Violencia escolar: mirada crítica. Cifuentes y Veliz Montero

VIOLENCIA en LAS ESCUELAS.

Fernando Véliz Montero

I.- La Violencia: Relato Teórico-Práctico De Una Sociedad “Humana”

La violencia se ha convertido en un hecho cotidiano, natural y trivial, en una insignificancia, y reclama en nuestras ideas y sentimientos el derecho de la costumbre, de lo tradicionalmente inevitable.

A) La Violencia y sus orígenes.


La esencia de todo individuo, como animal de instintos incompletos, al tener que crear sus propias herramientas y lenguaje para sobrevivir, desarrolla, a diferencia de los animales, una inteligencia que se aplica a la asimilación de su historia. Es decir, el hombre se reconoce a sí mismo, comprende su pasado e imagina un futuro, que en último caso es la muerte. De esta forma asimila el contexto en el cual está, asumiendo sus fortalezas y debilidades. Según Erich Fromm, El hombre trasciende toda la vida de otro porque es, por vez primera, consciente de la vida de sí mismo”.


La violencia es un concepto vinculado corrientemente
‘a lo que está fuera de su natural estado’, donde el ímpetu y la fuerza se apoderan del escenario de acción. De esta forma, es la ira la real instancia de trasgresión al statu quo. Fromm en su libro, El Corazón del Hombre, expone el tema de la violencia dentro de los orígenes del género humano. Plantea que la historia del hombre se escribió con sangre, donde la fuerza fue la principal herramienta utilizada para doblegar posiciones contrarias.

Ahora, es importante destacar que esta destructividad y crueldad que genera muchas veces el hombre, con y en su entorno, es totalmente contraria al accionar de los animales no humanos, ya que estos no matan gratuitamente ni agreden para buscar dolor y sufrimiento en los otros animales, tan sólo agreden como respuesta, por la sobrevivencia de su especie. Con esto, sólo queda preguntarse por la destructividad que vive el hombre, que responde a causas no sólo de defensa o de obtención de necesidades, a lo cual Fromm concluye con un interrogante, ¿en qué modo y grado son las condiciones concretas de la existencia humana causantes de la calidad e intensidad del placer que el hombre siente agrediendo?.

La frustración y la agresión
, temas ya estudiados por Freud, arrojan estadísticamente que la simple frustración de las necesidades básicas en la vida del niño, pueden bastar para engendrar cantidades inimaginables de agresión y destructividad u otras perturbaciones, aún en niños que de una u otra manera no habrían tenido que odiar tanto.
En este campo temático el conjunto de las ciencias sociales argumenta: el sociólogo y el antropólogo demostraron la capacidad de engendrar odio que tiene la pobreza, la desigualdad y la desorganización social, las tensiones producidas por el apiñamiento y las relaciones vecinales (…) Los antropólogos señalaron enérgicamente el grado en que los hábitos sociales y las costumbres culturales pueden aumentar o disminuir el total de la agresión (…) también la agresión adulta juega una función marcadora en la crianza durante la primera infancia..

B) Topologías De La Violencia

La violencia ha sido clasificada en tipologías; éstas se articulan bajo parámetros socioculturales de definidas características. Estas se reúnen en los siguientes grupos:
violencia normal, no patológica (violencia juguetona o lúdica, que busca la ostentación de la destreza, violencia no destructiva);
violencia reactiva (se utiliza para la defensa de la vida, la libertad y la dignidad, sus raíces están en el miedo. Esta violencia está al servicio de la vida, no de la muerte. Es racional entre el fin y el medio. Todas las guerras se escudan en la defensa para así atacar);
violencia vengativa (el motivo de la venganza está en razón inversa con la fuerza y la capacidad productora de un grupo o de un individuo: el inválido, el improductivo, buscarán el ojo por el ojo; el productivo, por mayores realizaciones, olvida con mayor facilidad, La venganza es el fin de la vida); violencia compensadora (es el resultado de una vida no vivida, mutilada. Si existe impotencia, se sumará a las masas para sentirse útil, en la práctica es sólo un títere);
violencia arcaica (está representada en la sed de sangre del hombre que aún está envuelto en su vínculo con la naturaleza. Es la búsqueda de la trascendencia, es la necesidad de sentirse únicos, por encima de todos.

Es casi el hedonismo de la violencia, es la gratuidad representada en la violencia por la violencia).Ahora, el tema de las tipologías debe ser aplicado no sólo al mundo infantil –finalmente nuestro objeto de estudio-, sino también a nosotros mismos, adultos en constante búsqueda de plenitud. Adultos que también experimentamos violencias lúdicas, o violencias en pro de la vida, o violencias compensadoras entre otras. No son pocas las veces en donde nuestra violencia se justifica acusando –o culpabilizando al otro- al “enemigo”.

Buscamos finalmente en nuestros conflictos que quede bien claro para todos, que es el otro quien está equivocado, el “enemigo”, el malvado. La atribución de la culpa al enemigo aparece entonces como un hecho de capital importancia cuyo objetivo sería el de evitar el sentimiento de culpa que el conflicto provoca en el hombre, y marca además, en la situación de ruptura entre tiempos de paz y tiempos de conflicto.

C) Violencia e historia.

 

Un ejemplo que grafica las terminologías ya expuestas se da un 28 de diciembre o “Día de los Inocentes”. Fueron 144 mil niños sacrificados (consta en el Apocalipsis). Los niños muertos en Belén son la conclusión del odio, las persecuciones, el destierro, la cruz y la miseria de un mundo adulto cargado de prejuicios y certezas altamente letales. De igual forma: dos guerras mundiales, el Holocausto Judío, las masacres estalinistas, las dictaduras militares en América Latina, las persecuciones étnicas en Yugoslavia, las segregaciones raciales en África, la conquista de América, la Inquisición, son entre otros, verdaderas vergüenzas humanas que por décadas alimentaron y alimentarán nuestras conciencias como sociedades civiles en desarrollo.

Son el conjunto de estas violencias
las que por siglos y miles de años también- han gobernado nuestros imaginarios como sociedades aún primitivas en el campo de los afectos y el respeto al individuo. Somos una sociedad-global en un estado de aprendizaje constante, en donde la confrontación y el daño están presentes.
De igual forma, esta estructura compleja como sociedad para resolver problemas, también se confronta con un espíritu individual y grupal de sobrevivencia. La necesidad por resolver el progresivo mejoramiento de nuestros niveles de vida (campo afectivo, material, espiritual e intelectual) están a diario recordándonos lo imprescindible que resultan el diálogo, los abrazos, la aceptación y tolerancia, la gratuidad, la comprensión, etc.

D)Violencia, Medios De Comunicación Y Jóvenes

Titulares como éstos abundan en todos los medios de comunicación (prensa escrita, radio, TV, etc.): “Pandilleros acuchillaron a un menor a la salida del colegio”,
“Más de 200 mil niños vagan por las calles”,
“Colegio convertido en ring”,
“Alumna de 13 años acuchilló a compañera”,
“Niña tajeada por compañeras de curso”,
“Escolar de siete años dejó nock out a su profesora”..

La violencia dentro de nuestro cuadro social es una realidad. De igual forma, las desigualdades económicas, la intolerancia cultural y la exclusión crónica hacia el mundo juvenil (por parte del mundo adulto), son también realidades, eso sí, poco y nada difundidas por parte de los medios de comunicación. En periodismo siempre la noticia estará pautada por hechos noticiosos que inviten al asombro. La comunicación trabaja con fuertes conceptos de seducción hacia el espectador y/o lector.
Por otra parte, es necesario recordar que el campo competitivo al interior del mercado- de los medios de comunicación es cada vez mayor; esto finalmente es clave a la hora de comprender cuáles son los criterios para perfilar una pauta noticiosa.No es gratuito o azaroso que los jóvenes y la violencia están constantemente apareciendo en los titulares, tampoco es gratuito que la sociedad en su conjunto consuma en forma constante noticias y escenarios de tan altos niveles de crueldad.

En resumen: existe un mercado lucrativo para el tema de la prensa roja y los jóvenes. Es verdad, finalmente vende un titular en donde un niño de siete años golpee a su profesora; en sí, además de ser una bomba noticiosa, es también un producto altamente vendible por una masa hambrienta de violencia. Desde el campo absolutamente comunicacional, esta realidad de violencia juvenil desatada, podemos entenderla dentro de una política de la construcción de un imaginario colectivo, activo y emocionalmente comprometido con el tema (morbo social). Frente a la rentabilidad de estos hechos noticiosos, debemos estar atentos y críticos a los mensajes desinteresados que sólo buscan informar la violencia crónica de nuestros niños y jóvenes.

E) Violencia y entorno.

Muchas veces se piensa que el tan conocido vandalismo es en sí una protesta formal o simbólica al sistema. En realidad, el “vandalismo” representa un abandono más; es decir, este abandono que afecta a las cosas, a los valores, a las instituciones sociales e ideales visto desde un sistema de consumo altamente letal en lo que respecta a la sacralidad de las ideas e instituciones y/o objetos.


Gilles Lipovetsky en su libro, La Era del Vacío plantea, así como los ideales declinan y pierden su grandeza anterior, así los objetos pierden su sacralidad en los sistemas acelerados de consumo: la degradación vandálica tiene por condición el fin del respeto por las cosas. [7] Lipovetsky plantea la creación de una indiferencia a lo real, produciéndose un vacío de sentido.

Concluye el autor que la violencia dura (hard) reproduce el orden de indiferencia (cool) que la hace posible. Muchas veces esta mirada sin futuro que cunde en los grupos más excluidos del sistema, funda sus acciones en proyectos individuales, éstos entendidos desde un neonarcisismo (esto a raíz del abandono de motivaciones e intereses colectivos).
El neonarcisismo está fundado en un perfil individual flotante, sin estructura ni voluntad. Así la violencia dura, desesperada, sin proyecto, sin consistencia, es la imagen de un tiempo sin futuro que valoriza el ‘todo y pronto ya’..

F) Podemos concluir

La violencia es parte de nuestra historia; ésta se manifiesta y reproduce. Es el reflejo de una sociedad altamente agresiva, que no sólo agrede con armas y persecuciones, sino también desde un campo imperceptible. Un ejemplo: la violencia que genera minuto a minuto la publicidad televisiva, la cual sólo invita a consumir (pilar de la felicidad), resulta a fin de cuentas una violencia sistemática para el grueso de un país que sólo vive para sobrevivir en un sistema altamente excluyente.Un sobre endeudamiento imposible de pagar, inestabilidad laboral crónica al interior del campo de trabajo, baja organización en la sociedad civil son, en parte, muestras de un sistema de vida que opta por mantener en tensión al individuo y su entorno.

El pensamiento lógico
, la era de las luces, en donde se pensaba que el hombre y su razonamiento en torno a la historia, la filosofía y las ciencias darían en forma progresiva un mayor bienestar a la sociedad, se ha demostrado que no fue así. Guerras y conflictos increíbles de defender desde el campo argumental, nos indican que el hombre posee un alto desarrollo en una serie de áreas (tecnológico, biológico, etc.), pero que finalmente sus instintos (tánatos) y sus ambiciones de poder pueden justificar lo injustificable.

El hombre es un ser incompleto, el poder resulta muchas veces una casualidad, el resultado es el problema.El individualismo, el neonarcisismo, el hedonismo, el nihilismo son, en parte, elementos claves a la hora de generar violencia, ésta tanto voluntaria como involuntariamente.Sensibilizar la sociedad, educar la sociedad civil en el campo de sus derechos, desarrollar un trabajo de problematización y acción contra la conducta violenta es un reto para el conjunto de una nación. Y entender, que esta pacificación debe darse en diversos escenarios: económico, social, comunicacional, educativo, religioso, generacional, etc.

La violencia se hace fuerte
en comunidades de bajo conocimiento. El manejo de información, la cultura y la permanente asimilación de experiencias, teorías y conceptos, son en la mayoría de los casos señales de crecimiento cívico para una sociedad. Instalar temas como los Derechos Humanos o la Convención Internacional de los Niños y las Niñas resulta, en el campo educativo, sembrar un razonamiento y una opción de vida que con el tiempo dará como resultado individuos críticos y exigentes en lo que respecta a escenarios como la intolerancia, las persecuciones y los agravios para grupos humanos (étnicos, de clase, de sexo, etc.).
Una sociedad civil fuerte puede, finalmente, instalar los temas y las miradas que considere pertinentes y justas, esto pensado para conducir a los medios de comunicación y a los propios Estados también.


Los medios de comunicación
plantean que los niños y jóvenes generan violencia.
Nuestra misión como educadores –somos quienes más cerca estamos de los niños y jóvenes- es dejar claro que son estos niños y jóvenes quienes viven en y con la violencia. Familias destruidas (violencia intrafamiliar), deserción en los estudios primarios por tener que trabajar, estigmatización por ser pobres y jóvenes (ser joven y pobre es ser delincuente), bajas posibilidades en campos recreativos y culturales, abandono y represión por parte del mundo adulto, son, entre otros, algunos de los temas que hay que instalar en las mesas de debate. Un medio social violento genera un individuo violento (no siempre, pero en un alto porcentaje).

Esta es la realidad que hay que tratar, no la de construir cárceles o la de invadir con alarmas, guardias y equipo de seguridad. La sociedad civil y el gobierno deben pautar a los medios.
Estamos inmersos en una cultura de la violencia, pero la de la televisión, en todas sus dimensiones, parece preocupar más que el desempleo, la marginalidad, las pésimas condiciones de vida de la gente, la violencia política o la violencia de todos los días convertida ya en cotidianidad (…) Sí, efectivamente, la violencia en la televisión puede considerarse un problema, no es “el problema”. En todo caso, no es más que un reflejo de la violencia social, real, y es contra ésta que se deberían dirigir la parte fundamental de las baterías.


Por último, un ejemplo que es parte de una violencia sistemática en contra de los niños de este país está dada por terminologías tan inofensivas para quienes no manejamos la información adecuada- como menores; por “menores” se entiende al grueso de los niños tanto sin familias como niños de la calle o de familias de bajo nivel socioeconómico. Este término jamás se utiliza para la infancia de la clase media y alta de este país; ahí se les dice “niños”. Con esto concluimos que la construcción de una mirada estigmatizadora e instaladora de etiquetas segregadoras es, en parte, un tema a erradicar por parte de cuantos a diario nos desempañamos como educadores. Menor es menos, mayor es más. Los adultos están en un nivel superior al de los niños, ¿ese es el mensaje que debemos asimilar?.

II.-Alumnos Y Profesores: Una Brecha Alcanzable De Espacios En Común

A) La Brecha.

En el individuo que crece, su desasimiento de la autoridad parental es una de las operaciones más necesarias pero también más dolorosas del desarrollo. Es absolutamente necesario que se cumpla, y es lícito suponer que todo hombre devenido normal lo ha llevado a cabo en cierta medida. Más todavía: el progreso de la sociedad descansa, todo él, en esa oposición entre ambas generaciones.


La brecha entre el mundo infanto-juvenil y el mundo adulto es una realidad; el punto es entenderla como un hecho histórico, el cual sólo se debe incluir en el accionar diario como un espacio de voluntades, de entendimiento y aceptación, no como un espacio de mezcla y síntesis. Es un error pensar que los roles y las responsabilidades deben anularse por el solo hecho de buscar una sintonía entre el niño y el adulto.Sintonizar, esa es la meta.

Significar y resignificar la infancia
ha sido la constante búsqueda por parte de las artes y las ciencias sociales. Por ejemplo, la psicología,ha estudiado la expresión de los sentimientos del niño y la significación de su conducta; la educación se ha comprometido con la búsqueda de metodologías para inculcarle al niño conocimientos y hábitos de estudio, como de igual forma, se han buscado instancias para hacer del niño una persona íntegra; las artes -la pintura en especial- pintaron al niño como el hijo de Dios en innumerables telas.

Pintores
como Murillo en sus pinturas traspasan la miseria de la infancia de la época. La música con Rossini (La Cenicienta), Donizetti (La Hija del Regimiento) o Humperdinck (Hansel y Gretel) son también manifestaciones en donde la infancia se instala como espacio de creación y representación. Por su parte el cine proyecta al niño y su entorno bajo films como El Pibe (de Chaplin), El Chacal de Nahueltoro (Miguel Littin), Valparaíso mi Amor (Aldo Francia). En la literatura fue Charles Dickens quien sumó esfuerzos por llegar a construir una psicología infantil con sus personajes en novelas y cuentos.

En fin, lo que aún no logramos entender los adultos, es que el mundo de la infancia y de los jóvenes está marcado por elementos únicos, los cuales no están sujetos a intentos de asemejar. Esa idea de buscar ser la voz de los niños, es el primero de los errores que el mundo adulto acostumbra hacer. Las revistas para niños, los programas de televisión y sus derivados son, finalmente, productos comunicacionales absolutamente pensados desde una mirada adulta, mirada comprometida –según ella- con los niños y niñas en su teoría, pero finalmente acoplada al cómo deben ser los niños, al cómo a nosotros los adultos nos resulta más fácil de tratar y entender a la hora de vivir los roles y obligaciones de cada uno.


La infancia en sí, junto a la juventud
, son para nosotros los adultos estaciones ya recorridas pero de baja pertenencia en nuestro actuar como personas post niño-jóvenes. Fuimos alguna vez, es verdad; pero la memoria y el día a día nos borran lo poco y nada que nos queda. El ser adulto resulta casi la meta cuando uno es niño; en forma contraria, el adulto busca la regresión –y en la vejez la encuentra- a las etapas de la ingenuidad,de la libertad y el juego que vivió en su etapa infantil. Esta brecha existe y se manifiesta; lo importante hoy es asumirla y enmarcarla dentro del conjunto de instancias investigativas que nuestra función dentro del campo de la educación nos exija.Los medios de comunicación, los padres, los alumnos y los profesores comentan día a día esto de la “violencia en las escuelas”.

Se instalan teorías fundadas en la gratuidad y el azar de los hechos, se perfila a la televisión como la intrínseca fuente de violencia con su programación de bajo aporte para el desarrollo valórico-teórico del niño. De igual forma, se exige al niño valores y miradas de alto nivel sobre la vida, esto en lo que respecta al desenvolvimiento al interior de las “sociedades organizadas”. El punto está en que los adultos aún no han sabido cumplir esas metas para su propio desarrollo como seres humanos, pero de todas formas se debe exigir; el ejemplo poco y nada importa, al parecer los niños deben inventar sus propios modelos.

B) La Brecha Es Una Realidad… Pero No Un Obstáculo


Nosotros los adultos nos criamos sin los medios de comunicación tan fuertemente protagonistas como hoy; tampoco tuvimos los avances tecnológicos y la nueva mirada sobre la construcción del discurso en el campo mediático que hoy manejan niños y jóvenes (antes era lineal, hoy tiene diversas alternativas); difícilmente para nosotros los adultos, la cantidad, calidad y tiempo de obtención de la información es sólo pensada desde hace 3 ó 4 años para adelante (esto bajo internet)

Hoy la juventud maneja una mayor independencia para llevar a cabo sus ideas, modas y creencias; el campo de los afectos hoy está marcado por continuas crisis familiares; los niveles de competitividad impuestos por el modelo económico nunca estuvieron presentes tan fuertes como hoy, con un concepto del mercado llevado no sólo al campo del consumo, sino también hacia áreas valórico-morales; los jóvenes de hoy poseen una honestidad para buscar sus espacios de expresión y de representación altamente incómodos para nosotros los adultos; los nuevos escenario para la sexualidad, la incorporación de la mujer al mundo del trabajo –nuevas expectativas en la infancia y juventud de la mujer-, la globalización del imaginario infanto-juvenil, las problemáticas medioambientales, el reconocimiento del niño y la niña como sujetos de derechos por la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, son entre otras cosas una realidad que sólo nos tiene que invitar a evaluar y a reperfilar nuestro trabajo, como de igual forma, el del Estado, los medios de comunicación, la familia, la Iglesia y la sociedad civil en su conjunto.La brecha existe pero ese no es el problema.

El problema está en asumir esa diferencia; el problema está en querer instalar un concepto de niños y jóvenes desde un escenario adulto, como de igual forma, exigir un comportamiento alineado a necesidades totalmente lejanas a las de un niño.
Como adultos debemos asumir el escenario social que le traspasaremos a nuestros hijos, quienes viven y vivirán una niñez única, la cual se relacionará con acontecimientos y temáticas únicas en la historia de la humanidad. Nuestros valores, sumado a la formación del niño y a su plus como individuo pensante, concluirá en acciones que nosotros difícilmente podremos controlar. La brecha se acortará en la medida que la confianza y el apoyo incondicional se manifiesten de una generación a otra.

C) Brecha Y Confianza Mutua, Dos Elementos Para Un Mismo Fin.

 

Como hemos expuesto en los puntos anteriores, la infancia y adolescencia por mucho tiempo ha estado estigmatizada por nuestro mundo adulto. Nuestro desconocimiento y escaso interés por empatizar y asumir décadas de radical cambio en nuestra estructura como sociedad globalizada, nos han detenido muchas veces en el abordaje de temas de interés para nuestros hijos, alumnos, etc. La confianza se construye desde una aceptación, para luego dar sus primeros pasos en el conocimiento y profundización de la realidad y riquezas de nuestro interlocutor..

Conceptos como
democracia y participación en la sala de clases, creatividad, derechos, resilencia, género, retroalimentación alumno-profesor, apoyo y correcciones nutritivas, erradicación de la estigmatización, son entre otros, elementos que hoy la educación poco a poco está instalando en su quehacer diario.

Nosotros los adultos debemos conocer el término resilencia.
La brecha concluirá cuando la estigmatización y la escasa posibilidad de cambio la anulemos nosotros, quienes decimos estar con los niños y jóvenes. La resilencia fortalece la confianza en el niño, para posteriormente transmitírsela a su entorno.

Luego de muchos años de trabajo entre los niños sin abrigo, abandonados, rechazados, heridos, creo poder decir que a pesar del opaco velo de la desesperación y del distanciamiento con el que están envueltos, queda lo que yo llamo ‘semillas de resilencia: una capacidad latente de reaccionar y sanar. Esas semillas requieren mucho amor y atención para germinar y desarrollarse. El proceso de cura exige que el educador muestre incansablemente su aprobación al niño o niña, que le dé la oportunidad de obtener pequeños éxitos, luego otros más importantes, gracias a un apoyo constante, y que le transmita confianza y esperanza.


Desde el punto de vista de la acción, la resilencia tiene dos componentes:
La capacidad de resistencia frente a la destrucción, en situaciones difíciles.
la capacidad de construir una vida positiva a pesar de las circunstancias desfavorables.
La resilencia es un resultado. El conocimiento de los factores que contribuyen a la resilencia, y que pueden ser empleados en una intervención social, es esencial.
La resilencia no es absoluta. El conocimiento de los factores que contribuyen a la resilencia, y que pueden ser empleados en una intervención social, es esencial.
La resilencia no es estable, por lo tanto, hay que cultivarla.
La resilencia se construye en una interacción entre el niño y su entorno, por lo tanto se debe estimular las responsabilidades del individuo y del entorno.
La resilencia no es una panacea, no se debe idealizar.La aceptación incondicional de la persona del niño por otra persona es probablemente el factor que más contribuye a la resilencia..

III.-Construyendo-Comunidad-Desde-El Conocimiento, Los Derechos Y El Respeto Al Mundo Infanto-Juvenil

A) Convención Internacional,Sobre Los Derechos-De La-Niña Y El-Niño


En el año 1948, la Asamblea General de Naciones Unidas adopta y proclama La Declaración Universal de los Derechos Humanos. En esta declaración se consagran un conjunto de derechos inherentes a toda persona humana.
En su artículo 1° señala: “Todos los seres humanos nacen Libres e Iguales en Dignidad y Derechos.”

Es lo menos decir dramático constatar que 41 años después (1989) esa misma asamblea, haya tenido que promulgar La Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña, para así asegurar que se reconozcan y se exija el respeto de los mismos derechos contenidos en la Declaración Universal… como si los niños, aún en esa fecha, no fueran personas.

La Convención
sobre los Derechos del Niño y la Niña, es un llamado a la conciencia social, ya que instala en el debate público, recién en 1989, el recordatorio de que los niños y niñas también tienen derechos, entre otros: el derecho a la vida, el derecho a la expresión, el derecho a la libertad de expresión y a la libertad de opinión, el derecho a la no-discriminación, el derecho a la vida privada, el derecho a la honra y a la reputación, entre otros.

Para incentivar el desarrollo de los niños y los jóvenes, se debe partir por reconocerlos como sujetos de derecho (derecho a la provisión, derecho a la protección y derecho a la participación). De esta forma, se crearán las instancias,en donde los niños podrán jugar, experimentar, descubrir, aprender e inventar. Nosotros los adultos debemos generar las condiciones para ello, no sólo porque los niños, niñas y jóvenes, serán los que crearán el futuro, sino porque también tienen un presente, que ya es hora de dignificar.

B) Los(as) Niños(as) Tienen Libertad De Expresión


Art. 12: Opinión del Niño y la Niña: El niño y la niña tienen derecho a expresar su opinión y a que ésta se tenga en cuenta en todos los asuntos que le afectan.
Art. 13: Libertad de Expresión: Todo niño y niña tiene derecho a buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, siempre que ello no vaya en menoscabo del derecho de otros.
Art. 14: Libertad de Pensamiento, Conciencia y Religión: El niño y la niña tienen derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión bajo la dirección de su padre y su madre, y de conformidad con las limitaciones prescritas por la ley.
Art. 15: Libertad de Asociación: Todo niño y niña tienen derecho a la libertad de asociación y de celebrar reuniones, siempre que ello no vaya en contra de los derechos de otros.
Art. 28: Educación: Todo niño tiene derecho a educación y es obligación del Estado asegurar por lo menos la educación primaria gratuita y obligatoria. La aplicación de la disciplina escolar deberá respetar la dignidad del niño en cuanto persona humana.
Art. 29: Objetivos de la Educación: El Estado debe reconocer que la educación debe ser orientada a desarrollar la personalidad y las capacidades del niño, a fin de prepararlo para una vida adulta activa, inculcarle el respeto de los derechos humanos elementales y desarrollar su respeto por los valores culturales y nacionales propios y de civilizaciones distintas a la suya.

C) Derechos-Humanos:Deben Ser Estudiados Y Aplicados En La Escuela


Considerando que el niño y la niña deben estar plenamente preparados para una vida independiente en sociedad y ser educados en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de las Naciones Unidas y, en particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad, igualdad y solidaridad
.-

No sólo conocimientos teórico-técnicos deben impartirse en una sala de clases. Los derechos humanos son un tema transversal a cualquier proyecto educativo. Formar niños y jóvenes bajo el alero de la tolerancia y el conocimiento acabado de sus derechos y deberes en lo que respecta a los derechos humanos resulta, finalmente, un objetivo imprescindible para el logro a corto y mediano plazo de una sociedad más justa y humana..

Instalar el tema en la agenda educativa y vincularlo desde metodologías acordes-a las edades e,inquietudes de los niños y jóvenes, es el real reto que hoy debe experimentar nuestra educación.

Ya está comprobado
lo necesario e imprescindible que resulta el educar con una práctica constante estos valores y miradas humanistas. Los derechos humanos, al igual que la convención de los derechos de los niños y las niñas, necesitan de profesores que mantengan en forma-permanente la consistencia de lo impartido, esto a base de una coherencia y consecuencia en el actuar diario y en la directa relación profesor alumno que la sala de clase exige.

El mundo adulto de un colegio
(profesores, padres, auxiliares y personal administrativo) es uno de los referentes para la asimilación de conceptos y valores por parte de los niños y jóvenes. Los derechos humanos no son un ramo más, sino la conclusión de años de búsqueda por una sociedad,más justa y humana, la cual debe estar fundada en modelos para la infancia y adolescencia acordes al nivel de las temáticas del diario vivir.Si la educación no enseña los valores, tendrá el efecto de negarlos.

Finalmente vivimos en comunidad. La familia es una comunidad, el colegio es una comunidad, el trabajo –la empresa- es también una comunidad. Educar para los derechos humanos es educar para el fortalecimiento de estas comunidades.
Si el hombre vive en soledad sus derechos esenciales están a salvo de cualquier atropello, porque éstos sólo pueden ser vulnerados por otros hombres, lo cual supone coexistencia o vida colectiva. Carecería por lo tanto de sentido que el hombre se incorporará a la vida en sociedad sin garantía suficientes de que esos derechos básicos le serán respetados.

D) Un Ejemplo: Declaración De Santiago, La Voz-De Los Niños Sudamericanos


Hace casi un año atrás (14 de abril de 1999), en medio de un participativo encuentro llevado a cabo en Chile, niños de toda Sudamérica se reunieron para hablar del trabajo infantil. Inspirados en la Marcha Global contra el Trabajo Infantil –movilización para sensibilizar a la opinión pública en el ámbito mundial-, estos niños (trabajadores todos) concluyeron un documento, el cual se dirigió al conjunto de los adultos que gobiernan los países; que enseñan en las salas de clases; que cumplen roles de padres entre otros.
Este documento fue un llamado de atención sobre la situación de la infancia en un continente ya castigado por la pobreza crónica del tercer mundo.

Declaración de Santiago: hablan las niñas y niños de Sudamérica.


Los niños y niñas reunidos en Santiago de Chile; representantes de Sudamérica (Argentina, Uruguay, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil y Chile) declaramos que:


Los gobernantes de nuestros países deben escucharnos a nosotros los niños y niñas, deben conocer nuestra realidad; existe el trabajo infantil, éste nos daña física y psicológicamente. El trabajo infantil no toma en cuenta ni los valores ni la dignidad de los niños.
A los niños nos gusta jugar, pasear, compartir, escuchar música, ayudar en la casa y jugar y cuidar a nuestros hermanos.
Pero de igual forma, también hay cosas que nos causan disgusto y pena, como que nos exploten con trabajos duros; la falta de espacios físicos para desarrollarnos; muchas veces nuestros padres no nos escuchan; cuesta que se respeten nuestros derechos a gozar de una vida feliz… nos cuesta llevar a cabo nuestros sueños.
Formamos parte de un sistema de vida altamente pisoteado.

Queremos que el trabajo infantil desaparezca de la faz de la tierra, que se generen leyes para respetar nuestros derechos, que se establezcan los quince años como edad mínima para trabajar; ¡¡sí al derecho a la educación, no a la explotación!!
Los niños les pedimos a los grandes que se unan frente a nuestra problemática; que sientan respeto y un poco de tristeza por nuestra dignidad rechazada. Los participantes de este encuentro somos niños trabajadores y estudiantes que hemos reflexionado en torno a nuestros problemas y necesidades. Finalmente hemos concluido que:
Independientemente que nosotros tengamos que formar parte de un sistema de vida altamente pisoteado, no debemos olvidar que estamos conscientes de lo importante que implica ser seres humanos capaces de amar y respetar a los otros.

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