Finlandia y Dinamarca: educación en… Un modelo mundial. 3 artículos

EDUCACIÓN EN FINLANDIA Y DINAMARCA.

Mientras nuestro país está por comenzar a debatir el proyecto de ley de educación emanado desde el Poder Ejecutivo, el mundo ya camina por sendas que tienen como objetivo lograr una educación de calidad como política de Estado.
 Para muchos los resultados de políticas educativas estables y consensuadas se ven reflejadas en los resultados obtenidos por los alumnos.
PISA es una fuente de evaluación que mide rendimientos en distintos países, y según surge de los últimos resultados, los estudiantes finlandeses fueron quienes llegaron a los niveles superiores. 

En esta edición presentamos un detalle sobre cómo funciona el modelo finlandés, de qué manera  y con qué rigurosidad se forman los docentes y cuales son las características de sus escuelas.

Número uno en PISA: El sistema educativo Finlandés

La rigurosa selección y formación docente, casi 6% del PBI invertido en la enseñanza,  despolitización del sistema y alta participación de la familia, son algunas de las claves que han llevado a Finlandia a lograr un fracaso escolar casi nulo (2% de repetición) y sólo el 5% de deserción tras completar el sistema educativo obligatorio, además de liderar las pruebas PISA.
El Forum Ecónomico Mundial asegura que Finlandia es el primer país en desarrollo sustentable con la economía más competitiva del mundo y el más bajo índice de corrupción junto con Noruega y Suecia.
Posee el mayor índice de lectura de periódicos de Europa (430 por mil), una tasa de fecundidad superior a la de sus socios (1,7 hijos por mujer) Además
lidera las evaluaciones internacionales (según el último informe de PISA, Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes)  y sus docentes tienen gran poder de decisión en la escuela y prestigio social, siendo una de las profesiones más populares.Los propios expertos finlandeses consideran que hay dos características principales del sistema educativo de su país: la unidad y equidad del sistema y la formación de los docentes.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la sociedad finlandesa realizó una fuerte inversión en la construcción de una red densa de escuelas en todo el país, que permitió a todos los chicos ir a la escuela. Hoy existen 4000 escuelas primarias y 580.000 alumnos matriculados. La educación obligatoria abarca nueve años (seis de primaria y tres de secundaria) y es gratuita. Todos los docentes tienen una formación universitaria, tras un riguroso proceso de selección que rige en la formación de los maestros y en algunas Universidades sólo ingresa menos del 20% de los aspirantes a la carrera docente.

Proceso de selección docente

La influencia de los maestros se fortaleció a partir de la década del 90, cuando el país descentralizó la educación y le dio más poder a los municipios, lo que redundó en mayores atribuciones para los maestros. Hoy los docentes pueden elegir los libros de textos, el programa que sigue la escuela, fijar directivas sobre cuestiones disciplinarias, de evaluación y la cooperación entre las escuelas y los padres. En tanto, el papel de los directores es más acotado que en otros países.

Para acceder a la licenciatura de magisterio se deben superar dos procesos de selección luego del cual “los mejores pasan a ser docentes”. El primero se lleva a cabo en una unidad de evaluación centralizada, uno de cuyos criterios es que el expediente del candidato supere los 9 de media en sus estudios de bachillerato. La segunda selección se realiza en las Facultades de Educación, donde se evalúa la competencia lectora y escrita, la capacidad de empatía y comunicación, las habilidades artísticas, musicales y de alta competencia matemática.

Para ser docente se requieren 6 años de carrera universitaria donde un tercio de los contenidos son de carácter pedagógico.
Para acceder a la Licenciatura de Profesor de Primaria y luego de superar los dos procesos de selección, los aspirantes deben cursar 6.400 horas de formación-estudio y redactar una tesis.
El Profesor de Secundaria se especializa en la respectiva Facultad (matemática, ciencias, literatura, etc.) luego de lo cual deberá superar diversas pruebas para acceder a la Facultad de Educación. Una vez superadas las mismas cursará más de 1400 horas de estudio.
En definitiva para ser docente se requieren 6 años de carrera universitaria y un tercio de los contenidos son de carácter pedagógico.
Cada año el 85% de las solicitudes para ingresar a la universidad para ser docente son rechazadas. Según una encuesta los profesores figuran como los profesionales más apreciados, por encima de médicos, abogados o ingenieros. Su ingreso mensual ronda los 3.400 euros y reciben bonificaciones especiales de acuerdo al rendimiento de sus alumnos. Los directores pueden llegar a los 4.600 euros al mes.

Sistema de nombramiento

Los docentes recién graduados y los ya empleados pueden acceder a los puestos vacantes, cargos interinos o pagos por hora, según su formación y calificaciones. Los puestos vacantes son publicados a nivel nacional, regional y local en los medios de comunicación y la provisión de los cargos se hacen basados en documentación presentada y en entrevistas con el candidato. Los maestros serán contratados por el propio centro educativo a través del director, quienes a su vez fueron elegidos por la comunidad.

Claves del sistema finlandés:

 Gratuito, obligatorio, descentralizado y participativo

1. Educación preescolar

En Finlandia no existen instituciones específicas de educación preescolar, sino que la misma se imparte en escuelas y jardines de infantes el año previo al comienzo de la escolaridad. El objetivo del nivel preescolar es fortalecer las aptitudes de aprendizaje de los niños. En la práctica se les enseñan nuevos conocimientos y capacidades a través de juegos. Aunque la misma no es obligatoria, la ley establece que los municipios deben organizar educación preescolar gratuita para todos los niños de 6 años. Actualmente la mayoría de ellos recibe educación preescolar.

2. Escuela básica

La escuela primaria suelen comenzarse al cumplir el niño los 7 años. Dura nueve años y finaliza cuando el adolescente ha aprobado el programa de estudios o cumple diecisiete años. Todos los niños residentes en Finlandia están obligados por ley a cumplir el programa de estudios de la escolaridad primaria, ya sea asistiendo a la escuela básica o adquiriendo por otros medios los conocimientos equivalentes a su programa de estudios. La asistencia a la escuela no es en sí obligatoria. El principio de la escolaridad obligatoria es casi tan antiguo como el país: Finlandia se independizó en 1917 y la escolaridad obligatoria se instituyó en 1921.

La prestación de la escolaridad primaria está a cargo de los 450 municipios en que se divide el país y la ley establece que la escuela básica es gratuita para todos. Además de la enseñanza, también son gratuitos todos los útiles y textos escolares, y los alumnos almuerzan gratuitamente en la escuela. La enseñanza debe impartirse cerca del hogar de cada niño. Los municipios son responsables de organizar y pagar el transporte de los alumnos que residan a más de cinco kilómetros de las escuelas.
La escuela básica no otorga títulos, pero su cumplimiento da acceso al segundo nivel de educación: las escuelas profesionales o el bachillerato.
En la escuela básica los seis primeros cursos están a cargo de maestros/as, que enseñan todas o casi todas las materias. En los tres últimos cursos hay profesores por asignatura. El objetivo general establecido para la enseñanza básica es apoyar el desarrollo integral de los alumnos como individuos y miembros de la sociedad éticamente responsables. La educación básica pone el énfasis en la enseñanza de los conocimientos y destrezas necesarios en la vida.

La ley obliga a organizar una enseñanza especial para los alumnos con dificultades de aprendizaje.Además de la enseñanza, son gratuitos los útiles, los textos, el almuerzo y el transporte.

3. Bachillerato o Formación Profesional

Al finalizar la escuela primaria los jóvenes se encuentran frente a una importante elección: continuar desarrollando su cultura general en el bachillerato, o comenzar una formación profesional en un instituto.

El bachillerato

El bachillerato está destinado en principio a los jóvenes de 16 a 19 años. Los liceos seleccionan a sus alumnos en función de sus calificaciones de la escuela primaria. El currículo del bachillerato puede cursarse en dos, tres o cuatro años, pero el ritmo de estudios es muy individual. Los programas están estructurados en cursos por asignatura, y la elección de cursos va determinando el avance en los estudios. Debido a las distintas opciones de los alumnos, en el liceo no hay itinerarios fijos ni grupos por aula.
El currículo comprende estudios obligatorios, especializados y aplicados.
El bachillerato culmina con un examen final que se realiza homogénea y simultáneamente en todo el país. El mismo comprende cuatro pruebas obligatorias: lengua materna (finlandés o sueco), el segundo idioma nacional (finlandés o sueco), un idioma extranjero y matemáticas o ciencias.
En la prueba de ciencias se pueden elegir preguntas de biología, geografía, química, física, historia e instrucción cívica, religión, educación ético-filosófica, filosofía o psicología.

Además de las materias obligatorias, los estudiantes pueden examinarse en otras optativas. Las pruebas de idiomas comprenden ejercicios escritos y de comprensión oral. El currículo del bachillerato será reformado en los próximos años.
El examen es elaborado cada año por una comisión ad hoc dependiente del Ministerio de Educación, la que también corrige todas las pruebas siguiendo principios unificados.

Como símbolo de la obtención del título, los nuevos bachilleres reciben cada año en primavera u otoño la tradicional gorra blanca.Al aprobar el bachillerato, los jóvenes adquieren competencia para la educación superior. El bachillerato es en primer lugar una etapa preparatoria para el nivel terciario. Actualmente más de la mitad de los jóvenes ingresa cada año en el bachillerato, pero también lo pueden cursar más adelante, como adultos.

Formación profesional básica

Si después de la escuela primaria el adolescente elige seguir una formación profesional, tiene una gran cantidad de alternativas escolares y especialidades para elegir. La formación profesional básica se puede adquirir tanto en institutos como en centros de trabajo, mediante un contrato de aprendizaje.La oferta comprende 75 títulos profesionales básicos agrupados en las siguientes áreas: recursos naturales, técnica y comunicaciones, comercio y administración, turismo, restauración y economía doméstica, estudios sociales y de la salud, servicios culturales y actividades de ocio, físicas y deportivas.

Los objetivos de la formación profesional básica establecidos por ley son brindar la capacidad profesional necesaria en la vida laboral y preparar a los alumnos para ejercer una profesión independiente. Los títulos básicos se obtienen en tres años, y otorgan competencia para continuar estudios superiores.Los institutos de educación profesional seleccionan a sus alumnos principalmente en función de sus calificaciones escolares, pero algunos organizan también pruebas de admisión. Todos los currículos de formación profesional básica incluyen lengua materna, el segundo idioma nacional, un idioma extranjero, matemáticas, física y química, ejercicios físicos e higiene, estudios sociales, empresa y práctica laboral, y arte y cultura.

También se exige un trabajo final.La instrucción profesional finlandesa incluye, además de la educación teórica, períodos en los talleres y laboratorios de los mismos institutos y prácticas en sitios de trabajo. La formación profesional básica está organizada por los municipios, mancomunidades intermunicipales y el sector privado.
La enseñanza es gratuita.
En los contratos de aprendizaje el centro de educación, la empresa y el trabajador firman un contrato de trabajo y aprendizaje a plazo fijo. El aprendizaje se produce en la labor práctica. Otra forma de obtener títulos es el sistema llamado de exhibición, en el que independientemente de la manera de adquisición de los conocimientos, el aspirante puede demostrar en unas pruebas de evaluación que domina los conocimientos y destrezas de la profesión. Se puede participar en las pruebas sin una instrucción preparatoria previa, directamente con lo aprendido trabajando.N de R: no es tema de esta nota la formación universitaria.

Las escuelas de Finlandia

En muchas suena una música suave y relajante que al cambiar de melodía marca el fin de cada clase. Las clases son de 45 minutos y hay 15 de descanso después de cada asignatura. Los alumnos tienen media hora para comer. Las calificaciones van del 4 al 10En total los alumnos cursan 190 días lectivos entre mediados de junio y fines de agosto y las clases van de 9 a 16 hs.El gobierno gasta entre 5.000 y 8.000 euros por alumno según el gradoLas clases no superan los 20 alumnos, si alguno tiene problemas académicos pasa a uno de 10Es normal que maestros y padres se comuniquen casi a diario vía e mailLas jornadas laborales de los docentes son de 37 horas semanales y no todas son en aulaLos centros cuentan con un trabajador social, un médico y un enfermero.
Anualmente un alumno es elegido por sus compañeros para tratar los conflictos.

En muchos casos las reglas de convivencia son redactadas por los alumnos en negociación con los docentes.Tres de cada cuatro adolescentes de 15 años aseguran leer algo por placer diariamente y prefieren periódicos y revistas.

LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA:Los secretos de un éxito asombroso
“CADA ALUMNO ES IMPORTANTE”


Paul Robert,  
Director del Colegio Nelson Mandela, de Clarensac, Gard, Francia 


Aureolada de prestigio por sus resultados en las evaluaciones internacionales PISA (Program for International Student Assessm
ent) del 2000 y 2003, Finlandia era para mí, desde hace casi seis años, un tema lleno de interrogantes que no había logrado responder con la información que podía espigar de muchas conversaciones y lecturas. El programa europeo Arion, me permitió hacer una visita de estudio en ese país, en abril del 2006.Esta visita, organizada por Esa Räty, Director del Colegio de Niinivaara, agrupó a dieciocho responsables de oficinas de educación procedentes de 14 países, desde Noruega a Turquía. Todos ellos viajaron motivados por el deseo de comprender las razones del asombroso éxito conseguido por los alumnos finlandeses.

El programa
preparado por el señor Räty nos permitió visitar locales escolares de todos los niveles: un jardín de niños, dos escuelas primarias, dos escuelas secundarias, dos liceos, un liceo profesional, una universidad y un centro de formación continua. Nos reunimos también con diferentes personas responsables de la educación: Janna Puumalainen, Directora de Asuntos Internacionales del Municipio de Joensuu, Tuula Vihonen, Directora de la Educación de Joenssu, Johanna Kurki, responsable de los proyectos europeos Arion y Comenius de la Oficina de Estado de la Provincia Oriental de Finlandia. Pudimos también conversar libremente con numerosos profesores y alumnos así como con los directores de establecimientos educativos. Al descubrir poco a poco la profunda originalidad del sistema finlandés, todos concebimos una verdadera admiración y el deseo de importar  algunos de sus secretos a nuestros países respectivos.

FINLANDIA Y PISA


Los resultados del primer estudio PISA, llevado a cabo en el 2000, fueron recibidos en Finlandia con satisfacción y sorpresa. Los finlandeses habían emprendido desde hace 30 años profundas reformas en su sistema educativo; pero no habían tenido aún la oportunidad de constatar los efectos positivos de un modo tan incuestionable y en el marco de un estudio comparativo tan extenso.

En la primera evaluación
PISA, Finlandia logró el primer lugar en lectura entre los 43 países participantes (los 30 países de la OCDE y 13 países asociados); llegó al 4to lugar en matemática y al 3ro en ciencias. Manteniéndose entre los primeros países del mundo por la eficacia de su educación, Finlandia mejoró su posición en PISA 2003: entre los 41 países participantes, obtuvo el primer lugar en las tres materias evaluadas en el 2000 y el segundo lugar en resolución de problemas, materia introducida en esta nueva evaluación.

Finlandia hizo entonces un estudio atento del asunto y publicó un análisis de sus resultados en PISA 2003 (lo que no había hecho en el 2000). El informe correspon­diente pone en evidencia características cuyo interés va más allá de los resultados totales. En efecto, la diferencia entre chicos y chicas es mucho menor que en cualquier otro de los países participantes. Los chicos no responden tan bien como las chicas en lectura, pero la diferencia entre unos y otras es mucho menor que en cualquier otra parte. Y en matemática, a diferencia de los demás países, las chicas responden casi tan bien como los chicos.
Otra característica notable es que en Finlandia, después de Islandia, el impacto de las diferencias sociales sobre los resultados de los alumnos es el más bajo. De manera muy significativa, la cuarta parte más desfavorecida, en términos socioeconómicos, de la población de alumnos finlandeses se sitúa, en matemática, sobre la media de los países de la OCDE. Del mismo modo, las diferencias existentes entre los establecimientos son, también después de Islandia, las menores de todos los países evaluados.

Otra conclusión
notable del estudio es que la proporción de alumnos que obtu­vieron bajos resultados en matemática es mucho menor en Finlandia que en cualquier otra parte (6% contra un 21% de la media de países de la OCDE). Este dato se relaciona sin duda con el hecho de que los alumnos finlandeses tienen una gran confianza en sí mismos, en sus competencias y en su potencial de aprendizaje. En sí, el nivel de ansiedad relacionado con el aprendizaje de matemáticas aparece claramente como más bajo que en los otros países.

Se concluye
en este estudio que Finlandia es un país donde las desigualdades consiguen ser corregidas mejor por la educación; es un país donde las diferencias de capacidad entre los chicos y chicas son las más bajas y dónde los alumnos tienen una valoración muy positiva de ellos mismos con relación a los aprendizajes.En consecuencia, vale la pena tratar de entender cómo este país ha sabido aportar respuestas tan pertinentes a problemas que Francia no ha podido resolver aun después de 30 años de implantado el colegio único.

LAS CLAVES DEL ÉXITO

A.     “Cada alumno es importante”

Se recuerda que en el “Gran Debate sobre el Futuro de la Escuela”, organizado al final del año 2003 para preparar la nueva ley de orientación, la fórmula que concentró gran parte de la polémica fue ésta: ¿Qué es necesario poner en el centro del sistema, el alumno o los conocimientos?

Finlandia eligió sin discusión la primera alternativa. Parece incluso que un fino y profundo análisis de las necesidades reales de cada alumno es lo que está detrás del asombroso éxito del sistema, pacientemente construido en 30 años de reforma. La idea de que un alumno feliz, bien desarrollado, libre de progresar a su ritmo, adquirirá más fácilmente los conocimientos fundamentales no es una utopía de un pedagogo iluminado: es simplemente la idea que orienta la acción de todos: el Estado, las municipalidades, los directores de establecimiento, los profesores…

Finlandia respeta profundamente los conocimientos, pero respeta aún más a los individuos que están en proceso de adquirirlos. Y eso no es tenido allí como un idealismo desabrido, sino por el más elemental pragmatismo. Esa Räty, Director del Colegio Niinivaara, en Joensuu, asume como su divisa la fórmula que resume esta filosofía: “Cada alumno es importante”.

a) Un medio ambiente cálido y acogedor

El alumno debe sentirse en la escuela “como en su casa”. Toda divergencia entre la escuela y la casa debe ser borrada en la medida de lo posible. El marco de vida está concebido para favorecer esta continuidad: la escuela es un lugar de vida donde los espacios de trabajo son extensos (65m ² por aula en el nuevo colegio en construcción en Joensuu) y dónde los lugares previstos para el descanso son cómodos. Los alumnos descansan en pasillos de colores cálidos y a menudo decorados por trabajos de ellos mismos, sin carreras ni empujones. Sin degradaciones: los locales están limpios y se respetan como un segundo hogar.
Pareciera incluso que no está en el espíritu de los alumnos la idea de manchar, de destruir.
El tamaño modesto de los establecimientos (300 a 400 alumnos en un colegio; 400 a 500 en un liceo) crea una atmósfera de proximidad y permite al tutor o al director de conocer personalmente a todos sus alumnos

En cuanto a las relaciones entre los profesores y los alumnos, éstas son de gran familiaridad, lo que no excluye en ningún caso el respeto mutuo. Desde el jardín de niños hasta el liceo, los profesores son accesibles, están disponibles y atentos. Una joven alemana, alumna del liceo de Niinivaara, que vino a pasar un año en el marco de un intercambio internacional, contaba que ella había llamado una vez por teléfono celular a un profesor para pedirle unas aclaraciones sobre un punto del programa. Bastante intimidada, temía la reacción del profesor. Pero éste se había mostrado, para su gran sorpresa, encantado de poderle hacer algo por ella.

“Todo el mundo, añade, es abierto y positivo. Los profesores buscan ayudar a los alumnos a aprender. Todo es extremadamente cálido y amistoso”. En efecto, todos los alumnos con quienes pude comunicarme dicen gustar de su escuela, aun cuando tienen algún problema con uno u otro curso.

Uno de los criterios que el colegio de Niinivaara enfatiza en su autoevaluación es el sentimiento que tienen los propios alumnos de poder ser ellos mismos en toda circunstancia. De hecho, nos impresiona, al circular por los establecimientos, la relajación (incluso de indumentaria) y la libertad de movimiento de los alumnos, lo que por otra parte no excluye, de modo alguno, una sorprendente autodisciplina.

Pareciera
que el robo es desconocido: los alumnos depositan sin temor sus ropas en un vestuario de libre acceso en el vestíbulo de todo establecimiento; las bicicletas quedan sin claves antirrobos en los sitios previstos. En sus cursos los profesores tienen un elevado límite de tolerancia con relación a pequeñas faltas que en Francia dan lugar, a menudo, a sanciones inmediatas: Clase de Matemática en la Universidad de Juhanala, suena un celular. Se comprende que el profesor llame la atención al alumno con un chasquido de reprobación hecho con la lengua.
El alumno observa discretamente su SMS y todo vuelve al orden. En la misma clase, otro alumno trenza tranquilamente un scoubidou (pulsera de tiras) sin atraer ninguna atención: no molesta nadie y quizá esta ocupación le permite seguir mejor la clase… Entonces ¿por qué pretender un comportamiento formal?

Ciertamente, existen sanciones: los alumnos perturbadores pueden verse infligidos con media hora de retención durante la cual deberán quedarse tranquilos, sin hacer nada, mientras que están siendo vigilados por un profesor. Los directores de esta­ble­cimiento tienen incluso el derecho a suspender hasta por tres meses a los alumnos, pero esta sanción es rarísima y en cualquier caso supone la obligación de ¡garantizar la continuación de la enseñanza en la casa!
La suspensión definitiva no esta prevista: ¿Un padre de familia tendría entonces que ubicar a su niño en la calle?

Esta atmósfera familiar es aún más notoria en el jardín de niños. El número de adultos allí es el suficiente para garantizar una estrecha relación con cada niño. Tres auxiliares de pre-escolar más un ayudante para cada grupo de 12 niños de entre 1 y 3 años; 2 profesores calificados, un auxiliar de pre-escolar y un asistente para un grupo de 21 niños de edades entre 3 y 6 años. Por otra parte, todo es tomado en cuenta, en la elección de los muebles y en el ritmo de las actividades, para evitar cualquier tensión innecesaria a los niños. Por eso, ellos parecen asombrosamente tranquilos, relajados y asequibles.

b) Ritmos de aprendizaje adaptados a los niños

A partir de 7 años los niños comienzan normalmente el aprendizaje de la lectura. Antes de esto, en el jardín de niños (de 1 a 6 años) y en la educación preescolar (de 6 a 7 años) se pretende sobre todo despertar las aptitudes de los niños, sus habilidades, su curiosidad.
Cada día es dedicado a una disciplina (música, deporte, actividades manuales o artísticas, lengua materna, matemáticas) pero los niños trabajan solamente durante la mañana, siempre de manera muy atractiva. La tarde es reservada al juego.

Así, los aprendizajes iniciales se logran sin violencia, sin tensión y sin presiones, con la preocupación constante de estimular,  de motivar, de mantenerse en estado de escucha. Si un niño muestra disposiciones particulares, se le dará la oportunidad de aprender a leer precozmente (6 años).
En cambio, y estando de acuerdo con los padres, los profesores pueden dejar a un niño hasta los 8 años en el jardín si todo indica que no está listo para la lectura.

La repetición de año está, en principio, proscrita por la ley; puede ser propuesta de modo excepcional, pero en este caso debe ser siempre aceptada por el alumno y por la familia. En cambio, se organiza sistemáticamente grupos de apoyo para los alumnos que muestran tener dificultades en una u otra materia. Además, se envía a la clase un auxiliar para apoyarlos.

La jornada de trabajo
se organiza cuidando respetar los ritmos biológicos del niño y de evitar todo cansancio inútil: hasta los 16 años – cuando se finaliza la escuela obligatoria- las sesiones se limitan a 45 minutos y se entrecruzan con períodos de des­canso de 15 minutos durante los cuales  los alumnos pueden caminar libres por los pasillos, hablar tranquilamente en las salas de descanso,  jugar o utilizar las computado­ras puestas a su disposición.

c) Una detección precoz de las desventajas y desórdenes del aprendizaje y uso de las ayudas específicas

Con el fin de poder adaptarse lo mejor posible a las necesidades de cada niño, los fin­lan­deses tienen establecida una detección precoz y sistemática de los desordenes del aprendizaje y de desventajas diversas. Desde el jardín de niños, los alumnos son sometidos a una serie de pruebas.
Los que muestran mayores desventajas pasarán al primer grado de escuela primaria en clases especializadas que serán llevadas a cabo con 5 alumnos por clase, con profesores formados a tal efecto.
Las clases para niños “con necesidades especiales” se dan en escuelas normales, lo que permite integrarlos a ciertos cursos “normales” donde esto sea posible (trabajos manuales, música, deporte – naturalmente, cuando no se trata de una desventaja física).

Cuando los problemas son menores
, se prefiere la integración total, con todos los medios técnicos necesarios para favorecerla. Así, en la escuela secundaria de Juhanala uno niño sordo puede seguir todos los cursos gracias a un dispositivo microemisor portátil con el cual se equipa a todos los profesores que tienen a este alumno en su curso. Él mismo tiene el aparato receptor.

Profesores especializados
están igualmente presentes en todos los colegios de secundaria con el fin de brindar una ayuda orientada a los alumnos que tienen dificul­tades en alguna parte uno u otro curso. La cantidad de alumnos que se permite, para una clase con estos profesores no excede de 5. Cuado es posible, los alumnos son reincorporados en su clase normal. Estos profesores especializados están también presentes en los liceos y los liceos profesionales.

En cuanto a los alumnos que no hablan el finés, se hace de todo para garantizar cuanto antes su integración. Es cierto que Finlandia tiene una de las tasas más bajas de inmigración de Europa (2%); pero, desde la caída de la URSS, el número de inmigran­tes rusos ha aumentado mucho y la provincia limítrofe de Carelia es, sin lugar a dudas, una de las primeras afectadas.
Enfrentado a este problema, la municipalidad de Joensuu fomentó la creación de un establecimiento fino-ruso. Los recién llegados no sólo se benefician de un curso de finés intensivo sino que cuentan también con un ayudante bilingüe que los acompaña -uno para cada cinco alumnos- en todos los cursos con el fin de darles todas las claves necesarias para la comprensión.

d) Un promedio alto de atención a los alumnos

Ya destaqué la importancia del número de adultos por niños en la educación preescolar ¿Cuál es la tasa de acompañamiento para después?

Durante los primeros años de la escuela obligatoria (“Basic Education”, de 7 a 13 años), el número de alumnos por clase no debe sobrepasar de 25. En realidad, la norma parece indicar un número menor: 20 alumnos; pero puede haber, lo hemos visto, excepciones. En el colegio de Juhanala ninguna de las clases que visité sobrepasaba de 20 alumnos.
En el liceo, los grupos se forman en función de la inscripción de los alumnos: el tamaño de los grupos es variable pero no es raro ver grupos de TP de 6 ó 7 alumnos.
Desde la escuela primaria, e incluso en la secundaria, hay auxiliares de educación que colaboran con el profesor en la misma clase o se hacen cargo de grupos reducidos de alumnos que necesitan ayuda particular.

Las escuelas secundarias cuentan también con consejeros, más o menos equiva­lentes a nuestros COP (Consejeros de Orientación Psicológica), aunque estos últimos pueden tener en su cargo hasta 1500 alum­nos en varias escuelas, mientras que sus homólogos finlandeses están presentes a tiempo completo en una escuela en proporción de un consejero para 200 alumnos, lo que les permite estar disponibles para todos los alumnos que acudan a consultarlos buscando orientación en sus estudios y beneficiarse así de un interlocutor atento y experto en caso de necesidad. Aunque el alumno no lo necesite, debe visitar a su consejero al menos dos veces al año.

Una pregunta
que no puedo responder con certeza por el momento es ésta: ¿Cómo explicar estas “tasas de acompañamiento” ya que,  según las estadísticas disponibles, el gasto global de educación de Finlandia es casi comparable al de Francia (aproximadamente un 7% del PIB)?
La ausencia de “Vie scolaire” (algo similar a nuestro “preceptor”) y de un cuerpo de inspección, y un peso mucho menor de la administración central gracias a la descen­tralización podrían ser elementos de la respuesta. En todo caso, es cierto que los medios, si bien son parecidos, se distribuyen de manera mucho más eficiente para el mayor beneficio de los alumnos.

e) Alumnos activos y comprometidos

A lo largo de mi visita, no asistí a ninguna clase magistral. Siempre vi alumnos en actividad, solos o en grupo. Siempre he visto a profesores que solicitaban su participación y se mantenían atentos a sus demandas. Nada había de extraordinario en esta constatación: también en Francia se pueden encontrar clases donde los alumnos están igualmente comprometidos y activos. Pero en Finlandia ésa la norma.

El profesor
está allí como un recurso entre otros. En una clase de finés las paredes están cubiertas con estantes de libros; no hay una sala que no tenga su retroproyector, su computadora, su vídeo proyector, su TV y su lector de DVD. Todos los medios para poner a los alumnos en contacto con los conocimientos son buenos y los alumnos son constantemente impulsados para construir un sentido a su medida a partir de todo lo que tienen a su alcance.
Nada de obligación, nada de pesadez. “No se puede forzar a los alumnos; es necesario darles posibilidades diferentes para aprender, para adquirir competencias – dice  Hannu Naumanen, Director del Colegio Pielisjoki).” Por eso reina en las clases una atmósfera de sana cooperación donde cada uno está en su lugar y tiene un papel en la construcción colectiva del conocimiento.

Algunos ejemplos:

– Curso de finés (20 alumnos de 14 años, aproximadamente. Estudio de una novela del siglo XVII “Los Tres Hermanos”): El profesor presenta, con ayuda de una transpa­ren­cia, el plan de la obra; luego da la consigna a los alumnos: cada uno deberá leer en clase un pasaje del libro y exponerlo después a sus camaradas. Los alumnos se levantan para tomar un ejemplar de la colección que se halla en las estanterías de la biblioteca de la clase y se hunden silenciosamente en la lectura para después tomar por turno la palabra delante del resto de la clase.

– Curso de inglés (19 alumnos de 15 años, aproximadamente): Un alumno de 14 ó 15 años expone, en buen inglés, una asignación sobre el skate. Había llevado el suyo  y con él mostró su funcionamiento; luego pasó un vídeo que muestra distintas acrobacias, todas muy arriesgadas, acompañando las imágenes con un comentario en inglés. Al final de la exposición, los alumnos aplauden, pero luego deben emitir su opinión sobre el trabajo de su camarada en función de una guía de análisis proporcionada por el profesor.

– Curso de historia (20 alumnos de 14 años, aproximadamente): Los alumnos, sentados en orden sobre alfombras en el suelo del gimnasio, asisten a la representación de un sainete presentado por un grupo teatral aficionado. Se muestra un episodio de la Segunda Guerra Mundial en el que intervienen serbios y croatas. Los alumnos reaccio­nan con aplausos, pero inmediatamente, luego de algunas explicaciones y consignas del profesor, se distribuyen por grupos para dialogar sobre sus impresiones y presentarlas por escrito o de manera gráfica, en hojas de papel.

Ciertamente, en Francia se conocen desde hace tiempo los métodos llamados  “activos”. Pero no se puede afirmar que, aún hoy, se hayan generalizado.
¿Cuántas veces se  observa clases donde los alumnos pasan la mayor parte del tiempo copiando la lección?  Finlandia quiere que los alumnos acceden al conocimiento con entusiasmo y eso sólo es posible si llegan a ser, plenamente, protagonistas de su aprendizaje. “El profesor no está allí para hacerlo todo: él  organiza, ayuda a los alumnos a aprender”. (Sirkky Pyy, profesora de inglés).

Este papel de guía más que de “magister” dominando sobre sus conocimientos, aparece en un documento de la Facultad de Educación de Joensuu, titulado “Lo que hace a un buen profesor”. En él se dice que si bien se le pide al profesor controlar “la estructura de los conocimientos” en su disciplina, se espera sobre todo que favorezca el aprendizaje de sus alumnos en una atmósfera de tolerancia y respeto. Se le pide aún más: crear situaciones de aprendizaje variadas y estimulantes, en vez de imponer, con autoridad omnipotente, un conocimiento.

f) Una libertad de elección delimitada

Una de las características más conocidas del sistema finlandés es la gran libertad de elección dejada a los alumnos para organizar sus estudios. En realidad, esta libertad es progresiva, y está en relación con el grado de madurez de los alumnos.
A lo largo de la educación del “ciclo fundamental” (entre 7 y 13 años) los estudios son iguales para todos. Los alumnos comienzan el aprendizaje del inglés a los nueve años; a los 11 pueden elegir otra lengua entre el alemán, el francés, el sueco y el ruso (El alemán suele ser tener una preferencia claramente mayoritaria).

A partir del nivel 7 (13 años), se introducen algunas materias opcionales, diferentes según los colegios, que definen sus propuestas de acuerdo con las municipalidades. Cada colegio puede elegir la opción en la que hará hincapié o la opción que le dará especificidad. La elección puede hacerse entre Educación Física, Dibujo, Nuevas tecnologías, Música, Lenguas extranjeras.
El alumnado mínimo para abrir una opción es de 16 alumnos. En el nivel 7, los alumnos pueden elegir dos asignaturas facultativas; 6 en el nivel 8, y 5 en el último nivel de la escuela obligatoria.

El total de las sesiones semanales (incluyendo las de cursos obligatorios y opcionales) no debe exceder de 30 en todos los niveles del colegio. Hasta los 16 años, los alumnos construyen poco a poco su autonomía y desarrollan un sentido de responsabilidad con relación a sus estudios. Para ello, pueden contar con la ayuda de los consejeros.

Si bien en el colegio se mantiene el marco de la clase tradicional, en el liceo los alumnos pueden componer enteramente su programa inscribiéndose en cursos cuya relación está disponible en la red informática de su establecimiento y accesible también por Internet.
En los 3 años del colegio, los alumnos deben seguir 75 cursos: 45 son obligatorios, los otros completamente opcionales. La clase, como grupo de alumnos, no existe ya. Ellos van a encontrarse en configuraciones diferentes según los cursos a los cuales se inscribieron en función de las disponibilidades.

Cuando un curso
alcanza un determinado alumnado, se cierra la inscripción y el alumno deberá o inscribirse en el mismo curso pero con otro profesor, o esperar hasta la próxima oportunidad. Algunos profesores que conocieron el sistema tradicional de clases aún en vigor hasta hace 20 años en el colegio, extrañan este concepto de grupo constituido bien definido para un año.
Pero parece que los alumnos se  han adaptado perfectamente al nuevo sistema y sacan todo el provecho posible. La ventaja para ellos es poder perfilar mejor el curso de sus estudios, en función de sus aptitudes y de su proyecto de continuación. El sistema les permite también avanzar de manera modular, según sus capacidades, en las distintas disciplinas.
Todo concepto de repetición global, que implique volver a seguir de nuevo materias ya aprobadas, está puesto de lado definitivamente.

Esto implica también que alumnos de edades diversas pueden encontrarse en un mismo grupo de nivel. Cada liceo puede desarrollar “líneas particulares de programa” en forma paralela al núcleo duro (“currículo”) nacional y que debe ser seguido en todas partes. Por eso, en el liceo de Niinivaara, los alumnos pueden seguir un programa intensivo de música o ciencias. El nivel alcanzado por los alumnos en música es notable; en el liceo ellos consiguen presentar  espectáculos de gran calidad, no muy lejos del estándar profesional.
El director mismo propuso también un curso de creación de empresas, que permite a los alumnos realizar un proyecto de dimensión real en todos sus componentes incluido el financiero – dado que no se descartó la posibilidad de obtener beneficios.

En la formación profesional
existe también una parte de libre elección que  corresponde aproximadamente al 8% del conjunto de los cursos evaluados. Los alumnos son estimulados a construir su propio programa de aprendizaje; existe la posibilidad incluso de completar el curso de sus estudios en otro establecimiento, en particular, para la parte general para la cual se pueden seguir cursos en el colegio.
La amplia autonomía de la que se benefician los alumnos de secundaria constituye indudablemente una excelente preparación para los estudios superiores y permite evitar la enorme grieta que, en Francia, es una de las principales causas del fracaso y abandono escolar en el primer año.

g) Una evaluación motivadora

¿Qué hay sobre las notas en Finlandia? ¿Cómo evalúa este país a los alumnos? ¿Encontró un medio de reconciliar evaluación y motivación?

Hasta los 9 años
los alumnos no son evaluados con notas. Sólo a esa edad los alumnos son evaluados por primera vez, pero sin emplear cifras. Después no hay nada nuevo hasta los 11 años. Es decir que en el período equivalente a nuestra escolaridad primaria los alumnos sólo pasan por una única evaluación. Así, la adquisición de los saberes fundamentales puede hacerse sin la tensión de las notas y controles y sin la estigmatización de los alumnos más lentos.

Cada uno puede progresar a su ritmo
sin interiorizar, si no sigue al ritmo requerido por la norma académica, ese sentimiento de deficiencia o incluso de “nulidad” que producirá tantos fracasos posteriores, esa imagen de sí tan deteriorada que, para muchos alumnos, hace que los primeros pasos sobre los caminos del conocimiento sean a menudo generadores de angustia y sufrimiento. Finlandia ha elegido confiar en la curiosidad de los niños y en su sed natural de apren­der. Las notas en esta fase no serían más que un obstáculo.
Ello, por supuesto, no excluye informar a las familias regularmente sobre los progresos de sus niños: en la escuela de Kanenvala boletines se envían dos veces (en diciembre y en mayo). Las notas expresadas en cifras aparecen recién en el 6to año, cuando los niños alcanzan la edad de 13 años.

El mismo ritmo de evaluación es mantenido en el colegio después de los 13 años empleando calificaciones en cifras que pueden ir de 4 a 10. Esta escala de notas, sorprendente para nosotros, los franceses, que tenemos la religión de la nota 20, es un síntoma de la voluntad de valorar al alumno. Él sabe o no sabe. Si él no sabe, obtiene la nota 4, que implica la obligación de retomar el aprendizaje no conseguido. Están proscritos el 0 infamante y las notas muy bajas. ¿Qué interés puede haber en construir una escala de la ignorancia? En cambio, se pueden distinguir niveles de perfección: Un conocimiento puede ser adquirido pero en diferentes niveles de logro: eso es lo que significan las notas entre 5 y 9

En el liceo
se conserva la misma escala, pero el ritmo de las evaluaciones es mucho más sostenido: cada período de seis semanas es seguido de una semana de exámenes en la cual los estudiantes son sometidos a pruebas diarias de tres horas, de 9 am a 12 m. Para compensar la presión, ellos quedan libres después de medio día.

Los alumnos deben validar los dos tercios de sus estudios en cada una de las disciplinas seguidas. Ellos pueden continuar su avance aún si tienen uno o dos fracasos. Sin embargo, se les recomienda llevar de nuevo un curso no aprobado. Otra alternativa es la de pasar un examen de recuperación el miércoles siguiente al final de un período.

En esta fase
, el peso de una nota es determinante, y los matices que existen entre el 5 y el 10 pueden jugar un rol importante en la orientación futura: incluso parece que el 7 es una suerte de « media » (en el sentido en que nosotros entendemos el 10/20). Esto explica por qué los reclamos de las familias ante la bureau d’Etat de la provincia  tienden a multiplicarse y a ocupar gran tiempo de los funcionarios, que tienen la obligación de informarlas.

Para el examen final
(« matriculation examination ») existe una escala de 0 a 7 (que no incluye el 1), asociada a los antiguos grados y denominaciones en latín. No obstante que la escala es diferente y que el 0 reaparece, el número de « grados » es idéntico al que se halla en la escala de 4 a 10, vigente en la escuela secundaria.
Por otra parte, los candidatos pueden rendir de nuevo, hasta dos veces en el plazo máximo de un año, las pruebas en las que han fracasado (hay dos períodos de examen en un año).En los estudios profesionales la evaluación esta basada en el apoyo y el diálogo. En este nivel, el alumno está plenamente involucrado por vía de la autoevaluación. La escala de notas es de 1 a 5.

En Finlandia, la práctica de la evaluación parece estar guiada por el cuidado de no castigar a nadie y de darle siempre la oportunidad al alumno, valorando más lo que sabe que lo que no sabe : « Lo importante es que los alumnos tengan la sensación de que son buenos en algún campo » (Hannu Naumanen, Director del Colegio Pielisjoki). Guiada por este principio, la evaluación del los alumnos pierde su carácter competitivo y angustiante y, por el contrario, puede convertirse en un medio que los estimula y motiva para ubicarse en una gradiente de progreso adaptada a su ritmo.


B. Profesores expertos.
Una profesion valorada

La profesion docente goza de un prestigio real en la sociedad de Finlandia. Esto no tiene que ver con la remuneración – que se acerca al promedio de los países de la OCDE- sino con la importancia que otorga el país a su educación y al sentimiento ampliamente extendido de que los docentes son expertos en su dominio y que ellos se consagran con todo su corazón a su tarea.

A la pregunta: « Por qué ha elegido usted esta carrera ? »,
la respuesta que aparece más a menudo en las encuestas de motivación a que se somete a los aspirantes a la docencia es ésta : « Por que quiero a los niños ».
En encuestas similares levantadas en Francia, el acento esta puesto a menudo en el interés por la disciplina que se enseña. Así, los profesores finlandeses están ampliamnete inclinados hacia la comprensión de los niños y de sus necesidades, y sienten que se encuentran al servicio de la infancia más que al servicio de una materia. Esta diferencia de motivación inicial es determinante para la orientación futura de una carrera en la cual el docente se considera más importante el servicio a los alumnos que a la enseñanza teórica.

b) Una selección exigente

La selección inicial contribuye a contar desde el comienzo de los estudios con candidatos elegidos considerando no sólo las competencias disciplinares y teóricas que poseen sino tomando en cuenta también el concepto que ellos se han formado sobre su oficio y el conocimiento que tienen conocimiento de la infancia.

Los « profesores de aula
 » -lo que equivale a nuestros profesores de escuela- pueden hacerse cargo de los grados 1 a 6 de la educación fundamental. Los candidatos deben poseer la «matriculation examination» y haber tenido ya alguna experiencia con niños trabajando como « ayudantes » en una escuela o colegio durante tres años. Sola­men­te entonces pueden presentar su expediente de admisión en la facultad de educación que elijan (en general ellos postulan a tres universidades diferentes). En la Facultad de Educación de Joensuu se acepta anualmente a 300 postulantes, seleccionados entre 1200 que presentan sus expedientes y su currículo vitae.

Los postulantes son sometidos enseguida, durante dos días, a una serie de pruebas y entrevistas. Una de estas pruebas en un « test de grupo » durante el cual los candidatos, formando grupos de 6, deben discutir frente a observadores  sobre un asunto referido a educación que les es propuesto  
Los «subject teachers», o profesores especializados en una disciplina, que se encargarán de los niveles 7 a 9 de la educación fundamental en los liceos, deben haber obtenido antes una maestría en su disciplina, después de la cual ellos deberán estudiar pedagogía durante uno o dos años en una facultad de educación. Para ingresar deben pasar por las mismas pruebas que los «class teachers»

Una vez obtenido su diploma
, los profesores deben conseguir un puesto. No hay en Filandia un « movimento » nacional, ni siquiera regional o departamental de profe­sores. Son las municipalidades, que tienen amplias competencias en materia de educa­ción, las responsables del reclutamiento. Ellas comparten esta responsabilidad con los establecimientos de enseñanza, cuyos directores participan en las comisiones y pueden influir en las decisiones en función de sus necesidades y proyectos. Los profesores son pagados directamente por los establecimientos, cuyos presupuestos, solventados por las municipalidades, incluyen los salarios de los docentes.

c) Una formación inicial cuidadosa

Todos los profesores deben ser titulares de una maestría (maestría en ciencias de la educación para los « class teachers », maestría en una disciplina para los « subject teachers »), la que será complementada, como ya lo hemos dicho, con estudios de peda­gogía. Así, desde el jardín de niños hasta el liceo, los alumnos tendrán delante profeso­res altamente calificados. Los consejeros  y los profesores especializados siguen una preparación particular.
La Facultad de Educación de Joenssu está dividida en tres departamentos: el primero está destinado a los profesores de educación primaria y secundaria ; el segundo, a los profesores especialistas que se harán cargo de los alumnos que enfrentan dificultades particulares y el tercero se dirige a los profesores que seguirán la carrera de consejeros.
Todos deberán pasar, en el curso de sus estudios, un tiempo más o menos largo, situaciones reales de enseñanza. En el campus de la Universidad de Joenssu funcionan una escuela, un colegio y un liceo de aplicación donde los profesores realizan pasantías de una duración que va de 2 a 6 semanas por año. La relación entre el centro de aplica­ción y la universidad es muy estrecha.

d) Un tiempo moderado de trabajo pero con un definición amplia del servicio

Hemos visto que los profesores finlandeses no son mejor pagados que la mayor parte de sus colegas de los países de la OCDE. A la mitad de la carrera, su salario es de aproximadamente 2000 euros por una carga de trabajo de 20 sesiones de curso (sesiones de 45 minutos) a las cuales se añaden otras obligaciones como las vigilancia de pasa­dizos y patios (una o dos veces al día en los recreos), la intervención en los consejos de clase y la participación en grupos de trabajo disciplinares e interdisciplinares.
Este horario puede ser aligerado (18 sesiones para los profesores de lengua finesa o de lenguas extranjeras) o expandido (23 sesiones para los profesores de deporte o artes pásticas). Los profesores consideran igualmente como parte de su trabajo la relación con la familia fuera del horario escolar: no es raro que un profesor visite el domicilio de sus alumnos para tomar nota de sus condiciones de vida, tarea que en Francia es asumida por los asistentes sociales.

Los compartimentos cerrados,
celosamente defendidos entre nosotros por los profesores, no existen en Finlandia. No siendo conocida allí la “preceptoría”, las tareas correspondientes al CPE (Contrato de primer trabajo) o las de vigilancia recaen naturalmente en los profesores que, debido a ello, tienen una relación más próxima a sus alumnos, que no se limita sola­mente a la transmisión de conocimientos.

e) Condiciones materiales óptimas

Los profesores finlandeses gozan de condiciones materiales de trabajo particularmente favorables. La carga docente –lo he dicho ya- rara vez excede de 25 alumnos. Las aulas son espaciosas y totalmente equipadas con los recursos más modernos. En el liceo de aplicación de la Universidad de Joensuu, todas las salas poseen un pequeño puesto para el comando de la multimedia, que permite al profesor pasar fácilmente y con entera libertad de un medio a otro.

f) Una completa libertad pedagógica

Los profesores con quienes me entrevisté mostraban un grado impresionante de satisfacción respecto de su trabajo.
No eran profesores amargados, decepcionados, desengañados; por el contrario, eran profesores felices, orgullosos de su sistema educativo, al que consideran con toda justicia como particularmente bien organizado.
Una vez que han pasado el trance de la formación y reclutamiento, los profesores gozan de una libertad pedagógica total y de un margen amplio de autonomía y de iniciativa; y seguramente es ése el componente esencial de su motivación, como lo declara un profesor de la escuela de Kanenvala: «Me gusta mi profesión porque yo puedo hacer las cosas a mi manera ».
Y la Directora de Educación de Joensuu en el mismo sentido, afirmando «Nosotros tenemos confianza en nuestros profesoress; ellos están bien calificados».
Además, el sistema finlandés hace gran economía de inspecciones ( ¡y de inspectores!)

g) Profesores expertos asociados a la universidad

Concluidos sus estudios, los profesores mantienen un contacto estrecho con la universidad. Su nivel de formación y su experticia en pedagogía sostienen su derecho a ser miembros asociados. Ellos participan en la formación de sus colegas acogiéndolos en sus clases e interviniendo en las sesiones de la facultad. Ellos son consultados regularmente sobre el contenido de los programas, en los cuales, para su aplicación local, ellos pueden incorporar los cambios que les parecen pertinentes, siempre en acuerdo con el director del establecimiento y los responsables locales de la educación.

h) Una formación continua claramente determinada

Muy preocupados por mantenerse al día con los cambios de la sociedad y de su profesión, los profesores participan regularmente en acciones de formación continua. Los directores de los establecimientos pueden estimularlos a hacerlo sobre asuntos que sienten como necesarios. Esto no se consigue en un régimen de obligación sino mediante la negociación y el diálogo. El papel de los profesores en el éxito del sistema finlandés aparece así en el primer plano.
Dueños de una formación inicial de alto nivel, en la cual la pedagogía ocupa un lugar fundamental, ellos gozan de una gran confiaza y consideración de parte de su institución y aun de la sociedad entera. Ellos se involucran profundamente en un oficio que aman y que los motiva, pues se sienten libres para desarrollar su propia manera de enseñar.

C. La evaluación como una palanca del cambio
a. Un sistema en constante evolución

¿Cómo han llegado los finlandeses hasta allí ? Su sistema ¿es el resultado de una evolución progresiva o de una reforma global ?
Es seguro que las cosas no han sido siempre tal como son ahora. Los profesores antiguos recuerdan un clima general poco satisfactorio: « Hace treinta años era mucho más difícil. Los alumnos eran indisciplinados, poco motivados. Nosotros hemos cambiado gradualmente, por etapas. Ahora nos cuidamos de responsabilizar a nuestros alumnos ». Tal es la mirada retrospectiva de Sirkky Pyy, profesora de inglés en un colegio de Joensuu. Es notable el que los finlandeses hayan tenido éxito en modificar su sistema en forma progresiva y coherente, sin saltos y sin retrocesos, pero siguiendo una línea de progreso coherente y concertada, independientemente de los cambios de mayoría política.

La primera etapa se remonta a la mitad de los años 70. Finlandia tenía antes un sistema selectivo, dividido desde el final de la escuela primaria en tres ramas (clásica, tecnológica y pre-profesional), bastante comparable a lo que por la misma época existía en Francia. La decisión de unificar las tres ramas y de construir un bloque único de enducación fundamental obligatoria entre los 7 y 16 años fue tomada en el mismo momento en que fue creado el colegio único en Francia, pero de un modo más radical. Hasta hoy pretendemos salir del modelo del «pequeño liceo» con la puesta en marcha de una base común «socle comun».

En su lugar, Finlandia ha construido desde esa época un continuo escuela-colegio, haciendo que todos los alumnos sigan ese segmento común de cursos y evitando las contradicciones del colegio único. Simultáneamente, Finlandia realizó una descentralización creciente que otorga a las municipalidades amplios poderes en materia de educación. Los programas son, en cambio, responsabilidad del Estado.

En 1985
, los grupos de nivel, o grado, fueron suprimidos en provecho de una heteroge­neidad total. La posibilidad de continuar los estudios despúes del ciclo funda­mental está garantizada para todos. Una segunda etapa en el proceso de descentra­li­za­ción quedó abierta al otorgar a las municipalidades la posibilidad de definir las orienta­ciones locales que vienen a completar el programa nacional.

Diez años más tarde, la autonomía de las municipalidades será extendida a los establecimientos: desde entonces, las autoridades municipales tienen la capacidad de distribuir los fondos que reciben del Estado, que continúa subvencionando la educación hasta en un 75%. Los profesores dependen completamente de las municipalidades y de los establecimientos para su reclutamiento y la percepción de su salario.
En 1998, la « Basic Education Act », equivalente a nuestra ley de orientación, fijó los principios y reglas que rigen la educación fundamental. Este textos esencial se mantiene vigente hasta hoy.

b) La evaluación : una obligación legal

Uno de los puntos importantes de este documento legislativo es la obligación dispuesta para todos los establecimientos escolares de proceder a evaluaciones regulares de su funcionamiento y de sus resultados y de hacerlas públicas. Estas evaluaciones deben ser organizadas por cada establecimiento; pero se exige también evaluaciones externas. Ellas son efectuadas generalmente por las municipalidades.

Los liceos
están sometidos a la misma obligación. Cada establecimiento debe contar con un plan de evaluación presentado a la autoridad local. En el Liceo de Niniivaara los campos tomados en cuenta parta la evaluación son amplios: además de los resultados de los exámenes, todos los aspectos pedagógicos, relacionales y materia­les de la vida del liceo son revisados mediante cuestionarios accesibles a través de la red del establecimiento.
Cada alumno puede establecer contacto por la Internet desde su puesto o desde su hogar y responder libremente a las preguntas. La tasa de participación es de 70%.Esta práctica revela la concepción finlandesa de la educación como servicio público: todos los actores se consideran al servicio de los usuarios, que son los alumnos y sus familias.
Esto que nosotros, en Francia, consideraríamos probablemente como un llamado al consumismo escolar aparece en Finlandia como una manera sana y eficaz de impulsar el sistema en función de las necesidades y de lo que sienten los principales interesados.

¿Se puede exportar el modelo finlandés ?

Frente al notable éxito del sistema educativo finlandés, uno se pregunta si el modelo podría ser traspuesto en otras partes.
Es forzoso constatar que este sistema en constante evolución está arraigado en una cultura caracterizada por la valoración de cada persona, en un país vasto y poco poblado, donde los espacios de vida son muy dispersos y donde cada uno debe aprender a trazar su propio camino en un entorno hostil y adaptarse a una diversidad de condi­ciones. La lengua finesa es, ella misma, muy compleja, caracterizada por 14 casos de declinación, al punto que cuando se trata de traducir expresiones muy simples se obtiene a menudo esta respuesta: «eso, depende».

Parece que los finlandeses hubieran concentrado en este profundo terreno cultural toda su impresionante y paradójica capacidad para construir un sistema caracterizado por un alto grado de organización y por una flexibilidad difícilmente imaginable para nosotros los franceses.
Otra paradoja finlandesa: una reivindicación de los valores morales y religiosos y paralelamente una gran tolerancia.
Nada asfixiante ni obligatorio en la ética finlandesa, sino, por el contrario, el sentimiento de que la afirmación de estos valores tiene por objetivo la expansión de la persona.

Se halla profundamente arraigada la aspiración de que el sistema educativo finlandés ayude a cada alumno a llegar a ser una persona plenamente responsable y capaz de tomar parte, con total consciencia, en la sociedad, sin dejar de ser, jamás, él mismo.

Contrariamente a los ideales republicanos, que, por muy generosos que sean se mantienen externos a la persona, los valores morales que los finlandeses promueven están tejidos en los más íntimo del ser: la honestidad, la lealtad, la confianza, muy a menudo afirmadas como esenciales por quienes fueron nuestros interlocutores, son valores que fundan una ética personal y permiten entrever una sociedad de individuos que pueden ser plenamente ellos mismos en un marco de respeto al otro.

El impresionante éxito
de la educación finlandesa no es, en consecuencia, debido solamente a la proeza de una sabia construcción tecnocrática: ella está ligada a una lengua, a una cultura, a un pueblo que ha hecho del desarrollo de la persona humana, en todos sus componentes, la finalidad fundamental de la educación. Es esto lo que hace que todo educando experimente el sentimiento de tener un lugar, de poder ser él mismo y de desarrollarse libremente. En este sentido, cada uno puede alcanzar la plena medida de sus capacidades.

A pesar de esta tan fuerte «idiosincracia», hay numerosos aspectos del sistema finlandés que podrían ser inspiradores para Francia :
–          En primer lugar, convendría aflojar el tornillo de la evaluación centrada en los alum­nos. La tensión producida por la acumulación de exámenes, notas, boletines,  meda­llas, censuras decretadas por los consejos de clase, es considerable y contrapro­du­cente. Se podría aligerar fácilmente esta carga, sobre todo en el colegio. Es equivo­cado pensar que los alumnos aprenden sólo empujados por las notas. Aunque esto obligaría a buscar modos de enseñanza que le tuerzan el cuello, definitivamente, al curso magistral. Si los alumnos fueran puestos en actividad con más frecuencia se podría conseguir que su motivación se acreciente sin recurrir tan sistemáticamente a las notas.

–         
En segundo lugar, no sería muy complicado introducir más flexibilidad en nuestros currículos y dar más oportunidades de elección para nuestros alumnos.  Esto ha sido intentado con los Intinerarios de Descubrimiento en el colegio y los TPE en el liceo. Estos últimos años han estado marcados, en este dominio, por una vuelta atrás, abandonando una vía de progreso cuyas riquezas no han sido explotadas por la falta de adhesión de muchos profesores. Ciertamente, se podría llevar todavía más lejos las posibilidades otorgandas a los alumnos para construir el curso de sus estudios, concediéndoles progresivamente una autonomía cada vez mayor en relación a la adquisición de los saberes.

–         
En tercer lugar, es de responsabilidad de cada uno apoyar modos de relación menos distantes y cerrados y de crear una atmósfera  más cálida y confiada. El profesor no perdería autoridad. Podría ser más fácil considerar al alumno en su totalidad y de un golpe superar los factores que pueden frenar los aprendizajes.
En el plano de los medios, las resistencias al cambio serán ciertamente más fuertes. Decir que se puede tener mejores resultados con los mismos medios no es un discurso generalmente bien acogido por los sindicatos. Finlandia nos demuestra sin embargo que eso es posible.
Ese país ha optado por concentrar les gastos  de educación en lo que está verdaderamente al servicio de los estudiantes –promedios elevados de atención a los alumnos, condiciones materiales óptimas- y hacer economías en puestos que a nosotros nos parecen ineludibles: “vida escolar”, inspección, administración (incluida la central).

Igualmente, Finlandia demuestra que un alto grado de descentralización no es incom­patible en modo alguno con una fuerte disminución de las separaciones entre territorios, y que la gran autonomía otorganda a las municipalidades y a los establecimientos educativos mismos es provechosa para el mejoramiento general del sistema.

EDUCACIÓN EN DINAMARCA

El sistema educativo danés se caracteriza por una serie de principios: hay nueve años de enseñanza obligatoria, pero no existe la escolarización obligatoria; la enseñanza se considera «un instrumento de formación que promueve la igualdad», de manera que la escuela pública (folkeskolen), es decir, la escuela primaria municipal, es una escuela unitaria en la que no se separa a los alumnos en función de, por ejemplo, sus aptitudes o su procedencia social. Está muy difundido el sistema del educador único, que consiste en que un mismo docente se ocupa de una clase durante todos los años de la escuela primaria y es responsable del desarrollo de los alumnos tanto en el aspecto personal como en otras muchas facetas.

Objetivos pedagógicos

Los principales objetivos de la educación danesa son proporcionar una formación oficial o reglada, es decir, que dé acceso a determinado tipo de ocupaciones o estudios superiores, al mayor número de personas posible y lograr una mayor coherencia entre el sistema de educación para adultos y el sistema de perfeccionamiento profesional. Un elemento importante a la hora de asegurar el cumplimiento de estos objetivos fue la creación en 1999 del Instituto Nacional de Evaluación, un organismo autónomo dependiente del Ministerio de Educación cuya misión es realizar el seguimiento y evaluación de todas las áreas educativas con excepción de las denominadas escuelas libres de primaria.

Reparto de competencias entre estado, provincias y municipios

La dirección y el reparto de competencias del sector educativo se lleva a cabo entre Estado, provincias y municipios en función del tipo de enseñanza de que se trate; el ámbito de la escuela primaria se caracteriza por su alto grado de descentralización.

El Ministerio de Educación, una de cuyas funciones es la dirección de las distintas enseñanzas e instituciones –lo que incluye establecer los objetivos, los marcos y el nivel de exigencias de los exámenes–, engloba tres direcciones: la Dirección General de Educación (Uddannelsesstyrelsen), que se ocupa de cuestiones relativas a asuntos pedagógico-jurídicos de todos los niveles del sistema educativo; la Dirección General de Instituciones (Institutionsstyrelsen), que resuelve cuestiones de carácter económico, subvenciones, asuntos de índole general relacionados con las instituciones, etc.; y la Dirección General del SU (SU-styrelsen), que administra las ayudas económicas personales a la educación que concede el Estado, las Ayudas Estatales a la Educación (Statens Uddannelsesstøtte, SU) y las Ayudas Estatales a la Educación de Adultos (Statens Voksenuddannelsesstøtte, SVU).

La escuela pública es competencia de los municipios, aunque el Ministerio de Educación fija los objetivos, las áreas de conocimiento y de competencias, y los niveles de exigencia de los exámenes finales; publica planes de estudios orientativos, etc. Los plenos municipales son responsables de la economía y la inspección de las escuelas del municipio.

La influencia de los padres en la escuela pública, a la que todas las partes atribuyen un papel decisivo en el rendimiento del alumno, sobre todo en el período de la enseñanza básica, se manifiesta de manera formal a través del consejo escolar, compuesto por entre cinco y siete representantes de los padres, dos de los empleados y dos de los alumnos; la dirección de la escuela hace las veces de secretaria.
El consejo escolar, cuyo período de vigencia es de cuatro años, se encarga de velar por la buena marcha de la escuela, establecer los principios para su funcionamiento y aprobar los presupuestos y el reglamento.

Por lo que se refiere a la enseñanza secundaria, su dirección es responsabilidad de las provincias, mientras que la supervisión de los contenidos educativos y la realización del examen de reválida quedan en manos del Ministerio de Educación. En cuanto a los estudios superiores –los de corta y media duración a menudo ofertados por instituciones autónomas–, cada centro determina, con la participación de alumnos, etc., el plan de estudios de cada carrera dentro de los marcos establecidos por el Ministerio de Educación o por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, responsable de los estudios superiores de larga duración.

Educación preescolar, escuela pública y escuela libre

Casi todos los alumnos se integran al sistema educativo después de un año de educación preescolar de carácter voluntario para niños de entre cinco y seis años de edad antes de incorporarse al primer curso de la escuela primaria. La educación preescolar se introdujo en 1912 pero no se generalizó hasta la década de los setenta, y no fue obligatoria para los municipios hasta 1980.
La enseñanza preescolar, que comprende un mínimo de veinte horas semanales, corre a cargo de educadores con formación de pedagogos. Otras actividades preescolares son el apoyo pedagógico especial a niños con dificultades en el habla, el lenguaje, etc. y, desde 1999, la asistencia a niños bilingües para potenciar su desarrollo lingüístico en danés.

La escuela pública (folkeskole), cuya enseñanza sigue cerca de un 86% del total de niños, comprende desde el primero al décimo curso. Normalmente el número de alumnos por clase no puede superar los veintiocho; en 2001 la ratio media fue aproximadamente de veinte.
En los últimos años se ha suscitado un debate en torno al tema de las prestaciones de la escuela pública. Tanto por parte estatal como municipal se está trabajando para llevar a cabo una ajustada gestión económica de cara al aumento del número de alumnos y para mejorar la calidad general de la enseñanza, incluido el nivel profesional.

Algunos de los principios fundamentales de la enseñanza en la escuela pública son la diferenciación educativa, que implica tomar las aptitudes de cada alumno como punto de partida para el planteamiento de la enseñanza, la evaluación interna continua y la participación del alumnado; esta participación también se pone en práctica a través de los consejos de alumnos que, en escuelas con cursos superiores al cuarto nivel, tienen carácter obligatorio.

Los escolares pueden pasar su tiempo libre antes y después del horario de clase en centros de recreo escolar municipales (skolefritidsordning, SFO), que existen desde 1984. Durante el año académico 2001-2002 se inscribió un total de 180.000 niños, la mayoría de los cuales procedían de preescolar y de primero, segundo y tercer curso. El modo en que el creciente número de alumnos bilingües está afectando a todo el conjunto del sistema educativo ocupa un lugar cada vez más destacado en el debate público.

Durante el curso 2001-2002 las escuelas públicas contaron con cerca de 52.150 alumnos bilingües, que corresponden al 9,1% del alumnado. Más de la mitad proceden de Turquía, Oriente Medio, Bosnia o Pakistán, mien-tras que apenas 4.000 de éstos escolares son originarios de los demás países nórdicos o de otros estados miembros de la UE. En los municipios de mayor concentración de alumnos bilingües llegan a representar hasta el 44% del alumnado.

En Dinamarca hay también una tradición de escuelas privadas, conocidas como «escuelas libres», cuyo origen se remonta a mediados del siglo XIX. Se basan en tres principios: el derecho de los padres, que establece el derecho de los padres a decidir la educación de sus hijos; el derecho de la minoría, que asegura la posibilidad de vivir de acuerdo con la propia filosofía de cada uno; y la libertad de escuela, que establece la libertad de las escuelas en relación con su base ideológica y funcionamiento. No obstante, las escuelas libres deben ofrecer una enseñanza similar a la que suele proporcionar la escuela pública. Las escuelas libres autorizadas cubren cerca de un 70% de sus gastos con subvenciones estatales.

La enseñanza secundaria

La enseñanza secundaria de carácter reglado, destinada a capacitar a alumnos de entre dieciséis y diecinueve años aproximadamente, comprende los estudios de bachillerato, solicitados por el 53% de cada promoción, y la formación profesional, solicitada por el 41%; un 6% del alumnado no inicia ningún tipo de enseñanza secundaria reglada.

La enseñanza secundaria ordinaria es un ciclo educativo preparatorio y formativo de carácter general de tres años de duración. Con algo más de un tercio de los estudiantes de cada promoción, es la modalidad más solicitada de secundaria. También existe un curso de dos años que ofrece una formación similar; este curso puede realizarse por asignaturas sueltas o como estudiante libre. Tanto la enseñanza secundaria ordinaria como el curso de dos años de duración concluyen con un examen de reválida (STX) que en la mayoría de las asignaturas se ofrece en tres niveles: A, B y C, siendo el nivel A es el más alto.

El examen de preparación superior (HF) es una formación secundaria de dos años de duración creada en 1966; a partir de 1978 fue permitido llevar a cabo estos estudios por asignaturas sueltas con la intención de generar una oferta educativa válida para los numerosos alumnos que hasta la edad adulta no podían superar un examen de carácter oficial. A principios de la década de los setenta la fórmula del HF permitió el acceso de los estudiantes a los estudios superiores de larga duración. Se puede acceder a unos estudios de tipo HF desde el décimo curso de primaria o un nivel equivalente.

El diploma superior de comercio (HHX) es una enseñanza secundaria de tipo profesional centrada en torno a asignaturas económicas y mercantiles. La fórmula HHX, que también se puede cursar como asignaturas sueltas o durante un solo año una vez superado el examen de reválida, el examen de preparación superior o el diploma técnico superior, se puede seguir en las escuelas de comercio.

La enseñanza secundaria de tres años de duración que prepara para el diploma técnico superior (HTX) comprende fundamentalmente asignaturas de carácter técnico. La fórmula HTX se puede seguir en escuelas técnicas y también se puede cursar por asignaturas sueltas.

Desde 1999 la formación profesional atraviesa un proceso de reconversión por el que las cerca de ochenta ramas existentes hasta ese momento se redujeron a siete, cada una de ellas con un amplio curso básico de entre diez y sesenta semanas de duración. Estos cursos abarcan materias tales como tecnología y comunicación, construcción y obras públicas, artesanado y mecánica, «del campo a la mesa» (es decir, hostelería, alimentación y agricultura), transportes, servicios y comercio/secretariado. Después del curso básico se continúa con una formación más especializada que combina teoría y práctica.

Los centros municipales de formación juvenil ofrecen a los jóvenes de entre catorce y dieciocho años de un municipio una formación no reglada de tiempo libre; su programa cuenta con, por ejemplo, enseñanza de carácter general, cursos de preparación para los exámenes finales de primaria, educación especial, enseñanza para inmigrantes menores de dieciocho años, clases preparatorias para la obtención del carné de conducir ciclomotores, y otras actividades juveniles determinadas por el municipio.

La enseñanza superior

A lo largo de los últimos años, la cuestión del aumento de flexibilidad ­que se intenta lograr por procedimientos como la transferencia de créditos académicos y la regulación del tránsito entre los distintos niveles educativos­ ha sido un tema fundamental dentro de este sector. Las carreras de media y larga duración exigen, en principio, la superación de los estudios de segundaria.

La mayoría de los estudios superiores de corta duración han pasado del año y medio a los dos años. A este grupo pertenecen, por ejemplo, los estudios de economista de mercado, técnico de laboratorio e informático, además de los estudios profesionales superiores iniciados en el año 2000.

Entre las carreras medias, que duran entre tres y cuatro años, figuran, por ejemplo, los estudios de Periodismo, Magisterio, Pedagogía y Enfermería, además de algunas ingenierías.

Los estudios superiores de larga duración, por lo general de cinco años, se realizan en las cinco universidades de Dinamarca (Copenhague, Århus, Universidad Sur, Aalborg y Roskilde), en las escuelas superiores de Ciencias Empresariales y en una serie de instituciones entre las que se encuentran la Universidad Técnica de Dinamarca, las escuelas de la Academia de Bellas Artes, los conservatorios de música, las escuelas de arquitectura y la Escuela Superior de Farmacia.

Todas las carreras ordinarias de jornada completa se pueden cursar también a tiempo parcial a través del régimen de enseñanza abierta. Además existe una serie de estudios superiores que únicamente se ofertan a tiempo parcial, como por ejemplo los de perito mercantil, informático y diplomado en Organización y Administración de Empresas (HD). A menudo la enseñanza abierta requiere el pago por parte de los participantes. Normalmente no existe numerus clausus, aunque hay que reunir unos requisitos de acceso. Todas las asignaturas concluyen con un examen o una prueba.

Otros tipos de enseñanza para adultos

Dinamarca cuenta con una larga tradición en el campo de las enseñanzas no regladas para adultos, a menudo como formación de tiempo libre a media jornada, pero también como enseñanza a tiempo completo en escuelas superiores populares, etc. Desde 1980 se viene desarrollando además una serie de programas educativos destinados a favorecer las posibilidades de los alumnos en el mercado laboral, tales como escuelas de producción, clases de lengua danesa para adultos bilingües y, hasta cierto punto, también las denominadas escuelas superiores populares.
La formación de tiempo libre, de gran aceptación entre la población, cuenta por regla general con el respaldo económico de la Ley de Instrucción Pública y a menudo se gestiona desde las federaciones formativas de los distintos partidos políticos en forma de cursos nocturnos, ciclos de conferencias y grupos de estudio.

La Universidad Popular, fundada en 1898, ofrece un tipo de enseñanza no reglada en forma de conferencias, cursos universitarios, enseñanza a distancia y viajes de estudios, además de emisiones de radio y televisión.

En 1999 la responsabilidad de formar a adultos bilingües se transfirió de las provincias a los ayuntamientos, aunque el Ministerio para los Refugiados, Inmigrantes y Asuntos de Integración es quien establece los objetivos, contenidos, planteamientos y pruebas. La enseñanza de idiomas se imparte en cerca de cincuenta centros lingüísticos intermunicipales gestionados por los denominados «municipios-centro», a cargo del control económico de todas las actividades. El municipio de residencia de los alumnos financia la enseñanza.

Las escuelas superiores populares diurnas y las escuelas de producción ofrecen formación para desempleados con objeto de reinsertarlos en enseñanzas no regladas y/o puestos de trabajo. Las escuelas superiores diurnas, concebidas para adultos con escasos estudios, son similares a las denominadas escuelas superiores populares, mientras que las escuelas de producción pretenden estimular a los jóvenes desempleados para que se integren en el mercado laboral o en algún tipo de formación.

Los estudios de albañilería se pueden realizar, por ejemplo, en una escuala técnica.

Las escuelas superiores populares han desempeñado un importantísimo papel en el desarrollo cultural de Dinamarca desde finales del siglo XIX. La primera escuela superior popular danesa ­la de Rødding­ la fundó Christian Flor en 1844 inspirándose en el poeta N.F.S. Grundtvig y en el pedagogo Christen Kold, entre otros. Las escuelas superiores populares se financian por medio de una subvención estatal que cubre aproximadamente el 45% de sus gastos y a través de las cuotas que satisfacen los alumnos.

Ayudas estatales a la educación (SU)

A través de las Ayudas Estatales a la Educación (SU) el Estado danés presta apoyo económico a todos los jóvenes estudiantes que sean ciudadanos daneses mayores de dieciocho años. El SU se concede en forma de becas ­por un importe máximo de 4.379 coronas brutas mensuales en 2003 para jóvenes emancipados­ o de ventajosos créditos. El SU también se otorga para la realización de estudios en el extranjero, aunque fuera del ámbito de los países nórdicos sólo se puede disfrutar de él por un máximo de cuatro años.

Oferta educativa para extranjeros en Dinamarca

Los extranjeros pueden estudiar en Dinamarca. Como ciudadanos de un Estado miembro de la UE, incluidos los países asociados, pueden solicitar apoyo económico a los programas de intercambio de la UE, y también existe toda una serie de convenios de intercambio nórdicos.

En las universidades danesas y demás centros de enseñanza superior existe una larga tradición a la hora de acoger estudiantes de intercambio, por lo general después de un mínimo de dos años de estudios a tiempo completo y durante un período de uno o dos semestres. La mayor universidad de Dinamarca, la Universidad de Copenhague, tiene convenios de intercambio con ochenta y siete centros de todo el mundo, y a través de los programas Sócrates y Erasmus ha establecido acuerdos con doscientas seis universidades europeas. Se imparten una serie de cursos en inglés y es posible la convalidación de los créditos académicos obtenidos en Dinamarca basándose en el sistema ECTS (the European Credit Transfer System, un sistema para puntuar los cursos realizados; sesenta ECTS equivalen a un año académico).

Investigación

La investigación en Dinamarca se lleva a cabo en las universidades y demás centros de enseñanza superior, en centros de investigación sectorial etc., y en empresas privadas. A comienzos del siglo XXI los puntos fuertes se concentran sobre todo en la arqueología, la física (en especial la rama dedicada al estudio del núcleo de hielo) y la biología marina, además de en el sector agrario y sanitario. La investigación danesa está altamente involucrada en trabajos de cooperación internacional.
En muchos centros de enseñanza secundaria se imparten también asignaturas algo menos tradicionales.

La investigación universitaria se financia en parte a través de los presupuestos generales del Estado y en parte gracias a fondos especiales destinados a este tipo de proyectos. Las universidades son las principales responsables de la investigación básica. A lo largo de los últimos años se ha discutido mucho la libertad de investigación del personal universitario a causa del creciente patrocinio.

En el llamado sector de la investigación, es decir, la investigación financiada públicamente dentro de determinados sectores de la Administración, se hace especial hincapié en la investigación aplicada, y la elección de temas a investigar se controla en gran medida desde el exterior. Entre los principales organismos del sector de la investigación destacan el Instituto de Investigaciones Sociales, el Instituto Nacional de Investigación de la Construcción, el Centro de Investigaciones de Risø y el Instituto del Suero. Dentro de este grupo se incluyen también ciertos archivos, bibliotecas y museos, además de los hospitales. La investigación médica está mayoritariamente financiada por las provincias.
La investigación en el marco de la empresa privada tiene su punto de partida en la creación de los Laboratorios Carlsberg (1875), cuyos resultados están a disposición del público, y de la Fundación Carlsberg (1876), que desde su constitución ha financiado una parte considerable de la investigación danesa. La gerencia de la Fundación se determina desde la Real Compañía Danesa de las Ciencias (fundada en 1742). En los últimos años la investigación de la empresa privada gira en torno a las industrias farmacéutica y electrónica y a las empresas de TI.
Signe Holm-Larsen
Redactora, cand.pæd.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *