Emociones Positivas

EMOCIONES POSITIVAS

Principios fundamentales que hay que conocer :

1) Que en el interior del cerebro se encuentra el CEREBRO EMOCIONAL (llamado también cerebro LIMBICO), un verdadero cerebro dentro del cerebro. Este cerebro es completamente diferente al cerebro más evolucionado o Neocortex (sede del pensamiento y el lenguaje). El lenguaje y la razón tienen poca influencia sobre ese cerebro emocional.

2) El cerebro Emocional controla el bienestar psicológico y gran parte de la fisiología del cuerpo, el funcionamiento del corazón, la tensión arterial, las hormonas, el sistema digestivo y el INMUNITARIO.

3) Los desórdenes emocionales son consecuencia de disfunciones de este cerebro emocional. Por ejemplo, las reacciones de miedo se originan en un núcleo de neuronas (llamado Amígdala) que están en lo más profundo del cerebro emocional .

4) La tarea de la Psicoterapia es REPROGRAMAR EL CEREBRO EMOCIONAL, para lo que son necesarios métodos que pasen por el cuerpo en vez de utilizar razones y palabras a las que el cerebro emocional es poco sensible.

La emoción, en su esencia, es un sistema innato y adaptativo que se ha desarrollado para ayudarnos a sobrevivir y vivir.

Las emociones están conectadas a nuestras necesidades más esenciales. Nos alertan

rápidamente sobre situaciones importantes para nuestro bienestar. Nos preparan y guían en estas situaciones importantes, para que podamos llevar a cabo acciones que conduzcan a la concreción de nuestras necesidades. Así, las emociones establecen una modalidad de procesamiento básico en acción

Según una teoría que formuló hace unas décadadas Jaak Panksepp, profesor emérito de psicología de la Universidad Bowling Green (EE UU) y experto en neurociencia afectiva, las siete emociones básicas son la búsqueda, el miedo, la furia, el cuidado o protección, el dolor, el deseo y el juego

Para Seligman1las emociones positivas se determinan y clasifican según los pensamientos que genera el pasado (satisfacción, orgullo, complacencia, otras), el presente (alegría, triunfo, diversión, elevación, fluidez, otras) y el futuro (optimismo, confianza, esperanza, fe, otras), que son independientes y pueden presentarse juntas o de manera individual.

Entre los beneficios derivados de experimentar emociones positivas se han descrito los siguientes:a) mejoran la forma de pensar2,3b) se relacionan con el estado de salud, mayor bienestar, calidad de vida y supervivencia4,5, y c) mejoran la capacidad de afrontamiento ante la adversidad6,7.

La alegría, por ejemplo, anima a jugar en el sentido amplio de la palabra, a empujar los límites, a ser creativo (Frijda, 1986) y ello permite el desarrollo y el entrenamiento de habilidades físicas (fuerza, resistencia, precisión), de habilidades psicológicas e intelectuales (comprensión de normas, memoria, autocontrol) y de habilidades sociales necesarias para el establecimiento de relaciones de amistad y de apoyo.

Las emociones positivas mejoran la forma de pensar

Numerosos estudios experimentales vienen demostrando que el afecto positivo se relaciona con una organización cognitiva más abierta, flexible y compleja y con la habilidad para integrar distintos tipos de . El resultado de esta forma de pensar hace más creativa la solución de problemas y más acertados y sensatos los juicios y la toma de decisiones.

… se observó que existía un reforzamiento mutuo entre ambas variables, es decir, la presencia de emociones positivas predecía en un momento temporal posterior pensamiento abierto y flexible y, de igual manera, el pensamiento abierto y flexible predecía afectividad positiva en el futuro.

Todos estos resultados sugirieren que en general las emociones positivas facilitan la puesta en marcha de patrones de pensamiento receptivos, flexibles e integradores, que favorecen la emisión de respuestas novedosas.

Las emociones positivas se relacionan con la salud

ES posible plantear la utilidad de las emociones positivas para prevenir enfermedades, para reducir la intensidad y duración de las mismas y también para alcanzar niveles elevados de bienestar subjetivo.

Las monjas que reflejaron en sus escritos emociones positivas (alegría, anhelo, felicidad) gozaban de mejor estado de salud y vivían una media de diez años más que aquellas que prácticamente no expresaron emociones. El 90% de las monjas del grupo más alegre seguía viviendo a los 85 años en contraste con el 34% del grupo menos alegre.

En otro importante estudio se evaluó el estado de salud y el estado emocional de 2.282 sujetos de más de 65 años y se les hizo un seguimiento durante dos años. Los resultados mostraron que la experiencia de emociones positivas protegía a las personas mayores de los efectos más negativos del envejecimiento y de la incapacidad y, lo más importante, predecía con éxito quienes vivirían y quienes morirían.

el Dr. Camran Nezhat, eminente ginecólogo laparoscópico de la Universidad de Stanford dice: ” Si alguien que debe someterse a una operación me dice que ese día siente pánico y no quiere pasar por ella, cancelo la intervención”. Y explica: ” cualquier cirujano sabe que las personas que están muy asustadas tienen problemas durante la operación. Sufren hemorragias abundantes y más infecciones y complicaciones. Tardan más tiempo en recuperarse. Es mucho mejor si están serenas”

Tal vez los datos más evidentes de la importancia médica de la emoción surgen de un análisis que combina resultados de 101 estudios en uno solo más amplio de varios miles de hombre y mujeres.

El informe confirma que las emociones perturbadoras son malas para la salud, hasta cierto punto. Se descubrió que las personas que experimentaban ansiedad crónica, prologados períodos de tristeza y pesimismo, tensión continua u hostilidad incesante, cinismo o suspicacia implacables, tenían el doble riesgo de contraer una enfermedad, incluidas asma, artritis, dolores de cabeza, úlceras pépticas y problemas cardíacos (cada una de ellas representativa de categorías amplias de enfermedad). Esta magnitud hace que las emociones perturbadoras sean un factor de riesgo tan dañino como lo son, por ejemplo, el hábito de fumar o el colesterol elevado para los problemas cardíacos; en otras palabras, una importante amenaza a la salud.

Las emociones positivas mejoran la capacidad de afrontamiento ante la adversidad

Las emociones positivas también contribuyen a hacer más resistentes a las personas frente a la adversidad y ayudan a construir resiliencia psicológica

La presencia de emociones positivas durante los momentos de aflicción hace más probable que se desarrollen planes de futuro y estos planes, junto con las emociones positivas, predicen un mejor ajuste psicológico doce meses después de haber vivido un suceso traumático (Stein, Folkman, Trabasso y Richards, 1997).

Igualmente, las emociones positivas protegen frente a la depresión, incluso después de haber pasado una experiencia realmente traumática..

Aplicaciones terapéuticas

Establecer una relación cálida y empática. Empatizando con el paciente facilitamos que acceda a su experiencia interna. “ej. Esta experiencia es muy dura…”

E m p a t í a

Consiste básicamente en saber ponerse en el lugar de los demás, sentir dentro de uno  mismo 1o que los otros están sintiendo.

Un psiquiatra, L. Brothers, la denomina comunicación emocional. Es la capacidad para captar y responder a los sentimientos ajenos. Con su utilización obtenemos, sobre todo a través de los mensajes no verbales, una información valiosísima para las relaciones interpersonales eficientes .

«Si hay una secreto para el éxito », decía H. Ford, «es el siguiente: entender el punto de vista del otro y ver las cosas con sus ojos.»

Ahora bien, como escribe F. Sabater en «Etica para Amador»: «ponerse en el lugar del otro es algo más que el comienzo de toda comunicación simbólica con él: se trata de tomar en cuenta sus derechos. Y cuando los derechos faltan, hay que comprender sus razones». Lo cual no es nada fácil:

«Lo más difícil no es convivir; es comprender a los otros», dice el protagonista de «Ensayo sobre la ceguera », de J. Saramago.

Las técnicas de relajación, por ejemplo, son especialmente utilizadas en el tratamiento de los trastornos de ansiedad y, según Fredrickson, son eficaces porque, de una manera o de otra, propician condiciones adecuadas para sentirse contento (calma interior, percepción de uno mismo y de su conexión con el mundo).

El primer paso de este tratamiento, conlleva la formación de una relación de apoyo mediante reconocimiento, comprensión, y validación emocional de los problemas del paciente. Hay que reconocer sus emociones desde el inicio.

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