Violencia escolar en Argentina. b- Encuestas a alumnos. Seguridad ciudadana. Gingold

PROGRAMA DE SEGURIDAD CIUDADANA
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Director: Eduardo H. Passalacqua.

ENCUESTA EN NIÑOS DE ESCOLARIDAD PRIMARIA

Autores: Dra. Laura Gingold y Constanza Cilley.

La Dra. Laura Gingold es antropóloga y destacada profesional del equipo del
Dr. Moreno Ocampo (Moreno Ocampo. Productos & Servicios).
Estudio preliminar sobre los conflictos en las escuelas, las formas alternativas de resolución, y las percepciones de seguridad-inseguridad en el barrio

Objetivo de la encuesta:

Explorar las percepciones de los chicos sobre la violencia en la escuela, los diferentes niveles de conflictos, y las formas alternativas de resolución de los conflictos, los mecanismos de solidaridad social y las percepciones de seguridad-inseguridad en el barrio.En otro plano se buscaba información sobre los tipos y frecuencias de los conflictos más recurrentes, los diferentes niveles de violencia escolar (burla, insultos, golpes, amenazas, robos) y sobre la victimización en el grupo entrevistado y su entorno cercano.

¿Por qué entrevistar a los alumnos?
La escuela es una de las arenas donde los niños y jóvenes aprenden formas de vincularse, y donde no sólo expanden las experiencias aprendidas a su núcleo familiar, promoviendo conductas fuera de la escuela, sino a su vez condicionan este espacio por las experiencias familiares y vecinales. La escuela no está al margen de la comunidad, y por eso también sufre el impacto de lo que sucede cotidianamente en el barrio, en las familias, en los medios de comunicación.La violencia y la inseguridad es hoy un problema de todos. Es primordial tener un diagnóstico sobre cómo los jóvenes y los niños «viven» situaciones cotidianas de violencia, relevar lo que está pasando, cómo los chicos y jóvenes piensan caminos alternativos para solucionar los conflictos, en qué grado se «responsabilizan» frente a ciertos hechos, cómo se piensan ayudando a otros.

Qué caminos se siguieron (nota metodológica)
Se diseño una encuesta con 30 preguntas con opciones cerradas, y con 6 preguntas con opciones abiertas, para explorar la visión de los jóvenes y para que surgieran otras alternativas. El estudio se lo planteó como exploratorio, como una «prueba piloto», donde no se tuvo en cuenta factores como la representatividad y el tamaño muestral. Se aplicó la encuesta a 6to y 7mo grado de primaria de la Escuela Montovani (un total de 48 alumnos), ubicada en el barrio de Saavedra. Se realizó en el transcurso del horario de clases.

RESULTADOS DE LA ENCUESTA
Espacios de socialización y hábitos culturales

¿Por qué explorar los hábitos culturales y los espacios de socialización? Porque son en estos espacios donde se configura un sentimiento de identidad y de pertenencia que funcionan como soportes. – Cuando se les preguntó a los jóvenes qué hacían en su tiempo libre, ver televisión (82.9%) y hablar por teléfono (84.8%) fueron los hábitos más reiterados cotidianamente.

En menor medida, pero igualmente significativas, se indicaron jugar con los juegos de la computadora (39%), la lectura (37%) y escuchar música (30.4%).Jugar con la computadora aparece como una práctica más masculina y la lectura como una práctica más femenina.Con un grado menor de frecuencia (entre 1 0 2 veces por semana) las actividades y grupos de pertenencia más indicados fueron: el practicar algún deporte (58.6%) y el reunirse con compañeros de la escuela (52%) o con algunos chicos del barrio (21.7%).

Es interesante que mientras todos mencionan reunirse con los compañeros de escuela con cierta frecuencia (desde diario, hasta alguna vez al año), un 30.5% mencionó que nunca se reunía con los chicos del barrio.
Por otra parte, vale la pena mencionar que si bien las prácticas que se mencionan como preferidas son de consumo individual, esta visión individualista se matiza con el lugar reconocido que ocupan el club (la práctica de algún deporte) y los compañeros de clase o del barrio.El alcance de este estudio no nos permite recuperar la «forma» en que los jóvenes «ven» la televisión o juegan con la computadora. Y esta forma va a estar condicionada a cómo los otros jóvenes recrean los mensajes de la televisión, y al medio familiar.

En relación a los video-juegos, el 24% mencionó ir con cierta frecuencia (1 o 2 veces a la semana, casi todas las semanas), el 28.3, una o dos veces al mes mientras que un 20% negó ir a estos juegos. Aquí es interesante indicar que es una práctica más frecuente entre los varones. En relación a ir a bailar, el 35% mencionó ir una o dos veces al mes, y un 28% que nunca.
El espacio del video juego parece ser un espacio más frecuentado que los lugares de baile.Un 19.5% reconoció ir a la iglesia con cierta frecuencia (entre 1 y 2 veces por semana y todas las semanas), mientras que un 47.8% negó ir a la iglesia.La actividad más repudiada fue el tomar cerveza con un grupo de amigos (91%). En este punto el presente estudio no nos permite discernir si es porque «moralmente» no es bien vista la bebida en el espacio de la escuela, o porque efectivamente ninguno de los chicos acostumbra a este hábito.

Referentes y soportes de identidad

Cuando se les preguntó a los chicos a quién recurrirían si se pelearan con un amigos y estuvieran deprimidos,

  • el 73.9% señaló que a otros amigos;
  • también ocuparon un lugar destacado las madres (30.4%), y
  • los hermanos (15.2%)
  • los padres 10.9%
  • la maestra 8.7%
  • Un 4.3% expresó que no se lo contaría a nadie.

Al ser preguntados a quiénes le pedirían consejo sobre ciertos temas, como la drogadicción, aquí se invierten los papeles:

  • son los papás las figuras más destacadas (80.4%),
  • en segundo lugar, las mamás (43.4%)
  • y en menor medida los amigos (15%).
  • Un 4.3 expresó que se lo pediría a un cura, pastor,
  • y 2,1% a la maestra.

Es interesante señalar que frente a ciertos problemas afectivos se recurre en primer término a la madre, y frente a pedidos de ciertos consejos, a los padres. También es llamativo, que se recurre a los pares, sobre ciertos temas que se perciben con mayor empatía (como la pelea entre amigos) y a los padres, para aconsejar sobre otros temas.

Cuando se les preguntó con quienes NO hablarías sobre la drogadicción,

  • el 41% mencionó los compañeros de la escuela,
  • el 36.9% al cura o pastor,
  • y el 15% a la maestra.
  • 15% no hay nadie con quién no hablaría

Coherentemente con la pregunta anterior, los padres y las madres ocuparon un lugar muy bajo, y un 15% expresó que no había nadie con quien no hablaría de este tema.

Cuando se preguntó a los chicos que medios usaban para aprender sobre el SIDA es interesante que se indican diferentes «medios»:

  • Entre los medios de comunicación, la televisión fue el más destacado (60%) –en segundo lugar los diarios (26%) y muy por debajo la radio (15%).
  • Entre los otros medios, se mencionaron hablar con los padres (65%) y con las madres (63%).
  • Hablar con los amigos o compañeros de clase (17%) ocupa un lugar menos seleccionado.
  • Entre los medios menos utilizado se encuentran hablar con la maestra (8.7%) y con el cura o pastor (2.2%).

Cuando se les preguntó que medios no usarían para aprender sobre el SIDA , coherentemente con la pregunta anterior se mencionó en primer término hablar con el cura o pastor (41%), y hablar con los compañeros de clase (28%). En esta oportunidad, no se distinguen diferencias en cuanto a credibilidad entre los diferentes medios de comunicación: aproximadamente un 20% no usaría a la radio, la televisión ni a los diarios para este fin. Otro 20% tampoco utilizaría a la maestra para hablar sobre estos temas. Los padre y las madres, en muy bajos índices (4.3%) no serían utilizados como medios de aprendizajes.

Percepciones sobre la violencia y las soluciones alternativas

En la encuesta se plantearon diferentes situaciones, donde se preguntaba a los chicos como reaccionarían otros y como pensaban que reaccionarían ellos mismos.
En una situación se planteó que harían otros compañeros si dos chicos se están peleando en el recreo.

  • El 54.3%respondió que tratarían de separarlos,
  • el 32.6% que también se meterían a pelear (y aquí es interesante que en su mayoría fueron varones los que contestaron esta alternativa, y que en algunos casos, estaba condicionado al hecho que uno de los chicos fuera amigos suyo),
  • el 4.3% llama a la maestra para que intervenga (en su mayoría como una segunda opción, después de probar intentar separarlos),
  • y un 6.5% no haría nada (o porque le resulta indiferente, por no tener afinidad con quien se pelea, o por miedo al castigo de las autoridades).

Las razones que dieron los que intentarían separarlos fueron: para que no salgan lastimados, porque la pelea es mal vista entre compañeros, para buscar medios alternativos (diálogo), para evitar que sean castigados y porque no vale la pena pelearse, para poder seguir el juego. Las razones que dieron los que se meterían a pelear también fueron: que se enganchan en la pelea, para defender a un amigo, por miedo a que un amigo se enoje si no lo defienden, cuando creen que uno tiene razón.Las razones que dieron los que llamarían a la maestra fueron: porque tiene más autoridad y puede evitar que se sigan peleando, porque tiene los recursos para frenar la pelea, y porque es muy malo pelearse porque lleva a la violencia.

En la misma situación se preguntó que haría la maestra/o

  • El 58% consideró que intervendrían para que pueden escucharse y arreglarse
  • El 26% que lo informaría a la dirección
  • El 26% que le aplicaría castigos
  • El 6.5% que sólo buscaría separarlos

Es interesante que al maestro se lo ve en un rol conciliador, y que las opciones de castigo se plantean como otros recursos secundarios a los que se recurre cuando fracasa la medida conciliatoria.

Cuando se les preguntó cómo reaccionarían ellos:

  • 30% respondió que trata de intervenir para que puedan escucharse y arreglarse
  • 19.6% trata de separarlos
  • El 15.2% con enojo
  • El 6.5% no hace nada (por indiferencia, falta de afinidad, porque no le interesa tener problemas, o porque no le gusta pelear)
  • El 4.3% le avisa a la maestra
  • El 2.1% se mete a pelear también.

Es interesante si comparamos la percepción de cómo actuarían los otros y cómo actúan ellos mismos:Como primer dato surge, que en la pregunta cerrada no se les había dado como opción «el intervenir para que puedan arreglarse» que es la respuesta señalada como más significativa cuando se les pregunta qué harían ustedes. En la pregunta sobre qué harían los compañeros se menciona como primera opción tratar de separarlos.En los dos casos llamar a la maestra para que intervenga es una opción menor. Este dato es relevante, porque indica como primer opción para resolver el conflicto el de resolverlo entre pares.También es diferente la percepción sobre si intervendrían peleando o no. Cuando se pregunta cómo actuarían los otros se percibe que los demás intervendrían en mayor medida peleando, que cuando se pregunta en el plano personal.

Otra situación planteada fue que harían si un compañero/a trajera una navaja a la escuela:

  • Como primera opción mencionaron que le aconsejaría no traerla (45.6%)
  • y que lo comentarían con sus padres (41.3%).

Sin embargo surgieron algunos datos llamativos:

  • Mientras que algunos tuvieron una actitud más conciliadora, otros consideraron que debía ser denunciado a la directora (32.6%) o a la maestra (26%).
  • Un 15% consideró que lo contaría al resto de la clase
  • Un 12% que no se lo diría a nadie (el 6.5% por miedo).
  • Un 13.6% que lo contaría al psicólogo de la escuela
  • Un 6.5% que no le sorprendería.

Otra situación planteada fue la de unos chicos /as que amenazan a otro por no haberlos dejado copiar:Esta situación es interesante porque se la considera como propia del ámbito escolar, y en este mismo sentido, las maestras y los directores ocupan un lugar más relevante.

  • El 37% expresó que se defendería. (Aquí también aparece una práctica de género, ya que es una actitud más masculina que femenina)
  • El 13% que se lo diría a la directora
  • El 13% que se lo diría a la maestra.
  • El 19.5% que se lo diría a sus padres
  • Y como dato significativo fue que un 17.4% consideró que las hubiera dejado copiar. En esta dirección se rescató que esto no hubiera sucedido porque «hay una moral de la copia, de dejar copiar».

Otra situación hipotética fue plantear que sucedería si un alumno robase a la maestra. ¿Cómo reaccionaría la maestra?

  • El 63% expresó que les trataría de hablar para que recapaciten
  • El 43% que les daría una oportunidad de devolver el dinero anónimamente.
  • El 28% que llamaría para que intervenga la directora.
  • El 15% que castigaría a todos los alumnos si no le devuelven el dinero
  • El 6.5% que expulsaría al responsable.

Como en otras situaciones ya planteadas, las medidas más severas se plantean como últimas alternativas. También como ya hemos visto en otras situaciones se ven caminos conciliatorios para resolver los problemas como el diálogo o el perdón.

Cuando se preguntó que harían otros chicos si hubieran visto que otro robaba:

  • El 52.2% mencionó que convencería al chico de devolver el dinero
  • El 28% que se quedaría callado
  • El 21.7% que lo denunciaría a la maestra
  • El 19.5% que se lo comentaría a sus padres
  • El 13% que lo hablaría con la directora

Cuando se les preguntó que hubieran hecho si ellos lo hubieran visto:

  • El 34.8% lo convencería de devolver el dinero
  • El 21.8% le diría a la maestra
  • El 19.5% expresa su repudio al acto de robar
  • El 10.8% no haría nada (por indiferencia, para no ser buchón, si el que robó fuera amigo suyo)
  • El 4.3% le pareció una situación inverosímil

Al comparar cómo actuarían los otros y como ellos mismos actuarían se destaca por un lado que se perciben a los otros como más indiferentes (se quedarían callados, no harían nada) que si se piensan comparado con la actitud o ética personal. Esto se pondera con la actitud de repudio al acto de robar expresado.ÂÂ

Otra situación hipotética refiere a un alumno que insulta a la maestra.

  • El 73.9% contestó que se debería hablar con los padres del chico
  • El 45.6% que se debería hablar con el chico
  • El 24% que se debería amonestarlo
  • El 21.7% que se debería hablar con la maestra.

Como en los casos anteriores, las opciones más severas son planteadas como últimos recursos. Previamente se buscan instancias, como hablar con los padres del chico, hablar con el chico, o con la directora.También es interesante que esta fue una de las situaciones (junto con el de la navaja) donde se plantearon mayores penas como la amonestación y en algún caso la expulsión.

Otra situación, plantea la situación problemática entre algunos alumnos de escuela y los vecinos. Se les preguntó en primer instancia como reaccionarán otros vecinos y en segunda, que pasaría si esos vecinos fueran sus propios padres:

  • El 60.8% pediría que la escuela sanciones a los chicos que molestan a los vecinos
  • El 28.2% que denunciaría a los chicos a la comisaría
  • El 32.6% trataría de hablar con los chicos
  • El 19.5% los sacarían con violencia

En este caso es claro una actitud ambivalente: por un lado una postura de poca tolerancia de estos vecinos hipotéticos, con poca predisposición a buscar soluciones alternativas (los sacarían con violencia, los denunciarían a la comisaría o al colegio) y por la otra una actitud más conciliatoria.

Cuando se preguntó cómo reaccionarían tus padres:

  • El 30.5% trataría de hablar con ellos
  • El 26% lo advertiría en la escuela
  • El 13% lo denunciaría a la comisaría
  • El 19.5% los sacarían con violencia
  • El 10.8% tratarían de hablar con los padres de los chicos
  • El 6.5% reaccionarían con violencia, pero sin pegarles

En el caso de los propios padres baja considerablemente la denuncia a la comisaría y la sanción en la escuela. Aparecen otras opciones como el dialogar con los padres de los chicos.Es interesante porque a los propios padres se los percibe como más predispuestos a buscar soluciones alternativas y más democráticos que cuando se comparan con la percepción que tienen de otros vecinos.También un dato significativo es que los chicos reconozcan que un 20% de sus Padres reaccionarían con violencia.La última situación plantea el problema de la discriminación y de la burla entre pares:
Cuando se les preguntó a los chicos como hubieran reaccionado se presentaron diferentes estrategias:

  • Quienes plantearon una actitud defensiva, reaccionando con violencia: el 19.6% devolvería el insulto, y un 6.5% pegaría (Ambas respuestas son más masculinas que femeninas)
  • Quienes plantearon una defensa pero con indiferencia: el 19.5% «no les daría bolilla, si no reaccionás no se divierten y no te molestan»., le haría el vacío
  • Quienes plantearon la intervención de alguna autoridad: el 45.7% se lo diría a la maestra, el 8.6% a la directora.
  • Un grupo pequeño (4.3%) planteó que le afectaría mucho: «se pondría muy mal»

Es interesante porque en esta situación es donde se percibe el mayor protagonismo de la maestra.

Situaciones de diferentes grados de violencia en las escuelas

La situación más frecuente en las escuelas es molestar a otros estudiantes en broma (63%), la burla (45.6%), el insulto (43.4%) las peleas (43.4) y el robo (19.6%)

  • Las situaciones más frecuentes fuera de la escuela son: el insulto (45.6%), las peleas físicas (17.4%), el castigo (32.6%), el robo (13%) y el haber sido lastimado con algún objeto (15.2%)

Como situaciones más frecuentes aparecen el insulto, la broma y la pelea. En menor medida, pero igualmente significativos son los datos de haber sido lastimado o robado.
Cuando se les preguntó si fueron víctima de algún robo o agresión física:

  • El 32.6%: SI
  • El 54.3%: NO

Entre quienes aclararon que tipo de situación sufrieron se mencionaron.Robo de bienes (bicicleta, zapatillas): 3 casosRobo sin especificar: 2 casosRobo de dinero: 2 casoRobo con armas: 1 casoPersecución: 1 casoNo explicaron: 6 casos.
Cuando se preguntó si algún familiar había sido víctima de alguna agresión o robo.

  • El 41.3%: SI
  • El 56.5%: NO

Entre quienes mencionaron el hecho:Robo con armas: 3 casosAsesinato: 1 casoRobo sin especificar: 2 casosAgresión física: 1 caso.Es interesante que cuando se pregunta sobre el grupo familiar, el índice de haber sufrido un acto de robo o agresión física se incrementa. También es relevante el valor alto del robo con armas.
Cuando se preguntó por la frecuencia en que suceden ciertas situaciones en la escuela:

  • Las situaciones más habituales (en el sentido de cotidianas) fueron: los insultos entre compañeros (80%) y las peleas en los recreos (43.5%)
  • Las que no suceden nunca: las peleas con algún tipo de armas (87%), los insultos de alumnos hacia los maestros (69.9%), las amenazas entre compañeros de clase (43%).
  • El robo aparece como algo poco frecuente, alguna vez al año: 47.8%

Prácticas de solidaridad frente a la victimización de un tercero

En este caso también se plantearon situaciones hipotéticas:
En un caso se presentó ser testigos de un robo:

  • El 56.6% buscaría a la policía para advertirle
  • El 36.9% le avisaría a sus padres
  • El 15% se escondería hasta que todo pase
  • El 10 % seguiría su camino
  • El 10% pediría ayuda

Es interesante que si bien como primera opción se plantea el pedido de auxilio a la policía, su rol es ambivalente, y en algunos casos los chicos señalaron que «no le avisaría a la policía porque podrían ser los propios ladrones».
En otro, cómo reaccionaría si fuera testigo de un atropello

  • El 60.8% pediría auxilio
  • El 54.3% pararía al que maneja el auto
  • El 32% llamaría a la policía
  • El 10.8 seguiría su camino.

Aquí frente a ciertas noticias policiales, donde ha sido frecuente que el/la responsable huyera, los chicos plantean la necesidad de una doble estrategia: parar al responsable y pedir auxilio. En un porcentaje menor, plantearon una actitud de indiferencia.
Otra situación planteada: la confidencia de un amigo de ser golpeado por su padre

  • El 41.3% le aconsejaría hacer la denuncia
  • El 34.7% se lo contaría a sus padres
  • El 26% iría a la comisaría a hacer la denuncia
  • El 17.4% llamaría a una línea de asistencia
  • El 15.2% sólo lo escucharía
  • El 4.3% se lo contaría al psicólogo del colegio

Es interesante porque los jóvenes perciben diferentes alternativas que pasan desde el dar consejo, el llamado a la línea de asistencia, pedir el consejo de los propios padres. Incluso un 25% se plantea la alternativa de denunciar el maltrato en la policía.

Imágenes de la policía, sentimientos de inseguridad

A la pregunta qué te da más miedo

  • El 76 % una patota de jóvenes
  • El 63% que se te acerque un desconocido
  • El 39.5% un grupo de jóvenes en una esquina (más las mujeres que los hombres)
  • El 13% la policía (más las mujeres que los hombres)

Quizás el dato más llamativo es que el 13% le temen tanto a la policía como a una patota de jóvenes. Y en este grupo es mayor el porcentaje de mujeres que de hombres.ÂÂÂ

Si pasa un patrullero, cómo te sentís?

Al 52% le produce seguridad

  • Al 39% le produce indiferencia
  • Al 19.5% le da mayor inseguridad

Como en la pregunta anterior, el dato significativo es la sensación de inseguridad que genera la policía. Así como el dato que a un 50% le produce una sensación de seguridad.
A la situación planteada de estar solo en la casa y sentir que hay un desconocido:

  • El 71.7% llamaría a la policía
  • El 43.4% llamaría a algún vecino por teléfono
  • El 21% buscaría un arma para defenderse
  • El 26% trataría de esconderse

Aquí aparecen algunos datos significativos: por un lado el rol de la policía que sigue percibiéndose como los más idóneos en cuestiones de seguridad y por el otro, el reconocer la importancia de las redes vecinales como soportes de la seguridad. También es significativo que un 20% buscaría algún tipo de arma para defenderse.

Algunas notas finales
Es interesante que frente a ciertos problemas afectivos se recurre a la madre antes que al padre, y que frente a ciertos consejos se acude en primer lugar al padre. Pero en general, los padres son un referente importante al cual se acude para pedir consejos. Ciertos temas, como la pelea entre amigos, o cómo actuar si otros muchachos/as se están peleando, se busca una solución entre pares antes que la intervención de la autoridad.
En general es diferente la percepción de cómo reaccionarían los otros y la actitud personal: se percibe que los otros actuarían de forma más violenta que como reaccionarían personalmente. En el mismo sentido, frente a un acto de ser testigos de un robo, se percibe a los otros como más indiferentes que la actitud personal.
Es interesante que para resolver ciertos conflictos, como el robo a la maestra, insultos de alumnos a la maestra las soluciones más severas son planteadas como últimos recursos. Previamente se buscan alternativas, como hablar con los padres del chico, hablar con el chico o la directora. Fueron estos dos casos, inclusive, donde los jóvenes plantearon soluciones más severas como la expulsión o la amonestación.
En general, se percibe una búsqueda de mecanismos alternativos para resolver el conflicto como la charla con el responsable, hablar con sus padres, y dar espacio para el arrepentimiento. Muchas veces, la sanción, el castigo, y la denuncia es el último recurso que se imagina.La situación hipotética de la burla es interesante porque es en la que se percibe el pedido de un mayor protagonismo de la maestra. Se plantearon diferentes estrategias frente a la burla: una actitud defensiva, reaccionando con violencia, una actitud de mayor indiferencia, y la intervención de la autoridad.
La burla y la broma fueron las situaciones más frecuentes en la escuela. La burla nos está planteando la punta de un ovillo, que tiene que ver con la discriminación y la diferencia. También fueron significativos: las peleas en los recreos y el robo.Fuera de la escuela, las situaciones más frecuentes fueron el insulto, las peleas físicas, el castigo y el robo.
En relación con las situaciones de victimización: Un 30 % de los chicos reconoce haber sufrido algún robo o agresión física. Cuando se le preguntó por su grupo familiar, la cifra asciende a 40%, así como el haber sufrido un robo con armas.Respecto a las prácticas de solidaridad frente a un tercero desconocido, más del 60% actuaría, buscando a la policía o pidiendo auxilio, y sólo un 10% sería indiferente («siguiendo su camino»)
Es interesante que si bien los jóvenes plantearon como primera opción frente a ser testigo de un robo, llamar a la policía, el rol de la policía se percibe de un modo ambivalente: en algunos casos los chicos señalaron que «no le avisaría a la policía porque podrían ser los propios ladrones». Y esta intuición se confirma, cuando al ser preguntados, que sensación les produce la policía, un 20% respondió que le da miedo.
En otra situación que se planteó las prácticas de solidaridad frente a un conocido, (a partir de la confidencia de un amigo de ser golpeado por su padre), es interesante que los jóvenes perciben diferentes estrategias para ayudar que pasan desde el consejo de hacer la denuncia, el llamado a una línea de asistencia, el pedido de consejo a los propios padres.
En relación a qué situaciones les producía más miedo, fue generalizado la instalación del miedo en una patota de jóvenes, y en una menor medida, en la presencia de un desconocido. Sin embargo, otro dato relevante es que un 13% le teme a la policía.
Finalmente, cuando se les planteó a los jóvenes que harían de encontrarse solos en sus casas con la presencia de un desconocido que quiere entrar, fue mayoritario la respuesta que llamarían a la policía, que implica legitimar el rol de la policía en la prevención y represión. Pero el dato más significativo es que un porcentaje elevado (40%) reconoce la importancia de las redes vecinales como soportes de la seguridad.
Por último, es interesante que no se registran diferencias por género en las prácticas, en los hábitos culturales, ni en las actitudes frente a ciertos conflictos.



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