Las imágenes de Dios y su repercusión en los jóvenes.

LAS IMÁGENES DE DIOS Y SU REPERCUSIÓN EN EL CAMINO DE FE DE LOS JÓVENES

Eclesalia, 16 de enero de 2004

Tenemos que confesar que con frecuencia no hemos encontrado los mecanismo de transmisión de la imagen del Dios relacionado con la vida de cada día de los jóvenes”. Joseph Mascaró.

Francesc Torralba, profesor de la Universitat Ramon Llull, de Barcelona, ha presentado una nueva ponencia en el Fórum “Jóvenes, religiosidad y Evangelio” que ofrece el Centro Teológico Salesiano Martí-Codolar y el Instituto Superior de Ciencias Religiosa Don Bosco, de Barcelona.

Esta vez la conferencia ha estado centrada en la presentación de las imágenes más habituales que los jóvenes tienen de Dios en nuestros días. La propia experiencia universitaria del conferenciante y su relación con el mundo juvenil le sugieren algunas imágenes, no son todas, pero sí las más habituales entre ellos.

En la conferencia se ha centrado, de manera espacial, en las que cree más frecuentes y que no son las únicas imágenes de Dios.

Se podrían resumir en estas:

– La imagen del Dios cristiano, que ha sido hegemónica durante mucho tiempo, que subsiste aún en el mudo de los jóvenes, pero que ya no ocupa una centralidad en su experiencia religiosa. Esta imagen la unen al descrédito de las instituciones que la presentan. Si no tiene credibilidad el agente transmisor, la imagen de Dios la perciben deformada. En muchos de ellos, la imagen del “Dios legal” ya ha quedado postergada, dando paso al “Dios del Amor”. Pero, con frecuencia, a este Dios lo perciben como un “Dios a la carta”, es decir, seleccionan su rostro amable pero que no pone en tensión su vida, ni les crea conflictos. Y, además, es un Dios sin mediaciones: “Dios sí; la iglesia, como mediadora, no”

– La imagen del Dios como Principio Cósmico, como Energía. Una imagen que fue hegemónica en otros tiempos pero que subsiste aún entre los jóvenes. Es la imagen de un Dios amoral, sin ley, irrelevante en la vida personal. Un Dios que no siendo “persona” no hace que cambie la vida del joven ni crea una relación con él. Por eso toda clase de oración resulta absurda. Es un Dios discutido por la ciencia que podría ser también una “hipótesis inútil”, pero que deja abiertos algunos resquicios hacia el más allá. Viene a ser como el “Dios-relojero” que crea el mundo como quien hace un reloj y que funciona mientras Dios quiere, pero desentendiéndose del reloj. Así, viene a ser un Dios impersonal, apático, sin deseos, que ni ama ni condena. Resulta absurdo hablar del Dios-Amor.

– Otra imagen que los jóvenes se forman de Dios tiene relación con un Dios-panteísta o como el Dios-Tierra. Una imagen que va extendiéndose de forma notable. Dios es el conjunto de lo real, lo es todo. De manera especial es el “Dios de la Naturaleza”. Por eso crea en los jóvenes una sensibilidad ecológica, de manera especial entre los que viven en las grandes urbes. Un Dios con dimensión impersonal, pero con apariencia femenina. El amor a ese Dios se traduce en amor a la Tierra y lleva al joven a la huida de la ciudad, a una eco-sensibilidad, a una ecolatría y a toda clase de reivindicaciones ecológicas.

– Otra imagen queda marcada por el politeísmo mediático, con la divinización de figuras humanas del mundo del deporte, del cine, de la música… etc. que tiene fuerte presencia en los medios de comunicación. Son los nuevo dioses que se deben imitar, a los que se adora con devoción y provocan un fetichismo, roles de comportamiento y formas sociales para los que no se escatima ninguna clase de “sacrificio personal” con tal de conseguir su imitación. Pero en el fondo son dioses que destruyen la persona, que provocan una falta de criticismo, inducen a un seguidismo gregario que no admite disensión. Y al fin, esos ídolos acaban devorando a sus víctimas, produciendo un sentimiento de gran frustración.

– No se puede olvidar una imagen que viene de otros tiempos pero que en la actualidad es cada vez más emergente, y más desde el “11 S”. Es la imagen del Dios del Islam. Una imagen prejuzgada negativamente por intereses occidentales y que se va extendiendo con el gran flujo migratorio a partir de la gente proveniente de la inmigración de países que profesan esta religión. Un Dios que se presenta con una imagen intolerante, belicista, el de los terroristas y de los ignorantes.

– Otra imagen que viven los jóvenes es la imagen negativa de Dios: el Dios como obstáculo a la libertad humana, el Dios obstáculo a mis deseos, el que frustra mi felicidad y mi crecimiento, y quiere amargar mi vida, el Dios obstáculo para la paz. Ha recordado en este momento la frase de Hans Kung: “no habrá paz en el mundo si no hay paz entre las religiones”. Es por tanto, un Dios irrelevante que, en todo caso, lleva a un antiteismo. Y, con una frase que resume esta vivencia de Dios, afirman: “¡Jesús, sí; Buda, sí; pero Dios, no; la Iglesia, nunca!

– Acaba la ponencia presentando la situación juvenil de la ausencia de una imagen de Dios, en función de un pragmatismo, una inmediatez, en un ambiente materialista. Es el “adiós a Dios”. En bastantes casos es fruto de una educación religiosa, sobre todo en la infancia, en la que la imagen de Dios era empírica y no se relacionaba con la vida. En más de un caso, no obstante, se constata una nostalgia de Dios en los jóvenes, aunque sea de forma inconsciente. También es cierto que esta situación juvenil posibilita extraordinariamente una nueva experiencia de Dios.

Hoy resultan imprescindibles las actitudes de silencio, de escucha y de coherencia.

Una vez acabada la ponencia, en el dialogo se entró en actitudes prácticas de cara a una acción educativa fin de que este Dios de los cristianos seduzca a los jóvenes. De manera especial se destacó que frecuentemente no hemos sabido encontrar los mecanismos de transmisión de la imagen del Dios de los cristianos, con la necesidad de relacionarlo con la vida. En muchos de los jóvenes hay una nostalgia de Dios, aunque la imagen presentada no les satisfaga. Esto ofrece muchas posibilidades para una  espiritualidad juvenil.

Conviene recordar  la presentación que Jesús hace de su Dios tampoco fue comprendida. Se cree que sólo por unos pocos y que eran personas irrelevantes en un gran imperio romano. Y que imbuídos por profecías escriturísticas pensaban que tuvo que padecer la cruz.

¿Qué hará creíble la imagen del Dios de los cristianos – se preguntaba?

Para una minoría, la coherencia personal e institucional.

Pero para una mayoría el “proceso de escucha”. No hay experiencia de Dios si no hay actitud de silencio y de vaciamiento personal. Esto debe tenerse muy en cuenta en un proceso de iniciación. No se trata de decir muchas palabras sino de provocar actitudes de silencio, de escucha y de coherencia personal.

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