Derechos H Conceptos Generales y breve historia. Benetti

LOS DERECHOS HUMANOS: CONCEPTOS GENERALES

Lic. Santos Benetti

1.Existen muchas definiciones o conceptos de derechos humanos.


Como idea central, podemos decir que los derechos humanos son aquellas exigencias o reclamos que surgen de la propia situación y esencia del ser humano como tal, o sea, de sus NECESIDADES FUNDAMENTALES, sea hombre o mujer, adulto o niño, de cualquier raza, cultura, religión o nacionalidad.

O sea, es un poder o facultad de actuar en determinado sentido o para exigir determinada conducta a otro, sea una persona o una institución.

Los DH pertenecen, pues, a la persona humana, al ser de cada uno. Por eso,deben ser respetados, protegidos y promovidos por todos, especialmente por las autoridades gobernantes.

Estos derechos son, en primer lugar,

universales, pues no hacen excepción con ningún ser humano, cualquiera sea su condición.

Son, además, derechos inalienables, que no pueden ser despojados por nadie, e

imprescriptibles, que nunca pueden caducar en forma temporal o total, aunque algunos de ellos pueden se restringidos en algunas situaciones determinadas por la ley, como en el caso de los delincuentes que son privados de su libertad.

2.Los DH no dependen, por lo tanto, de la voluntad del Estado u otra autoridad, sino que nacen de la misma esencia de ser personas humanas con determinadas y universales Necesidades; y son anteriores a toda legislación positiva, existiendo aún cuando no tengan apoyo en la legislación estatal, o ésta sea contraria a los derechos humanos, como sucede tantas veces.

Por lo tanto, allí donde hay una necesidad humana esencial, allí hay un derecho a exigir que dicha necesidad sea satisfecha.
De allí su importancia como resguardo de la dignidad humana, en cualquier circunstancia histórica..
Al ser un derecho, siempre hay otro que está obligado a respetarlo y cumplirlo.

En primer lugar, el Estado como garante de estos derechos; pero también los padres con relación a los derechos de sus hijos, o los educadores con los educandos, y, en definitiva todos tienen la obligación de respetar los derechos de los demás.

En algunos casos, se da colisión entre derechos de unos respecto a los derechos de otros, como el derecho de protestar en la vía pública obstaculizando el derecho de otros de circular libremente.

Por tanto, los derechos no son algo de ejercicio individualista, sino que contemplan las relaciones sociales y los derechos de los demás, exigiendo en muchos casos algún camino de solución a través de consultas, mediadores o jueces.

Por lo tanto, hablamos de derechos que tienen que ser reconocidos y respetados en la práctica y no solo en la teoría o en los papeles; y al mismo tiempo, conocidos por todos y promovidos en una acción educativa y social.

Este reconocimiento y respeto debe darse no solo en el interior de cada Nación sino a nivel internacional, algo que en la práctica dista mucho de cumplirse, como es el caso de los extranjeros, inmigrantes, refugiados, exilados, prisioneros, etc.

3. Tales derechos suponen una sociedad democrática fundada sobre esos derechos, que los tutela, respeta y desarrolla.

El Estado democrático es la garantía de que tales derechos serán respetados y promovidos, en

igualdad de condiciones para todos y sobre la base de

dignidadlibertad de la persona., respetuosa. a su vez, de los derechos de los demás.

Los Derechos Humanos se fundamentan en la propia naturaleza humana y en la dignidad de la persona, como esenciales e inherentes a su naturaleza y dignidad.

Desde el punto de vista religioso, las religiones los fundamentan en la dignidad de la persona como imagen de Dios; y los filósofos elaboran otros conceptos, todos orientados a subrayar la dignidad de la persona, la igualdad entre todos, la autoestima y la libertad.

En consecuencia, los DH constituyen hoy, a nivel universal, un verdadero código ético que regula las conductas humanas, tanto a nivel personal, como ínter sujetivo y social.


Por primera vez en la historia, todas las naciones del mundo se han puesto de acuerdo en un código de normas y conductas, reconocidos por todos, cualquiera sea su cultura, raza o religión.

Y es un código de constante aplicación aún en la vida cotidiana, pues significa el respeto al otro y el respeto a toda norma de convivencia.

4.Digamos, finalmente, que la mayoría de los DH se refieren a los derechos de cada persona o individuo, pero también existen derechos colectivos referidos a grandes comunidades, como son las aborígenes de cada país o Continente, las culturas y religiones, los discapacitados, enfermos de Sida, etc.

Es decir, los DH protegen la vida digna de personas y comunidades. Y, por supuesto, los DH de los Estados, sobre todo el de autodeterminación y libertad política; derechos que fueron enunciados y reconocidos tras largos siglos de colonialismo y opresión por parte de los imperios de turno.

En definitiva, este conjunto de DH, enunciados en múltiples documentos, conforman una especie de nueva utopía que se propone la humanidad entera.Recordemos que “u-topía” significa algo que ahora no tiene lugar, pero que deseamos que se haga realidad. Si se los cumple, podremos arribar a una humanidad mucho más digna y feliz.

El problema, pues, no es tanto el de enunciarlos (algo de por sí muy importante) sino el de cumplirlos y llevarlos a la práctica.

Breve historia de los derechos humanos

5.Desde siempre las sociedades humanas respetaron ciertos derechos elementales para la convivencia (aunque no se habló de “derechos humanos”), al menos para sus integrantes (los “prójimos” o cercanos) o para los ciudadanos con derechos plenos, como sucedía en Grecia, en Roma y en las monarquías europeas de siglos posteriores. Así se excluía a los extranjeros, a los prisioneros y esclavos, a las mujeres y a las clases populares.

Esta categoría de personas llevaba, en cambio, todo el peso de las obligaciones y de las obediencias.


Todas las legislaciones antiguas, como la tan conocida de los Diez Mandamientos (hacia el año 1200 antes de Cristo), derivada del Código mesopotámico de Hamurabi y de otros códigos del Medio Oriente y Egipto, suponían ciertos derechos que debían ser respetados, sobre la vida, la propiedad, la esposa, la verdad y sinceridad en las relaciones, y aún sobre los extranjeros y esclavos.

Derechos que, demás está decirlo, eran redactados por los varones de la clase alta y a su beneficio, pues eran los únicos que detectaban el poder, tanto en el orden político, como militar, social y aún religioso.

Mujeres, esclavos y niños conformaban un estrato social netamente inferior, aún en la legislación bíblica, considerada como más humanitaria.

Eran sociedades “piramidales”, pues el poder (y los derechos correspondientes) descendían en forma vertical desde Dios o los Dioses, quienes los conferían a sus lugartenientes, el rey, el sacerdocio, la nobleza y los guerreros, los que, a su vez, lo ejercían sobre el resto de la población, cuyo último escalón eran los esclavos, privados de todo derecho y considerados como simple mercancía o animales de carga.


Por lo tanto, los “derechos” no surgían de la dignidad de la persona o de la naturaleza humana, sino como concesiones del poder absoluto de los dioses y de sus lugartenientes, el poder estatal y religioso, constituidos como legisladores por derecho propio.

Por supuesto que existían diferencias entre una cultura y otra, pero el esquema central siempre era el mismo. La Edad Media, con influencia determinante del cristianismo y de la Iglesia, no modificó esta concepción, y aún en muchos casos la agudizó.

Avanzada la Edad Moderna, se introducen importantes cambios logrados tras una sangrienta lucha revolucionaria entre quienes detentaban el poder absoluto (nobleza y alto clero) y los excluidos, que constituían más del 90 por ciento de la población.

6.Las primeras declaraciones explícitas de derechos humanos universales fueron proclamadas, en primer lugar, por los Estados Unidos en 1776 (tras lograr su independencia en la guerra contra Inglaterra);

luego en 1791 por la cruenta Revolución Francesa (iniciada en 1789) con el nombre de Derechos Universales del Hombre, declaraciones posteriores a la de Inglaterra en 1689,que limitaba los derechos exclusivos de la monarquía absolutista inglesa.

Pero fue la revolución francesa la que universalizó este concepto, al menos en Europa y en las colonias de América que fueron logrando su independencia 20 años después.Estas declaraciones insistieron preferentemente, como era de esperar, en la libertad del poder absoluto (de allí el nombre de “Liberalismo” a la ideología que la proclamaba y defendía, un liberalismo individualista), en la autodeterminación del pueblo (democracia) contra el despotismo y en la igualdad ante la ley, eliminándose los privilegios de la nobleza.

Son los derechos de primera generación, especialmente los derechos civiles, políticos e individuales, tal como aparecen en el art. 14 de nuestra Constitución. Son los derechos a la vida, a la libertad, a la propiedad, a la nacionalidad, a la libre circulación, al comercio, a la instrucción, al sufragio, a la asociación y participación política, a peticionar y legislar, etc.


Luego, por influencia del socialismo frente a la crisis social de la industrialización y gracias a las luchas obreras, se conquistan los derechos sociales o de segunda generación, como el art. 14 bis de:nuestra Constitución. Son los derechos al trabajo y al salarios justos, a la seguridad social, a la salud, vivienda, alimentos, a sindicarse y agremiarse, etc.

Finalmente ya en estas décadas, surgen los derechos de tercera generación, como los derechos a la paz mundial, al desarrollo económico sustentable, a un ambiente sano; los derechos de autonomía de los pueblos aborígenes y sus culturas, los derechos del niño, de la mujer, etc.

Y seguramente, con el tiempo y en nuevas circunstancias surgirán otros derechos.

Por lo tanto, los DH están ligados al desarrollo de la historia y de la conciencia ética de la sociedad.

Baste pensar en los milenios que fueron necesarios para abolir la esclavitud o considerar a la mujer en igualdad de condiciones con los varones, a pesar de que aún hoy y en numerosos países sigue vigente el viejo sistema.

7. Después de la Segunda Guerra Mundial (1945) surge una legislación internacional sobre los derechos humanos que se desarrolló en numerosos tratados, especialmente entre países europeos, y que culmina en la ONU con la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, seguida por Convenios internacionales sobre los Derechos Sociales, Políticos y Económicos, amén de Pactos y Tratados de Derechos Humanos de tipo continental en Europa, América y Africa.

La Conferencia Munidal de DDHH de Viena, 1993, actualiza la visión de 1948 e integra varios documentos y la relación existente entre DDHH, Democracia, Desarrollo y Paz.


– En estas declaraciones de Naciones Unidas se adopta definitivamente el nombre de Derechos Humanos (DDHH) dejándose de lado otros nombres como Derechos del Hombre, Derechos Individuales, Derechos de la Persona, etc.


– También fueron creadas Instituciones de Control, protección de los DH y denuncia de sus violaciones a nivel universal o continental, como
la


Comisión de Derechos Humanos (1946), el

Consejo de DH, el

Alto Comisionado para los DH (1993), la

Comisión Interamericana de Derechos Humanos, La

Corte Interamericana de DH, etc.


– Otras Instituciones de la ONU relacionadas con los derechos humanos y el desarrollo integral son:

PNUD (Programa de NU para el Desarrollo),

ACNUR (Alto Comisionado de NU para los Refugiados)

UNICEF (Fondo de las UN para la Infancia);

OIT (Organización Internacional del Trabajo),

UNESCO (Organización de UN para la Ciencia, Educación y Cultura),

OMS (Organización Mundial de la Salud),

UNIFEM (Fondo de las UN para la Mujer).

Muchos países, como el nuestro, no sólo firmaron estos tratados y convenciones, sino que los incorporaron,a su Constitución, tal como dice el art. 75.22 de nuestra Constitución.

La Constitución Argentina incorpora varios Tratados, Declaraciones y Convenciones sobre Derechos Humanos,y les da carácter constitucional y legal, en el artículo 75.22:

«Corresponde al Congreso… Aprobar o desechar tratados concluidos con las demás naciones y con las organizaciones internacionales y los Concordatos con la Santa Sede. Los tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes.

La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948),

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948),

La Convención Americana sobre Derechos Humanos , o
Pacto de San José de Costa Rica (1969);

El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966);

El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo (1966); La Convención sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948);

La Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial 1963);

La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (1979);

La Convención contra la Tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (1984);

la Convención sobre los Derechos del Niño (1989),

en las condiciones de su vigencia tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.

→El Lector puede leer los textos en nuestra sección de «Documentos Internacionales»


– A medida que pasan los años, surgen nuevas convenciones y surgirán otras, que, en muchos casos son letra muerta, algo que ya sucede con las anteriores, como las que se refieren a la eliminación de la pobreza (tantas veces anunciada), las relativas al medio ambiente o a la paz mundial, etc.

Seguramente que el mundo cambiaría si, al menos, se cumpliera el diez por ciento de tantos tratados suscritos por los presidentes de los respectivos países, pero que, no sólo son desconocidos por los propios gobernantes y por la ciudadanía en general, sino que son totalmente pisoteados con distintas “excusas”, como criterios de la globalización, exigencias de las empresas internacionales (siempre “crónicamente distraídas” en este tema), corrupción política generalizada, alusiones a la falta de presupuesto, etc. Lo cierto es que sobreabundan los documentos sobre tantos derechos humanos, pero la realidad social, económica y política del mundo se encarga de desmentirlos a cada paso y momento.

Más crece la pila de los documentos y más crece la desigualdad social, la discriminación de inmensos grupos sociales, la contaminación del ambiente natural, el despilfarro de los recursos naturales (como los bosques y el agua); la corrupción de la clase política nacional e internacional, los enriquecimientos ilícitos de políticos y funcionarios públicos, la desigualdad entre los salarios, los abusos de la policía, la violencia generalizada, la explotación de menores y mujeres, la expansión de la droga y el alcoholismo, las guerras injustas al servicio de compañías internacionales, la prepotencia de los países industrializados que disponen de armamento atómico, etc.


8.Por este motivo,es importante no restringirnos al estudio de los textossino hacer un esfuerzo real para ponerlos en práctica, al menos en el terreno local o comunidad municipal, lugar donde todos podemos participar y exigir de una manera perentoria nuestros derechos.

Si la ciudadanía y la gente en general toma conciencia de sus derechos, podrán exigirlos a las autoridades locales, provinciales y nacionales, y a los políticos en sus campañas electorales. Son derechos que hay que exigir y no, limosnas que hay que agradecer.Y esta exigencia supone la capacitación y organización de la comunidad para que pueda presionar con todos los medios legítimos, recurriendo incluso a la desobediencia civil si llegare el caso,o al juicio político o a la destitución de gobernantes que violan sistemáticamente los derechos humanos enunciados en la Constitución, sobre la cual juraron fidelidad al pueblo.

Nadie nos regalará estos derechos (y si los regalan, habrá que desconfiar…)


Algunos de ellos, y son los principales, se los ganó en los campos de batalla (como la autodeterminación y la libertad del dominio extranjero), en las luchas sociales (muchas de ellas sngrientas) y en la tarea concientizadora del pueblo, pues no podemos olvidar que estos derechos humanos universales se contraponen a los privilegios de dirigentes políticos y sociales, incluso religiosos, y a todo un sistema económico que busca sus intereses y beneficios a cualquier precio.

La lucha por los derechos humanos es cualquier cosa menos una actividad ingenua…

Si tanto cuesta reconocerlos e implementarlos, es porque existe mucha gente interesada en rechazarlos, incluso los propios gobernantes elegidos democráticamente, algo que la historia se encarga de demostrar en estos largos siglos.

No hace falta recordar que los blancos europeos hasta llegaron a proclama,la falta de razón y de alma de negros e indígenas, o la incapacidad natural de los obreros y de las mujeres para votar u ocupar puestos políticos., algo que recién ahora ocurre y sólo en algunos países.

La historia de nuestro Continente y de nuestro país en particular, es testigo de esta larga lucha que costó sangre, prisiones, torturas, exilio forzoso y todo tipo de injusticias.

Y pensar que a penas se exigían los mínimos derechos.

Envía un Comentario del Artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *