Sexualidad en las Culturas Aborígenes de América. Chile. Amazonia. Yáñez y Arancibia

¿CÓMO ERA LA SEXUALIDAD INDÍGENA EN CHILE?

INDÍGENAS AMAZÓNICOS

Por Cecilia Yáñez / Nancy Arancibia

La inexistencia de escritura y la censura española enterraron buena parte de la historia sexual de las culturas originarias en el país. Pero sociólogos, antropólogos y sexólogos han logrado desempolvar parte de estas crónicas, una reconstrucción que hoy permite explicar en buena parte por qué los chilenos actúan así bajo las sábanas.

Kurretu es el nombre que usa un mapuche para llamar al acto sexual o coito y significa “toda aquella acción circular y recíproca que se hace con la kure o esposa”.
La sexualidad era para esta etnia una parte de su cosmovisión, un acto trascendente, el contacto con la divinidad.
Libre, sin prejuicios e inherente a la naturaleza humana es la forma en que todos los pueblos indígenas del continente vivían su sexualidad antes de la llegada de los españoles y que se hizo extensiva en el territorio nacional. Una mirada en retrospectiva puede dar señales de la sexualidad de los chilenos hoy, por eso, varios expertos han estudiado por años cómo se conformaban las relaciones sexuales en los pueblos originarios del país.

En el norte, los aymaras pensaban que todo lo que hay en la naturaleza es macho o hembra, equilibrio extensivo a su sexualidad. Cuando las mujeres dan a luz, independiente de la posición que adopte la parturienta, siempre lo hacen muy abrigadas y bebiendo infusiones calientes para no enfriarse. Tampoco exponen su intimidad, ya que cualquier frío las puede enfermar.

Mapuches

De la etnia mapuche es de la que más se conoce. “Suponemos que algunas características de aymaras y de los incas también son semejante a la de los mapuches, que eran el grupo mayoritario en el extremos sur de América”, explica Rodrigo Larraín, sociólogo de la Universidad Central.
La sexóloga Elena Sepúlveda lleva años haciendo investigación y entrevistándose con hombres y mujeres mapuches de lugares como Fresia, Castro, Victoria, Isla Huapi y Temuco.

De acuerdo a la experiencia que tiene con ellos, “antes de ser invadidos, los mapuches -al revisar la historia fotográfica- estaban en su mundo, desnudos felices y se tapaban el cuerpo con pieles. Eso era parte de su vida natural.
Cuando los sacan y se los llevan en exposición a París, aparecen tapados, con pudor. En su entorno estaban absolutamente naturales. Así era su sexualidad, natural. Lo que queda hoy es la influencia de la cultura europea sobre ellos”, dice.

Este grupo iniciaba la exploración sexual cuando eran muy jóvenes, a los 12 ó 13 años, pero se casaban más tarde, cerca de los 20.
Por lo mismo, la virginidad de la mujer no era un tema muy importante, según Larraín, ya que se suponía que cuando la comunidad o las familias autorizaban los matrimonios, ambos jóvenes ya habían tenido experiencias anteriores.“

Los mapuches eran un pueblo polígamo, un varón podía tener varias esposas, pero habían varios que tenían sólo una. Siempre dependiendo de su capacidad económica”, dice Larraín.En la tradición mapuche, las mujeres -como dadoras de vida- significan prosperidad para el cacique y la comunidad.
De hecho, según Larraín, la mayoría de los pueblos prehispánicos tienen artículos femeninos y masculinos dentro de su lenguaje lo que prueba una inserción distinta de la mujer en las comunidades, una mujer fuerte y trabajadora era lo habitual.Abstinencia y homosexualidad

Entre los hombres podía ocurrir que ante ciertos eventos como un juego de chueca guardaran abstinencia sexual, lo mismo si se trataba de la ceremonia de castramiento de animales.
La mujer dejaba de tenerlas cuando estaba embarazada y era llevada a una choza especial para sus cuidados. Cuando el niño nacía, había especial atención en el largo del corte del cordón umbilical, porque se suponía que ello influía en el tamaño de su miembro sexual.

“Los mapuches relacionaban la sexualidad con lo místico, la mujer con la luna y el hombre con el sol. Al momento de ejercer la sexualidad, su cuerpo se invade de algo mágico, que tiene que ver con la entrega, con el dar”, dice la doctora Elena Sepúlveda (ver recuadro).

Respecto de la homosexualidad, Larraín dice que en el mundo mapuche “no hay registro de lesbianas. Sí se sabe de la presencia de homosexuales varones, pero éstos en general tenían un comportamiento masculino.

No parece haber habido nunca travestismo.
Eran aceptados en la comunidad como una persona con dos almas o dos presencias no materiales en su corporalidad”, explica el especialista.Respecto del aborto, según Sepúlveda, no sólo los mapuches sino que la gran mayoría de los aborígenes tomaban brebajes para interrumpir un embarazo o “apurar la regla”. Generalmente eran hervidos de hierbas que las mujeres bebían hasta que llegaba la menstruación o expulsarán lo que tenían.

Pueblos del extremo sur

El historiador Christian Báez es uno de los investigadores que más ha estudiado a los “canoeros del sur”, denominación que incluye a los chonos (desaparecidos hacia el siglo XVIII, del sector de Chiloé), kawésqar (fiordos patagónicos hasta el Estrecho de Magallanes) y los yaganes o yamanas (zona del estrecho hasta Cabo de Hornos).

Según Báez, de los que menos se sabe es de los kawésqar y yaganes. De hecho, el principal texto escrito sobre ellos por el sacerdote y antropólogo alemán Martín Gusinde todo lo referido al acto sexual de estos indígenas fueron censuradas al estar escritos en latín, pese a que el texto original -que incluye nueve tomos- está escrito en castellano.

Por la antropóloga francesa Anne Chapman, una estudiosa de los yaganes, se sabe que las relaciones de parejas entre parientes no estaban permitidas, incluido el incesto, especialmente entre padres e hijos, pero el adulterio sí era aceptado dependiendo de las circunstancias, aunque en ocasiones se podía vengar con golpes e insultos.

También era común que un hombre tuviera dos mujeres, incluso a veces la propia mujer buscaba una esposa más joven a su marido para que la ayudara en sus labores. En otras ocasiones, la mujer mayor podía casarse con un hombre joven. El casamiento entre cuñados también era habitual cuando había viudez.“

Los yaganes y kawesqar tenían ritos de iniciación. Del primero conocemos el chejaus, donde participaban adolescentes mujeres y hombres. También estaba el kina, una ceremonia de iniciación masculina. En ambas, se formaba a los niños y niñas en su futura vida adulta, donde el tema sexual sin duda se tomaba en cuenta”, dice Báez.Â

RITUAL SEXUAL MAPUCHE

Ziley Mora en su libro “Sexualidad mapuche” explica varias etapas de su cosmovisión y cómo cada suceso importante está marcado por una ceremonia. Cuando las niñas tienen su primera menstruación se llama ulchatum (ulcha, diosa mujer joven, una de una de las cuatro deidades de la cultura mapuche), ritual donde es conducida por la madre y la abuela a una casa de piedra, donde la madre le entrega una manta tejida a telar como símbolo de su cambio corporal a mujer y la abuela transmite el conocimiento ancestral para la vida como mujer.
No es extraño, entonces, que la sexualidad sea considerada como una experiencia espiritual, una fuerza sagrada. Por eso, la partícula lingüística clave para comprender el concepto de “sexo” o de “sexualidad” es el prefijo ku, que en mapudungun significa concavidad, canal fecundo, canalización de energía y está presente en palabras como kuram (huevo), kutri (vagina) o kudañ (testículo).

El amor o ayün no está fuera de esta lógica, porque contiene tres nociones básicas en su raíz. Significa “belleza”, “un tipo especial de luz, y transparencia”, palabra que nace de la matriz aywon o ayon que significa “luz que mira” con lo que amor sería una clarividencia lúcida.La primera relación sexual era importante.

Las madres enseñaban que debía ser con un küme o kona, es decir “un buen guerrero”, porque en este primer acto quedaría marcada la impronta de su energía o “espíritu de su fuerza”.El sexo es una fuerza poderosa, creadora y envolvente de todas las facultades humanas. Es un asunto de sabiduría para elegir una meta y guiar hábilmente “las riendas del caballo del deseo”.
Al llegar los españoles, los indígenas debieron someterse a muchas de sus ideas de corrección sexual, decoro y pecado para evitar persecución, mezclándose y disminuyendo el traspaso de sus creencias a las nuevas generaciones.

LA SEXUALIDAD EN LOS INDÍGENAS AMAZÓNICOS

Para las sociedades amazónicas lo sexual no es un tabú, ni cosa exclusiva de los adultos

Los indígenas amazónicos tienen un conjunto de costumbres y normas sexuales que guardan relación con las leyes de la naturaleza, con el equilibrio ecológico, la ética social y la equidad en la reproducción del género humano.
Las prácticas sexuales de las culturas amazónicas son importantes que las conozcamos, no para quitarle su intimidad y sacralizar el centro de su vida mítico-social, sino ante todo para que nosotros, los llamados “hombres y mujeres civilizadas”,aprendamos de ellos muchos valores que en la relación varón-mujer ya hemos olvidado.

Sexualidad y familia

Los indígenas de la Amazonía viven en su mayoría unidos en familia poligínicas compuesta por un hombre, dos o tres mujeres y tres hijos promedio por cada una de las esposas. La familia es básicamente la unidad social y económica que puede entenderse en dos versiones: la nuclear ya descrita y la familia extensa, que además del padre, la madre y los hijos se le aumenta la pertenencia de suegros, cuñados hermanos y otros familiares.

La familia nuclear vive en una sola casa, donde cada esposa y sus respectivos hijos tienen un lugar en ella y el hombre vive al centro de todas. Para completar la familia extensa los parientes se instalan en casas contiguas y el sistema de reciprocidad funciona en todas los procesos de la actividad cotidiana.

Entre los chacobos del río Ivon la familia extensa constituye una especie de institución fiscalizadora; los hombres que no están emparentados con una familia “líder” normalmente abandonan su perímetro de influencia.

Las leyes indígenas sexuales son dadas desde que el individuo tiene uso de razón y es capaz de conocer lo que es prohibido y lo que es permitido en su cultura.

En todas las sociedades indígenas, la familia es el núcleo de reproducción de la especie, porque por lo general no se permite que se tenga hijos fuera del matrimonio. Las leyes indígenas sexuales son dadas desde que el individuo tiene uso de razón y es capaz de conocer lo que es prohibido y lo que es permitido en su cultura.
La familia ejerce un poder coercitivo sobre sus miembros en el tipo de elección de la futura pareja, buscando garantizar las tradicionales formas de organización que respeta los criterios de sobrevivencia y de conservación de la cultura y la naturaleza.

La dualidad varón y mujer

Para los indígenas la sexualidad significa una dualidad simétrica y la vida humana no puede ser posible si en la reproducción se carece de la relación física y simbólica entre varón y mujer, por ello la lógica de mantenimiento de la especie se articula a partir de la existencia de la armonía de los contrarios, es decir la oposición necesaria entre el género masculino y el género femenino.

La mitología amazónica esta llena de relatos y cuentos que reflejan la dualidad de sexos; sobre esto se generan leyes e instituciones destinadas a mantener el flujo de mujeres en un equilibrio armónico.

Los indígenas del río Beni son portadores de un complejo sistema de organización social que admite formas alternas de enlace, tales como la exogamia interclánica, destinada a que la familia asegure alianzas y por tanto detenten espacios de inter-relación más amplia.
En una oportunidad escuché la conversación de dos indígenas que preguntaban que pesaría si en el mundo (para ellos se define como el bosque) no hubiera mujeres. Preocupados coincidían que la vida no tendría sentido, porque serían sólo la mitad y no podrían tener hijos. Uno de ellos concluye la charla diciendo que no hay que preocuparse, porque si no hubiera mujeres, tampoco habría hombres y no existirían los animales ni la selva.

La mujer y el hombre constituyen una oposición necesaria en la vida, la cultura y la naturaleza; lo masculino y lo femenino se encuentra en todo el orden del discurso y los hechos de las culturas amazónicas, se proyecta en niveles simbólicos (mito y religión) que reflejan un ordenamiento anterior que se va recreando en base a la dinámica social.

La iniciación sexual

Las primeras experiencias sexuales de los niños indígenas la tienen en edad tierna; para las sociedades amazónicas lo sexual no es un tabú, ni cosa exclusiva de los adultos. Desde niño el indígena va conociendo y aprendiendo la actividad sexual dentro del contexto de la familia y de la comunidad: los niños indígenas tienen derecho a participar en juegos de contenido sexual que no sean de carácter genital.

En su propia casa los niños observan y tienen la posibilidad de informarse sobre los actos sexuales que realizan sus padres.Si analizamos los juegos que los niños realizan en el patio de la choza, en el río o en el bosque, notamos que todos tienen connotaciones sexuales o de alguna manera infieren a ello. Los padres y adultos, antes de reprimir estas motivaciones sexuales de la niñez la promueven complacientemente como una forma de educar en la vida y la comunidad.

Lo más significativo de la sexualidad empieza con la entrada a la pubertad; es la época en que todo lo realizado como simple juego de niño empieza a ser realidad. Los jóvenes ya empiezan a tener seriedad en sus actos y son conscientes de que les llega el momento de formar pareja y para ello se necesita prestigio y valentía.

La llegada de la primera menstruación en las jóvenes indígenas resulta un acontecimiento relevante en la aldea, incluso es acompañada de celebraciones.En esta oportunidad llega para ellas un nuevo estatus de mujer en la comunidad, todas las personas se reúnen para festejar a una nueva casadera; en el caso de los pacahuaras y chacobos, la entrada a la madurez sexual de la joven está asociada con ritos de iniciación, como es el rapado de la cabeza y la succión del septo nasal para adornarlo con plumas multicolores que simbolizan la nueva condición social; esto sucede entre los 12 a 13 años.

A los jóvenes se les inicia con indulgencia; el derecho a poder tener esposa/compañera está asociado a un rito que en la mayoría de los pueblos indígenas amazónicos es la perforación del septo nasal o la circuncisión del pene.
Toda la comunidad se reúne en la oportunidad y es el padre quien se encarga del ritual; si el adolescente expresa dolor por la fisura de la nariz, su vida estará marcada con el símbolo de la cobardía y si al contrario demuestra valor estos pueden contraer matrimonio de acuerdo a las reglas de su cultura.

Relaciones sexuales

Según las investigaciones hechas por el autor y otros estudiosos, se ha comprobado que las relaciones sexuales de los indígenas amazónicos carecen de perversiones y por el contrario el acto de “hacer el amor” es la realización última de la pareja.
El erotismo que ellos practican está destinado a aumentar el placer sexual tanto en el hombre como en la mujer; es importante anotar que la relación existente entre el acto sexual y ciertas manifestaciones de euforias muy común en los indígenas en tiempo de festejos, patentizan una situación de equilibrio emocional entre la naturaleza y la cultura.

Las relaciones sexuales de los indígenas amazónicos carecen de perversiones y por el contrario el acto de “hacer el amor” es la realización última de la pareja

Lo sexual no es un hecho aislado del entorno ecológico, muchos jóvenes indígenas nos han informado, que sienten mayor placer cuando el acto sexual es realizado en el bosque, en el río o en la copa de los árboles. Es común también que como complemento al escenario amoroso, contribuya activamente la misma selva, pues la mujer en momentos del éxtasis, agarra o toma como referencia un árbol o alguna liana silvestre.
Ellas dicen que se sienten mejor si a su lado tienen una planta, que según la mitología amazónica es de sexo femenino; aquí se percibe una relación simbiótica entre el verdor de la selva y el calor de la sexualidad, sólo los pueblos originarios para precisar esta armonía.

Las prácticas sexuales en el interior de la casa tienen muchas particularidades. Existe una costumbre que llamamos “copulación estática” que es muy usual en los grupos de la Amazonía boliviana. Consiste en que las mujeres toman una postura de inmovilidad durante el acto sexual, a manera de mantener el pene dentro de la vagina el mayor tiempo posible con fines de retardar la eyaculación y el goce sexual; esto va acompañado de movimientos corporales que facilitan que ambos tengan posibilidad de moverse rítmicamente.
Consultas hechas a jóvenes indígenas sobre este hecho, demuestran que las mujeres por lo general evitan hacer movimientos durante las relaciones sexuales, puesto que inmovilidad temporal les ayuda a controlar y disfrutar del placer.

Lo cierto es que la “copulación estática” es practicada como una forma de aumentar la duración de placer sexual y lograr “orgasmos simultáneos”, superando de esta manera la unilateralidad masculina del placer muy común en nuestro mundo civilizado.

Puede existir la sospecha de que las mujeres indígenas no lleguen al orgasmo, porque no lo manifiestan con las convulsiones de éxtasis de las mujeres occidentales, pero preguntando a ellas, afirman sentir sensaciones claras de orgasmo sexual normal. Aunque es cierto sin embargo, que el acto sexual entre los indígenas no es presidido por caricias y excitación de tipo sensorial, pero ello no les priva de ninguna manera la total realización sexual.

El indígena es directo, puede empezar con una relación genital, pero durante el transcurso del acto existe una actividad somática a través de los pies y las manos; tanto el hombre como la mujer indígena son portadores de potencia orgásmica, poeque viven su sexualidad en armonía con la naturaleza muy lejos de la neurosis, el estrés y las inhibiciones morales que afecta a los habitantes de las grandes ciudades.

Una práctica muy extendida en los indígenas que viven en los ríos amazónicos es tener relaciones sexuales flotando en el agua

Una práctica muy extendida en los indígenas que viven en los ríos amazónicos es tener relaciones sexuales flotando en el agua. Una pareja nada hacia lo más profundo del río o del lago para realizar la copulación en un esfuerzo físico de extrema concentración y autocontrol; ellos realizan una forma de apareamiento que les exige el dominio del agua y les permite ejecutar movimientos sincronizados de dependencia recíproca, pues la flotación en pleno acto sexual solo puede ser posible con la contribución de ambos.

Hacer el amor en el agua y en sintonía con la naturaleza, proporciona además del placer sexual una condición de paz interior y un equilibrio con el entorno ecológico.La práctica de la “poligamia” (en los mitos también se da cuenta de matrimonio de mujeres con varios hombres) de hecho dota a los varones de un poder sexual capaz de satisfacer simultáneamente a sus tres o más mujeres que tienen.

En una oportunidad un grupo de araonas me habló que un anciano de la tribu -aproximadamente de 65 años- tenía mujer y que estaba buscando otra porque sus energías lo permitían; esta situación puede considerarse normal si tomamos en cuenta su régimen dietético, que en la selva se sustenta sobre la base de la yuca (mandioca), peces, carnes y frutas silvestres.Hay que anotar también que muchas veces las relaciones sexuales se manifiestan durante las fiestas comunales que se realizan y donde se consumen bebidas de alto poder alcohólico o alucinógenos como el “ayahuasca” (banisteriopsis Caapi).

Los ese ejja acostumbran este tipo de ceremoniales que los transpone a situaciones de erotismo colectivo para estimular una mayor capacidad sexual. Las visiones de contenido sexual que los indígenas tienen cuando están en trance por efectos de ayahuasca, increíblemente reproducen figuras que se usan en los tejidos y en la alfarería y simbolizan las estructuras de organización social del pueblo.

Prácticas de la reproducción sexual

El embarazo significa que viene un nuevo miembro a la comunidad y para que ello llegue a un feliz término la madre y el padre se imponen culturalmente un conjunto de tabúes (cuvada).
Cuando el embarazo es de una joven soltera en muchas grupos se recurre al aborto mediante prácticas naturales; por ejemplo los ayoreos le permiten que el niño nazca y después lo entierran placenta y todo.

Es común en varios pueblos indígenas amazónicos que el alumbramiento sea presenciado por toda la comunidad

La preparación por la venida de un hijo introduce cambios substanciales en la actividad de la familia; existen prohibiciones estrictas en el régimen alimenticio; no se permite que las embarazadas coman determinados tipos de frutas y carnes; ésta privación es extensiva para el hombre que no puede cazar determinadas variedades de animales.
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Es común en varios pueblos indígenas amazónicos (chacobo, pacahuara, yaminahua, moré) que el alumbramiento sea presenciado por toda la comunidad, incluidos los niños al considerarlo un acto social que debe celebrarse.
Cuando nacen gemelos es costumbre dejar morir a uno de ello; o también si la madre muere en el parto y aunque el niño esté vivo es enterrado junto con ella porque consideran que no existirán las condiciones para poder criarlo adecuadamente.

Curiosamente pasado el parto, los indígenas amazónicos se abstienen de tener relaciones sexuales por mucho tiempo; además las prohibiciones continúan tanto en la mujer como en el hombre para garantizar la salud de su niño. Quizá esta costumbre sea la que sostiene la práctica poligínica que está muy difundida en la región.

Los valores sexuales indígenas

En una mayoría de pueblos indígenas de la Amazonía se ha comprobado que no hay indígenas que se queden solteros; si se encuentran solos es que han enviudado o se han divorciado, pero todos sin excepción tienen que casarse.

El matrimonio es obligatorio para los jóvenes, pues no sólo significa un hecho amoroso o sentimental, sino que adquiere dimensiones de tipo político y económico; es un instrumento al servicio de la reciprocidad y por que no decir de la paz.
No hay indígenas que se queden solteros; si se encuentran solos es que han enviudado o se han divorciado

La homosexualidad, en sus dos versiones -la sodomía y el lesbianismo- originariamente es desconocida en las sociedades amazónicas. Algunos podrían pensar que la costumbre de los indígenas de caminar agarrados de las manos sea síntoma de homosexualidad; pero no es así; el tomarse las mano es el más alto símbolo de fraternidad y amistad que los nativos practican incluso entre miembros de un mismo sexo.

La homosexualidad, en sus dos versiones -la sodomía y el lesbianismo- originariamente es desconocida en las sociedades amazónicas

Finalmente podemos decir que la sexualidad entre los indígenas es un acto libre, se la practica porque se confía en el otro.

La prostitución no existe en ellos, el desconocimiento de las enfermedades venéreas y otros males sexuales también se pueden contar entre lo puro y natural en que se desarrolla la sexualidad. Hasta cuándo los indígenas podrán vivir en el marco de sus propios valores?.
El tiempo lo dirá, porque si se les niega el derecho a la propia identidad y al territorio, se les cambia de idioma y se les mata la cultura, ellos estarán destinados morir o a vivir bajo las normas occidentales que están haciendo mucho daño a la salud del planeta.

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