Curso completo e integral de Comunicación. Sus Axiomas. Casos prácticos. S Benetti

CURSO COMPLETO E INTEGRAL  DE COMUNICACIÓN

AXIOMAS. APLICACIONES PTÁCTICAS

Lic. Santos Benetti

Tema 1

PRIMERA PARTE

AL COMUNICARNOS, NOS RELACIONAMOS E INTERPRETAMOS LA REALIDAD

INTRODUCCIÓN.

BUSCANDO UN ESQUEMA DE COMUNICACIÓN

  1. El proceso de la comunicación humana

Cuando pensamos en “la comunicación”, generalmente nos imaginamos estar frente a alguien con quien intercambiamos ideas o impresiones. Aunque evidentemente esto es cierto, también lo es que la comunicación implica un complejo proceso que vamos a intentar describir y analizar en este Curso.

En efecto, al decir “comunicación”, decimos que “expresamos algo a alguien”, pero ¿cómo hemos llegado a ese “algo” que vamos a expresar?Y ese alguien con quien nos comunicamos ¿no tiene también él algo que comunicar?

Aunque todo esquema es incompleto de por sí, intentemos hacer una primera aproximación a este vital, rico y complejo proceso de la comunicación humana; proceso que en la práctica se da casi en un solo acto, pero cuyos elementos vamos a señalar, para luego profundizarlos.

R= x

La Realidad es una incógnita

Es el nivel del significante

PRIMERO

El hombre percibe, interpreta y da significado A LA REALIDAD y expresa su interpretación y significado: lo que se traduce en Ideas,Símbolos y Cultura.

Es el nivel del SIGNIFICADO

DESPUÉS

Expresa su interpretación y significado mediante el lenguaje utilizando determinado código.

Es el nivel de la relación o vínculo.

Es decir. el hombre necesita situarse en el mundo y darle sentido, para organizarse y vivir con un mínimo de seguridad y coherencia. Un hombre que siente que tiene que dar significado y valor a la realidad que se le presenta como una incógnita (x, equis), o sea como un conjunto de símbolos o significantes que no son claros y transparentes por sí mismos sino que plantean muchos interrogantes: ¿qué significan la vida, la muerte, el encuentro con un hombre o mujer, el trabajo, las enfermedades, las leyes, los hijos, los triunfos y los fracasos..?

Pero también y al mismo tiempo, un hombre que es capaz de expresar ese significado y que necesita hacerlo porque vive en sociedad, es decir, con otros. Tal expresión es su lenguaje, y con él intercambia significados con otros seres humanos que están haciendo el mismo proceso interpretativo, pues a todos les incumbe la misma tarea: vivir, y vivir socializadamente en un sin fin de inter-relaciones.

La historia humana a lo largo del tiempo y del espacio no es sino la búsqueda del hombre del sentido de la realidad,de toda la realidad,y del encuentro con los otros con quienes tiene que compartir su realidad por medio del lenguaje.

Que esta tarea no es fácil lo comprueba la actual historia que vivimos, esa que llamamos realidad política y social, y la historia personal de cada uno. Permanentemente uno se encuentra con quienes niegan a los otros su derecho a interpretar la realidad o imponen la propia interpretación como la única posible, o bien niegan el derecho a expresarse libremente, o censuran, o abusan de su poder para tergiversar, manipular y engañar, de tal modo que la comunicación se transforma en la manifestación cotidiana de los conflictos humanos.

Por eso, antes de avanzar en la profundización de un esquema democrático de comunicación, no está demás que analicemos brevemente otro esquema que fue presentado como “el modelo de comunicación” hasta el día de hoy, modelo de comunicación, de poder y de dominación.

2 El viejo y siempre renovado esquema mecanicista de comunicación

El esquema de comunicación que hemos presentado brevemente y que será objeto de estudio de todo este Curso (un esquema democrático) se contrapone al clásico esquema mecanicista de la comunicación electrónica, ideado por Shannon y Weaver en 1947 para poder resolver los problemas mecánicos que se producían en los circuitos telefónicos y telegráficos; esquema que posteriormente fue aplicado sin más a la propaganda, a la política y a la educación, es decir, a las relaciones humanas, como si las personas fueran simples aparatos u objetos manipulables.

El esquema mecanicista representa a la comunicación humana de esta forma:

Fuente emisora: Mensaje – Transmisorseñales en un canal… Receptor destinatario: Feedback

Como puede observarse, representa fielmente una transmisión mecánica. Existe una fuente emisora que prepara un mensaje que es transmitido por cierto canal o medio, enviando señales al receptor, quien lo recibe, decodifica, interpreta y ocasionalmente envía una respuesta retroalimentando el sistema (feedback).

En el proceso pueden surgir “ruidos” que entorpecen la comunicación.

El lector puede hacerse cargo de la pobreza humana de este esquema que fue pensado por sus autores exclusivamente para el circuito mecánico de la comunicación, especialmente teléfono y telégrafo, pero no para expresar toda la riqueza de la comunicación entre seres humanos.

Lamentablemente ese esquema quedó consagrado en escuelas y universidades como “el modelo de la comunicación humana”.

a) Se supone que el mensaje es pertenencia exclusiva del emisor

El punto más perverso del sistema es que en la práctica reduce a los interlocutores (ciudadanos, televidentes, educandos) a un papel infrahumano, negándoles el derecho de pensar, criticar e intervenir activamente en los mensajes que los afectan. Se les niega el derecho de ser sujetos históricos y creativos. Sólo las elites de poder tienen ese derecho y harán lo imposible por imponer su palabra-poder al resto de la sociedad. Es el esquema verticalista autoritario de los regímenes totalitarios y del neoliberalismo.

b) El feedback o respuesta es una gracia que se concede a la gente.  Quienes utilizan este esquema están interesados en obtener la respuesta por ellos deseada, y para ello recurren a todos los medios de persuasión y manipulación (incluso con amenazas, premios y castigos); el feedback no suele tener importancia alguna y aparece sólo para mantener la apariencia de diálogo y de democracia. Así sucede en las elecciones en las que el voto de los ciudadanos es el feedback inevitable ante propuestas que los ciudadanos están obligados a elegir, no habiendo participado en la elaboración de dichas propuestas; o el feedback de obedecer y ejecutar lo que otros han decidido.

c) El esquema tiene un trasfondo ideológico claro, pues se descalifica al interlocutor.  El interlocutor es un mero receptor pasivo, al que la fuente emisora (el poder) intentará convencer por todos los medios persuasivos posibles. En consecuencia, el sector transmisor (puede ser gobierno, medios de comunicación, educador, padre, jefe, etc.) tiene el mensaje, tiene la verdad, enseña, manda, informa, educa, decide. Y el sector receptor hace las actividades complementarias pasivas.

Cuándo el esquema mecanicista funciona perfectamente:

a-En la pura “información”, para lo cual fue diseñado este esquema por sus creadores, el proceso se da correctamente.Así en los informativos (siempre que sean tales), en los comunicados militares, etc. Se da el supuesto de que la información corresponde a una necesidad del interlocutor que la solicita a un informador o que debe recibirla. 

b)Cuanto más “autoritaria y jerárquica” sea una institución o persona, mejor se adapta el esquema mecanicista a la comunicación, ya que el famoso modelo transmisor-mensaje-receptor (aplicado a las relaciones humanas) tiene una ideología lineal autoritaria y verticalista. Quien tiene el poder, también tiene el mensaje, o sea, la interpretación correcta de la realidad. Quien no tiene el poder, recibe y acepta lo que otros han pensado, interpretado y decidido por él.

c)Lo mismo sucede en las instituciones o grupos “paternalistas” en los que sus rectores aconsejan a sus hijos o afiliados, hacen recomendaciones e insinúan conductas y normas con el presupuesto de que los receptores “aún no están maduros” o no son capaces para pensar y tomar decisiones por sí mismos.

 3 Por un esquema humanista y democrático

Es evidente, por lo tanto, que cuando hablamos de un esquema de comunicación humana nos estamos planteando un sistema de vida, un conjunto de valores, un sistema político, un modelo de sociedad. Por eso es fundamental que busquemos y encontremos un modelo de comunicación que efectivamente represente esa sociedad democrática, sana y pluralista que queremos construir.

Un modelo donde “todos” se sientan seres pensantes, creativos, expresivos y transmisores de “su verdad”, de su forma de sentir la vida, de sus ideas y proyectos. 0 sea, como sujetos históricos activos y creativos.

Dicho esquema que completa al ya presentado, lo graficamos de la siguiente manera:

La realidad es una INCÓGNITA A INTERPRETAR ENTRE TODOS.

Cuando la Incógnita es despejada adquiere SIGNIFICADO y se transforma en CULTURA

En efecto:

A percibe, interpreta y expresa —B percibe, interpreta y expresa —

C percibe, interpreta y expresa

Al expresar su interpretación se INTER-RELACIONAN, se socializan y aprenden a convivir en armonía

Para eso utilizan el Lenguaje con un código común

El proceso se realimenta constantemente y se reinicia con nuevas interpretaciones enriquecidas con el aporte de los otros

Así la cultura se transforma en Historia

Despejar la gran incógnita de la realidad.

a-Hay una incógnita a develar entre todos. Y como todo tiene algún significado, “todo es comunicación”.

La realidad (R) que nuestros sentidos perciben es “el signo o significante de algo cuyo significado aún desconocemos”; por eso decimos que R=x, ya que la realidad, toda la realidad se nos aparece como una gran incógnita que tenemos que despejar, descubrir o interpretar.

Por eso se afirma que “todo es comunicación”, porque todo sin excepción tiene algún significado, aunque lo desconozcamos en su totalidad o en sus partes, o aunque tenga significados opuestos según tales personas o culturas. Por ejemplo, ¿qué puede significar en un grupo el silencio constante de alguien, las ausencias y llegadas tardes, la falta de motivación de algunos miembros o la permanente falta de higiene en los locales? ¿O cómo se explica la pobreza que avanza, la desocupación y la falta de productividad de un país?

b-Distintas interpretaciones de la misma realidad.

Imaginemos el mundo, la realidad o la vida, al comienzo de la existencia de un bebé: cuánto tiempo y esfuerzo para darle un significado aún a las cosas más elementales. Imaginemos a los primeros hombres abriendo sus ojos inteligentes a eso tan grande y misterioso que es el universo, al principio tan caótico, confuso y contradictorio. ¡Qué lento y trabajoso resultó descubrir sus significados a lo largo de millones de años!

Pensemos en nuestro hoy, con tantas cosas nuevas que nos sorprenden y que las distintas ciencias intentan explicar. No menos confuso se nos aparece a menudo el panorama social y político, con fenómenos imprevistos como la desocupación o un fracaso económico, o la globalización…

Los mismos hechos serán interpretados de distinta manera por distintos sujetos (partidos, gobierno, medios de comunicación, grupos sociales) de acuerdo a sus puntos de vista (intereses, ideologías, coyuntura, valores).

Y pensemos en las organizaciones de las que formamos parte: cuántos problemas sin resolver, cuántas situaciones nuevas, cuántos conflictos entre sus miembros…

Así, pues, la R siempre es una incógnita, un interrogante o un largo proceso de interrogantes frente a los cuales no nos queda otra alternativa que responder e interpretar. De ello depende nuestra felicidad

-c-Cultura y las Ideologías son sistemas de interpretaciones

Mientras que las distintas Ideologías intentan dar una interpretación coherente de la realidad (las ideologías religiosas, filosóficas o políticas), a todo el conjunto de interpretaciones propias de una sociedad podemos darle el nombre de Cultura. Lo cierto es que sin un conjunto más o menos armónico de significados sucumbiremos de angustia y caminaremos hacia nuestra destrucción.

En política las ideologías intentan dar ese marco referencial a un determinado país, y los políticos debieran ordenar la realidad social conforme al mismo. El drama se plantea cuando no hay una interpretación más o menos común desde donde organizar la sociedad y el país; o peor aún, cuando ni siquiera se tiene alguna interpretación coherente… y se navega con respuestas pragmáticas y ocasionales para salir del paso.

4.El origen de muchos conflictos de comunicación 

a-La interpretación y visión de la realidad nos permite comunicarnos o destruirnos. Parece evidente, entonces, que un sinnúmero de conflictos de comunicación entre pueblos, culturas, instituciones y personas surgen precisamente por una divergencia en la interpretación de la realidad. Hasta podemos afirmar que a lo largo de la historia, éste fue el motivo principal de tantos desencuentros, conflictos y guerras entre los pueblos. Lo cierto es que si la visión de la realidad es lo que nos permite socializamos y comunicarnos, también es lo que nos condiciona para destruirnos mutuamente o para levantar barreras, a menudo por largos períodos, francamente insalvables.

b) Nuestras interpretaciones como una forma posible y relativa.

Todo dependerá de si somos capaces de “percibir nuestras percepciones e interpretaciones” como”una forma” posible de ver la realidad y, por tanto, como un modo de acercarnos a las visiones de los otros para que, juntos, tengamos una lectura más amplia y abarcadora de toda la realidad.

En consecuencia, de cómo leamos e interpretemos la realidad depende el que nos entendamos con las demás personas y alcancemos aquel grado mínimo de convivencia, entendimiento y colaboración que permitan una vida gratificante.

El conflicto surge cuando no se aceptan como legítimas y adecuadas las percepciones de los otros, o peor aún, cuando se decide eliminarlas… lo que a menudo supone también eliminar a los que piensan de forma diferente.

A lo largo de este curso, iremos desarrollando y ampliando estos temas, no como un “estudio teórico de la comunicación” sino como una forma para vivir mejor y para resolver civilizadamente los conflictos que vayan surgiendo.

De cómo sepamos hacerlo, dependerá nuestra felicidad personal y el bienestar de nuestras organizaciones.

ACTIVIDAD Nro. 1

En todos los trabajos prácticos: trate de analizar los temas, buscar ejemplos y hacer aplicaciones siempre en relación con su región, municipio u organización. Esta es su parte creativa.

1.Señale algunos ejemplos de conflictos de comunicación en su organización o comunidad de pertenencia.

2.Por qué criticamos al esquema clásico mecanicista de comunicación. Dé su opinión sobre el mismo.

3.En una democracia: quién es el “dueño” del mensaje y qué rol debe jugar el pueblo. Qué sucede en otros sistemas.

4.Cuál es la característica principal del nuevo modelo de comunicación que presentamos. Qué ideología y qué concepto antropológico lleva implícito.

5.Porqué la Realidad es una incógnita. Qué implica esto en la vida social, municipal y política en general.

6.Por qué una visión común de la realidad hace a nuestra identidad como pueblo y nación.

Tema 2

I-AL COMUNICARNOS, NOS RELACIONAMOS

1. Lo importante es comunicarse

a) “Yo hablo”: acontecimiento creativo del ser humano.

En el momento en que el ser humano comienza a comunicarse con otro (primero con gestos en la primera infancia, después con palabras) se da inicio su proceso de socialización y se va formando el grupo humano. Sin comunicación es imposible pensar un esquema de organización social, pues es la comunicación la actividad que “crea una organización”, siendo la primera la familia.

Sólo cuando yo hablo desde mi mismo soy un yo-distinto de los otros, es decir, con identidad; pero también relacionado-con-otros, expresando mis vivencias o percepciones internas y externas, y abriéndome al tú que “me” expresa las suyas. Cuando yo hablo (con ideas “propias”, con mis sentimientos…) el lenguaje se transforma en un acontecimiento creativo por medio del cual “yo digo – algo – a alguien”.

Al expresarme así, me hago sujeto respecto a otro sujeto con quien me comunico sobre algo, sobre esa realidad que está siempre allí como objeto de interpretación y de intercambio.

Al hablar desde mí mismo como sujeto, adquiero mi identidad y madurez (dejo de ser un in-fante, alguien que no “fabla” o habla) y me auto-expreso con una palabra llena, llena de significados y de mí mismo, diferente de las palabras huecas y estereotipadas o de las palabras de los otros.

Entonces el lenguaje realmente se transforma en la mediación por medio de la cual nos expresamos, expresamos nuestras vivencias y nos relacionamos con los otros seres humanos. Salimos del encierro de un yo enclaustrado para encontrarnos con un tú que nos escucha e interpela. Quien no pueda hacerlo padece la peor enfermedad, el autismo y la esquizofrenia, esa locura de vivir incomunicado, incapaz de establecer vínculos afectivos.

Por eso, es la comunicación la que construye una pareja, un grupo, una organización, una sociedad.

Sólo en el acontecimiento mismo de “decir desde uno mismo”, el lenguaje se abre y el ser humano lo hace por su intermedio.Se abre y se manifiesta como tal: un ser humano, o sea, un ser social

Consecuencias políticas y sociales

Si en esto consiste la madurez de la persona, no otra es la madurez política de un ciudadano y de una sociedad. Por lo tanto, mientras no recuperemos nuestra palabra, como propia, con fuerza e identidad autónomas, no tenemos madurez política ni social. Somos “objetos” de los otros: de los que “tienen la palabra”.

La educación ciudadana y social, al fin y al cabo, se resume en esto: tomar la palabra. Esa palabra que nace de adentro de uno mismo, que es nuestra, palabra pensante, creadora y creativa; una palabra que reflexiona, siente, elige, decide y propone.

Es la palabra-poder, típica característica de Dios o de los dioses (Dios crea el mundo con su palabra, según Gn. 1) y que fuera dada al hombre “creado a su imagen y semejanza” como instrumento para “poder crear su propio destino, su propia cultura y su propia historia.

Quien no lo puede hacer… es un im-potente.

Por cierto que no nos referimos a la palabra vacía, simple conjunto de vocablos aprendidos que repetimos tal como nos enseñaron, manipularon o domesticaron, sino a la palabra llena de nuestros deseos, de nuestras decisiones, de nuestra libertad que elige su destino.

Es la palabra que “me expresa” como soy, como pienso, como elijo, como decido y como actúo.

Si la democracia, poder del pueblo, consiste en que éste asume esa palabra decisoria y creadora, los regímenes autoritarios y dictatoriales revelan la ausencia de palabra en el pueblo y el acaparamiento de poder en unos pocos.

El silencio-pasivo de una sociedad, por lo tanto, es el signo de su inmadurez o de su opresión, o de ambas cosas. En definitiva, es el signo de una democracia o de un pueblo impotentes.

En síntesis: tener la palabra, libre y decisoria, es tener el poder. Por eso, lo primero que hacen los sistemas opresores o invasores es privar de la palabra (aún de la lengua materna) a los sometidos. Quien pierde su palabra, pierde el poder, así como un pueblo sin palabra es un pueblo sin poder.

Por todo ello en este Curso vamos a comenzar subrayando la importancia y la necesidad del hecho mismo de comunicarnos, o sea, de ser sujetos autónomos que piensan, sienten, hablan y deciden por sí mismos, cualquiera sea la interpretación que tengan de la realidad. Lo primero es ser alguien, y sentirse alguien. Al fin y al cabo, esa es la primera experiencia de un ser humano recién nacido: llorar, sentir, reír y hablar.

  1. LOS AXIOMAS DE LA COMUNICACIÓN. EL PRIMER AXIOMA

Puestas estas premisas, saquemos ahora las conclusiones que iremos formulando en forma de axiomas o leyes fundamentales y evidentes por sí mismas. Son los axiomas que nos permiten una buena comunicación o sea, expresarnos con madurez y autonomía.

2.1 Primer axioma:

Más importante que “qué comunicar”… es comunicarse

Más importante que qué hablar… es hablar

Más importante que qué expresar… es expresarse.

0 sea : lo importante es el hecho mismo de PODER comunicarse.

Mientras que los sistemas que no respetan al ser humano ponen el acento en la importancia del “mensaje que hay que transmitir, en lo que se debe decir, y en quién tiene que hablar”, nosotros afirmamos que mucho más importante que el contenido de la comunicación, que la fuente o la metodología o el código de la misma, es el hecho mismo de comunicarse en el sentido arriba expresado.

Por eso afirmamos: más importante que “qué” decir es: decir, hablar, expresarse, comunicarse…

a) Recuperar la palabra es hablar “desde lo que uno piensa y siente”.

No se trata de comunicarse de cualquier forma sino desde la propia percepción e interpretación de la realidad, y no desde “lo que hay que decir, lo que se debe decir, lo que nos dicen que es correcto decir”.

Tampoco tiene valor e importancia “para quien” hablar, decir o pensar (para el maestro, el censor, el sabio, el jefe) como si el “otro” fuese el dueño de los pensamientos y de las palabras “verdaderas”, y como si la comunicación consistiese en repetir lo que al “otro” le agrada o le parece bien.

Nuestra escuela, como también nuestras grandes instituciones políticas y religiosas, generalmente nos transmiten el mensaje inverso al planteado por este primer axioma: hay que decir “lo que corresponde, en el tiempo oportuno, escuchando a los que saben, y con el debido respeto… sin abusar”, todas expresiones de la “buena educación” cuyo objetivo es que unos pocos tengan la palabra-poder sin limitación alguna y los otros muchos sean domesticados para repetirlas u obedecerlas.

b) Por eso insistimos: lo primero… es recuperar nuestra palabra.

Y si es “nuestra” vale, tiene sentido, es importante. Es importante porque “es nuestra”. Por eso vale. Y nosotros valemos como personas y como ciudadanos con todo el valor y dignidad de una persona-humana porque decimos una palabra que es nuestra y no del “Otro”; es decir, una palabra autónoma.

El “Otro” es el que se siente dueño de la palabra y del poder, el que sabe y enseña, el que dirige y manda, el que nos vacía de nosotros mismos para llenarnos con “su verdad”. El Otro puede ser una persona, un libro, una institución o una ideología.

¿Hará falta decir todo el cambio que implica en nuestras relaciones de familia, de educación, de empresa, de vida ciudadana, de relación social y religiosa, de praxis política, el pasar de la palabra del Otro a nuestra palabra?

Es pasar de la heteronomía a la autonomía, de la decisión de los otros a nuestra decisión; del infantilismo a la madurez.

c) Recuperar nuestra palabra: primera tarea de la educación

La formación social y política significa que cada uno aprenda, se anime y se atreva a pensar con su cabeza (¿hay otra forma de pensar?), a decir lo que realmente piensa, a defender su punto de vista, a sentirse hombre libre porque ha recuperado su palabra.

Este es nuestro primer objetivo en una sociedad democrática: recuperar nuestra palabra recuperándonos a nosotros mismos como hombres y mujeres adultos, responsables, libres, sujetos creativos y dueños de nuestra vida y de nuestra historia.

2.2 Varias actitudes comunicacionales

Este recuperar nuestra palabra, primer axioma, implica varias actitudes comunicacionales que consideramos fundamentales para una comunicación sana en los grupos y organizaciones.

a) La” espontaneidad”sobre el formalismo y la estereotipia.

Mientras que el “discurso del Otro” nos condiciona a una respuesta formal y estereotipada (rígida) pues hay que decir lo que debe decirse y cómo debe decirse (lo más semejante al modelo, a menudo hasta la exageración literal como sucede en tantos exámenes escolares o sistemas políticos), la auténtica comunicación humana da importancia por sobre todo a la espontaneidad, o sea: hablar desde el propio lenguaje, justamente para que sea ex-presión, vocablo que indica “sacar algo de adentro”.

Afirmar la espontaneidad es recuperar el placer de comunicarnos, en un lenguaje que es expresión y revelación de uno mismo: es la libertad de comunicarnos, de afirmar lo que sentimos y pensamos, de disentir y protestar, de reírnos o de llorar, de jugar, saltar o bailar, de hacer bromas o de hacer silencio, de aplaudir, gritar y aclamar, de tomarnos la vida con humor y de abrazar a alguien que sufre…

En las manifestaciones políticas todo este lenguaje se pone en marcha, sobre todo cuando el pueblo participa y lo puede hacer a su manera. Es el puro y legítimo placer de expresar lo que se piensa, siente y quiere.

b) La “libertad” sobre la censura y la represión.

El miedo nos quita la libertad de ser nosotros mismos. Hemos vivido años de miedo y de represión política, educativa, social, militar y religiosa. Miedo a los padres, a la autoridad, a la policía, al ejército, a Dios, al infierno, a los exámenes, al ridículo, a ser distintos.

Y los frutos están a la vista: hemos “internalizado” al censor, o sea, lo llevamos adentro y nos autocensuramos a la hora de expresarnos, aunque también es cierto que los censores externos no se han muerto todos y resucitan en la primera oportunidad que se les presenta.

Recuperar nuestra palabra supone, pues, recuperar nuestra libertad.

Y esa libertad implica audacia. O sea: animarnos a decir y hacer aún con riesgos, como el de ser censurados, criticados, ridiculizados o perseguidos. Es el riesgo de la libertad, cuando perdemos protección a cambio de autonomía.

Por eso reclamamos audacia y atrevimiento, dos palabras que significan lo mismo. Dos auténticas virtudes consideradas en nuestra cultura dependiente como sinónimos de rebeldía y de pecado.

Pero si el ser humano no tiene la audacia para ser libre, que no espere que le regalen la libertad.

Por lo tanto: ambiente de libertad para una expresión libre y autónoma.

Dos tipos de estructuras políticas y de comunicación

Según se cumpla o no este primer axioma, surgen dos tipos de organizaciones sociales y políticas y dos tipos de comunicación:

Una, establece los vínculos entre las personas “desde y para el poder dominante y opresor”. Sus objetivos son: el infantilismo de la gente, el servilismo, la domesticación, el sometimiento, la obediencia incondicional y la esclavitud.

Sus métodos: el miedo, las amenazas, los premios a los que se someten y los castigos a los que se rebelan, la disuasión, la manipulación, el chantaje, los sobornos, la mentira y la simulación.
Objetivos y métodos muy a menudo camuflados en declamaciones de grandes principios y palabras altisonantes.

Otra, establece los vínculos “desde el valor de cada persona y de todas las personas”; desde la igualdad, la libertad y la creatividad que se le reconoce a cada ser humano. No declama convicciones ni grandes principios: los vive desde el real respeto al otro ser humano. Cuando esto sucede, decimos que estamos en una sociedad u organización democrática.

c) La “veracidad” sobre la hipotética verdad. La “sinceridad” sobre la hipocresía y la mentira.

Nos valoramos a nosotros mismos en cuanto somos honestos cuando hablamos. Y valoramos a los otros cuando son honestos al expresarse. Valoramos que las cosas se digan con sinceridad, sin sentirnos los censores ni inquisidores de nadie. Valoramos el punto de vista diferente y una concepción distinta de la vida, sin sentirnos los dueños y los jueces de la verdad.

Cuando somos honestos y sinceros al expresar nuestro punto de vista, entonces decimos que somos “veraces”; no porque tenemos la verdad, sino porque somos “sinceros” al expresar lo que sentimos como nuestra verdad.

A la veracidad se oponen la mentira y la hipocresía.

A la verdad, el error.

Y si siempre vamos a cometer errores y equivocarnos, porque esa es la condición humana, también siempre debemos auto-obligarnos a ser veraces. He allí la clave de la armonía social: no sentirnos dueños de la verdad ni jueces de la misma, pero cimentar las relaciones en una actitud sincera y honesta, que “busca la verdad” aún en los que no piensan como uno.

En la comunicación política y social a menudo el panorama es francamente siniestro. Aprendemos el arte de disimular y ocultar nuestras verdaderas intenciones para disfrazarlas con principios absolutos, con triquiñuelas legalistas, con fraudes y discursos demagógicos. La mentira descarada, la coima y el soborno son la palabra-moneda de cambio de las relaciones. Cualquier palabra puee significar eso o su contrario; cualquier gesto puede transformarse en el opuesto tan pronto cambien las circunstancias o el flujo del poder. Desde la oposición se tiene un discurso, y cuando se es oficialista, otro. En las campañas políticas se promete algo, y en el gobierno se hace lo contrario. No por nada “hablar como un político” tiene el significado que todos conocemos…

Sólo nos queda el camino de recuperar la palabra verdadera, la real palabra que efectivamente exprese lo que sentimos como realidad.

Esta palabra sincera y veraz instaura la confianza.Y la confianza funda la sociabilidad y los vínculos sanos. Tal palabra nos vuelve creíbles, dignos de crédito, y hace creíble a nuestra sociedad y a nuestra cultura. Sin confianza es imposible constituir un grupo humano, y cuando la confianza se pierde, el grupo social se quiebra o se divorcia.

Cuando hablamos de veracidad nos referimos a la coherencia: entre lo que se piensa y lo que se dice, entre lo que se siente y lo que se expresa, entre lo que se dice y lo que se hace.

Una sociedad, un vínculo, una institución incoherentes y faltos de veracidad… están enfermos de muerte. Es la patología de la comunicación.

Es la corrupción generalizada que incita al ciudadano a mentir para tener éxito, para obtener un cargo o un título, para evitar una sanción o para sacar un permiso. Es el doble discurso de una sociedad que, mientras condena la mentira como una conducta anti-ética, la fomenta de todas las formas posibles como único camino para llegar al éxito o a un puesto político. Es la corrupción del lenguaje, de los pensamientos, de las palabras y de los vínculos. Entonces, el que es sincero, el honesto, aparece como el “tonto que no sabe mentir ni disimular”.

Recuperar hoy nuestra palabra llena y coherente puede significamos cierta marginación social y en más de un caso de nuestra reciente historia también significó proscripción, cárcel, destierro y muerte.

d) La “necesidad” sobre cualquier otro condicionamiento.

En definitiva, expresarnos desde la necesidad y el deseo profundos de ser nosotros mismos (no hay otra forma de ser) y de tener identidad. Necesidad de crecer como personas adultas y responsables.

Necesidad de expresamos y de ocupar un lugar en el mundo.

Necesidad de pensar, de crear, de sentir, de gozar, de gritar.

Necesidad de amar, de estar con un hombre o una mujer.

Necesidad de intimidad y de hacer silencio.

Necesidad de pensar el país que queremos, de crear un modelo de sociedad más justa y sana.

Necesidad de participar, de ser tenidos en cuenta, de elegir y de decidir nuestro destino.

En definitiva: somos eso que pensamos, que sentimos, que expresamos y que hacemos. Y esa palabra llena de nosotros mismos nos hace recuperar nuestra autoestima y autonomía.

2.3 Algunas conclusiones

a) Se necesita un ambiente sereno, confiado y respetuoso.

Este primer axioma supone en nuestras organizaciones y grupos un ambiente de serenidad, de confianza y de respeto para que cada uno tenga su espacio para decir su palabra. Como contrapartida: eliminar todo lo que implique represión, censura, miedos, amenazas, burlas y castigos.

Es una estructura que asume y permite el error y el conflicto como una condición normal de la existencia y de la comunicación. Desde el error, el conflicto y el disenso se crece y se crea.

b) Hay que verbalizar

La palabra es la mejor forma de sacar afuera eso que tenemos dentro. Y esa palabra se traduce en verbalizar, decir lo que nos pasa, ponerle nombre a las cosas, enfrentar los conflictos. Cuántas cosas hablamos en una familia o institución y qué poco decimos de lo que realmente nos pasa y de los conflictos latentes que se intenta disimular.

A la verbalización se oponen tres juegos peligrosos:

De las adivinanzas: se tiene que adivinar qué es lo que está pensando o sintiendo el otro, o qué está pasando en el grupo, porque no hay información, no se habla, no se pregunta ni se responde.

De las escondidas: se intenta esconder y tapar la realidad y todo aquello que pueda ponerla al descubierto; se habla de lo que a nadie le interesa y se calla sobre lo que realmente importa. Se parte de la base de que aquello de lo que no se habla, no existe (por ejemplo, los desocupados o los indígenas). Se supone así que si no se habla del conflicto, éste no existe o desaparecerá por arte de magia.

De los policías y ladrones: se hace y dice lo necesario para no ser visto ni castigado (los ladrones) o se actúa en función de los que ejercen censuras y amenazas (los policías). Este juego tiene un lema popular: “hecha la ley, hecha la trampa”. Es el final de la ética del lenguaje que ahora sólo consiste en disimular y aparentar.

Se trata de juegos que tapan el conflicto o lo niegan, pero jamás lo resuelven.Porque cuando no decimos lo que realmente nos pasa en un grupo o lo que pensamos, entonces eso que tenemos adentro sale afuera en forma de inconductas (malas caras, boicot, actitudes antisociales, delincuencia, etc.) que son los “síntomas” de la enfermedad de no saber hablar cuando hay que hacerlo. Como dicen los psicólogos: “lo que no se expresa, se actúa”.

Así, la tristeza de la gente, el malestar generalizado, la protesta constante aún con violencia, el aumento de la delincuencia, la drogadicción y el alcoholismo, la agresión en la calle… son las actuaciones y síntomas de viejos conflictos que no se quiere ver, sobre los que no se quiso hablar ni escuchar ni menos resolver.

En los partidos políticos y otras organizaciones, otros síntomas o actuaciones son las rupturas, las internas rabiosas, las agresiones y tantas formas de “zanjar cuestiones” de cualquier forma y con cualquier método. Otras vías de escape son los rumores, chismes e infundios de todos tipo, generalmente en pasillos y fuera del lugar donde se debe hablar. Se dice y hace afuera (“acting aout“) lo que debe decirse y hacerse dentro del grupo; en las reuniones se habla “del tiempo” y de temas intrascendentes porque falta coraje para decir lo que realmente se tiene que decir.

Recordemos, finalmente, que en las democracias, el “Parlamento” (el lugar donde se habla o “parla”) es el ámbito natural donde la sociedad debiera hablar y discutir sus problemas para buscar las soluciones correspondientes.

Pero cuando el Parlamento no funciona como corresponde o es absorbido por el ejecutivo, la calle se transforma en el lugar de la protesta o surgen grupos y organizaciones alternativas para la solución de los conflictos. Lo importante es que los ‘parlamentarios” hablen en nombre del pueblo y de lo que al pueblo le interesa. Ellos son los “portavoces” de la sociedad. Pero en nuestras democracias tan poco representativas, esa función de”verbalización de la sociedad” se halla fuertemente disminuida; y en más de un caso, los parlamentarios no representan a nadie más que a si mismos o a sus “bloques” partidarios, con escasa o nula relación con quienes los han elegido como sus “verbalizadores”.

En síntesis:

El primer derecho del hombre es a ser tenido en cuenta,

a existir como sujeto y como ciudadano,

y a integrase en su grupo, organización y sociedad.

Y esto lo consigue asumiendo su palabra.

ACTIVIDAD Nro. 2

1.Analice el primer axioma. Qué implica hablar “desde mí mismo” y “recuperar mi palabra” (en el nivel individual, grupal, político, religioso, etc.) Relacione este concepto con el de identidad.

2.Profundice en la relación que existe entre tener la palabra y tener el poder. ¿Cuándo hablamos de un hombre o de una sociedad impotente? Ejemplos.

3.A quién o a qué nos referimos cuando decimos la palabra del “Otro”. Ejemplos actuales.

4.Qué cambios presupone el recuperar nuestra palabra.

5.Cuáles son los riesgos de una palabra libre. Busque ejemplos.Cómo se puede hacer en las organizaciones para salir del miedo a expresarse y a ser libre.

6.Qué implica la veracidad en la comunicación. Qué se puede hacer para recuperarla. Propuestas concretas para mejorar en su comunidad u organización una información veraz.

7.Cómo se puede lograr en un grupo o institución un clima sereno y confiado, y una estructura que permite y asume el error.

8.Busque ejemplos de “síntomas, inconductas o actuaciones antisociales” en la sociedad en general y en su organización o municipio en particular.

Tema 3

EL VINCULO Y LA INTENCIONALIDAD.

SEGUNDO AXIOMA:

Más importante que “qué comunicar”

es el vínculo y la intención con que nos comunicamos.

0 sea: “desde dónde” nos comunicamos.

Damos por sentado el primer axioma: lo más importante es comunicamos y expresarnos. Pero en cuanto lo comenzamos a cumplir, surgen algunas complicaciones ya que tendremos delante nuestro a otro ser humano o a un grupo de personas con los cuales formamos inmediatamente un vínculo o relación. Y cuando hablamos de vínculos y relaciones, nos ubicamos en el centro de los conflictos de la comunicación.

En efecto, la comunicación depende de al menos dos interlocutores (personas o grupos) y de esta forma genera una sociedad vincular y un sistema de relaciones.

1 Una vez relacionados: todo es comunicación, pues siempre nos vinculamos de alguna manera.

Desde el momento en que dos o más individuos se encuentran, sea en forma ocasional o en un grupo u organización cualquiera: cada uno de ellos asume un determinado comportamiento hacia el otro y comienza a conducirse de determinada manera.

Es decir: no puede estar sin alguna conducta, siéndole imposible no comportarse de alguna manera. Podrá hablar o sonrojarse, callar o aislarse, mantenerse indiferente o acercarse amistosamente, trabajar entusiastamente o a reglamento, pero en cualquier caso cada uno de esos gestos es una conducta que le dice algo al otro y viceversa, aunque no se empleen palabras.

Por eso algunos autores formularon un axioma que dice así: “Es imposible no comunicarse”. O dicho positivamente: “Siempre nos comunicamos”.

Ahora bien: toda conducta (acto, gesto, palabra, sentimiento) que es percibida por el otro ya tiene el valor de un mensaje, pues por medio de esa conducta se está comunicando algo al otro, aún cuando no se lo quiera hacer explícitamente, o aún cuando el otro entienda esa conducta de una forma incorrecta.

“Y no se puede no recibir ese mensaje” que, aunque no se lo interprete con mucha claridad, obliga a adoptar ante él cierta postura y actitud. Y con toda seguridad, al otro le pasa lo mismo.

Un sencillo ejemplo: si alguien llega a una oficina o lugar de reunión y no saluda a un compañero, éste puede interpretar que está enfadado con él, o que es un desconsiderado o que ha llegado muy preocupado o distraído, pero de cualquier manera esa falta de saludo tiene algún significado frente al cual se reaccionará más o menos amigablemente según la interpretación dada. Si se siente el mensaje como una desconsideración o algo negativo, es evidente que la relación se empaña.

De allí el axioma: en el momento en que nos relacionamos de alguna forma con alguien (sea en un bus o en una reunión de trabajo) ya asumimos determinado compromiso frente al otro, y ese compromiso define el vínculo que queremos establecer con él, de tal forma que cualquier mensaje explícito que luego expresemos estará condicionado por dicho vínculo (como amigo o enemigo, sumiso o rebelde, condescendiente o crítico, etc.). En el ejemplo que hemos dados renglones arriba, si alguien siente que la ausencia de saludo expresa una mala relación, entonces desde esa sensación seguramente se dirigirá de mal modo a su compañero o de cualquier forma le hará sentir su desagrado.

Es decir, en un grupo o institución, siempre existen vínculos entre sus miembros, siempre hay una manera de sentir al otro y de acercarse a él, aún cuando no siempre se es plenamente consciente de qué tipo de vínculo existe. Se podrá decir que “aquí somos todos amigos”, pero nadie tiene el mismo nivel de confianza con una persona que con otra; a algunas les perdonamos fácilmente sus errores y a otras las criticamos severamente; a unas ayudamos y a otras envidiamos, etc.

Y la mayoría de estos sentimientos surgen espontáneamente como reacción a la conducta del otro, a sus éxitos o fracasos, a su manera de vestir o de hablar, de mirar o saludar, de cómo trabaja y se preocupa, y quizás sin que haya mediado un diálogo con él.

Este inter-juego de relaciones, impresiones y sentimientos es lo que constituye la verdadera “dinámica”de un grupo u organización.

Salta a la vista la importancia de esto en la vida social: un líder, un funcionario, un compañero siempre emiten mensajes; y aún “cuando no hagan nada ni digan nada”, esa inacción y ese silencio podrán significar ineptitud, pereza, descanso, reflexión, etc.

No hace falta destacar la importancia del mensaje vincular en la vida política: hoy esta importancia ha llegado al punto tal que la gente simplemente “vota a Fulano” sin importarle mucho su hipotético programa de gobierno. La simpatía, la confianza y la confiabilidad de un candidato se perciben por sus actitudes y su propuesta vincular.

Obviamente, cierto sector social “sentirá” como digno de confianza a aquel candidato cuyo “estilo vincular” (simpatía, popularidad, elegancia, honestidad) se conecte mejor y más naturalmente con el “estilo” de ese sector. Por eso el drama de ciertos políticos es que no consiguen el estilo democrático que quieren expresar porque en el fondo no lo son y no pueden no transmitir ese mensaje autoritario que se revela en mil detalles. No basta ponerse una campera y una gorra para ser un líder popular…

2 El vínculo nos informa acerca de cómo interpretar los mensajes.

  1. a) Mensaje explícito y mensaje vincular

Toda comunicación entraña, por lo tanto, dos mensajes al mismo tiempo:

-El mensaje explícito que transmite una información equis: es el contenido o mensaje propiamente dicho, generalmente realizado por medio de palabras orales o escritas;

b-el mensaje vincular que llega a través de conductas y gestos y define el punto de vista desde donde se ha de interpretar el mensaje explícito (como un consejo, una orden, una reprimenda, etc.)

Este segundo mensaje (o “metamensaje”) alude al modo como se transmite la información, al rol que se asume, y al modo y rol con que se pretende ser aceptado (como superior, como amigo, como crítico, como aliado, etc.). Entonces el metamensaje asume el tono de orden, de consejo, de crítica, de confianza, de amenaza, de reprimenda, de información y mil variables más. Así, alguien puede decir “¡Cierre la puerta!” o “Por favor, ¿no podría cerrar esa puerta?”: en ambos casos el mensaje explícito es el mismo (hay que cerrar la puerta), pero cuán distinto es el vínculo…

Por tanto: siempre interpretamos el mensaje explícito “desde el mensaje vincular”. Lo representamos así:

Mensaje explícito (contenido)

Comunicación =————-——————–

Mensaje vincular

Esto quiere decir que en toda comunicación, en el nivel más profundo siempre hay un mensaje vincular que dice cómo hay que recibir el mensaje explícito y cómo hay que interpretarlo. Más aún, incluso podrá no existir mensaje explícito con palabras, pero siempre hay un vínculo que informa de algo.

Entender esto es una de las claves fundamentales para resolver una multitud de conflictos en los grupos y organizaciones. Un caso especial es el silencio que no transmite ningún mensaje explícito y que expresa que no se desea hablar, pero cuyo mensaje vincular suele ser difícil de descifrar, porque se puede hacer silencio por respeto o miedo al otro, por falta de ganas, por ignorancia, por que se está reflexionando, y también por bronca, despecho, envidia u orgullo.

b-Los signos del mensaje explícito y del mensaje vincular: palabra y signos

-El mensaje explícito usa signos y códigos bien estructurados de tipo convencional; por lo tanto, claros y conocidos por el interlocutor. En general,la palabra es un signo bien estructurado; y la palabra escrita más que la hablada ya que busca ser interpretada lo más exactamente posible.

-El mensaje vincular, en cambio, llega preferentemente por signos llamados simbólicos, que pueden ser pre-verbales o para-verbales.

El pre-verbal (que es anterior a la palabra) esta conformado por los gestos corporales, la mirada, los ademanes, el silencio, el llanto, la sonrisa, etc. Hay una postura o actitud que revela el vínculo a establecer.

El para-verbal (adjunto al verbal) está conformado por el tono de la voz, su volumen y ciertas inflexiones en el caso de la palabra hablada. Si el mensaje es escrito o icónico: por la forma de las letras, los subrayados, la letra en negrita, los colores, un PRIMER PLANO, etc. Si se trata de un mensaje audiovisual, por la música de fondo y los efectos sonoros y visuales.

La dificultad de estos símbolos radica en que normalmente el emisor no aclara su significado, por lo que a veces pueden darse confusiones acerca de su significado. Esto sucede, por ejemplo, en los poemas y en muchas películas o escenas llamadas “simbólicas” en las que a menudo el lector u espectador no atina a descubrir el mensaje del poeta o director del filme. Otro tanto sucede en una infinidad de gestos de la vida diaria. Por eso estos signos son considerados “menos estructurados” porque no determinan con exactitud su significado, y pueden prestarse a variados sentidos aún contrapuestos, según sea quien los interpreta. Un ejemplo es la sonrisa que puede significar amabilidad o ironía, aceptación o desprecio. ¿Y qué sentimos cuando alguien nos da una palmadita en el hombre?

  1. c) El lenguaje vincular define la forma como queremos ser recepcionados

Partimos del supuesto de que nunca un mensaje se emite o se recibe en forma neutra. Siempre existe un tipo de vínculo desde donde se lo formula y se lo recibe,sea como amigos, como iguales, de superior a inferior, etc. Por eso existe una imagen corporal y un tono de voz diferentes para dar una orden, para pedir perdón, para suplicar, para seducir, etc. En la ironía, el sarcasmo y el humor, éste es el lenguaje preferencial. Basta cambiar la entonación de la voz o hacer un ademán para darle al texto un significado diferente.

De allí la importancia en los grupos y organizaciones de cuidar el lenguaje corporal para que establezca aquel vínculo que se considera el correcto.

  1. d) Lo importante: que no haya doble mensaje, y no romper el vínculo

Es fundamental que en nuestra comunicación, el mensaje explícito de las palabras coincida con el mensaje vincular, para que no haya doble mensaje. Que todo nuestro cuerpo y tono de voz, nuestros actos y actitudes digan eso mismo que nuestras palabras dicen. Cuando esto no sucede, decimos que hay “doble mensaje”, uno que llega por las palabras y otro por los gestos.

Ejemplos: un padre puede decirle al hijo que le habla como amigo, pero el hijo siente miedo y amenaza en la fría mirada paterna y percibe un castigo si no cumple con lo que el padre le pide. En una organización se puede hablar mucho de diálogo y participación, pero los gestos de los líderes expresar lo contrario.

Por otro lado, es importante que podamos mantener diferencias sobre el mensaje explícito (como en una discusión sobre algún asunto) pero sin romper el buen vínculo con el otro.No porque alguien piensa diferente, es por eso un enemigo. En esto radica la madurez de un grupo: aprender a discutir los problemas y a expresar ideas contrarias a las de los otros, sin romperse la armonía en las relaciones. Una madre puede no estar de acuerdo con determinada elección del novio hecha por la hija, pero debe optar entre mantener un buen vínculo con ella o imponer su voluntad rompiendo el vínculo. En general siempre es preferible mantener aquel vínculo que permite la posibilidad de continuar con el diálogo.

Por su puesto que puede darse el caso en que el contenido del mensaje sea tan importante para un sujeto que prefiera romper el vínculo antes de cambiar de opinión. Esto sucede, por ejemplo, en los llamados “casos de conciencia” y cuando el sujeto no está dispuesto a renunciar a sus convicciones, aún con riesgo de romper una relación. Como ejemplos, podemos citar el caso de un miembro de una organización que rompe relaciones o renuncia por no ceder ante algo que considera injusto o improcedente.

De todos modos, lo ideal, en igualdad de condiciones, es mantener el vínculo hasta donde sea posible, ganando tiempo entre tanto para resolver las disputas o los puntos controvertidos. Esto, lo sabemos por experiencia, no es tan sencillo, pues muy a menudo el desacuerdo en un punto de vista trae como consecuencia un desacuerdo en la relación. Suele suceder en los matrimonios, que, de tanto discutir sobre una cuestión u otra, terminan enfrentados entre sí.

Pero es más frecuente el caso en que se discute por cualquier motivo porque el vínculo ya está deteriorado. Entonces lo importante, si se quiere resolver el conflicto, es darse cuenta de que el origen de las discusiones está en la mala relación, que necesita expresarse de cualquier forma, siendo una de ellas la constante confrontación de ideas. Cuando cambia y mejora la relación, cesan por arte de magia también las discusiones.

En los grupos y organizaciones este suele ser el caso más frecuente, de allí que, ante una crisis en la comunicación, lo primero que hay que hacer es revisar el vínculo. Esa es la primera hipótesis de conflicto. Si resulta que la relación es buena, recién entonces se revisará el contenido que está en disputa, un tema sobre el que reflexionaremos al analizar el tercer axioma.

3 Desde dónde nos vinculamos: desde la igualdad o desde la diferencia

  1. a) Dos posturas frente al otro:lo tratamos como igual o como diferente

En el mismo momento en que nos relacionamos con otro, establecemos con él un tipo de relación que básicamente puede ser de dos maneras: o lo tratamos como igual a nosotros y con los mismos derechos, o lo tratamos como diferente, con menores o mayores derechos, o sea, sintiéndonos superiores o inferiores.

Si lo tratamos como si fuésemos superiores: entonces nos ponemos en un rol de superioridad, y al otro le damos un rol de inferioridad. E intentaremos establecer la comunicación desde algún punto de vista o postura correlativo, por ejemplo, para que nos obedezca, no discuta y acepte sin más nuestra palabra.

Un fenómeno similar pero opuesto sucede si nos colocamos en el puesto de inferior al otro. La tendencia será, entonces, a desvalorizarnos, a callar o a pedir permiso para hablar…

Normalmente, nos consideramos iguales que los otros en situaciones de paridad social, por ejemplo, entre hermanos, afiliados, compañeros de una misma oficina, feligreses, alumnos. En esos casos teóricamente “todos somos iguales”.

  1. b) El trato en las organizaciones

En la democracia y en los grupos y organizaciones democratizados, la tendencia es al trato igualitario, cualquiera sea el puesto social (rol) que alguien tenga, sea presidente, jefe o simple ciudadano o miembro del grupo.

En las organizaciones autoritarias, en cambio, la tendencia es al trato diferencial, distinto, desde la desigualdad de derechos. Unos se sienten “superiores” y hacen sentir “inferiores” a los otros. Por lo tanto, una organización se define como democrática o autoritaria no por una declaración de principios, sino por el tipo de relación que exista entre sus miembros.

Pero tengamos en cuenta lo siguiente: la igualdad de derechos y de relación (de respeto mutuo) no impide que unos tengan ciertos roles sociales que la misma sociedad considera de mayor importancia que otros, por ejemplo, ser presidente, profesor, coordinador, médico, etc.

Pero aún en estos casos, los otros (los gobernados, los alumnos, los coordinados, los enfermos, etc.) deben ser tratados en pie de igualdad, con respeto y consideración, no como inferiores o súbditos.

Tenemos, pues, una distinción entre vínculos simétricos (entre iguales) y asimétricos (entre desiguales). Estos vínculos indican el punto de vista desde donde queremos comunicarnos.

  1. c) Rotando y flexibilizando los roles

La tendencia en los países y organizaciones con una democracia madura y sana es la rotación de los roles, de modo que todos (si tienen la capacidad correspondiente) puedan ocupar los roles mejor considerados socialmente. Basta recordar que en Grecia nadie podía permanecer en su función más de dos años seguidos. Lamentablemente en nuestro país y en nuestras organizaciones la tendencia es la opuesta, pues lo importante es “llegar arriba” y sostenerse allí con garras y uñas. Se cumple la llamada “ley de hierro de la oligarquía”: tarde o temprano aún las organizaciones democráticas caen en manos de un pequeño grupo que se adueña del poder.

Lo deseable es que en el ejercicio de los roles no se acentúe la diferencia en el trato y en el vínculo sino que, por el contrario, se reafirme la igualdad en cuanto a derechos y dignidad, y a ser posible, también se equiparen los sueldos y bonificaciones.

Pero este deseo está lejos de ser una realidad en nuestras democracias endebles en las que el gobernante, el policía, el eclesiástico, el profesor, el político tienden a sostener su rol de superioridad siempre y en todas partes, obteniendo del mismo las mayores ventajas y “privilegios”. Y cuando se habla de privilegios, estamos muy lejos de la democracia.Pareciera que el enfermo, el cliente, el feligrés o el “simple” afiliado o ciudadano tienen menos derechos y más obligaciones que quienes ocasionalmente detentan los roles de conducción.

4 Los conflictos vinculares

  1. a) En la simetría: “eliminar a la competencia”

En la relación simétrica o de igualdad, la tendencia conflictiva es a competir y eliminar a los pares.Las envidias, los celos, las rivalidades(cuyo punto extremo es la guerra)son algunas de las variables de esa particular característica del ser humano de saberse “más igual” que el otro. Es lo que se observa entre hermanos, entre compañeros de una escuela o de una organización, entre competidores comerciales, políticos, etc.: se busca romper la igualdad eliminando o subordinando a los otros; o sea, “liquidando la competencia”.

En cambio, lo sano en una relación simétrica es la sincera aceptación del otro tal cual es, su valoración y respeto, concediéndole las mismas oportunidades y derechos que cada uno se asigna a sí mismo.

En la democracia esto significa un reconocimiento de las minorías, no como grupo inferior y con menores derechos, como sucede en los sistemas demagógicos y autoritarios, sino como miembros por igual de una comunidad que mañana los puede reconocer como mayoría o como gobierno. En la práctica, los partidos mayoritarios no siempre suelen reconocer tal derecho, como si la cantidad de votos que se consigue hiciera a unos “más ciudadanos” que a otros.

No hace falta decir que en los grupos existe la misma tendencia, por ejemplo, en los miembros antiguos hacia los nuevos, en los cultos hacia los incultos, etc. llegándose a menudo a una sorda rivalidad entre quienes, en teoría, son iguales.

  1. b) En la asimetría: “descalificar y someter”.

En la relación asimétrica, la relación enfermiza y conflictiva consiste en la descalificación, el sometimiento y la alienación del rol considerado dependiente. En muchas instituciones muy jerárquicas (ejército, iglesia, estado) los roles de autoridad tienden a perpetuarse como si fueran patrimonio del sujeto que los detenta. Al fin y al cabo suelen ser ellos mismos o sus antecesores quienes hicieron las leyes para dichas instituciones y alguna ventaja se dan a sí mismos.

En algunos casos, la propia estructura institucional así lo establece con la consiguiente conformación social de dos “castas” o “status”:

-“los que mandan”, dirigen, piensan y deciden;

-los dirigidos y mandados, comúnmente llamados “súb-ditos”, palabra latina que significa literalmente: los que están puestos por debajo, de rodillas, sometidos a la autoridad de otro. Así era en los sistemas monárquicos y suele suceder en muchas democracias y organizaciones que se les asemejan.

Quienes conforman la gran masa de los “súbditos” -jurídicos o de facto- pueden aceptar resignadamente su rol de dependientes y miembros de segunda categoría, adoptando diversas posturas desde la abulia e indiferencia hasta el desgano y el resentimiento; o bien pueden recurrir a la rebelión, al rechazo del rol asignado y a posturas reivindicatorias (así las mujeres con respecto a los varones, los obreros frente a los patrones, etc.).

En las democracias sanas, la división de poderes en tres estamentos autónomos -ejecutivo, legislativo y judicial – independientes entre sí y con funciones específicas y de mutuo control, genera un marco de confiabilidad al sistema. El juicio político a las máximas autoridades y su alejamiento del poder son buenos ejemplos de esta situación.

En otros casos, la tendencia es al acaparamiento del poder por parte del ejecutivo, quien en la práctica ejerce control sobre los otros poderes que, cada dos por tres, desaparecen del mapa o son ejercidos de una forma totalmente dependiente y sometida.

5 Por lo tanto: los vínculos confirman o desconfirman al otro

  1. a) Confirmar y valorar al otro

De cuanto llevamos dicho, surge claramente que de los vínculos positivos depende que el sujeto adquiera la real conciencia de sí mismo, su valoración, su autoestima y la capacidad para comprender y aceptar al otro como un ser humano igual en dignidad.

Es un corolario de nuestro primer axioma: sólo asumiendo la palabra en igualdad de condiciones, podemos sentirnos libres e iguales.

Esto es fundamental en las familias y en los grupos: que cada miembro se sienta apreciado por el resto y valorado en lo que dice, siente o hace (saber aplaudir una buena idea o felicitar al que se esfuerza por un buen resultado); pues de nada vale tener el derecho a la palabra si no se establecen vínculos que hagan posible y confirmen ese derecho. Si vivimos en un sistema vincular de menosprecio, sometimiento y alineación y aceptamos dicho sistema resignadamente, entonces sólo nos queda el consuelo de vivir en la igualdad jurídica declamada.

  1. b) Descalificar: negarle todo valor al otro

Pero, desgraciadamente, el vínculo negativo, tan frecuente en nuestra historia y en nuestras organizaciones y familias, genera la situación opuesta a la confirmación: es la descalificación o desconfirmación del otro.

La descalificación total es la peor situación* por la que pueda atravesar un ser humano en su relación con los demás. El mensaje de que “no existes, no vales nada, no sirves para nada”, no sólo invalida al otro como interlocutor sino también como persona. Por cierto que la descalificación puede tener muchos grados y matices: pensemos, por ejemplo, en el rechazo que se hace en ciertos lugares bailables de muchachos que “parecen ser de una clase baja”.

La descalificación se realiza normalmente por el lenguaje simbólico (gestos y tonos de voz), reforzado a menudo con claras explicitaciones: “No vales nada… nunca llegarás a nada… ustedes no saben pensar… no son capaces de gobernarse por sí mismos… siempre serán pobres…“, sin excluirse epítetos difamantes.

También la sobreprotección típica de los sistemas paternalistas implica descalificación del sujeto a quien se le repite una y otra vez que “todavía no estás maduro… yo pienso por ti y por tu bien… todo lo hacemos para tu felicidad… todavía eres débil e inmaduro…“, etc. El resultado es la eterna dependencia e infantilismo de los “hijos de tan buenos padres”.

Desde el punto de vista sociopolítico, la descalificación es una situación que afecta a amplios sectores minoritarios (sea por el número de sus miembros, sea por la minoridad social que se les atribuye) que nunca terminan por ser reconocidos como sujetos con los mismos derechos y oportunidades que los otros.Así, por ejemplo, la desconfirmación que afecta a los indígenas (“¿hay indígenas en nuestro país?” ), a ciertos grupos de inmigrantes de los países limítrofes cuya presencia se ignora o denigra, a la gran muchedumbre de pobres, desocupados y jubilados que sólo adquieren existencia durante las campañas eleccionarias; a la comunidad de los homosexuales cuya existencia se tolera con infinidad de recaudos y restricciones, etc. Es el gran conjunto de los excluidos.

Cada institución tiene sus ciudadanos de segunda categoría, esos grupos silenciosos y no necesariamente pequeños sobre los cuales recae la sospecha y la pregunta: “¿Serán realmente seres humanos?”

Sin ir más lejos, esa era y es en gran medida la condición de la mujer, de los indios, de los negros, de los trabajadores rurales, etc.

Por su parte, los medios de comunicación, al ignorar a estos sectores y a su problemática, automáticamente dan el mensaje de que no existen o de que lo mejor es que ni siquiera se los tenga en cuenta.

El mensaje es éste: “sólo existen los que aparecen en los noticiosos, los que tiene imagen, los ricos y famosos”. Toda persona, grupo o problema que no es tratado por los Medios… no existe, no tiene presencia política, no debe ser tenido en cuenta por el poder. Son “la masa” a la que hay que manipular de cualquier forma para obtener los mayores beneficios.

  1. c) Corregir al otro

Entre la confirmación del otro y su descalificación, tenemos una variada gama de matices, pues aún con la mejor buena voluntad no siempre se puede valorar la imagen que el otro nos da de sí mismo o,su percepción de la realidad.

Por eso las relaciones humanas están más comúnmente teñidas de enfrentamientos, conflictos, discusiones y luchas. Pero aún en estos casos lo importante es no invalidar la existencia del otro, considerado en todo caso como competidor o adversario.

Por otra parte, la convivencia humana, como lo vemos en la democracia, también supone dudar, corregir, criticar o rechazar el rol del otro, su imagen y su percepción del mundo, tal como sucede en la familia y en la educación.

Es decir, cada uno crece no sólo desde su propia percepción (cómo se ve a sí mismo y cómo cree que es) sino desde cómo los demás lo perciben (cómo lo ven y creen que es). Se trata, pues, de un intercambio de imágenes que, por supuesto, debe ser mutua de ida y vuelta. Los otros nos sirven de espejo para vernos reflejados con un criterio más realista y menos egocéntrico o ilusorio.

Es decir, no siempre el grupo tiene que aprobar todo lo que decimos o hacemos; también existe la corrección, el consejo y el asesoramiento que permite la mejora constante. Lo importante es que este proceso no sea unidireccional, como sucede con tanta frecuencia cuando el “clan de los selectos” siempre corrige y aconseja a los demás, pero nunca acepta ser corregido, aconsejado o llevado ante los tribunales. Es un signo de gran madurez que los padres, profesores y líderes acepten ser criticados y corregidos por sus hijos, alumnos y subordinados. Es este “signo” el que hace crecer a un grupo social, ya que todos pueden hacerlo con la ayuda de todos.

6 El vínculo va unido a una intención

Estamos elaborando el axioma que dice: Más importante que qué comunicar es desde dónde se comunica.Y este “desde dónde” es el vínculo.

Ahora bien: íntimamente unida al vínculo está la intención con que uno se comunica. O para decirlo simplemente: para qué uno se comunica. Es evidente que así como es la intención, así será el vínculo. Por ejemplo, quien tenga intención de someter al grupo a la obediencia, establecerá un vínculo de opresor-oprimido.

Distingamos, antes, dos tipos de intenciones.

  1. a) Intenciones funcionales e intenciones motivacionales

La intención funcional se refiere a la finalidad que explícitamente se le asigna a un acto de comunicación. Por ejemplo: informar, educar, persuadir, aconsejar, curar, divertir, corregir, vender, prohibir, mandar, etc. Todas las profesiones y funciones tienen un tipo especial de funcionalidad aceptado por la sociedad y de ella se desprende un tipo de vínculo (gobernante-gobernado, educador-educando, médico-enfermo, consejero-aconsejado, etc.).

La motivacional está dada por el motivo último y subyacente del acto comunicativo; es una intención por debajo de la funcional.En realidad, es laverdadera intención que se tiene.

Por ejemplo: alguien dice que nos va a informar, pero en realidad quiere darnos un dato para disuadirnos o amenazarnos. Así dos esposos discuten para “aclarar las cosas”, pero en realidad lo hacen para agredirse y humillarse.

Por eso, a esta intencionalidad subyacente la llamamos motivacional, porque constituye el motivo de fondo de la propuesta comunicativa; es la intención sujetiva, condicionada por variables internas generalmente no confesadas e, incluso, no reconocidas por el mismo sujeto. Entre ellas podemos señalar: buscar afecto, humillar, descalificar, proteger, condicionar, amenazar, herir, seducir, sugestionar, convencer, reprochar, engañar…

  1. b) Conflictos desde la intencionalidad: doble mensajes y manipulación

Desde ya que el conflicto emerge cuando la intencionalidad explícita no coincide con la motivacional implícita, típico caso de doble mensaje. Y en el punto extremo: cuando se intenta ocultar la verdadera intención engañando al interlocutor. Es la manipulación y la mentira, sobre las que luego haremos más precisiones.

ØIntenciones confusas y doble-mensajes
A menudo el emisor del mensaje no es consciente, al menos en forma completa, de su propia contradicción. Por ejemplo, dice que hablará “para aclarar”, pero en realidad lo hace para tapar la boca al otro. O alguien afirma que quiere entrar en una organización para ayudar a la gente, pero en el fondo lo hace para ganar prestigio.

A los efectos prácticos es útil distinguir estos conceptos que suelen prestarse más comúnmente a confusión:

Informar: tiene lugar cuando se notifica al otro sin condicionamiento alguno. No se pide autorización ni consejo ni se persuade. Sólo se informa.

Pedir permiso: la acción queda supeditada a la autorización del otro en forma obligatoria. Se complementa con “pedir perdón” si no se cumple lo mandado.

Pedir consejo: la acción queda condicionada a la opinión del otro, pero la decisión queda a cargo del solicitante.

Persuadir, influir: el mensaje tiende a cambiar al otro o condicionarlo.

En los grupos e instituciones estos conceptos tienden a confundirse y entremezclarse, condicionados por el vínculo preexistente y por otras variables, como tipo de personalidad, contexto social, etc. Así generalmente cuando un subordinado informa a su superior, éste entiende que se le está pidiendo permiso o buscando aprobación, como es el caso de la esposa que avisa que irá al cine con una amiga y el esposo le responde con una prohibición o un reproche.

En los mensajes políticos y en los medios de comunicación social sucede otro tanto, aunque en general los emisores del mensaje son bien conscientes de la doble intención. Así, por ejemplo, son muy pocos los mensajes realmente “informativos” que salen desde los gobernantes y partidos, pues siempre ha de sobreentenderse “algo más” que una simple información.

Para ello se utilizan códigos especiales: tono de voz, comentarios al margen, música de fondo, relieve de tal noticia y ocultamiento de otra, etc.La oportunidad de dar tal o cual mensaje tiene que ver mucho con esta doble intención. Así antes de unas elecciones muchos políticos se acuerdan de escuchar a la gente, besar a los niños y asfaltar las calles. En algunos de estos casos el doble mensaje es tan burdo que suele producir los efectos totalmente contrarios a los deseados.

En todos estos casos y en muchos más, el resultado es un doble mensaje que crea confusión tanto en los vínculos como en el sentido de mensaje mismo. Siempre queda la duda de “para qué se dice o se hace tal cosa”.

ØLa manipulación: la mentira intencional
Aunque sobre este tema volveremos luego cuando hablemos de la persuasión, tengamos presentes estos conceptos: el conflicto más corrosivo de la comunicación es el ocultamiento intencional de la verdadera intencionalidad(la redundancia no es casual) con la clara finalidad de engañar al otro.

En estos casos hablamos de manipulación o “manoseo” del otro como si fuera un objeto.

Los especialistas son pesimistas en este asunto, pues consideran que el engaño intencional sobre los verdaderos propósitos es casi una constante en los discursos políticos y en las personas con poder, en los medios a su servicio y, en general, en las relaciones comerciales y cotidianas.

La mentira ha dejado de ser una excepción para constituir un modo implícitamente aceptado de relación, como un elemento más en el juego del poder y de la influencia sobre los otros.

En síntesis: dos axiomas necesarios para una buena relación y una organización sana.

  1. a) Grupo social sano

Este segundo axioma, íntimamente relacionado con el primero, es el que nos permite socializar la comunicación, produciendo como resultado una gran variedad de formas de relaciones, tales como una pareja, una familia, un grupo, una empresa, un partido político, una iglesia, un país, etc.

Si el vínculo es sano y positivo, lo que implica una intencionalidad honesta y la valoración del otro, entonces ese grupo social también es sano y funciona armónicamente, a pesar de las diferencias ideológicas o temáticas que siempre existirán. Damos por sentado que en todo grupo humano siempre habrá conflicto y posibilidad de disenso, pues sería un imposible pretender que todos piensen o sientan de la misma manera; o sea, que todos perciban la realidad de la misma forma. Pero, como ya lo dijimos, la salud y madurez de un grupo está precisamente en saber aceptar las diferencias de opiniones sin romper las buenas relaciones. Este es el ideal al que hay que aspirar.

  1. b) Por lo tanto, lo que permite un buen funcionamiento de un grupo u organización es este segundo axioma, apoyado por el primero.

En una sociedad democrática, y por tanto, pluralista, partimos de la base de que hay diversas opiniones expresadas con libertad, pero también suponemos que hay una voluntad común para preservar las buenas relaciones con respeto y tolerancia, con honestidad y veracidad. Por eso “lo que se comunica” no será de por sí un elemento conflictivo, como lo podemos constatar cuando tenemos divergencias entre amigos.

Los conflictos de comunicación se deben en su gran mayoría al fracaso de los dos primeros axiomas, sea porque se le niega al otro la posibilidad de expresarse con libertad (de ser alguien), sea porque la comunicación viene distorsionada por una mala intención que afecta a la relación con el otro.

Por lo tanto, no basta con sentirse con libertad para expresarse si en el juego de las múltiples expresiones algunos pretendan dominar, censurar, humillar, amenazar y someter.

Desde estos dos primeros axiomas, el arte de la comunicación consiste, pues, en expresarse libremente, en respetar las expresiones de los otros y en saber hacerlo en una relación vincular positiva y sana.

  1. c) El tipo de vínculo o relación determina el tipo de organización

De cuanto llevamos dicho resulta evidente que, tal como sea el estilo de comunicación que haya entre las personas, así será la organización que resulte de esas vinculaciones, desde la totalitaria, autoritaria, verticalista, asimétrica hasta la igualitaria, participativa, tolerante y respetuosa. Esto se olvida en muchos cursos y libros sobre organización en los que se pone el acento sobre los aspectos formales de las organizaciones (organigrama, tipo de control, normas sobre conducción, marketing, etc.) pero se pasa por alto que lo esencial es el estilo de comunicación que existe entre todos los miembros de la misma.

En las empresas de tipo comercial o financiero esto es más que evidente, ya que mientras se proclaman los principios de la democracia, la mayoría de ellas tienen internamente una relación autoritaria y siempre absolutamente asimétrica entre los que mandan y los que son mandados, los que controlan y los que son controlados, los que deciden y los que ejecutan.

Algo similar sucede en la mayoría de los partidos políticos, como también en las organizaciones religiosas.

Es normal que en las organizaciones existan roles específicos ( autoridades, órganos consultivos, etc.), pero aún así debe existir la tendencia hacia la igualdad de todos los miembros y la participación en las decisiones. Lo que implica que todos tienen el derecho a pensar, hablar, opinar, decidir y controlar, al menos a través de representantes elegidos, como sucede en las grandes organizaciones sociales y políticas.

Al mismo tiempo, quienes hoy tienen el rol de ser dirigidos, deben tener la oportunidad de acceder a la dirección debido a su capacidad y/o elección de sus pares.

Todo ello implica un grande y constante esfuerzo para construir organizaciones democratizadas, en cuyo interior se vivan los principios democráticos proclamados. Pero nadie ha dicho que esta tarea sea fácil. En todo caso es un ideal al que tender en un proceso que demanda, por sobre todo, mucha constancia.

ACTIVIDAD Nro. 3

1.Profundice en este segundo axioma: por qué el segundo axioma es importante y necesita complementar al primero. Qué quiere decir que “todo es comunicación” y que toda conducta tiene valor de mensaje. Ejemplifique.

2.En toda comunicación hay dos mensajes: puntualice sus diferencias y ejemplifique.Busque ejemplos de doble mensaje.

3.Profundice sobre los roles simétricos y los asimétricos. Ejemplifique. Cómo se da la rotación y flexibilización de roles en nuestra sociedad y en la organización de su pertenencia.

4.Busque ejemplos de descalificación y analice su mensaje.

5.Busque ejemplos en los que se “ignoran” hechos, informaciones, personas, etc.

6.Busque ejemplos de intenciones confusas en lo político y en lo social, en la televisión, discursos políticos, etc.

7.Haga una síntesis de este segundo axioma y analice su importancia en relación con la organización o,institución en la que usted trabaja.

Tema 4

TERCER AXIOMA:
SI SE CUMPLEN LOS DOS PRIMEROS AXIOMAS,EL TERCERO TIENE UNA IMPORTANCIA RELATIVA.

El tercer axioma es una paradoja: si se cumplen los dos primeros axiomas, entonces todo lo demás, o sea, la interpretación y aceptación del contenido objetivo del mensaje, la decodificación del mismo, el canal empleado, etc. tienen una importancia relativa.

Es cierto que la comunicación es más que el hecho mismo de expresarse con plena libertad y establecer vínculos positivos desde una intención honesta. En efecto, también implica cierto mensaje o contenido que se emite y que debe ser interpretado por el otro correctamente y más o menos aceptado, cierto canal de transporte (palabras, libro, radio, etc.) con cierto código simbólico (lengua, imágenes); pero las dificultades, problemas y conflictos que surgen de este tercer grupo de factores tienen relativa importancia “si se cumplen los dos primeros axiomas”.

Esta es la paradoja, pues en caso contrario, es decir, si no se cumplen los dos primeros axiomas -como sucede con tanta frecuencia- entonces esos conflictos pasan a ocupar el primer plano y demandan de los interlocutores un esfuerzo inusitado para resolverlos, seguramente con interminables discusiones y cambios de metodologías y de estrategias persuasivas; pero un esfuerzo siempre destinado al fracaso hasta tanto no se revise el primer y el segundo axioma.

Cuando esto sucede, la solución es relativamente simple, pues desde el respeto a la palabra del otro, desde el vínculo positivo y la buena intención se buscarán caminos razonables de solución y consenso.

En la práctica de nuestras organizaciones, esto significa que cada vez que estemos ante un conflicto de comunicación, la hipótesis que debemos manejar de entrada es que se trata de un conflicto relacionado con el primer o segundo axioma. Pero si se cumplen con estos axiomas, entonces debemos suponer que se trata de un conflicto que tiene que ver con el tercer axioma.

Veamos, pues, cuáles son los caminos de solución a los conflictos que pueda plantear el tercer axioma.

Información + Interpretación

Si se cumplen los dos primeros axiomas y surge una discusión por un tema determinado, vulgarmente llamado “contenido de la comunicación”, para que la comunicación “cierre” se necesita

-contar con la necesaria información sobre los hechos y

-sacar las mismas o similares conclusiones, significados o interpretaciones.

En efecto, aún cuando en un grupo se cuente con buena voluntad y veracidad (dos primeros axiomas) igualmente se pueden tener puntos de vista diferentes sobre un asunto u otro.

Este “impasse*” en la comunicación, tan frecuente y cotidiano en las relaciones interpersonales, políticas, científicas, religiosas, etc. (sería más bien utópico pretender lo contrario) sólo puede resolverse si cumplidos los dos primeros axiomas, la comunicación queda “abierta” en la búsqueda de un acuerdo con respecto a la interpretación de la realidad.Muy a menudo estos conflictos se resuelven simplemente con mayor información sobre los asuntos a tratar. Los encuentros de capacitación, la consulta a especialistas, el acceso a libros, etc. son recursos corrientes y también eficaces, siempre que la fuente a la que se recurra sea confiable y veraz.

Por lo tanto, hay que procurar que las partes en litigio cuenten con la misma información sobre los hechos, y que esa información sea lo más completa posible y digna de confianza por ambas partes.

La experiencia nos dice que un buen número de conflictos en los grupos y organizaciones se debe precisamente a la escasa información existente, o a una información confusa o distorsionada. Esto implica un sistema permanente y ágil de información dentro de las organizaciones, con canales adecuados, tanto en la comunicación horizontal como en la vertical.

Y cuando se trata de temas puntuales (discutir tal estrategia, por ejemplo) es importante tomarse todo el tiempo necesario para recabar la mayor y mejor información sobre el asunto, poniendo esa información a disposición de todos los miembros, algo que no sucede con frecuencia, pues bien se sabe que quien maneja información, también maneja poder de decisiones.

De todos modos, convengamos en que los conflictos que surgen por falta de información, en igualdad de condiciones, son de fácil solución.

  1. b) Admitir el disenso

Sin embargo, no basta la información para resolver todos los conflictos surgidos del tercer axioma, ya que si bien se trata de una condición necesaria, de ninguna manera es suficiente.

En efecto, no hay ley psicológica alguna que determine u obligue a un sujeto a sacar las mismas conclusiones que otro de los mismos hechos y con la mismainformación. Ni siquiera los grandes personajes como Sócrates, Jesús, Buda, San Martín, etc. lograron el consenso de sus ideas y propuestas, a pesar de su prestigio personal e influencia social.

Desde ya que la democracia supone este disenso como punto de partida. Y en ello radica la madurez de este sistema político.

Lo importante es darse cuenta de que es gratuito pretender que el otro, no sólo cuente con la misma información que uno, sino que, aún cuando esto suceda, saque las mismas conclusiones. Basta ver cómo el mismo hecho tiene diferentes lecturas en cada periódico.

En efecto, definir qué es importante o intrascendente, qué es verdadero o falso, oportuno o inoportuno, sensato o enfermizo, etc. varía de un sujeto a otro (y de una cultura a otra) y parece estar determinado por criterios que, en gran medida, quedan fuera de la conciencia (cierto substrato inconsciente individual y cultural).

Aplicados estos conceptos al plano social y político, a la propaganda y a la publicidad, significa que no existe ley o variable alguna por la cual se pueda estar absolutamente seguro de poder convencer a otro en una sola y determinada dirección (y algunos dirán: ¡Gracias a Dios!).

Ya explicaremos que sí existen ciertos condicionamientos que pueden influir en determinadas personas, grupos, culturas y situaciones.

En este orden de cosas, el conflicto se produce cuando un sujeto tiene la convicción firme y no cuestionada de que existe sólo una realidad y de que la realidad es tal como él la percibe e interpreta; dando por descontado que cualquier otra interpretación se debe a la irracionalidad de su interlocutor o a su mala voluntad. O sea, sólo alguien ignorante o con torcidas intenciones puede ver los hechos de una forma diferente. No hace falta decir que muchos sistemas ideológicos políticos y religiosos se manejaron y manejan desde esta presunción.

  1. c) Qué sucede cuando no se cumplen los dos primeros axiomas…

Si no se cumplen los dos primeros axiomas, entonces se intentará resolver el problema de la comunicación apelando a otros recursos que, en definitiva, sólo buscan convencer al otro por cualquier medio.

-Apelando a la fuente o autoridad de una persona, de un libro, etc. (“Lo dijo Fulano“). Es el argumento dogmático que supone que hay personas que tienen la verdad y que ésta tiene que ser aceptada sin más. Es cierto que en ciertos asuntos (especialmente de corte científico) hay personas que tienen una reconocida autoridad debido a sus investigaciones y saber; pero en las cuestiones sociales y políticas (y aún en las científicas) el argumento de autoridad es cada día más relativo y peligroso.

-Utilizando un sin fin de técnicas estratégicas para “convencer” al otro, o sencillamente para manipularlo. Dentro de estas estrategias están las llamadas “técnicas de grupo”, “metodologías de persuasión y marketing”, etc. Pero de nada valen “si no se cumplen los dos primeros axiomas”, aunque muchos se ilusionan con estos métodos que en otros tiempos fueron considerados casi infalibles.

Los ejemplos pueden ser infinitos: cuando las relaciones humanas están deterioradas, cuando un sujeto se siente descalificado o sometido, o cuando se le niega el valor a su persona o a su palabra, es inútil apelar a metodologías o estrategias de seducción o convencimiento. Peor aún, pueden tener un efecto contraproducente que desencadena una escalada de agresiones.

Y viceversa, cuando la relación es buena, aún en los temas más conflictivos se puede llegar a un punto de vista común, a un consenso o, al menos, a la conclusión de que conviene seguir pensando el asunto.

Dicho con palabras sencillas: cuando “alguien nos cae mal”, aunque recite el Padrenuestro lo vamos a criticar. Y cuando alguien nos cae bien, tendremos en consideración sus teorías y su discurso, a pesar de que no comulguemos en todo con ellos. La simpatía y la antipatía, como la gratitud o la envidia juegan un papel casi decisivo en muchas discusiones aparentemente serias y científicas. Y, en todo caso, algunas técnicas persuasivas tendrán resultado allí donde el terreno esté abonado de predisposición positiva hacia quien transmite el mensaje. Sobre esto la publicidad comercial sabe muchísimo: la mejor estrategia es el vínculo simpático ( o “empático*”) con la gente.

Aclarados los términos del tercer axioma, en el tema siguiente profundizaremos en sus puntos esenciales.

ACTIVIDAD Nro. 4

1.Elabore con sus palabras el tercer axioma, reflexione y relaciónelo con su praxis social, política o profesional.

2.Qué tipos de conflictos de comunicación se suscitan, al margen de los que surgen por los dos primeros axiomas. Ejemplifique. Cuál sería el criterio general para resolverlos.

3.En su experiencia personal: qué importancia tuvieron la autoridad y la Fuente del mensaje a la hora de resolver conflictos. Cómo se reacciona hoy con respecto a esas dos variables.

Tema 5

AL COMUNICARNOS, PERCIBIMOS E INTERPRETAMOS LA REALIDAD

La principal dificultad que plantea el tercer axioma es la de poder interpretar los hechos de la misma manera, aún suponiendo que se cumplen los dos primeros axiomas y que se cuenta con la misma información. Un caso típico se da cuando los miembros de un mismo gobierno tienen opiniones distintas sobre un asunto.

Para resolver esta situación, debemos comprender cómo se da el proceso interpretativo y qué elementos condicionan para que se interprete de una forma o de otra.

1 Qué significa percibir la realidad

a)Percibir = interpretar = vivenciar.

Si bien es cierto que la palabra “percepción*” tiene para muchos el significado restringido de registrar sensaciones visuales, táctiles, etc., nosotros le damos un sentido amplio y la definimos como ese proceso complejo a través del cual alguien se pone en contacto con un determinado objeto de la realidad interior o exterior para darle un significado o valor.Podemos tomar como sinónimos percibir, interpretar o vivenciar la realidad. Un buen ejemplo nacional, es cómo “se vive” el fútbol o a tal determinado equipo. Es decir, qué valor se le asigna, qué significado personal tiene.

Para comodidad del lector, usaremos las palabras “interpretar” y “percibir” como sinónimos, en el sentido de una vivencia profunda de algo. Así, lo que para algunos es casi indiferente (la política, la economía, un líder, un problema local) para otros es considerado casi como algo de vida o muerte.

Al interpretar, damos cierto valor a algunos elementos (cosas, personas, actos, instituciones) y los cargamos de significación (“esto significa mucho para mí”, solemos decir) Como resultado, ese elemento queda incorporado a nuestra personalidad y cultura como bueno, sano, conveniente, o bien como malo, enfermo, inadecuado, peligroso, etc. Esta tarea interpretativa la hacemos, por lo general, en forma casi automática e inconsciente; pero en aquellos casos en que surgen dificultades, entonces recurrimos a una metodología más cautelosa y conciente.

b) Buscamos comprender e interpretar el mundo y la vida

Al percibir buscamos la comprensión y la interpretación del mundo y de la vida, tanto en general como en alguno de sus elementos (sexo, Dios, trabajo, etc.)Así sucede cuando nos ponemos en contacto con los medios de comunicación o con un libro; en realidad estamos buscando elementos para esa interpretación (aunque muchos buscan la interpretación ya elaborada por los medios, renunciando a su propio análisis y criterio).

2 Qué percibimos ante todo

a) Percibimos lo que satisface a nuestras necesidades

¿Qué percibe el ser humano como prioritario y desde dónde organiza su mundo y se comunica?

La respuesta es tan simple como compleja: el ser humano percibe y valora ante todo aquello que está relacionado con sus necesidades.

Este hecho tan cotidiano fundamenta la eficacia de cualquier vínculo humano: a mayor necesidad, mayor búsqueda de aquel objeto capaz de satisfacerla. El mejor ejemplo lo tenemos con un bebé recién nacido: lo único que percibe y valora es el pecho de la madre, porque es lo único que puede dar respuesta a su necesidad de alimentarse y sentirse protegido. En ese hecho tan simple y cotidiano se fundamenta toda la psicología de la percepción y de la comunicación.

Cuanto más intensa es la necesidad, más intensa es la percepción y más valor tiene el objeto que la puede satisfacer. Pensemos en un desocupado que tiene todas las antenas alertas para conseguir un trabajo. Para él, lo más importante es trabajar, y desde allí organiza su vida y su manera de estar en el mundo.

Cuanto mayor sea la necesidad, mayor es la intensidad del sentimiento que acompaña la búsqueda de la satisfacción correspondiente, desde el entusiasmo y el ardor, hasta la desilusión y rebeldía cuando se frustra la satisfacción.

Este principio es clave: la mejor forma de relacionarse bien con alguien es sintonizar con sus necesidades; una estrategia que los enamorados practican muy bien.

b) Descubrir las necesidades de la comunidad y sintonizar con ellas: tarea fundamental

Desde el punto de vista político y social (también educativo) es bueno preguntarse por cuáles son las necesidades más intensas que hoy vive nuestro país, la gente, los jóvenes, etc. No se trata de adivinar sino de averiguar; para ello, lo mejor es la libre expresión de los interesados sin manipulación ni censura. Descubrir las necesidades más intensas de un determinado sujeto, grupo o comunidad es la tarea fundamental de quien se dedica a la política o la acción social, la educación o la publicidad. Sintonizar conla necesidad del otro es encontrar el camino regio para una buena comunicación.

Las diversas técnicas de investigación social son el camino más eficiente para descubrir las necesidades de la población, de allí su importancia en política, educación y comunicación. A menudo la educación y la política intentan convencer a la población de cuáles son sus verdaderas motivaciones y necesidades. En ese caso se hace un marketing a la inversa: primero se fabrica un producto y después “se impone” su necesidad.

Por qué no se hace el camino correcto es algo digno de preguntarse y responder: por qué los políticos o funcionarios no atienden a las necesidades de la gente y no subordinan sus discursos, ambiciones y proyectos a dichas necesidades…

También es evidente que en una sociedad marcada por las diferencias sociales, las necesidades no son las mismas en una clase social que en otra.Esto define la orientación política de un líder o de un partido. Las necesidades varían también según la edad, sexo y cultura de una persona. Todos conceptos que no necesitan mayor explicación.

c) Las necesidades pueden ser satisfechas o frustradas

Si toda percepción viene empujada por una necesidad que busca satisfacción, entonces el sujeto tenderá hacia la acción o conducta mediante la cual las necesidades pueden ser satisfechas.

En caso contrario aumenta la tensión y se origina la frustración del sujeto.

Desde esta perspectiva, sería interesante que nos preguntemos de dónde surge tanta sensación de frustración en nuestros pueblos a quienes se los estimuló con promesas de todo tipo y que día a día caen en la cuenta de que, al fin y al cabo, “todo fue pura propaganda”.

d) No hay peor sordo que el que no quiere oír. La negación

La percepción nos permite ver y percibir lo que responde a nuestras necesidades, pero también dejar de ver ciertos aspectos que no nos conviene ver, o nos disgusta o causa displacer y angustia. Incluso podemos negar una realidad que nos golpea y frente a la cual nos hacemos los ciegos o los sordos.

Es el llamado mecanismo de negación que nos impide percibir aquello que nos angustia o que nos obligaría a un cambio que aún no estamos dispuestos a realizar. Un ejemplo ilustrativo se dio durante la última dictadura cuando muchos argentinos “no vieron nada” ni se enteraron de nada. Un buen ejemplo familiar se da cuando los padres “no ven” los defectos de sus hijos, especialmente en el caso de ciertas enfermedades psíquicas. Todo el mundo se da cuenta, menos los padres. En las organizaciones la negación suele estar a la orden del día: nadie quiere enterarse de nada hasta que la realidad despierta a todos de una manera brutal. Entonces viene la pregunta: “¿Y cómo no nos dimos cuenta antes?” Baste pensar lo que sucedió en nuestro país cuando de pronto descubrimos que la desocupación rondaba el 18%, después de varios años en que creíamos estar en el primer mundo…

El mecanismo de negación suele ir acompañado con las excusas, tergiversaciones y parcializaciones de la realidad, tan de moda en el campo político. Se manipulan las encuestas o las informaciones o se les hacen tan tendenciosas interpretaciones con el resultado de que nunca se ve ni se admite aquello que contradice el propio punto de vista. En estos casos, más que de mecanismos psicológicos de negación, lo que hay es burda mentira y manipulación abierta. Cualquier argumento vale con tal de no reconocer los propios errores ante la oposición o la opinión pública.
De todos modos, lo cierto es que todos procuramos no ver lo que nos incomoda y desagrada, y que dejamos para último momento el enfrentar aquellos problemas que nos resultan más incómodos, como nos sucede con el pago de las facturas. Este “mirar hacia otro lado” es también una constante en muchas organizaciones que no se animan a enfrentar la angustia de mirar de frente sus problemas.

e) El exceso simplificador: escasa información

El exceso simplificador es un peligro no fácil de sortear, pues tendemos a interpretar la realidad con el menor número posible de datos y con tan escasa información que, no sólo cometemos errores, sino que vemos siempre la realidad desde un enfoque simplista y esquemático sin posibilidad de cambio alguno.

El resultado son las ideas estereotipadas (petrificadas): así afirmamos que “el país anda mal por culpa de los yanquis”, “con el tiempo los problemas se solucionan”, “lo que necesitamos es un gobierno fuerte”, “aumentan los delitos por falta de mano dura”, etc. En el campo político las simplificaciones están a la orden del día, pues la tendencia es descalificar siempre al adversario, echarle la culpa al otro y defender a capa y espada al propio partido o grupo.

Informarnos y reflexionar con sentido autocrítico: es la tarea que siempre nos resulta tediosa, pero tan necesaria a la hora de analizar nuestras “verdades absolutas” y modificar ciertas actitudes que tan cómodas nos resultan.

Esto supone poner entre paréntesis o en suspenso esas verdades nunca cuestionadas, y con una honestidad casi heroica admitir nuestros errores o limitaciones, reconociendo que nuestras “profundas convicciones” casi nunca fueron analizadas a fondo y que no dejan de ser relativas aproximaciones a la realidad.

ACTIVIDAD Nro. 5

1.Busque ejemplos de fenómenos, conductas o sucesos nuevos que en su organización o comunidad resultan difíciles de interpretar y por qué. 2. Dar ejemplos de necesidades.

3.Busque ejemplos de necesidades frustradas a nivel nacional y regional (en adultos, jóvenes, etc.).

4.Defina con sus palabras el mecanismo de negación. Busque ejemplos a nivel individual y organizacional.

5.Busque ejemplos en que se hacen interpretaciones con exceso de simplificación.

6.Qué se podría hacer en su comunidad (organización, municipio) para que exista mejor información y un clima más reflexivo.

Tema 6

LOS FACTORES QUE CONDICIONAN LA PERCEPCIÓN DE LA REALIDAD

Entremos ahora al tema de fondo: qué sucede cuando interpretamos la realidad y qué es lo que hace que la interpretemos de una manera o de otra.

Cuando percibimos e interpretamos la realidad, estamos condicionados por muchos factores, de modo que ciertos mensajes serán interpretados de cierta manera por ciertas personas y según ciertas situaciones personales y culturales

Estos factores los podemos dividir en:

-Psico-somáticos que:influyen desde el interior del sujeto (sensaciones, memoria, afectividad, criterio personal, etc.) y

-Culturales/sociales que están dados por el grupo de pertenencia del sujeto, como las costumbres, historia nacional y especialmente los preconceptos y prejuicios.

1-Factores sensoriales y Memoria
a)Factores sensoriales

La percepción depende primeramente del buen funcionamiento de los sentidos y de las condiciones físicas a ellos relacionados, tales como la distancia del objeto, la claridad del medio ambiente, el tiempo de exposición, etc.

De allí la importancia del sistema de sonido, del tipo y tamaño de letra y de otras variables, no fundamentales, pero sí influyentes a la hora de la percepción. Cuántos maestros tardan en descubrir que el problema de aprendizaje de tal alumno es sencillamente su falta de anteojos…

  1. b) Cadena asociativa de la memoria

Al percibir, el sujeto inmediatamente asocia el nuevo elemento con los recuerdos de su memoria, provocándose una cadena asociativa que facilita la interpretación. Así cuando alguien nos dice que es peronista, inmediatamente lo asociamos con todo lo que ya sabemos sobre el peronismo. Pero si el estímulo es nuevo y no se encuentra con qué relacionarlo, el sujeto necesita más tiempo y más información para captar su significado.Y podrá abandonar un programa de TV o un discurso, si su contenido le resulta incongruente con su memoria o desconocido.

En la memoria se tienen almacenados una serie conocimientos previos (preconceptos) desde donde el sujeto interpretará la nueva realidad, como veremos en los puntos siguientes.

De allí surge una conocida ley en el campo de la persuasión y de la educación: partir siempre de los elementos conocidos por el interlocutor, y desde allí avanzar lentamente hacia los desconocidos. Algo que los maestros aplican constantemente en su metodología de enseñanza, pero que muchos políticos, economistas y comunicadores sociales violan a diario cuando hablan con términos incomprensibles para la mayoría del público.

  1. c) La historia, memoria de un pueblo

A nivel sociopolítico es importante recordar que la historia es la memoria de un pueblo, motivo más que suficiente para profundizar en ella como encuadre general para interpretar nuestro hoy.Un pueblo que pierde su memoria, no solo pierde su pasado sino su identidad presente, pues se transforma en un sujeto vacío de raíces y de contenido. La memoria es la tradición cultural, que debe abrirse al futuro pero desde sus propias raíces.

Apelar a la memoria es un recurso típico de la propaganda política, sea para recordar los hechos lamentables del adversario, sea para apelar a los hechos positivos del propio partido o gobierno.

Toda organización tiene, a su vez, su memoria, especialmente conservada por los fundadores y por ciertos documentos básicos. Conocer esa historia y esos documentos esenciales arroja mucha luz a la hora de resolver conflictos y tomar decisiones. Baste pensar en qué nos sucedería a los argentinos si “recordáramos” la Constitución Nacional y sus artículos que defienden la seguridad social de la población.

2 La afectividad

a)La coloración afectiva

El objeto percibido siempre aparece teñido o vivenciado con alguna coloración afectiva y en la interpretación del mismo el sujeto proyecta sus propios sentimientos.Esto no sucede sólo con los niños; también con los adultos. En el campo político (como en el deportivo) esto suele ser una constante, y tenemos ejemplos abundante en la historia de nuestro país.

Sucede que la percepción de la realidad llega impregnada con la afectividad del sujeto, aún con la indiferencia que también es un sentimiento, al igual que el tedio o el aburrimiento.

En este tema hay dos peligros a evitar, uno por carencia y otro por exceso. Está el discurso excesivamente frío y racional, carente de emoción; y el exceso emocional típico de la demagogia con los consabidos recursos puramente emocionales y sugestivos (gritos, luces, lágrimas, aplausos, etc.). Lo mismo sucede en la vida de los grupos y en sus reuniones.

Por otra parte, hay ciertos conceptos, palabras o gestos que en determinada circunstancia pueden tener una fuerte carga emocional, o para determinado público (así el tema del aborto ante una visita del Papa, especialmente para grupos feministas; o una represión policial que recuerda viejos tiempos de la dictadura y otros casos similares).

En todos estos casos, la tarea de interpretar la realidad se vuelve difícil porque cada uno se siente íntima y emocionalmente implicado en los temas a tratar; y más que reflexionar sobre el asunto, lo que se hace es defender una postura personal, ya que el sujeto “se confunde” con el problema, se siente tocado y herido (baste pensar en las discusiones futbolísticas o entre gobierno y oposición) y en consecuencia se atacan a las personas en lugar de resolver el conflicto temático.

b) Hay sucesos que elevan la temperatura emocional

Los sentimientos no son estables: ciertas fiestas, la muerte de un ser querido, una catástrofe, una crisis grave, un triunfo deportivo o político, no sólo generan cierto sentimiento sino que pueden modificar la disposición afectiva hacia determinado estímulo.

Por ejemplo, cuando el estado anímico de la población es de tono bajo y depresivo, todas sus percepciones se contaminan; entonces surge una lectura pesimista de la realidad aún cuando existan sucesos relativamente positivos.Y a la inversa.

En las campañas políticas esta temperatura emocional impide procesos constructivos y se tiende a una verdadera batalla, no tanto de ideas contrapuestas, cuanto de sentimientos heridos.

En definitiva, el factor emocional es clave en las relaciones humanas y en la vida de grupos y organizaciones, especialmente en debates y discusiones, ya que la mente queda obnubilada y se hace difícil una búsqueda tranquila de soluciones. Por otra parte, la simpatía o antipatía hacia personas o situaciones suele impedir una interpretación correcta de la realidad.

En todos estos casos, no queda otra alternativa que “enfriar” el ambiente, calmar los ánimos y buscar otra oportunidad para el debate y la toma de decisiones.

Lo cierto es que, en la práctica, pocas son las discusiones llevadas a cabo en un clima sereno y, más que buscar la verdad lo que se hace es defender trincheras.

3 Juicios de valor.

a) La conciencia crítica

En la interpretación de un hecho también juegan su rol los procesos más evolucionados del psiquismo que emite juicios de valor, analiza conceptos, piensa, reflexiona, compara, etc. A todos estos elementos los podemos llamar conciencia crítica.

No hay duda de que los seres humanos “también” pensamos y razonamos, aunque es casi imposible discernir si lo hacemos desde nosotros mismos en un análisis sereno y crítico de la realidad o más bien nos manejamos con pensamientos de otros o con actitudes y pre-conceptos aceptados sin mayor análisis, pero que consideramos “los verdaderos” simplemente porque son los nuestros o porque nuestra cultura así los considera.En las relaciones de pareja o en temas de fútbol y de política, cuando alguien nos jura que ha analizado las cosas sin dejarse llevar por las emociones, aún los más ingenuos desconfían.

Teóricamente también pertenecen al ámbito de los juicios las llamadas convicciones políticas, ideológicas, religiosas y científicas. Pero cuando se hace el análisis de cada una de ellas, nuestra autoestima puede sufrir un duro golpe.

El problema radica en que tales convicciones y, por tanto, “verdades”, son el resultado de tantas influencias culturales y educativas mamadas desde el nacimiento, entremezcladas con intereses raciales, étnicos y políticos, con miedos, culpas y presiones de todo tipo que, dando por descontado que el sujeto es honesto en lo que dice, aparecen mucho más como expresión de la influencia de los otros que no de un razonamiento medianamente objetivo y personal.

b) La capacidad crítica: un arma poderosa

Al percibir e interpretar la realidad, los estímulos externos son “filtrados” por la capacidad intelectual y crítica del sujeto, el cual, no sólo piensa, percibe y vivencia, sino que piensa lo que piensa, o sea, reflexiona.De esta forma enfría el proceso interpretativo y lo somete al análisis y a la comprobación; y puede ejecutar esta operación recabando más información tantas veces lo crea conveniente.

La conciencia crítica es el mejor instrumento para resolver conflictos de interpretación de la realidad.

Y también es el arma más poderosa que se tiene frente a cualquier estímulo o invasión ideológica, propaganda, publicidad o estrategia de seducción, persuasión o manipulación que llegue del exterior.

La conclusión es entonces lógica: los mecanismos de propaganda o publicidad, y cuantos quieran presionar sobre las decisiones de la gente, procurarán que no se utilice esa arma. Para conseguirlo apelarán a las emociones del sujeto, a sus prejuicios culturales, al ocultamiento de información y a otras instancias no racionales que hacen al sujeto más vulnerable, para lograr la mínima distancia entre sujeto y objeto.

Si el interlocutor maneja su capacidad crítica y no se deja seducir o embaucar, entonces tiene buenas posibilidades de llegar a conclusiones acertadas.Pero un buen persuasor, y más en el caso de un manipulador, no puede otorgar esa ventaja. Lo que sí hará es una “alianza” con aquellos elementos del sujeto que aparecen sintonizados con su producto u oferta.

c) Una tarea política y educativa: desarrollar el espíritu crítico

La capacidad crítica y la reflexión necesitan un clima sereno y confiable, sin apresuramientos ni presiones, amenazas o castigos. En las organizaciones hay que crear un ambiente que permita pensar, discutir ideas, investigar y disentir en un clima de libertad y respeto.Es fundamental que cada uno piense desde su propio esquema (con su propia cabeza), se exprese con su lenguaje, defienda sus puntos de vista y respete el pensamiento de los otros.

El elemento afectivo no debe ser dejado de lado como algo peligroso, pero tampoco debe ser potenciado demagógicamente, y menos utilizarlo como un soborno para la persuasión (“Si me quieres, tienes que pensar como yo“).

Aunque el momento actual nos pueda volver pesimistas sobre el sentido crítico de los partidos y de sus líderes, más preocupados por imponer ideas y ganar votos a cualquier precio que por entablar un debate serio desde un diálogo mínimamente constructivo, sin embargo hay que hacer el esfuerzo para que en todas nuestras organizaciones sociales y políticas aprendamos a actuar con una conciencia crítica, buscando entre todos la verdadera solución de nuestros problemas.

4 La muralla de los prejuicios: “Esto es lo más natural del mundo”

a) Los estereo-tipos: conceptos rígidos

Una tremenda barrera para la conciencia crítica son los estereo-tipos ( del griego:estereos que significa piedra, y tipos, gráfico, idea) o conceptos rigidizados y prejuiciosos sobre la mujer, los otros partidos políticos, los sajones, los militares, los indios, los comunistas, los negros, etc. Sucede que por una tendencia casi incontrolable, cuando nos comunicamos suponemos que el otro tiene que tener nuestros esquemas culturales y nuestra forma de pensar a los que consideramos como “los más naturales del mundo”.

Nuestra cultura nos da conceptos tan internalizados y profundos (y nunca cuestionados) que nos hace suponer que nuestros símbolos y conceptos son universales y casi emergentes de la misma naturaleza humana (como sucede con la cruz como símbolo religioso cuando en otras culturas es signo del cruce de los cuatro puntos cardinales) o que la forma “normal” de comer o de vestir o de casarse es la nuestra, casi como un mandato de ley natural;o que la única forma de economía es la de libre mercado.

b) Los preconceptos: percepciones previas de la realidad

Lo cierto es que todos tenemos pre-conceptos (conservados en la memoria) sobre infinidad de temas y no necesariamente rígidos, según aprendimos en la escuela y en la familia, o sea percepciones previas de la realidad que se proyectan automáticamente en la interpretación de una nueva realidad o aspecto de la misma. Sin estos preconceptos acumulados en años de educación y experiencia, la comunicación sería imposible. Esto lo vemos claro cuando nos encontramos con un mensaje cuyos elementos no tienen registro alguno en nuestro psiquismo.

Por lo tanto, al hablar de pre-conceptos, simplemente aludimos a conceptos (percepciones, valoraciones) que ya están incorporados y que disparamos automáticamente ante una nueva situación a ellos relacionados (Por ejemplo, si alguien nos dice “España”,inmediatamente asociamos con el descubrimiento de América, guerras de la independencia, conflicto de Aerolíneas, etc)

c) Los prejuicios.

Pero sucede que algunos de estos preconceptos se transforman en prejuicios,porque se vuelven estereotipados y rígidos, sobre los que el sujeto no ha hecho ningún tipo de control o análisis, pues fueron aceptados desde siempre como verdades fuera de discusión.

Estos prejuicios (por ejemplo sobre la familia o sobre la sexualidad) funcionan como criterios de normalidad desde donde se juzgan otras formas de relación diferentes.

Los prejuicios se forman por una apreciación ligera, parcial, superficial y cómoda de la realidad, sin el esfuerzo de analizar los datos, de recabar información suficiente o de comparar con otras percepciones. Simplemente se los acepta como un lugar común del grupo social al que se pertenece, pues como dice un autor “quien nunca ha salido de su país, seguramente tendrá prejuicios”.

d) Cómo modificar los prejuicios

Una pregunta clave para los líderes, coordinadores de grupos, educadores, publicistas y políticos, cuya tarea consiste en modificar actitudes y conductas de los demás, es cómo modificar los prejuicios. Los especialistas que han profundizado en este tema (especialmente la Escuela de New Look) describen el funcionamiento de los prejuicios en tres fases:

-En la primera, el sujeto se dispone para percibir una realidad o una información “de una determinada manera” o con cierta preferencia, de acuerdo a sus preconceptos o prejuicios. Así, un católico se dispone de cierta manera ante una posible visita del Papa, y un protestante, de otra. El oficialismo se prepara para evaluar de cierta forma un paro en vista, y la oposición, de otra.

-En la segunda, entra la nueva información por diferentes canales.

-En la tercera, el sujeto confirma automáticamente lo que ya pensaba previamente, sin tomarse el trabajo de verificar si es cierto o no. Termina afirmando: “Ya lo decía yo que…”

Como vemos, lo que falta es la etapa reflexiva, o sea, la toma de distancia de la información y de los propios preconceptos, y una tarea consciente de análisis.

Ahora bien, cuanto mayor sea la fuerza del prejuicio, mayor es la posibilidad de que surja durante la interpretación y de que sea confirmado. Y por lo tanto, el sujeto necesitará menos esfuerzo informativo y reflexivo.Dicho de otro modo: a mayor fuerza del prejuicio, más posibilidades de que se mantenga sin variación.

En consecuencia, mayor es la información que se necesita para debilitarlo o modificarlo, lo que demandará más tiempo para conseguirlo.Por ejemplo, si alguien tiene un fuerte prejuicio sobre las mujeres, necesitará mucho tiempo y muchos datos e informaciones nuevas de tipo positivo para modificar su actitud prejuiciosa, siempre y cuando haya mínima voluntad para ello. Pensemos lo que esto significa en la práctica social y política en las que hay que modificar esquemas profundos desde años y años.

Por tanto, se trata de una ley de incalculable valor en la educación y en la práctica social y política: si el prejuicio está muy anclado, se necesita (además de paciencia) mucho tiempo para lograr el cambio y dar mucha nueva información al sujeto para que modifique su punto de vista.Pensemos en lo que cuesta superar la desvalorización, asumir la palabra, creer en nuestras posibilidades, darle un lugar a la mujer, no esperar mesías salvadores, etc.

e) Cuándo los prejuicios son más fuertes

Es la pregunta que ahora nos tenemos que hacer: en qué circunstancias los prejuicios están más anclados en un sujeto. Se dan dos criterios:

-Primero, cuanto más conduzcan a la satisfacción de necesidades. O sea, cuanto más ventajas saque el sujeto de su prejuicio, más lo defenderá. Así en una sociedad oligárquica como la nuestra, las elites de poder tienen muchos “motivos” para no reconocer que el pueblo tiene derecho a opinar y decidir, y se seguirá “demostrando” que en realidad no tiene capacidad para ello. Lo mismo le sucede a un marido dispuesto a sacar partido de su supuesta superioridad sobre la mujer.

-Segundo, cuanto más concuerden con el grupo social y cultural del sujeto.

Es en este campo donde los prejuicios se dan como verdades sobreentendidas internalizadas y aprendidas desde el nacimiento.Por ejemplo: allí donde el grupo espere un mesías salvador, con mucha facilidad y escasa información aceptará como tal a quien parezca responder a esa expectativa.Quien ha nacido en EEUU, más fácil y profundamente tiene un prejuicio racial.El argentino, “naturalmente” desvaloriza al boliviano o paraguayo, y se supone que ama el fútbol y baila tango, etc.

He allí la ley de una buena publicidad o discurso demagógico: averiguar las necesidades de un grupo y sus prejuicios más potenciados, y después presentarse con una propuesta que responda a dichas necesidades y prejuicios.

f)Todos tenemos nuestros preconceptos y prejuicios

Es fácil descubrir los prejuicios de los otros, pero es muy difícil darse cuenta de los propios (las famosas convicciones) y aceptar someterlos a un juicio crítico. Como suele decirse: “Las verdades de los otros son prejuicios, y nuestros prejuicios son verdades”. Entonces surgen estas preguntas: ¿Qué sucedería si sometiéramos al análisis crítico nuestros preconceptos culturales, ideológicos y religiosos? ¿Y con qué los reemplazaríamos? ¿No correríamos el riesgo de caer en un abismo de dudas e inseguridades?

Hay un hecho cierto: cuanto más cerrada es una institución o un grupo social,cuanto más autoritaria sea y más seguridad ofrezca a cambio, más fuertes son los prejuicios y mayor es el miedo al cambio. Por su parte, en una sociedad madura democrática y pluralista existe menos miedo de perder la propia identidad por tener opiniones diferentes; y, por otro lado, la seguridad no se da a cambio de una opinión favorable. Al mismo tiempo, la sociedad pluralista le presenta al sujeto otras alternativas de interpretación diferentes, de modo que puede re-construir una nueva opinión sin la sensación de quedarse colgado en el vacío.

Conclusiones finales:

Primero, sólo desde afuera de uno mismo se puede ver los propios prejuicios. De allí la importancia del diálogo y de la apertura a otras formas de pensamiento y cultura, sea por viajes, lecturas u otros medios.

Segundo, el sujeto pierde el miedo a superar su prejuicio (que le da seguridad) cuando descubre que puede suplantarlo por algo mejor. Esta tarea demanda información y tiempo.

ACTIVIDAD Nro. 6

1.Busque algún ejemplo en que el factor memoria impide una buena interpretación de un hecho.

2.Busque ejemplos en que la afectividad determina una interpretación.Busque situaciones a las que hoy es particularmente sensible nuestro pueblo o comunidad local.

4.A qué llamamos “conciencia crítica” y por qué es importante. Qué implica desarrollar la capacidad crítica y con qué medios hacerlo.Desarrolle este tema.

5.Qué son los prejuicios. En qué consiste su peligro.

6.Explique la ley de la Escuela de N. Look. Desarrolle sus pasos con ejemplos. Por qué es importante esta ley. Aplíquela al campo de su organización o comunidad.

7.Cuándo los prejuicios son más fuertes. Dé ejemplos de su medio ambiente.

8.Haga un listado de los prejuicios más comunes dentro de su quehacer social y político y en la realidad de su región.

Tema 7

RELATIVIDAD Y TOLERANCIA

El estudio del proceso de nuestras interpretaciones o percepciones de la realidad, condicionado por tantas variables, nos lleva a dos conclusiones importantes que hacen a la comunicación y a la convivencia entre los seres humanos.

– La primera es la relatividad de nuestras percepciones, que son simples “aproximaciones” a la incógnita de “la Realidad”. Nuestras interpretaciones son una forma de ver la realidad, nunca la verdad absoluta.

– La segunda es consecuencia de la primera: sólo un amplio sentido de la tolerancia hacia los otros y de respeto de su visión de la realidad, permite la sana convivencia humana, al menos en los mínimos límites civilizados.

En estos dos principios, relatividad y tolerancia, se funda la democracia y la sana comunicación.

1 Nuestra visión de la realidad siempre es “relativa”.

a) Nuestra percepción, “una imagen” de la realidad. No la realidad.

El resultado de nuestra percepción no es la realidad sino una imagen personal de la realidad.

Esta imagen perceptual puede corresponder o no a la realidad; la puede distorsionar, falsear e incluso alucinar… pero en cualquier caso el sujeto asume la realidad tal como él la percibe y de aquí en más se manejará en la vida conforme a esa percepción hasta tanto no la modifique. Por ejemplo, si un niño percibe a su padre como un ser temible y severo, actuará en consecuencia, cualquiera sea la realidad del padre. En las organizaciones esto es clave: actuamos desde cómo sentimos e interpretamos al otro. ¿Y qué sucede cuando estas percepciones son falsas..?

Nunca se insistirá lo suficiente sobre este punto: cada uno piensa, siente y actúa de acuerdo a cómo percibe e interpreta la realidad, y no a cómo “es” la realidad, que siempre permanece como una incógnita.

Por tanto, si deseo un cambio en la conducta de alguien, necesito primero cambiarle su punto de vista, su interpretación y su valoración: para eso necesito el lenguaje de la persuasión, tema fundamental que estudiaremos en la segunda parte de este Curso.

b) Nuestra forma de percibir la realidad define nuestra personalidad y nuestra cultura.

Si somos capaces de aceptar esta limitación de nuestra interpretación de la realidad, entonces tendremos una mentalidad abierta, flexible, tolerante, democrática y dialoguista.En caso contrario se cae en esquemas rígidos, cerrados, intransigentes, intolerantes, autoritarios y dogmáticos.

De esta manera, nuestra forma de interpretar la realidad define nuestra personalidad, nuestra cultura, nuestro sistema político, religioso y educativo.

Para unos R (la realidad) siempre es una incógnita que se va develando con el aporte de todos.

Para otros, es la verdad absoluta que unos pocos “poseen” para imponerla a los demás (los ignorantes).

  1. c) Relatividad y “verdad”

La relatividad de nuestras percepciones e interpretaciones nos plantea la relación entre interpretación de la realidad y verdad.

La verdad sería la plena adecuación o igualdad entre la percepción de la realidad y la realidad misma.Cuando no se da, hablamos de error o de falsedad, parcial o total.

El análisis del proceso perceptual nos habla de la imposibilidad de estar seguros de que nuestra percepción de la realidad sea la única posible y verdadera.En teoría todos decimos estar de acuerdo con este principio, pero en la práctica actuamos pensando que la relatividad sólo afecta a la percepción de los otros.

Si somos honestos y consideramos que los otros también son honestos, la conclusión es que tanto nuestra percepción (nuestras verdades) como la de los otros es relativa y siempre sujetiva.

Es el contexto cultural y el común acuerdo de los seres humanos el que hace que cierta interpretación sea considerada razonable o “verdadera”… hasta que alguien u otra cultura no diga lo contrario, como hizo Galileo Galilei* cuando dijo que era la tierra la que giraba alrededor del sol y no viceversa, y ya conocemos su historia que se irá repitiendo incesantemente a lo largo de los siglos. En las religiones pasa otro tanto; cada una considera a su libro sagrado como el inspirado por Dios y declara falso el de otros credos.

  1. d) La humildad y “los dueños de la verdad”

El reconocimiento de esta relatividad se llama humildad, palabra que deriva de “humus” y que significa tierra-terreno-homo-hombre-humano.Por tanto, la humildad es el reconocimiento de nuestra condición humana con todas sus limitaciones.

En cambio, cuando en lugar de esta “humana humildad”, el hombre “se cree dios” con una ambición y hambre de poder desmedido, entonces aparecen los “dueños de la verdad”, los que se consideran que “tienen” toda la verdad y, por lo tanto, toda la palabra y todo el poder.Los demás hombres son tratados como vacíos de verdad, de palabra y de humanidad.

Las doctrinas totalitarias y dogmáticas son el lenguaje del poder opresor y representan la cruel caricatura de la verdad, porque parcelan la realidad y la consideran absoluta, y porque intentan reducir toda la Realidad al estrecho ángulo de su avaricia y ambición.

  1. e) La tarea de siempre “descubrir”, buscar, revisar e integrar “verdades” en el encuentro con los otros

Lo apasionante de la aventura humana consiste en “descubrir” y siempre descubrir; en buscar un sentido y siempre buscarlo; en revisar e integrar una y mil veces las “verdades” que tenemos y las que tienen otros, y las que llegan desde hace miles de años.

Y cada día abrir los ojos para descubrir algo nuevo o una nueva forma de mirar lo viejo.

El encuentro con los otros y el diálogo en grupos y organizaciones nos permite ampliar nuestro punto de vista, levantar la mirada y tener una perspectiva más abarcadora de una realidad que siempre está allí como una incógnita.

2 Honestidad, veracidad y convivencia

Si los seres humanos tenemos motivos para dudar de nuestras percepciones, interpretaciones o “verdades” (y lo que se opone a verdad es error), también es cierto que sólo la honestidad con que nos acerquemos a la realidad es lo que permite la convivencia con los otros.

A esta actitud honesta la llamamos veracidad.Su opuesto es la mentira, la hipocresía o la falsedad. La veracidad es la actitud honesta con la que valoramos la realidad y expresamos esa valoración como “la correcta para nosotros”.

Con veracidad debemos hacer nuestro acercamiento a la realidad y buscar la solución de nuestros problemas y conflictos, pero dando por sentado que también los que no piensan como nosotros son veraces, salvo que tengamos motivos sólidos para suponer lo contrario, lo que no nos exime de actuar con suma cautela.

En consecuencia, una percepción puede ser errónea, aunque veraz y sincera. O sea, se puede estar muy convencido de algo, pero equivocado al mismo tiempo. Lo que funda la convivencia humana, y por tanto la comunicación creíble, es la veracidad. La veracidad genera confianza y credibilidad.Somos creíbles y dignos de confiar, no porque tengamos la verdad, sino por la honestidad de nuestra búsqueda y propuesta.

Cuando en una sociedad o grupo se pierde la credibilidad (no hay honestidad ni veracidad) y, por tanto la confianza, entonces no hay posibilidad de construir nada sobre bases sólidas. Solo resta recuperar la credibilidad, pero esto lleva mucho tiempo y sólo se consigue con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace…una coherencia demostrada a lo largo del tiempo. O sea:

La verdad se opone al error.

La veracidad se opone a la mentira.

3 Tolerancia e intolerancia.

a) In-tolerancia: no llevarse bien con los otros ni aceptarlos

En las sectas y en las instituciones totalitarias y dogmáticas se busca que el adepto acepte la verdad absoluta de la institución, aún cuando tenga que renunciar a su honestidad y veracidad. Quien tenga una percepción distinta, aunque honesta, es considerado “hereje” y debe ser separado o eliminado (en griego “héresis” significa separación).

A esta postura la llamamos in-tolerancia (palabra que deriva del latín y que significa no tolerar, no soportar, no llevarse bien con los otros).

b) Un Signo de madurez: la tolerancia como respeto hacia las opiniones y actitudes de los demás.

En las sociedades democráticas la tolerancia es el principio que funda la convivencia, aún y a pesar de las distintas lecturas de la realidad (pluralismo) que tengan los ciudadanos.

El Diccionario de la Real Academia así define a la tolerancia:

“Respeto y consideración hacia las opiniones o prácticas de los demás, aunque repugnen a las nuestras”.

Este es el gran signo de madurez de la convivencia, tanto en una pareja, como en un grupo, institución o sociedad. El desacuerdo en las percepciones o en el contenido ideológico no sólo no debe impedir la convivencia sino que la enriquece y robustece. Es saber acercarse al otro precisamente porque es distinto (así en la relación varón-mujer) y porque desde esa diferencia la relación puede enriquecerse.

c) La intolerancia y sus frutos.

La intolerancia recorre la historia humana destruyendo sistemáticamente la comunicación en sus formas más puras y bellas. Sus frutos son los odios raciales, sociales, políticos y religiosos; los crímenes de todo tipo, las guerras y los genocidios; las injusticias sociales y la esclavitud; la marginación de la mujer y de numerosos grupos minoritarios.

De nada valen los posibles conocimientos sobre el psiquismo, el inconsciente y el lenguaje, la declamación de nuestros grandes principios o las depuradas técnicas de comunicación social si, finalmente, no somos capaces de acercarnos al otro como “otro”, es decir como distinto; de mirarlo y percibirlo como un ser humano tan digno como lo somos nosotros, tan veraz y tan coherente, tan razonable y tan rico en experiencias y valores como podemos serlo nosotros.

En síntesis: desde la veracidad tenemos el derecho a expresar nuestra concepción de la realidad y a defender nuestros puntos de vista.

Pero esa misma honestidad nos obliga a aceptar la honestidad y veracidad de aquellos que mantienen una lectura diferente de la realidad. Eso es la tolerancia. Y eso es la base de la democracia.

Con esa honestidad nos lanzamos a la apasionante aventura de vivir… juntos y armónicamente.

ACTIVIDAD Nro. 7

1.Explique por qué la realidad no coincide necesariamente con nuestra imagen de la realidad. Qué o quién garantiza que consideremos como verdadero cierto concepto o percepción.

2.Compare los conceptos de verdad y de veracidad.Ejemplifique.

3.Por qué son importantes la confianza y la credibilidad en la vida de un grupo humano.

4.Cuándo se produce la pérdida de credibilidad.Casos y ejemplos.

5.A qué llamamos “coherencia”.Ejemplifique. Busque casos de incoherencia en diversos campos: político, institucional, pedagógico, religioso, etc.

6.Diga con sus palabras qué es la tolerancia. Analice la definición que da el diccionario. Por qué dice “aunque repugnen a las nuestras”. Por qué es tan importante la tolerancia en una sociedad.

7.Busque ejemplos de intolerancia en nuestra historia y en la actual realidad sociopolítica.

8.Haga una síntesis final de los tres axiomas de la comunicación y explique por qué son importantes para hacer un diagnóstico y para resolver los conflictos en grupos y organizaciones.

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