Representatividad e intereses. N Bobbio

REPRESENTATIVIDAD E INTERESES

Resumen de ideas de Norberto Bobbio en “El futuro de la democracia”´

La democracia moderna, nacida como democracia representativa, debería haber sido caracterizada por la representación política, es decir, por una forma de representación en la que el representante, al haber sido llamado a velar por los intereses de la nación, no pueda ser sometido a un mandato obligatorio.
El principio en el que se basa la representación política es exactamente la antítesisde aquel en el que se fundamenta la representación de los intereses, en la que el representante, al tener que velar por los intereses particulares del representado, está sometido a un mandato obligatorio (precisamente el del Derecho Privado que prevé la revocación por exceso de mandato)´.

En el célebre debate de la asamblea que creó la Constitución francesa de 1791, triunfó la tesis de que ´el diputado, una vez elegido, se convertía en el representante de la nación y ya no podía ser considerado el representante de los electores; en cuanto tal, no estaba obligado por mandato alguno.´
Se trata del mandato libre, una prerrogativa del rey que fue transferido a la soberanía de la asamblea elegida por el pueblo. ´
Desde entonces, la prohibición de mandato imperativo se transformó en una regla constante de todas las constituciones de democracia representativa´.

Sin embargo, ´jamás una norma constitucional ha sido tan violada como la prohibición del mandato imperativo; jamás un principio ha sido tan menospreciado como el de la representación política… Quien representa intereses particulares, tiene siempre un mandato imperativo´.
Estos intereses particulares pueden ser de los sindicatos y especialmente de los partidos que imponen la disciplina partidaria por sobre los intereses de la nación y sancionan a los rebeldes impidiendo su reelección cuando no aceptan el mandato que recibieron del propio partido (pág. 18 y 19).

Es bueno recordar lo que decía Rousseau: “La soberanía no pude ser representada”, pero esto sólo es válido para una democracia directa como la de Atenas o del pequeño Estado al que Rousseau se refería “ donde se pueda reunir el pueblo y en donde cada ciudadano pueda sin dificultad conocer a los demás”.
No hay que confundir democracia representativa con parlamento, pues la representación también recae en los gobiernos nacionales, provinciales y municipales, y en otros ámbitos de deliberación contemplados por la constitución. Estado representativo es aquel en el que las principales deliberaciones políticas son realizadas por los representantes elegidos.

El concepto de representación
puede ser entendido de varias maneras, baste pensar que se dice que el Papa es el representante de Cristo en la tierra, que Clinton es el representante del pueblo norteamericano, y que el sr. Fulano representa a la compañía de tales productos, o que el sr. Mengano representa a su partido en el parlamento…
En lo que a la representación política se refiere,o sea, último ejemplo dado (tema complejo y confuso), hay que distinguir entre los poderes del representante y el contenido de la representación. Es decir,
·cómo A representa a B, y
·qué cosa representa.

1. Cómo representa
A puede representar a B como delegado o como fiduciario.
·Si A es un delegado, es simplemente un portavoz, un nuncio, un legado, un medio del representado B; por lo tanto su mandato es extremadamente limitado y revocable (así sucede en el ámbito del derecho privado)
·Si A es un fiduciario (fides: confianza, fe), tiene el poder de actuar con cierta libertad en nombre y por cuenta de los representados, en cuanto goza de su confianza, y puede interpretar a discreción los intereses de ellos.En este caso, se dice que A representa a B sin obligación de mandato; por tanto que no existe un mandato imperativo.

2. Qué representa Respecto a la segunda pregunta, Qué representa, también hay dos posibles respuestas:
·A representa a B con respecto a sus intereses generales como ciudadano,
·o bien a sus intereses particulares (como obrero, comerciante, empresario, miembro de tal partido, etc.).Esta diferencia tiene relación también sobre el “Quién” es el representante:
·Si representa a los intereses generales de la nación, no hace falta que tenga tal o cual profesión.
·Pero si representa intereses particulares de tal sector (obreros, por ejemplo) entonces el representante tiene que tener esa misma profesión o gran afinidad con ella. Es decir, tiene que ser alguien “representativo”.
Entendemos, por lo tanto, que al decir representatividad aludimos a un representante fiduciario, que representa intereses generales de la nación. En cambio, el delegado representa intereses particulares, por ejemplo en los movimientos estudiantiles, sindicales, etc. Esta representación se la llama también “orgánica”.


En nuestras democracias (a pesar de ciertos intentos de tipo corpoarativo), el representante tiene, en consecuencia las siguientes características:
1.En cuanto goza de la confianza del electorado, una vez elegido ya no es responsable frente a los electores y, en consecuencia, no es revocable.
2.No es responsable directamente ante los electores, precisamente porque está llamado a tutelar los intereses generales de la sociedad civil, y no los intereses de tal o cual sector que lo ha votado.
En cambio, el pensamiento socialista mantiene la postura contraria, o sea, el mandato y la revocación, ya desde Marx y Lenin. Así la Constitución soviética establecía que “ el diputado tiene la obligación de informar a los electores sobre su actividad… el diputado que no sea digno de la confianza de los electores puede ser removido de su cargo en cualquier momento por decisión de la mayoría de los electores de acuerdo con las modalidades previstas por la ley”.
Por tanto, la democracia socialista se acerca más al tipo de democracia directa, sin ser directa ya que quienes deliberan son los representantes y no el pueblo directamente.La única institución de democracia directa que tenemos es el referendum, o plebiscito, aplicado para ciertas circunstancias, pero sólo con la posible respuesta del sí o del no, por tanto impracticable para la mayoría de los casos cuya complejidad supone concertaciones, disensos y consensos parciales.

Si no podemos avanzar hacia un grado mayor de representación, sí podemos avanzar en lo que hace a la democratización social de nuestras instituciones (escuela, empresa, organizaciones políticas, etc.), a menudo altamente autocráticas.
Es decir, urge pasar de un Estado democratizado a una sociedad democrática.Por lo tanto, como índice de la democracia de un país, no basta fijarse en los derechos políticos ejercidos (voto libre) sino en los espacios donde los ciudadanos ejercen realmente la democracia, ese “ dónde”delibera y decide, o sea, dónde puede realmente participar.

Lo cierto es que los dos grandes bloques del poder, la burocracia y la gran empresa, hasta ahora no han sido afectados por el proceso de democratización (sin tener en cuenta a la Iglesia) y se manejan con un poder desde arriba hacia abajo.

En síntesis, la lucha por la democracia afecta a dos frentes: contra el gobierno autoritario y contra los otros poderes que concentran el resto del poder social.En este sentido las organizaciones sociales que defienden intereses particulares de ciertos núcleos de la sociedad civil (trabajadores, profesionales, estudiantes, etc.) no sólo pueden luchar por la democratización de sus agrupamientos, sino también ejercer un control sobre la democratización del Estado (capítulo II, pág. 32 y siguientes)

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