Dejar atrás una Infancia difícil. E Sánchez

DEJAR ATRÁS UNA INFANCIA DIFÍCIL

 Edith Sánchez. Escritora y periodista colombiana. Ganadora de varios premios de crónica y de gestión cultural

Una infancia difícil no es, de ninguna manera, un buen punto de partida para vivir.

Un niño depende por completo de los adultos que le rodean y espera de estos que lo protejan y le ayuden a crecer. Pero, a veces, esos adultos hacen exactamente lo contrario.

En principio, eres una víctima inocente de los errores de otros; pagas por lo que no tendrías que pagar.

Aunque siempre llevarás sobre tus hombros la huella de esos maltratos y de esas carencias, cuando llegas a ser adulto puedes renunciar a seguir siendo víctima.

Si abordas la situación con valor y madurez, tienes la posibilidad de llegar a sentirte realizado y feliz.

Tus heridas pueden sanar y

el pasado doloroso puede convertirse

en una fortaleza para ser mejor.

En la primera parte de este artículo hablamos sobre una de las tareas para superar una infancia desdichada: reelaborar tu historia. Ahora te decimos cuáles son otras de las tareas que debes realizar.

Renuncia a culpar a otros

Levantar el dedo y repartir culpas puede ofrecernos una gratificación estupenda. Nos pone por encima de los demás y nos deja libres de toda responsabilidad. Sin embargo, a largo plazo, solo perpetúa ese ciclo de malestar de una infancia infeliz.

Olvídalo de una vez: nadie va a reparar completamente lo que te hizo. Sucedió y punto.

Culpar a otros no cambia nada. Apenas te da una satisfacción momentánea, que no te sirve para nada.

Si lo que quieres es superar las huellas negativas de una infancia difícil, renuncia de una vez por todas a culpar a los otros. Ellos tienen sus propias cargas y tú no vas a lograr ser el justiciero que ponga todo en orden. Eso solamente pasa en los melodramas.

Aprende a defenderte

Las experiencias traumáticas de la infancia dejan un cúmulo de ira, disperso en diferentes áreas de la vida. Puedes volverte gruñón y explosivo por pequeñeces, o todo lo contrario: incapaz de expresar tus sentimientos agresivos.

En realidad, aprender a patear traseros no es tan fácil como algunos lo suponen, pero sí es una habilidad necesaria para ponerle límite a los comportamientos abusivos.

Si ante un maltrato reaccionas desaforadamente, defendiéndote como una fiera, seguro vas a detener la agresión del otro momentáneamente; pero también estarás instalando una seguidilla de conflictos y nuevos episodios de maltrato.

Si te quedas paralizado frente a los abusos y no sabes cómo reaccionar, o te da miedo hacerlo, también instalarás una cadena de violencia sucesiva.

Defenderse eficazmente es impedir que otro decida cómo debes comportarte

Mantener el control sobre tus emociones te lleva a ganar cualquier pelea y a darle una lección a quien quiere maltratarte. Todos los estudios indican que quien sabe canalizar su ira logra enormes éxitos en la vida.

Trabaja duro y logra tu independencia económica

Por extraño que te parezca, realizar labores que no te gusten, por voluntad propia, te ayudará significativamente a superar tus traumas de infancia.

Cuando decides hacerlo es como si te dijeras a ti mismo: confío en ti y en tu capacidad de hacer lo que te propongas.

Si otros no te quisieron, tú si vas a conquistarte a ti mismo. Porque al hacer eso que te cuesta, no vas a olvidar aplaudirte y decirte la gran persona que eres, lo mucho que vales, lo grande que es haber sido capaz de sacrificarte en nombre de tu propia estima.

Atesora tu dinero, no lo gastes en tonterías. Ahorra un poco de cada ingreso que obtengas. Busca de manera decidida conquistar tu independencia económica.

Si te lo propones, lo vas a lograr. Hay millones de personas en el mundo que no lo creían posible, hasta que no lo intentaron con ahínco y sin tregua.

Si consigues esa independencia y además logras tener cierta holgura económica, también obtendrás mayor control sobre tu vida.

No olvides que la ayuda profesional puede ser un soporte muy valioso para que finalmente logres dejar atrás esa niñez desafortunada, que tantas veces se atraviesa en tu camino y te mantiene atrapado en los miedos, las indecisiones, el mal humor.

Tú puedes lograrlo.

 

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