Textos chinos sobre estrategia. Sun Tzu y Sun Bin

TEXTOS CHINOS SOBRE ESTRATEGIA

 1. Sun Tzu (El arte de la guerra) Siglo IV antes de Cristo.

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

Si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra. Si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

Antiguamente los guerreros expertos primero se hacían invencibles a si mismos, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.

La invencibilidad está en uno mismo; la vulnerabilidad en el adversario.

Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo;

descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.

En consecuencia, un ejército victorioso gana primero, y entabla la batalla después.

En cambio, un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no la tienen.

Todo el mundo conoce la forma mediante la cual resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria. En consecuencia, la victoria nunca es repetitiva, sino que se adapta en forma permanente. Determinar los cambios apropiados significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria…

Así, pues, un ejército no tiene siempre la misma formación, lo mismo que el agua no tiene una forma constante. Se llama genio a la forma de obtener victoria cambiando y adaptándose según el enemigo.

Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente.

Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu.

Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso con los soldados, tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar una tarea a los soldados según sus capacidades y habilidades, y encomendarles deberes y responsabilidades adecuados. El valiente puede luchar, el cuidadoso puede ser centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil.

– – Evita el combate que no puedas ganar… Nunca se debe atacar por cólera y con prisas, Es aconsejable tomarse tiempo en la planificación y coordinación del plan… La victoria completa se obtiene cuando el ejército no lucha… y en cada caso el enemigo es vencido por el empleo de la estrategia. Triunfan aquellos que saben cuándo luchar y cuándo no; saben discernir cuándo utilizar muchos o pocos recursos; se enfrentan bien preparados a enemigos desprevenidos, y tienen líderes competentes…

– – La norma general de las operaciones militares consiste en no contar con que el adversario no combata ni ataque, sino confiar en tener los medios de enfrentarte a él y poseer lo que no puede ser atacado.

– A menos que conozcas las montañas y los bosques, los desfiladeros y los pasos, y la condición de los pantanos, no puedes maniobrar con una fuerza armada…Sólo cuando conoces cada detalle de la condición del terreno (escenario…) puedes maniobrar y guerrear… En consecuencia, los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno, saben cómo manejar sus fuerzas. Si no saben cómo adaptarse de manera ventajosa, no pueden aprovecharse de él.

– Si castigas a los soldados antes de haber conseguido que sean leales al mando, no obedecerán; y si no obedecen, serán difíciles de emplear.

– Por lo tanto, dirígelos mediante un trato civilizado. Eso significa humanidad. Mándalos con humanidad y benevolencia, unifícalos de una manera estricta y firme. Cuando la benevolencia y la firmeza son evidentes, es posible estar seguros de la victoria.

– Cuando las órdenes se dan de manera clara, sencilla y consecuente con las tropas, éstas las aceptan. Cuando las órdenes son confusas y cambiantes, las tropas no las entienden ni las aceptan. Pero cuando las órdenes con razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

  1. Sun Bin

– Los ricos no están forzosamente seguros ni los pobres necesariamente inseguros; la mayoría no prevalece necesariamente ni las minorías fracasan forzosamente. Lo que determina quién gana y quién pierde, quién está seguro y quién en peligro, es su inteligencia y su estrategia.

Los líderes con inteligencia y estrategias se preparan primero; después pueden lograr el éxito antes de combatir, de forma que no pierden un posible logro exitoso después de luchar. Por lo tanto, cuando los guerreros salen con éxito y vuelven sin estar heridos, entienden el arte de la guerra.

– Los líderes deben ser justos; si no son justos, carecerán de dignidad y de carisma. Si carecen de carisma, sus soldados no se enfrentarán a la muerte por ellos. Por esta razón, la justicia es la cabeza del arte de la guerra.

– Los líderes deben tener integridad; sin integridad no tienen poder. Si no tienen poder, no pueden obtener lo mejor de sus ejércitos. Por eso, la integridad es la mano fuerte de la guerra.

– Los líderes deben ser humanos; si no son humanos, sus fuerzas no son eficaces y no logran nada. Por eso, la humanidad constituye las tripas del arte de la guerra.

– Cuando las personas obedecen las normas sin esperar recompensas ni castigos, se trata de órdenes que pueden ejecutar. Cuando los de arriba son recompensados, y los de abajo son castigados, más incluso si el pueblo no quiere obedecer las órdenes, se trata de órdenes que el pueblo es incapaz de ejecutar.

 

– Mira con los ojos de todo el mundo y no habrá nada que no puedas ver. Escucha con los oídos de todo el mundo y no habrá nada que no puedas oír. Piensa con la mente de todo el país y no habrá nada que no puedas conocer.

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