Sexualidad en la cultura de China. Alvarez

LA SEXUALIDAD EN CHINA

Sergio Alvarez

La mayoría de los principales lineamientos acerca de la sexualidad china fueron probablemente ya elaborados entre los siglos 500a.c. y 200 a.c. Aún cuando los términos y conceptos parezcan anticuados y ajenos a nuestro lenguaje cotidiano, es de suma importancia tenerlos siempre presente cuando se realice la lectura de los tratados, ya que ayudaran a una comprensión cabal de la vida y costumbres sexuales de esta antigua cultura. A continuación serán expuestos de manera resumida.

La Mujer

Todas las secreciones y fluidos del útero y de la vulva de la mujer constituyen la esencia Yin, la cual es un revestimiento necesario para permitirle al semen masculino convertirse en embrión.
La mujer contiene un depósito de esencia Yin inagotable, a diferencia del hombre cuya cantidad de esperma es limitada.
Dicha esencia es activada con la excitación sexual y, por esa razón, el orgasmo femenino fortalece (y no debilita, como en el caso del hombre) su energía vital (qi), mejora su salud, prolonga su juventud y potencia.
La superioridad sexual de la mujer, por lo antes expuesto, es más que evidente. Por lo tanto la mayoría de los textos hacen mayor énfasis en educar al hombre, de manera tal de alcanzar una satisfacción equivalente para ambos amantes.


El Hombre

El esperma es el bien más precioso del hombre, es la fuente de su salud física y de su energía vital. Esta última disminuirá a menos que se compense con una cantidad equivalente de esencia Ying femenina. Para ello el hombre debe darle completa satisfacción a la mujer cada vez que tiene contacto sexual con ella.
Debido a la porción limitada de esperma que el hombre posee, debe restringir la eyaculación especialmente a los días en los cuales la mujer es más propensa para concebir, esto es, cuando ella tenga la suficiente esencia Yin que provea una fertilidad mayor.
Durante los días en los cuales la mujer no era fértil el hombre debía hacer que su pareja alcanzara el orgasmo sin él eyacular.
De esta forma ambos se beneficiarían en cada coito: él fortaleciendo su esencia vital, ella estimulando e intensificando su esencia Yin.
Este principio implicaba que el hombre tenía que aprender a prolongar el acto sexual sin llegar al orgasmo de modo que pudiera absorber, al aumentar el tiempo en el cual su miembro estaba en el interior de la mujer, la esencia Yin que lo revitaliza.

Una vez que esta actividad es realizada correctamente, la esencia Yang del hombre, fortalecida con la femenina, asciende a lo largo de la columna beneficiando al cerebro y a todo el organismo.
Si el hombre eyacula cuando la mujer tiene una mayor posibilidad de ser fecundada, la pérdida de esencia Yang se compensa con el nacimiento de hijos perfectos en cuerpo y mente.
Con ello la realización adecuada del acto sexual no sólo beneficia la salud de los padres sino también la de su descendencia.
No obstante, es importante tener en cuenta que los desarrollos contemporáneos de la sexualidad taoísta no recomiendan el tipo de abstención de coitus reservatus. Para retener su energía vital (qi), el hombre ha de aprender técnicas específicas y de esa forma poder eyacular en cada coito una vez que ha logrado que la mujer alcance el orgasmo.

La Relación Sexual

El contacto sexual cumplía con un doble objetivo.
Por una parte tenía como fin la concepción, para que el hombre cumpliera su papel en el orden universal al perpetuar la familia. Este era un deber sagrado ante sus ancestros ya que la felicidad de los difuntos se aseguraba con los sacrificios de los descendientes en la tierra.
En segundo lugar, el acto sexual era la oportunidad para fortalecer la vitalidad y la salud masculina a través de la absorción de la esencia Yin de la mujer, mientras que la mujer se beneficiaba al activarse su naturaleza Yin latente.
El coito es considerado parte del orden natural y la práctica del mismo es deber sagrado de todo hombre y de toda mujer, nunca es asociado a la culpa moral. Esta unión se practica en la privacidad familiar, no por ser algo indecoroso, sino debido a que su raíz de carácter divino hace de la unión un acto el cual no debe realizarse frente a extraños.
 
Por Xiao Ming
En China se tuvo desde hace más de dos mil años la consciencia de que la sexualidad era una parte integral del ser humano.Nunca tuvieron la visión de morbo, pornografía o culpa, y por lo tanto nunca hubo represión o conflictos internos que llevaran a patologías o complejos en ese campo, y por eso probablemente su desempeño sexual no sólo es satisfactorio si no que además es muy saludable, tanto física como psíquicamente.Aunado a esta gran diferencia de mentalidad, existe también la diferencia de facto, pues la forma taoísta de hacer el amor es muy particular y casi desconocida en Occidente.

Estas diferencias se centran por ejemplo en la regulación de la eyaculación, diferenciar el orgasmo masculino de la eyaculación, y darle una gran preponderancia a la satisfacción femenina.
Expertos sexólogos han retomado en Occidente las teorías del Tao, tales como Masters, Johnson y Kinsey y además psicólogos de la talla de Jung también ha virado su mirada a Oriente para comprender mejor la sexualidad.

El control de la eyaculación por medio de técnicas como la presión o la interrupción son ambas formas que los orientales conocían en la antigüedad y no fue sino hasta hace unos treinta años que se empezó a hablar de tales técnicas para combatir dolencias como la eyaculación precoz.
Además, el Tao y la teorías sexuales modernas confluyen en el hecho de que el objetivo en la relación sexual no debe ser ni el orgasmo ni la eyaculación. Se trata de un proceso que hay que disfrutar paso a paso, y no es obligatoria su culminación en ese climax.
Aunque claro, en esto el Tao del Sexo va más allá porque indica que el objetivo es la salud mental y física tanto del hombre como de la mujer.
Otras similitudes entre las ancestrales teorías del Tao y las teorías modernas son las perspectivas que se tienen de la armonía y la felicidad.

Grandes psiquiatras como Piaget y Spitz, y de nuevo Masters y Johnson han apuntado que el amor, la comunicación con los semejantes, el cariño y la comunicación son factores impreindibles para el alcance de una alta calidad de vida y para tener la sensación de ser feliz.
Tal armonía se ve en el Tao como la existente entre el Yin y el Yang, y se aplica en el acto sexual, de manera que sin importar el cansancio, la energía o el tiempo que se tenga, se puede llevar a cabo una unión sexual satisfactoria que involucre un alto nivel de amor entre la pareja, por lo que el vínculo se verá fortalecido.

Para concluir diremos que el Tao del Amor es la base a partir de la cual los orientales asumen su sexualidad y buscan la armonía para lograr la longevidad y la salud tanto física como psíquica, de ahí que el coito sea tan importante y tan estudiado por los antiguo textos eróticos y médicos de la China antigua.
La sexualidad era y es para el Oriente no sólo una forma de obtener placer. Estaba relacionada íntimamente con la salud, la belleza y la longevidad, rasgo que ha caracterizado a la cultura china por mucho tiempo. Así, con una perspectiva más poética que científica, los orientales han practicado el Arte Sexual por milenios, partiendo claro de los principios básicos del Tao.
Tal vez el primer libro que encierre preceptos del Tao es el Tao Te-king, escrito por Lao-tsé durante el siglo IV a.e.c (antes de la era común). Su mensaje central es la armonía que debe existir entre todos los seres y el universo, para que podamos sobrevivir. El Tao es la fuerza infinita de la Naturaleza.

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