Emociones: de la autorregulación a la inteligencia emocional. Trujillo

EMOCIONES : 
DE LA AUTORREGULACIÓN A LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Ps. Ana Lía Trujillo

Universidad Católica de La Plata, Sede Rosario, Facultad de Psicología.

 

EMPATÍA Y DIÁLOGO RELACIONAL

 

Desde el Modelo Dinámico Resolutivo consideramos que un punto esencial del encuadre es privilegiar la construcción del vínculo terapéutico, dando lugar a los distintos modos de comunicación que puedan surgir (ya sean verbales o no verbales), y a la relación empática. ¿Qué entendemos por empatía? “Empatía significa concordancia, o aproximaciones a una concordancia en torno a cualidades de experiencias, intensidades, ritmos, modos de carga y de descarga, de comunicación y de reservas a la comunicación” .

. Entonces, hablar de una actitud del terapeuta dispuesta a la relación empática no significa suponer una actitud afectuosa o simpática, sino una actitud abierta y activa, orientada a detectar las condiciones facilitadoras que para cada vínculo configuran empatía, respondiendo adecuadamente a ellas.

. Un diálogo coherente o “abierto” no se caracteriza por una supuesta “apertura parental” en el sentido de que los padres se manifiesten descontroladamente desinhibidos ante el niño, sino por la “apertura parental” ante los estados mentales del niño, incluyendo toda la amplitud de las comunicaciones de éste, de manera que sus estados afectivos particulares y sus motivaciones (rabia, pasión, malestar) no resulten excluidos de una intersubjetividad regulada y compartida” .

 

HACIENDO CAMINO AL ANDAR: CAMBIO TERAPÉUTICO Y

CONTROL EMOCIONAL

 

David Liberman sostiene que el psicoterapeuta, en primer lugar, debe establecer una relación de confianza y diálogo con su paciente, con el fin de consolidar una base sólida que posibilite, más tarde, la emergencia de un “juego” de construcción y creatividad permanente. Las diferentes reacciones de los consultantes frente a los sentimientos de malestar no pueden abordarse de un mismo modo. En los casos en los que predomina el autoengaño (una forma de negación), lo primordial será que el paciente pueda romper con los procesos de evitación de sus emociones, para luego acceder a ellas, experimentándolas y aceptándolas. En cambio, cuando prevalecen las reacciones emocionales extremas, lo importante será ayudar al sujeto a “autocalmarse” y “autotranquilizarse”, focalizando la atención en la regulación de la respiración y la relajación muscular. Este proceso le proporcionará entrenamiento sobre modos de controlar y modificar sus tendencias de acción desadaptativas. En ambos casos habría un segundo momento de intervención, que será el de la simbolización y la reflexión. La simbolización del “qué” de la experiencia proporciona la sensación de asir los sentimientos y transformarlos, facilitando la creación de nuevos significados. El darse cuenta del “cómo” de la experiencia emocional y conocer los procesos internos que conducen a ella, es mucho más importante para producir cambios que entender el “por qué”.

 

¿De qué manera se podrían llevar adelante procesos de cambio emocional de este tipo? ¿Cuál es la función del psicoterapeuta en dichos procesos? ¿De qué modo debe intervenir? Según Greenberg y Paivio

lo primordial es brindarle al paciente un entorno seguro y de contención, en el que se consolide una relación de apoyo y un vínculo empático. El terapeuta debe focalizar, con la ayuda del consultante, los conflictos emocionales del mismo, para así reconocer, comprender y validar sus sentimientos dolorosos, fortaleciendo la alianza terapéutica. Esta será la única manera de acceder al componente afectivo de la experiencia problemática.

 

EN BUSCA DE LA RAZÓN POÉTICA: INTELIGENCIA VS. INTELIGENCIA EMOCIONAL.

 

Las definiciones de Inteligencia Emocional que han elaborado los diferentes autores que profundizaron sobre este tema son las siguientes:

  • Permite conocer y manejar las propias emociones, motivarse a uno mismo, reconocer emociones en otros y manejar relaciones” Daniel Goleman (1995).
  • Es el conjunto de capacidades, competencias y habilidades no cognitivas que influyen sobre la habilidad propia de tener éxito al afrontar las demandas y presiones del medio ambiente” Bar – On (citado en Mayer, 2001)
  • Se refiere a la habilidad para reconocer el significado de las emociones y sus relaciones, y para razonar y resolver problemas en función de ello. También supone la capacidad de emplear las emociones para realizar actividades cognitivas” Mayer et al. (2001).

 

Daniel Goleman establece cuáles son los principales componentes de la Inteligencia Emocional:

  • Autoconocimiento emocional (o conciencia de uno mismo):se refiere al conocimiento de nuestras propias emociones y cómo nos afectan. Es muy importante entender lo que nos pasa a nivel emocional, integrarlo a nuestro pensamiento y ser concientes de la complejidad de nuestros cambios emocionales. Conocer el modo en que nuestro estado de ánimo influye en nuestro comportamiento y cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, nos permite relacionarnos mejor con el medio, comprendiendo nuestras limitaciones.
  • Autocontrol emocional (o autorregulación):es la capacidad de dirigir y manejar las emociones en forma eficaz, dando lugar a la homeostasis emocional y evitando respuestas poco adecuadas en situaciones de ira, provocación o miedo. Supone también percibir nuestro estado afectivo sin dejarnos arrollar por él, de manera que no obstaculice nuestra forma de razonar y nos permita tomar decisiones de acuerdo con nuestros valores, normas sociales y culturales. Es posible que nos enfademos o sintamos ira, pero si nos dejamos llevar por el malestar del momento y actuamos en consecuencia, seguramente nuestras acciones serán disfuncionales o desadaptativas.
  • Automotivación:consiste en dirigir nuestras acciones hacia un objetivo, sin perder el entusiasmo y fijando nuestra atención en las metas más que en los obstáculos. Supone cierta dosis de optimismo e iniciativa que debe dar lugar a actuar en forma positiva ante los contratiempos.
  • Reconocimiento de emociones ajenas (o empatía):implica saber interpretar las señales o gestos que los demás emiten de manera inconsciente e inexplícita. El reconocer las emociones ajenas, aquello que los demás sienten y que se pone de manifiesto en la expresión de la cara, en la mirada o en la forma de contestar, nos puede ayudar a establecer lazos más reales y duraderos con las personas de nuestro entorno. No en vano, el reconocer las emociones ajenas es el primer paso para entender a esas personas y relacionarnos con ellas.
  • Relaciones interpersonales (o habilidades sociales): significa tener capacidad para establecer relaciones exitosas y construir vínculos con: amigos, superiores, familiares, clientes, compañeros de trabajo, personas del sexo opuesto, etc., procediendo con responsabilidad social, respetando normas y cumpliendo un rol productivo y confiable.

 

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