Concepto de Estrategia

CONCEPTOS   SOBRE  ESTRATEGIA

Resumimos y adaptamos materiales varios sobre este importante tema. Lic. Santos Benetti

  1. EVOLUCIÓN DE LA ESTRATEGIA DE CIENCIA MILITAR A CIENCIA UNIVERSAL

 Este paso se sucede por el devenir del proceso histórico, la relación de la guerra con la política, el intercambio cultural entre pueblos distintos y la innovación científico-tecnológica de la actualidad.

La palabra estrategia proviene del griego, ya que en la Grecia clásica el strategós era el comandante en jefe de todas las fuerzas militares. Por lo tanto la strategón sophía era la sabiduría del comandante, lo mismo que la strategón episteme era la visión general que tenía sobre el escenario de la guerra. De la palabra estrategia proviene el término “estratagema”, o sea, trampas que se pueden tender al enemigo.

Para entender estos conceptos, pensemos que un pueblo pequeño como era el griego, guiado por la estrategia de Temístocles y de Alejandro Magno pudo vencer por tierra y mar al más grande imperio de su época, el imperio persa. La clave no fue el número de soldados ni los recursos sino la estrategia utilizada, fruto de la imaginación y de las motivaciones para pelear y vencer.

Se considera como creador del arte de la estrategia, no de la palabra como tal, al chino Sun Tzu, del siglo IV antes de Cristo. Sus escritos y doctrina ejercen influencia hasta el día de hoy a través de su famoso libro “El arte de la guerra”. (Usted puede leerlo en internet) La esencia de sus enseñanzas está condensada en los siguientes principios:

“Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro.

Si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra.

Si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

 Su aplicación moderna es la matriz FODA.

Antiguamente los guerreros expertos primero se hacían invencibles a si mismos, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.

La invencibilidad está en uno mismo; la vulnerabilidad en el adversario.

Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo; descubrir la vulnerabilidad del adversario significa conocer a los demás.

En consecuencia, un ejército victorioso gana primero, y entabla la batalla después.

En cambio, un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

Esta es la diferencia entre los que tienen estrategia y los que no la tienen.

Gran paradoja: la victoria es anterior a la batalla, porque radica en el corazón del guerrero.

Todo el mundo conoce la forma mediante la cual resultó vencedor, pero nadie conoce la forma mediante la que aseguró la victoria.

En consecuencia, la victoria nunca es repetitiva, sino que se adapta en forma permanente.

Determinar los cambios apropiados significa no repetir las estrategias previas para obtener la victoria…

Así, pues, un ejército no tiene siempre la misma formación, lo mismo que el agua no tiene una forma constante. Se llama genio a la forma de obtener victoria cambiando y adaptándose según el enemigo”.

Otro principio estratégico clave: siempre es necesaria la adaptación y la flexibilidad.

Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente. Nada está fijado en las leyes de la guerra: éstas se desarrollan sobre la base del ímpetu.

Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos, compromiso con los soldados, tienes la fuerza del ímpetu, y el tímido es valeroso. Así es posible asignar una tarea a los soldados según sus capacidades y habilidades, y encomendarles deberes y responsabilidades adecuados. El valiente puede luchar, el cuidadosos puede ser centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es útil.

 

El lector puede apreciar toda la sabiduría que hay en estos conceptos y cuántas aplicaciones tiene para cualquier tipo de organización y actividad.

 

Como se sabe, la estrategia fue aplicada preferentemente en la guerra. Sin embargo, hoy es una ciencia que comienza a tener aplicaciones en otros campos de las organizaciones sociales, porque se ha tomado conciencia de que siempre utilizamos estrategias, aunque no las tengamos suficientemente elaboradas. Y sobre todo, hay conciencia clara de lo que tan claramente enunciara Sun Tzu, que no se puede obtener el éxito y la victoria si no existe la estrategia fundamental de querer vencer.

Por eso la estrategia es el resultado de una sabiduría y de la imaginación. No es una receta ni un plan.

Y las estrategias son la condición fundamental para tener éxito, ser eficaces y lograr resultados.

 

Rastreando la evolución de la estrategia como ciencia y arte, podemos tomar como referencia primaria al mundo helénico, que se caracterizó por las observaciones y escritos de Jenofontes y de Tucídides. Ellos marcan el inicio de la estrategia como ciencia militar; en Roma tenemos a Polibio, Plutarco y Tito Livio que además de aportar en el pensamiento político, también relataron sus experiencias estratégicas. Su máximo representante es Julio César.

 

Con el Renacimiento aparece la figura de Nicolás Maquiavelo, que escribe su libro “El arte de la guerra” en el cual basándose en las experiencias de las antiguas campañas establece recomendaciones sobre cómo hacer la guerra, la organización para los ejércitos, el empleo de las armas, así como explicar la influencia de la geografía y la política en la guerra. También Maquiavelo en su obra “El príncipe” hace recomendaciones importantes sobre la composición de los ejércitos para poder asegurar la existencia del Estado.

 

Con la Revolución Francesa y todo el gran ciclo revolucionario burgués del siglo XIX surge uno de los modernos artífices de la estrategia, Karl Von Klausewitz quien en su obra “De la guerra” sistematiza el conocimiento acumulado hasta entonces sobre la guerra y su técnica; el pensamiento de este autor tuvo influencia hasta poco después de las Guerras Mundiales, y aún hoy es leído con provecho. El definía a la estrategia (militar) como “el uso del combate para alcanzar el objetivo de la guerra; la táctica, a su vez, era el uso de las fuerzas militares en el combate”. Afirmaba que en la estrategia se trata de conjeturar y suponer; mientras que en la táctica se ve y se analiza cada detalle.

 

Los creadores y modernizadores de la estrategia llamada la “estrategia total” son Lidell Hart, Mao Tse Tung, Fuller, Collins y sobre todo el Francés Beaufre que ejerce gran influencia en la actualidad. Dentro de esta concepción estratégica han surgido hombres como el brigadier general August Von der Heydte con su excelente obra “La guerra irregular moderna” que describe cómo se ha pasado a una concepción totalizadora de la Estrategia, en la que el objetivo de esta es “básicamente, provocar cierta reacción psicológica del adversario”

 

  1. DEFINICIÓN  Y FINALIDAD  DE LA ESTRATEGIA

 

Se puede definir a la estrategia en sentido amplio como “ciencia y arte de concebir, utilizar y conducir medios (recursos naturales, espirituales y humanos) en un tiempo y en un espacio determinados para alcanzar y/o mantener los objetivos establecidos por la política”.

 

En sentido estricto (aplicada a la guerra), el diccionario Webster´s define a la estrategia como “la ciencia y el arte de emplear fuerzas políticas, económicas, psicológicas y militares de una nación o de un grupo de naciones para darle el máximo soporte a las políticas adoptadas en tiempos de paz o de guerra”.

 

La finalidad de la estrategia es alcanzar y/o mantener los objetivos fijados por la política, utilizando lo mejor posible los medios que se disponen.

Una estrategia es catalogada de buena si se consigue con ella alcanzar los objetivos previstos por la política y si en ella ha habido economía de esfuerzos.

 

En la guerra, el alcanzar o mantener los objetivos, implica la firme decisión de doblegar la voluntad del adversario. La decisión es pues la consecución de los objetivos a costa de la voluntad del adversario (o de la dificultad a vencer) y de los factores exógenos y endógenos que intervienen en dicha decisión.

 

  1. MEDIOS DE LA ESTRATEGIA

 

Se entiende por medios, toda la gama de recursos materiales, espirituales y humanos con que se cuenta para poner en ejecución una decisión. El poder del estratega está en función de los medios de los cuales dispone para conseguir sus objetivos.

 

La elección de los medios, en términos de cantidad, calidad y direccionalidad, está condicionada a la situación vivida y al objetivo que se espera alcanzar.

Se tiene que considerar aquello que se denomina la esencia de la estrategia: la relación entre la vulnerabilidad del adversario (personas, grupos o dificultad a vencer) y nuestro poder; esto se expresa en las acciones propias dirigidas sobre las vulnerabilidades del adversario, empleando los medios adecuados, de acuerdo a las posibilidades (fortalezas y oportunidades) y limitaciones (debilidades), previendo las reacciones adversas para preparar las acciones de réplica (Amenazas)

Justamente la estrategia se convierte en arte, en el momento en que el estratega, utilizando tan poderoso instrumento, aplica con eficacia los medios disponibles para conseguir un objetivo.

 

  1. PRINCIPIOS DE LA ESTRATEGIA

 

Se entiende por principios la base, fundamento o razón fundamental sobre la cual se procede. Siendo la estrategia la condición para una acción determinada, debe cimentarse en las constantes de acción humana que se resume en QUERER, PODER y SABER.

Querer es un acto de la libre voluntad; poder es la fuerza para hacer lo propuesto; y saber es la capacidad para llevarlo a cabo.

 

Por ello los principios estratégicos son tres:

  • Voluntad de vencer: Implica fe en el triunfo, tenacidad para alcanzar el objetivo, aún a costa de las adversidades que se pueden presentar. La voluntad de vencer implica responder a ¿qué quiero hacer? Y su respuesta o solución está en el principio que el General Beaufre llama la elección del punto decisivo que se quiere alcanzar (función de las vulnerabilidades) Recordar lo dicho por Sun Tzu sobre la actitud de invencibilidad que es anterior a toda confrontación.

 

  • Firme Decisión: Es la facultad de elegir libremente la maniobra estratégica, los medios que han de ejecutarse, la asignación de misiones y orientar la realización de acuerdo con la situación; es la libre facultad para decidir, preparar y realizar, pese a la voluntad y a la actuación del adversario. Responde a las preguntas ¿Cómo se puede hacer? ¿quién puede hacerlo? Es lo que Beaufre llama la elección de la maniobra preparatoria para permitir alcanzar el punto decisivo, pero como ambos adversarios están abocados en la dialéctica u oposición de voluntades, el éxito irá hacia aquel de los dos oponentes que haya sabido impedir la maniobra adversa y dirigir la suya hacia su objetivo. Como bien dice Beaufre, este principio consiste en conservar la libertad de acción y privarla de ella al adversario.

 

  • Capacidad de ejecución: Es la adecuación de los medios disponibles a las diversas misiones coordinándolas en el espacio y en el tiempo. El uso adecuado de los recursos en el tiempo y el espacio es lo que Beaufre denomina la economía de esfuerzos; de estos principios se deduce la regla general de la estrategia: alcanzar el punto decisivo merced a una buena economía de esfuerzos.

 

La decisión estratégica tiene 3 ejes o coordenadas:

El espacio, o sea, el área donde se desarrollará el proceso estratégico. El espacio puede variar, ampliarse o reducirse.

El tiempo que juega un papel decisivo pues es el momento oportuno para aplicar la estrategia a fin de lograr eficacia y eficiencia.

Los recursos o fuerzas materiales y morales, tanto los propios como los adversos, a fin de decidir qué hacer con ellos. En este contexto se puede concentrar recursos, dispersarlos, economizarlos, aumentarlos o reducirlos. Todas variables a tener en cuenta en el momento de la decisión.

 

  1. CLASES DE ESTRATEGIA

 

La general, que es la política general a la que la estrategia específica se halla subordinada. En un país, es la estrategia nacional que define la misión propia y los objetivos últimos a conseguir. Política y estrategia actúan combinándose mutuamente, formulando objetivos, líneas de acción y métodos para alcanzar los resultados.

 

La específica, que busca conseguir los objetivos determinados por la estrategia general en diferentes campos, político, económico, educativo, etc.

 

La operativa que se sitúa en el punto de la ejecución y de la técnica para implementarla. Tiene en cuenta las posibilidades concretas y la capacidad necesaria.

 

La estrategia nacional

 

Consiste en concebir, aplicar y emplear el Poder Nacional, considerando los obstáculos existentes o potenciales internos y externos para alcanzar y mantener los objetivos establecidos por la política nacional.

Su objetivo es alcanzar el bienestar general y la seguridad integral como expresión del desarrollo nacional. Para ello el papel de la Estrategia Nacional es definir la misión propia para alcanzar los objetivos nacionales en la forma establecida por la política y coordinar las estrategias particulares en el caso de la defensa nacional: político, económico, psicosocial y militar; y en el caso del desarrollo a nivel de sectores.

 

El proceso operativo de la Estrategia Nacional surge desde el momento en que evaluando la realidad nacional, desagregada en poder y potencial, se puede formular los objetivos nacionales que un Estado-nación busca alcanzar para garantizar su existencia y el desarrollo de sus miembros.

 

El diseño de una Estrategia Nacional debe estar enmarcado dentro de un Proyecto Nacional, que surja del consenso y consentimiento de los diversos grupos sociales, acerca de cómo se solucionarán los conflictos, de los valores que definen a una nación y de los objetivos comunes que en un plazo generacional busca alcanzar, como tarea común de todos los que viven en un territorio.

La aceptación y ejecución de un Proyecto Nacional no implica que haya total unanimidad, porque ello no es democrático; sí implica que haya consenso como primera condición y consentimiento como condición secundaria. Inevitablemente la política gira en un continuo conflicto-consenso, por lo cual el consenso implica acuerdo y el consentimiento permitir que ese consenso sea hecho efectivo en la acción del gobierno que incluye a la oposición.

 

Como se expresó, en el contexto de un Proyecto Nacional, se formula la Estrategia Nacional. El proceso continúa, cuando con los objetivos nacionales se formula la Política Nacional; éstas son las líneas maestras de acción o cursos de acción que guían a los hombres a llevar adelante todos sus esfuerzos en la tarea de alcanzar los objetivos nacionales.

 

La Política Nacional señala las tareas por realizar, en tanto que la Estrategia Nacional nos señala cómo, quién y con qué medios se van a realizar las tareas que la política señala y que son consecuencia de los objetivos nacionales.

En la formulación de la Estrategia Nacional por su visión integradora, se necesita mirar el bosque  sin perder de vista el árbol, por lo que se necesita un instrumento de vital importancia para conseguir tal propósito. La Inteligencia estratégica es el instrumento que sirve a la Gran Estrategia Nacional para evaluar adecuadamente cada una de las variables, en los ámbitos externo e interno.

 

Una Estrategia Nacional o genéricamente un Proyecto Nacional, para ser tal, debe conciliar tres ejes coordenadas: la representación electoral, el proceso público de decisión y la opinión pública.

Si tenemos claro este contexto, entonces, una Estrategia Nacional debe responder a una decisión política por excelencia, que se diferencia de cualquier otro tipo de decisión, por ser respaldada por la legitimación que en el caso de la democracia lo otorga la opinión pública.

Pero esta decisión política implica insertarla en la estructura administrativa del Estado, e implica insertarla en el proceso público de decisión y en las dos estructuras de la misma.

La primera estructura formal de decisión ya la mencionamos muy someramente al precisar el carácter del gobierno en el continuo mayoría-oposición; y al señalar la propiedad inherente la decisión política con legitimación.

La segunda estructura, concatenada a lo anterior, se refiere a la estructura informal de decisión; aquí es donde se integra al gobierno con las demandas sociales surgidas de los diversos grupos de presión y de poder que en una sociedad pugnan por mantener o incrementar sus privilegios. Allí está la tarea del gobernante, conciliar y equilibrar lo mejor posible tantas demandas sociales y darles respuesta en un sentido de satisfacción plena, satisfacción media o nula.

La tríada se cierra con la opinión pública. Este es un concepto eminentemente político, ya que se refiere a la actitud expresada en función de la res publica, es decir, a los acontecimientos en torno a la política. Allí está el principio y el fin del círculo, ya que en un proceso de retroalimentación sólo una decisión política será efectiva si la opinión pública (que no significa unanimidad) tiene una actitud-opinión favorable o por lo menos neutra. De ello surge pues la extensión, alcance y las cuestiones de decisión gubernamental y representación electoral.

Es decir una Estrategia Nacional, insertada dentro de un Proyecto Nacional, será tal, no sólo porque exprese la consecución de objetivos nacionales (consenso), sino porque se articulen operativamente, decisión, opinión y consentimiento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *