¿Por qué tememos los cambios? Edith Gómez

¿POR QUÉ TENEMOS A LOS CAMBIOS?

Muchas veces sentimos miedo a ciertas situaciones, aun cuando éstas nos dejen las mejores lecciones de vida, como por ejemplo, al fracaso. En el mundo empresarial también ocurre que los emprendedores proponen cambios y éstos no son tomados de manea alegre por sus equipos. Ante cualquier cambio en nuestras vidas, solemos tomar una actitud renuente.

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Esto sucede hasta con los cambios que muchas veces deseamos, o que nosotros mismos provocamos. No todos son capaces de explicar por qué los seres humanos nos resistimos a la transformación de las cosas o situaciones.

A continuación, desde la psicología, trataremos de comprender este fenómeno de manera más exacta, ya que conocer los motivos por los cuales mostramos resistencia a los cambios nos  permitirá aprender a afrontarlos y vivir una vida positiva.

  1. Miedo a la pérdida

Usualmente experimentamos una sensación de angustia, ansiedad o depresión, relacionada con el pensamiento de que estamos perdiendo algo. Por ejemplo, si logramos un ascenso podríamos llegar a pensar que estamos perdiendo la relación con nuestros compañeros o la sensación de calma que ya teníamos en nuestro puesto anterior.

2. Miedo al ataque

En otras circunstancias podríamos experimentar ansiedades de tipo paranoides. Por ejemplo, si nos cambian de departamento, quizás podamos pensar que esto lo han hecho para poder controlarnos. Este tipo de temores y miedos podrían llegar a ser paralizantes para quien las experimenta.

  1. Ignorancia de los motivos que llevan al cambio

Muchas empresas no dan paso al flujo constante de información y podrían ocurrir situaciones en las que sus colaboradores expresen sentencias del tipo: “No me enteré” o “Nadie me lo dijo”. En estas situaciones, hay desconocimiento de los motivos por los cuales les han pedido cambiar su manera de realizar sus labores, y aún cuando ello suponga mejoras –directamente para el personal o para la atención del cliente-, los miembros del equipo podrían interpretarlo de mala manera, y tomarlo como una molestia o incomodidad, al tener que cambiar la rutina laboral sin comprender las razones.

  1. Desconfianza

Algunos empleados consideran que cuando sus jefes realizan cambios es porque tienen razones ocultas para hacerlo, como por ejemplo: si el personal directivo ordena realizar las tareas de manera distinta para conseguir una simplificación en los procesos internos, los empleados podrían interpretarlo como un intento de reducir personal a corto plazo. Si no existe una buena comunicación entre los jefes y el equipo de trabajo, hasta la incorporación de tecnología, lo cual se traduciría en un beneficio para todos, podría ser tomado con desconfianza.

  1. Cultura organizacional

Hay empresas en las cuales los cambios son tomados de buena manera, ya que se caracterizan por ser flexibles, elásticas e innovadoras. Del otro lado, hay empresas que simplemente son conservadoras, el statu quo es una religión, y en ese tipo de ambientes es evidente que los empleados nunca mostrarán reacciones favorables cuando se trate de cambios. Los cambios implicarán esfuerzos sobrehumanos para poder incorporarse a las empresas con tal modelo.

  1. Zona de confort personal

Parecido al principio que Sigmund Freud denominada “Principio de Nirvana”, hay una tendencia en los seres humanos que les lleva a reducir al mínimo las tensiones ocasionadas por los estímulos externos que sean capaces de sacarlos de su comodidad. Aplicado al área laboral, la tendencia en muchos individuos será la de tratar de “dejar las cosas tal como están”, tal como reza el dicho: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.

  1. Pérdida del locus de control

Esto suele ser definido como “Lugar de control”, y hace referencia a quienes se sienten bajo tensión y confusión cuando sienten que están por perder el dominio de una situación. Si consideran que dicha facultad  -la de controlar- estará en otra persona y no en él, lo que se espera es que demuestren rigidez ante cualquier modificación.

Considerando lo que ya te hemos comentado, es importante que tomes tiempo para explicar a tus empleados, y especialmente escuchar qué sienten ellos sobre los cambios que propones, tomando un tiempo prudencial para que puedan ser digeridos. Tu propio equipo de trabajo te dirá qué les preocupa o inquieta y esto te permitirá enfocarte hacia las herramientas necesarias para poder guiar y entusiasmar a tu personal.

 

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