Educación emocional. Bisquerra

EDUCACIÓN EMOCIONAL

Rafael Bisquerra

Los conceptos complejos, como la educación emocional, no pueden describirse en una definición breve. Es un marco amplio lo que permite su conceptualización. A lo largo de esta obra se pretende ofrecer pistas para poder conceptualizar la educación emocional.

 

Teniendo esto presente, y solamente con la intención de tener un punto de referencia, nos atrevemos a resumir la educación emocional en los siguientes términos: proceso educativo, continuo y permanente,  que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones  con objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social.

 

La educación emocional es un proceso educativo continuo y permanente, puesto que debe estar presente a lo largo de todo el currículum académico y en la formación permanente a lo largo de toda la vida. La educación emocional tiene un enfoque del ciclo vital. A lo largo de toda la vida se pueden producir conflictos que afectan al estado emocional y que requieren una atención psicopedagógica.

 

La educación emocional es una forma de prevención primaria inespecífica, consistente en intentar minimizar la vulnerabilidad a las disfunciones o prevenir su ocurrencia. Cuando todavía no hay disfunción, la prevención primaria tiende a confluir con la educación para maximizar las tendencias constructivas y minimizar las destructivas. Los niños y jóvenes necesitan, en su desarrollo hacia la vida adulta, que se les proporcionen recursos y estrategias para enfrentarse con las inevitables experiencias que la vida nos depara.

En definitiva se trata de capacitar a todas las personas para que adopten comportamientos  que tengan presente los principios de prevención y desarrollo humano. Aquí la prevención está en el sentido de prevenir problemas como consecuencia de perturbaciones emocionales. Se sabe que tenemos pensamientos autodestructivos y comportamientos inapropiados como consecuencia de una falta de control emocional; esto puede conducir, en ciertas ocasiones, al consumo de drogas, conducción temeraria, anorexia, comportamientos sexuales de riesgo, violencia, angustia, ansiedad, estrés, depresión, suicidio, etc.

 

La educación emocional se propone contribuir a la prevención de estos efectos. Por otra parte se propone el desarrollo humano; es decir, el desarrollo personal y social; o dicho de otra manera: el desarrollo de la personalidad integral del individuo. Esto incluye el desarrollo de la inteligencia emocional y su aplicación en las situaciones de la vida. Por extensión esto implica fomentar actitudes positivas ante la vida, habilidades sociales, empatía, etc., como factores de desarrollo de bienestar personal y social. La educación emocional tiene por objeto el desarrollo de las competencias emocionales, de la misma forma en que se puede relacionar la inteligencia académica com el rendimiento académico. La inteligencia es una aptitud; el rendimiento es lo que uno consigue; la competencia indica en qué medida el rendimiento se ajusta a unos patrones determinados. De forma análoga se puede considerar que la inteligencia emocional es una capacidad (que incluye aptitud y habilidad); el rendimiento emocional representaría el aprendizaje. Se da competencia emocional cuando uno ha logrado un determinado nivel de rendimiento emocional (Mayer y Salovey, 1997; Saarni, 1988).
La competencia emocional está en función de las experiencias vitales que uno ha tenido, entre las cuales están las relaciones familiares, con los compañeros, escolares, etc. La hipótesis que planteamos es la posibilidad de potenciar la competencia emocional de forma sistemática mediante procesos educativos. A lo largo de este trabajo se intenta aportar más elementos que permitan comprender mejor el concepto de educación emocional, sus objetivos y finalidades, sus fundamentos, su justificación y necesidad, sus contenidos, etc.
La educación emocional supone pasar de la educación afectiva a la educación del afecto. Hasta ahora la dimensión afectiva en educación o educación afectiva se ha entendido como educar poniendo afecto en el proceso educativo. Ahora se trata de educar el afecto; es decir, de impartir conocimientos teóricos y prácticos sobre las emociones.
OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

Los objetivos generales de la educación emocional pueden resumirse en los siguientes términos:

 

– Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones
– Identificar las emociones de los demás.
– Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
– Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas
– Desarrollar la habilidad para generar emociones positivas
– Desarrollar una mayor competencia emocional
– Desarrollar la habilidad de automotivarse.
– Adoptar una actitud positiva ante la vida.
– Aprender a fluir
De estos objetivos generales se pueden derivar otros objetivos más específicos, en función del contexto de intervención. Algunos ejemplos son:

 

– Desarrollar la capacidad para controlar el estrés, la ansiedad y los estados depresivos.
– Tomar conciencia de los factores que inducen al bienestar subjetivo.
– Potenciar la capacidad para ser feliz.
– Desarrollar el sentido del humor.
– Desarrollar la capacidad para diferir recompensas inmediatas en favor de otras de mayor nivel  pero a largo plazo.
– Desarrollar la resistencia a la frustración.

 

Por extensión, los efectos de la educación emocional conllevan resultados tales como:

 

-Aumento de las habilidades sociales y de las relaciones interpersonales satisfactorias.
-Disminución de pensamientos autodestructivos, mejora de la autoestima.
-Disminución en el índice de violencia y agresiones.
-Menor conducta antisocial o socialmente desordenada.
-Menor número de expulsiones de clase.
-Mejora del rendimiento académico.
-Disminución en la iniciación al consumo de drogas (alcohol, tabaco, drogas ilegales).
-Mejor adaptación escolar, social y familiar.
-Disminución de la tristeza y sintomatología depresiva.
-Disminución de la ansiedad y el estrés.
-Disminución de los desórdenes relacionados con la comida (anorexia, bulimia).

 

CONTENIDOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

 

Los contenidos de la educación emocional tienen el propósito de lograr unos objetivos que se derivan del marco teórico que hemos presentado en otros apartados. Recogiendo todo lo que antecede podemos decir que lo que sugieren las investigaciones es que para aumentar la felicidad lo que se puede hacer es: mejorar las relaciones sociales, encontrar un trabajo que sea intrínsecamente satisfactorio, mantener buenas relaciones con los compañeros de trabajo, aprovechar el tiempo libre de forma satisfactoria. Y por supuesto hacer todo lo posible por conservar la salud.

 

Para mejorar las relaciones sociales suele ser efectivo el desarrollo de habilidades sociales. Lo cual puede tener una incidencia sobre la vida familiar, el matrimonio, los amigos, compañeros de trabajo, vecinos y  relaciones sociales en general. Todo ello son fuentes importantes de bienestar.
El trabajo satisfactorio es otra fuente de felicidad. Una orientación profesional que considere a la persona humana en su globalidad y complejidad puede ser un factor importante en la satisfacción profesional.

 

Lo mismo podemos decir del tiempo libre. Hoy en día la orientación en el tiempo libre y la pedagogía del ocio son vías de intervención con grandes perspectivas de futuro.
La salud casi se puede considerar como un requisito “sine qua non” para el bienestar emocional. Por eso la salud debe estar presente, como un elemento esencial, en la educación emocional.
Las habilidades de vida (life skills) y las habilidades para afrontar situaciones de conflicto (coping skills) deben considerarse como recursos que toda persona debería dominar para superar las crisis y conflictos que la vida depara. En este marco tiene cabida el entrenamiento asertivo, el cambio de atribución causal, la relajación, la reestructuración cognitiva, etc.
El dar sentido a la vida es otro factor positivo. Las aportaciones de la logoterapia de V. Frankl, utilizadas en una dimensión preventiva y de desarrollo, pueden ser altamente sugerentes para potenciar esta dimensión.

 

Entre los componentes que deberían incluirse en un programa de educación emocional están las siguientes:

1. Dinámica de grupos.- La habilidad esencial del líder implica iniciar y coordinar los esfuerzos de un grupo de gente.
2. Negociar soluciones.- Prevenir conflictos, solución de conflictos sociales y hacer de mediador son funciones esenciales en las relaciones interpersonales.
3. Conexión personal.- Las propuestas de Carl Rogers, con la empatía en primer lugar, facilitan los encuentros de amigos, familiares, laborales, etc. Para los educadores es una habilidad indispensable.
4. Análisis social.- Ser capaz de detectar y tener una visión de los sentimientos, motivaciones y preocupaciones de los demás, ayuda a intimar y mantener buenas relaciones.

 

Goleman cita siete ingredientes de la capacidad de aprender, todos ellos relacionados con la inteligencia emocional (p. 193-194):

 

  1. Autoconfianza.- Un sentido de control y manejo del propio cuerpo y del comportamiento que se deriva; sentir que es más probable el éxito que el fracaso en lo que vaya a emprender; paralelamente sentir que los adultos son de ayuda.
    2. Curiosidad.- Sentir que buscar y conocer cosas es positivo y satisfactorio.
    3. Intencionalidad.- El deseo y la capacidad de tener un impacto; y actuar en esta dirección de forma persistente. Esto se relaciona con un sentido de competencia y de ser efectivo.
    4. Auto-control.- La habilidad de modular y controlar las propias acciones, de forma apropiada a la edad. Un sentido de control interno.
    5. Relaciones.- La habilidad de implicarse con otros, sentirse comprendido y comprender a los demás.
    6. Capacidad de comunicar.- El deseo y la habilidad de intercambiar ideas, sentimientos y conceptos con otros.
    7. Cooperación.- La habilidad de equilibrar las necesidades personales con las de los demás en una actividad de grupo.

 

Otros aspectos a tener presentes son la introspección, relajación, meditación, mindfullness, respiración, imaginación emotiva, reestructuración cognitiva, cambio de atribución causal, simulación, entrenamiento de habilidades, role playing, dinámicas de grupos, juegos, etc.

En resumen, los contenidos de la educación emocional giran en torno al conocimiento de las propias emociones, el manejo y control emocional, el conocimiento de las emociones de los demás, la utilización de las emociones como factor para automotivarse; la prevención de los efectos perjudiciales de las emociones negativas, la potenciación de las emociones positivas, la aplicación de estos conocimientos en las relaciones interpersonales, en el trabajo, en la vida social, en los momentos de conflicto, etc.

 

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