigos, lo. que influyó en Inglaterra en la reforma del derecho penal (aplicar menos penas de muerte) y en la extensión cada vez mayor del derecho. al voto, pues no. hay una clase de personas aptas po.r naturaleza para gobernar.


b) Estas ideas se fundiero
n con las de liberalismo económico, libertad intelectual y tolerancia religiosa. Era necesario levantar toda barrera al libre comercio, a la expresión y crítica ciudadana y a la tolerancia religiosa, admitiendo en igualdad a católicos, judíos y ateos. Su ideal era una sociedad de individualistas dispuestos a cooperar. Nadie debe considerarse infalible al percibir e interpretar la realidad.

Su lema para el buen ciudadano era: «Obedecer puntualmente y criticar libremente«. Con esto se lograba una perfecta armonía entre libertad y autoridad.

Su pasión fue descubrir «ese sistema cuyo. objeto es crear la urdimbre de la felicidad, por medio de la razón y de la ley».

Todo ello. apoyado en el principio de utilidad: «es el principio que aprueba o desaprueba toda acción, según la tendencia que parezca tener para aumentar o disminuir la felicidad de aquel cuyo interés está en juego, y de cualquier acción, tanto de cada individuo en particular como de cada medida del gobierno … »

Este principio de utilidad ha sido sancionado por la naturaleza, pues «la naturaleza ha colocado a la humanidad bajo el gobierno de dos amos soberanos: el dolor y el placer. Sólo ellos pueden indicar lo que debemos hacer y determinar lo que haremos« (Principios de Moral y Legislación)

Por tanto, toda acción racional es una acción que está en conformidad con el principio de utilidad.


e) Y
como hay tantos criterios individuales sobre qué es lo útil y lo placentero, no queda más remedio que acudir al debate y a la deliberación cooperativa, único remedio contra la anarquía moral; sobre la base consensual de aceptar el criterio de utilidad como norma fundamental (no la ley natural).

Lo justo es simplemente lo útil.


Por todas estas consideraciones que apuntan a decir que el bien supremo es un «absurdo consumado», Bentham consideró a Platón como «el gran fabricante de absurdos», y también rechaza la »voluntad general» de Rousseau
, pues sería una forma de imponer la virtud a los ciudadanos.

Bentham, como Hume, vio que la teoría del contrato social presupone un compromiso anterior de cumplir las propias promesas, y entendió que ese compromiso deriva del principio de utilidad, como también el aceptar o rechazar tal o cual gobierno.


Por lo mismo, «el objetivo general de todas las leyes … es aumentar la felicidad total de la comunidad
. .. y excluir todo lo que tienda a restar esa felicidad».
En consecuencia
, el único fin de los legisladores es garantizar los placeres y la felicidad del pueblo, pues toda política y toda legislación debe ser explicable por el, principio de utilidad.

d) James MilI fue el principal discípulo de Bentham, e inventó un programa educativo para criar a su propio
hijo Stuart, quien sería la encarnación del ideal utilitario. Al mismo tiempo, pretendió poner en práctica sus ideas, pensando que, sin violencia, podrían hacerse las drásticas reformas parlamentarias que Inglaterra necesitaba y convencer a la opinión pública mediante razonamientos.


En su Ensayo sobre el Gobierno (1820) propicia un gobierno representativo, democráticamente elegido, ampliamente popular, con el fin de terminar con la modalidad aristocrática inglesa.

Sostiene que mientras no haya un gobierno comprometido en la equitativa distribución de los «escasos materiales de felicidad», el poder defenderá siempre a los ricos contra los pobres y trabajadores, cuya principal fuente de riqueza es el trabajo.


Pero después, Mill llega a la conclusión de que es imposible un gobierno democrático, y que lo mejor es combinar la monarquía con la aristocracia
, pero sin arrollar al pueblo (sí controlarlo), para lo cual era necesario reforzar la Cámara de los Comunes, a fin de que sea un órgano verdaderamente representativo del pueblo (por cierto, pueblo sólo de varones y de propietarios, aunque fueran pequeños).



John Stuart Mil
(18061873)


Educado en el utilitarsimo de su padre y de Bentham
, J. S. Mill desempeñó altos cargos en la administración de las Indias y fue miembro del Parlamento.
Sus escritos más importantes son:

Principios de economía política (1848) y Utilitarismo (1863).


a) El hijo de James Mill tuvo que enfrentar las críticas a la teoría utilitarista de su padre y al hecho de deducir toda la teoría política del supuesto principio del placer, sin tener en cuenta las consideraciones históricas. La suya, por tanto, será una propuesta de utilitarismo moderado y condicionado.

Influenciado por el pensamiento francés, propone en su filosofía de la historia al progreso como un ideal posible y deseable, pero no inevitable. La historia muestra el avance desde la barbarie a la civilización y marca lasleyes para avanzar de etapa en etapa.


Así, la filosofia de la historia, interpretada como la filosofia del progreso, es considerada fundamental para la ciencia política
, a la que le da una nueva dimensión, El gobierno debe saber qué hacer para alcanzar sus fines, pero también para avanzar a la siguiente etapa superior de civilización; dificil tarea pues no hay modelo posible por delante que imitar.

Pero S. Mill no tiene respuesta clara para determinar cuál es la causa eficiente del progreso social, aunque señala algunas condiciones, como la jefatura de los individuos superiores y más aptos, la obediencia, la libertad, las ideas nuevas, y la superación del conflicto entre demandas de estabilidad y demandas de reformas.

S. Mill considera como señales de civilización la existencia de un gobierno responsable y la aparición del conocimiento científico. De este conocimiento, especialmente en el campo social (sigue en esto a Comte, fundador de la moderna sociología), depende el futuro progreso de la humanidad. También comparte las tesis de Tocqueville sobre el constante avance de una democracia moderada, y el equilibrio necesario entre igualdad y 
libertad.

b) La adopción de esta filosofía de la historia exigió una revisión de la teoría ética del utilitarismo (principio del placer).
A S. Mill no le pareció adecuado que el fin del Estado fuera pr
omover el placer e impedir el dolor.
Para ello distingue entre placeres superiores, mentales y espirituales, y placeres del cuerpo. Por tanto, la felicidad depende no sólo de estos últimos, sino del logro de los placeres espirituales, aún a costa de dolor y de sacrificio. La obtención de los placeres superiores, no solamente indica un mayor grado de civilización y la posibilidad de vivir en unidad y mayor justicia, sino que requiere la vivencia de la libertad social.

Obviamente, estos placeres superiores son una finalidad del Estado y objetivo de su tarea educativa.


Por tanto, la educación moral de los ciudadanos, tanto por el Estado como por particulares, es principal responsabilidad de la sociedad buena
, procurando lograr de cada hombre un «ser progresista que desarrolle todos sus talentos y que participe activamente en la vida política, no sólo desde la obediencia pasiva.


e) La teoría sobre el Estado, la desarrolla S. Mill en Consideraciones sobre el Gobierno Representativo (1861).
Se aparta de la discusión de si el gobierno depende de la naturaleza o de un contrato convencional
, y señala tres condiciones en el pueblo para un gobierno posible: aceptación del nuevo gobierno, disposición para sostenerlo, colaboración para que cumpla sus propósitos.

Estos propósitos o fines generales son el orden y el progreso social, ambos aspectos intimamente relacionados. En definitiva, es el progreso el único fin del gobierno, que debe conciliar la cautela (orden) con la audacia (progreso) en un sano equilibrio.

Índice de un buen gobierno es la promoción de la virtud y de la inteligencia del pueblo mismo, y el buen uso que sabe hacer de la cualidades de la población. Mili subraya la importancia de desarrollar al pueblo yeducarlo.


La vida civilizada tiene
tres lecciones básicas y sucesivas
: obediencia, trabajo y gobierno propio. Son los pasos de la barbarie y la esclavitud al gobierno propio, cuya principal virtud debe consistir en ayudar al pueblo a pasar a la etapa siguiente de progreso.


d) El mejor sistema de gobierno que responde a los principios anteriores es el representativo, que rivaliza con el despotismo benévolo. Aunque un
. despotismo moderado tenga algunas ventajas, la historia demuestra que los pueblos libres prosperan más que los sometidos al despotismo.
Y más importante aún
, el despotismo exige al pueblo una actitud pasiva de obediencia, y no puede desarrollar las capacidades más nobles y creativas de todos los ciudadanos.

Por lo tanto, aunque el despotismo pueda ser una etapa necesaria para que el pueblo aprenda a obedecer . (gobiernos de caudillos militares o reyes), aprendida esta lección hay que avanzar hacia la participación que sólo es posible en un gobierno popular. .

La democracia es el gobierno ideal por dos motivos: protege los derechos de los individuos y promueve su desarrollo moral e intelectual. Y en los Estados grandes, esta democracia sólo puede ser representativa, suponiendo siempre la madurez del pueblo que permita el autogobierno.


e) Más arduo es el tema de la representatividad en sí misma.

Para Mill, el error habitual es considerar que los representantes del pueblo tienen que ser los que gobiernen el país (democracia clásica), pues no se comprende que la tarea ejecutiva, legislativa y judicial requiere personas especializadas y de experiencia, y no puede estar en manos del pueblo. Por eso, Mill propone el gobierno de los expertos.

En tanto,
«el poder controlador último« queda en manos del pueblo, según fije la Constitución. El pueblo supervisa al gobierno por medio de sus diputados. Por tanto, los representantes no son gobierno, sino órganos de control popular y receptores de las quejas y demandas ciudadanas.

Como puede verse, se trata de una democracia muy limitada y siempre temerosa de los excesos populares, buscando un constante equilibrio entre el cuerpo representativo del pueblo y el cuerpo gobernante.


En s
íntesis: los expertos gobiernan y los representantes del pueblo supervisan.

Mill insistió en la necesidad de capacitación para los problemas cada vez más complejos de las modernas sociedades libres.
Al mismo tiempo fue receloso de las democracias de las mayorías que pueden provocar crisis sociales (pobres contra ricos), anular a las minorías y provocar cierta mediocridad mental (temas similares en Tocqueville) en desmedro de los intelectuales y hombres cultos


Por eso propuso un voto especializado para los profesionales y otros grupos de preponderancia social (neo corporativismo). La idea de Mill era lograr equilibrio representativo entre pobres (la mayor
ía) y ricos (la minoría), para lo cual no le servía el voto igualitario de «un hombre-un voto».


f)
Mili consideró como su libro más maduro su ensayo Sobre la Libertad,sobre el punto central de que la etapa más plena de progreso civilizado era la democracia representativa, con las características limitadas que ya vimos.
Pero estuvo lejos de toda concepción utópica de la democracia, consciente de las tendencias retrógradas, de los peligros de reformismos radicalizados e idealistas y del dogmatismo político.


Si en las etapas anteriores eran b
ásicas la obediencia y el trabajo, ahora lo es la libertad, una libertad que sólo es viable cuando la sociedad llega a ser más importante que el Estado.
Una libertad amenazada, sea por el Estado, sea por las mayor
ías, de modo que ahora lo fundamental es una libertad individual,que al mismo tiempo no impida al gobierno cumplir su objetivo de promover el progreso de la sociedad.


Para Mili, el
único valor último es la felicidad de los individuos, sólo posible en una sociedad que promueva la libertad de los intereses individuales y del desarrollo de los talentos personales. La base, es por tanto, el individualismo o desarrollo individual, del que depende el progreso constante de la civilización.

La condición social para ello es la moderación,de tal modo que gobierno, grupos, cada individuo y pueblo se contengan de inmiscuirse en el pensamiento, expresión y acción de los otros. Este seria el principio básico de la libertad (después llamada libertad «negativa»),


Por cierto que no se trata
de una «no intervención absoluta», pues eso llevaría a la anarquía; se necesita cierto control social para impedir que cada uno haga daño a los demás.

Por lo demás, cada cual es soberano sobre sí mismo y sobre sus ideas (siempre en el contexto de una democracia madura, por lo que excluye Mill a niños y salvajes). La misma libertad se aplica a la expresión de las ideas, pues nadie es infalible para censurar a los otros.


Con la libertad absoluta de expresi
ón, la sociedad tiene todo para ganar y nada que perder. Aún las. ideas consideradas por la mayoría como erróneas, deben ser permitidas en su expresión, provocándose así una discusión abierta y madura, 10 que supone evidentemente un público tolerante y maduro. Estas son las reglas del juego y la sociedad debe contener a los que no quieren aceptarlas o que pretenden dañar a otros con sus acciones.


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