Relajación, Respiración y Pensamientos Positivos. Benetti

RELAJACIÓN ,  RESPIRACIÓN,  Y PENSAMIENTOS POSITIVOS

Lic. Santos Benetti

Desde siempre el ser humano ha buscado la sabiduría del vivir a través de un estado de armonía interior que lleva a un estado de paz, serenidad y felicidad.
Las filosofías y las religiones han contribuido a ello, especialmente en Oriente, generando diversas técnicas o aprendizajes para un mejor modo de vivir.
Hoy en nuestra cultura occidental existe una importante corriente de espiritualidad o vida interior que armoniza lo mejor de la sabiduría oriental, especialmente hindú y budista, con los adelantos de la ciencia, en especial la psicología y la bioneurología.

Fundamentos bio psico neurológicos

En efecto, si desde siempre se practicaron diversas técnicas de relajación y meditación para lograr una mayor armonía interior, hoy la bio-neurología nos da los fundamentos y el porqué esas antiquísimas técnicas logran increíbles efectos.

Quien lo explica con gran claridad y erudición es el  Dr. MARIO ALONSO PUIG, médico y conferenciante de Madrid, quien sintetizando muchos estudios de grandes bioneurólogos, expresa:

”  Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecerlas funciones superiores del ce-rebro.
La   zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensa-miento más   avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas   y   estrategias para   solucionar   los  problemas   y  tomar   decisiones,   está tre-mendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional.

Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba  mostrando.
 Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía  en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

– La  Psico-neuro-inmuno-biologia 

es  la  ciencia  que  estudia  la  conexión  que  existe  entre  el pensamiento,  la  palabra,  la mentalidad y la fisiología del ser humano.

El pensamiento  y la palabra  son una forma de energía  vital que tiene  la capacidad  (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.

– El strés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal. Tiene la capacidad  de le-sionar neuronas  de la memoria  y del aprendizaje  localizadas  en el hipocampo.

Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la  respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad  de producir cambios en el cerebro.    Favorece  la secreción  de hormonas como la serotonina (hormona del equilibrio emocional) y la endorfina ,hormona de la felicidad y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los  hemisferios.

Sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen  que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado.  Es más inteligente llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de  serenar nuestro estado mental.

Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento.  Pero cuando nos basamos en cómo  queremos vivir, por ejemplo sin tristeza,aparece otra línea.  Son más importantes el qué y el por qué que el cómo. Lo que  el corazón quie-re sentir,la mente se lo acaba mostrando.

– La palabra es una forma de energía vital.  Se ha podido fotografiar  con  tomografía de emisión de positrones  cómo las personas  que  decidieron  hablarse  a sí mismas  de una manera  más positiva,   específicamente   personas   con   trastornos   psiquiátricos,    consiguieron   remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban  estas enfermedades.

Según  cómo  nos  hablamos  a  nosotros  mismos  moldeamos   emociones,  que cambian nuestras  percepciones.       La  transformación   del   observador   (nosotros)   altera   el  proceso observado.  Novemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos.   Pueden    activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman los procesos mentales.
Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona  consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%. 

El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos.  Para crecer hay que salir de esa zona.

Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra.  Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro,  El mayor potencial es la conciencia”.

Repasemos estos conceptos confirmados por muchos otros bioneurólogos modernos que nos dicen, como Antonio Dalmasio, que la mente que piensa y decide (inteligencia y voluntad) funciona magníficamente si está motivada por sentimientos y emociones positivos.
Es de inteligentes unificar los sentimientos con las palabras, con los pensamientos y con las decisiones.

Ahora sabemos que la respiración, especialmente la abdominal o diafragmática incide positivamente en la secreción de las hormonas del equilibrio emocional y de la alegría y del placer (serotonina y endorfina). Por eso, todos constatamos esa sensación de bienestar y placer, de serenidad y paz después de unos minutos de relajación y respiración.

También ahora sabemos que así como se cumplen las profecías negativas propias o ajenas (nunca llegarás a nada, yo no sirvo para eso, soy un fracasado,  a mí todo me cuesta más que a los otros…) también se cumplirán las autoprofecías positivas, o sea, decirnos palabras positivas cargadas de sentimientos positivos, como por ejemplo hoy voy a pasar un lindo día, me encanta aprender en la escuela cosas nuevas, pasaré una hermosa tarde con mis amigos…
Estas palabras conectan los sentimientos del sistema límbico con el área frontal donde se toman las decisiones.

La mente humana no puede funcionar con dobles mensajes como por ejemplo debo estudiar pero no me gusta, tengo que amar a mi hermano pero en realidad lo odio, etc. Sería lo mismo que pretender correr en la ruta acelerando pero con el freno de mano puesto.

Nuestra energía psíquica es una sola y lo que tenemos que hacer es sincronizar y armonizar todas sus formas: la de los sentimientos, la de las palabras, la de los pensamientos y la de las acciones, en una estrategia unificada. O sea: sentir lo que pensamos, pensar lo que sentimos y hacer lo que sentimos y pensamos.
Como bien lo dice Puig: también la palabra, esa palabra que nace de adentro, es una energía de gran poder. Es la palabra surgida del sentimiento profundo y comprometida con la acción.

Así, pues, todo método de armonización interior tiene  tres pasos fundamentales:
–          Primero: relajar el cuerpo para que nos encontremos con nosotros mismos, para que nos sintamos libres de tensiones y pensamientos dispersos.
–          Segundo: respirar serena y profundamente para activar positivamente nuestro cerebro irrigándolo convenientemente.
–          Tercero: llenarnos de palabras y pensamientos positivos cargados de emociones y sentimientos agradables.
Todos los métodos de relajación y meditación prácticamente coinciden en estos pasos y ya desde la época del hinduismo y de Buda hasta el día de hoy.

Técnica sencilla de relajación, concentración y pensamiento positivo

1.      Relajación y concentración

En este proceso reduciremos nuestros ciclos cerebrales, es decir, relajamos, bajamos nuestra actividad cerebral hasta un estado en el que nos encontramos despejados. Se lo conoce como estado Alfa y se experimenta como sentimientos de bienestar, en particular, de no estar sometido a presión alguna.
De hecho, ha sido vinculado al estar despierto, aunque en un cuerpo adormecido. Incluso muchas personas llegan a quedarse profundamente dormidas con la simple relajación. En otras palabras, se trata de una combinación de mente serena, despejada, libre de tensión, y un cuerpo que está totalmente relajado.

La técnica es muy sencilla y puede ser practicada por cualquier persona, logrando buenos resultados en corto tiempo, aunque a muchos les cuesta la primera vez por no haberlo hecho nunca y porque nuestra educación, escuela y el estilo moderno conspiran contra cualquier forma de relajación. Al contrario, son factores estresantes.
Personalmente sigo una técnica hindú que consiste en lo siguiente. Como a los occidentales nos cuesta muchísimo eso de “poner la mente en blanco”, se sugiere que la persona:

–          Primero se acomode bien en una silla con las manos sobre los muslos o adopte otra posición que le resulte cómoda.
–          Luego cierre los ojos y trate de visualizar a unos dos metros de distancia una fuente de luz en forma de un sol sereno que lentamente se va acercando a su cara llenándola de calidez. De ahí en más el sujeto sólo se concentra en la luz y en las sensaciones que le produce.
–          La luz va llegando a la cabeza y penetra lentamente en ella, descendiendo luego a lo largo de todo el cuerpo (cuello, hombros, pecho, etc.) hasta llegar a la punta de los pies. El sujeto sólo se concentra en la luz que va disolviendo sus tensiones corporales y así lentamente él mismo se va transformando en un foco de luz.
–          El proceso dura varios minutos y el sujeto acomoda su cuerpo, relajando sus músculos y sintiendo que su cuerpo queda inmóvil y totalmente caído sobre la silla en un estado casi hipnótico.
–          Otras personas prefieren concentrarse en algún paisaje o ayudarse con alguna música relajante. Cada uno con el tiempo elige su propio método.

2.      Respiración  abdominal o diafragmática

–          Una vez que estamos suficientemente relajados comenzamos a fijar nuestra atención en la respiración abdominal, la misma que vemos en los bebés y en los animales, no levantando los hombros pues se tensionan, sino inflando la zona diafragmática y el abdomen.
–          Primero lo hacemos con inspiraciones muy profundas por la nariz y exhalando luego por la boca de forma intensa. Hacerlo varias veces tratando de contar unos diez segundos con el aire dentro.
–          Después seguimos con respiraciones a ritmo normal pero siempre en forma diafragmática concentrándonos en la misma respiración sin dar importancia a pensamientos importunos que nos lleguen.
–          No preocuparse si las primeras veces no logramos el óptimo objetivo. Se trata de un aprendizaje y muy pronto, si se lo hace todos los días, se verán los resultados.
–          Permanecer en este estado unos minutos “sintiéndose a uno mismo” y disfrutando de este estado de serenidad y paz interior.
–          Si hay muchos pensamientos que nos distraen, dejarlos pasar sin incomodarnos y manteniendo la atención en la respiración. Los orientales suelen ayudarse con la repetición de la palabra “ommm” o alguna similar.

3.      Programación mental positiva con palabras.

–          En este estado de serenidad, ahora nos dejamos llenar de sentimientos positivos y comenzamos a enviar mensajes positivos a nuestra mente, teniendo en cuenta la agenda del día o cualquier otra situación que estamos viviendo o dificultad que deseamos superar.
–          Estos mensajes siempre tienen que ser expresados en forma positiva, por ejemplo, voy a estar tranquilo en mi oficina. No corresponde decir: “No voy a estar nervioso”, pues entonces introducimos una lucha interna entre el “no” y el “nervioso”. Por lo tanto todos los mensajes deben llegar en positivo: Es hermoso ir a la escuela para aprender, qué lindo que hoy recibiré tal visita, etc.
–          En este proceso el sujeto se va encontrando con sus mensajes negativos que le llegan desde mucho tiempo atrás, o con sus miedos y dudas, con sus contradicciones e incoherencias. Seguirlos es hundirse más en ellos. Lo sano es proponerse objetivos positivos anclados en sentimientos positivos. Por eso no es bueno darse consignas puramente mentales o voluntaristas del “deber ser” como “voy a estudiar”, por ejemplo, sino mejor es qué lindo es aprender… En lugar de decir: ”tengo que seguir con mi régimen de comida”, optar por esta fórmula qué bueno es alimentarme sanamente…
–          Es también muy sano el imaginar ese escenario agradable por el que deseamos transitar, disfrutando previamente de eso mismo a lo que aspiramos.
–          En este proceso, lentamente vamos saliendo de nuestro yo interior y vamos integrándonos a nuestra familia, al país, a la comunidad humana, en fin, al cosmos entero. Nos sentimos parte de un gran cuerpo y de una gran familia que nos contiene y gratifica, y a la que podemos inyectar nuestra energía positiva de amor y de muchos otros valores que sentimos.

Personalmente he ayudado a muchísima gente, tanto pacientes como alumnos, en este método y he comprobado cuán simple y fácil es y qué buenos resultados produce y en muy corto plazo.
Sería deseable que en nuestras escuelas se introduzca a niños  y adolescentes a esta práctica de armonización interior, hoy tan necesaria en una cultura del zapping y de la dispersión permanente.

A todos les sugiero dedicar unos minutos, preferiblemente al comenzar la jornada y antes de iniciar las actividades para pro-gramarse positivamente para el resto del día.Si hace falta, puede repetirse al comienzo de la tarde.
Después de un tiempo uno lo va haciendo de una manera tan natural que ni se da cuenta que está empleando una técnica. Cuando se vive sanamente, se aprecia todo lo sano sin esfuerzo alguno.

En síntesis: tratamos de armonizar el cuerpo y concentrar todas las energías psicofísicas, poniéndose uno en la posición óptima para las tareas del día, armonizarlo con los sentimientos que nacen del interior y estos con los pensamientos y decisiones que nos llevan a un accionar sano y agradable.

Los frutos  de esta armonización no se hacen esperar.  En especial señalamos:

–          El aumento de nuestra autoestima y confianza en esa energía infinita que vive dentro de cada uno.
–          El aumento de nuestra creatividad, pasando del lamento y de la queja, de la ira y del estrés, a una etapa de iniciativa y de propuestas sanas para uno mismo y para los demás.
–          Se trata de aprender a vivir con un nuevo estilo, de paz y serenidad interior, de fortaleza y convicciones, todo lo cual se traduce en una vida sana aceptando y superando las dificultades que son parte inevitable de la existencia humana.

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