Educación de la conciencia ética de Infancia. 0-12 años. Franca Tarragó

EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA ÉTICA (MORALIDAD) EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA

El autor: Omar França-Tarragó
Es uruguayo (1953),Dr en Medicina y Licenciado en Etica.
Profesor de Psicología de la Experiencia Religiosa en la Facultad de Psicología de la Universidad Católica.
Autor del libro: “Etica para Psicólogos: una introducción a la Psicoética” (Bilbao: Desclée, 1996)

La síntesis que a continuación exponemos pretende desarrollar las principales características psicológicas de la evolución de la moralidad de los individuos.Los datos sobre los que nos basamos han sido sistematizados por psicólogos cognitivos, en particular Piaget, Kohlberg y Fowler, con sus respectivos seguidores, así como por psicólogos de orientación psicodinámica como Erikson y Meismer . Antes de sintetizar sus respectivos aportes, no está de más hacer una llamada a la humildad intelectual y señalar que lo que aquí sistematizamos, quizá pueda ser afirmado, en principio, para los niños, jóvenes y adultos de los países occidentales, pese a que algunos investigadores (Kohlberg por ejemplo) sostienen que los datos encontrados no dependen de la cultura occidental.

Se encontrará pues en este capítulo, una sistematización de cómo se va desarrollando a lo largo de las edades de la vida.Y para entender mejor a éstas, iremos incluyendo también las notas principales de la evolución psicoafectiva y social. Junto a esos elementos descriptivos, retomamos los estudios de Piaget, Erikson, Kohlberg, Meissmer y Fowler (véase bibliografía) con aquellos aspectos psicopedagógicos que se pueden tener en cuenta a la hora de llevar a cabo una “pedagogía” de los valores morales.
Piaget (1896-1980) investigador del Instituto J.J. Rousseau de Ginebra, se dedica en 1921 a estudiar empíricamente el pensamiento infantil y hará una epistemología genética. Luego, el resto de su vida quedará consagrada a esta-escuela de “Constructivismo-desarrollista”, que sigue teniendo actualmente una enorme influencia en la psicología contemporánea. Entre sus obras más famosas relacionadas con nuestro tema está “El juicio moral en el niño”.

Erikson (1902-) es una de las autoridades más importantes dentro del Psicoanálisis, en lo que se refiere al desarrollo humano. Entrenado por Anna Freud en el Instituto Psicoanalítico de Viena, luego pasó a los Estados Unidos donde empezó su estudio de la psicología infantil. En 1950 publicó su obra más importante: “Niñez y Sociedad”.

Kohlberg, un judío americano (1928-1987) prosigue la línea de Piaget e investiga con 84 jóvenes de Chicago comprendidos entre los 10-16 años, proponiéndoles historias ficticias que implican dilemas morales, para ver cómo las resuelven. De ahí descubre que el pasaje de la heteronomía (vivir según la ley moral que me imponen) a la autonomía (vivir por la ley moral que uno mismo acepta como válida) es más compleja y lenta que lo que había postulado Piaget. De ahí que Kohlberg propone una nueva estadificación del desarrollo moral, tal como iremos viendo en este capítulo. La propuesta de investigación y sistematización de Kohlberg es actualmente una de las más prolíficas y aceptadas. Hoy se cuentan más de 2.000 investigaciones que han seguido profundizando los estadios que él mostró originalmente en 1958.
W.W.Meissmer S.J., es un sacerdote jesuita, psicoanalista y médico, profesor deClínica Psiquiátrica en la Facultad de Medicina de Harvard y Psicoanalista supervisor en el Instituto de Psicoanálisis de Boston. El ha investigado mucho la relación entre psicoanálisis y fe.

En cuanto a la educación moral, las recomendaciones pedagógicas que aquí proponemos, no buscan la formación de una moralidad “confesional” sino que apuntan a la gestación de una ética, llamémosle así, personalista, es decir, aquella ética que considera que la dignidad de la persona humana es el bien máximo que puede buscar el ser humano cuando interactúa con los demás.

O dicho en palabras de Kant, una moral que defiende que la persona siempre es fin y nunca debe ser tomada como medio para otra cosa que no sea su propio perfeccionamiento como ser consciente, autónomo y recíproco o comunitario.

De ahí que las recomendaciones pedagógicas que iremos exponiendo, bien se pueden considerar como una educación en los valores éticos fundamentales tal como han sido reconocidos, casi unánimemente, por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Teniendo en cuenta lo anterior, dividiremos el capítulo, según sean las edades de la vida, y dentro de cada período cronológico, iremos poniendo por separado la dimensión cognitivo-afectiva, la social, la moral y la religiosa.Y agregaremos para cada etapa, las orientaciones psicopedagógicas que parecen más idóneas para la educación-de la moralidad.
Las denominaciones de las diferentes etapas son las sistematizadas por Piaget, Kohlberg, y Fowler dentro de la tradición cognitivista y de Erikson en la tradición psicoanalista. Estos autores hasta el momento, siguen siendo los que más han avanzado en el conocimiento de los temas que nos ocupan y cuyos caminos continúan siendo investigados.

1. DESARROLLO DEL NIÑO DE 0-3 AÑOS: INFANTE

A. Evolución psico-afectiva y social. Aspecto cognitivo-motor.
Es la etapa de inteligencia sensoriomotriz (Piaget).

– Afectividad y socialidad:

Antes de 6 meses, no tiene contacto con otros niños. Vive de un fuerte egocentrismo: se considera el centro del mundo y de la familia. Es una etapa de satisfacción de los deseos e impulsos vitales básicos, con lo cual tranquiliza la totalidad de su organismo y encuentra un placer no sólo localizado sino generalizado.
Cognitivamente no se diferencia con el medio ambiente. Se imagina que todo gira en torno suyo. Vive una simbiosis con el medio. Imita lo que ve y oye. Su modo fundamental de ser es el de la “incorporación” a sí, de objetos alimenticios, visuales o de cualquier otro tipo.
Erikson le llama a esta etapa la sensorial y oral respiratoria.Algunos dicen que es el período más crítico de su desarrollo, donde el niño establece la estructura básica de su historia ulterior.

Para Erikson en este momento es cuando se da la formación de la confianza-desconfianza básica, es decir aprende a confiar en el mundo y en las personas.Si los padres son ansiosos, inseguros, hostiles, se lo comunicarán al hijo.La madre, y quienes acompañan a la madre, son los primeros contactos sociales del niño.
Aquellos infantes que en los 2 primeros años no viven el amor, se verán muy afectados en su desarrollo afectivo posterior, pese a que se ha visto que pueden recuperarse. Saber que puede satisfacer su hambre, su deseo de dormir, de calor y de relajación intestinal cuando lo necesitan, es parte de este aprendizaje de la confianza básica.

Por el contrario, el retraso de los alimentos, el dolor o la interrupción del sueño, son elementos que le crean desconfianza. Mantener el equilibrio confianza-desconfianza es su tarea fundamental, para Erikson.Cuando empieza el período de control de los esfínteres, el niño pasa a ser un poco más dueño de decidir si expulsa o si retiene sus materias. Erikson le llama por eso etapa ano-uretral y muscular. El chico tiene más control de su ambiente, por eso opta por retener o dejar ir.

Y esto se relaciona con la formación de la autonomía-vergüenza (timidez, inhibición, duda). Para Erikson, junto a la autonomía del yo viene la vergüenza.

También en esta etapa, se da el aprendizaje afectivo que luego se relacionará con el desprendimiento-avaricia y sadismo-ternura. Estas actitudes pueden llamarse pre-morales, porque no son producto de la decisión consciente y libre del niño, pero son como el preanuncio de una actitud fundamental cuando llegue a adulto. El niño podría estancarse en esta etapa y llegar a tener una personalidad aparentemente “inmoral”, por ser avaro o sádico.

En realidad la carencia de actitudes morales de generosidad o de ternura, están en buena manera condicionadas por la formación psicoafectiva de esta etapa.

Socialmente, hacia la mitad del 2º año se empiezan a formar grupos de tres niños, pero su juego es utilitario: los otros niños son sólo un medio para su entretenimiento. Hacia los 3 años más que cooperación con sus pares hay paralelismo de actividades y monólogos.
B. Evolución de la moralidad: Impulsividad y ética hedonista.
Piaget: Estadio pre-moral

Se caracteriza porque el niño todavía no tiene sentido de obligación de reglas ni principios.
Kohlberg: Estadio 0

El niño no entiende que existan reglas. Ni siquiera juzga lo que está bien o mal en términos de autoridad. Lo bueno es lo placentero. Lo malo es lo que da dolor o miedo. No tiene idea de obligación, deber, o autoridad externa, y se guía solamente con lo que puede hacer y lo que tiene el impulso de hacer.

Erikson: Confianza básica contra desconfianza. Esperanza
Para Erikson, junto a la confianza-desconfianza básica, que son actitudes pre-morales, la virtud moral propia de esta etapa sería la Esperanza. Según él, puede definirse como “la permanente creencia en la concreción de deseos fervientes, a pesar de las oscuros impulsos y rabias que marcan el comienzo de la existencia”
Los adultos que se estancan en esta etapa podrían estar predispuestos a vivir centrados en una ética del placer, (ética hedonista) porque, de hecho, juzgan las conductas éticas según alcancen el placer y supriman el dolor

C. Educación de la moralidad.

Uno de los momentos más decisivos del final de esta etapa es el del control de los esfínteres. Podemos sintetizar los siguientes criterios psicopedagógicos al respecto:
1º. Es importante que haya control exterior de los esfínteres, porque, si no, el niño caerá en el anarquismo, creyendo que toda la realidad es caótica y sin orden. En el futuro puede caer en la imposibilidad de tolerar la frustración y la limitación en la vida.
2º El control debe ser firmemente tranquilizador. Es importante que no sea excesivo porque, si no, se llenará de dudas neuróticas frente a toda ley moral y social, no sabrá acertar nunca con la ley, viviendo cargado de culpabilidades. Además, tenderá a ser inhibido en su creatividad, excesivamente vergonzoso; hará las cosas a escondidas, aprenderá a disimular o a no ser sincero. Por eso mismo tendrá dificultad para la “corrección” de sus errores o faltas éticas.
3º. Debe permitírsele el derecho que tiene a la experimentación gradual de su autonomía y de la libre elección, para que vaya adquiriendo confianza en sí mismo. De esta forma adquirirá un sentimiento de perdurable buena voluntad y colaboración con sus semejantes, así como la suficiente seguridad en sí mismo como para poder optar, más adelante, por una moral de valores autónomos y de principios razonables y compartibles.
En caso contrario, sentirá que todo control reside fuera de él, con lo cual asumirá una actitud defensiva frente a la realidad, con la consiguiente dureza de cabeza, negativismo o excesivo individualismo. De ese tipo de control excesivo surgen actitudes aparentemente morales como estas: “lo mío lo decido yo”,”que nadie se meta en mis cosas”.
Puede tener también una actitud de avaricia (de dinero, cosas); o lo opuesto, una excesiva generosidad. La actitud de crueldad contra los débiles puede estar originada en una reacción al excesivo control vivido en esta etapa.
4º Se trata de formar hábitos básicos de convivencia: orden, limpieza, autodominio, constancia, y silencio cuando es necesario. Los criterios deben ser claros, coherentes, no arbitrarios. Deben estar acompañados con muestras de cariño. El niño no está en condiciones de entender la racionalidad de los criterios, pero se acostumbrará a ver que siempre se aplican de forma coherente. Y eso le basta.
2. NIÑO DE 3 A 6/7 AÑOS. NIÑEZ TEMPRANA Y EDAD DE LOS JUEGOS
A. Evolución psicoafectiva.Dimensión cognitiva: Período pre operatorio de pensamiento simbólico e intuitivo

– De 2-4/5años: pensamiento simbólico:
las inferencias las hace a partir de imágenes y símbolos que no mantienen relaciones lógicas unas con las otras. El pensamiento es mágico porque no distingue entre acontecimientos reales e imaginarios. Confunde lo externo con lo interno, es decir, la representación que él se hace de las cosas con las cosas mismas.
La imaginación, los sentimientos y la percepción, son sus formas de conocimiento principal y constituyen la base de su experiencia. Es animista: los objetos están dotados de conciencia e intención. Atribuye vida a las cosas. Es artificialista: las cosas son fabricación humana o divina. Todo ha sido hecho por los hombres o por Dios. Es antropomorfista: dice que habla con el animal, con la muñeca, etc. Es finalista, y todo lo relaciona con las preguntas “¿por qué?””¿para qué?” etc.

– De 4/5-6/7a. pensamiento intuitivo: El niño suele afirmar cosas sin basarse ni en observaciones ni argumentos racionales. No distingue entre la realidad y su intuición-percepción.
Afectividad y sociabilidad:Ya desde el fin del 2º año y al comienzo del 3º se da la etapa de la oposición: el “no”, que es un indicio del control de los esfínteres y de la creciente fuerza y autonomía del yo: egocentrismo, posesión, dominio, es decir, conciencia de sí mismo. De ser sumiso y dócil pasa a ser negativo y terco. Adquiere sentimiento de propiedad. Su vocabulario: mío, para mí, a mí. Monologa, simplemente habla, pero no dialoga.
– De 3-5años se desarrolla la etapa edipiana de la afectividad.
Erikson le llama la etapa locomotora y genital. Toma interés y curiosidad por los genitales, preguntando sobre ellos y observando las diferencias. Es una etapa en la que predomina todo tipo de intrusión: en lugares, en la atención de las personas, o en el cuerpo de los otros por la agresión, etc.
Es el momento de la autonomía Vs vergüenza; ya que junto con la “investigación” de nuevos ambientes, empieza a sentir incapacidad para coordinar operaciones sofisticadas y nuevas. Es una etapa fundamental para experimentar una sensación permanente de autocontrol sin pérdida de autoestima, junto con una vivencia de autonomía y orgullo. Como el control paterno puede estimular que se sienta incapaz o humillado por la vergüenza, el niño puede reafirmar una vivencia o la contraria.
El niño necesita un apoyo de simpatía y de estímulo para afirmarse, sin que se sienta sobrepasado por la vergüenza o la duda. Pero una relación paterno-filial que no le pone ningún límite en realidad, también lo perjudica, puesto que lo hace incapaz de convivir posteriormente con las reglas de convivencia imprescindible. Sentirá una hipertrofia de su autonomía a costa de una permanente frustración.

Hacia los 5 años pregunta por la forma de nacimiento. De aquí surgen los problemas de identificación hetero-homosexual, por cuanto, según Erikson, hay una combinación del modo intrusivo e inclusivo, siendo éste, más propio de las niñas. Socialmente hay paralelismo de actividades con los otros niños. No juegan juntos sino que cada uno hace su propio juego.

– De 5-7 a.: fase genital y edad de los juegos.
Ya los varones tienen una orientación sexual dominada por el modo de iniciativa intrusiva-fálica y las chicas por el modo inclusivo y de atractividad-maternidad. En el varón, la capacidad de iniciativa y de competir le genera el sentimiento de envidia por la capacidad de otros para resolver mejor que él sus problemas. Esto le lleva a empezar a buscar el favor de uno de sus progenitores, generalmente del sexo opuesto. Por el contrario, el fallo, le acarrea culpa, ansiedad y resignación.

De ahí la polaridad de iniciativa versus culpa que es lo típico de la crisis de este período. Su éxito depende de mantener el balance de esas dos posibilidades. La edad de los juegos le enseña también al niño que el límite del juego está fijado por su familia, que establece también el comienzo de los propósitos. Empieza a sentirse dependiente de la familia y esto es imprescindible para la formación de su conciencia moral.

Socialmente dan preferencia a 1-2 amigos y son fieles. Los más inteligentes, simpáticos y aventureros son los más populares. Entre las características más relevantes de su relación con los pares, destacamos su egocentrismo: la perspectiva que vale es la suya o la de su papá; y su extroversión: son simpáticos, comunicativos. Es fundamental en esta etapa la idealización de sus padres y su adhesión a ellos para mantener un sentido de cohesión de sí mismo.
B. Evolución de la moralidad:sigue la ética hedonista
Piaget: Estadio Heterónomo
Para el psicólogo suizo, lo “recto” en esta etapa es una obediencia literal a las reglas y el hecho de que haga una equivalencia entre la obligación y la sumisión al poder o al castigo.
Kohlberg: Nivel preconvencional
Consiste en que el niño responde por las reglas culturales y por lo que se denomina bueno o malo, pero juzga los hechos según las consecuencias materiales o hedonísticas de un acto (castigo o premio). También juzga guiado por el poder físico de aquellos que establecen las leyes. No se puede hablar propiamente de moral ni moralidad porque no hay valores optados. Su distinción entre el bien y el mal se debe a que imita lo que ve en los padres. Según Kohlberg, el nivel preconvencional se compone de dos estadios.
– Estadio 1: Orientación por castigo y obediencia(algunos autores sitúan esta etapa entre los 4 a 10 años)
Las consecuencias físicas (hedonísticas) de una acción determinan lo que es su bondad o maldad, sin tomar en consideración las intenciones o lo que significan estas acciones para los seres humanos. Es bueno obedecer a fin de evitar el castigo (no porque se reconozca un valor subyacente a la conducta que se quiere evitar por el castigo).
Aprende a renunciar a los caprichos por cariño a la madre. Se acostumbra a que el cariño materno le pueda exigir renuncias.Es fundamental tener en cuenta que los criterios morales y relacionales de los padres serán los suyos. Saben que deben obedecer a su madre y ayudarla, devolviéndole lo suyo. Hay deseo de dar gusto a las personas amadas (intención generosa). Su conciencia moral depende de la afectividad: obedece para ser amado y amar.
Entiende los juicios morales pero porque están mandados por los padres. Se da cuenta que lo que está bien es porque será premiado y lo que está mal es porque ha sido prohibido. No tiene todavía capacidad de asumir la perspectiva de otros, es decir, ponerse en el lugar de ellos. Todo lo valora según sus intereses.
Cree en una justicia animista: el castigo es automático ante el delito. Lo atribuirá al destino, a una fuerza extraña, a Dios, o a la realidad misma.
Se puede decir que hacia los 5 años, empieza un realismo moral, porque vivencia una moral heterónoma (considera que hay que obedecer a una ley mandada desde fuera de la conciencia) y rígida (las leyes no tienen excepción y la intención no cuenta).
Su rigidez heterónoma hará que se crea responsable de un acto aunque no lo haya hecho voluntariamente (ej. romper un vaso). Para él, lo bueno o lo malo no dependen de la voluntad ni la intención, sino que valorará la gravedad moral por las consecuencias materialmente visibles; y juzgará que es más grave romper 4 vasos por accidente, que 1 intencionalmente.
Para él serámás grave haber hecho una mancha grande en el mantel, aunque sea por accidente, que el hecho intencional de haber roto un jarrón, que no manchó nada. Estas notas serán típicas hacia los 7 años, donde el realismo moral es más claro.
Erikson agrega aspectos psicodinámicos y formula dos estadios para esta etapa evolutiva:
1ª Autonomía vs. vergüenza y duda. Voluntariedad.
La voluntariedad sería, para Erikson, la virtud propia de esta etapa, a la que define como la “inamovible determinación a ejercer la decisión libre así como el autocontrol, a pesar de la inevitable experiencia de vergüenza y duda en la infancia”. El niño aprende a querer lo que puede ser, y a renunciar a lo que no puede, y a creer que quiso lo que es inevitable. Puede decirse pues, que en esta etapa el niño es, lo que él puede voluntariamente querer.

2ª. Iniciativa vs. culpa. Intencionalidad (Purpose).
Para Erikson, la formación de la conciencia moral empieza cuando el niño percibe que depende de sus padres para saber cuándo terminan los juegos y empiezan los propósitos. De esa manera la dependencia de su familia le empieza a trasmitir una serie de valores éticos. El chico inicia la internalización de las aprobaciones y prohibiciones de sus padres, empezando a gestarse la conciencia moral. Las voces “externas” que siente en esta etapa, luego serán “las voces de su conciencia”.
Para Erikson la intencionalidad es la virtud “moral” propia de esta etapa y se define como “el coraje de prever y perseguir metas valoradas, desinhibido de la frustración, de las fantasías infantiles, de la culpa y del paralizante temor al castigo”. Obviamente, esta virtud pre-moral descrita por Erikson es fundamental para cualquier opción libre. También como las otras “virtudes” puede desarrollarse o paralizarse, según cómo entable la relación paterno-filial. Según Erikson, el niño durante este período se autodefiniría a sí mismo como “lo que yo puedo imaginar que seré”
C. Educación de la moralidad.
El niño necesita sustentos para poder afirmar su propio yo. De otra manera correría el riesgo de desintegrarse. Por eso se trata de ir formando una conciencia moral interior: haciéndole ver que no se trata de actuar sólo por miedo a la sanción o por deseo de recompensas.
En la etapa pre-escolar se le puede ayudar a que experimente vivencialmente: el valor de los amigos, de querer a los padres de ayudar a los compañeros, de cuidar a la naturaleza, y de proteger a los animales.También corresponde a esta etapa el subrayar ciertos hábitos o conductas morales, sobre las que él, bastante posteriormente, tomará conciencia.

Nos referimos a la importancia de decir la verdad, de la reconciliación, el perdón, la lealtad y la delicadeza. Siempre se le debería trasmitir los valores en sí mismos y en su capacidad de hacer bien o mal a los demás.Aunque por el momento no tiene condiciones intelectivas de captar la universalidad de los valores antes citados, sí percibe que las personas significativas valoran esto y, como tales, los acepta. Le ayuda saber específicamente, sin ambigüedades, qué es lo que agrada o desagrada al educador. El método tendrá que ser afectivo-racional.

El niño todavía no está en condiciones de entender el fundamento de todas estas cosas, pero puede saber que a los educadores les desagrada el reparto desigual (o injusto) de los bienes que son para todos los compañeros o hermanos, o que no cumpla con lo que ha prometido, o que no diga la verdad, etc. De esta manera empieza a percibir que la autoridad del educador tiene un rol positivo por ser el que vela por el bien de todos y por la igualdad de oportunidades.

Aunque todavía no vive la etapa propia para la racionalización autónoma de los valores, se le puede trasmitir la distinción entre “responsabilidad social” (hacer lo que está acostumbrado porque todos nos pusimos de acuerdo), los “daños objetivamente hechos al prójimo”(sin que hubiere mala intención) y las “faltas morales” (es decir, cuando hay un daño objetivo + mala intención).

Ciertos hábitos pre-morales, de tipo preventivo, o que ayudan a saber renunciar y controlarse son:el dominio de sí (cuando no es hora de comer o de jugar), el orden (no dejar las cosas en cualquier lugar), el acabar con las cosas empezadas (cerrar las puertas),el terminar las frases, el juego, la comida, el aseo, etc.

A las preguntas sobre sexo hay que contestar con la verdad. Las respuestas al respecto, además de verdaderas, deben ser suficientes como para satisfacer su curiosidad. No se debe responder con evasivas y hay que evitar el nerviosismo o la banalización. Ante la percepción de diferencia de los genitales, se puede explicar que la naturaleza está hecha de tal manera que un día tanto varones como mujeres puedan ser padres.
Siempre deberían emplearse los nombres correctos para describir los asuntos sexuales. Si manipula en público sus genitales o los muestra, lo ideal es distraerlo; o simplemente, indicarle que las personas grandes no hacen eso cuando están en público. De esa forma se evita la vergüenza vinculada al sexo, el castigo o la amenaza.

3. NIÑO DE 6/7-9 AÑOS: PRIMERA NIÑEZ o EDAD ESCOLAR
A. Evolución psico-afectiva.Proceso cognitivo: período de operaciones concretas
Empieza a buscar las causas. Retrocede lentamente el modo mágico y animista de pensar. Ahora tiene la capacidad de observar una secuencia de acciones e inferir relaciones causales. Su pensamiento poco a poco se va haciendo independiente de su imaginación y de sus sentimientos.
El mundo se le hace más lineal, ordenado y predictible porque ahora entiende lo que implica la causalidad.
Comienza a analizar y a tener sentido crítico. Se vuelve receptivo y hambriento de verdad: ya no cree en historietas. Su pensamiento es lógico-concreto y se atiene a lo sensible y visible. Todavía no capta el sentido de las palabras abstractas. Necesita actuar para expresar su pensamiento (sólo resolverá un problema si le damos objetos, pero no lo logrará sólo mentalmente).
No llega a la representación abstracta pero puede clasificar los objetos en orden de importancia o tamaño. Incluso puede razonar que si a>b y b>c luego a>c.

Ya puede hacer multiplicación y adición de clases y cantidades.Se limita a comprensión de ideas muy sencillas, siempre concretas y ligadas a la realidad actual que está viviendo. Todavía no puede seguir procesos lógicos de pensamiento desligados de acciones concretas. Con la escuela adquiere disciplina intelectual: escribir, dibujar, fabricar cosas artificiales.

– Afectividad-sociabilidad:
Para el Psicoanálisis entra en el período de latencia desde el punto de vista sexual.
Erikson le llama la etapa de Edad escolar en la que la crisis fundamental es la de la
laboriosidad vs. inferioridad.
En la escuela aprende las habilidades que la sociedad requiere de un individuo. Progresivamente va adquiriendo la capacidad para manejar útiles e ideas.Ahora se hace capaz de recibir reconocimiento a través de la producción de cosas. Descubre que puede ser un trabajador y potencial proveedor. Desea ardientemente aprender para hacer las cosas bien, de acuerdo con la obligación, la disciplina y la excelencia.

Le gusta la compañía de otros y trabajar industriosamente con ellos. Aumenta la cooperación (cesa la introversión). Comprende y admite las reglas para los juegos y para la laboriosidad.Junto con la laboriosidad que va aprendiendo, empieza a percibir también el desagradable sentimiento de inferioridad o un “extrañamiento entre lo que uno es y lo que uno hace”.

Si no ha resuelto bien la etapa anterior de sentirse asegurado con sus padres, va a buscar que los maestros constantemente le reconozcan lo que hace. Y si no lo encuentra, puede querer volverse atrás en el desarrollo, buscando la seguridad de su casa.

Otras características de esta etapa son que el varón abandona el modo simpático y tímido de actuar que antes tenía y se hace brusco, tosco, “torpe”. Siente curiosidad por los genitales y por lo sexual ya que ve en los mayores que hay atracción mutua de los sexos. Empiezan a preguntarse por papel masculino en los nacimientos. Si los padres no les informan se lo preguntan a sus compañeros mayores. Es común que se escriban cartas de amor entre ellos y ellas.

Socialmente es la edad de la pandilla. Los fuertes, entusiastas, ágiles, sonrientes, felices, churros, son los más populares. Adquiere sentido de la solidaridad y de responsabilidad.Los intereses son para compartir con los de igual sexo. Busca independencia de la familia y autonomía. Ahora se siente implicado afectivamente con quienes no son de su familia (maestra, instructor deportivo, catequista, etc.). Intenta imitar los modelos que ve en otros, y quiere hacerse médico, policía, maestro, sacerdote o deportista.

B. Evolución de la moralidad.
Piaget: Estadio de intercambio y reciprocidad
Tanto el sentido como las consecuencias del seguimiento de las normas es tenido en cuenta pero la obligación esta basada en la reciprocidad y el intercambio. Piaget también le llamó a esta etapa, estadio autónomo, porque en adelante optará por obedecer a la regla misma, no a la sonrisa aprobatoria o desaprobatoria de quien tiene el poder físico para hacerse valer.
Kohlberg: Estadio 2: instrumental relativista (Algunos intérpretes de Kohlberg dicen que hasta los 10 años permanece el estadio de castigo-obediencia, y sitúan el “instrumental relativista” entre los 10 y 13 años)
Ahora, lo correcto es lo que satisface sus necesidades. Las relaciones humanas son vistas en términos de intercambio mercantil físico y pragmático: “si tu me prestas 3 autitos, yo te presto 3 autitos”. Esa equivalencia sería la norma para esta etapa de su moralidad.
Empieza a pasar poco a poco, de la moral heterónoma a la moral de reciprocidad o de socionomía: considera como agradable lo que es agradable para los demás. Se inicia la conciencia de culpa: acepta el castigo. Se da cuenta que pegar a otro niño no está bien porque el otro podría tener derecho a devolverle el mismo golpe. Vivencia que debe hacer el bien a otro para que el otro le trate bien a él (reciprocidad) y para evitar la reacción del otro cuando es adversa.
Hacia los 9 años:empieza a diferenciar la ley, de la intención de cumplirla, o sea acepta que la ley puede ser interpretada. Todavía prevalece la moral del deber sobre la moral del bien, pero empieza a establecerse leyes por contrato mutuo. Aparece el sentido de la responsabilidad y de la justicia (sabe que algo es bueno o malo aunque no lo castiguen). Capta el valor moral de las acciones y empieza a razonar la ley con criterios racionales: quiere saber por qué se dan ciertas órdenes.

Es capaz de actuar por sí solo para realizar el bien que conoce: Industrialidad vs. inferioridad.
Competencia
Desde una perspectiva psicodinámica, Erikson incorpora otros elementos a este desarrollo moral. La eficacia (competencia) sería para Erikson, la virtud moral que se gesta en esta etapa. El define esta actitud como “el libre ejercicio de destreza e inteligencia en la ejecución de tareas, no afectado por la inferioridad infantil” Ahora, es como si el niño se sintiera a sí mismo como “yo soy lo que aprendo a hacer funcionar”.

C. Educación de la moralidad

Se trataría de lograr que el niño entienda los propósitos de las acciones para que actúe por convencimiento, y no por coacción. No obstante, la conciencia ética todavía no es autónoma y el niño depende, para estructurar su mundo de valores, de conocer cuales son los criterios éticos de una forma clara, explícita, y coherente, por parte de las personas significativas que lo rodean.
Ya está en condiciones de que se le indique la distinción entre la culpa (por daño con mala intención) y la falta moral (daño objetivo sin mala intención). Ha de incentivarse su sentido de la responsabilidad en la relación con los demás.

Ya puede distinguir la causalidad de hechos y entiende las historias y los relatos ejemplares. Los valores éticos se pueden trasmitir a través de esas historias.
Esta etapa de socialización escolar es ideal para que el niño viva en los hechos una relación educativa en la que se practica la equidad (dar a cada uno lo que le corresponde), la igualdad de oportunidades y participación democrática (cuando se trata de decisiones que ellos pueden tomar), la fidelidad mutua, la verdad, la responsabilidad por el necesitado en todas sus formas (o la no indiferencia con respecto a lo que sucede a su alrededor).

4. NIÑO DE 9-12/3 AÑOS. SEGUNDA NIÑEZ
A. Evolución psico-afectiva.Esta es una etapa de estabilidad afectiva y buena salud.
-Dimensión cognitiva y práctica:
Poco a poco logra el dominio del pensamiento abstracto y distinguir entre el símbolo y lo que el símbolo expresa. Pero todavía necesita conectarlo con un referente objetivo.El razonamiento se hace normal y lógico.
Empieza a apoyar su pensamiento en ideas y no en lo empírico-sensible. Si se le presenta a tres personajes que son pura hipótesis y se le pide que haga una deducción, ya está en condiciones de hacerlo, a diferencia de la etapa anterior. Percibe abstracciones pero necesita acciones para concretar.
Es capaz de análisis y síntesis así como de autorreflexión. Aprende a usar términos como justicia, libertad, bien, etc.Es deseoso de aprender y de investigar y lo hace fundamentalmente actuando; su mayor interés está cuando puede ver y tocar algo. Es una edad de la objetividad y del realismo, así como del hacer y del proyectar.

– Afectividad y sociabilidad:
Goza de bienestar afectivo que facilita su desarrollo. Emocionalmente es la edad de desecación: no le gustan las manifestaciones de cariño ni la presencia de los padres. Tiene gran control de las manifestaciones emocionales: apenas llora. En cuanto a su:sexualidad, hay calma.
Su interés por cómo nacen los niños o por cómo funcionan los órganos sexuales es preferentemente intelectual.
Tiene ahora una imagen más crítica de sí mismo y como persona aislada del mundo que le rodea. Es una etapa en la que adquiere una “conciencia del yo”. En esa identidad busca medir sus fuerzas y compararse permanentemente con los demás. Gran afán de hacerse valer y poder.

Tiene un creciente deseo de autoafirmación: busca competencia, “ganar todas”, tener poder.
En el aspecto social es extrovertido, sociable. Sus mejores horas son en grupos. Su “pandilla” es esencial y suele estar dirigida por un jefe más o menos manifiesto.Admiran en el jefe su astucia, decisión, independencia e inteligencia práctica. No le dan importancia a la condición social para pertenecer o no a la pandilla, sino a las características de comunicación, simpatía, o destreza. El grupo de amigos le da seguridad y tranquilidad a su período de “calma”. En otros aspectos, es servicial y agradable en el trato, manifiesta sentido de la responsabilidad y es confiable en las empresas. Le gusta que confíen en él.

B. Evolución de la moralidad

Nivel convencional (Kohlberg) Mathias dice que de 10 a 13 años continúa el estadio instrumental relativista, y que el convencional empieza a los 13 y transcurre hasta los 20. En cambio, otros comentaristas de Kohlberg ubican en este período de edad los dos estadios del período convencionalista o socionomista.
Este se caracteriza porque mantener las “convenciones”. Apoyar las expectativas de la familia y de su medio social es para él un valor en sí mismo, independientemente de las consecuencias que eso tenga.

Estadio 3: concordancia con las expectativas: ser un “buen” chico
Ahora considera que lo correcto es lo que gusta a los demás y es aprobado por quienes tienen la autoridad física o afectiva en relación con él. Y esa conformidad, no sólo es pasiva sino de lealtad activa hacia el orden social, es decir, que defiende “convencidamente” lo que ha recibido como valorable por las personas importantes para él.
Comprende ahora que hay “buenas intenciones”, que él puede practicar y que serán aprobadas como tales por quienes forman su mundo social. Se da cuenta de que puede intencionalmente provocar un daño a otro. Se agudiza por eso, susentimiento de responsabilidad, de lealtad, de veracidad,honradez y delicadeza. Aparece conciencia de pecado. Capta que, además del hecho objetivo, vale la intención con la que se cumple la ley.
– Estadio 4: orientación legalista y mantenimiento del orden.
Aparece la moral autónoma: no obra sólo porque está mandado, sino porque hay una ley que es necesaria para el buen funcionamiento de la convivencia social. Es una edad del conformismo o del consentimiento activo a las leyes establecidas, pero porque las entiende como razonables para el funcionamiento grupal o social. La ley, para él, es algo válido porque ha sido obtenida por contrato mutuo y entiende que se castigue en el mismo grupo. Por eso su moral es convencional o del acuerdo social y una vez que ha entendido y aceptado como razonable una determinada regla de juego, tiene sentido estricto de la justicia.mayor es+ es el mejor momento para proporcionar una adecuada educación de la moralidad y religiosidad. Aprenden el contenido de los valores morales y religiosos de una manera que los prepara posteriormente para decidirse.

C. Educación de la moralidad:

Se trata de ayudarles a crecer en la autonomía de las decisiones, basadas en argumentos racionales. El chico es capaz de asumir responsabilidad y hacerlo le da seguridad y sentido de la autoestima.
En lo referente al sexo, debe decírseles la verdad cuando preguntan, aprovechando-su calma afectiva, que les ayuda a adquirir información. En el caso de las niñas hay que ayudarlas a anticipar la menstruación.

D. En síntesis:

Las características fundamentales de esta etapa son:
+ Estabilidad afectiva
+ Comienzo del pensamiento abstracto. Interés intelectual y racional
+ Moralmente actúan por respeto a la ley y al orden establecido, de ahí que es fundamental la referencia a los mayores
+ es el mejor momento para proporcionar una adecuada educación de la moralidad y religiosidad. Aprenden el contenido de los valores morales y religiosos de una manera que los prepara posteriormente para decidirse.

Como vemos en el cuadro, es posible describir al menos tres modelos distintos en el trato de los padres hacia sus hijos, con implicaciones directas en el campo de la moralidad y educación ética, según privilegien el poder, la prescindencia o el diálogo cálido.

1º. Padres que educan apoyados en el poder:
– no confían en los recursos interiores del hijo
– no le suministran la información para el desarrollo de esos recursos
– castigan física o emocionalmente para inspirar temor y logran como efectos morales y pre-morales:
– una menor internalización de la moral
– un mayor influjo de las sanciones- un mayor índice de delincuencia
2º. Padres que educan apoyados en la indiferencia o frialdad afectiva:
– cuando quieren lograr algo le retiran el cariño y afecto- lo ignoran, no le hablan, le dan muestras de prescindencia
Logran como efectos morales y premorales:- menor internalización de la moral- una aceptación angustiosa de la culpa – una introversión en la comunicación
3º. Padres que educan por el razonamiento acogedor
– le brindan datos de la realidad- le muestran los daños que puede causarse a sí mismos o para otros
– lo ponen en contacto con realidades amplias (flia, barrio,etc)

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