Compromiso político y espiritualidad.

COMPROMISO POLÍTICO y ESPIRITUALIDAD 

Fernando Vidal

La situación de la crisis financiera (fraude), los casos de financiación fraudulenta de los partidos, etc., vemos que se han perdido las referencias al espíritu humano o los valores humanos, las deshumanización está en el centro de nuestro mundo. Pero hay otros ejemplos como son los Foros sociales mundiales que nos invitan a poner en el centro de nuestro mundo “La Espiritualidad”.

La globalización y la espiritualidad nos invitan a hablar con energía a la estructura de los más poderosos y al corazón de los más sencillos.

Los casos que más le impactan en su espiritualidad y que le llevan al compromiso político son el Movimiento 0,7, que supuso un punto de inflexión en las políticas sociales de los partidos y que conectan las ONGs con la política, fue la base de nuevas propuestas de “solidaridad”, que fueron incluidas en los programas electorales. También su vida en su barrio de Coia, de gente humilde, en torno a la parroquia del Cristo de la Victoria, y descubre que donde hay pobreza, hay más solidaridad y que la lucha contra la violencia se resuelve con la creación de vínculos con los vecinos.

A partir de los años 80 nos hemos centrado en la economía como el poder de la política y nos hemos olvidado del papel de la cultura, del mayo del 68 que nos invita a reflexionar cómo alcanzar el desarrollo dentro de la pobreza de este mundo y como la exclusión social crea violencia y rompe vínculos entre los seres humanos. La pobreza se debe poner en el centro del ser humanos, personas sin techo, inmigrantes sin papeles, personas deportadas, etc. Esto hace que el compromiso político sea contra la Pobreza y la Exclusión y lo importante es no los valores que son maleables, sino los sentimientos más profundos del propio sujeto, en ellos se unen la cultura y la espiritualidad a través de la sabiduría.

¿Cómo me impactan los hechos?, cuando estos son los acontecimientos son muy duros, por ejemplo en el 11-M, cuando tratamos a las personas en el mundo de la exclusión, que son innombrables, lo primero es hacerte callar, un silencio profundo.

La espiritualidad es la capacidad de escuchar más allá del lenguaje, y llegar a lo más profundo de lo que nos quieren decir. La espiritualidad con una sabiduría popular, sabio es quien adapta la Cultura a la Espiritualidad, hay religiones que son poco espirituales y personas que son muy espirituales.

Necesitamos unos políticos sabios, con prudencia, que no nos impongan leyes, sino personas que escuchen.

La pobreza es SILENCIO, nos hace callar; la espiritualidad nos lleva hacia a dentro y a una relación con los otros.

Lo que nos mueve son las personas y no los partidos políticos a los que pertenecen. El buen político es el que es capaz de escuchar las historias, esto les acerca a la realidad, donde el sujeto está en el centro de la cuestión. Lo importante son los lugares y los procesos para hacer demócratas y no hacer leyes democráticas. Hay que acercarse a los de abajo. Porto Alegre nos anima a la esperanza y la imaginación, a plantearnos alternativas, el mundo nos demanda una espiritualidad, no por nuestro interés, sino por la atención a los demás.

Tener un compromiso político para ser espiritual tiene que:

  1. Buscar el rostro real, crear vínculos, estar dispuesto a servir a los demás, ser capaz de escuchar lo que se necesita
  2. Buscar el dialogo y la liberación, salir al encuentro
  3. Buscar la reconciliación: nunca hay nada perdido, nos tenemos que reconciliar con todos
  4. Vivir de cara a la memoria; no solo trabajar por el futuro, nos compensamos con dinero, pisos, etc., pero nadie pide perdón por lo que hemos hecho a muchas personas durante un tiempo; por ejemplo las personas sin techo, sin trabajo, etc.
  5. La espiritualidad crea personas fuertes, que aguantan en situaciones duras, cuando tenemos problemas de convivencia con el diferente, nos ponemos fronteras morales, ideológicas, de incertidumbre, etc.
  6. La paciencia, tenemos que ser capaces de trabajar en caso de largo recorrido, generar confianza, tejer redes entre todos.
  7. Vivir una laicidad inclusiva, el buen político lucha por un estado que debe tener un proyecto moral. El buen político es además un buen amigo, un buen padre, hijo, trabajador.

Tesis para una buena política:

  • Participación, que sea una suma y no una resta
  • Gusto por el trabajo en equipo y no por el individualismo
  • Deliberar con los otros y no debatir con los demás
  • Capaz de hacer cosas por los otros y no ideologizar las cosas cotidianas
  • Ser encuentro con el otro y capaz de reconciliar
  • Trabajar por el interés público y no por el de partido
  • No ser sectario

Hoy, que enseñamos a nuestros jóvenes, por ejemplo: ¿tenemos una reacción por lo mal que lo están pasando los inmigrantes en paro en España?, tenemos que aprender a descentrarnos y no pensar sólo en nosotros, en esta sociedad somos mercenarios de la “pobreza”, pero no forman los excluidos parte de nuestra vida y nos olvidamos de los que sufren con mucha facilidad.

Tenemos que recuperar la movilización. Recuperar la hospitalidad, ser lugar de encuentro y no blindar nuestras casas, ser comadronas de culturas nuevas.

 

La Espiritualidad es la estructura base de quien quiere estar en política. No todos tienen que estar en política, pero la política necesita de una base sólida para la pirámide que la forma., necesita tender puentes en lo social, lo educativo, lo religioso, … El buen político es la esperanza, quien ama hasta el extremo.

 

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