Abuso sexual de niños y adolescentes. Pcia de Mendoza

ABUSO SEXUAL DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

Educación Sexual Integral.Temas para Docentes de la Dirección General de Escuelas.Subsecretaría de Planeamiento de la Calidad Educativa.
Dirección de Planeamiento y Evaluación Educativa. Pcia de Mendoza

Introducción

El abuso sexual infantil (ASI) se define como “…contactos o interacciones entre un niño y un adulto, cuando éste(agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo o a otra persona. El ASI puede también ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando es significativamente mayorque el niño (víctima) o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre otro”(definición aportada por National Center of Child and Neglet)

Los abusos sexuales a menores son actitudes y comportamientos que realiza un adulto(generalmente varón) para su propia satisfacción sexual, con una niña, niño o adolescente.Recuérdese que el victimario de abuso sexual puede ser hombre o mujer, salvo en la figura agravada, que exige penetración anal o vaginal. (Extraído del CP) Para conseguir su objetivo emplea la manipulación emocional como chantajes,engaños, amenazas, etc. y, sólo en algunos casos, la violencia física

¿Cuáles son los comportamientos o formas de presentación? Los comportamientos abusivos van desde acciones que no suponen un contacto sexual como las proposiciones verbales o la exhibición de los órganos genitales, hasta la penetración anal o vaginal.

Definición Penal

Art. 119.- Define solamente el acto abusivo: como…

  • Gradiente 1: …”el que abusare sexualmente de persona de uno u otro sexo, cuando:ésta fuera menor de trece años o cuando mediare violencia, amenaza, abuso coactivo o intimidatorio de una relación de dependencia, de autoridad, o de poder, o,aprovechándose de que la víctima por cualquier causa no haya podido consentir libremente la acción.
  • Gradiente 2: cuando por su duración o circunstancias de su realización, hubiere configurado un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima
  • Gradiente 3: cuando mediando las circunstancias del primer párrafo hubiere acceso,carnal por cualquier vía.Las circunstancias expuestas en el primer párrafo deben estar presente en los dos siguientes, resultando estas condiciones agravantes de la figura base.

Es en estas dos últimas circunstancias es cuando deben implementarse acciones tendientes a la protección inmediata de la víctima.

  • -La problemática se aprecia en todos los grupos y clases sociales sin distinción.
  • -Los autores materiales no necesariamente presentan signos de trastorno psíquico. En general padecen de problemáticas emocionales que los predisponen a satisfacer sus deseos sexuales con menores pero esto no se compadece necesariamente con prácticas sexuales perversas de otra naturaleza.
  • -La experiencia pericial nos ilustra que existe una negación cómplice con otros sujetos activos del entorno nuclear familiar o por lo pronto no existen límites precisos. El sadismo y la brutalidad, si bien se manifiestan, NO TODOS los elementos coercitivos del tipo revistan esta entidad. Existen mecanismos de abusos solapados sin coacción ni ataque físico manifiesto. La inmadurez sexual de los niños coadyuva a que sean fácilmente engañados por inducción y seducción.

Podemos definir el Abuso Infantil como los actos que victimizan al menor, exista o no contacto físico, aunque haya consentimiento.El Abuso por lo general es permanente, referencia múltiples episodios y genera sobre la víctima diferentes sintomatologías aún más allá de lesiones físicas recisas.

INDICADORES

“El principal indicador del abuso sexual es el relato que hacen la niña/o y Joven victimizado”

Indicadores psicológicos

Según la etapa de la experiencia traumática que este atravesando el niño, estos indicadores psicológicos revestirán diferentes características: en la época en que el abuso está comenzando es más frecuente detectar signos y síntomas relacionados con estrés postraumático mientras que, en la fase crónica, se reconocerán conductas asociadas al síndrome de acomodación a la victimización reiterada. Muchas veces si el niño o su familia recuerdan la aparición de indicadores de estrés postraumático, es posible inferir la fecha aproximada de comienzo del abuso.

Indicadores psicológicos inespecíficos

  • En la medida que estos indicadores pueden estar presentes en otras circunstancias también, no se abundará sobre ellos, siendo solo mencionados.Síndrome de estrés postraumático.
  • Disociación (entre los factores que pueden provocar una respuesta disociativa se menciona el maltrato infantil (abuso sexual, maltrato físico, maltrato psicológico, maltrato fisiológico y negligencia)

Indicadores psicológicos específicos

Uno de los listados más abarcativos de conducta asociadas al abuso sexual infantil es el sugerido por los especialistas norteamericanos Sgroi, Porter y Blinck, quienes mencionan los siguientes indicadores:

  • 1) actitudes de abierto sometimiento
  • 2) conductas agresivas con tendencia a externalizar el conflicto;
  • 3) comportamientos pseudo maduros o sobre adaptados;
  • 4) indicios de actividades sexuales
  • 5) juegos sexuales persistentes e inadecuados con niños de la misma edad, con jugueteso con sus propios cuerpos, o conductas sexualmente agresivas hacia los demás;
  • 6) comprensión detallada e inapropiada para la edad de comportamientos sexuales(sobre todo con niños pequeños);
  • 7) permanencia prolongada en la escuela (llegar antes de la hora y retirarse después), sinausentismo;
  • 8) mala relación con sus pares y dificultades para entablar amistades;
  • 9) desconfianza, en especial hacia figuras significativas
  • 10) falta de participación en actividades escolares y sociales;
  • 11) dificultades para concentrarse en la escuela;
  • 12) disminución brusca del rendimiento escolar;
  • 13) temor exacerbado hacia los hombres (en los casos que la víctima es una niña y el perpetrador, un hombre);
  • 14) conductas seductoras con los hombres (en los casos en que la víctima es una niña y el perpetrador, un hombre);
  • 15) fugas del hogar;
  • 16) trastornos del sueño;
  • 17) conductas regresivas
  • 18) retraimiento;
  • 19) depresión clínica
  • 20) ideación suicida

Es interesante señalar que la complejidad de los trastornos observados refleja las diferentes modalidades de reacción de los niños y permite entrever los intentos de defensa y de adaptación a la traumatización crónica. Hay niños que tienen mayor facilidad para externalizar el impacto emocional que les produce la situación abusiva y, en consecuencia presentan comportamientos que llaman la atención de los adultos por el monto de agresividad demostrado o por sus características transgresoras.

Otros niños, por el contrario, no tienen facilitada la vía de la externalización y reviertenel impacto traumático sobre sí mismo. Son criaturas silenciosas, retraídas, hipermaduras o pseudo adaptadas, depresivas, con manifestaciones somáticas de distintas clases, sumamente pasivas. Estos niños no despiertan la preocupación de los adultos, que suelen estar conformes y orgullosos de que sean “callados”, “tranquilos” o “educaditos”.

Indicadores psicológicos y estadios evolutivos

Entre los niños muy pequeños –menores de tres años- es habitual observar irritabilidad, dificultades en el sueño, trastornos en la alimentación y alteraciones en el nivel de actividad junto con conductas agresivas o regresivas, una comprensión precoz de la sexualidad y despliegue de actividades sexuales inadecuadas.

Es frecuente que los preescolares se vuelvan a orinar en la cama en las noches después de haber logrado el control esfinteriano, se muestren hiperactivos, presenten alteraciones en el ritmo de sueño, manifiesten temores y fobias intensas, exhiban conductas compulsivas y padezcan trastornos de aprendizaje.

-Demuestren explícitamente evidencias de sexualización precoz que incluyen juegos sexuales tempranos acompañados de un grado de curiosidad sobre lo sexual inusual para la edad..

En algunos casos los adultos se preocupan porque los niños se masturban compulsivamente, llegando en algunas ocasiones a utilizar objetos –por lo general, muñecos, ropas o partes del cuerpo de otras personas- o a introducirse elementos en los orificios vaginales y/o anales. En estas ocasiones no es raro que lleguen a producirse lesiones en los genitales. Puede observarse también una intensa ansiedad frente a la separación y conductas seductoras hacia los adultos.

En la latencia, los niños pueden presentar cualquiera de los trastornos ya enumerados.. Los adultos deberían tener en cuenta la posibilidad de abuso sexual infantil cuando un niño de esta edad comienza a tentarse con pequeños robos,miente con frecuencia, se muestra cruel con sus pares o con animalitos y manifiesta, además, profundos sentimientos de desesperanza y tristeza.El fracaso escolar provocado por el abuso sexual se debe a la imposibilidad de concentrarse en las tareas propuestas, sumada a los trastornos de atención que ocurren cuando el niño se ve invadido por los recuerdos y la reviviscencia de los sentimientos asociados al abuso.

Los escolares también pueden protagonizar episodios de coerción sexual con niños más pequeños o más retraídos. Es importante estar alerta en estos casos ya que lo que solemos hacer en estos habitualmente es proteger a quien fue victimizado en última instancia y reprender o sancionar al agresor. En mi experiencia he advertido la importancia de aceptar e investigar la posibilidad de que el niño o joven perpetrador estén siendo objeto, a su vez, de ataques sexuales.

Al llegar a la adolescencia los indicadores de abuso sexual involucran conductas riesgosas tanto para la víctima como para los demás, aunque debemos reconocer que en la base de las conductas más violentas, aún hacia el entorno, podemos encontrar intensos deseos autodestructivos y una búsqueda desenfrenada de castigo.

  • Por otro lado la cronicidad de la situación padecida y la indefensión persistente han erosionado ya, de manera indeleble,la autoestima de la víctima.
  • Es así que, en los extremos podemos encontrar adolescentes que se lastiman a sí mismas –automutilaciones, cortajeos -, que han caído en diversas adicciones y en conductas delictivas o que han intentado suicidarse.
  • Otras se han fugado reiteradamente del hogar, en un intento de poner un corte a la situación abusiva. Pueden haber incurrido en promiscuidad sexual e incluso incursionado en la prostitución.
  • En esta etapa suelen observarse cuadros psicopatológicos más específicos relacionados con trastornos de la identidad y con la disociación.

Cuando la sintomatología es más mitigada, persiste el retraimiento, la sobreadaptación y la depresión acompañada de una inhibición sexual llamativa. Las jóvenes niegan cualquier interés relacionado con los órganos sexuales, eluden y se ponen ansiosas cuando se enfrentan con temas sexuales. Esta actitud es rápidamente percibida por el grupo de pares que suelen burlarse ante la intolerancia de estas muchachas frente a bromas de doble sentido o de franco contenido sexual.

La inhibición también se manifiesta en la manera en que se visten con el fin de ocultar sus pechos o cualquier modificación corporal que indique que se están convirtiendo en mujercitas. Se acompaña de una marcada incapacidad para interactuar con el sexo opuesto que, a la larga puede condicionar reiterados fracasos para formar una pareja. Estos fracasos,sumados al temor y al rechazo hacia las figuras masculinas, frecuente en las víctimas mujeres, puede determinar elecciones de pareja homosexuales.

Indicadores psicológicos y entorno familiar

Existen, por otro lado, indicadores relacionados con la dinámica familiar, en especial con el tipo de vínculo que establece el padre –en caso de ser el abusador- con su hija.

En la mayoría de  estas familias, los límites intergeneracionales están esfumados. Los hijos cuidan a los padres, cumpliendo funciones parentales –en especial las niñas que antes de ser victimizadas, suelen atender a sus hermanos menores y encargarse de las tareas domésticas, como verdaderas “mujercitas” de la casa. Los progenitores, por otro lado involucran a los hijos en conflictos conyugales, llegando muchas veces a interactuar con los niños, como si tuvieran todos la misma edad.

El abusador establece con ellos un vínculo de favoritismo que es detectado por el resto de los hermanos, generando celos hacia el o la “elegido/a”. Además el perpetrador se torna posesivo hacia la joven victimizada, especialmente cuando es su padre, le impide relacionarse con gente de su edad y, sobre todo salir con muchachos. Esta actitud no se limita a supervisar que sus hijas tengan amigos o salidas apropiadas; el interés paterno radica en eliminar por completo todo tipo de contactos. Muchos padres interfieren las llamadas telefónicas y aíslan a las jóvenes en sus hogares.

Conductas hipersexualizadas

Constituyen uno de los indicadores más ligados al abuso e insinúa un conocimiento inhabitual acerca de los comportamientos sexuales adultos.Las tres teorías que los niños corrientemente elaboran se refieren a:

  • 1) la universalidad fálica (“La hipótesis de que ambos sexos poseen el mismo aparato genital –el masculino- es la primera de las teorías sexuales infantiles”);
  • 2) la teoría cloacal (en relación a la pregunta de dónde nacen los bebés, suponen
  • que “nacen saliendo del intestino como un acto excrementicio”); y
  • 3) el coito sádico (explican el intercambio sexual entre un hombre y una mujer,como “una especia de maltrato” donde participan la expulsión de orina o deexcrementos)

Sin embargo, afirma Freud “la investigación sexual infantil desconoce siempre dos elementos: el papel de la semilla fecundante y la existencia del orificio vaginal”. Todos los niños, entre los cuatro y los cinco años, se muestran interesados en los asuntos sexuales y hacen preguntas sobre la diferencia sexual anatómica, sobre cómo nacen los bebés y cómo se forman. También exploran sus propios cuerpos y curiosean el de sus pares (sobre todo los del sexo opuesto).

Estos juegos sexuales infantiles permiten a los pequeños investigar sus cuerpos y las sensaciones asociadas con las zonas erógenas a través de la masturbación y los acercamientos con otros niños. Representan un estadio normal del desarrollo biopsíquico de cualquier persona y no deben alarmarnos a menos que se convierta en la actividad que más interés despierta en el niño o que ocupa la mayor parte de su tiempo. Cuando esto último sucede, deberíamos prestar especial atención ya que suele indicar una erotización prematura.

Hacer esta distinción en poco tiempo y con el mayor grado de certeza posible es de gran ayuda para la detección precoz del abuso sexual infantil. Para ello hay que tener en cuenta el tipo de actividad observada, si hay utilización de fuerza física o de algún tipo de coerción y si existen diferencias evolutivas entre los involucrados en el juego.

Ya se dijo que todos los niños se tocan los genitales y se masturban en determinadas etapas de la vida y en ciertos momentos de su rutina diaria. Por ejemplo, no resulta extraño que un niño pequeño se masturbe antes de dormir mientras se balancea suavemente en la cuna o mientras toma su mamadera. Forma parte del proceso de desconexión de los estímulos externos para poder conciliar el sueño. Por el contrario, no es esperable que ese mismo niño se masturbe en las horas en que está despierto y con otras actividades interesantes a su alcance, ya sea en su casa o en la guardería. Los pequeños que no han sufrido una sobreestimulación temprana prefieren jugar antes que masturbarse. Además cuando son un poco mayorcitos –4 ó 5 años- se dan cuenta de que los adultos los reprenden cuando los sorprenden explorando sus genitales. Razón por la cual, suelen esconder estas actividades a los mayores.

Si a pesar de esta realidad, el niño o la niña no pueden evitar masturbarse aún en presencia de una figura que podría censurarlo, deberíamos investigar la posibilidad de que el niño esté siendo victimizado. Por otro lado, tanto cuando se masturban como cuando juegan al doctor o a mostrarse los genitales, es excepcional que niños no abusados intenten introducir –a los demás o a sí mismos- objetos en los orificios vaginales o anales. Generalmente los juegos del doctor de niños no victimizados engloban conductas exploratorias de los genitales junto con la aplicación de inyecciones, la administración de medicamentos, la colocación de yesos, la práctica de“operaciones” etcétera, donde la gracia del juego reside básicamente en sacarse la ropa y mirarse.

Los niños victimizados por el contrario, proponen juegos con representaciones –o actividades concretas- de sexo oral coito anal o vaginal, inserción de objetos en orificios genitales o masturbación mutua. Es importante recordar que los niños –sobre todo los más pequeños-, no tienen manera de conocer los detalles de una relación sexual adulta si no tuvieron la oportunidad de observar o si no fueron víctimas de abuso. Desconocen, por ejemplo, la posición de los cuerpos, los movimientos copulatorios, las sensaciones que acompañan a la penetración y la existencia de la eyaculación. Si un niño se refiere a estos temas, sea mediante relatos o juegos con amigo o muñecos, es altamente probable que haya sido victimizado.

Cabe agregar que la utilización de fuerza física o la coerción psicológica para conseguir la participación de otros en los juegos sexuales constituye un elemento más para inferir la victimización sexual de quien lo propone. Resulta sospechoso de victimización sexual si un niño toca o quiere oler los genitales del adulto, se aproxima por detrás a una persona agachada y, desde esa posición, realiza movimientos copulatorios, se acomoda sobre un adulto en la cama y simula movimientos de coito, solicita o trata de introducir la lengua cuando besa.

Las fugas de los niños del hogar están altamente relacionadas con cualquier forma de maltrato infantil y no son indicadores exclusivos de victimización sexual; sin embargo, esta modalidad abusiva debería investigarse cuando se está en contacto con púberes y adolescentes que abandonan sus familias.

Si una niña muestra actitudes seductoras hacia adultos, nunca se piensa que puede tratarse de comportamientos erotizados aprendidos en un vínculo abusivo que recompensa con regalos o afecto el sometimiento de la víctima. Esta conducta, entonces, se convierte en unarma de doble filo para las niñas abusadas púberes o adolescentes ya  que por un lado actúan de manera provocativa o se visten con ropas ajustadas y llamativas mientras adoptan actitudes seductoras con los varones, sobre todo con aquellos cuyas edades coinciden con la del abusador. Muchos hombres sonreirán divertidos frente a estas jovencitas. Pero otros llegarán a involucrarse sexualmente con ellas.

El problema es que suele tratarse de relaciones poco estables que para el hombre representan la obtención de un trofeo y un refuerzo de su autoestima, mientras que para las adolescentes es un nuevo desengaño en la búsqueda desesperada de un varón adulto confiable y protector. Es por estos motivos que, durante la adolescencia, las víctimas de abuso sexual pueden internarse en un espiral de promiscuidad o prostitución que no saben cómo detener y de la que no pueden salir.

Indicadores Físicos del abuso

Algunas formas de abuso no producen lesiones, por lo cual no deben esperarse encontrar signos físicos en el examen. Aún en los casos en que los niños hayan sido lastimados, pueden transcurrir semanas, meses o años desde el momento que se produjo el accidente, hasta que los pacientes sean examinados. Este retraso en la consulta permite que el semen u otros residuos desaparezcan y que la mayor parte de las lesiones cicatricen.

Los hallazgos físicos, cuando están presentes, varía con el grado de traumatismo sufrido por la víctima. Los traumatismos menores producen lesiones pequeñas que cicatrizan rápido, sin dejar marcas. Los desgarros profundos tienen un tiempo de cicatrización mayor y dejan, cicatrices visibles aún después de períodos relativamente largos

Indicadores físicos específicos

  • • Lesiones en zonas genital y/o anal
  • • Sangrado por vagina o ano.
  • • Infecciones genitales o de transmisión sexual (sífilis, blenorragia, SIDA con dilomas acumulados, conocidos como verrugas genitales, herpes genital, flujo vaginal infeccioso con presencia de gérmenes no habituales en la flora normal de los niños).
  • • Embarazos

Cualquiera de los indicadores anteriores junto con hematomas o excoriaciones en el resto del cuerpo, como consecuencia del maltrato físico asociado.Las lesiones en las zonas genital y/o anal se refieren a desgarros recientes o cicatrices del himen, diámetro himeneal mayor de 1 cm, desgarro de la mucosa vaginal, dilatación anal y esfínter anal hipotónico.

Son lesiones sospechosas pero menos específicas las inflamaciones, el enrojecimiento (eritemas) y las lesiones por rascado.

Si se detectan enfermedades de transmisión sexual corresponde realizar estudios clínicos a todo el grupo familiar conviviente para investigar qué otra persona está contagiada.

Indicadores físicos inespecíficos

  • • Ciertos trastornos psicosomáticos como los dolores abdominales recurrentes y los dolores de cabeza sin causa orgánica,
  • • Trastornos de la alimentación (bulimia y anorexia nerviosa)
  • • Fenómenos regresivos como la enuresis y encopresis en niños que ya habían logrado el control esfinteriano.

Indicadores de abuso sexual infantil
Indicadores en la edad preescolar

  • -Llanto excesivo en lactantes, sin razón aparente.
  • -Conducta irritable o agitación extrema en lactantes.
  • -Regresión de alguna fase del desarrollo que ya se había alcanzado: por ejemplo, enuresis,encopresis, succión del pulgar, utilización del tono de voz del bebe. Miedos excesivos: por ejemplo, miedo a la oscuridad, a irse a la cama, a quedarse con ciertas personas.
  • Juegos sexuales repetitivos con los compañeros, con muñecos, juguetes o animales.Estos juegos suelen ser muy específicos debido a que el niño intenta reproducir en el juego lo que le ocurrió realmente. Este tipo de juego excede la exploración sexual normal adecuada a la fase de desarrollo.
  • Masturbación excesiva hasta el grado de producir irritación genital, o bien masturbación compulsiva incluso en público.Trastornos del sueño, incluyendo pesadillas, miedo a irse a la cama, miedo a estar solo en el dormitorio.
  • Dependencia excesiva, especialmente con respecto a ciertos adultos y en respuestaa otros.
  • Retracción. Difícil socialización. Modificación en los hábitos alimentarios, por aumento o disminución.
  • Conocimiento explicito de los actos sexuales más allá de los niveles normales de desarrollo.

Indicadores en la edad escolar.

  • Problemas escolares, incluyendo fobias escolares (pueden iniciar abuso por parte de algún trabajador de la escuela), ausencias frecuentes, miedo a volver a casa tras el colegio, modificaciones importantes en el rendimiento escolar. Abundantes temas de violencia en los dibujos o trabajos escolares..
  • Alejamiento de los compañeros. Desarrollo de relaciones de amistad inadecuadas para la edad, especialmente con niños mis pequeños que pueden ser controlados..
  • Distorsión de la imagen corporal y problemas relacionados, como miedo a ducharse tras la gimnasia, miedo a que otros le vean desnudo, ponerse abundante ropa para ocultar el cuerpo..
  • Conocimientos sexuales avanzados..
  • Cambios excesivos de humor. Expresión inadecuada de rabia o angustia extrema..
  • Depresión e ideas o intentos de suicidio.
  • Inicio súbito de enuresis. Trastornos alimentarios, incluyendo bulimia, anorexia o ingestión compulsiva de comida..
  • Comportamiento sexualmente manifiesto hacia los adultos, como intentar gustar,flirtear y realizar insinuaciones de tipo sexual (como una forma aprendida de comportarse con los adultos)..
  • Simulación de actividad sexual sofisticada con niños mis pequeños..
  • Juegos sexuales. Conductas sexuales abusivas sobre otros niños..
  • Terror a ser rechazado..
  • Actitud de duda, desconfianza y sospecha..
  • Sentimientos de culpa.

Indicadores en la adolescencia.

Falta importante de confianza y autoestima..

  • Malas relaciones con los compañeros.. Escapismo. Fuga del hogar. Vivir en la calle..
  • Trastornos del sueño, incluyendo pesadillas, inquietud al dormir, sueño excesivo..
  • Problemas escolares, incluyendo modificaciones importantes en el rendimiento académico y ausencias excesivas de la escuela.. Retraimiento y aislamiento de amigos o compañeros..
  • Consumo de drogas o alcohol
  • Automutilación, incluyendo tatuajes, quemaduras o cortes en el cuerpo (con frecuencia para “liberar‟ un dolor interno)..
  • Múltiples contactos sexuales.
  • Comportamiento promiscuo..
  • Prostitución..
  • Depresión, ansiedad, irritabilidad, ideas obsesivas, sentimientos displacenteros..
  • Ideación suicida, conductas o intentos.
  • Conducta antisocial.

Qué se necesita hacer en lo inmediato

  • 1) En el caso de que se denuncie un abuso con indicadores certeros, resulta primordial actuar,con absoluta celeridad y eficacia, previendo el resguardo integral del niño/a o Joven victima y su revictimización.
  • 2) Es imprescindible determinar, además de identificar indicadores certeros, la identidad del agresor, de manera de verificar la cercanía o el acceso a la víctima, posteriormente a que el abuso toma estado público (puede mediar aun o no denuncia concreta).
  • 3) Inmediatamente deben identificarse los factores protectores al interior de su familia conviviente: Esto es la capacidad de que los miembros de su familia (excluyendo al agresor/a) puedan contener y proteger a la víctima en lo inmediato. Resguardarlo de todo contacto con el agresor/a intertanto se pone en marcha el accionar de la Fiscalía que irá contra el victimario/a.
  • 4) Si no fuera posible en esta primera etapa visualizar personas adultas responsables del cuidado y protección del niño en el marco de la familia conviviente, debe evaluarse a la familia extensa con el mismo propósito. Si de ello tampoco resultara la identificación de un adulto responsable, debe ubicarse a la víctima en una familia sustituta con un perfil y/o características idóneas para contener a víctimas de ASI.(El punto 2; 3 y 4 son potestad del OAL)
  • 5) Simultáneamente debe prestarse asistencia médica y psicológica a la víctima.
  • 6) Posteriormente se procurará asistencia terapéutica integral (médica-psicológica y social). Es aquí donde el Programa (de Mendoza)tiene un rol fundamental en todas las unidades especializadas, pudiendo asistir a la víctima y a su entorno familiar, contando para ello con 25 unidades especializadas.

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