Escuela que vive los Derechos Humanos. Propuesta integradora. S Benetti

ESCUELA QUE VIVE LOS DERECHOS HUMANOS
Una propuesta integradora

Lic. Santos Benetti 


Aconsejamos una LECTURA de los numerosos DOCUMENTOS sobre Derechos Humanos, en particular
La DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DDHH, 1948.

Al hablar de derechos humanos, necesitamos encontrar su fundamento, su por qué, su razón de ser.

No basta que sean proclamados por las Naciones Unidas, algo externo a cada habitante del planeta, externo y muy tardío en el tiempo. Necesitamos un fundamento relacionado con la misma existencia del hombre, con su origen, con su interioridad, con su ser profundo, y con la totalidad de su ser y del sentido de su vida..

O sea, un fundamento ético universal y prioritario.

Tratar de los derechos-deberes humanos es tratar de la Ética, de un modo de ser y vivir en el mundo,
una forma de ser con nosotros mismos y con todos los seres del universo.

Ese es el recorrido que vamos a hacer.

Desde esos fundamentos debemos

– diseñar un estilo de  comunidad educativa

– que viva los derechos humanos en la cotidianidad,

– en su estructura y en todas sus instancias,

– como un modelo ético de convivencia. 

Como sabemos por  la evolución cósmica (cuadro siguiente), el ser humano se halla en la tercera gran etapa de esa evolución que se inicia hace unos 15.000 millones de años en el big bang y se prolonga en el proceso cósmico de la formación de las galaxias, estrellas y planetas, continuando con el origen de los seres vivos (hace 3.500 M de años) y su organización para desembocar en el ser humano (hace unos 100.000 años) y quizás en otros seres inteligentes que desconocemos.

El Universo aparece como una gran familia originada del mismo huevo, de tal modo que todos los seres están constituidos por los mismos elementos aunque con distinta organización.
Desde el helio y el hidrógeno hasta la conciencia humana… todo se origina por un mismo proceso, cuya trayectoria continúa hasta su desenlace final dentro de algunos millones de años.

El Universo es como un gran árbol originado en la misma semilla y cuyo tronco se fue ramificando primero en seres inanimados y seres con vida, y
éstos a su vez en monocelulares y policelulares, y
éstos en vegetales y animales; los animales en invertebrados y vertebrados,
estos últimos con una rama de mamíferos-simios que cristalizan en el ser humano.
Esta unidad del Universo, a pesar de su múltiple diversidad, hace que los seres humanos no solamente formemos parte del mismo sino que debamos asumir nuestra responsabilidad en su conservación y su perfeccionamiento.

EVOLUCIÓN CÓSMICA


Sobre datos de Isaac Asimov (Plaza Janés, Barcelona)

 

15.000 M de años
10.000
5.000
4.500
4.000
3800-2000 
Big Bang. Inicia expansión del Universo.
Galaxias en expansión.
Sistema solar.
Formación de la tierra.
Evolución química. Moléculas de ARN.
Comienzo de Océanos 
3.500
2.000
1.000-800 
Inicio de la vida. Virus. Microesferas. Células procariótidas
.Bacterias. Mitocondrio. Ribosoma.
Comienzo de Atmósfera (Oxígeno en la Adm.) 
800

600
500
400 

Poríferos, celentéreos, esponja, medusa, equinodermos. Multicelulares
Moluscos, anélidos, artrópodos (langosta),  (invertebrados)
Inicia vida animal em el Mar
Peces, tiburones, anfíbios. Renacuajos, caracoles. Animales de tierraInsectos (primeros vuelos). Primeros vegetales terrestres
360-285
245
225 (triásico)
190 (jurásico)
135 (Cretáceo)
65 
Primeros cocodrilos.
Serpientes. Lagartos.
Reptiles mamíferos. Tortugas. Mmíferos. Vertebrados
Dinosaurios. Cocodrilos.
Reptiles. Aves que vuelan. Murciélagos.
Extinción de grandes reptiles. Marsupiales, comadrejas 
60 (paleoceno)
50-40 (Terciaria)
35
15-10
10-5 (Cuaternaria)
4-2 
Canguros, musaraña.
Grandes mamíferos, rinocerontes. Monos (mono egipcio)
Mono Procónsul (primitivo)
Caballoides (Plio Hippus)
Monos Primates.  (orangután, gorila, gibón)
Ni mono ni hombre: Australopithecus Africanus. Lucy. Erguidos
2
1, 5
250-100 mil años
40
30
10 
Homo habilis.
H de Java (Pithecantropus= hombre-mono, erectus)y de Pekín.
Inicios Homo Sapiens. H. de Neandertal (Alemania)
Homo Sapiens Moderno: África, Europa, Asia.
H. Cromagnon (Francia). Prehistoria. Edad de Piedra.
Civilización. Agricultura y Pastoreo. Migraciones a las islas y hacia América (de Norte a Sur) llegan hacia 8000. 
4000
3000
2000
1728-1686
1000
753
500-400
300 
Reinos sumerios de Mesopotamia.
La Escritura. La Historia. Inicio de Imperio Egipcio
E. de Bronce. Las Pirámides.
Hammurabi, rey de Babilonia. Su código. Epoca de Abraham.
E. de Hierro
. El Exodo hacia 1200. Reino en el 1000.
Fundación de Roma. Etruscos. Asirios.
Cultura Griega e Imperio Persa.
Imperio Helenista de Alejandro Magno.
Redacción final de Biblia 
0
476 d.C
1300-1400
1453
1789
1939-45
1950 
Nacimiento de Jesús. El cristianismo. Imperio Romano.
Caída de Roma. Edad Media.
Cultura de Mayas, Aztecas, Incas.
Cae Constantinopla. Renacimiento. Edad Moderna. América.
Revolución Francesa. E. Contemporánea. Industrialización.
Segunda Guerra Mundial. Bomba Atómica.
Posmodernidad 

En este macro proceso encontramos el fundamento último de los DEREHOS HUMANOS (DH), expresión a su vez de una Ética asumida por todos los pueblos:

la integración responsable y armónica del hombre en sus tres dimensiones o círculos, de mayor a menor:

a) lo cósmico o natural,

b) lo biológico,

c) lo específicamente humano o social

De esta triple relación del ser humano surgen tres grupos o niveles de Deberes y Derechos, conformando lo que podemos llamar tres niveles éticos:

a) ética cósmica

b) ética biológica

c) ética social

A)  EL HOMBRE, SER CÓSMICO. ARMONÍA CON LA NATURALEZA

El cosmos  aparece en un gran y misterioso proceso que avanza en el tiempo y en el espacio, no de una forma caótica sino regido por determinadas leyes universales que le permiten crecer en armonía, de lo contrario puede acaecer un  des-astre (desinteligencia de los astros), el “caos” que se opone al orden del “cosmos”.

Pero al mismo tiempo no es un cosmos perfecto ni acabado, sino que se está haciendo en constante bipolaridad: con orden y desorden, construcción y destrucción… en constante evolución… hacia dónde?

Desde la física cuántica, sabemos que se tata de un universo misteriosamente interconectado como un gran organismo…en el que las partículas subatómicas (cuantum) son los ladrillos con los que se construye absolutamente toda la realidad, incluida la humana.

Somos parte de un todo y sin ese todo no tenemos explicación de nuestra existencia.

Tenemos ya una primera aproximación a una ética original: la búsqueda de la armonía de los múltiples y distintos componentes (astros, vivientes, humanos), de acuerdo a ciertas leyes, asumiendo la condición bipolar…

También el ser humano está sometido a ese gran proceso, no está afuera del cosmos, es parte integrante de él.
El hombre es el cosmos evolucionado que toma conciencia de sí mismo.

Somos la conciencia del universo, su pensamiento, su color, su sonido;por eso el universo tardó cerca de 15 mil millones de años en la construcción de un cerebro humano.

Somos parte del universo y al mismo tiempo sus “creadores” mediante la percepción sujetiva y relativa del mismo. Un cosmos interpretado desde nuestra mirada individual y cultural, y desde las muchas miradas culturales.
Y también somos quienes podemos modificar a la naturaleza cósmica mediante la tecnololgía, la ciencia  y el trabajo.

Hoy la nueva ciencia  ve al hombre inmerso en una Unidad y relacionado con todo el Uni-verso, y como último eslabón conocido de la evolución energética que comenzó hace 15 mil millones de años.

El hombre como polvo de estrellas que ha adquirido dos cualidades esenciales y distintivas:
– conciencia (con un cerebro privilegiado de aproximadamente 1 kg y medio) y
– creatividad en libertad, que le permite escaparse de la pura vida automática e instintiva y crear esta maravillosa cultura en 40000 años o más.

El hombre como conciencia creativa del universo.

El hombre, parte del universo que toma forma en su cuerpo físico y también en su mente psíquica como una unidad.
Cuerpo-materia que se transforma en energía-psiquis.
El hombre como cuerpo psíquico o cuerpo espiritualizado.

Por lo tanto, lo material y lo psíquico no se oponen sino que se complementan, pues son las dos caras o aspectos bipolares de la misma realidad cósmica; lo psíquico emerge de lo físico, y lo físico se manifiesta también en lo psíquico.

Un hombre cuya evolución aún no ha terminado, que se pregunta de dónde viene pero también hacia dónde va, con una historia indisolublemente unida a la historia del cosmos en la vida y en la muerte.
Nacimos con el cosmos y con él moriremos.

En este primer plano o círculo cósmico:

– somos todos iguales, sin diferencias entre ricos y pobres, blancos o negros, con los mismos elementos que conforman nuestro cuerpo (oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, calcio, agua, fósforo, potasio, hierro, yodo, etc. etc.),

– con las mismas necesidades fundamentales,
– y con los mismos derechos y deberes.
Necesidades, derechos y deberes que analizaremos oportunamente en los artículos d y e.
Nadie se salva ni se destruye solo.

Por lo tanto: con los mismos principios éticos.
Estamos en unión con el cosmos, la madre original, no como simples observadores sino como parte integrante de esta gran familia.

Y Somos responsables de nuestro macro-cuerpo-cósmico… hoy en deterioro constante…

Somos cosmos, y nuestro cuerpo psíquico es un micro-cosmos, polvo de estrellas evolucionado, materia y energía en constante interacción,
necesitados de los elementos del cosmos (oxígeno, agua, etc) para vivir.

Ahí aparece nuestro primer derecho y primer deber:

derecho a existir con nuestra estructura cósmica (natural) utilizando los insumos que el mismo cosmos nos proporciona (agua, oxígeno, calcio, etc.), y

deber de cuidar ese ambiente sano para nosotros y otras generaciones. Deber de cuidar y cuidarnos.

Sin ese derecho morimos al instante;
sin ese deber nos destruimos y comprometemos la vida de las futuras generaciones.

Ese primer derecho y deber que lo ejercemos desde nuestra concepción y nacimiento, fue tardíamente reconocido por la ONU y por nuestro país como “desarrollo sustentable”, ya que las naciones eran inconcientes aún de la destrucción cósmica que ellas  mismas habían provocado especialmente en los últimos siglos.

DOCUMENTO 1 SUSTENTABILIDAD Y MEDIO AMBIENTE  

” Sustentabilidad significa satisfacer las necesidades de las generaciones actuales
sin comprometer la capacidad y las oportunidades de las futuras.
De esta manera implica equidad tanto intra-generacional como inter-generacional.…” (PNUD, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 1998)

– Así lo reconoce el Art. 41 de la Constitución Nacional Argentina:

“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo…”

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente, celebrada en Estocolmo en 1972,
proclama que

El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea, el cual le da el sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente,
y elabora algunos principios a tenerse en cuenta:

“Principio  2: Los recursos naturales de la Tierra, incluidos el agua, la tierra, la flora y la fauna, y especialmente muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa planificación.

5: Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y se asegure que toda la humanidad comparta los beneficios de tal empleo.

En función de estos y otros principios similares, se insta a los gobiernos a planificar una acción efectiva para evitar la contaminación y preservar el medio ambiente, haciéndose también una acción educativa con la ciudadanía.

– Hacia finales de la década de los ´80 toma forma el concepto de desarrollo sustentable-sostenible que considera al ambiente como un componente del desarrollo, y se consagra definitivamente el 14 de Junio de 1992 en la Conferencia de Rio que continúa la temática de Estocolmo y aprueba la denominada Agenda 21, un programa de acción que los gobiernos, los organismos internacionales de cooperación para el desarrollo y los grupos del sector privado que participaron, firmaron.

Según la Agenda 21 la conservación y gestión de los recursos para el desarrollo: comprende  protección de la atmósfera, la lucha contra la deforestación, la lucha contra la desertificación, atención de las necesidades agrícolas sin destruir las tierras, gestión ecológicamente racional de la biotecnología, protección de los recursos oceánicos, protección y administración de los recursos de agua dulce,   utilización segura de los productos químicos tóxicos, gestión de los desechos peligrosos, búsqueda de soluciones para el problema de los desechos sólidos,   gestión de desechos radiactivos

La Cumbre de Copenhague de 1995 se compromete a
“Velar por que, de conformidad con  la Agenda 21 y los distintos acuerdos consensuales… de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el desarrollo sostenible y el crecimiento económico sostenido de base amplia respeten la necesidad de proteger el medio ambiente y los intereses de las generaciones futuras.

El sistema natural precede al hombre y al sistema social en miles de millones de años.
A su vez, todo sistema social se desarrolla en un espacio biogeofísico (la biosfera) que es el hábitat del hombre. Cada sociedad humana establece una relación diferente con la naturaleza: aprovecha distintas porciones y aptitudes de la misma. Estas porciones, de las que extrae un beneficio económico, se denominan recursos naturales. ”

  1. PENSEMOS EN UNA ESCUELA Y EDUCACIÓN EN ARMONÍA CON EL COSMOS

En consonancia con las reflexiones del punto anterior, imaginamos que se trata de  una escuela y una educación con estas caractrísticas:

– Abierta al cosmos, que vive la naturaleza, con asombro, curiosidad y amor
– Y que refleja el cosmos, que crece y se expansiona en armonía pero con tensiones y constante bipolaridad (salud y enfermedad, conocimiento e ignorancia, verdad y error, orden y desorden)

– Escuela que piensa y elabora una educación en armonía con el cosmos, con nuestra naturaleza ambiental y corpórea, con leyes que impidan la autodestrucción, con previsión del futuro

– Con leyes que no provienen de afuera sino de la misma esencia de las cosas y del diálogo de la comunidad, leyes (normas de convivencia) que desarrollan la vida, y al mismo tiempo la protegen.
Leyes que nacen de los valores que la comunidad elige como propios.

De ese proceso y de estos valores surgen los derechos y deberes

– Con una concepción holística y compleja del universo, por tanto de la ciencia, de la antropología y de la educación. Es el final de todo reduccionismo y de toda arbitraria separación de los elementos que deben estar unidos.

Es la relación de lo físico (macro y cuántico) con lo psíquico y social, de lo humano con lo cósmico,
de lo individual con lo universal.

En la búsqueda de un sentido a la vida y al universo todo.

Esa es  la tarea de cada hombre y de la comunidad humana a lo largo de toda su existencia:
armonizarse consigo mismo (cosmos interior), con la creación toda y con sus semejantes.

A esto llamamos la Sabiduría de la vida.

Podemos llamarla “Etica cósmica”: vivir en armonía en un mar de bipolaridades y diferencias de millones de seres.

– De esta visión integral surgen en la Escuela los Temas de conocimiento y asombro (las asignaturas) que expresn aspectos del cosmos y de su constitución y sus leyes:

la cosmología y astronomía, la física macro y física cuántica: leyes del macro y microcosmos ; geografía y ciencias naturales: el medio ambiente; las matemáticas y geometría con sus leyes organizadoras, leyes sobre el tiempo y el espacio, etc. Biología, anatomía, fisiología, psicología: el ser humano sicocomático como parte del universo…

– Y el desarrollo de los grandes Sentimientos, Emociones y Actitudes que deben acompañar al proceso educativo y que son la base de las expresiones y conductas ética:

.   amor a la naturaleza, cuidado y protección de la misma;

.   amor y cuidado de nuestro ser cósmico integral (cuerpo psíquico), salud integral, higiene corporal y ambiental. El amor a uno mismo y a la propia vida, principio básico de toda ética.

.   asombro ante la estética del cosmos que deriva en  la estética de la casa familiar y de la escuela.
Casa y Escuela, nuestro hábitat, reflejo de la armonía del universo, de su belleza, de su silencio, de sus sonidos y colores. Qué importante un hábitat agradable, bello y placentero!

Estos sentimientos profundos son la base de las actitudes éticas que hay que desarrollar en la educación.

Para estos puntos:

Analizar con los educandos las variadas formas de cuidar el medio ambiente, la flora y fauna, el agua y el aire, comenzando por la propia casa, barrio y escuela.

– De cuidar y preservarlo ya que muchos elementos del medio ambiente no son renovables, por ejemplo, el agua, la tierra fértil, los bosques, etc.

– Conocer nuestro cuerpo y los cuidados necesarios para mantener la salud con  higiene, alimentación sana, ejercicio corporal y aprendizaje intelectual, etc.
Ver esto según las diversas edades, sexo y ambiente cultural.

– Desarrollar  la reflexión y meditación, desde la interioridad, algo tan descuidado en Occidente.

Mirar para adentro y encontrarnos con lo más profundo de nuestro ser, ser que se refleja y es parte de un inmenso cuerpo que contiene a nuestro cuerpo-psíquico-espiritual.

Que los educandos aprendan a observar, a admirar, a comtemplar, a sentir, a sentir que sienten, a quedarse en silencio contemplando, a mirarse a sí mismos, a sentirse integrados con toda la naturaleza cósmica y humana.

Esto requiere:

Una educación en la complejidad (la realidad natural y cultural es compleja) 
con trabajo en equipo, inter-terdisciplinario,
en diálogo constante,
en una tarea creativa,
con un proceso de unificación e integración de los conocimientos y experiencias.   

DOCUMENTO 2       PLANTEAMIENTO ACTUAL DE LA CIENCIA

Transcribimos algunos textos del Capítulo 1 “El mito de la ciencia objetiva” de Fernando Schwarz en “Mitos, Ritos, Símbolos” (Editorial Biblos, Bs As 2008). 

Hoy se ha superado la ciencia europea y blanca, racista y colonialista, racionalista y positivista, y nos hallamos con una nueva ciencia que ha superado el mito de la ciencia objetiva, pues La nueva visión de la realidad se basa en una conciencia de la interdependencia esencial de todos los fenómenos, físicos, biológicos, psicológicos, socioculturales o espirituales. (Fritjpf Capra).

Al mismo tiempo se sabe que la masa y la energía se invierten en formas intercambiables y el principio de causalidad ha perdido parte de su validez, pues el hombre se ve inmerso en un crisol, donde se agitan las múltiples frecuencias de una misma energía  (Max Guilmot)

No somos un simple observador sino un verdadero participante en esto que observamos y representamos. Las leyes físicas son leyes de la materia y de la mente, y no leyes de la materia sola (Charon)

Por eso los mensajes de unidad del universo de las antiguas sabidurías de Oriente y Occidente, hoy son actualizados por las ciencias físicas y biológicas, que redescubren un universo complejo donde todo está en todo, así como la interferencia de lo que está arriba con lo que está abajo.

Nos alejamos cada vez más de la posición oficial del siglo 19 según la cual el hombre es un extranjero en el universo, y la aparición de la vida un fenómeno altamente improbable. Antes éramos los gitanos del Universo sobre el supuesto de que estábamos de más, de que somos un accidente en el cosmos. Actualmente, por el contrario, tendemos a pensar que somos los hijos del Universo, engendrados por él (Jaques Menod)

Por eso, dice Morin (Pensamiento Complejo), que aparece la nueva ciencia que deberá establecer la articulación entre la física y la vida, entre la complejidad microfísica y la complejidad biológica, entre lo viviente y lo humano. Es estimulante considerar el mundo, la vida, el hombre, como sistemas abiertos.

Por lo tanto lo viviente no es una simple máquina, pues el mundo es un conjunto complejo, un sistema de relaciones e integración. Así, la visión del universo cerrado, compuesto de estratos superpuestos evolucionando de forma paralela, sin interferencias convergentes, está a punto de romperse en añicos.

Ya no ignoramos que ninguna teoría, incluyendo la científica, puede agotar la realidad que está condenada a quedarse abierta, inacabada. La era de la teoría abierta, multidimensional y compleja ha comenzado (Morin.)
El mundo fue al principio algo homogéneo y caótico que lentamente se fue organizando, por eso lo indeterminado, el desorden, el error se integran como factores eficaces de una organización superior o autoorganización.

Es decir, nada puede excluirse y todo lo que existe tiene un sentido que debe integrarse, sin exclusión, en la realidad. Incluso el error, el desorden, la sinrazón, forman parte constituyente de la vida y le son necesarios. Por lo tanto, el hombre no es pura racionalidad sino la relación compleja entre razón y sinrazón.

Y la armonía pasa  por la integración de los contrarios. Sin lo global que es lo único capaz de unirnos a lo universal, lo particular está desprovisto de sentido. Así, pues, hay una bi-unidad de materia y mente que constituye el mundo de lo viviente.Nada existe aislado.

Todos los constituyentes primarios de nuestro universo (los elementos de carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, por ejemplo) están relacionados entre ellos por medio de interacciones e interferencias.

Nuestro universo es una realidad compleja, dinamizada por la paradoja de los contrarios. Es el conjunto de las leyes universales que interrelacionan a los elementos invariables que constituyen la complejidad. Se trata más una noción de cualidad y de cantidad de interacciones entre los elementos que una simple cantidad de elementos.

La diferencia entre los elementos constitutivos (materiales) y los principios de organización (mentales) parece revelar la existencia de una biunidad materia-mente que constituiría el mundo de lo viviente.

Así la nueva ciencia redescubre la imaginación, única capaz de simbolizar, globalizar y asumir las contradicciones del universo.

Y si la razón se expresa por el concepto, la imaginación lo hace por el símbolo.Al descubrir este sentido complejo y profundo del universo y de la vida, tomamos contacto con la vieja sabiduría de los pueblos, con sus mitos y símbolos, sin que ello signifique creer en sus dioses.

Se trata de volver a enraizarnos en una visión eterna y renovada del cosmos: y eso es lo sagrado, lo profundamente religioso, y para ello necesitamos conciliar la mente con la imaginación profunda, la razón con los grandes sentimientos y el amor, la vida cotidiana con el sentido total de la vida.

No solo conciliamos tantos opuestos que conforman la totalidad, sino que buscamos el centro, ese lugar simbólico desde donde miramos tota la realidad y desde donde encontramos un sentido a  la vida y al cosmos

Hoy en día, tanto la ecología como la amenaza atómica nos hacen descubrir la fragilidad de los sistemas en los que vivimos. Asimismo, la toma de conciencia del proceso de complejidad creciente del universo, con el juego continuo entre lo real y lo potencial, nos hace comprender no solamente la fragilidad de nuestra vida cotidiana sino la del equilibrio cósmico de  la que las sociedades tradicionales tenían conciencia perfectamente. Si una sociedad humana llega a recrear de una manera conciente los principios de organización de lo viviente en el seno de su grupo, puede establecer, por resonancia, una comunicación conciente con los diferentes planos vibratorios de la creación”.

El diálogo estimulador del pensamiento complejo que Morin propone a todos los que, ya sea desde la cátedra o los ámbitos más diversos de la práctica social, desde las ciencias duras o blandas, desde el campo de la literatura o la religión, se interesen en desarrollar un método complejo de pensar la experiencia humana, recuperando el asombro ante el milagro doble del conocimiento y del misterio, que asoma detrás de toda filosofía, de toda ciencia, de toda religión, y que aúna a la empresa humana en su aventura abierta hacia el descubrimiento de nosotros mismos, nuestros límites y nuestras posibilidades.

Vivimos un momento en el que cada vez más entendemos que el estudio de cualquier aspecto de la experiencia humana ha de ser, por necesidad, multifacético.

En que vemos cada vez más que la mente humana, si bien no existe sin cerebro, tampoco existe sin tradiciones familiares, sociales, genéricas, étnicas, raciales, que sólo hay mentes encarnadas en cuerpos y culturas, y que el mundo físico es siempre el mundo entendido por seres biológicos y culturales.

Al mismo tiempo, cuanto más entendemos todo ello, más se nos propone reducir nuestra experiencia a sectores limitados del saber y más sucumbimos a la tentación del pensamiento reduccionista, cuando no a una seudocomplejidad de los discursos entendida como neutralidad ética.

Cuando nos asomamos a entender el mundo físico, biológico, cultural en el que nos encontramos, es a nosotros mismos a quienes descubrimos y es con nosotros mismos con quienes contamos.

El mundo se moverá en una dirección ética, sólo si queremos ir en esa dirección. Es nuestra responsabilidad y nuestro destino el que está en juego. El pensamiento complejo es una aventura, pero también un desafío.

NOTA: Todos los subrayados de los Documentos no son del original sino míos.

C) EL HOMBRE, SER VIVIENTE.  ARMONÍA CON LA VIDA

El Segundo círculo en nuestra evolución: la vida

Somos seres vivientes, de la familia biológica, hermanos de vegetales y animales.
La vida que no es la suma de elementos sino una especial organización o sociedad de componentes que tiene autopoiesis, capacidad de regenerarse y vivir indefinidamente reproduciéndose en otros.

Todos los seres vivientes son necesariamente sociales,  interrelacionados, altruistas y solidarios; no hay seres vivientes aislados, no existen individuos aislados como tampoco se nace aisladamente.

La ética tiene este principio biológico: cuidar y defender la propia vida y la de los “otros” de quienes dependemos necesariamente.

Sin armonía en esa organización social los seres vivientes se destruyen y mueren. La esencia de la vida es la intercomunicación en un conjunto armónico.
Pues  la Cosmovisión sobre el universo humano nos muestra que ella está coronada con la misma concepción ética, pues nos hace reflexionar en la condición humana como una naturaleza cuya evolución y realización está en el encuentro del ser individual con su naturaleza última que es el ser social.

Por lo tanto, si el desarrollo individual depende de la interacci6n social, la propia formación, el propio mundo de significados en que se existe, es funci6n del vivir con los demás.

El amor al prójimo comienza a aflorar entonces, en el entendimiento de los procesos que generan el fenómeno existencial de la conciencia de sí mismo, en  una expansión de los impulsos naturales de altruismo comunitario, precisamente como la condición necesaria de lo social, y no como un mandato de una supuesta naturaleza diferente de la nuestra.

El amor, o si no queremos usar esta palabra fuerte, la aceptación del otro junto a uno en la convivencia es el fundamento biológico del fenómeno social. Sin amor no hay socialización ni hay humanidad. (Maturana y Varela en documento 3).

Y como dice Fernando Schwarz (o.c.): El hombre no es resultado de un accidente, de un error o de un milagro, sino que su existencia estaba incluida o preexistente en el potencial de la manifestación de la vida. Además, se puede concebir que la organización en sociedad es una de las formas fundamentales más ampliamente extendidas, de forma muy desigual pero muy diversamente desarrolladas, de la autoorganización de los sistemas vivientes.

Desde entonces la sociedad humana aparece como una variante y un desarrollo prodigioso del fenómeno social natural; la sociología humana pierde así su singularidad. (Morin)

Los estudios de etiología confirman que ni la comunicación, ni el símbolo ni el rito son exclusivamente humanos sino que tienen raíces que se remontan a etapas lejanas de la evolución de las especies.

La especificidad humana reside en las características particulares de su propia complejidad, es decir, en las cualidades que han permitido al hombre convertirse en un participante consciente de la lógica de la vida.(Morin)

Hoy en día el fenómeno humano ya no puede explicarse exclusivamente a partir del Homo Sapiens, que no es la causa de nuestra evolución sino su resultado.

La hominización ha comenzado hace millones de años y la razón ha aparecido antes que el homo sapiens; ya en el homo erectus que llevaba una vida social, tenía instrumentos de trabajo y lenguaje y razón; su apariencia era mucho menos bestial que las que se representan en los dibujos animados y en los manuales escolares.

Se trata de un ser humano bipolar, que no se rige solamente por el instinto de vida y conservación, pues tiene la capacidad de construir pero también de destruirse y destruir a los otros,de amar y odiar, de comunicarse sexualmente desde el amor y la ternura u oprimir, prostituirse o ser esclavizado, de buscar la verdad o esconderse en la mentira, de organizarse socialmente en forma armónica o de entrar en una espiral de incomprensiones, odios, guerras y destrucción.

Es el aprendizaje de miles de años, pero ¿ha aprendido el ser humano a vivir con los otros en armonía, a pesar de las diferencias culturales, de sexo, religión o lengua? ¿Cuál es la realidad que nos muestra el mundo actual?…

Y han comprendido los educadores que
éste es el principal aprendizaje de toda educación, escolar o no escolar? 

  1. PENSEMOS UNA EDUCACIÓN Y UNA ESCUELA    
    EN ARMONÍA CON LA VIDA Y
    CON TODOS LOS VIVIENTES

Nuestra escuela  educativa ¿es una muestra de esa armonía?

– Una Escuela (Educación, Familia) que ama la vida, respetuosa de vegetales, animales y de toda forma de vida. Que disfruta de los árboles, del bosque, de las flores; que los protege y cuida. Que tiene su jardín o huerta a cargo de los educandos. Que cuida y protege a los animales domésticos y a nuestra fauna.

– Pensemos una Escuela que
ama a los educandos y que sabe expresar ese amor vital;
cuida la vida integral de los educandos y que la desarrolla en forma integral, en lo biológico, en lo social, en lo psíquico y en lo emocional.
Que no hace ningún tipo de discriminación.

Que festeja la vida, que juega y se expresa de mil maneras.

En la que los educandos aprenden a respetar la vida e integridad de los otros, a evitar toda forma de discriminación o menosprecio, a valorar a todos por su dignidad de seres humanos vivientes.

–  Que vive  y profundiza la socialización, los sentimientos, los vínculos, el amor, la ternura, el diálogo y la creatividad, el altruismo, la generosidad, la participación.
Una escuela donde aprendemos a construir entre todos una sociedad armónica  aquí y ahora.

– Escuela que desarrolla los sentidos y sus capacidades (qué poco que los tenemos desarrollados), las destrezas corporales y habilidades de todo tipo.

–  Escuela donde se conoce el mundo biológico en todos sus niveles (vegetal, animal y humano), la dimensión anatómica y la fisiológica, la corporal y la síquica…regidas por las mismas leyes para todos.

– Descubrir qué derechos humanos y qué deberes
tenemos en relación con el respeto de todas las formas vivientes y con la integración vital-social y qué derechos sociales.

Ver cómo nos cuidamos y cuidamos a los otros: en los deportes, en la calle, en el respeto a las normas de tránsito. en la convivencia cotidiana…
Analizar las formas de violencia entre niños y adolescentes dentro y fuera de la escuela,
formas agresivas de relación a menudo fomentadas desde los medios de comunicación e internet.
Descubrir con qué facilidad hoy se viola el derecho a la vida y a la integridad física (guerras, asesinatos, peleas sangrientas, abortos, esclavitud sexual, agresiones verbales y gestuales, desprecios, humillaciones, etc….)

– Descubrir entre todos los Valores sobre los cuales queremos construir nuestra ética biológica y
la armonía social
.

– Y qué antivalores y formas de ser atentan contra la vida. Cómo la destruimos y nos destruimos.

Todo ello en trabajo en equipo de educadores y educandos que van configurando la estructura social y normativas según las cuales quieren vivir y relacionarse.

  • Estos aspectos se verán con más detalles en los ítems d) y e) sobre Armonía Social

  DOCUMENTO 3

EXTRACTOS DE LA INTRODUCCIÓN DE  “EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO”.
Las bases biológicas del entendimiento humano de Maturana y Varela. Edit. Lumen y Universitaria, Sgo de Chile y Buenos Aires, 2003.

  1. ¿Están las ciencias sociales, en particular la economía, las ciencias políticas y las ciencias de la educación, fundadas en una adecuada comprensión de la natu­raleza del proceso de aprendizaje humano, de lo que determina la diversidad de las conductas humanas? Y, si no lo están, ¿podrían llegar a estarlo?, es decir, ¿po­dría el ser humano desarrollar una teoría capaz de dar cuenta de los procesos que generan su propia conducta, incluida la conducta auto-descriptiva, esto es, la con­ducta de descripción de sí mismo o autoconciencia?

¿Es posible explicar la gran dificultad de poder lograr un desarrollo social armónico y estable (aquí y en cualquier parte del mundo), por el camino del conoci­miento del ser humano sobre su propia naturaleza? En otras palabras: ¿Será posible que nuestra gran eficacia para vivir en los más diversos ambientes se vea eclipsada y a la postre anulada, ante nuestra incapacidad de convivir los unos con los otros?

¿Será posible que la humanidad, habiendo conquistado todos los ambientes de la Tierra (incluido el espacio extraterrestre), pueda estar llegando a su término y nuestra civilización verse en peligro real de desaparecer, sólo por­que el ser humano no ha logrado aún conquistarse a sí mismo, comprender su naturaleza y actuar desde este entendimiento? 

Desgraciadamente  todo parece indicar que hemos entrado ya en la fase final de este camino en el cual la incomprensión de los seres humanos entre sí ame­naza con la destrucción sistemática, no sólo de la vida humana en el planeta si­no, mucho antes aún, de la vida interna, de la confianza básica de unos en otros, que es la base fundamental del vivir social.

Poco a poco parece que nos estamos acercando al momento en que el grande, poderoso y aparentemente indestructi­ble buque que es nuestra moderna civilización, choque contra la gran masa su­mergida de nuestro formidable autoengaño, de la estéril racionalidad con la que falseamos nuestra naturaleza (social) y que nos ha conducido a esta titánica con­frontación de fuerzas donde todo entendimiento, toda reflexión profunda, toda revisión de la responsabilidad personal parecen ser sistemáticamente abolidas, puesto que “siempre la culpa de todo la tienen los otros”.

¿En qué están  empleando su tiempo los economistas, nuestros políticos, los educadores sociales, los medios de información? Se habla de cruzamiento de curvas de oferta y demanda, urgencia de liquidez a corto plazo, seguridad interior, geopolítica, transmisión de conocimientos e información de sucesos (entre otras cosas)…, pero lo esencial ¿dónde?

¿Qué se plantea como solución para lograr una armonía social en el largo plazo?, ¿qué escuela de econo­mía o de ciencias políticas ha centrado sus estudios en torno al proceso fundamental, el aprendizaje?

Porque si el proceso de aprendizaje es, pa­ra los seres sociales, todo ¿c6mo es que el ser humano es  capaz de llegar a odiar con tanta virulencia, como para llegar a destruir a otros aun a costa de su propia destrucci6n en el intento? (Esto último, comenzando inclu­so a aprenderlo en su propia familia.)

Aquí está la clave. A la compren­sión de este proceso debieran converger todas las fuerzas y los intereses de las ciencias sociales.

Más aún, dada la importancia del proceso de aprendizaje social en la evolución cultural de una sociedad, debiera ser esta materia motivo de dis­cusión académica obligada en la formación curricular de todo profesional (cien­tistas, políticos, educadores, fuerzas armadas, hombres de empresa, comunicadores sociales, etc.), dada la inmensa responsabilidad social que tienen en la evoluci6n de los muy complejos sistemas sociales modernos.

¿Saben acaso nuestros políticos y economistas (de cualquier ideología) por qué la siquia­tria, la sicología, la sociología han fracasado tan rotundamente (hasta ahora) en dar una explicación adecuada a este proceso de aprendizaje como parte de la na­turaleza biol6gica social del ser humano?, ¿por qué no saben esto?, ¿hay alguien siquiera, entre aquellas autoridades con gran poder de decisión, cualquiera sea el gobierno, de cualquier parte del mundo, que se interese seriamente por saberlo?

Y, sin embargo, la respuesta a tal pregunta es vital para nuestro propio desarro­llo, pues nos permitirá guiar con más acierto nuestra evolución cultural y huma­na, dado que ella nos haría comprender la naturaleza de la formaci6n de una sociedad como conjunto, y nuestro rol individual en ella.

Tal cosa es importante, pues de ese proceso de interacciones humanas surgen inevitablemente las diver­gencias incompatibles: ¿por qué surgen? ¿cómo es que no son absorbidas en forma natural?, ¿existe acaso la posibilidad de que podamos recurrir a algún mecanismo efectivo para el entendimiento social que nos permita alejamos del pantano de arenas movedizas que es la tentación del uso de la fuerza  para te­ner la razón?

  1. No obstante se habla y se nos exhorta a que realicemos una quimérica unidad (¿en nombre de qué?) que las más de las veces sólo es efectiva cuando se trata no de realizar una efectiva convivencia comunitaria, sino de realizar una “alianza ideológica” que tiene por objeto utilizar nuestros impulsos altruistas y de formación grupal, para arrojamos contra otros grupos humanos unidos de la misma manera pero bajo banderas diferentes.

Exactamente como si nuestro planeta no tuviera más destino que el de ser una gigantesca cancha de fútbol en la que el jugador enemigo se nos presenta siempre como atentando contra nuestros valores más sagrados, allá lejos, en la espesa noche de su maldad preconcebida, sin que pensemos jamás que tal vez el proceso de aprendizaje social es una so­la malla apretada .de relaciones humanas, en la que nuestros propios actos están contribuyendo constantemente a aumentar la polarización y la divergencia so­cial, cavando con ello nuestro propio abismo, aun cuando estemos creyendo que luchamos por la noble causa de “la verdad” y que el otro, en su ceguera inten­cional, no puede ni quiere reconocerla como tal.Como sea, se habla de “unidad” y sin embargo no hay preocupación por saber cuál es el proceso de aprendizaje social que produce la feroz divergencia.

Es una extraña contradicción, por decir lo menos, o bien un craso olvido. En to­do caso, la respuesta a la pregunta anterior es muy simple y está al alcance de la mano de todo aquel que profundice algo en el tema.

La razón por la cual no ha sido posible (hasta hace pocos años) dar una descripción precisa de nuestros procesos de aprendizaje, está en que el dar una descripción científica, o, como tradicionalmente se piensa, “objetiva”, de un fenómeno en que el propio investigador está involucrado pretendiendo que no lo está, es una flagrante contra­dicción conceptual, y como tal nos imposibilita adquirir tal conocimiento en tanto operar universal de la naturaleza humana.

No puede el entendimiento entrar con paso seguro al recinto de las ciencias sociales si pretende hacerlo bajo la concepci6n de que el conocer es un conocer “ob­jetivamente” el mundo y, por tanto, independiente de aquel que hace la descripci6n de tal actividad. No es posible conocer “objetivamente” fen6menos sociales en los que el propio observador-investigador que describe el fenómeno está involucrado. Ha sido precisamente esta noción del “conocer” la que ha blo­queado firmemente el paso del conocimiento humano a la comprensión de sus propios fenómenos sociales, mentales y culturales.

  1. Por esto mismo hemos asistido en los últimos 100 años a la proliferación de todo tipo de teorías sobre la conducta humana, las cuales se basan en última ins­tancia sólo en supuestos sobre los procesos operacionales que generan la conducta humana, dada la imposi­bilidad que ha existido de responder desde el enfoque tradicional de las ciencias naturales a las tres preguntas claves sobre el operar de nuestra propia naturale­za, que son:

– ¿Cuál es la organizaci6n de todo ser vivo?

– ¿Cuál es la organizaci6n del sistema nervioso?

– ¿Cuál es la organizaci6n básica de todo sistema social?

O, lo que es lo mismo: ¿cuáles son y cómo surgen las relaciones conductuales que dan origen a toda cultura?  Así, se ha dicho que las conductas son genéticamente determinadas; que el ser humano es instintivamente agresivo; que las conductas son producto de las relaciones sociales de producci6n; que los organismos vivos actúan por “instruc­ciones” o “informaci6n” que proviene desde el medio ambiente, y que ellos aprenden a representar en su sistema nervioso (memoria); que el sistema ner­vioso en sus procesos de percepci6n opera captando, procesando, acumulando y transmitiendo informaci6n, etc.

El problema, para validar estas hipótesis como verdaderas, ha estado en que ninguna de tales tesis ha contado con una res­puesta adecuada para resolver la dificultad central del conocimiento humano, que está en reconocer su naturaleza circular, en reconocer lo que yo llamo el fenómeno de la tautología cognoscitiva.

Con los términos anteriores estoy designando el hecho de que el universo del conocimiento, experiencias y percepciones del ser humano, no es posible explicarlo desde una perspectiva independiente de ese mismo universo. El conocimiento humano (experiencias, percepciones) solo podemos conocerlo desde sí mismo. (…)

No vaya a creerse que esto es solo otra vestimenta de nuestra conocida diosa Utopía, pues, de hecho, contamos con dos  poderosos recursos que se necesitan para hacerlo, para alcanzar tal consenso:

  1. Nuestro altruismo biológico natural y la necesidad que tenemos como in­dividuos de formar parte de grupos humanos y de operar en consenso con ellos, fenómenos ambos que se dan en todos los seres cuya existencia transcurre en un medio social.
  2. El asombroso poder de transformación del propio mundo que poseemos gracias a nuestra formidable facultad, que es la reflexión consciente.

En el primer caso, este poderoso impulso biológico de cooperar con  nuestros semejantes (y dar la vida por ellos) pasa tradicionalmente desapercibido en su característica primaria, esto es, de ser netamente una fuerza  biológica co­mún a todos los seres sociales, creyéndose por el contrario que es expresión de nuestra “evolución” cultural civilizada, de un “logro” de nuestra racionalidad. Por el contrario, este libro mostrará que los impulsos altruistas, presentes desde el ‘comienzo de nuestra vida de seres sociales (cientos de millones de años atrás), son la condición biológica de posibilidad del fenómeno social: sin altruismo no hay fenómeno social.

Lo triste es constatar que las condiciones actuales de nuestras sociedades están atentando contra la plena realización de este altruismo biológico natural, y suicidando nuestra vida social al emplearse contra otros seres humanos la fuerza de cohesión social que brota de nuestros naturales impulsos y necesidades de comunicación y de pertenencia a un medio comunitario y cul­tural.

Por desgracia, aún no aprendemos a conducirnos de manera de poder ampliar el rango de acción (hacia la humanidad toda) de estos magníficos impulsos con­naturales al ser social y, si bien los usamos en alianzas que son fuerzas de choque contra otras alianzas, es en tal expresión de nuestra naturaleza social don­de radica la esperanza de hacernos verdaderamente humanos, con toda, la carga ética que conlleva esta expresión. Atengámonos, pues, a lo posible; busquemos lo realizable en el presente humano hacia un presente más humano aún, no hacia utopías irrealizables basadas en la negación de grupos culturales entre sí por creerse cada cual poseedor de la verdad.

Sumerjámonos en el entendimiento biol6glco del ser humano en su convivencia, ya que es ahí donde existen y se dan, esas poderosas fuerzas naturales de cohesión social, que veremos como parte esencial del proceso que conforma el origen mismo de nuestra conciencia.

Lo que necesitamos, entonces, no es crear  impulsos biológicos nuevos, ni tratar de mejorar la inteligencia humana mediante ingeniería genética, ni esperar una ayuda sobrenatural o extraterrestre que no llegará.

Lo único que podemos y debemos hacer es liberar en toda su extensión estos impulsos biológicos naturales que ya poseemos, prestándoles toda la ayuda que podamos darles, quitando con nuestra reflexión consciente todas las ramas, muros y toneladas de rencores acumulados como escombros que los ahogan y aplastan, ya que, estando como están, están orientados contra otros hombres, lo cual impide liberarlos en la plena manifestación de su maravillosa dimensión natural, que es nuestra realización existencial de seres sociales y sociables.

Respecto al segundo. poder, el poder de la reflexión consciente, es probablemente nuestra milenaria ignorancia sobre sus  orígenes (cómo se genera, cómo surge en la naturaleza la reflexión consciente) lo que nos ha impedido usarlo de otra manera que de arma defensiva de los propios intereses, imposibilitándonos así  para usar la tremenda potencia del poder de la reflexión en una decidida transformación, no ya del mundo de regularidades físicas que nos rodea, sino en nosotros mismos y en nuestras relaciones sociales.

Si ante la diferencia con otro reaccionamos, por lo general, subrayando el valor y  el significado de tal diferencia, con el estigma de una divergencia cultural (o personal) que revela una incompatibi­lidad de fondo que no estamos dispuestos a revisar, nunca lograremos una con­vivencia creativa y siempre estaremos generando el rencor que se convierte en un agresivo control o bien en una sumisión hipócrita.

Por esto, y debido a que tal dinámica no tiene salida desde sí misma, sino desde un plano nuevo de com­prensión de tal situación, mientras no se busque tal plano, ocurrirá lo que actual­mente ocurre, esto es, que, por no saber qué hacer ni cómo reflexionar para ab­sorber tales contradicciones, nos empantanamos cada vez más profundamente en la defensa de nuestras inamovibles certidumbres, lo que alimenta precisamente la violencia social en un destructivo círculo vicioso.

Así,  la imperiosa necesidad de dar un vuelco, una transformaci6n interna a la “vivencia de la humanidad”, solo tiene sentido realista  si se comienza por la reflexión aplicada a la  propia transformación individualpues todos contribuimos a que nuestro mundo sea el que es: un mundo hacia el cual es cada dia más  difícil sentir admiraci6n y respeto en una condici6n que, como bien sabemos,  ha­ce todo más difícil aún.

Sólo cuando en nuestro ser social lleguemos a dudar de nuestra profundamente arraigada convicción de que nuestras inamovibles y eternas  certidumbres son verdades absolutas (verdades inobjetables sobre las que ya no se reflexiona) recién entonces empezaremos a salir de los poderosísimos lazos que la trampa de la “verdad objetiva y real” ha tejido.Inhumana trampa  esta que  nos   lleva a negar a otros seres humanos como legítimos  poseedores  de “verdades” tan   válidas como las nuestras. 

Sólo en la reflexión que busca el entendimiento
podremos los seres humanos abrimos unos a otros espacios de coexistencia en los  cuales la agresión sea un accidente legitimo de la convivencia y no una institución justificada con una falacia racional. Sólo entonces la duda sobre la  certidumbre cognoscitiva será salvadora, pues conducirá a reflexionar hacia el  entendimiento de la naturaleza de si mismo y de los semejantes, esto es, a la  comprensión de la propia humanidad, lo cual liberará por añadidura los impulsos biológicos de altruismo y cooperación de su asfixiante encierro que es el usarlos en la unión con otros seres humanos para la negación de otros seres humanos.

Si no hacemos lo anterior, que implica aventuramos por senderos nuevos hacia el entendimiento mutuo basado en una reflexiva creatividad social, sólo nos queda hacer lo que de continuo estamos haciendo en las espontáneas tendencias de lo que ya nos es cotidiano, esto es, en la mayoría de los casos, seguimos ente­rrándonos más y más en el pantanoso subsuelo de una ciega y sorda guerra  llama a seguir la guerra.

Si lo conocido atrae (y retiene en una ‘fijación” de  la verdad) justamente por ser terreno “conocido” bajo el aval de poderosas y “sagradas” tradiciones, al convertirlas en verdades absolutas hacemos de tales certidumbres las mayores barreras en la comprensión social mutua,  y si queremos superadas, el camino entonces es el educamos y educar a nuestros hijos en la aventura del conocimiento que espera allá adelante como culminación de un esfuerzo bien dirigido, de lo “conocido por crear” en un entendimiento social que aún no existe. No debemos olvidamos que la creación es siempre un paso nuevo pero hecho con materiales “viejos”.

Crear el conocimiento, el entendimiento que posibilita la convivencia humana, es el mayor, más urgente, más  grandioso y más difícil desafío que enfrenta la humanidad en el presente.              .

La liberación del ser humano está en el encuentro profundo de su naturaleza consciente consigo misma. “Conscientia ens socialis” (la conciencia en un ser social); no podemos por lo mismo llegar a este encuentro por el camino de la guerra en cualquiera de sus múltiples dimensiones.

El camino de la libertad es la creación de circunstancias que liberen en el ser social sus profundos impulsos de solidaridad hacia cualquier ser humano. Si pudiésemos recuperar para la sociedad humana la natural confianza de los niños en sus mayores, tal seria el mayor logro de la inteligencia operando en el amor jamás imaginado.

  1. Entendido lo anterior, se desprende que Hogar, Patria, Humanidad pasan a ser términos sinónimos (nos guste o no), puesto que signifi­can en última instancia lo mismo: el medio formador de nuestra propia vi­da y de la vida de nuestros hijos.

El que hasta ahora la vida cultural de los diferentes pueblos de la Tierra esté centrada en la defensa de las fronteras de sus particulares certidumbres, no es más que un signo de que nuestra humanidad no se ha encontrado aún a si misma, ni hemos asumido plenamente “ex toto cor­pore et toto corde” (con todo el cuerpo y todo el coraz6n) lo que significa ser “humano”.

Y la ausencia de este encuentro, de esta reflexión profunda sobre nues­tra condición humana, la estamos pagando muy caro, y la seguiremos pagando cada vez más caro, mientras el eje de nuestro entendimiento social gire en tor­no a la defensa de particulares fronteras culturales, puesto que seguiremos giran­do fuera de lo que es la naturaleza última del ser humano: su ser social, que es su ser en lenguaje, esto es, en coordinaci6n consensual (comunica­ción), en una palabra, en cooperación mutua. ..

La Cosmovisión sobre el universo humano que aquí se presenta nos muestra que ella está coronada con la misma concepción ética, pues nos hace reflexionar en la condición humana como una naturaleza cuya evolución y realización está en el encuentro del ser individual con su naturaleza última que es el ser social. Por lo tanto, si el desarrollo individual depende de la interacci6n social, la propia formación, el propio mundo de significados en que se existe, es funci6n del vivir con los demás.

La aceptación del otro es entonces el fundamento para que el sujeto-observador o auto-consciente pueda aceptarse plenamente a sí mismo.

Sólo entonces se redescubre y puede revelarse su propio ser en toda la inmensa extensión de esta interdependiente malla de relaciones que conforma nuestra naturaleza existencial de seres sociales, puesto que, al reconocer en los demás  la legitimidad de su existencia (aun cuando no la encontremos deseable en su expresi6n presente), se encontrará el individuo libre también para aceptar le­gítimamente en si mismo todas las dimensiones que al presente puedan darse en  su ser y que tienen precisamente su origen en el todo social. Eso libera de un in­menso y pesado fardo “original” a nuestras relaciones y convenciones sociales, reconciliándonos de paso con la propia vida, por ser tal reflexivo viraje un retor­no a sí mismo a través de un reencuentro con el resto de la propia humanidad.

El amor al prójimo comienza a aflorar entonces, en el entendimiento de los procesos que generan el fenómeno existencial de la conciencia de sí mismo, en  una expansi6n de los impulsos naturales de altruismo comunitario, precisamente como la condición necesaria de lo social, y no como un mandato de una supuesta naturaleza diferente de la nuestra.

El amor, o si no queremos usar esta palabra fuerte, la aceptación del otro junto a uno en la convivencia  es el fundamento biológico del fenómeno social.

Sin amor no hay socialización ni hay humanidad.

Tal comprensión es un corolario del entendimiento de los procesos que constituyen al ser humano. Si la acci6n de cooperación social mutua surge en la condición primaria de lo social, el compartir tal conocimiento no puede sino expandir nuestros espacios de cooperaci6n y realización mutua.

Por esto, el desarrollo socio-econ6mico de la comunidad humana está entonces en el mismo eje (ético y operacional) del proceso de desarrollo de toda vida individual y, por tanto, no puede el primero realizarse a expensas de este último sin transformar­se en un mecanismo constitutivamente antisocial … ¿pero qué político sabe esto?

Por todo lo dicho, este saber que sabemos, conlleva una Ética que es inseparable y que no podemos soslayar.

En esta ética, lo central es que un verdadero hacerse cargo de la estructura biológica y social del ser humano equivale a poner a la reflexión de que éste es capaz en el centro.

Descartar el amor como fundamento biológico de lo social, así como las implicancias éticas que ese operar conlleva, sería desconocer todo lo que nuestra historia de seres vivos de más de tres mil  quinientos millones de años nos dice y nos ha legado.

No prestar atención a que todo conocer es un hacer, no ver la identidad entre acci6n y conocimiento, no ver que todo acto humano, al traer un mundo a la mano en el lenguaje, tiene un carácter ético porque tiene lugar en el dominio social, es igual a no permitirse ver que las manzanas caen hacia abajo.

Para nosotros, por lo tanto, todo lo que hemos dicho en este  libro no sólo tiene el interés de toda exploración científica, sino que nos entrega la comprensión de nuestro ser humano en la dinámica social, y nos libra de una ceguera fundamental: la de no darnos cuenta de que sólo tenemos el mundo que creamos con el otro, y que sólo el amor nos permite crear un mundo en común con el oto.

d) EL HOMBRE EN ARMONÍA CON LA COMUNIDAD HUMANA.  SUS NECESIDADES,  DERECHOS Y DEBERES

Es evidente que el ser humano, dotado de conciencia, inteligencia y libertad, y que puede gozar de su armonía y relación con el cosmos y con la vida, tiene la tremenda urgencia de poder vivir en armonía con sus semejantes.

Los derechos humanos redactados después de dos espantosas guerras con 60 millones de muertos intentan poner las bases éticas para una digna convivencia, convivencia que por momentos resulta inhumana y cruel tanto en la familia como en cada país y en el nivel internacional.
El Estado, la familia, la escuela y los medios de comunicación deben asumir esta gran responsabilidad y desafío: lograr una mínima convivencia en el respeto y la amistad.

Pero así como la convivencia es imposible sin el respeto y la vivencia de los derechos humanos, derechos que responden a las necesidades básicas de todo ser humano, también es cierto que
todos los derechos humanos (y necesidades) se resumen y concretan en un solo y fundamental: el derecho a un Desarrollo Integral de la Persona y de la Comunidad.

Sin ese desarrollo (humanista, social, económico, político, ético, espiritual y cultural) los derechos humanos son un simple papel pintado.
Analicemos brevemente estos conceptos para descubrir después el rol de la educación y de la escuela en este proceso. 

LOS DERECHOS HUMANOS, CONCEPTOS GENERALES 

Existen muchas definiciones o conceptos de derechos humanos. Como idea central, podemos decir que los derechos humanos son aquellas exigencias o reclamos que surgen de la propia situación y esencia del ser humano como tal, sea hombre o mujer, adulto o niño, de cualquier raza, cultura, religión o nacionalidad.

O sea, es un poder o facultad de actuar en determinado sentido o para exigir determinada conducta a otro, sea una persona o una institución.

Los DH pertenecen, pues, a la persona humana, al ser de cada uno. Por eso  deben ser respetados, protegidos y promovidos por todos, especialmente por las autoridades gobernantes.

Estos derechos son, en primer lugar, universales, pues no hacen excepción con ningún ser humano, cualquiera sea su condición.

Son, además, derechos inalienables, que no pueden ser despojados por nadie, e
imprescriptibles, que nunca pueden caducar en forma temporal o total, aunque algunos de ellos pueden se restringidos en algunas situaciones determinadas por la ley, como en el caso de los delincuentes que son privados de su libertad.

Los DH no dependen, por lo tanto, de la voluntad del Estado u otra autoridad, sino que nacen de la misma esencia de ser personas humanas, tal como lo vimos en los puntos A) y B); y son anteriores a toda legislación positiva, existiendo aún cuando no tengan apoyo en la legislación estatal, o ésta sea contraria a los derechos humanos, como sucede tantas veces.

De allí su importancia como resguardo de la dignidad humana, en cualquier circunstancia histórica.

Al ser un derecho, siempre hay otro que está obligado a respetarlo y cumplirlo.

En primer lugar, el Estado como garante de estos derechos; pero también los padres con relación a los derechos de sus hijos y viceversa, o los educadores con los educandos y viceversa, y, en definitiva todos tienen la obligación de respetar los derechos de los demás.

Por eso hablamos de derechos-deberes

Si todos reclaman sus derechos pero nadie está dispuesto a cumplir con los derechos ajenos (que son sus deberes), la vida social es imposible y se transforma en una simple lucha de poderes.

En algunos casos, se da colisión entre derechos de unos respecto a los derechos de otros, como el derecho de protestar en la vía pública obstaculizando el derecho de otros de circular libremente.

Por tanto, los derechos no son algo de ejercicio individualista, sino que contemplan las relaciones sociales y los derechos de los demás, exigiendo en muchos casos algún camino de solución a través de consultas, mediadores o jueces.

Tienen, como ya lo vamos viendo, un fundamento anterior y último en una conciencia ética altruista.

Por lo tanto, hablamos de derechos que tienen que ser reconocidos y respetados en la práctica y no solo en la teoría o en los papeles; y al mismo tiempo, conocidos por todos y promovidos en una acción educativa y social.

Tales derechos suponen una sociedad democrática fundada sobre esos derechos, que los tutela, respeta y desarrolla.
El Estado democrático es la garantía de que tales derechos serán respetados y promovidos, en igualdad de condiciones para todos y sobre la base de dignidad  y libertad de la persona., respetuosa. a su vez, de los derechos de los demás.

En consecuencia, los DH constituyen hoy, a nivel universal, un verdadero código ético que regula las conductas humanas, tanto a nivel personal, como ínter sujetivo y social.

Por primera vez en la historia, todas las naciones del mundo se han puesto de acuerdo en un código de normas y conductas, reconocido por todos, cualquiera sea su cultura, raza o religión.

Y es un código de constante aplicación aún en la vida cotidiana, pues significa el respeto al otro y el respeto a toda norma de convivencia.

Digamos, finalmente, que la mayoría de los DH (sobre todo en las primeras redacciones) se refieren a los derechos de cada persona o individuo, pero también existen
derechos colectivos referidos a grandes comunidades, como son las aborígenes de cada país o Continente, las culturas y religiones, los niños y las mujeres, los discapacitados, enfermos de Sida, etc.

Es decir, los DH protegen la vida digna de personas y comunidades.
Y, por supuesto, los DH de los Estados, sobre todo el de autodeterminación y libertad política; derechos que fueron enunciados y reconocidos tras largos siglos de colonialismo y opresión por parte de los imperios de turno.

En definitiva, este conjunto de DH, enunciados en múltiples documentos, conforman una especie de
nueva utopía que se propone la humanidad entera.
Recordemos que “u-topía” significa algo que ahora no tiene lugar, pero que deseamos que se haga realidad. Si se los cumple, podremos arribar a una humanidad mucho más digna y feliz.

El problema, pues, no es tanto el de enunciarlos (algo de por sí importante) sino el de cumplirlos y llevarlos a la práctica.

INTIMA  RELACIÓN  ENTRE NECESIDADES, DERECHOS, DESARROLLO  HUMANO  Y  ACCIÓN  POLÍTICA

1 Dos  errores: En este tema de los DH se suelen cometer dos errores fundamentales especialmente en nuestro país:

El primero es suponer que los DH sólo se refieren a situaciones extremas vividas en ciertas dictaduras, guerras o accionar policial, de modo que se violan los DH en casos de torturas, prisión ilegítima, falta total de libertad política y ciudadana, etc.

En este caso se olvida que los DH son integrales y tienen que ver con la dignidad humana en su totalidad. Por lo tanto aluden a la pobreza material de mucha gente cuyo derecho a una vida digna es conculcado; también se refieren al derecho a la salud, a una vivienda digna, a un ambiente sano e higiénico, a una buena educación, al descanso, a tener trabajo y una justa retribución, a información veraz de parte de las autoridades, etc.

Es decir, toda necesidad humana fundamental, o sea imprescindible para vivir dignamente cuando es satisfecha, supone un derecho correspondiente.

Así, por ser libre e igual a los demás miembros de la comunidad, surge mi necesidad y derecho de ser oído, de participar en las decisiones, de opinar y publicar mis ideas, de participar en los beneficios de la economía, etc.

Por lo tanto, los DH no son “buenas ideas de gente buena y solidaria”, sino derechos exigibles para que podamos tener una vida digna, como personas y como miembros de una familia, de una comunidad local, nacional e internacional. Siempre que hay una necesidad básica, sin la cual la dignidad de la persona se reduce o elimina, allí hay un derecho exigible.

O sea, cada ser humano es sujeto de derecho.

Existe, pues, una íntima relación entre necesidades humanas y derechos humanos, ambas caras de una misma moneda. El derecho humano reconoce que tal necesidad es fundamental y debe ser  satisfecha.

El segundo error consiste en una simple enunciación de los DH, en su proclamación pública, en comprender su teoría, en enseñarlos teóricamente en las escuelas, sin darnos cuenta de que nada vale todo eso si en la práctica tales necesidades no son satisfechas y tales derechos correspondientes no son promovidos y desarrollados hasta sus últimas consecuencias.

Así, pues, donde hay un derecho humano hay también una obligación de los gobernantes y de toda la ciudadanía, no solo de respetarlo, sino también de satisfacerlo y ponerlo en práctica.

En teoría todo esto está en los documentos de la ONU y en nuestra Constitución nacional y provincial, pero en la práctica la política camina por otros andariveles, más preocupada en acaparar poder, beneficios personales y votos, que en satisfacer las justas demandas de la ciudadanía.

Y la gente sigue sin caer en la cuenta de que debe exigir sus derechos, y no depender de la buena voluntad de tal o cual gobernante o funcionario, ONG  o Iglesia para que sus necesidades sean satisfechas temporalmente.

Vemos, pues, que existe una íntima relación entre

– necesidades humanas básicas y derechos humanos,

– derechos humanos y desarrollo humano integral,

– desarrollo humano integral y políticas de Estado.

Por lo tanto, el tema de los DH debe analizarse desde estas relaciones, pues necesidades, derechos, desarrollo y política son aspectos de una misma realidad:

el desarrollo integral de la persona humana y de la comunidad, en igualdad, libertad y dignidad.

La persona está en el centro de las necesidades, de los derechos, del desarrollo y de la acción política.

Por eso, cualquier Ministerio o Secretaría del Estado no es sino una parte de la  distribución estratégica del poder político para implementar de manera eficiente una política de derecho y desarrollo humano.

Todos los Ministerios y Secretarias, como todos los funcionarios y empleados están al servicio de los derechos humanos y del desarrollo integral de la persona y de la comunidad toda.

Así sucede con el Ministerio de Salud, de Bienestar Social, de Educación, de Justicia, del Interior, etc. Siempre se está salvaguardando y promoviendo un DH, lo mismo sucede con quienes recogen los desechos y la basura que cuidan la salud y el medio ambiente, los que están al servicio de la comunicación o de la producción y el comercio. Son todas formas y variables de los múltiples derechos al servicio de la persona y de la comunidad.

En definitiva, todos los derechos humanos se sintetizan en un único derecho al desarrollo integral de la persona y de la sociedad.

O sea, Conjunto de derechos humanos = Desarrollo Humano Integral.

Dicho de otra forma: el derecho que tenemos todos los seres humanos es el derecho a crecer y desarrollarnos totalmente en un aumento creciente de nuestras capacidades, nuestra autoestima y dignidad.
→ Para comprender esta visión integral de los Derechos Humanos, íntimamente ligados a la Democracia, la Paz y el Desarrollo Humano, es importante leer los conceptos de la  CONFERENCIA MUNDIAL DE DERECHOS HUMANOS. Viena, 14 a 25 de junio de 1993
Esta Conferencia actualiza la visión parcializada de 1948, ubica los DDHH en el nuevo contexto internacional e integra en un todo los derechos de la mujer, del niño, de los aborígenes, etc. resltando la unidad de los valoes de lso DDHH con el valor de la Democracia, de la Paz y del Desarrollo Integral de la Persona.

E) UNA ESCUELA Y EDUCACIÓN QUE SE ESTRUCTURAN  DESDE LA VIVENCIA DE  LOS DDHH EN  ARMONÍA SOCIAL

Nuestro objetivo es pensar entre todos cómo generar una Escuela y una Educación que viva los derechos-deberes humanos en su misma estructura,
no como una declamación o una enseñanza racional, sino como una vivencia.
Para esta  tarea sintetizamos algunas pistas que básicamente ya hemos desarrollado:

. Es evidente que tratamos a los DDHH en su sentido amplio e integral, incluyendo también la vivencia de la democracia y la búsqueda de una auténtica paz social.

  1. a) Tenemos en cuenta que todos los derechos se unifican en el derecho al Desarrollo  Humano Integral (de educandos y educadores)
  2. b) Al mismo tiempo recordamos que tratar de los derechos humanos es atender a las Necesidades fundamentales del ser humano, en nuestro caso de niños y adolescentes.

Para este tópico sigo el Documento “Desarrollo a escala humana” de CEPAUR, sobre escritos de Manfred Max Neef.

Estas necesidades fundamentales las podemos agrupar en 9 categorías:

  1. Vida digna,
  2. Protección y Seguridad,
  3. Afecto,
  4. Educación y Conocimiento,
  5. Descanso y Ocio,
  6. Igualdad y Libertad,
  7. Participación,
  8. Creatividad e
  9. Identidad.

→ Cómo cubrir desde la educación familiar y escolar estas necesidades?
      Este es nuestro cometido.

Es evidente que pedagógica y estratégicamente es mejor partir de las necesidades hacia los derechos y no viceversa, ya que las necesidades son situaciones vitales concretas que se sienten,
mientras que los derechos son elaboraciones más racionales, un tanto abstractas y jurídicas.

→ La primera tarea es Partir de cada necesidad y realizar con el grupo o comunidad un   diagnóstico, teniendo en cuenta 3 variables:

– Lo que se necesita Tener para cubrir esa necesidad,como alimentos, trabajo, remedios, etc.

– Lo que se necesita Hacer, como aprender, amar, trabajar, jugar, etc.

– Lo que se necesita desde el Estar, como casa, patio, escuela, club, etc.

Lo que se necesita para cubrir cada necesidad se denomina “Satisfactor”

Así va surgiendo un Diagnóstico de la situación de la vivencia de los derechos humanos en la escuela y también en el ambiente local de los educandos.

        CUADRO DE NECESIDADES  Y SATISFACTORES en los planos del Tener,Hacer y Estar (con algunos ejemplos). Junto a cada Necesidad colocamos los Nros. de los Derechos del Niño correspondientes.

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–  Como vemos en el Cuadro, distinguimos entre las necesidades fundamentales de todo ser humano y aquellos elementos que las satisfacen, o sea, los satisfactores . Ejemplo: la necesidad de subsistencia se satisface con varios satisfactores como alimento, trabajo, etc.

Las necesidades humanas fundamentales son finitas, pocas y clasificables, y las mismas para todos, pues se basan en valores esenciales.
En cambio, los satisfactores, o sea, la manera de satisfacerlas, son infinitos y variables según cada situación social y cultura. Por ejemplo, todos tienen la necesidad de vivienda, pero el tipo de vivienda varía de una cultura desarrollada en zonas de calor, a otra de lluvia, de frío, etc. Lo mismo dígase de la educación, la familia, salud, etc. De allí que el diagnóstico tiene que hacerse en el lugar y con la gente del lugar.

– También podríamos hacer un cuadro con elementos violadores o destructores de las necesidades (burocracia, autoritarismo, censura, discriminación, etc.), o bien con los pseudosatisfactores: que dan una falsa o aparente satisfacción, como por ejemplo, la democracia formal (que aparenta cubrir con el voto la necesidad de participación), la prostitución (aparente trabajo), el paternalismo (aparente afecto), las drogas (aparente solución de la angustia), etc.

– Es esencial aprender a inter-relacionar las cuatro columnas para ver las posibles carencias en cada una de ellas. Así, por ejemplo, en la IV, puede haber maestros y escuelas, pero falta investigar.

La planilla nos permite salir de las generalidades (“hay problemas de educación…”) y especificar en cambio detalles de acuerdo a cada una de las columnas.

En la práctica, cada grupo analiza, fila por fila, las necesidades y derechos, deteniéndose en aquellas necesidades que considera más importantes y urgentes.
Luego, se escriben todos los resultados de las reflexiones, según las categorías del tener, hacer y estar.
Se puede completar esta tarea, agregando en cada caso el derecho cercenado o violado.

Pero queda una tarea importante, es necesario ordenar las necesidades, colocando en primer lugar la necesidad que creemos prioritaria, derivando de ella otras necesidades que se cubrirían si se atiende a la primera.
Este es el aspecto sistémico del diagnóstico
.

Por ejemplo, si  se satisface la participación, se logra mayor  igualdad e identidad, y se potencian la creatividad y la identidad, etc.

Es decir, se realiza un nuevo cuadro donde aparecen las necesidades fundamentales ordenadas por prioridades, en una relación de causa y efecto, siendo la primera, causa de la segunda y así sucesivamente.
Este esquema nos permitirá elegir aquellos objetivos
prioritarios para cuando realicemos el proyecto integrador.

  1. Los DDHH, como vemos en las dos primeras columnas del Cuadro,  se fundamentan en ciertos valores que consideramos absolutos e imprescindibles, teniendo en cuenta la triple relación armónica del ser humano con el cosmos, con los seres vivientes y con los seres humanos.

Estos valores se asientan sobre el valor primordial de la Vida, una vida digna, o sea, con armonía, con amor, sociabilidad y afecto; con solidaridad, cooperación, creatividad y libertad; con respeto a todos por igual y tolerancia.

Cada comunidad descubre y reflexiona los valores sobre los que quiere asentar su vida; es una tarea creativa y constante, que demanda participación, diálogo y consenso.

Para ayudarnos en esta tarea, podemos buscar el articulado de los Derechos Humanos que tiene que ver con las necesidades y el valor correspondiente sobre el que se apoyan.
Por ejemplo, teniendo en cuenta la Convención de los Derechos del Niño, reflexionamos sobre los artículos que corresponden a cada necesidad:

  1. a) Subsistencia en una vida digna: art.6, 19, 23, 24 y 27
  2. b) Protección y Seguridad: 2, 3, 9, 10, 11, 12.2, 16, 19, 20, 21, 22, 23, 25, 26, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39 y 40.
  3. c) Afecto: en la Introducción
  4. d) Educación: 5, 12, 13, 14, 17, 18, 28 y 29
  5. e) Descanso y ocio: 31
  6. f) Libertad e Igualdad: 12, 13 y 16
  7. g) Participación: 15 y 31
  8. h) Creatividad: 31
  9. i) Identidad: 7, 8, 14 y 30

Otro esquema de desarrollo:

 

Necesidades ↓

Valores ↓ Derechos ↓
 Autorrealización  Morales  Libertades ftales, repeto, justicia, igualdad, tolerancia,
paz, fraternidad, desarrollo personal
 Religiosos  Libertad de culto
 Cívicos  Participación en el gobierno, voto, acceso a puestos
públicos
 Culturales  Educación, investigación, progreso científico y tecno-
lógico, respeto a otras formas culturales, participación
en la propia cultura
 Estéticos  Gozo artístico
 Afectivos  amor y ser amado, casarse, tener hijos, educarlos
 Sociales  Respeto, tolerancia, igualdad, residencia, libre
circulación
 Seguridad  Justicia Igualdad ante la ley, personalidad jurídica, juicio justo,
recurso de amparo, no detención arbitraria,
no tortura  ni destierro
 Bienestar  Socioeconómicos  Trabajo digno, salario justo e igualitario,
nivel de vida  digno,  servicios sociales
 Fisiológicos  Físico-ambientales   Vida digna, salud, asistencia médica, descanso,
medio ambiente sano, cuidados especiales en la
maternidad e infancia


(De “Valores y Actitudes. Para un nuevo modelo de convivencia”

  1. Por tanto, en el centro del proceso educativo está siempre la totalidad de la Persona, como sujeto de derechos y deberes, y como miembro activo de la comunidad humana. Una persona integral, autónoma, libre, creativa y social.

La integralidad de la persona no se agota en el desarrollo de la mente y de la lógica, o de la memoria, como suele suceder a menudo.

Integralidad de lo corpóreo, de lo afectivo, de lo psíquico, de lo racional, de lo social, de las actitudes y de la actividad.

Integralidad que incluye en forma imprescindible la educación de su sexualidad integral:
identidad psicosomática, vínculos, afectos y sentimientos con sus expresiones adecuadas a cada edad. Persona que aprende a asumir su identidad sexual y su relación con los otros, los del mismo sexo y los de distinto sexo, sin discriminación alguna.
Sexualidad integral y responsable, elemento fundamental de la integración social. 

  1. Toda la Estructura Educativa-Escolar debe reflejar la vivencia de los DDHH en todas sus instancias y actividades, una escuela coherente que vive los valores que proclama.

Al respecto señalamos:

a) La organización  de la escuela, los vínculos entre directivos y docentes, entre educadores y educandos, educandos entre sí y con su familia; todas las normas disciplinarias, administrativas y de convivencia (elegidas éstas desde el consenso), metodologías y didáctica del aprendizaje:

TODO debe ser una vivencia coherente con los DDHH.

El mejor termómetro de la coherencia educativa está en el sistema vincular, pasando del modelo autocrático autoritario al modelo democrático, en respeto, igualdad, diálogo y cooperación.

Sólo un buen sistema vincular afectivo y democrático puede generar una autentica “disciplina”, que es el
“arte del aprendiz”
(“Discere” en latín significa aprender, de donde viene la palabra discípulo y disciplina).

Y las normas disciplinarias deben ser necesariamente generadas por toda la comunidad: padres con los hijos, educadores con los educandos.
Normas racionales, las básicas y las necesarias, que tienen razón de ser, internalizadas en cada uno y consensuadas por todos.

Deber de los educadores es co-rregir es decir, ayudar, estar-con el educando, acompañarlo para que aprenda a regirse, a gobernarse solo.
El fin de la co-rrección es la autonomía de la persona, no un castigo, reproche o humillación..

Lo que también implica pasar del método del castigo al de la reparación: toda violación de un derecho del otro implica el deber de repararlo, algo que constantemente se olvida o se ignora en nuestra sociedad.

No hay desarrollo integral si la persona no se hace cargo de sus derechos y de sus responsabilidades o deberes. Es la autonomía ética.

La organización escolar y sus componentes administrativos deben favorecer la autonomía, participación y creatividad de los educandos y sus educadores, y no entorpecerlas como sucede tantas veces.

La burocracia administrativa es un medio para educar, no un fin…!
Todo debe estar al servicio del desarrollo integral de los educandos (y también de los educadores):
la organización escolar, normas administrativas, disciplina, métodos, etc.

Este es el gran desafío de una escuela sana asentada sobre el eje de los derechos humanos.

Cuando esto no sucede tenemos una escuela enferma que enferma a los educadores y genera actitudes disonantes y enfermizas en los educandos.
No se puede curar a los enfermos (con psiquiatras, psicólogos y psicopedagogos) si no se cura y sanea toda la estructura educativa!!

b) Los DDHH se deben vivenciar desde la vida real y cotidiana de los educandos, tanto en la familia, como en la escuela y en otros ambientes.

Descubrir en el diagnóstico la conflictividad inherente en esos ambientes, los problemas que se plantean para la vivencia de los DDHH (falta de afecto, discriminación, violencia, castigos, indiferencia, descontrol, etc.)

c) Por eso insistimos en el artículo anterior en realizar con toda la comunidad un Diagnóstico de los DDHH, detectando los principales problemas, carencias y conflictos que viven los educandos en su familia, en la escuela y en otros ambientes. De ese diagnóstico surgirán los objetivos a lograr.

d) La Educación en derechos-deberes humanos contempla la metodología del aprendizaje de cualquier actividad, tema o asignatura: un aprendizaje con trabajo en equipo, en diálogo permanente, con espíritu creativo y cooperativo, con libertad de expresión, con sentido crítico. Es “aprender a aprender”.

El trabajo en equipo desarrolla la vivencia de la democracia con la participación de todos para un objetivo común.
Al mismo tiempo pone en marcha los valores de altruismo, cooperación, respeto a las opiniones ajenas, consenso, liderazgo democrático, ayudad mutua, etc.

e) Educación que desarrolla las tres instancias del proceso educativo; pensar, sentir,  hacer.

Educandos que expresen con libertad sus pensamientos, sus sentimientos y afectos, sus propuestas de acción. Desarrollo, por tanto, de la comunicación integral.

Ayudar a los educandos a expresarse con espontaneidad pero también con corrección idiomática y lenguaje respetuoso (algo que hoy brilla por su ausencia en nuestra TV).

Favorecer todas las formas de expresión corporal y artística (música, coros, danza, pintura, poemas y escritos, cerámica, audiovisualismo, teatro, etc.) y ya desde la temprana edad.

El arte y el desarrollo expresivo deben ser mucho más que una simple asignatura.
Aprender a comunicarse expresándose con todo el cuerpo y en sus múltiples dimensiones (palabra, gestos, movimientos, etc.) y con libertad es un derecho esencial de todo educando.

f) Capítulo especial merece el desarrollo de todo lo lúdico: juegos, deportes, fiestas, excursiones, campamentos. Son los instrumentos privilegiados para la socialización y la creación de un clima agradable en la comunidad. La mejor forma de aprender es aprender con alegría y humor.

Gracias al juego organizado (en recreos y otros momentos) los educandos desarrollan la mutua adaptación, la sana competitividad, la autoestima, la salud y las habilidades corporales, la participación y creatividad, la no discriminación, la no violencia, la aceptación de las reglas, todos valores directamente relacionados con los derechos humanos.

Si no se desarrollan estas formas sanas que canalizan el caudal de fuerza vital, entonces queda el camino de su canalización violenta y antisocial, o de inhibiciones y represiones.

g) En todo momento tener en cuenta la complejidad del mundo actual y de la enseñanza, con análisis de los conflictos actuales, de la situación política y social, de los medios de comunicación, etc.
Descubrir cómo la temática de los derechos-deberes se aplica a toda la vida local, nacional e internacional.

De allí la necesidad de la formación de una conciencia política y ciudadana comprometida con el país.

La posmodernidad plantea temas muy diferentes a los de la modernidad: un sistema económico perverso que atenta contra los derechos humanos, mayor individualismo y subjetividad, rechazo de estructuras de autoridad y control social, estimulación de lo económico (del tener) y de la sensualidad como valores absolutos, competitividad salvaje, ética de la simple conveniencia sujetiva, influencia masiva de los MCS, esclavitud sexual de niños y adolescentes, adicciones desde temprana edad, etc.

Todo lo cual implica la necesidad de los debates críticos correspondientes en la escuela y en la familia y la ardua tarea de generar criterios sanos desde la ética de los derechos-deberes humanos.

h) Por cierto que esta educación en los derechos-deberes sobre un eje transversal de todo el proceso educativo no excluye encuentros especiales para conocer y analizar los derechos humanos en sus documentos e historia. Cotejarlos con los mensajes de los medios de comunicación.

Elaborar los objetivos de esos conocimientos.

Hay también circunstancias de la vida local o nacional que reclamarán un análisis especial, como elecciones, actos de violencia o corrupción, guerras, etc.

i) En ningún momento la escuela debe olvidar su relación con la familia.

Son necesarias reuniones con los padres para cotejar y unificar valores sobre los cuales educar, clarificar conceptos sobre derechos y deberes, buscar consensos sobre normas y límites, fortalecer los vínculos entre educadores y padres, entre padres e hijos.

Es evidente que la educación en los derechos-deberes humanos se inicia y desarrolla prioritariamente en la vida familiar, pero ¿quién se ocupa de eso?

Los educadores debieran trabajar mucho más con los padres si quieren lograr frutos con sus hijos.

En síntesis: coherencia total entre los que declamamos y enseñamos con lo que sentimos y hacemos.

 

 

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