Hacia un Nuevo Municipio

Tema 2: HACIA UN NUEVO MUNICIPIO

1. Breve análisis prospectivo de la sociedad del siglo XXI

Anthony Giddens, el ideólogo inglés de la “Tercera Vía” describió: “la globalización no es una mera intensificación de la competencia económica mundial, sino un cambio en nuestra forma de vida. Todos estamos aprendiendo a adaptarnos a la nueva sociedad cosmopolita, una sociedad en la que se dislocan instituciones que conocemos bien, desde el matrimonio y la familia hasta puestos de trabajo, el Estado-Nación y otras organizaciones de ámbito superior ”.

Las sociedades industriales con nacionalidad definida, como las conocimos en el siglo XX, están convergiendo vertiginosamente en la sociedad postindustrial y planetaria del siglo XXI.

Esta transformación trae aparejadas sensaciones desconocidas: la certidumbre en el futuro se ha desvanecido, los tiempos históricos se han acortado, la cantidad de información agobia y la importancia humana en la producción ha menguado en favor de las máquinas. Para el hombre común, la realidad se tornó difícilmente comprensible y completamente impredecible.

Las competencias más necesarias para el mundo en gestación serán la rápida adaptación a entornos dinámicos y la capacidad intelectual, porque es ella la única que puede visualizar creativamente escenarios futuros a fin de canalizar la acción, analizar hechos pasados y presentes para derivar proyecciones y seleccionar la información relevante dentro de la “nube” disponible. La computadora no puede reemplazar a la mente humana en el trabajo de creación intelectual… al menos hasta ahora.

La economía futura, global y caótica (en el sentido de cambio permanente e impredecible), demandará de cada individuo y de cada comunidad un mayor nivel de responsabilidad, conciencia y autoestima.

2. Desarrollo Humano Local

En los albores del siglo XXI, nuestro país vive una situación particular:

-por un lado, estamos conectados al mundo a través de la economía global

-por otro, pertenecemos a un mercado regional: el Mercosur

-al mismo tiempo, hay un resurgimiento de los movimientos locales, en especial el Municipio

A partir de la transformación del Estado, éste le transfiere a las comunas nuevas funciones, aumentando sus atribuciones, pero no necesariamente los recursos. Se hace obligatorio para los municipios, entonces, la búsqueda de mayor eficiencia en la gestión y un rol más activo en lo económico y social

Esquematizando los modelos de gestión municipal aplicados hasta ahora, podemos decir que el modelo tradicional “administrativo-delegativo” es un modelo coherente con las políticas impuestas por el Estado Nacional y Provincial, con fuerte centralismo y gran burocracia.

Las características generales de estos Municipios son:

-Los sueldos abarcan la mayor parte del presupuesto municipal.

-Mala relación con las demandas sociales y gran dependencia con la “interna” de los partidos políticos gobernantes.

-Baja productividad.

Es la típica administración ABL (alumbrado, barrido y limpieza) o BBB (basura, baches y bombitas de luz).

Para superar esta anacrónica situación, en los últimos años se han intentado otros modelos de gestión social que intentan acercar el control de la gestión a los usuarios del sistema.

a) En el modelo de “gestión descentralizada”, los municipios transfieren los recursos a las organizaciones sociales para que éstas diseñen y ejecuten los programas y administren el presupuesto.

Apuntan a transferir la responsabilidad partiendo de la base de que la administración pública no puede resolver todos los problemas por sí sola.

b) En el modelo de “gestión asociada”, el diseño y la planificación de las estrategias sociales son una tarea compartida entre el municipio y las organizaciones de base. Se trabaja más articuladamente que en el modelo anterior, pero para que funcione debe haber un buen diagnóstico y una clara aceptación de los roles de cada sector.

En este nuevo diseño se opta por un estilo de desarrollo, en el cual se atribuye la máxima importancia a la autonomía de los actores sociales, gobierno local y ciudadanos que, movidos por una voluntad solidaria, toman en sus manos el desarrollo de su territorio en busca de mejorar los niveles de vida.

Esto supone la existencia de una comunidad que es consciente de ser un cuerpo social que vive una experiencia común. Es la identidad local que se refuerza cada día en la convivencia que se va transformando en la “historia de la comunidad”. Es una comunidad que vive como un “centro de poder autónomo” y en el ejercicio pleno de la democracia, lo más re-presentativa posible al punto que llega a ser en muchos casos una democracia directa, en la que todos se hacen “presentes” para conducir a su comunidad.

El Desarrollo Humano local que propugnamos concibe al Municipio no sólo como un agente administrador, sino especialmente como una institución facilitadora del desarrollo económico sustentable y del progreso social.

A su vez, el desarrollo económico regional se apoya en el fomento del sector privado (incluido el cooperativo), en su calidad de motor del crecimiento local, por cuanto el desarrollo de una localidad pasa por la fortaleza y dinamismo de sus propias unidades productivas, las que permiten generar oportunidades de equidad social y abrir espacios de participación a la comunidad.

El objetivo del Desarrollo Humano local, un paradigma integral de desarrollo que no divide a la persona y a la sociedad desde visiones unidimensionales y economicistas, es recrear las estructuras del municipio operando sobre los siguientes ejes:

a)Participación de la comunidad en la elaboración del Planeamiento Estratégico local y posterior ejecución y control.

b)Pensar y tratar al ciudadano como “miembro activo interno” y no como “contribuyente cautivo”, cuidando de equilibrar el objetivo de rentabilidad del sector privado con objetivos comunitarios de equidad social y sustentabilidad ambiental.

c)Introducir técnicas de capacitación y herramientas de gestión (de probado éxito en la empresa privada) en la administración pública municipal, a fin de modificar las actitudes y aptitudes (el “quiero hacerlo” y el “cómo hacerlo”) del funcionario con imagen burocrática para transformarlo en gerente social.

El Desarrollo Humano local no es una moda ni una ruptura con el modelo anterior, sino un proceso de cambio con participación, que no tiene un único patrón de implantación, ya que puede comenzar de distintas maneras y en diferentes puntos, en forma parcial o integral y utilizando diversas herramientas de gestión.

Desde el actual concepto de desarrollo, tal como se da en los países europeos y en varias naciones de América, el Municipio juega un rol fundamental en su doble misión de articular en la comunidad local (comuna) las políticas sociales coherentes con el poder central (provincial y nacional), y de ser el centro de promoción de un nuevo tipo de desarrollo autogestionado, descentralizado y participativo. Se trata de una responsabilidad colectiva de todas las personas y organizaciones que conviven en un mismo espacio vital y que comparten las mismas realidades y problemas, sobre el futuro que se quiere para esa localidad.

La revalorización de la participación social obliga a las organizaciones sociales a entender su tarea más allá de lo que señalan los marcos legales o lo que indican las tradicionales formas de ejercer sus acciones, generalmente en forma atomizada y sin lazos de integración con otras organizaciones y con el municipio como tal.

Los dirigentes sociales tienen, por lo tanto, la responsabilidad de transformarse en verdaderos agentes de desarrollo en su espacio vital más próximo que es la comuna. Este rol les dará una dimensión más integral a su tarea, en la que se requiere principalmente creatividad, eficiencia en el trabajo diario, capacidad de propuestas y búsqueda incesante de nuevos estilos de participación.

3. Los desafíos que enfrenta la sociedad local

Para no pecar de ingenuos o de demasiado optimistas, también debemos reconocer las debilidades más comunes de los municipios argentinos para encarar el Desarrollo Humano local:

-debilidad tecnológica y comercial de la comunidad local frente al mundo globalizado y altamente competitivo;

-carencia de instrumentos de gestión adecuados;

-carencia de capacitación adecuada de los funcionarios y empleados municipales;

-disociación entre educación y producción.

apatía de la ciudadanía hacia la participación.

Reconocer las propias debilidades no es una actitud derrotista. Por el contrario, es el punto de partida para superarlas.

Para fomentar la toma de conciencia y la acción colectiva, el primer paso es entender que no se puede trabajar en lo macro si primero (o al mismo tiempo) no se desarrolla lo micro, es decir, la capacidad y la responsabilidad individual.

La efectividad colectiva comienza con la responsabilidad personal, y la competencia individual es crítica y fundante para aumentar la eficiencia colectiva.

4. Cambio organizacional y pensamiento sistémico

Es importante que desarrollemos una visión sistémica de los problemas a resolver. El pensamiento sistémico relaciona las causas con los efectos desde una perspectiva integral; no hay un solo hecho, sino un conjunto de hechos interrelacionados. Al mismo tiempo sitúa el problema en su contexto general(“entorno”).

El éxito del cambio organizacional municipal reside en que cada individuo recorra el camino de las “4C”:

Conocer la realidad del municipio y su funcionamiento, las necesidades y urgencias de la población, y las estrategias y técnicas de operatividad.

Comprender las causas de los problemas (diagnosticar), el sistema de relaciones de la comunidad, los mecanismos del desarrollo y los proyectos que se ejecutan.

Compartir solidariamente conocimientos, experiencias, valores y esfuerzos, sintiéndose cada uno responsable de toda la comunidad.

Comprometerse con una acción eficaz y eficiente para llevar a cabo las propuestas y proyectos asumidos.

Las organizaciones eficientes no dependen de la coerción o las amenazas a sus integrantes para lograr los objetivos. Lo máximo que el uso de la fuerza puede obtener es el cumplimiento de la tarea, mientras que la dinámica de los cambios, la innovación permanente y la complejidad de la globalización hacen que aquellos que trabajan “a reglamento” sean relegados frente a aquellos que trabajan con la mente y el corazón.

Un hito fundamental para el cambio organizacional es crear los mecanismos para que el trabajador municipal, cualquiera sea su puesto, sea un agente de cambio capaz de generar modificaciones positivas en el sistema.

Sabemos que los cambios organizacionales provocan miedos. El mayor y más frecuente es el fantasma de los despidos masivos, por lo cual la tarea de la dirigencia política municipal será convencer de que no se producirán esos despidos, sino que habrá reasignación de funciones con capacitación laboral y rotación horizontal de puestos de trabajo, y que esto es bueno para la persona porque la enriquece intelectualmente.

La meta de la capacitación laboral del nuevo modelo de gestión municipal es la formación de funcionarios públicos con una visión humanista y progresista que pueda confrontar con la tecnocracia neoliberal no sólo en lo ideológico, sino también en los logros de todos los días.

Pensar el DH desde lo local, implica distinguir 3 grandes dimensiones integradas:el Municipio como un ámbito

-Territorial determinado, que forma parte de otro mayor, la provincia y la nación.

-Gubernamental, gobierno local o Municipalidad, que ejerce el poder político local.

-Social, sociedad local, que integra una comunidad, parte de otra comunidad mayor. Se trata de un conjunto de personas, grupos e instituciones que mantienen múltiples y constantes relaciones entre sí. Hoy se lo considera el aspecto fundamental del Municipio en el que todos sus habitantes asumen su conciencia de pertenencia y responsabilidad.

Por eso, se dice del Municipio que es “una comunidad de ciudadanos y, en el fondo, la comunidad originaria en el sistema político nacional, vale decir, la unidad fundamental y elemental en el Contrato Social… En el municipio se han cifrado, desde siempre, las aspiraciones de nuestro pueblo a la libertad, la democracia y el autogobierno” (Arnaldo Córdova en “Democracia y participación ciudadana en la vida municipal”)

En consecuencia, el Municipio es una realidad compleja, que incluye cuestiones naturales relativas al territorio, demográficas y culturales, políticas y económicas, comunitarias, institucionales y jurídicas.

Nuestro país ha considerado al Municipio casi exclusivamente desde el punto de vista jurídico y administrativo, casi como un apéndice de la provincia y de la nación; y en lo social, casi exclusivamente como una entidad de beneficencia. El desafío de hoy es devolverle al municipio todo el protagonismo que la nueva sociedad reclama en orden a la promoción de la comunidad para en desarrollo integral.

ACTIVIDAD Nro. 2

1.Cuáles son las causas que provocaron la importancia que hoy adquiere el Municipio.

2.Por qué considera usted que es importante el rol del Municipio en nuestro país.

3.Cuáles son los desafíos que enfrenta su Municipio.

4.Cómo caracterizaría usted a la gestión de su Municipio, desde el punto de vista tradicional o renovado.

5.Qué disposición existe en su Municipio para el cambio, tanto en las autoridades como en la ciudadanía. Analice si hay resistencias y miedos.

6-Qué significa que hoy necesitamos tener una visión sistémica del Municipio.

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