Mitología Aymara-Khechua. Argandeña

MITOLOGÍA AYMARA-KHECHUA

 

María Frontaura Argandeña

Obra suministrada por la Universidad Mayor de San Andrés de Bolivia

 

Primera Parte

 

Los dos principales grupos humanos de Bolivia

Este privilegiado pedazo del mundo –al que llamaron América– a quién besan con amor los dos gigantes Atlántico y Pacífico, –es incuestionablemente, el sueño originario de legendarias razas plenas de frescura y vigor. Y el hombre de estas tierras, sin embargo de constituir una unidad antropológica, presenta variadas modalidades étnicas e interesantes fases de evolución, resultantes de sus mismas condiciones cósmicas, tan

singulares.

Vamos a detener nuestro aporte de investigación enteramente en el aspecto etnológico–cultural de dos de los más poderosos grupos étnicos del continente en su parte occidental: Aymaras y Khechuas. No nos ocuparán las demás razas y sub-razas americanas (Patagona, Araucana, Mojo, Antilla, Chipcha, etc.) ni las de Bolivia

(Tacahuara, Araona, Cavina, Chiquitos, Izoseña, Penoquiquia, Guaranoca, Taipi, Otuquis, Guaranaigua, Samuco Choroti, Toba, Matacu, Tapieti, Chiriguana, Chulupi, Nachtene, Motitina, Mataguaya, Sanapana, Guaycurú, Chamacoca, etc., etc.).

 

Aymaras y Khechuas, las formidables razas son dignas de nuestras observaciones. Fueron un día dueñas de una parte del Continente, desde el Ecuador a Tucumán. Están distribuidas en todo el Occidente de Bolivia. Los Aymaras son dueños de la Cordillera y la Meseta. Los Khechuas, del resto.

 

Fuentes

De donde deriva la cultura autóctona y auténtica de Aymaras y Khechuas

 

Aspectos

 

La naturaleza, origen de la cultura Khechua Aymara

 

El hombre de los Andes, vencedor del Altiplano inclemente, encontró para su innata aspiración espiritual, honda raigambre en la estupenda naturaleza que le rodeaba. Frente a dos infinitos, la Altipampa en que vivía y el cielo que contemplaba, encontró en esos dos objetivos atributos de la naturaleza, la fuente prima y segura para dar paso a sus aspiraciones místicas. Dominados del esfuerzo imaginativo que condujo a otros

pueblos a la elaboració n diríase intelectual de teogonías, encontraba la explicación de la fenomenalidad ambiente, en esas dos potencias generadoras de todo cuanto bueno estaba a su alcance. La tierra y el cielo, y en este el sol fueron sus elementos máximos, y en los cuerpos y seres que poblaban el universo, vio la teleología inmediata de todos los fenómenos, y en todos ellos encontró motivo de misticismo y adoración.

 

Desde los apus primitivos que vivían en el seno de las cavernas andinas; que veían brotar milagrosamente de la admirable tierra, las plantas que asistían a sus menesteres, y que con el milagro del sol, que ya intuían vivificador, tenían la explicación del secreto del origen de la laboriosa alquimia que se producía en la tierra, hasta el culto Tiwanakhota y el Sabio del Incario vieron en la tierra y en el Sol las más supremas

fuerzas invari ables, siempre bondadosas, y ante todo, inermes para analizar, justipreciar, premiar o castigar los actos humanos. Es ese el carácter genuino, eminentemente vernáculo de la mitología aymara-khechua .

 

Influencia de los agentes cosmogónicos.

 

La situación astronómica de esta parte del Continente, fue escenario propicio para levantar el espíritu y alumbrar la inteligencia de su sus hombres. A través del estudio de su Cultura, vemos que el Ande –Aymara y Khechua– identificóse con la misma naturaleza que le diera sentido del ser desde la lejana estrella, hasta el polvo de tierra que besara religiosamente en sus arranque de Infinito. Cada estrella, casa astro, era

para el un ser bajo cuya influencia desenvolvía su vida.

Una constelación –él conocía perfectamente todas– le revelaba las normas de su pasado, presente y futuro; las 4 épocas, buenas o malas, que advendrían; la conveniencia de emigrar; la oportunidad de las siembras; iniciar un trabajo; realizar un matrimonio; el estado de salud y las causas y efectos de todos los acontecimientos astronómicos: estaciones, eclipses, cometas, lluvia, viento, tempestad, etc., etc., de tal manera que él, integrado a estas revelaciones –tan palpables en sus latitudes– no ignoraba, no vacilaba.

 

Al contrario, ejecutaba, decidía, porqué sabía que obraba bajo leyes inmutables. La duda es signo de temor:

éste, de ignorancia; el indio era astrónomo no podía vacilar.

El viento, muy bien estudiado por él , fue siempre el factor determinante de la ubicación geográfica de sus pueblos y de la orientación de sus ciudades. La altura, ha dado un matiz muy peculiar a su cultura. Con su atmósfera pura y transparente, sutiliza el alma y da paso a concepciones superiores.

 

El sol, siempre ha constituido para él, la representación del principio y fin de las cosas, dando paso a la creación de una religión sana y fecunda en filosofía incontrovertible de tal suerte que, toda la grandiosidad de los monumentos de Tiwanaku y de la inkanidad, emergen de la influencia de este astro.

 

El conocimiento de todos los secretos de la astrología por nuestro antiguo indio para aplicaciones científicas (la misma farmacopea es una resultante) patentizada en sus sistemas, leyendas e instrumentos, da señales inequívocas –es lógico– que se dejó llevar por la admiración absoluta de todos los fenómenos solares. De esta manera, hace ciento veinte siglos, él fue precursor de la novísima religión que abrazará la humanidad dentro de ciento veinte siglos: la Eliogonía; el Gnosticismo; Cristo convertido en el Sol, y Sol convertido en Cristo.

 

Agentes físicos geográficos

 

El Ande Aymara ha captado en su ambiente de Montaña y Altiplano la asombrosa disciplina psíquica; la idea de exactitud; de matemática; de línea; de proporción; de estética que ha dejado en todas sus obras arquitectónicas y que conserva –latente– en lo profundo de su personalidad.

La puntualidad, las resoluciones infalibles, son hechura de este ambiente geográfico. El Khechua, esparcido por los valles, plasmó sus costumbres en la dulzura y tibieza de su Idioma, en los cromos de sus Vestidos, en la melodía de su Música, en sus Casas altas de aspecto risueño junto a los establos repletos.

 

La vecindad de los ríos fertilizantes, ha dado confianza a la labor y de esta manera han tenido fe en sus actos administrativos, lo mismo que el Nilo o el Gangues, los ríos Desaguadero, Chokheyapu, Huayna, Pilcomayo, han resultado ser creadores de grandes culturas.

Y así, el Lago Titicaca ha dado vida a culturas avanzadas, cuyos fastos perduran por los siglos de los siglos.

 

Influencia de los agentes Zoológicos

 

El alma pura y salvaje de las bestias con sus manifestaciones de coraje; de nobleza, de elegancia, de invariabilidad, de perseverancia y lealtad, ha sido recurso de aproximación del alma india a los planos ignotos de lo inexplicable. Así en el vuelo y la majestad del Cóndor ha encontrado un soplo divino, de realeza, de libertad y de poder. Y todas sus interpretaciones de superioridad ha simbolizado en la fuerza subyugante de este hermoso ser, tan autónomo y tan digno como ningún otro. El Puma y la Llama, la

Vicuña, el Zorro son abstracciones a la vez, de sus concepciones metafísicas.

 

La naturaleza toda: cielo, aire, tierra, fuego, agua, todo, ha contribuido a desertar su sentido humano y a contaminarlo muy pronto, con especulaciones superiores de estados de espíritu idiosincrático, para hacerlo creador auténtico de culturas, también superiores.

 

No otra explicación tienen las épocas culturales sucesivas de pueblos que perduran en sus ruinas y reliquias científicas, expuestas en sus interpretaciones mitológicas; en la idea Tiempo representada en la Ondulada Infinita; en la idea Cielo y Tierra, Noche y Día; en el Puma, la Llama; en la Naturaleza feraz asimilada a su espíritu, en paisajes captados a escenarios llenos de colorido y forma; en los aspectos de su Cerámica

Alfarería, Agricultura, en sus representaciones astronómicas; en la Geometría, en las Matemáticas objetivas; en su Mineralogía, etc., etc.

 

Culto de los antepasados Adoración del Sol antes de los Inkas

 

Antes de que los Khápaj conquistaran a Khechuas y Aymaras, todos los antepasados habían sido paganos, exquisitamente paganos: rendían culto a la Naturaleza y a la Vida en sus infinitos misterios y manifestaciones. El sol, como fuente de vida, era motivo de reverencia. Más, no con atributos astronómicos de sus fenómenos ni en la forma subjetiva y espiritual que se le llegó a adorar durante el imperio. Sin embargo de todo, esta época de transición no pasó las fases críticas de otras razas. Examinémoslas.

 

Fetichismo

 

El Fetichismo, la primera etapa de todo pueblo en transición, pasó por la mente de aquellos hombres con caracteres interesantes. El misterio de todos los fenómenos, lógicamente, tuvo que herir en un momento dado, su criterio y su imaginación. No sólo las manifestaciones objetivas de la naturaleza atrajeron su atención, sino también la presencia y la existencia de todo aquello que consideró extraordinario sobre cuyo origen no había explicación posible.

En la época que nos ocupa, se había llegado a crear por propias manos e imaginación, otros seres, según carácter o psicología atribuibles. La Arqueología nos presenta tipos de esta naturaleza, de grande interés para la investigación.

 

Los ídolos

 

Como inteligente objetivización del ser superior, nos presentan sugerencias dignas de atención. No solamente los antepasados, los héroes o los hombres privilegiados fueron objeto de representación, sino también, los mismos animales que beneficiaban y los de superioridad admirable entre los demás de su especie, en la determinada y característica zona geográfica: en los lugares vecinos a lagos y ríos, el ídolo Pez; en el valle, el Puma, y así, en captaciones peculiares. Las aguas, así mismo. Esto no necesita mayor argumentación.

 

La adoración de todos los fenómenos astronómicos, llamó también su admiración de pagano. Este culto marginó sentido de observación e investigación en el Andino, de tal suerte que, cuando los Inkas, se incrementó hasta llegar a desarrollar en forma sorprendente el sentido de intuición de que carecen muchas colectividades y pueblos modernos. No se puede negar al Andino estas dotes despertadas al calor de sus

paganos afanes de religión, costumbres y vida, aspecto que ha sido índice de una psicología superior

 

Los antepasados

 

Constituyen la parte más seria de sus creencias. Los sabios, los conquistadores y dominadores, los fundadores de un grupo inmortal, de una dinastía, los próceres, pervivían, a través del tiempo, y las generaciones, en la memoria idólatra, constituyendo motivo de cultos ostensible en épocas determinadas.

 

Culto de los muertos

 

El culto de los muertos, forma de religiosidad de la que ningún pueblo antiguo ni moderno de ninguna latitud se ha excusado, fue uno de los puntales de su visión sincera del más allá. Supo intuir la pervivencia del espíritu y aún la reencarnación. El cuerpo material que es entregado al seno de la madre tierra como tributo, deja de ser, mientras tanto que el espíritu, necesita culto. Sus ritos, no necesitan mayor argumento, puesto

que son comunes ahora a los demás pueblos, y, la misma tradición inveterada, nos los muestra hoy en sus formas originarias y misteriosas.

 

Los de abolengo, y los demás antepasados, forman una cohorte de espíritus ante cuyas sujeciones e influencias están sometidos los vivos. Con mayor frecuencia y con verdadera fe –con fe más sutil que ante cualquier otra deidad– se acude al juicio y a la protección de los espíritus, porque habiéndose vivido vinculados a ellos por lazos de sangre, de casta, de comunidad, están imbuidos con mayor detenimiento de cuanto se es y se puede ser.

Frente al misterio de la misma vida, en este siglo, el hombre no ha dado grandes pasos. El recuerdo subjetivizado de sus antepasados y la incognoscencia del más allá lo empuja con infalibilidad, hacia el culto, digamos, si, de los suyos.

 

Wirakhocha

 

En la lejana oscuridad del despertar de la conciencia humana, surge como primera figura el Creador y Todopoderoso Wirakhocha. Su misión con los hombres es misericordiosa. El ha hecho el Universo, y cuando los Aymaras llegan al límite de lo malo, grande es su amargura y mayor su ira: petrifica a todos os seres y convierte a los hombres en estatuas de piedra. Tijsi, Khon, Illapa, Pachayacháchej, son diversas formas de la

personalidad de Wirakhocha.

 

Pachakámaj

 

Wirakhocha, desengañado de la naturaleza humana y después de castigarla con crueldad, desaparece de la época, y su divinidad es reemplazada con la de Pachakhámaj.

No conocía ni valorizaba a lo católico el pecado. Pero si, concebía claramente la noción de lo bueno y de lo malo, a través de la misma expresión natural. Sin embargo, el culto de la venganza, como único medio de hacer prevalecer la justicia.

Testigos de estos actos eran los dioses a quienes se solicitaba ayuda para el mejor éxito del triunfo de la justicia, de tal manera que, resultaba un escarmiento y una enseñanza para el futuro. Los trofeos eran ofrecidos como digna cosa. Precisamente un Dios de la venganza, no existía, como sucede en la mitología de muchos pueblos antiguos.

 

Tampoco entre los dioses se practicaba este sentimiento duro. Las leyes salomónicas, las leyes de talión, para la norma de civilización, seguramente, tuvieron aquí sus precursores. Sin que haya nacido aún el Divino Maestro se practicaba “Ojo por ojo”, “Diente por diente”.

Pese a las formas de idolatría, el antiguo andino jamás llegó al cretinismo vergonzoso en que se debatieron –y siguen algunos, –otros pueblos al pasar por la época nebulosa de su evolución. La Honradez, la Verdad, la Justicia, fueron abstracciones que muy rápidamente tomaron de los fundamentos de sus creencias religiosas.

 

Ideológicamente lejos de condenar el fetichismo inspirado en el respeto y la adoración de todo lo respetable y lo adorable, admitimos estos sentimientos, ya que resultan ser una forma de la admiración, es decir, de la sinceridad, de la espontaneidad, de la honradez de sentimientos. Lo contrario del egoísmo. El hombre civilizado de hoy con la cultura de cincuenta siglos y veinte eras que tiene, no otorga fácilmente, con esta

ingenua solidaridad, su admiración. La investigación, la ciencia, lo ha hecho otro hombre.

 

Solar y telúrica de Aymaras y Khechuas

 

Culto al sol

Wirakhocha, Khon, Tijsi, Illapa, Pachayacháchej, los fetiches ni nada, jamás habían inspirado las concepciones espirituales que ha sabido inspirarlas Inti a los Andes como finalidad de vida, como razón de existencia, como consecución de liberaciones. El culto a Inti enaltece aún más a sus hombres en el aspecto ético y religioso.

Inti, padre y creador y Phajsi, maternal, envían a sus hijos en mensaje de paz y civilización. La sola advocación de sus nombres en labios de estos, obra el milagro de despertar la conciencia y elevarla a planos desconocidos de moral, de humanidad. Establecida la eliogonía bajo auspicios sin precedente en otra raza, inspiró desde el comienzo, una admirable organización social. Todo cuanto ha producido el genio nativo, es resultante de esta adoración: Monumentos; adoratorios; recogimientos; pompas y símbolos en el vestido; riqueza; música; arte; estética; etc., etc., habiendo llegado a entregar al juicio histórico de hoy y de mañana una grandiosa cultura digna de respecto desde todo punto de vista.

 

Inti es Dios mismo, supremo creador, omnipotente. A la deducción andina, todos los dioses de los pueblos antiguos, no son sino creaturas de Inti, enviadas por él para regir el destino humano. Inti se reveló a los hombres que supieron hacerse dignos de llamarse “Hijos del Sol” y de representar una forma de gobierno en nombre de él como llegó la hora de que el Ande lo hiciera.

He aquí la acción histórica creadora de este tipo de cultura y el significado filosófico de su mitología:

 

Inti Khakha

 

Las grandes religiones, los ideales sublimes y las culturas inmortales que han llegado a absorber la mente humana en las eras más famosas, han sido reveladas en medio de la grandiosidad y del misterio de una cumbre. La Cristiana, ha sido consagrada en un monte. Los picos andinos solemnes, poderosos, divinos, crearon una raza. Inti, le confirió sus poderes al pie de los Antis, Inti Khakha, en una hoya de privilegio: el Lago Sagrado.

 

Y sus aguas son vehículo de los poderes infinitos que la época cósmica quisiera transmitir a las edades por intermedio de esos hombres brotados mágicamente de entre las nieves y las cumbres del legendario Antis.

Se había comprobado que por entonces, en Inti Khakha, jamás se posaban los pájaros.

 

Despedía un resplandor que le confería una rara belleza. Y ante todo, la condición extraordinaria de que en Inti Khakha la inteligencia se habría y daba paso a concepciones nunca experimentadas en otras latitudes. Por ello peregrinaban hasta allí hombres desde los puntos más distantes, hasta darle hoy, a través de la Historia, tanta celebridad como a Delos o Sinai. Y por ello mismo, la tierra que cubría las parcelas de

cultivo de la Is la, la llevaban los vasallos sin ocupación, en el cuenco de la mano, desde tierras lejanas.

 

Su poder mental fue de proyecciones tan potentes, que llegó a incubar una psicología nueva y a plasmar una alma dúctil en los hombres que se albergaron a su arbitrio La fe que supo inspirar, no se ha extinguido hasta hoy, porque el Lago Sagrado siguió manteniendo ese puerto de consolación y de esperanzas que hace acudir allá a peregrinos de todas las naciones de ambos Continentes y de toda condición social y religiosa. Yupanqui, uno de los últimos vástagos reales del Imperio, ha perpetuado –por extraordinario caso– este mito edificando a la madre Pachamama en la bellísima imagen de una Virgencita cristiana.

 

Qué significa la envoltura exterior de esta Virgen María, si el genio que ha puesto en la obra el autor, sabe que se refiere a una de las Creaturas del Sol, y nada más que del Sol, puesto que él mismo se encargaría de la pervivencia de su culto entre los hombres americanos?… Titikhakha ha sido la meta divina de los Hijos de

Inti; hoy, sigue siendo la meta de fe cristiana. Allí está una Virgencita. Para los blancos, significa una cos. Para los descendientes aymaras y khechuas, otra. Para ambos, un abrevadero divino y vehículo de espiritualidad.

 

Templos del Sol

 

Tiwanaku, el Lago Sagrado, Illimani, la capital Imperial, Pachakhámaj, Inti Khakha, las islas, eran santuarios natos. Son símbolo viviente del poderío del culto solar. Todos ellos se comunicaban subterráneamente con los Palacios Reales de Cuzco y las Islas del Sol y de la Luna. Los recogimientos de las Ajllas en Khoatí, han sido fuente vital de acontecimientos epopéyicos. Las vírgenes del Culto, eran también recurso de amnistía: Los Jefes sometidos, eran invitados a elegir la más bella para esposa, lejos de ser condenados a la última pena como ha ocurrido casi siempre a través de la Historia de otros pueblos. Vinculado ya el Jefe, era lógico que todo cuanto le perteneciera pasara, de buena voluntad, a engrandecer la Corte Imperial.

 

Calendario Andino

 

Intiwatana

Instrumento sagrado que ocupaba el lugar sobresaliente en los Templos y Palacios, destinado para marcar la hora solar matemática. Un reloj de precisión admirable con la imagen de Inti en la parte central. El Calendario Inka para el cómputo del Tiempo como Instrumento del Sol, es maravilloso. Estaba regido por lunas. El año era dividido en doce meses entre los que se repartían todos los días.

El primer mes del año comenzaba con el solsticio de verano –en diciembre del almanaque latino– con la fiesta de Khápak Raymi, cuya denominación tomaba todo el mes. Entonces, era cuando se hacían las ceremonias de la fiesta de Kinsa Inti o de la “Trinidad”, concebido y simbolizada en “Apu Inti” Kusip Inti”, “Intip Auki” “Padre Sol”, “Hijo Inka” “Hermano Mayor” , en un solo dios: “Inti”.

 

Los animales de sacrificio debían llevar una cinta de tres borlas en la cabeza. Se encendían grandes hogueras en la Isla, a cuya vista, debían encenderse consecutivamente en todo el Imperio. La Concepción Inka de esta Trinidad se evidenciaba en tres soles de oro que centelleaban tanto, que ni los mismos pájaros podían mirar ni aproximarse allí. Y en la “Fuente de Inka”, con tres chorros que preconizaban un idioma universal y único en el Planeta, además de los dos ya conocidos: el de los antepasados, el de la Cultura del día y de la del futuro. En este primer mes del año se armaban caballeros y Capitanes, vistiéndolos de túnicas con borlas a la cabeza. Los armados nobles y valerosos eran sometidos a varias pruebas en que demostraban voluntad.

Los delincuentes entonces, debían comer pan amasado en ese ceremonias.

 

Los demás meses del año

Khámaj, dedicado a Wirakhocha. Las cenizas de los sacrificios y otras ofrendas, eran echadas al Río para que las aguas las llevasen a Wirakhocha. Jatun Pokhoi, mes en que las doncellas se hacían su peinado que significaba su disposición a casarse. Pacha Pokoi, equinoccio de otoño.

Ali Aukin, quinto mes. De la devoción, en que las ofrendas eran adornadas especialmente con flores de todo color. Jatun Auki, sexto mes o fiesta del maíz y cosecha, en que se recogían los marlos más grandes para semilla.

 

Aukiy Kusik Intip Raymi, mes del solsticio de invierno, de grande solemnidad. Vestidos, Música y pompas. Se echaban flores silvestres por los cominos. El mismo Inka bailaba este mes. Grandes bailes de Inti, de Phajsi, de Pachamama, de Mallku, de la Wari, de Wirakhocha, de Khoyllur, de los Guerreros, de los Callawayos, de los Kullawa de las hilanderas de los Marinos, de los Inkas aparecidos.

 

Chchawuar Auki, mes dedicado a la Luna. Yupa Auki, mes de primavera, dedicado a los lares, antepasados y muertos, con ofrendas destinadas a quemarse en loor de las cementeras y de Pachamama.

Kho Raymi, décimo mes, del equinoccio de primavera y de la gran fiesta Citúa, dedicado a la primavera y a la Luna Nueva. Realización de los grandes baños colectivos en las fuentes, durante las noches de luna, haciendo de esto, motivo de delicadeza social. Las jóvenes que eran por primera vez madre, hacían ofrenda de sus primogénitos a la luna, invocándola: “Madre”.

 

Uma Raymi, Ppunchai Auki, undécimo mes, dedicado a las cumbres y al agua: UMA. Aymara, Aya Mara, duodécimo y último mes, en que los jóvenes y los ancianos acostumbraban bailes con una serie de vueltas, como interpretando el curso de la vida y de los astros.

 

Intip Raymi, Sitúa, Tthu Raymi, Kusip Raymi, Jatun Raymi, Khápaj Raymi

Grandes solemnidades de introducción a una época determinada de actividades: Coniqustas; oráculos; recoger Ñusttas; efectuar alianza entre pueblos conquistados; comenzar edificaciones; abrir cominos, puentes y acueductos; realizar olimpiadas, etc., etc., en la invocación sistemática de Inti.

 

Wirakhocha

La concepción Aymara admitió a Wirakhocha como el supremo creador de origen. Pero la figura omnipotente y a la vez severa y enojadiza de Wirakhocha, desapareció tras duras enseñanzas a los hombres delincuentes. Wirakhocha, durmió para siempre el sueño que, a su turno, le cupo en el destino fantástico de la mente humana en la efervescencia del misterio.

 

En cambio resurgió, cuando el culto de Inti, otro Wirakhocha más humano, más divino, enviado por Inti para bienaventuranza de sus prosélitos. De la espuma pura e inmaculada del Lago Sagrado, surgió y reveló a los sacerdotes el culto de su designio. Los Pachakútej, son los elegidos para el advenimiento de este insigne mensajero. La misión que trajo fue de paz, de progreso, como dádiva de Inti a los hombres de bien.

Su figura no se materializó. Sus enseñanzas las reveló en espíritu. Bendijo al pueblo de Inti. Favoreció sus conquistas y su obra. Ellos en cambio, inmortalizaron su nombre en el sino de uno de sus monarcas.

 

Kuntur Mallku

El símbolo que había sido el centro de las excursiones en el misterio de lo lejano del Imperio Tiwanaku, vino a constituir emblema valioso en los imperios sucesores. Mallku: infinito, alto, autónomo. Su poderío y su privilegio: él sólo podía asomar la cabeza a los reinos de Inti. Fue captado para la expresión de supremacía y de poder dentro de sus divagaciones de infinito y dentro de sus normas de gobierno.

 

Khaura

El señorío, la limpieza, la sobriedad, la elegancia aristocrática de este bello ser, constituyeron interesantes captaciones para cofres de ofrenda en manos de las vírgenes del sol. Y son ofrendas propicias para todas las oblaciones. Sus entrañas y su sangre fueron derroteros de revelaciones accesibles solamente a la prudencia de los sumos Huillaj Humu y de los clarividentes Yatiri. Una llamita blanca equivalía a una doncella de

la Luna, del Sol o de Khoyllur, la estrella mayor. Existe infinidad de cerámica con el símbolo llama. Lleva la espalda oradada. No se comía su carne sino en casos de sacrificio. Su caza constituye uno de los juegos de olimpiadas para dar dignidad a los muchachos jóvenes; era objeto de un verdadero rito en fiestas oficiales.

 

Puma

Su elasticidad, su finura, su arrojo, no pasaron inadvertidos. La cabeza y las patas son símbolo elocuente en toda la Historia Mítica del Andino.

 

Tunupa

Tiene igual misión que Wirakhocha. Magnifica su poder con actos que maravillan a grandes y pequeños. Por eso lo llaman Taápaj, hijo del creador. A su paso, cede la naturaleza y sus plantas dejan huellas en la roca; aves de hermoso aspecto presiden sus pasos; navega en las aguas del Lago sobre su manto tendido; traza caracteres, como de escritura, sobre la roca. Algunos hombres malos tratan de quemarlo vivo, pero él sale tranquilo e ileso de entre las llamas de la hoguera …… Hasta que por fin, se pierde en el Lago Sagrado, adonde los malos lo echaron amarrado. Más, se sorprenden al ver que la figura de una joven hermosísima guía su balsa y llegando al límite del Lago, abre una senda formando un río que sigue su curso hasta perderse en el lejano horizonte.

 

Prácticas de culto

Son sus prácticas tan elevadas y sinceras, que se hacen dignas del mejor culto cristiano de hoy.

 

El ayuno

Es practicado desde el mismo Inka hasta el último vasallo, absteniéndose de carne y sal  El primer Jefe llega a ayunar hasta un año entero, en ciertos casos.

 

Las vírgenes

Ñustas, educadas desde la tierna infancia en el recogimiento, eran desposadas con Inti, en la persona del Inka, a los diez y seis años, en oportunidad de los Raymi. Tres categorías de vírgenes elegidas por su belleza: Guayrurus, Yuraj-ajllas y Pakhoajllas. Todas las prendas del culto y los vestidos del Inka y de los personajes de la Corte, eran tejidos por estas manos virginales, a quienes repartía la labor sagrada, la Suprema Mamakuna. Elas mismas hacían la Akha sagrada; pero, sin beberla por razones de rito. Cada una dormía sola en su celda. Varias veces al día recibía la visita de la doncella suprema. El gobierno les señalaba sus rentas y además, las comunidades les hacían sus siembras. Para admitirlas eran escogidas rigurosamente por su belleza física. La infiel, era castigada con la pena de muerte. Para sus desposorios reales, salían por primera vez a la Plaza Mayor, Aukhapata. Su misión en la vida era hacer el culto. Esto se lo recordaban  constantemente los símbolos que tenían en el templo: Inti, un Inka de oro macizo con piedras preciosas;

Khoatí, una Khoya de plata; Chchaska Khoylur, una Ñusta, también de plata.

 

La confesión

Antes de arribar al Templo Sagrado, todo peregrino debía purificarse en la confesión, por la que acusaba sus defectos por voluntad propia y era perdonado. Los grandes Sacerdotes recibían este ritual, situados en todas las estaciones por las que transitaría el peregrino. En la misma Isla existían tres oráculos: “Puma Punku”, “Kkhentipunku” “Pillkhopunku” donde se hacían los últimos ejercicios de disciplina y voluntad

 

La comunión

Era una práctica que se realizaba en forma muy espiritual, a la hora de la primera salida del sol. Consistía en la entrega de una flor emblemática por el sacerdote del Culto. A las Ñustas, entregaba el mismo Inka con estas palabras: “Ama sua; ama Kehella; ama llulla”. “Trátame bien. Soy yo mismo”.

 

El embalsamamiento

Culto que el Ande llegó a revelarlo hasta convertirlo en Ciencia. Ninguna otra civilización llegó a conquistarla en esa forma perfecta. Y aún más: lo significativo y elevado de un monumento funerario, nos ha sido legado por la espiritualidad de la raza. En la mayor parte de las latitudes, se tenía cuidado de guardar

la posición del cuerpo embalsamado por razones de orden mágico: Los Chullpas, eran acomodados de cuclillas, tal como los indios se sientan con los pies bajo los muslos para orar, y los cristianos, de rodillas.

 

Lo grande del culto al sol ha sido la tolerancia con el culto y los ídolos de los pueblos conquistados y vencidos. Sus ídolos eran conducidos juntamente con sus caudillos, a los templos de Lago donde se les daba un lugar, y, adonde podían acudir cuantas veces quisieran, siempre que oficialmente rindieran culto al sol. De esta manera, los templos eran museos y así se enriquecían más con las ofrendas valiosas que esos pueblos

llevaban para los suyos….

 

Gracias a esta táctica, los soberanos Inkas enriquecían su Imperio y sometían a sus cautivos a una sujeción indefinida, voluntaria. Se conquistaban, pues, naciones, incluso sus dioses Qué mandatario podría hacerlo hoy? Poco a poco, por su mismo concepto, frente al brillo humillante de Pancha, –la faz del sol en pedrería maravillosa– llegaban los conquistados a la certidumbre de que sus dioses no servían para nada y que la única religión debería ser la de Inti…

Por fidelidad, por razón rotunda, la cultura de mañana de Indo-América, tiene que volver a tomar la filosofía de la cultura de ayer. Nuevas y atrevidas asersiones de la filosofía gnóstica pretenden, hoy mismo, llevar la vista del espíritu contemporáneo hacia la omnipotencia del sol.

 

Y el Indio de ahora?

Es el mismo que hacen diez siglos: honrado, puro en sus creencias; fiel al legado de sus mayores, pese a la obra corruptora del coloniaje y al mal ejemplo del blanco. Los católicos han pretendido imbuirle una religión sobre cuya moral jamás se han preocupado en darle explicaciones. Símbolo de esta obra queda en pie la actitud del padre Valverde. Ante él y ante la legión de ministros católicos que se le han presentado  impositivos y despóticos, ha permanecido mudo, ciego y sordo, por culpa de ellos mismos y de la idea pobre que abrigan de su conciencia y de su criterio. El no ha hecho sino enmudecer y acatar, en apariencia, enterrando en el fondo de su alma su juicio de su cultura antepasada, testigo de todas sus angustias de siglos.

 

En la imagen de la religión de “los otros”, el indio rinde culto subjetivizado a la de sus antepasados; más misericordiosos; menos codiciosos. Porque, en nombre de la religión, hoy se le golpea y se le despoja y se le abomina; ayer, en nombre de sus dioses, se le daba tierra, amor, porvenir, felicidad.

Por acatamiento “al más fuerte”, parece católico. Muchas veces se manifiesta fanático y llega hasta a reunir con denodados esfuerzos, pequeños capitales que significan sudor a través de mucho tiempo, para derrocharlos en una fiesta católica, cuando, precisamente, en esas imágenes está latiendo el sol para sus ojos fieles de Aymara o Khechua. Desde los cuatro puntos cardinales del antiguo Khollasuyu, en lo elevado de las

cumbres, sigue sus rituales legendarios.

 

En las fases astronómicas del sol. Madruga al amanecer y con grandes incensarios de arcilla fina, espera de rodillas la aparición del astro, rodeando en esta actitud, sus altares tradicionales, donde todavía yacen algunos de sus antepasados, a quienes hace testigos de sus actos. A medida que aparece el sol, va soplando el incensario, extendiendo ambas manos en señal de adoración y besando con la frente el suelo. Pocas veces el

blanco burgués presenta este culto, porque “a la hora” que despierta él, ya se ha consumado el culto.

 

En tros centros son agrupados los Jilakhatas, para asistir a sus cultos y marchan en representación de la idea íntima de sus pueblos, acompañados de una cohorte de jóvenes que tocan música ritual y de jovencitas que deben cantar los ritmos que se transmiten a través de generaciones y siglos.

De esta elevada religión ha salido una elevada ética. Representa para él alguna moral la simulación del blanco? No. El indio es y ha sido honrado, justiciero, legalista, solidario; respetuoso, por amor a su religión y a su moral, no por imposición ni temor.

Exacto, generoso, demócrata como el mismo sol a quien copia su alma y su infinitud; fuerte, altivo, como el Mallku a quién admira; invencible, tenaz, como la cumbre que respeta; capaz de todo sacrificio por los suyos como sus antepasados.

 

Culto a la tierra

 

La tierra, es decir, el laboratorio milagroso que convierte la inmundicia en perfumada flor; el recinto de donde aparecieron los hombres de admirable conciencia humana; el lugar donde van a morar los despojos queridos; la tierra, receptáculo de donde salen todos los misterios; de donde sacan todas las riquezas concebibles, había dado en llamar el Andino, acertando en forma intuitiva, PACHAMAMA.

Y no sólo porque es la representación de todo cuanto podía tener y desear, sino, porque es lecho de Inti. Por eso es MAMA. Pachamama tiene poderes y atribuciones como Inti, ya que es infinitamente

misericordiosa como él. Ella, como madre piadosa, tenía que presidir todo el culto del sol.

 

Las primeras preces eran para Pachamama; las primeras gotas de sangre de las víctimas de sacrificio; la primera flor de comunión; los desbordes del cáliz de ofrendas, Chchalla, para ella, cuyo cuerpo se abría en mil bendiciones y magnanimidades. Los Lagos sagrados son hijos de la tierra, alimentados en su seno, y de los montes de cuya venas emergen los ríos, los valles, la meseta, la cumbre. Todo estaba concebido en la tierra por obra de Inti, poder que da vida.

 

La existencia de un edén lejano, alto, que espera después de la vida, se llama JANAJPACHA, tierra lejana. Allí está presente –como aquí también– Pachakhámaj, el poderoso que vigila los actos humanos y a quién hay que implorar como a mediador ante el Sol.

Hacia la tierra se dirigían las plegarias fúnebres del doliente por el ser querido. Entonces, se improvisaban –como hoy mismo– canciones que tenían consejos y encargos y ruegos a la madre tierra. El doliente, no lloraba: cantaba quejumbroso. De vuelta a la casa se hacía la “Chchalla” a Pachamama para que sea hospitalaria. Las intenciones debían elevarse hasta Janajpacha. En el aniversario, se hacían banquetes 18

adonde eran convidados los que debían implorar. Los espíritus de los muertos tenían influencias: los justos, los jefes y personas de confianza. Se les podía implorar protección y ayuda. Estos espíritus vivían a través de los siglos en la morada de la madre tierra. Generalmente preferían las cumbres, Apachitas, por donde los vivos, al pasar, debían descubrirse y saludar. Los espíritus malos moraban en los lugares solitarios; en los sitios de tragedia y de dolor.

 

Cuando la madre tierra quería mostrarse generosa y dotar los tesoros que otros pueblos, en épocas pretéritas, le habían dado, lanzaba llamaradas de fuego durante la noche, que no era visible para todos, sino, para los hombres de paz y de bien. El culto de la tierra, jamás ha deformado ni ha corrompido el alma del Khechua y aymara; al contrario, ella, es el símbolo de la generosidad que pide de los hombres solamente moral para colmarlos de bienaventuranzas. Este culto, particularmente en la región astronómica del altiplano, donde el límite con el infinito es la cumbre, y sólo la cumbre, ha despertado como el sol, culturas completamente originales. Y esta existencia, se conserva aun intacta en el fondo insondable del ama india.

 

En el seno mismo del Altiplano, hoy, en presencia de todos, el indio practica su culto a los antepasados en el altar de la tierra: la cumbre más elevada del próximo horizonte donde tienen su sede sus Achachilas, con los que se persigna y comulga íntimamente.

 

La cumbre noroeste vecina del río Chchokheyapu, frente al majestuoso e inmaculado Illimani, es escenario, una vez por semana, de un rito asaz espiritual: El Yatiri, el más digno y anciano sacerdote del culto milenario. Al amanecer espera la salida del sol en el sitio más elevado. Lo saluda con rituales tradicionales. Deja caer a Pachamama algunas gotas de licor y ora hasta que el sol se haya colocado perpendicular al suelo

donde esté parado. Entonces, empieza a humear un incensario que él sopla hacia los cuatro puntos  pronunciando palabras que, deben tener la virtud y el poder de un “mántram”. Los circunstantes, –blancos o indios– poseídos de unción religiosa siguen con respeto todos sus movimientos. Un amplio poncho es el altar donde caen las hojas de coca, que se desprenden lentamente de sus dedos, al mismo tiempo que musita

plegarias. Invoca de acción y de palabra a los Achachilas y, pide favores. Los blancos, sin saber por qué, también hacen uso de los servicios de Yatiri… Allá, en pleno día…hoy. a la una en punto termina la ceremonia. Y esto se realiza desde hacen diez siglos…

Hasta cuándo? Bendita sea la fe concebida en el recuerdo y en las enseñanzas de los antepasadas. Mucho más, si es tregua al dolor sin consuelos de una raza que sufre la injusticia social. Hasta cuándo? Esta es la palabra de crucifixión.

 

Costumbres de Aymaras y Khechuas

 

Las costumbres de Aymaras y Khechuas, como heredad de la grandeza histórica de su cultura, nos presentan contornos cada vez más admirables. Baste decir que, ni las actuales tesis de avanzado pacifismo de la liga de las naciones, podrían concebir los virtuosos medios por los que el Ande rigió sus conquistas civilizadoras. Sus ideales de gobierno igualitario, de comunismo agrario, de distribución equitativa de los productos, de donación de tierras a los recién nacidos, de honradez en el cumplir de leyes. En realidad, si algo todavía se escribe sobre esta raza y sus costumbres, es simplemente para admirarla, a pesar de que ya ha asombrado

demasiado con la pujanza de su cultura, cuyo molde tendrán que tomar las naciones de mañana si quieren ser felices…

 

Aspectos

El Gobierno sostenía Khorpahuasis, graneros para los pobres a quiénes distribuía también ropas cuando debían aproximarse a los santuarios. Recogía a mujeres bellas para que los desheredados las tomaran por esposas, sin obligación de llenar todas las ceremonias de costumbre. El Gobernador les hacía una arenga para que lleven vida honorable.

 

Los delincuentes, ociosos y ladrones, no merecían el seno de la tierra como sepultura: eran echados a los recintos de Puma. Nadie se embriagaba en día particular. No existía el robo en épocas de siembra se ayudaban todos recíprocamente. A quiénes tenían tendencia al ocio se les despropiaba de todo para que la necesidad les obligara a trabajar. Para épocas de carestía se hacía inmenso acopio de granos.

 

Los niños, al entrar ya a su primera juventud, eran ejercitados, en grandes stadiums, en el deporte, por medio de juegos (agilidad, carrera, resistencia, caza, tiro, etc.) con premios y concesión de grados oficiales dentro del gobierno y ejército. Los torneos se realizaban con ocasión de la fiesta solar.

Al ser consagrados los jóvenes en los deportes, eran también exhortados por los sabios y los ancianos próceres, en sentido de comprender que abandonaban su niñez y sus juegos y que entraban en edad del buen obrar. Su preocupación futura debían ser los problemas de la comunidad.

 

Era la ocasión de adquirir títulos. Quiénes se rendían en los juegos de pruebas tenían que ser sonrojados por todos y se les destinaba a cargos subalternos de servicio común. Los médicos y cirujanos del Imperio, hacían grandes descubrimientos y practicaban operaciones que hoy admiran por lo temerarias aún a los científicos más atrevidos. Conservan su fama a través del tiempo y del espacio los Kallawayas que interpretaban

lo insondable en la coca, así como lo hacen los pueblos del Viejo Continente con otros elementos. El Kallawaya hacía al mismo tiempo obra de medicina moral. Sus consejos eran muy buenos y su sabiduría despertaba la ciencia de cuantos le hablaban.

 

No solamente su conciencia llamaba la atención sino también la singularidad de muchas de sus costumbres, y entre ellas la del vestido. Los pueblos Kallawayos vivían en lo tórrido de la Cordillera real. Vestían las mujeres la típica ropa prendida con grandes topos de plata en forma de cucharas en los que convidaban su licor de oro a los huéspedes de honor. Llevaban en la frente una cinta de lujo en colores y brillo, muy ancha. Para emprender sus viajes internacionales llevando su ciencia a través del mundo, el Kallawaya dejaba a su esposa a la confianza de un amigo intimo.

 

Otros vestidos

La región del Altiplano era también singular en sus vestidos, tenía hermosos trajes amplios, negros con franjas de tejido blanco, como si fuera luto heredado desde la desaparición de la grandeza Tiwanakhota.

Los Khechuas de los valles peinaba a la mujer con Tullmas de tejido fino. Su traje era la combinación de lijllas atrayentes en sus colores, de aspecto siempre nuevo. Como si recién las hubieran estrenado.

 

Los Urus, que tuvieron grande auge y llamaron la atención por sus vestidos, los conservan aún en sus costumbres tradicionales. La mujer casada llevaba el cabello recogido en multitud de trencitas que las sujetaba con Laurakes de adorno. La soltera no llevaba este peinado. Sus vestidos estaban recogidos con topos redondos de plata. En vez de poncho, el hombre usaba una túnica larga, de manga corta y ancha que le

cubría muy bien. Actualmente, viven envueltos en su tradición, alejados y herméticos.

Conservan los ritos del antepasado. Cultivan sus alimentos y crían ganado suficiente.

 

Otra región característica por el vestido, era el Lago y todas sus Islas. Era de un hermoso azul oscuro con fajas de dibujos blancos. La manga corta y ancha. Un manto muy finamente tejido, caía desde la cabeza hasta la cintura. Las zonas vecinas de los ríos tenían también trajes interesantes por la riqueza de colores y la armonía de matices. Hacían bolsas con las que premiaban a los atletas y gorros de lindos colores. Las jóvenes tejían las fajas representando con símbolos su historia. En las fajas sobresalía el símbolo Mallku. La pastora hacía su honda con grecas que admiraban. Cada pueblo se afanaba en acertar en hermosura y finura de tejidos.

 

Otras costumbres

 

El acontecimiento trascendental –el matrimonio– lo realizaba el Jefe supremo, sujeto a los más severos mandamientos de ejemplo. Lujosamente vestido, iba a la casa de la Koya y la calzaba con ricas sandalias recamadas de oro. Acto seguido `todos los nobles cambiaban sus elegantes vestidos por otros aun mejores y obsequiaban los suyos a os pobres. Manojos de paja del campo con espigas de oro, eran echados en todo el patio de la casa. El la llamaba entonces: “Señora y Reina”. Y antes del desposorio, todo el pueblo ayunaba. Los nobles regalaban joyas a los pobres. El matrimonio era ocasión de mostrarse igualitario, protector. Terminada la ceremonia, eran visitados por todos los sabios de todos los confines, quienes les dejaban infinidad de consejos, como obsequio.

 

La costumbre entre los súbditos consistía en que la joven comenzaba por la ceremonia del Kkichiku, haciéndose peinar el cabello por un grupo de amigas y trenzarlo por otro, en señal de noviazgo. Ambos ayunaban seis días antes, a base de agua y granos. Si por alguna circunstancia no podían soportar el ayuno, eran dispensados, previa asamblea de mayores y autoridades. Los sacerdotes exhortaban a la joven que se

arrepienta de sus pequeños errores de niñez; que fuera en lo sucesivo un símbolo de abnegación, porque ella debía tener en la vida de hogar igual responsabilidad en el trabajo y la contribución. En seguida se ponía el manto de brillantes colores en los que resaltaba más el blanco. Los suyos la conducían a la puerta de su casa donde quedaba en pie. Aparecía el joven llevándole sandalias adornadas de plata. Los parientes de él

daban sus obsequios y preparaban la fiesta. La esposa era conducida a su nueva casa por la madre y hermanas del novio. Entraba de espaldas en señal de pureza.

 

El matrimonio en la actualidad compite también en espiritualidad con las costumbres de los antepasados.

En las fiestas, se forman todos los casorios. Cuando el indiecito arrebata el topo de plata del Ajsu de la joven, echando a corre, quiere decir que la pretende, si ella lo sigue, es señal de que asiente, si no, regresa quién arrebató la prenda, la devuelve y nada se h dicho…Ganada esta primera prueba, si quieren, pueden ir a vivir con la familia de uno de ellos o casarse inmediatamente. Cuando prefieren vivir antes de casarse, quiere

decir que desean armonizar sus temperamentos, conocer sus costumbres para no hacer un hogar desgraciado, y ocurre algunas veces que si no se ha conseguido una armonía, prefieren no casarse.

 

El día del matrimonio proporcionan abundantes flores silvestres. Como primera ceremonia, los padrinos hacen entrega de estas flores a la novia. Ella las distribuye entre sus invitados.

Por cada flor, le dan regalos que le sirven para equiparse. Las flores que han quedado sirven a las jóvenes solteras para preguntar a los Manes si son amadas: “Munakuhuanchus, manachus…” esto resulta como el “si me quieres”…etc., de las costumbres francesas. Termina la fiesta con el traslado a la nueva casa, donde espera la suegra para entablar diálogos tradicionales de buen consejo.

 

Cuando se ve desairado por su pretendida, el indiecito, improvisa coplas en las que, al son de la música, exterioriza sus quejas: “Ripuspa, pin kutimoj kaskha.–Chinkaspa, pin rikhurej kaskha.–Khjesachaskha rikukuspa, pin punkunta pasaj kaskha”… Y así, en las fiestas, se improvisan maravillosas canciones que manifiestan sus sentimientos a flor de alma… el mismo insulto lo dirige en tonadas expresivas.

En sus fiestas usa el huaillkhepa, el Tautaku, el Chhallchnkichu, el Huankar, la Chchayña, el Kkairaphuwira, el Kkarapunku, el Kharahuatona, el Pinkillu, la Khena, el Ayarachi, la Tarkha el Aikkori, la Tinya, el Sikku, el Charo, el Khirkinchu. Cantando el yaraví y el Salkhantay y bailando la Kkaswa.

 

Sistema educacional

Motivo de un estudio especial será el aspecto educacional en la época de auge del Ande. En estas líneas de observación general, solamente nos atendremos a señalar algunas características de conjunto.

La Educación Pública, practicaba los Sistemas y Procedimientos hoy preconizados recién, como gran cosa: clases al aire libre; educación individual; enseñanza práctica a base de material; sistema coeducacional.

Existía la Instrucción Pública Obligatoria y la Instrucción Especial o Profesional.

 

La Instrucción Primaria se la otorgaba de los seis a los doce años. El sacerdote AMAUTA ejercía el apostolado de la enseñanza. El programa abarcaba todos los Ramos y Materias imaginables en la actualidad, pero, desde un punto de vista esencialmente práctico: construir una casa; confeccionar un vestido; preparar los alimentos; beneficiar las materias primas; practicar un oficio, un arte, etc. El más grande cariño y una comprensión intuitiva reglaba las relaciones de maestros y alumnos, de tal manera que, no existía la disciplina forzada ni la sanción de castigos. A tal punto se normaba el postulado de hacer en vez de oír, que los alumnos podían perfectamente construir un puente, por ejemplo, sin saber qué era la definición de la

línea, ángulo, superficie o volumen ni la de las medidas métricas.

 

Las distintas Artes, Oficios y Profesiones se ejecutaban prácticamente, de tal modo que, al salir del Ciclo Primaria, al alumno tenía ya definida su aptitud natural y determinada la carrera que seguiría para su futuro. Por otra parte, el maestro, tenía la obligación de informar a los padres sobre el particular. Inmediatamente de terminada la Instrucción Primaria Obligatoria, el alumno pasaba a la Instrucción Profesional correspondiente a sus aptitudes. En caso de que demostrara insuficiencia o inaptitud –pocas veces– era conducido a la ejercitación de otro oficio, hasta coincidir con el de su capacidad y optarlo. A ningún alumno se le imponía su profesión, la que era esencialmente voluntaria y vocacional. Los cargos oficiales, eran también motivo de profesión, para la que se escogía a los mejores alumnos en talento. Ninguno podía retirarse de la Escuela

sin haber adquirido una grande soltura en la ejecución de su respectivo oficio.

 

Entre estos, estaba generalizada la Ciencia Agronómica, que tenía una técnica prodigiosa, inimitable en nuestros tiempos actuales, a tal punto que fue ella y las formas de Gobierno, que labraron la felicidad de tan grande y famoso Imperio de millones de habitantes. Escuelas –Granjas– Agrícolas servían de laboratorios a esta útil profesión.

En ella se ponían en práctica los inventos y las experiencias de los doctos agrónomos. A costa del Estado. En beneficio general de todo el Imperio. Inventores y sabios hacían de maestros, de tal suerte que, el alumno recibía una preparación sólida y beneficiosa. Los Padres de Familia tenían íntima relación con los maestros y se ponían de acuerdo acerca de la psicología y tendencias de los alumnos para su mejor educación. Grande

importancia se daba a la Pedagogía Sociológica, como dato antecedente que corroborara los Procedimientos y resultados de la Educación. Siempre que se podía se aprovechaba el ambiente de los niños para darles pasos en la misma profesión de sus padres. En la Escuela se educaba, se enseñaba, al mismo tiempo se descubría la personalidad y la aptitud rodeándosele del ambiente que podía serle propicio para este éxito.

 

Comprendiendo el grande valor de la atención y de la concentración, los alumnos eran sometidos a tesis graduales, metódicos, por los que llegaron hasta la invención y la sabiduría.

Los parientes de los alumnos podían asistir a presenciar el aprendizaje y escuchar lecciones.

 

Obra de la Colonización

 

Supersticiones

Más tarde, vino la colonización. Con ella, la desviación de rito elevado e inteligente hasta caer en la superstición y el embrujo, vicios en los que sigue envuelto el indio, hace cuatro siglos. Sin embargo, aun a través de su práctica, pervive la intención bienaventurada del hombre de ayer.

 

Pachamama…

La madre tierra así como acoge en si a buenos y malos, en señal de vinculación de las cosas, cuando se reincide en el error se enoja, y entonces, hecha a perder las cosechas, abre el cauce de los ríos e inunda; se raja en precipicios; lanza pestes e insectos dañinos. Para volver a sus indulgencias, es necesario rociarla con licores; perfumarla con yerbas; incinerar objetos valiosos y enterrarlos.. Desenojada así, vuelve los ojos a

los hombres…

Los incautos que han caído en tierra o los mismos que han despertado su enojo, son despojados de su “ánimo” y se convierten en dementes, mudos, locos… En desagravio, el Laica tiene que “Picharar” (limpiar con medicamentos el cuerpo) y llevar las prendas de su vestido al lugar donde se produjo la desgracia. Saludar a la tierra; agitar los vestidos llamando a gritos su nombre… Regresar con los mismos ademanes… A su vuelta encuentra al enfermo en perfectas condiciones.

La tierra se desagravia más pronto que cualquier peste…; su enojo no requiere gasto de médico…

El Kallawaya, alquimista sabio y prudente de ayer, es ahora, un malabarista cualquiera; pero, con mayor honradez que todos los demás. Sus instrumentos son: –Pinray, compuesto mineral que sirve de centro de gravedad y atracción… para todas las felicidades concebibles…

 

Pinray Rujas.– Huayruru.– Luskha.– Luskha.– Millu Llinki.– Kuti Phirpi.–Karhua Likki.–Thikas Phirpi.–Uthurunku Barba, cerda endurecida del animal que vive en la montaña; su color, es amarillo dorado en contraste con el café de sus polos. Donde se clava el Uthurunku barba, no entran los espíritus malos…

La Kkapachekha, que es una clasificación infinita de semillas, tierras, trocitos de piedras, hojas, raíces, flores, animalitos disecados, piel de víbora, fósiles, fetos, pescaditos secos, conchas de molusco, estrella de mar, figuras de animales y hombres vaciados en plomo, miniaturas, lana teñida y escarmenada, algodón en semilla, yerbas, grasas, tinturas.– “Huira–Huira”, “Marancela”, “urphu Apia”, “ayrampo”, “achihuete”, “Juira Kkoa”, “thola”, “mankhappaki”, “sillu-sillu”, “huayronkho”, “Mina-nina”, retama, ruda, etc., et.,

atribuidos a talismanes… y medicamentos… El yatiri compra las especies, según la categoría de ceremonia supersticiosa…

 

La Chchalla, una casa nueva; un negocio, una despedida o llegada, todo que se va a emprender, se “chchalla”… así hay prosperidad… El Kharhua sullu, es instrumento principal de estos actos. Lo arregla el padrino de la fiesta con enjalme lujoso. Debe ser enterrado bajo tierra. Se le hace cargar miniaturas de productos, objetos y prendas… La llama en sus diferentes estados, tiene la misma tradición supersticiosa que el Ekhekho enano, quién sabe mimar con fortuna y bienes, como castigar, cuando no se le rinde la debida pleitesía a su dignidad… Es el personaje de la Feria (Alasita).

 

El Kkoanaku que lo practican antes de entrar en traslados, y contra las enfermedades. Una combinación de yerbas, la mayor parte de las enunciadas en las “Kkapachekhas”, son esparcidas en un incensario para pasearlo por toda la casa… El uriju, el mal de consunción o raquitismo imprescriptible que suele atacar algunos párvulos. Se cura introduciéndolos en un agujero caliente del suelo… de cuyo hueco se los saca para bañarlos, comenzando desde entonces, su robustez…También se les cuelga al cuello la nariz disecada del zorro… o una haba extremadamente grande… o metiéndolos, hasta el cuello. A la “panza” de la vaca.

 

Huijsa-chujcha, cuando una niña ha llegado a los siete años, es necesario practicar el primer rito de su vida: Rutuchi. Una madrina peina en multitud de trencitas su cabello, y las adorna con hilos de todo color. Todas las amigas concurren llevando obsequios y pueden cortar una trencita que le sirve, en lo sucesivo, de buena suerte…

 

Chchusekha, otra superstición adquirida en el coloniaje: el grito de la lechuza es de mal augurio… Es necesario ahuyentarla echando sal en la dirección donde se ha producido el grito… o de otra manera, haciendo humear cuerno de vaca. Contra la pulmonía y el embrujo, se come gato negro y se aplica su piel…

No se duerme bajo un árbol, porque este roba la razón… para curar habrá que dormir otra vez, con precauciones…

 

Si se quiere descubrir a un criminal, se reúne a todos los presuntos alrededor de un árbol. Se empieza a azotar el árbol pidiéndole indique al culpable. A quién salta la primera astilla, es el que se busca…

Regar con agua al fuego que empieza a crepitar, es neutralizar la maldad de los enemigos…

Cuando los animales de carga se encuentran con espíritus malos, empiezan a encabritarse y muchas veces arrojan a los viajeros… y cuando la desgracia es peor… los arrastran y los sacrifican… Las “Kkapachekhas” y demás supersticiones se han ahondado en el alma del indio a partir de la conquista y de su consiguiente decadencia. Ha venido a ser para él una tabla de salvación en la que le ha valido la sugestión, factor, que, por otra parte, lo lava de toda culpabilidad y le ayuda en su abandono supremo.

 

Segunda Parte

Mitos

 

“El mito no es un error de la Historia, es un producto interesante de la inteligencia humana.

Para entender el pensamiento de las naciones del mundo antiguo, los mitos nos dicen lo que difícilmente podríamos aprender de su Historia”.– E. Tylor.

El alma de los hombres nacidos en este mundo cósmico Ande tan alto, tan sereno, ha sabido crear una mitología inteligente como legítimo reflejo del universo que lo ha inspirado.

En su primera alborada, ha vivido en amistuosa familiaridad con los animales natos del mundo que le ha rodeado. Eran hermanos: hermanos cóndor, hermana llama, hermano puma, hermano hombre… Además, le servían, le curaban, le revelaban misterios. Demasiado conocemos estas formas mitológicas, en algunas latitudes no edificantes, como en éstas.

 

La mayor parte de nuestros mitos de origen Aymara y Khechua, convienen en la participación de animales simbólicos. Tienen tanta o mayor importancia cuanto que se les atribuye palabra, humanidad y talento. También, fuerzas y poderes. Por otro lado, nuestros mitos, tienen especificados en si a los personajes (dioses, genios, héroes, etc.,) en un determinado ser.

Un mito, cuando no ha sido adulterado por el sofisma y la imaginación, constituye valiosa fuente de informe histórico que el mismo libro no ha llegado a captar para el servicio verdaderamente honrado de las ciencias sociales. Por eso, los mitos de primicia, son dignos de análisis y de estudio.

 

MITOLOGÍA

A) O R Í G E N E S

 

I.– El lago mítico

El lago es el semillero inagotable del mito, que tiene de subjetividad y de encanto, de equilibrio y de lírica. Un viaje por la khota sagrada es una visión magnificada por la historia de una raza única.

 

La vía Khatakhota, Chchañi, Ppekhekhara, Khakhayokhena, Hueco, Titikachi, Yampupata, Punku Chachacomani, Yumani, Chchalla de las islas, es un itinerarios de emociones espirituales. El atrevimiento mitológico urde la trama de que, habiendo sido hecho el Lago en un día tremendo, se sumergió allí una ciudad cuyas techumbres ven solamente los pescadores más audaces desde medio Lago, lugar que tiene muerte.

Hoscos montes de rocas aceradas y a medio desgajar que a lo lejos parecen monolitos, hacen orilla a la inquieta onda que en crespos y rizos se estrella contra ellos con intención asidua y rítmica; mientras el YAMPU impávido, va pasando también desafiador en el compás de sus remos; yammpu yampu…, yampu…, dando zancadas y burbujas entre ola y ola.

 

Y tan continuo es el ritmo, que ya se han formado cavernas hasta donde penetran las furias del Lago en espumas y remolinos. El “Infiernillo” es la caverna más grande, está al pié del “Calvario” de la Península. Y aquí reincide la idea: debajo, está hundida una ciudad y hay fuego en la noche, hora en la que,–cabe la luna–, salen a nado gaviotas de oro…

 

El personaje de mayor importancia en la mitología del Lago es “Titi Phisi. Habita en vertientes del Cerokha y en la comunidad Chehani, “Sale en cada conjunción de la luna, tarde de la noche, y alumbra una Luz en su frente, que es la piedra más preciosa del universo”…

Perdidas en la inmensidad del lago, de las nubes viajeras y de las nieves de la cordillera Illa Humphu, las islas son –a la distancia– algo mudo y vacío que no quiere decir nada. Más cuando se ha llegado a tierra a esa tierra del todo por voces que cantan historias remotas y se asciende a sus cumbres por senderos tortuosos, se ofrecen las islas como un libro abierto, flamantes, intacto. Y con ojos propios se lee la grande historia de

aquella raza grande.

 

Al frente izquierdo asoma el Palacio del Inka, que a lo lejos no parece sino una roca más, que se confunde entre las plataformas abiertas a través de toda la isla. Recíprocamente, toda ella ofrece a la lejanía rocosidades que parecen palacios.

El mayor encanto está en Inkana Phajchanakapu, con tres fuentes admirables por donde vierten tres fuentes admirables por donde vierten tres clases de agua: MOJSAKHOÑITAKI, JAYUKKARA y CHCHANKHAKI, que corresponden a la trinidad URAKHE, ALAJPACHA y HUMA, y que coinciden con la trinidad mitológica que hemos analizado en la parte referente al calendario “Intihuatana” y que son: “Apu Inti”, “Kusip Inti” e “Intip Auki”: “Padre Sol”, “Hijo Inka”, “Hermano mayor”.

 

Beberlas es ponerse en comunión con estos tres elementos. Tienen la virtud de predisponer el espíritu para comprender tres civilizaciones y de enseñar tres idioma: Aymara (pasado), Khechua y el otro idioma del futuro que todavía no se habla, pero que se elabora en el espíritu regnícola… La Fuente tiene chorros inagotables. No están determinados el lugar y la manera cómo la copiaron. El agua vierte de “pipas” en

bloque.

La seguridad de la existencia de las MANKHA PPIA (caminos subterráneos), circula entre los insulares: el subterráneo construido desde la Chinkana o Palacios de las Ñustas hasta el templo principal del Cuzco fue descubierto, cierta vez por casualidad: una pastora perdió la su mejor de sus llamitas, que se había extravió por un sendero subterráneo donde el pasto era tierno y apetitoso. Extraviada allí, siguió camino recto y

fue a salir al altar mayor del Templo del Kuzko en momentos en que un sacerdote hacía el sagrado oficio…

Otras salidas corresponden a Pomata y a la Isla de la Luna, por el Lago.

 

III

Khopap Aukha o asiento del maligno; Khupap Khahuana o mirador de las alturas; Copacabana, fue el “centro de interés” de la civilización incaica de los últimos tiempos. Hacia sus cuatro puntos culminó la apoteosis cultural de los trece reyes Khollawinos. El fantástico Khota, al amparo del límite severo de los milenarios Cerokha, Kusijata, Phiñaphiñani, Kholkhepata, abre su seno a la leyenda en nombre del Achachila del Norte: es la testera de un monstruo de tres cabezas cuya cola está hacia el wayra

wijchinka. Un día, que se estaba proponiendo destruir a los pueblos, le rompieron a ondazos un cuerno de cada cabeza, razón por la que las cumbres de las tres parejas de cerros son desiguales… Chchañi, Pukar-Khollu, el que está a su frente y los del Calvario de la Península. En este pie hay un agujero grande donde el agua hace remolinos y arde en la noche: es la boca de la bestia… El cerro gemelo de Cerokha hace tres

jorobas; el cimbreo de su cuerpo…

 

IV

Titi Khakha y las tierras que vitaliza, están colmados de prendas preciosas que abonan de su cultura y su riqueza. La voz hogareña, insinuante y cariñosa de la mitología, se deja sentir en cada latido de los seres y cosas que rodean del Lago. Porque en su remoto tiempo, el ande no se ha limitado a la admiración contemplativa de fuerzas y leyes, ni a la negación de los atributos de su poder. Con gran sabiduría, supo inquirir el principio racional, la causalidad de los fenómenos, la finalidad del todo en la naturaleza y en el cosmos. Después, su poder creativo le ha dado alas y fe para comentar poética y objetivamente lo existente. Y de la verdad nació el mito, destinado a llegar, con su ingenua poesía, hasta el corazón del vulgo.

 

Todo cuanto han producido los elementos, ha sido acogido con cariño de hogar y elevado con un pensamiento noble de amor e intima afinidad al altar de los siglos.

Tienen su historia y su misión significativa la Wakhana, el Khorukutu, la Khitulita, el Tiptiri, el Khombara (que dice u… u… u… uñ…) el Cchuwankira, el Kkachi, el Ppisakha, el Khallalla. Son los buenos amigos del Ande, como las golondrinas del poema de Francisco… Le cantan, le regalan, se le abandonan en sueños y otros, como el Kallaway Jumacchita –negro, con una gran mancha amarilla en la espalda– hacen perdurable el apostolado de los intrépidos kallawayos… todos, con su vuelo, sus costumbres, su voz, le avisan las cosas buenas que están vedadas a los ojos vulgares del hombre.

 

La gente del Lago Sagrado no se queda atrás: el Karachi, el Khesi, el Hispe, el Jamppi, el Ojela, el Phasi, el Umanto, Khañu, Suchchi y las plantas virtuosas, Misikku, Paico, Khala Sunkha, Sikki, Huachankka, Chijchipa, Huayna Pankhara, Mullakha, Kharwakharwa, Totora, Chchillka, Pantipanti, Chanko, Chchilli Cchilli, Manka Ppaki, Ñuñu Maya, Kkhentu, Chchiten Khoya, Kholli, Llima, Chchilliwa… La Khala Sukha es una flor silvestre, que sirve para coronas simbólicas y triunfales…

La Khantuta, es la flor de la leyenda; la leyenda hecha flor. Es el motivo central de casi todos los mitos. Como gracia póstuma, los reos condenados a la última pena podían pedir una y enviarla al ser más querido como una enseña de remota esperanza, como una cita en el mas allá… Personajes virtuosos y solitarios cultivabanla en las quiebras más ocultas de los Andes. Curaba también todas las enfermedades.

 

II.– Titikhakha Pacha Jalloj (El tiempo del diluvio de Titicaca)

Origen Ayamara

 

Ma pacha jalloj pachana.

Fue tiempo de diluvio un tiempo.

Uru arumanipi jalluski.

Día y noche lloviendo.

Tajpacha karwanihua amarup aichjas ma

Todo con rebaño se llevó a todos menos un

Wali Karhuani Khiswara.

buen llamero leña.

Patarujakaski kankirutiy chchokhe api utkanja.

Sobre vivo papa llevó a donde.

Uka pacha jallunja chchokhempi mankkhápaj

Esa vez del diluvio con la papa, comió

Chchokhe mankkhañtaki

papa para comer.

Mama Pachamama munañapampi chchokhe

La madre tierra ha querido que haya papa

Atji uj luri chachanakataki Inti.

Para comer una hecho para los hombres el sol.

Apat khen jalloj pasjeu

 

Cuando se ha quitado el diluvio se ha pasado

Jallusatin chchokhe suma wastat chchoke

lo que llovía papa buena de nuevo papa

satapje machakhaj lhollupatana Saukhari;

sembró nuevamente sobre el cerro Saukhari;

jilarahuay taki jathata ual jilarasi jiwasataki;

de sobra y todo en abundancia para nosotros;

taki mankhaña taki suma khollana taki

todos para comer, todo lo bueno para curar

chacharu chcham churaña taki.

Al hombre Pachamama le dio todo.

Pachakhámaj intiru sataña sataj lurañakiu

El creador al sol dijo a sembrar empezó

A rehacer nuevamente.

Jajtafghe wastata pachakhámaj munañapampi

Ha levantado otra vez el creador porque ha querido

Kaurita jajlay munarasisa.

Querido a la llamita levantar acariciándola.

Auca orakheru mantatana

El espíritu maligno en el fondo de la tierra entró

Chchamk Khota khépak maysa toke apansti

En el limbo lago atrás al otro lado lugar

Pachakhamaru yatjapayaña munasa tupiru

Al creador imitarlo quiso a Tupi

Sartay ukham.

Hizo y así.

Ukaj ukhaniu luri Pachakhámaj wawanakaparu

Así sabe ha hecho el creador a sus hijos

Unkatasipan ajsarañan cuns

En el frente de otros malos que

Lurao aukha.

hacia el mal espíritu.

Ukhamarakiu jamachchitunaka sarti chchinin

Así también al pajarito levantó frente

Unkatasipana Achokhala.-Anu khara unkatasi

A frene al murciélago.– Al perro frente

Jarrunkka.- Wankhu unkatasi Achakyuru.-

Al jarrunkka.- Al conejo frente al ratón.-

Kaura unkatasi Wanaku.- Wari-Wari un

A la llama frene al huanaco.- A la vicuña

Latasi Alipachu.- Mallkunij unkatasi allkamari.-

Frente a la alpaca.- Al cóndor frente al águila.-

Khamakkyitu unkatasi añuthaya.-

Al zorro frente al zorrino.-

 

Ukat jataitit pparajtalwarmiru khollujjajtay

Después hizo levantar ánimo a la mujer cerro

Jjajtay Saukhari.

en el Saukhari.

Jallupachana jallkaó unkatasina pa

En el lugar donde llovió frente a el dos

Marka utji: Maya marakaj takhe chcha-

Poblaciones hay: Una población toda perdida

Khamukuta, maynirej wali machaca upan luri

Y sepultada, allí otra igual nueva se hizo

Pachakhámaj upan munañapampi Inti.

El creador con el querer del sol.

Jitañapanwa sajra khomjakhe, ukata,

En vez de que venga mala con gente, después

Juti suma jakhe, untasit kanawa suma huali

Vino mejor a venir, la gente esta mejor

jupahn mimanapa intip markhanaka.

el mañana porvenir del sol las poblaciones.

 

II.– El Juicio de Titicaca

Origen Aymara

 

Fue tiempo de diluvio. Llovía día y mucha.

Todos, con sus rebaños, se ahogaron menos un llamero bueno que se salvó en un leño, adonde llevó papas. Durante el diluvio no se alimentó de otra cosa que de papas. Pachamama ha querido que haya papa para comer. El lo que ha hecho para los hombres el sol.

Cundo pasó el diluvio, creció la buena papa en el cerro Saukhari y creció nuevamente y en abundancia toda la vegetación que alimenta, cura y da fuerzas al hombre. Pachakámaj por orden de Inti, empezó a rehacer las creaturas: hizo levantar a la llamita acariciándola. El espíritu del mar que vive en el fondo de la tierra y en las tinieblas del otro lado del lago, quiso imitarlo y así hizo al “Tupi” Y así supo hacer el Creador a sus hijitos frente a otros malignos y ridículos que hacía el espíritu del mal.

Y se levantaron el pajarito frete al murciélago. El perro frente al “jarrunkka”. El conejo frente al ratón. La llama frente al huanaco. La vicuña frente a la alpaca. El cóndor frente al águila. El zorro frente al zorrino.

Después hizo levantar a la mujer en el cerro Saukilari. En el lugar del diluvio hay dos poblaciones: una población perdida en ruinas y la nueva, que hizo el Creador por la voluntad de Inti. En vez de un mundo malo, vino otro bueno. Y será mejor el porvenir de las poblaciones del sol.

 

III.– Ppotojjsi

Origen khechua

 

Pachamama ha tenido hijos hombre y mujeres. Algunas veces también ha tenido hijos gemelos.

Entre todos los que ha dado a los Antis, ninguno ha gozado la predilección de su primogénita que es el Ppotojjsi. Cuando nació, fueron sus padrinos Janajpacha e Inti. Poco después, cuando se estuvieron secando los mares del Altiplano, Ppotojjsi tuvo un hijito, de quién por buena madre, no quiso se alejara de su lado. Siempre lo tiene a la vista. Teme que siga la misma suerte de Wuayna, una prima suya a la que han hecho

desaparecer (no se sabe si los hombres o algún enemigo de Pachamama) mediante explosiones. Todos atribuyen el crimen a los hombres. Pachamama se había resentido tanto de esto, que llegó a profetizar, poniendo por testigo a Ppotojji: el día que maten os hombres con sus leyes a fuerza de Juego una mujer, ese día se desencadenaran todos los elementos para exterminarlo todo.

 

IV.– Akha nina (El fuero)

Origen aymara

 

Cuando los animales comenzaron a enemistarse con los hombres, allá en el amanecer de los siglos. Muchos de ellos particularmente Ukhumari quisieron acometer al hombre y exterminarlo.Inti no podía permitir esto.

Mandó de inmediato al rayo con una ascua en la mano, encargándole que diga al hombre que toda vez que lo acometieran los animales feroces, encendiese esa ascua y que retrocedieran ante el fuego.

El hombre quedó tan agradecido, adoró en la tierra a Nina (fuego), como al mismo Inti. En homenaje de gratitud, toda vez que Inti está de riña con su esposa PHAJSI y las proyecciones de la disputa se dejan ver hasta la tierra, por medio de los eclipses, en solicitud de tregua y de paz, se hacen arder grandes hogueras cuyas llamas se elevan hasta los pies de los contendientes.. y .. se calman los ánimos, se restablece la paz.

Y desde entonces aprovechó el hombre esa “ascua” para todo. No solamente para defenderse de los animales feroces, de las enfermedades; sino también para darse luz, calor, cocer sus alimentos, etc., etc. Y el fuego le sirvió como símbolo y como emblema.

 

V.– El Ortemal

Origen aymara

 

Un mal hombre, ORTEMAL, fenómeno de la naturaleza, vivía haciendo fraudes a todo el mundo.

Ya compraba cosechas integras en forma gananciosa para los dueños a cambio de numerosos rebaños que al día siguiente no aparecían sino multitud de huesos calcinados; ya deshacía fiestas en los pueblos, embaucándolos; ya ponía tambos, cuyos huéspedes aparecían al día siguiente en campos desolados, en fin era el terror. Nadie podía capturarlo, porque se presentaba cada vez en distintas formas.

Pero, los ACHACHILAS no eran sordos ni ciegos. “Janiwa!, Janiwa!”, le dijeron y le ataron los pies. En castigo, le condenaron a contar las arenas del Altiplano, por los siglos de los siglos. El Ortemal está como encantado: contando, contando las arenas. Cuándo acabará? Ese día, será el final.

 

VI.– Los Urus

 

Fue cuando los Urus se corrompieron demasiado, despertando la ira de Pachakhamaj. Llegó la hora de su exterminio. En los cuatro confines de su población aparecieron quiénes debían castigarlos. Al Este, millones de millones de Kkisimiras (hormigas) gigantes, devoradores; al frente jamppatu (sapo); al otro lado Katai; al Oeste Maliku, para presenciar y más allá un gallo conducido especialmente. El primer canto del gallo sería la señal para el exterminio.

 

En el momento preciso, la única doncella que existía por aquellos pueblos, oyó una voz misteriosa que le anunciaba la proximidad del exterminio y que le decía que se ella procuraba romper el “pie del gallo” de un hondazo certero, quedaría también rota la maldición de que dentro de pocos momentos iba a consumir desastrosamente esa raza.

La doncella cumplió estrictamente y salvó a los Urus. En cuanto rompió el “pie del gallo” este se quedó petrificado como un gran cerro que, hoy conserva este nombre. Asimismo quedaron los demás monstruos feroces: las hormigas, en inmensos arenales que actualmente, en ondulaciones consecutivas, son el patrimonio legendario de infinitud y gracia en esas tierra Urus. El cerro “Pie del gallo” es el guardián tutelas del pueblo. A su pie se levanta uno de los más famosos santuarios de Bolivia: “La Virgen del Socavón”.

 

VII.– Jamppatu (Sapo)

Origen khechua

 

Dos Ñusttas hermanas llegaron a enamorarse de un apuesto guerrero. Eran tan guapo, como solo sabían serlo aquellos que hacían trasladar en legión los trofeos para Inti. Las hermanas vivan reñidas.. el se llamaba MAJJTTA. Majjtta, Khaura manifestó su rencor a su hermana, diciéndole que con LAYKHA había convenido castigar su conducta: la convertiría en “JAMPPATU”. Antes de que acabara de hablar, un sapo verde comenzó a saltar en dirección a Khaura como queriendo tragársela. Ella huyó asustada.

Desde entonces la mujer tiene susto al sapo. Porque Jammpatu le “tomó su ánimo para siempre.

 

VIII.– Chchijñi (Granizo)

Origen aymara

 

Chchijñi había enviudado misteriosamente varias veces. Era la quinta vez que casaba. Y murió también su mujer. Los Yatiris tomaron parte: no se casaría más. Chchijñi salió en comisión como Chhaski.

A su regreso, en medio comino, lo despedazó un rayo. Chchijñi en espíritu, se trasladó a las montañas a morar con los Achachilas. Desde allá, baja con otros espíritus malos y destroza las cosechas. Cada granizo es un espíritu malo. Chchijñi es uno de ellos. Cuando le cayó el rayo, su abuela iba con él. A ella sólo le traspasó el oído. Y quedó de “Yatiti Warmi”. Fue la primera de su casta. Era el espíritu del bien, mientras que Chchijñi, desde las Apachitas, sembraba el terror, por lo que para toda la vida se llamó “Chchijñi”…

 

IX.– Pankhara (Flor)

Origen yunka

 

Wirakhocha siempre lleno de misericordia quiso inmortalizar la belleza de la Nusttita que se le sacrificó por primera vez en nombre de los Inkas. Era Pankhara. La convirtió en una bellísima flor con toda la apariencia de una chullpa envuelta en awayo multicolor, como khurmi (arco iris). Y la trasladó al valle de Yungas, para que con su perfume penetrante fascinara a los “kkhentis” (picaflores). Y se dejará adorar por ellos, cada mañana, después de la salida del sol… Por ser tan rara la Pankhara y por sus virtudes mágicas para hechizar a los jóvenes que están con amor, es solicitada.

Los Yunkas nunca compran esa flor, como lo hacen con las demás. No se compra, en enojar a Wirakhocha: se obtiene a cambio de coca. Entonces es talismán!…

 

B) MITOLOGÍA SOLAR Y TELÚRICA. LOS ANTEPASADOS

 

I.– Amautta

Origen inka

 

Amahutta cayó en desgracia de Tatitu (Inka, padre) y desapareció de la corte.  Caminando por senderos desconocidos hasta entonces, llegó a una casa completamente rara, parecía una “pukara”. Pidió hospitalidad.

El dueño lo acogió con generosidad. Lo tomó como agricultor con la condición previa de que no fuera curioso, viera lo que viera. Al cumplirse el primer año de trabajo, le dijo:

–Quieres productos y bienes o un “yatichiwa” (consejo)–

–Yatichiwa, tata, le contestó. Amapunin rejsiskha ñanta sakheychu maykhen mosojraikupis”: “No dejes el camino viejo por el nuevo”.

El segundo año:

–Quieres productos y bienes o un consejo?

–Yatichiwa, tata.

–“Tukuy sutti rijchchakuskhanta, mantaj kikin suttichu”. (“No te fíes de la apariencia”).

El tercer año:

–Ni piman ruraychu kikin khanta mana munawajchu rurasunankuta (“No desees a otros lo que no quisieras que te hagan a ti.

 

Amautta se retiró de la casa con un fondo indefinido de dolor. Si bien había recogido consejos y bienes, jamás se apartaría de su idea el aspecto escuálido de la mujer del dueño que era conducida cada día con una “waska” al establo para comer y almorzar… Al despedirlo le dijo que su prudencia y sus servicios serían incentivos para perdonar a su mujer que, para vergüenza de los Aukis había cometido adulterio, obligándolo a confinarse. El, como medida que pudieran tolerar sus dioses, la había condenado a esa vida. Pero, Amautta la salvó. Llegó a su casa y vio a su mujer que estaba in idilio con otro “amautta”… Ya la iba a matar… cuando recordó: “la apariencia”.. “Me cuesta mis productos y bienes…” Supo después que quién halagaba a su mujer era el tierno hijo que él había dejado en abandono… Y el abandonar a la familia tenía pena capital…

Ya en el ambiente del hogar contó a su familia de su aventura y la vida misteriosa del hombre y de su mujer… Su familia, de acuerdo a las leyes de sus mayores, le pidió que denunciara a ese mal hombre… le pareció bien a Amautta..pero, el consejo) “No hagas a otros…”… Y él mismo, no estaba en peligro de que lo acusaran? Por otra parte, el hombre tenía razón…

 

II.– Tunupa

Origen inka

 

Una vez viajaba Tunupa. Se encontró con el Laykha que estaba durmiendo en medio río.

–Qué haces?, le dijo. Vámonos, más bien. Ya no robes tanto.

Se fueron. Llegaron a una casa. La dueña le dijo que con la llamita nomás se mantenía. Tunupa robó a la llama.  Layka se dijo “Este es más ladrón que yo”.

Vieron venir a un niño. Tunupa lo asustó y lo hizo caer. Laykha le dijo:

–Por qué has muerto a ese niño?

–Porque estaba yendo a robar.

Llegaron a otra casa. Les alojó la dueña con mucho cariño. Les mostró una ollita y les dijo que con ella solamente se mantenía. Tunupa robo la olla.

Laykha dijo para si que Tunupa era más ladrón que el. Llegaron a una gran estancia y el dueño los botó. Y Tunupa le regaló la olla y la llama. Laykha le dijo:

–No eres Tunupa. Eres más ladrón que yo! Y por qué le has regalado todo a ese hombre malo? Y por qué has robado a esas buenas mujeres?

–Porque la dueña de la llama y de la olla, han hablado de la llama y de la olla nomás, y no de sus dioses.

El Lahka le dijo:

–Has muerto al niño; has robado al pobre y has regalado al rico!

Tunupa le contestó:

–Mira la estancia! La estancia se levantó al aire y desapareció, lo mismo que Tunupa.

Laykha se desmayó.

 

III.– La Sagrada Comunión

 

El Ande hacía la sagrada comunión con Inti, mediante una flor emblemática que crecía espontánea en Khapia, la montaña de los ritos. Se llamaba “Pantipanti” del Campo. Sedosa y amplia, soberana en su belleza, era entregada en cada fiesta de Inti, al amanecer en acto solemne a cada doncella, por el Inka en persona con estas palabras: “Munay sumajta; ñokhamin kani!”: “Trátame bien¡; soy yo mismo!”.

Ajsas hermosos con dibujos vivios, servían de cáliz, en el centro de los altares, a la flor de comunión.

Ningún nacido en esta tierra deja de musitar al tomar ahora una flor con delicadeza propia: “Ungita suma nayaru nampirjama”.

 

C. MITOLOGÍA TELÚRICA

 

I.– Chokhopa

Origen aymara

 

Pachamama, la madre tierra, infinitamente milagrosa, es el laboratorio por excelencia donde todo se hace. La misma vida. Y aún: la muerte se convierte en vida.

Pachamama ha convertido los Chullpas en manjar de vida: Chokopa. Ha hecho de los huesos duros una blanda y agradable pasta para comer. Las tuturas que aprisionaban al chullpa se han trenzado entro su laboratorio dos a dos y han hecho una cáscara de dos paquetitos: sillpiu.

Y por la virtud de Pachamama, los chullpas son bocado tan alimenticio, de que hayan sido chullpas, no hay duda: basta que en la Chokhopa kkusa sobresale en la superficie likki, que no es otra cosa que la grasa del hombre en que viene rellenado al mundo cuando nace.

 

D) MITOLOGÍA SOLAR

MALLKU. CONDOR

Personaje principal de la mitología andina es el Cóndor. De este y del zorro que también figura con frecuencia, hemos hecho una clasificación de mitos continuados y comparativos. Todos giran alrededor de la costumbre de robar jóvenes y crearlas en su nido con espléndidas presas. Algunos personajes o animales de la familia del Cóndor quieren imitarlo pero pronto las aburren porque les llevan carne descompuesta y sólo pueden asarla en ceniza… Las que roba el Cóndor suelen permanecer largo tiempo. Otras veces son encontradas por su familia.

 

I.– Mallku

El Mallku era solo y vivía en el Illampu. Cuando todas las cosas eran bondad, buena fe, fraternidad. Cuando nadie asechaba la tierra de todos. Y la única verdad, era el amor. Mallku Condori, era feliz. Con sus amplias alas bebía los vientos de todas las direcciones; porque había nacido para volar.

Pero, llegó el día en que alejándose de sus blancas alturas, trashumante, se acercó a los Ayllus de la planicie. Y –por algo que hoy no existe– robó a Kantutita, par el oculto nido de las blanquecinas rocas. El Ayllu había quedado triste, desde que Kantutita se perdió. Tiste como la amarilla hoja zarandeada por los vientos.

Llegó la primavera con el alegre cortejo de las avecitas. Pero en aquel campo encontraron asidos la muerte y el dolor. Es que en el último invierno, cundo el blanco  manto del Illampu cubría la tierra, pasó una sombra llevándose a Kantutita, recién florecida.

Picaflor quedose en espera de que el mes del hielo trajese la mancha roja de la perdida florecita. Pasó la desolación de los campos; pero, a la pobre tierra, donde Picaflor esperaba ansioso, no volvió la ingrata.

 

El zorro, enemigo de Mallku, por que el disputaba la sangrienta presa, fuese donde el desconsolado pajarillo y avisole el paradero de Kantutita.  En la alta montaña, junto al nido sin calor, la roja florecita veía a sus hijos ya crecidos. La nostalgia de sus lares, la hería, como las punzantes pajas que formaban el cuenco de

su hogar. Una tarde, Picaflor, estuvo en el nido del Illampu. Para llevarse a la madrecita y los hijos de Mallku condori. En el viejo Ayllu, celebraron fiestas de todos los colores. Fiestas de los humanos: falsas.

Kantutita, deseaba escalar nuevamente la cima. Allí, en el blancor: el digno. Aconsejó el zorro.

Y el pajarillo de las flores, hizo desaparecer en sus oscuras entrañas a la roja amada del dominador de espacio. Llegó de prolongado vuelo Mallku Condori. El nido desierto. Solamente las retorcidas pajas de su hogar, le hablaron de la tragedia, del tiempo de su ausencia. Con las “alas rotas”, solitario, esperaba en la cumbre. Hasta, que por la inmensa tristeza que le roía el alma, con el pico apretado de amargura Mallku Condori, moría, en el silencio blanco. Envuelto en el mohoso sudario de la esperanza. …..los hijos vagan y vagarán siempre. Por todos los caminos.

 

II.– Mallku y MistI (El Cóndor y la joven)

Origen uru

 

Mallku robó a la niña de su casa. La llevó a su nido. La madre de Misti la buscó mucho. Al fin la encontró. Se la llevó a su casa. Mallku salió a buscarla. Llegó otra vez a casa de Misti. Su madre la ocultó en un

“wirkhi” (cántaro) Mallku se sentó sobre el cántaro y lloró amargamente. Por un ojo. Color blanco; por el

otro, colorado. Y se fue. Cuando la madre destapó el cántaro, sólo encontró en vez de Misti, gusanos blancos y colorados.

 

III.– Jamachchitu wawas (Hijos del pájaro)

Origen aymara

 

Mallku robó una joven. Es decir, la muchacha estaba recogiendo Kkuchukkuchu en el Cerro, para alimento. Y entonces, Mallku se la había llevado. La muchacha lloraba cada día, inconsolablemente.  Mallku no le daba alimento de ninguna clase, hasta que le habló la muchacha:

–Yo tengo hambre y no tengo qué comer!

Mallku bajo y asó un pedazo de animal muerto y le llevó para que se alimente. Después, salió Mallku a otras partes. La muchacha se quedó llorando.

A eso pasó Jamachchi y le dijo la muchacha que le baje del Cerro, por favor. La bajó por fin.

Mientras tanto, Mallku ya estaba de regreso. Vio a Jamachchi y le dijo:

–Con qué objeto la bajas sin mi licencia. Pues ahora, ni tus huesos quedarán!

Y de esas menudencias se levantaron los “Jamachchitu wawas”.

 

IV.– Mallku

Origen chirihuano

 

En este capítulo copiamos una versión que, claramente, no es originaria de los Andes, aún que existe allí. Su trama constituye más bien uno de los de mayor importancia       dentro de la mitología de pueblos orientales: Yuracaré, Chirihuano, Guaraní, con personajes característicos de esa etnografía: en vez del Cóndor es el tigre. Tiene   simbolismo genealógico. Dice el etnólogo Métraux que también lo conservan los indios kechuas de Huamachuko (sólo en el armazón del mito).–En la mitología andina ningún ser, por privilegiado que fuera, ha pretendido jamás la virtud de convertirse en sol. La concepción divina y suprema que tienen por culto, no les inspiró tales ideas y si consintieron en principio de que los inkas eran “Hijos del Sol”, era por la superioridad única de aquellos.

 

Cóndor robó una mujer recién casada con el fin de matarla para hacer charque y ají de “sullu”. Cóndor sacó vivitos los mellizos y a la madre, le dijo que haga ají, estos oyeron y en secreto se enseñaron para retirarse a cazar pajaritos.–Por la tarde le llevaron a su abuela, madre del Cóndor, en un costal.–Al día siguiente volvieron a salir.–A su regreso no encontraron los pajaritos, porque la abuela había destapado el costal y se habían volado. Para que no noten sus nietos, había puesto achakanas.–Volvieron y no encontraron sino esto. Por resentimiento, se retiraron.–Resolvieron matar a Cóndor, disfrazándose, por que los perseguía.–Lo metieron en un agujero y lo mataron.– Regresaron y le dijeron a su abuela que lo habían muerto.–La abuelita se enojó.–Les dijo: “Por qué a mi hijo la han muerto”!–Nosotros la criaremos–le respondieron–y no le

faltará nada. Y no hemos de permitir que ande a pie.–La pusieron sobre una víbora.–La víbora junto con la abuela cayó hasta el fondo de los bosques.–Por esto se retiraron los chicos y encontraron en una encañada a un “santo” que estaba cocinándose en fuego. – El mayor le quitó el fuego y de esta manera ha “dimanado” el fuego en el mundo.–

Siguieron caminando y vieron sobre una vertiente la luna haciendo reflejo.–Se dijeron: Aquí nos convertiremos en sol y en luna.

 

E) MITOLOGÍA DEL ALKKAMARI

 

I.– Misti y alkhamari (La niña y el águila)

Origen aymara

 

“Alkhamari” había querido hacer lo mismo que el Kúntur: robó a una niña. La llevó a su nido para alimentarla con las sobras del cóndor que iba a robar. Estaban cocidas las sobras en cenizas. La niña no quería comer. Un día se escapó. Cuando fue a casa de Misti, su madre lo botó a palos.

 

II.– Khurku Ttaya

Origen aymara

 

Fue Imilla que se había metido a tener contratos de casamiento con el Alkhamari. Tenía un hermoso topo de oro como espléndido adorno. El Pankhataya había sido un joven que se le presentó por interés del topo y la conquistó a la mujer de Alkhamari.

A eso vino Alkhamari y lo comió a Pankhataya. Y este había tenido su padre y su madre que lloraron por el hijo. La mujer de Alkhamari, Khurku Ttaya, se separó y le dijo:

–Yo no te he mandado aquí para que mates. Y de maldición, le habían entregado con los Padres de Pankhataya, al Granizo y el Viento.

 

III.– Alkhamari

Origen aymara

 

Había sido mujer. Se había entrado dentro de una casa vacía con su marido. Y la dueña de casa los descubrió oyéndolos hablar. Al amanecer, fue a aguaitarlos. Los descubrió y en vez de ellos salieron Alkhamaris. Y se volaron.

 

F) MITOLOGÍA DE LA VICUÑA Y LA LLAMA

 

I.– Khaura (Llama)

Origen khechua

 

Viene de Wari. Todas las Wari bajaban en la noche de los dominios del sumo Achachila. Khapía y  regresaban antes de que amaneciera. Una vez bajó una tropa y no pudo regresar al amanecer porque la luz se había hecho ya muy clara. Se convirtieron en Khauras hasta esta fecha. El Achachila ha sido siempre muy severo. Por eso Khaura camina tan despacio…

 

II.– La khaura del Achachila

Origen aymara

 

Un pobre indio que siempre iba al cerro en busca de alimentos, se encontró con el Achachila, de quien le dijeron que daba siempre muchos bienes–Fue una casualidad  que hizo lo encontrara, al caer la noche, bajando del cerro con una llamita cargada. –Alcchi, le dijo el Achachila, llévate esto. Pero no vas a ir más arriba. Procura llegar a tu estancia antes de que amanezca. Contento y muy agradecido se bajó.

El amanecer lo sorprendió en medio camino. La llamita no pudo andar más.–Se resignó a descargar en el mismo camino

De la “Waska” de carga saltó una víbora y la llama dio media vuelta camino del cerro. Los

viajeros ya estaban transitando.–El indio se propuso descubrir el contenido de las cargas y se dijo: “Si al abrir me sucede algo, gritaré y me auxiliarán los caminantes.–Encontró riquezas en las cargas.–Como estaban muy pesadas, llamó a otros para que le ayudaran a llevar a su casa, diciéndoles que les retribuiría magníficamente, y así lo hizo.

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