Educación de la conciencia ética de Adolescentes 12 a 18 años. Franca Tarragó

DESARROLLO Y FORMACIÓN DE LA CONCIENCIA ÉTICA

TEMPRANA ADOLESCENCIA O PUBERTAD: 12/3-14/5 AÑOS

A. Evolución psicoafectiva
– Dimensión cognitiva: razonamiento hipotético-deductivo
Razona, discute, critica, se entusiasma con la conquista de la verdad, porque adquiere en esta etapa la estructura de pensamiento verdaderamente racional. Ahora su razonamiento es hipotético deductivo.Parte de observaciones de hechos para avanzar hacia la comprensión de reglas o normas generales. Puede resolver operaciones lógico-formales partiendo de lo lógico-concreto. Es capaz de abstraer y generalizar mediante análisis, síntesis, inducción, deducción, hipótesis y comprobación, conceptos y símbolos. Sin embargo, no es capaz de explicar cómo llegó de los entes individuales, al concepto abstracto.Comienza a captar el significado del pasado histórico, se acentúa el espíritu crítico, los valores adquiridos se tambalean y busca razones, y criterios coherentes. Si no los encuentra en la familia, los busca en el ambiente. Comienza la búsqueda de valores propios.
– Afectividad-sociabilidad:
Sufre intensa crisis de identidad: inseguridad y ansiedad, que le lleva al ensimismamiento subjetivo y a la soledad. Su “revolución fisiológica y anatómica” lo desconcierta. Necesita imperiosamente saber qué es lo que los demás piensan de él. Se siente en una vidriera permanentemente.Imagina toda clase de aventuras heroicas para asegurarse. Es edad ambivalente, dividida, inconfortable, angustiada, edad de transición y ruptura. El gran riesgo de esta etapa es no superar el desconcierto y permanecer en la confusión de identidad.

Erikson considera que es la etapa de la identidad vs. confusión.

Busca la autonomía e independencia de sus padres, con rebeldía-obstinación y ansia de experimentar las cosas por sí mismo. De su soledad pasa a la necesidad de amistad, y de asegurarse junto a los iguales (especialmente uno o dos amigos). Se preocupa mucho por saber la interioridad de otras personas y lo que sienten y piensan, porque busca confrontarse, compararse, medirse, y proyectarse. Acepta fácilmente como suyos los pensamientos y modos de actuar de otros.
Es la edad de la tiranía de los pares al mismo tiempo de una referencia todavía muy egocéntrica. Fowler formula así el egocentrismo de esta etapa: “yo te veo a ti, viéndome a mí. Yo veo el ‘yo’ que creo que tú ves en mí… Tú te ves a ti mismo tal como yo te veo. Tu ves en ti mismo el ‘yo’ que crees que veo yo…”
B. Evolución de la moralidad:
Kohlberg: Nivel transicional II/III
Según Kohlberg esta etapa se caracteriza por un relativismo extremo, acompañado por un aparente retroceso al estadio 2 de hedonismo instrumental. El adolescente tiene conciencia de que cualquier definición social de lo correcto o incorrecto es sólo una entre muchos. No es convencional pero todavía no se basa en principios universales.
El adolescente ya no acepta las reglas por el hecho de que estén mandadas; y va desplazando la ley, a lo aceptado por los pares. Se tambalean los valores viejos: curiosidad por los nuevos, ansiedad de libertad moral: oposición a la ley externa. Lo que hace es según esté aceptado o no por sus pares.

Por eso a veces toma comportamientos morales incoherentes según los ambientes. Lo correcto: es lo que está bien para nuestro grupo. La reciprocidad es casi “ley sagrada”.

Ser bueno es preocuparse por sus pares y conservar las amistades, la lealtad, la confianza de ellos.
Le resulta fácil comprender que hay que cumplir lo que nos hemos puesto de acuerdo y entiende aquello de “haz al otro lo que quieras para ti mismo”. Entiende lo que hay que hacer poniéndose en el lugar del otro.Las razones o motivaciones que siente para ser bueno: ser bien mirado por los pares y por uno mismo. Los ejemplos heroicos y exitosos le importan más que las leyes.
– Identidad vs.confusión. Fidelidad
Erikson complementa,lo anterior señalando que la crisis de esta edad es entre tener una identidad y estar confundido de sí mismo. La actitud pre-moral de tener un sentido del “yo” (identidad), es fundamental para la moralidad, ya que si no, no se puede optar por principios ni valores. Eso empieza a gestarse en esta etapa.
Para Erikson, la virtud moral que se procesa en el adolescente de este período es la de la fidelidad: fidelidad a sí mismo, a los valores, a los demás. Según él la fidelidad es “la habilidad para mantener la lealtad libremente prometida a pesar de las inevitables contradicciones del sistema de valores”.
C. Educación de la moralidad
Es fundamental el saber facilitarle el contacto con “personas de referencia” concreta: héroes. Hacerle sentir acompañado y seguro, pero en libertad; mostrarle la motivación de amor que tienen las leyes y criterios morales, confiarle responsabilidades a su medida, que le reafirmen la autoestima. Hay que ser tolerante con sus fallos, pero hacerle ver su incoherencia con delicadeza y sin humillaciones. Cuando hay conflicto de intereses entre padres e hijos, nada mejor y más formativo que llegar a “acuerdos” sobre maneras de proceder que beneficien a todos los implicados.El “testimonio” auténtico del educador es fundamental en todo esto.
La convivencia educativa es ideal para que el chico-a capte ciertos valores morales como la tolerancia (respeto por la opinión del otro), la justicia (o la igualdad de oportunidades sin ninguna discriminación), la generosidad (o solidaridad con la necesidad del otro), la autonomía (o la búsqueda por pensar por uno mismo utilizando el razonamiento y la experiencia concreta), la fidelidad a las promesas o acuerdos (o cumplimiento de la palabra dada a iguales o a superiores), la confidencialidad (o respeto por la intimidad y los datos íntimos del otro).
Toda ética, no sólo es de contenidos, sino de procedimientos adecuados (procedimental).
De ahí que sea tan importante que el adolescente aprenda,hábitos como los de escuchar al otro, tomar la palabra cuando le corresponde en su orden, analizar pormenorizadamente todos los elementos y variables que intervienen en un dilema moral, consultar a especialistas, y finalmente llegar a una decisión.

Por último, habiendo llegado a la decisión, justificarla razonadamente. Todo esto es lo que corresponde al procedimiento de toma de decisiones éticas, tan importante para que la ética no sea sólo teórica, sino incorporada a la práctica real de cada persona, según las circunstancias.
El período que abarca desde los 12 años hasta los 17, es un período en el que debe ir incorporándose el hábito procedimental de razonar éticamente.

PRIMERA ADOLESCENCIA: DE 15-16 AÑOS
A. Evolución psicoafectiva
Cuatro son las características relevantes de esta edad de autoafirmación del yo por excelencia:
1ª. Inestabilidad afectiva y fluctuación de la imagen de sí mismo
1.1. Modificación del estado de ánimo con un matiz depresivo.Cambios repentinos del humor: llanto-risa entusiasmo-indiferencia;de la sociabilidad: retracción-extroversión, simpatía-antipatía, servicialidad-austeridad;de la religiosidad: piedad-incredulidad.
1.2. Creciente distanciamiento emocional de quienes le rodean, y del padre en particular. Identificación con modelos alternativos de referencia, fuera de la familia, como si estuviera probando cual es la mejor búsqueda de un ideal de femineidad-masculinidad
2º. Inseguridad de su rol social
2.1. Adopta conducta gregaria para asegurarse. El grupo le da identidad, lo hace fuerte a través de las modas, las ropas, el poder ser admirado y llamar la atención
2.2. Gran necesidad de aceptación por iguales, amistad, especialmente ante el otro sexo. La aceptación del otro sexo se vuelve decisiva para la seguridad individual
2.3. Búsqueda de la festividad, como una forma de sociabilidad, pero también como evasión de la realidad que le resulta dura
2.4. Cuidado físico: le da seguridad social. Los más hermosos son juzgados a la vez, como los más inteligentes y simpáticos
3ª. Introspección-egocentrismo (narcisismo)
Es una fase de egocentrismo y de interés dominante por la interioridad. Se vuelve sentimental-soñador-idealista. Nada vale si no es lo que le satisface, por eso reacciona contra lo establecido-reglas. Tiende a juzgar sus propios gustos en torno a dos categorías: movimiento (modernidad) y placentero (comodidad). A los 14a hay predominio de la masturbación, con una gran efervescencia física.
4ª. Intelectualmente
Se entra de lleno en el período de operaciones formales. El adolescente es capaz de razonar con proposiciones o enunciados, de buscar la verdad objetiva, de crítica sistemática. Interés por problemas intemporales, abstractos o teóricos: “la” justicia, “el” bien, “el” mal, “el” mundo, “cómo sería la vida si…”. Gran facilidad para elaborar teorías abstractas, que pueden o no ser expresadas.

Lo intelectual le da seguridad pero al mismo tiempo una gran necesidad de ACTUAR, ya que allí se descubre y se afirma.
Hasta la década de 1940 se pensó que lo decisivo de la adolescencia era el cambio biológico. Las investigaciones de Margaret Mead y otros estudios que se completaron en 1970, llegaron a la conclusión de que en otras culturas, el período transitorio de la pubertad se daba sin problemas porque los adolescentes recibían pautas claras acerca de cual era su papel en el mundo de los adultos y de la participación en él.

Se ha visto desde entonces, que muchos de los fenómenos tradicionalmente designados como “pubertad” psíquica, no son consecuencia del cambio biológico, sino simplemente, de una determinada configuración cultural. Otros estudios indican que la edad de la adolescencia no es precisamente la más conflictiva, sino, al contrario, lo es la que transcurre entre los 30-50 años. La más estable sería la que va hasta los 30 y después de los 50.

B. Evolución de la moralidad
Nivel postconvencional (Kohlberg)

En esa búsqueda de nuevos valores, que Kohlberg sitúa después de los 12 años, el adolescente se va dando cuenta que hay distintas concepciones morales. Hay un esfuerzo por ir definiendo cuales son los principios que tienen validez para él, independientemente de que lo sostengan los grupos a los que él pertenece. Eso no se va adquiriendo de forma brusca sino progresivamente. También consta de dos estadios

Estadio 5: orientación moral por el contrato o consenso social. Una moral de lealtad.

El adolescente pasa,ahora a una autonomía racional: motivación autónoma para sus comportamientos morales. Y en ese camino la primera solución racional que encuentra coherente es hacer lo que establece la mayoría. Le resulta lógico pensar que lo que debe hacerse es el fruto del acuerdo, sin presiones a la libertad. Descubierto ese principio, se vuelve férreo defensor de una “etica democrática”.
Cuando asume un valor es intransigente: todo debe ajustarse a su parámetro y es exasperantemente crítico de los adultos que afirman ciertos valores pero luego no los cumplen. Sin embargo, sigue con leyes internalizadas que no dependen de la mayoría sino de valores o principios recibidos como tales en etapas anteriores. De ahí su lucha por cumplir sin saber bien por qué. Y se desilusiona y culpabiliza con sus fallos.

Es una época de crisis morales. Siente frecuentes remordimientos y sentimiento de culpabilidad frente a normas que él cree que debería cumplir. Fluctúa entre una vida heroica y la sensualidad desenfrenada; entre el narcisismo y el amor a los demás; entre la escrupulosidad-liberalismo; entre la exaltación mística y la indiferencia.
Hay personas que se estabilizan en esta etapa, y a partir de aquí consideran que la única ética es la que se establece en la negociación democrática. El resto, cada uno debe hacer según su deseo. Lo que está al margen de la ley, depende de los puntos de vista personales. Esta moral del contrato social es “normal” para una buena parte de la sociedad adulta. El mismo Kohlberg afirma que es el modo más frecuente de juicio moral en adultos.

C. Educación de la moralidad
Sería una educación enfocada a hacerle sentir seguro en torno a un núcleo fundamental de valores éticos básicos: respeto a los demás-fraternidad-igualdad; generosidad-altruismo-solidaridad; responsabilidad y fidelidad a los “acuerdos”; sinceridad-verdad; búsqueda de la verdad absoluta-religiosidad.
Es fundamental la comprensión, la libertad y el diálogo razonable, para llegar con él a los acuerdos con respecto a las conductas morales, confiando siempre en su capacidad de ser responsable. Esto le resulta necesario para mantener fuerte su autoestima y para sentirse estimulado. Pero al mismo tiempo necesita que se le haga ver su propia realidad, con sus incoherencias-egoísmos, aunque sin humillaciones; y nunca con actitud de chantaje afectivo o material (por ej., el educador que se pone como víctima frente a él).

Es importantísimo la amplitud de corazón y tolerancia ante los fallos por no cumplimiento de las promesas o acuerdos. También es fundamental el interés que el educador ponga en sus actividades, sus ideas y sus gustos, ya que eso le da seguridad y sentido de la autoestima.

En su proceso de búsqueda de valores morales, se le puede ir mostrando los riesgos de las absolutizaciones unilatales: el placer por el placer, la ciencia con pretensión de explicarlo todo, el poder, el dinero, etc. Que el educador posea un suficiente conocimiento de la historia como para poder mostrarle las consecuencias que han tenido algunas de las absolutizaciones ideológicas en nuestra civilización, puede ser de mucha eficacia, en el proceso de ayudarle a descubrir valores por sí mismo.
SEGUNDA ADOLESCENCIA: DE 17-18 AÑOS

A. Evolución psicoafectiva

En cuanto a su inteligencia, razona de forma hipotético deductivo y,es totalmente maduro para la reflexión matemática. Puede deambular sobre ideas y conceptos abstractos. Su pensamiento es racionalista,con un marcado interés por las síntesis y discusiones teóricas. Es realista y radicalista. En esta edad se llega a la curva máxima de inteligencia.
Desde el punto de vista afectivo, su interés principal es el de afirmarse.En ese impulso, es muy fuerte la omnipotencia narcisista, la búsqueda de autorrealización y satisfacción egoísta. No obstante, cada vez se abre más a los otros y a las relaciones sociales más amplias.
Va desapareciendo el aislamiento egocéntrico con respecto al mundo que le rodea y toma conciencia con facilidad de las injusticias sociales: clasismo, racismo, marginación económica, etc.En su búsqueda de asegurarse y de encontrar su vocación personal o su lugar en el mundo, con frecuencia se sumerge en conductas evasivas: la velocidad, el ruido, la violencia, la notoriedad.

Tiene pasión por el cambio, lo nuevo, lo experimentable.Busca, al mismo tiempo que huye a sus padres. Desea y teme la emancipación. En cuanto a los enamoramientos, estos suelen ser circunstanciales y poco duraderos. Es otra forma de probarse a sí mismo.
La necesidad de pasar juntos una intimidad gozosa es más importante que cualquier compromiso a largo plazo. En esta etapa hay un porcentaje elevado de adolescentes que dan comienzo a las relaciones sexuales genitales completas.

B. Evolución de la moralidad:
Kolhberg propone fundamentalmente el estado 5 para esta etapa, pero también detecta que van aumentando estadísticamente los que empiezan a pasar al estadio
Estadio 5: continúa moral postconvencional basada en la utilidad o el acuerdo mutuo.
Mathías sitúa esta etapa en torno a los 20 años pero otros autores la ubican entre los 17-18.

A nivel de lo personal y dejando de lado el contexto social, en esta etapa siguen predominando -sociológicamente hablando-, quienes espontáneamente razonan considerando que la regla última de la moralidad es la utilidad para la mayoría y el consenso circunstancial ante cada caso.

Son particularmente permeables a la “moralidad del medio ambiente”.
En ese sentido los sociólogos han detectado las siguientes características de la “moralidad ambiente” en estas últimas décadas:
1º. Ya no existe lo que hace 30 o 40 años podía decirse que era una “moral ambiental común” consistente en ciertos principios y normas más o menos adaptables y aceptadas por todos.
2º. Existe una sensación de “intemperie moral” que lleva a que las nuevas generaciones surjan desconcertadas y sin rumbo.
Este último hecho es corroborado por ciertas investigaciones empíricas como la publicada por la Wynne Character and Public Policy (1982) en el que se ha documentado claramente cómo, desde el 60 para acá, se ha dado entre los jóvenes:

a. un incremento en las tendencias autodestructivas (drogas, alcohol, suicidio, embarazo adolescente, etc)
b. un incremento de las tendencias destructivas de los demás. En EEUU esto se ve porque, por lo menos la mitad de todos los delitos que se cometen, son perpetrados por jóvenes entre los 10 y 17 años. Esa agresividad consiste mayoritariamente en vandalismo inespecíficio, abuso de la autoridad, crueldad con los compañeros, criminalidad sin objetos, etc.

3º. La destrucción de modelos socialistas, en los que predominaba el espíritu corporativo, hace que las nuevas generaciones vengan con un espíritu enormemente utilitarista, consistente en una alta competitividad y en un espíritu egoísta y narcisista enormemente exacerbado. Ya no piensan en mejorar el mundo, sino en ganar dinero tener una buena posición económica y vivir en confort.

El fenómeno más significativo en este sentido es el de los Yupies de los EUA y Europa. O aún el de los punkies, que optan por vivir el aquí-ahora, evadiéndose a través de la música-droga, a todo lo que pueda ser responsabilidad social o comunitaria.Pese a la influencia sociológica antes mencionada, los jóvenes de 17-18 años de otros contextos microsociales, están en condiciones de ir tomando posturas frente a ideas y valores que den sentido definitivo a sus vidas.

Favorecidos por ambientes sociales diferentes a los que recién aludíamos, el joven puede elaborar su propio sistema de ideas, valores y significado de la vida. Desea formarse opinión propia y puede decirse que los 17-18 años son los de la autonomía moral propiamente tal.

Es así que empiezan a aumentar, estadísticamente, quienes descubren principios éticos universalmente válidos, que no dependen del consenso social.
A partir de estas edades, crecen en número los que se dan cuenta que es un valor supremo el tomar siempre a la persona humana como fin y nunca como medio para su propio interés; o sea, el imperativo categórico kantiano. El principio moral de la Justicia, como la igual consideración y respeto por todo ser humano, es también percibido como un principio ético que no depende del acuerdo social sino que va más allá de los tiempos y lugares.

Es decir, que a los 17-18 años van aumentando progresivamente los jóvenes que pasan al estadio 6º.

También estánen condiciones de descubrir que el fundamento último de la moralidad es la fidelidad a la propia conciencia (o sea, la norma interna y autónoma de moral), y no ninguna ley externa, aún la del acuerdo social.
Estadio 6: la moral de principios éticos universales.
La moral de principios racionales universalmente válidos es la que corresponde al estadio 6º y 7º de Kohlberg.

Estas etapas son propias del joven adulto o de la adultez, por lo tanto quedan fuera de los períodos que hemos escogido para exponer en este trabajo. No obstante conviene decir que su característica es que el individuo empieza a guiarse por principios éticos autoelegidos por su universalidad, su racionalidad y su consistencia. Son fundamentalmente principios de justicia, de reciprocidad, de igualdad de derechos y de respeto por la dignidad de las personas.

Los principios éticos son valorados por los individuos, no porque les resulten útiles o porque se haya llegado a ellos por una negociación entre los pares, sino porque la conciencia racional les dice que son los que más se adecuan a lo que es el hombre y los que más perfeccionan la raza humana como conjunto y como individuos.

Los jóvenes de 17-18 años llegarán más pronto o más lento a esta etapa si los factores cognitivos, sociales y educativos les ayudan a ello. Pero también pueden quedarse irreversiblemente en el estadio 5. Algunos autores, como el mismo Kohlberg, aseguran que la moral sociológicamente más dominante de los EEUU es la del estadio 5.

Otros países en cambio, tienen un mayor número de personas que han pasado al estadio 6.
Erikson complementa la descripción de Kohlberg con elementos psicodinámicos. Para él, la madurez genital implica el irse centrando cada vez más en el objeto heterosexual y por lo tanto, en el establecimiento de relaciones interpersonales significativas que complementan la identidad que se ha ido formando a nivel social.

La virtud moral propia de esta etapa es, según Erikson, la intimidad, que se podría definir como el logro de relaciones íntimas y significativas con otros, en una interacción satisfactoria y productiva. Su fracaso llevaría a la soledad.

C. Educación de la moralidad.
Hay que educar a través de las grandes “vetas” de esta edad: los grandes intereses (afectivos, sociales, filosóficos).
Es la edad de la vocación,y necesita percibir su proyección futura en la sociedad y en el grupo religioso al que pertenece.
Es la edad del amor y necesita una adecuada interiorización de la concepción ética y religiosa de la sexualidad, la pareja y del matrimonio.
Cognitivamente necesita ir tomando conciencia, sin escándalo, de las objeciones contra su religiosidad, para saber responder a ellas (la secularización, el ateísmo tanto teórico como práctico). Necesita que sus educadores le ayuden a entender las implicaciones éticas y existenciales que tienen los valores y contravalores del mundo actual: el consumismo, el materialismo en todos los planos, el individualismo, el hedonismo.
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