Redefinir hoy la democracia. Touraine

REDEFINIR LA DEMOCRACIA

Presentamos un resumen del libro “¿Qué es la Democracia?”,
de Alain Touraine (Fondo de Cultura Económica)
para un debate profundo sobre un nuevo concepto de democracia.

I-UNA IDEA NUEVA DE DEMOCRACIA

1. . Un triunfo dudoso
Con el derrumbe de los regímenes autoritarios en los países del Este europeo y en Latinoamérica , “creemos que la democracia ha vencido y que hoy en día se impone como la forma normal de organización política, como el aspecto político de una modernidad cuya forma económica es la economía de mercado, y cuya expresión cultural es la secularización.Pero esta idea… es de una ligereza que debería inquietarnos.Un mercado político abierto, competitivo, no es plenamente identificable con la democracia, así como la economía de mercado no constituye por sí misma una sociedad industrial.
En los dos casos, puede decirse que un sistema abierto, político-económico, es una condición necesaria pero no suficiente de la democracia o del desarrollo económico. En efecto, no hay democracia sin libre elección de los goberantes por los gobernados, sin pluralismo político, pero no puede hablarse de democracia si los electores sólo pueden optar entre dos fracciones de la oligarquía, del ejército o del aparato del Estado.Del mismo modo, la economía de mercado asegura la independencia de la economía con respecto al Estado, pero hace falta un sistema jurídico, una administración pública, la integración de un territorio, empresarios y agentes de redistribución del producto nacional, para que pueda hablarse de sociedad industrial o de crecimiento endógeno.

En la actualidad, muchos signos pueden llevarnos a pensar que los regímenes que llamamos democráticos se debilitan tanto como los autoritarios, y están sometidos a las exigencias del mercado mundial regulado por los EEUU y por acuerdos entre los principales centros de poder económico.
Este mercado mundial tolera la participación de unos países que tienen gobiernos autoritarios fuertes, de otros autoritarios en descomposición; de otros, oligárquicos, y por último, de otros que pueden ser considerados democráticos, es decir, donde los gobernados eligen libremente a los gobernantes que los representan.
Este retroceso de los Estados, democráticos o no, entraña una disminución de la participación política y lo que justamente se llamó una crisis de representación política.

Los electores ya no se sienten representados, lo que expresan denunciando a una clase política que ya no tendría otro objetivo que su propio poder y, a veces, el enriquecimiento personal de sus miembros.La conciencia de la ciudadanía se debilita, ya sea porque muchos se sienten más consumidores que ciudadanos, y más cosmopolitas que nacionales, ya porque, al contrario, cierto número de ellos se sienten marginados o excluídos de una sociedad en la cual no sienten que participan, por razones económicas, políticas, étnicas o culturales.

La democracia así debilitada, puede ser destruida, ya sea desde arriba por un poder autoritario; ya sea desde abajo por el caos, la violencia y la guerra civil; ya desde sí misma, por el control ejercido por oligarquías o partidos que acumulan recursos económicos o políticos para imponer sus decisiones a unos ciudadanos reducidos al papel de electores.El siglo XX ha estado tan marcado por los regímenes totalitarios, que su destrucción pudo parecer a muchos como una prueba suficiente del triunfo de la democracia.Pero contentarse con definiciones meramente indirectas o negativas de la democracia, significa restringir el análisis de una manera inaceptable”No basta decir que no hay dictadura… puede haber gobierno autoritario u oligárquico que se llame democrático.

2. Tres principios fundamentales
“Aceptemos, pues, con Norberto Bobbio, definir a la democracia por tres principios institucionales:
en primer lugar, como un conjunto de reglas que establecen quién está autorizado a tomar decisiones y mediante qué procedimientos;
después, diciendo que un régimen es tanto más democrático cuanto mayor cantidad de personas participa directa o indirectamente en la toma de decisiones;
por último, subrayando que las elecciones a hacer deben ser reales….

Pero después de haber planteado estos principios “liberales”, Bobbio nos dice que la realidad política es muy diferente del modelo que acaba de proponerse: las grandes organizaciones, partidos y sindicatos, tienen un peso creciente sobre la vida política, lo que a menudo quita toda realidad al pueblo “supuestamente soberano”; los intereses particulares no desaparecen ante la voluntad general y las oligarquías se mantienen.
Por último, el funcionamiento democrático no penetra en la mayor parte de los dominios de lo social, y el “secreto”, contrario a la democracia, sigue desempeñando un papel importante; detrás de las formas democráticas, se construye a menudo un gobierno de los técnicos y los aparatos…

Es preciso concluir en la necesidad de buscar, detrás de las reglas de procedimiento que son necesarias, cómo se forma, expresa y aplica una voluntad que representa los intereses de la mayoría, al mismo tiempo que la conciencia de todos de ser ciudadanos responsables del orden social.Las reglas de procedimiento no son más que medios al servicios de fines nunca alcanzados, pero que deben dar su sentido a las actividades políticas:impedir la arbitrariedad y el secreto, responder a las demandas de la mayoría, garantizar la participación de la mayor cantidad posible de personas en la vida pública.

Hoy… ya no podemos contentarnos con garantías constitucionales y jurídicas, en tanto que la vida económica y social permanezca dominada por oligarquías cada vez más inalcanzables”.Por eso, debemos preguntarnos “acerca del contenido social y cultural de la democracia de hoy en día” … ante una democracia que “se degrada en libertad de consumo y en supermercado político…
En contra de la pérdida de sentido (de la democracia) es preciso recurrir a una concepción que defina la acción democrática por la liberación de los individuos y los grupos dominados por la lógica de un poder, es decir, sometidos al control ejercido por “los dueños y los gerentes de sistemas” para los cuales los individuos y los grupos no son más que recursos”.

3. Derechos humanos-Democracia liberadora
a) A menudo los movimientos que lucharon contra los sistemas absolutistas y dictatoriales terminaron en oligarquías o nuevos despotismos autoritarios (experiencia de los países comunistas y de A. Latina o Africa), “por esta razón hoy asistimos a la idea de derechos del hombre, más fuerte que nunca porque fue enarbolada por los resistentes, disidentes y espíritus críticos que lucharon en los momentos más negros contra los poderes totalitarios.
La palabra democracia sería muy pobre si no fuera definida por los campos de batalla en los que tantos hombres y mujeres combatieron por ella. Si necesitamos una definición fuerte de la democracia, es en parte porque hay que oponerla a aquellos que, en nombre de las luchas democrática antiguas, se constituyeron y siguen constituyéndose en los servidores del absolutismo y de la intolerancia.Ya no queremos solamente una democracia de participación ni nos contentamos con una democracia de deliberación: necesitamos una democracia de liberación…

Un gobierno no puede imponer su concepción del bien y del mal, y debe asegurar antes que nada que cada uno pueda hacer valer sus demandas y sus opiniones, ser libre y estar protegido, de modo tal que las decisiones tomadas por los representantes del pueblo tengan en cuenta, en la mayor medida posible, las opiniones expresadas y los intereses defendidos”…Es inconcebible para la democracia cierta “religión del Estado” que impone reglas de orden moral o intelectual.
La libertad de opinión, de reunión y de organización es esencial a la democracia…

b) Pero hay más aún, pues debemos responder a dos exigencias que parecen opuestas:
por un lado, respetar lo más posible las libertades individuales;
por otro, organizar una sociedad que sea considerada justa por la mayoría…Lo que vincula libertad negativa (libre de dictaduras…) y libertad positiva es la voluntad democrática de dar a quienes están sometidos y son dependientes,
la capacidad de obrar libremente,
de discutir en igualdad de derechos y garantías con aquellos que poseen los recursos económicos, políticos y culturales”… (Ejemplos: la negociación colectiva, la participación de los sindicatos; una prensa que sea portavoz de los débiles, etc.)
“La meta de la acción democrática es liberar a los individuos y a los grupos de las coacciones que pesan sobre ellos”.Hoy desconfiamos de los que nos piden el sacrificio de los ciudadanos, sea para un partido, sea para un Estado o nación. Hoy le tenemos que temer precisamente al Estado y a tantos aparatos y formas de poder que son instrumentos de dominación y represión.También debemos estar alertas ante el llamado excluyente a:la disciplina, a la razón,a la técnica, a la eficacia y la seguridad. Dice el autor “llamado excluyente”, pues es evidente que disciplina, razón, eficacia, etc., o sea, los elementos de la racionalidad deben ser elementos que tenemos que incorporar en nuestra acción, al menos, para no estar en desigualdad de condiciones con nuestros adversarios.

Necesitamos liberarnos de toda forma de autoritarismo y dominación personal, que transforma a los sujetos actores en simples individuos que consumen, pagan impuestos y cumplen las leyes.Así definido, el espíritu democrático puede responder a las dos exigencias que a primera vista parecían contradictorias: limitar el poder y responder a las demandas de la mayoría”. La cuestión es determinar en qué condiciones y en qué medida.

4. La libertad
Todos estos temas se reducen a un tema central: la libertad del sujeto. Llamo “sujeto” a la construcción del individuo (o grupo) como “actor”, por la asociación de su libertad afirmada y su experiencia vivida, asumida y reinterpretada.
El sujeto es el esfuerzo de transformación de una situación vivida en una acción libre; introduce libertad en lo que en principio se manifestaba como unos determinantes sociales y una herencia cultural.
¿Cómo se ejerce esa acción de la libertad?…Se expresa antes que nada, por la resistencia a la dominación creciente del poder social-político sobre la personalidad y la cultura”.La era industrial impuso la organización científica del trabajo y el sometimiento del obrero… la era postmoderna impone el mayor consumo posible, el pensamiento de “masas” y la lealtad al orden establecido. Contra estos y otros sistemas de poder opresivo, “el sujeto resiste y se afirma al mismo tiempo mediante su identidad particular y su deseo de libertad, es decir: de creación de sí mismo como actor, capaz de transformar su medio ambiente…La libertad es mucho más que la simple razón instrumental (utilitaria, técnica, administrativa), pues defiende y recrea un espacio de invención, al mismo tiempo que de memoria (historia, cultura) para hacer aparecer un sujeto que sea, a la vez, ser y cambio, pertenencia y proyecto, cuerpo y espíritu. Para la democracia, la gran cuestión es defenderse y producir la diversidad en una cultura de masas”…

El sujeto es mucho más que un ciudadano que cumple con sus deberes, más que alguien que vive los valores de una cultura nacional o religiosa. Se opone a una unidad que es uniformidad, sin respetar las particularidades de cada sujeto o grupo social.
El poder del pueblo no significa que el pueblo se sienta en el trono del príncipe, porque ya no hay trono.
El poder del pueblo significa la capacidad, para la mayor cantidad de sujetos, de vivir libremente, es decir, construir su vida asociando lo que es y lo que se quiere ser, oponiendo resistencia al poder en nombre de la libertad y de la fidelidad a una herencia cultural (memoria).El régimen democrático es la forma de vida política que da la mayor libertad al mayor número, que protege y reconoce la mayor diversidad posibl, fundamentalmente como un acto creativo, mucho más que de elegir. Si no creamos, terminamos eligiendo de las sobras que los otros nos dejan, o elegimos condicionados de tal forma que hacemos la voluntad de los que tienen el poder. ¿Acaso nuestra libertad de elegir en las “elecciones” es suficiente definición de libertad?

No basta participación y consenso para que haya libertad: en muchos sistemas represivos, teocráticos y superautoritarios, hay mucha participación y hasta consenso popular, pero si no hay respeto por las libertades y las minorías, no hay libertad (caso de la ex Yugoeslavia y países islámicos integristas, y de ciertos populismos autoritarios que tuvimos en A. Latina). Si la mayoría decidiera por voto eliminar a la minoría, ¿sería eso democracia? “Por lo tanto, lo que define a la democracia no es solamente un conjunto jurídico de garantías constitucionales o el reino de la mayoría, sino, ante todo, el respeto a los proyectos individuales y colectivos, que combinan la afirmación de una libertad personal con el derecho a identificarse con una colectividad social, nacional o religiosa particular.La democracia no se basa únicamente en leyes sino en una cultura política”

5. individualidad,diversidad cultural,integración social
Otro ataque que sufre hoy la democracia es una exagerada afirmación de las minorías (culturales, sociales)que suprimen la idea misma de la mayoría y reducen al máximo el sentido de bien común. .. Se produce un fragmentarismo de la sociedad, y no una integración de las particularidades.Para combatir este peligro, hay que recurrir a la razón, buscando reglas universalistas que protejan la libertad de los individuos. ..Un individuo es un sujeto si asocia en sus conductas el deseo de libertad, la pertenencia a una cultura y el llamado de la razón; por lo tanto, hay un principio de individualidad, un principio de identidad cultural particular y un principio universalista.Por eso una sociedad democrática combina la libertad de los individuos y el respeto a las diferencias con la organización racional de la vida colectiva, sea por las técnicas, sea por la administración pública y privada.

El individualismo no es un principio suficiente para construir la democracia (como afirma el neoliberalismo). El individuo, guiado por sus intereses y la satisfacción de sus necesidades, no es por eso mismo portador de una cultura democrática, aún cuando le sea más fácil prosperar en una sociedad democrática que en otra, pues la democracia no se reduce a un mercado político abierto.Quienes se guían por sus intereses, no siempre defienden a la sociedad democrática en la que viven; a menudo, prefieren salvar sus bienes mediante la huida o buscando estrategias más eficaces, sin tomar en consideración la defensa de los principios e instituciones Cuántas veces fueron los que golpearon en la puerta de los cuarteles para defender sus intereses o enajenan la riqueza nacional, o se sirven del poder público en beneficio propio.La cultura democrática sólo puede nacer si la sociedad política es concebida como una construcción institucional cuya meta principal es combinar la libertad de los individuos y grupos con la unidad de la actividad económica y de las normas jurídicas… combinar unidad y diversidad, libertad e integración social…“La democracia no reduce al ser humano a ser únicamente un ciudadano; lo reconoce como un sujeto libre, pero perteneciente también a colectividades culturales, económicas o políticas”.

6. Desarrollo y democracia
a) Desarrollo y democracia asumen formas diferentes en los países de desarrollo endógeno y en aquellos que no conocen este crecimiento auto-alimentado (autosustentado).La autonomía económica de los individuos y de los grupos es más fácil de obtenerse en los países “más desarrollados.Pero, en las sociedades dependientes, cuya modernización sólo proviene de una intervención exterior, se necesita oponer resistencia a una modernización “impuesta”más que defender libertades individuales…¿Hace falta decir que la democracia no tiene lugar en una sociedad dividida por la intervención autoritaria del Estado; y en la que el Estado amenaza constantemente con asumir el lenguaje de la sociedad y convertirse de ese modo en totalitario?

Una respuesta afirmativa conduciría a esta afirmación brutal: la democracia sólo puede ser posible en los países más ricos, los que dominan el planeta y los mercados mundiales.Por eso, no hay que confundir el concepto de democracia con la “modernización” económica, que no siempre es democrática…Concepto muy importante: una cosa es la modernización que se da aún en sistemas autoritarios, y otra cosa es la democracia. Algo que en nuestro país no terminamos de entender, o se nos quiere hacer confundir… Del mismo modo, una cosa es liberalismo económico (libertad para el mercado), y otra cosa es democracia (libertad e igualdad de todo el pueblo).Porque “la democracia está tan amenazada en los países desarrollados como en los otros, ya sea por dictaduras totalitarias, ya sea por un “laisser faire” (dejar hacer) que favorece el aumento de las desigualdades y la concentración del poder en manos de grupos restringidos”Si es inaceptable llamar democráticos a regímenes autoritarios que se alzaron con la herencia de una revolución popular o con un sentimiento nacional (fachismos, comunismos, populismos), “nada autoriza a decir que la pobreza, la dependencia o las luchas internas hacen imposible la democracia en los países subdesarrollados.

Porque en todos los países y en todos los niveles de riqueza, la democracia (definida como la creación de un sistema político respetuoso de las libertades fundamentales)es puesta en peligro, aunque de manera diferente en cada país”.En todas partes, la libertad individual puede hacer primar sus intereses particulares, o la defensa particular de un grupo (económico, etnia, religión, etc.) puede poner en peligro la pertenencia a una cultura más universal o nacional.En los países exógenos (dependientes, en vías de desarrollo) la acción democrática es, sobre todo, “crítica: convoca a la liberación de la dependencia, a la destrucción del poder oligárquico, a la independencia de la justicia y a la organización de elecciones libres.

Lo difícil es el pasaje de la liberación a la organización y al real ejercicio de las libertades.Cuanto más dependiente es una sociedad, más implica su liberación una movilización guerrera y mayor es el riesgo de un desenlace autoritario de la lucha de la liberación”.O sea, la libertad supone dos movimientos: liberarse de, y libertad hacia o para… Esta es la etapa creativa, ciertamente difícil de lograr, pero gran tarea de la democracia (un concepto que ya hemos analizado en otros trabajos)
b) Para conseguir esta democracia de liberación sólo es eficaz la constitución de actores sociales capaces de encabezar una acción económica racional (planificada, etc.) al mismo tiempo que de manejar sus relaciones de poder.

Sólo unos movimientos sociales fuertes y autónomos, que arrastren tanto a los dirigentes como a los dirigidos, pueden oponer resistencia al dominio del Estado autoritario modernizador y/o nacionalista, y a los grupos oligárquicos de poder económico, dado que constituyen una sociedad civil capaz de negociar con ellos, dando así una autonomía real a la sociedad política.Importante este concepto para Argentina y otros países de A.Latina, formalmente democráticos, pero realmente autoritarios y oligárquicos.En lo que a democracia y desarrollo respecta, ya no podemos manejarnos con la simple división de países desarrollados y subdesarrrollados, o de Norte y Sur. No vivimos en un planeta dividido en dos, sino en una sociedad mundial dualizada. El Norte penetra en el Sur, y el Sur en el Norte, porque hay barrios “americanos o ingleses” en las ciudades del sur, y hay enclaves “sudamericanos o africanos” en ciudades del Norte.Por lo tanto, no puede haber democracia en el mundo, si sólo se puede vivir bien en algunos núcleos sociales o países.

La realidad histórica es que los países dominantes que han desarrollado una democracia neoliberal,también han impuesto su dominación imperialista y colonialista al mundo, y han destruído el medio ambiente a nivel planetario…El sujeto-actor tiene que ser a la vez, libertad y tradición. En las sociedades dependientes (tradicionales) el riesgo del sujeto es ser aplastado por la tradición; pero en las sociedades modernas (o envías de modernización) el riesgo es disolverse en una sociedad de consumo impuesta desde afuera por un neocolonialismo masivo.Lo importante, pues, es afirmarse en el sentido crítico y autonómico para enfrentar el puro tradicionalismo conservador, y saber aceptar una modernización equilibrada; pero al mismo tiempo, apoyarse en una pertenencia cultural y social (movimientos sociales) para enfrentar la seducción del mercado, del consumismo y de una cultura de masas, superficial e impersonal.En todos los casos, el eje central es el de soberanía popular, soberanía del pueblo sujeto-actor, que produce su propio sistema político, social y económico.

7. Derechos Humanos-libertad creativa.

En la democracia liberal de los siglos anteriores, se tendía a confundir derechos del hombre con deberes del ciudadano. Se suponía que lo que era bueno para la sociedad o la nación, era también bueno para el ser humano. El esfuerzo democrático (como en las escuelas) consistía en aceptar el orden social y comportarse como un “buen ciudadano”.Hoy avanzamos un paso adelante, reconociendo que los derechos humanos no son simplemente los derechos y deberes de un buen ciudadano, y que la democracia no está al servicio de cierto modelo de sociedad o de los individuos, sino de los seres humanos en cuanto sujetos-actores y creadores de sí mismos, de su vida individual, social y colectiva. La democracia es el reconocimiento del derecho de los individuos y grupos a ser actores de su historia, y no solamente a ser liberados de sus cadenas.Por lo tanto, hay tres afirmaciones inseparables:
la democracia reposa sobre el reconocimiento de la libertad individual y colectiva;pero
esa libertad no puede existir sin la libre elección de los gobernantes por los gobernados, pero
esa libertad también es la capacidad de la inmensa mayoría de participar en la creación y en la transformación de las instituciones sociales.O sea: libertad individual y colectiva (libertad negativa) y participación creativa (libertad positiva) que incluye, por cierto, la elección del gobierno, pero que es mucho más que eso.El neoliberalismo dominante otorga solamente libertad de mercado y libertad de elección de gobernantes, pero niega la libertad creadora de todos, que queda como privilegio de las élites. Es una simple oligarquía económica o pluto-cracia (el poder del dinero).8. Estado de Derecho, Soberanía Popular y Principios Eticos
a) “Es preciso distinguir dos aspectos modernos de la política.
Por un lado, el Estado de derecho, que limita el poder arbitrario del Estado, pero sobre todo lo ayuda a constituirse y a enmarcar la vida social al proclamar la unidad y la coherencia del sistema jurídico…
Por el otro, la idea de soberanía popular que prepara más directamente el ascenso de la democracia, ya que es casi inevitable pasar de la voluntad general a la voluntad de la mayoría, mientras que la unanimidad es rápidamente reemplazada por el debate, el conflicto y la organización en mayoría y minorías…

Pero, ¿con qué condición conduce a la democracia la idea de la soberanía popular? Con la condición de que no sea triunfalista y de que se mantenga como un principio de oposición al poder establecido, cualquiera sea éste.Una soberanía que defiende la posición de los débiles y de las minorías.Sin esta presión social y moral, la democracia se transforma rápidamente en oligarquía, por la asociación que se produce entre el poder político y otras formas de dominación social.

b) La democracia no nace del Estado de derecho sino de unos principios éticos: libertad y justicia,proclamados por la mayoría sin poder y contra los intereses dominantes. Mientras un grupo dominante procura ocultar las relaciones y conflictos sociales detrás de intereses económicos y votaciones regulares, los grupos dominados, al contrario, reemplazan la definición económica de su propia situación – que implica subordinación- por una definición ética: hablan en nombre de la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad.
La vida política está hecha de esta oposición entre
unas decisiones político-jurídicas que favorecen a los grupos dominantes, y
el llamado a una ética social que defiende los intereses de los dominados y que debe ser escuchado para que se dé una integración social.

c) Por lo tanto, la democracia no se reduce jamás a unos procedimientos y ni siquiera a la existencia de ciertas instituciones;
la democracia es la fuerza social y política que se empeña en transformar el Estado de derecho de modo que corresponda a los intereses de los dominados;
mientras que el formalismo político-jurídico lo utiliza en un sentido opuesto, oligárquico, cerrando el paso del poder político a las demandas sociales que ponen en peligro el poder de los grupos dirigentes (élites).Pensemos en el conflicto de Cutralcó y otros que hay en nuestro país. ¿Dónde está el espíritu democrático: en las normas jurídicas o en la justicia social?

d) Más profundamente, la igualdad política (sin la cual no puede haber democracia) no es únicamente la atribución a todos los ciudadanos de los mismos derechos; es un medio de compensar las desigualdades sociales, en nombre de derechos éticos.
De modo que el Estado democrático debe reconocer a sus ciudadanos menos favorecidos (débiles) el derecho de actuar, en el marco de la ley (la Constitución, ante todo) contra un orden desigual del que el mismo Estado forma parte.De esta manera, el Estado no sólo limita su propio poder, sino que lo hace porque reconoce que el orden político tiene como función compensar las desigualdades sociales….La igualdad política (dice Ronald Dworkin) supone que los miembros más débiles tienen derecho a una atención y a un respeto por parte de sus gobernantes, iguales a los que los miembros más poderosos se confieren a sí mismos; de modo que si algunos individuos tienen la libertad de tomar decisiones… todos los individuos tienen que tener la misma libertad….

No hay democracia con la simple invocación de la igualdad abstracta de derechos; se necesita una igualdad para combatir las desigualdades de hecho, y en especial, el acceso a la toma de decisiones públicas. Si los principios democráticos no obraran como recurso contra las desigualdades, serían hipócritas y carecerían de sentido.Si las normas están hechas por los poderosos, obviamente para su beneficio,los débiles tienen que tener sus propias normas de acción, que no siempre son precisamente las jurídicamente establecidas, siempre que se respete la constitución nacional dictaminada para todos los ciudadanos sin excepción.

9.Democracia y Sociedad
En consecuencia, la democracia no puede reducirse a unas instituciones públicas, a una distinción de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) ni al principio de la libre elección: es inseparable de una teoría y de una práctica del derecho…Porque la democracia… se define como una acción sobre la sociedad… y no es posible hablar de democracia sino como un control ejercido por los actores sociales sobre el poder político (del Estado y de sus aliados o socios).Lo que permite indirectamente la formación del Estado en el mundo moderno es la aparición de la categoría de lo social.

“La sociedad” la definimos como un sistema de relaciones sociales, de actores definidos a la vez por sus orientaciones culturales, sus valores, sus conflictos, y la cooperación y compromiso con otros actores sociales.La democracia, por tanto, debe definirse como la penetración del mayor número de actores sociales, individuales y colectivos, en el campo de la decisión, de tal modo que el lugar del poder se convierte en un lugar vacío (como dice Claude Lefort)…Imaginar que el pueblo es un soberano que reemplaza al rey no es avanzar mucho por el camino de la democracia; es en el momento en que ya no hay soberano, en que nadie se apropia del poder, en que el poder cambia de manos según los resultados de-elecciones periódicas, cuando nos encontramos con la democracia moderna.No hay una sociedad “ideal” en el mundo moderno: no puede existir nada mejor que una sociedad abierta, que sea toda ella un actor pleno de su historia. En cambio, lo que define a la sociedad antidemocrática es su inmovilidad y su índole anti-histórica…

10. Tres dimensiones de la democracia: Representatividad, Ciudadanía, Derechos
La elección libre de los gobernantes, a intervalos regulares, no define a la democracia sino al mecanismo institucional para que ella sea posible.No hay democracia sin elección libre, o si una parte de los ciudadanos no tiene derecho al voto (sucedió en nuestro país varias veces) o si las mujeres son privadas de ese derecho, o si se lo restringe hasta cierta edad para evitar el voto de los jóvenes.
También hay democracia limitada o destruída,cuando la libre elección de los ciudadanos electores es restringida por la existencia de partidos que movilizan sus recursos políticos y financieros para imponer una elección entre dos o más aspirantes al poder, pero en los que no está claro que tomarán decisiones que son las consideradas importantes por los electores.Como el pueblo gobierna por sus representantes, el poder no debe ser identificado con el Estado o con los gobernantes o con la mayoría. El Estado-gobierno no puede ser solamente la expresión de sus electores, aunque sean la mayoría popular, sino que debe garantizar la unidad del conjunto político, representarlo y defenderlo ante el mundo exterior.

Es en el momento en que se reconoce y garantiza a través de instituciones políticas y por la ley, la distancia que separa al Estado de la vida privada y social, cuando existe la democracia.Por lo tanto, es preciso que sean garantizados los derechos fundamentales de los individuos; pero también, que éstos se sientan ciudadanos y sujetos-actores que participan en la construcción de la vida colectiva.Esto supone que el Estado y la sociedad civil, que deben mantenerse separados, estén igualmente ligados por la representatividad de los dirigentes políticos.

Estas tres dimensiones de la democracia: representatividad , ciudadanía y respeto a los derechos fundamentales, se complementan; y es su interdependencia la que constituye la democracia.
a) En primer lugar, la representatividad de los gobernantes, o sea, la existencia de actores sociales de los que los agentes políticos sean los instrumentos o representantes.Como la sociedad civil está hecha de una pluralidad de actores sociales, la democracia sólo puede ser representativa siendo pluralista… Todos los demócratas se resisten a la imagen de una sociedad unánime y homogénea, y reconocen que la nación es una figura política antes que un actor social, al punto que – a diferencia de un pueblo – no puede concebirse una nación sin Estado, aunque haya algunas que estén privadas de éste y sufran por ello (El caso de la ex Yugoeslavia, o la nación armenia).La pluralidad de los actores políticos es inseparable de la autonomía y del papel determinante de las relaciones sociales.Insistimos: una sociedad que no reconoce esta pluralidad de las relaciones y de los actores sociales no puede ser democrática, aún cuando el gobierno o el partido del poder insistan en la mayoría que los apoya y, por lo tanto, sobre su sentido de interés general.

b) La ciudadanía: los electores son ciudadanos.

Pero, ¿qué significa la libre elección si los gobernados no se interesan en el gobierno, si no sienten que pertenecen a una sociedad política, sino únicamente a una familia, aldea, categoría profesional, etnia o religión? Esta conciencia de pertenencia no está presente en todas partes, y no todos reivindican el derecho de ciudadanía. Ya sea porque se contentan con ocupar lugares en la sociedad sin interesarse por modificar las decisiones y las leyes, ya porque procuran escapar a unas responsabilidades que pueden implicar grandes sacrificios.A menudo, el gobierno es percibido como perteneciente a un mundo separado de la gente corriente; ellos, se dice, no viven en el mismo mundo que nosotros…III -MOVIMIENTOS-SOCIALES

1. Movimientos sociales y democracia
a) La representatividad supone que las demandas sociales se presentan representables, es decir, que se acepten las reglas del juego político y la decisión de la mayoría.Pero hay muchas demandas que no encuentran respuesta en el sistema político,
sea porque éste está limitado, paralizado o incluso aplastado por un Estado autoritario,
sea porque las reivindicaciones mismas no pueden entran en una negociación o pretenden ser un medio de movilizar fuerzas que apuntan a la caída del orden institucional.
La distancia entre estas dos situaciones y las ideologías que las representan es grande.Por un lado, las movilizaciones colectivas aparecen como un residuo, que no puede ser tratado por las instituciones; por el otro, manifiestan un impulso radical o revolucionario dirigido contra instituciones que protegen intereses dominantes a los que sólo la violencia puede echar abajo.No obstante, ninguno de estos dos sistemas de acción colectiva es de inspiración democrática. Esto es tan cierto cuando la acción es considerada como el “residuo” del tratamiento institucional de los conflictos, como cuando se la juzga portadora de un cambio fundamental en la sociedad. Residuo: grupos que no se integran en el gran contexto de la lucha social y política, aislados y fragmentados. Algo típico de muchos grupos alternativos de nuestro país y de L.A. Es fundamental que se constituyan en redes o agrupaciones con fuerza social y política, con proyectos y con una organización eficiente.b) Esta conclusión negativa nos ayuda a distinguir dos tipos de acción colectiva de los movimientos sociales, de acciones colectivas que apuntan a modificar el modo de utilización social de los recursos en nombre de ciertos valores de la sociedad, como fue el caso del movimiento obrero que combatió al capitalismo en nombre del progreso y de la producción.Según esto, un movimiento social debe tener un programa político, porque apela a principios generales al mismo tiempo que a intereses particulares. (Algo similar sucedió con los movimientos de liberación, los de la mujer, los ecológicos y otros sociales de inspiración religiosa).Movimiento social y democracia, lejos de oponerse, son indisociables.
Pero si un sistema político considera a los movimientos sociales como la expresión de demandas imposibles de satisfacer, pierde su representatividad y la confianza de los electores, aunque se esgriman excusas de tipo internacional, de ajustes o de austeridad.Por otra parte, sólo hay movimientos sociales si la acción colectiva se atribuye objetivos sociales; es decir, si reconoce valores e intereses generales de la sociedad, y por consiguiente, no reduce toda su política al simple enfrentamiento de sectores, grupos o clases.

c) Los movimientos sociales son actores que buscan el bien común al mismo tiempo que la defensa de sus intereses particulares. De allí que los grandes movimientos apelan a temas universalistas, como la libertad, la justicia, la igualdad, los derechos humanos, la solidaridad, con lo que establecen de entrada un vínculo entre ese actor social y un programa político.Un ejemplo es la organización de Los sin Tierra, de Brasil.No hay que confundir movimientos sociales con lucha de clases de tipo revolucionario, necesarias en un determinado momento histórico contra una dominación irracional e injusta.Lo fundamental en el concepto de movimiento social es la categoría de actor social y de sujeto histórico, sin pretensión de crear una sociedad ideal o de entrar en el fin de la historia.
El movimiento social
no busca anular o aniquilar al sector con el que está en conflicto ni establecer un vínculo de violencia;
busca, en cambio, desde una actitud crítica, construir una sociedad fundada en la justicia, libertad y respeto al ser humano, los mismos valores sobre los que descansa la democracia.Lo propio de la democracia, es tanto reducir la violencia como limitar al poder absoluto y autoritario.Este segundo punto, harto olvidado por el gobierno ante los reclamos sociales.

d) Las sociedades desarrolladas de tipo neoliberal se han vuelto incapaces de analizar y tratar sus problemas sociales más visibles, pues no quieren hablar de conflictos estructurales entre intereses e ideas contrapuestos. Quieren dar la imagen de una inmensa clase media mayoritaria, de la que se apartan los marginales que, a su vez, aparecen como víctimas del desempleo o de su propia falta de calificación, o de crisis personales.La sociedad es vista como una maratón: delante van las estrellas ultrarápidas, aplaudidas por el público; en el medio, un pelotón que corre cada vez más rápido; y atrás, los mal alimentados, mal equipados y víctimas de sus enfermedades… son los excluídos.

El modelo hoy dominante en A. Latina, en los países neoliberales del Este (ayer comunistas) y en otros países, “exterioriza” la violencia y el conflicto y lo desocializa, transformando a esos conflictos en lo peligroso, lo opuesto a la gente decente y trabajadora… lo “subversivo” y desestabilizador. Esto es aislarse y no querer ver.“Exterioriza el conflicto”: lo pone afuera, al exterior, como algo ajeno y extraño. El Estado no asume el conflicto como propio y de su responsabilidad.Entonces, nuestras libertades democráticas se degradan porque ya no sirven para tratar unos problemas sociales agudos.

e) Esta visión crítica debería llevar agua al molino de la democracia para que aprenda a descubrir sus conflictos sociales y entienda la naturaleza de los movimientos sociales. No se puede estar satisfecho con una democracia para los ricos, que deja al margen el espacio público de importantes reivindicaciones.Todavía hay políticos e intelectuales que no han captado la importancia de los movimientos sociales, considerados como instituciones de segunda,Lo urgente es dirigir esas reivindicaciones hacia el campo político para que la sociedad se vuelva más consciente de sus orientaciones y de sus conflictos.La negación de los mismos crea un cinturón de violencia en torno a un sistema que se cree pacificado y más preocupado por la seguridad que por la justicia, por la adaptación que por la igualdad.

Pero la democracia sólo es capaz de defenderse a sí misma, si incrementa sus capacidades de reducir la injusticia y la violencia.

Bueno es recordar que todos los sistemas dictatoriales, en todo el mundo, siempre invocaron la ausencia de madurez de sus sociedades o las amenazas externas o internas para instalar sus regímenes. Todos afirmaban que fuera de ellos estaba el caos, la desorganización y la corrupción. Y ya sabemos en qué terminaron.Si ayer la democracia debía luchar por elecciones libres y por el pluralismo político, hoy debe hacerlo por el establecimiento de vínculos entre los actores sociales y los agentes de la política.La democracia solo puede desarrollarse por la relación entre actores políticos y actores sociales, con lo que consigue una total representatividad que limita al poder y que acrecienta la conciencia ciudadana. Jamás la democracia puede reducirse al triunfo de un campo, sector o clase sobre otro, excluyendo al sector vencido.

2.Sujeto-actor (Sujetividad)-Pertenencia-Democracia.
a) Si no hay democracia que no tenga conciencia de pertenencia a una colectividad política, generalmente una nación, tampoco la hay sin sentido de pertenencia a un municipio o región; porque la democracia se asienta sobre la responsabilidad de los ciudadanos de un país, responsables de todo el país y de un gobierno para todo el país.Esta conciencia ciudadana tiene dos aspectos complementarios:
la conciencia de ser ciudadano (pueblo) (aparecida en la revolución francesa), por lo tanto, sujeto no dependiente ni simple recurso del sistema.
la liberación del individuo de toda dominación política o social, para saber comportarse como sujeto-actor-libre, no simple militante de tal o cual grupo social, político o religioso.Por lo tanto, no hay democracia blanca o negra, cristiana o islámica, de izquierda o de derecha. Porque toda democracia coloca por encima de cualquier categorización de la vida social, la libertad de elección y de creatividad.La ciudadanía no debe confundirse tampoco con la nacionalidad, sino que es la que funda el derecho de participar, directa o indirectamente, en la gestión pública. Si la nacionalidad impone deberes (servicio militar, pagar impuestos…), la ciudadanía siempre es fuente de derechos (actor-creador).

En síntesis: la democracia necesita del Estado, del sistema político (partidos) y de la ciudadanía con sus movimientos sociales. En su inter-relación la democracia se recrea constantemente; es más una tarea que una idea. Su fuerza principal radica en la voluntad ciudadana de actuar de manera responsable en la vida pública, sin identificarse con un líder, un símbolo, un gobierno o un Estado.
b) Una consecuencia de todo lo dicho: la democracia y la formación política no puede contentarse con un análisis del derecho constitucional, por más importante que sea, ni con buscar nuevos canales de comunicación entre el Estado, el sistema político y la ciudadanía.

Debe, ante todo, interrogarse sobre los grandes problemas sociales y culturales que tienen que ser las apuestas del debate y de la decisión políticos, especialmente en el Parlamento, cuyos debates deben ser debates de la sociedad. En caso contrario, su rol decae y su sentido se vacía.El camino hacia la renovación de la idea democrática, pasa por la afirmación del sujeto-actor personal y colectivo, de su libertad, de se memoria e identidad cultural, que fundan la resistencia al Estado autoritario y a la sociedad masiva y consumista.Este sujeto-actor debe hacerse presente en todas las instancias sociales: en la educación, en la salud, antes que nada; en los medios de comunicación y en la vida económica.

La cultura democrática no consiste en unas clases ilustrativas para la difusión de las ideas democráticas. Tiene que ser la concepción del ser humano que opone resistencia a toda tentativa de poder absoluto, cualquiera sea su origen, y que se orienta hacia una decisión de crear y preservar las condiciones institucionales de la libertad personal, política y creativa.Tiene que ser la defensora de la igualdad política, pero mucho más que eso, su meta principal es asegurar la igualdad de oportunidades, limitando lo más posible la desigualdad de recursos.Es la defensa del sujeto, en su personalidad y en su cultura, contra la lógica de los aparatos, de los mercados y de las verdades absolutas.

c) Un sujeto que tiene “un proyecto de vida”, un ideal de independencia y de responsabilidad, más preocupado por la lucha contra la heteronomía (ley externa impuesta por otros), los “modelos”, los deberes de Estado y los dogmatismos, que por un contenido.En nuestro curso sobre Comunicación, ahondamos en todos estos aspectos y allí los presentamos como esencia misma de la democracia.Un sujeto que resiste todo sistema de dominación; que se ama a sí mismo, tiene conciencia de su valer y de su libertad creadora como principal fuente de su felicidad; pero que también reconoce a los demás como sujetos y respalda, de modo que las reglas políticas, jurídicas y éticas den al mayor número de personas las mayores posibilidades de vivir como sujetos-actores.Un sujeto que no se reduce a la razón (idea del modernismo racionalista), sino que se define y se comprende a sí mismo en la lucha contra la lógica y la razón del mercado y de los aparatos técnicos. Más que conocimiento y ciencia, es libertad y liberación, sin dejar de sentir su pertenencia a una comunidad.

d) El sujeto es, a la vez, razón, libertad y memoria.El sujeto, por tanto, no es el fruto de las instituciones (como se hacía “antes”) sino el creador de las instituciones y de su sentido democrático y social.Todo esto es fundamental hoy en que la globalización tiende, por todos los medios posibles, a anular al sujeto para transformarlo en un consumidor de objetos, de ideas y de una cultura de lo instantaneo, generalmente también cultura extranjera, mientras el hombre siente que ha perdido el control y el dominio, y se siente aplastado por la lógica del mercado, de la ganancia y del poder.
Entonces, la democracia debe ser el espacio donde los individuos pueden reconocerse como sujetos y donde actúan como actores de transformación. Es la que ayuda a los sujetos para que

integren la racionalidad (capacidad de manejar técnicas, ciencia y lenguaje)
con la identidad,
descansando sobre una cultura y una tradición a las que los sujetos reinterpretan constantemente en su función de transformadores del medio.
En un momento en que la sociedad está dominada por poderes (internos y externos, generalmente difusos y no identificables, pero hegemónicos) , la acción democrática tiene que consistir en
oponerse, antes que nada, a prácticas y normas institucionales que sostienen y protegen el poder de los dominadores,
enfrentándose con una voluntad colectiva y personal de liberación,

para trastornar el “orden y las garantías de la dominación”, recurriendo a valores universales contra un poder que está al servicio de intereses particulares.La acción democrática es la institucionalización de movimientos de liberación social, cultural o nacional.La democracia, antes que un conjunto de procedimientos, es una crítica a los poderes establecidos y una esperanza de liberación y de libertad personal y colectiva.


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